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Opiniones

Los pilares de la sucesión económica y política de Cuba

Raúl Castro con su hijo y nieto al fondo.

Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA)

Gigante conglomerado de negocios estatales y mixtos. Controlan la industria turística, las operaciones del Puerto de Mariel y el 65 por ciento de la economía de Cuba.

López Callejas
López Callejas

General de Brigada Alberto Rodríguez Lopez-Calleja

Director de GAESA. El zar de la economía cubana. Hijo del General Guillermo Rodríguez, yerno del General de Ejército y Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, Raúl Castro y padre de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien es jefe de seguridad de su abuelo Raúl Castro. López-Calleja es uno de los más prominentes herederos de la dinastía militar.

Coronel Castro Espín saluda a Antonio Castro, hijo de Fidel Castro.
Coronel Castro Espín saluda a Antonio Castro, hijo de Fidel Castro.

Coronel Alejandro Castro Espín

Coordinador de la Inteligencia Militar. Hijo de Raúl Castro. Coordina los servicios de inteligencia del MINFAR y del MININT. Asesor de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional de Cuba, que presiden su padre. También, supervisa las funciones del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones Ha participado junto a su padre en reuniones con Vladimir Putin y Barack Obama. Tiene un extraordinario poder en la sucesión dinástica.

Oficiales superiores del MINFAR
Oficiales superiores del MINFAR

Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR)

Con un presupuesto reducido y una limitada capacidad militar, el MINFAR es factor principal para operaciones de seguridad interna.

General Alvaro López Miera
General Alvaro López Miera

General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera

Es Jefe del Estado Mayor General, Vice-Ministro Primero del MINFAR.

Veterano de la lucha guerrillera y de las guerras en África. Astuto y discreto, posee una enorme influencia política gracias a que creció en el entorno de la familia de Raúl Castro y Vilma Espín y pudiera sobresalir en el proceso de sucesión.

Ministerio del Interior (MININT)

Con miles de agentes, es el principal cuerpo represivo de la tiranía, controla el operativo de espionaje y desinformación en Miami y otras ciudades del mundo.

Ministro del Interior, Julio Cesar Gandarilla
Ministro del Interior, Julio Cesar Gandarilla

Vicealmirante Julio Cesar Gandarilla

Ministro del Interior. Miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC)

Coordina la penetración y la brutal represión de los grupos disidentes en Cuba. En los últimos años ha pasado a integrar el primer círculo del poder en Cuba.

General Maimir Mesa Ramos. Ministro de Comunicaciones

Una de sus principales funciones es monitorear los medios cibernéticos. Antiguo presidente de ETECSA - empresa monopolista de comunicaciones. Es considerado como un eficiente y pragmático administrador.

El Ministerio de Comunicaciones es supervisado por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés y comparte información con el Coronel Alejandro Castro Espín.

Marino Alberto Murillo.
Marino Alberto Murillo.

Coronel Marino Alberto Murillo Jorge

Vice-Presidente del Consejo de Ministros y miembro del Consejo de Estado y del Buró Político del PCC. Presidente de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo desde 2016. Fue un “cuadro” de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Fue Ministro de Comercio Interior del 2006 al 2009, y ascendido después a la cartera de Economía y Planificación que desempeñó del 2009 al 2011 y del 2014 al 2016. Es graduado del Colegio de Defensa Nacional y estudió economía en la Universidad de Oriente y en la URSS. Coronel retirado del MININT.

Fidel Castro Diaz-Balart
Fidel Castro Diaz-Balart

Fidel Castro Díaz-Balart

Asesor Científico del Presidente de los Consejos de Estado y Ministros, Hijo de Fidel Castro. Al margen de cargos oficiales y querellas internas, es un afecto muy cercano de Raúl Castro. En los últimos 6 años ha estado en el círculo íntimo de su tío. En épocas de la U.S.S.R. desarrolló estrechos vínculos con la nomenclatura soviética que hoy son útiles al régimen cubano. Nombre emblemático, fue educado para altas posiciones ejecutivas.

Raúl Castro conversa con el vicepresidente Miguel Díaz-Canel.
Raúl Castro conversa con el vicepresidente Miguel Díaz-Canel.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez

Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y Ministros. En 1982 se graduó como ingeniero eléctrico. En 1993 ingresó en el Partido Comunista. Del 2009 al 2012 fue Ministro de Educación Superior. Se espera que en febrero del 2018 sea el sustituto de Raúl Castro al frente de los Consejos de Estado y Ministros.

Bruno Rodríguez en la Comisión de DDHH
Bruno Rodríguez en la Comisión de DDHH

Bruno Eduardo Rodríguez Parrilla

Ministro de Relaciones Exteriores (2009). "Cuadro" desde las organizaciones estudiantiles (Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Estuvo en Angola como miembro de las FAR. Director del periódico Juventud Rebelde. Fue embajador de Cuba en las Naciones Unidas de 1995 al 2003. Miembro del Comité Central del PCC y del Buró Político.

Manuel Marrero.
Manuel Marrero.

Coronel Manuel Marrero Cruz

Ministro de Turismo (MINTUR). Arquitecto y ex-director de Gaviota S.A. Participó en la construcción de los hoteles Río de Luna y Río Mares en la playa Esmeralda, cerca de Holguín. En el 2001, fue nombrado presidente de Gaviota y en el 2004 Ministro del Turismo.

Coronel Héctor Oroza Busutin

Director de CIMEX S.A. (Corporación de Exportaciones e Importaciones, S.A), que desde el 2010 está bajo el control de GAESA. Fue subdirector de GAESA por años. El Coronel Oroza dirige las operaciones de 73 empresas subsidiarias y 21 empresas asociadas de las cuales 61 están radicadas en el exterior (todas funcionando en US$ y moneda fuerte exclusivamente), desde bancos, cafeterías de comida rápida, renta de automóviles, restaurantes, hoteles y joyerías.

La nueva clase segunda generación

Hace varios años, Raúl Castro comenzó a repartir los beneficios del poder entre los familiares de los mandos militares y la burocracia del partido.

En la sucesión de privilegios, los hijos de la nomenclatura están situándose en posiciones claves. Algunos de ellos son:

Ernesto Valdés Alonso, hijo del infame Ramiro Valdés, es el Secretario de Información de la Embajada de Cuba en China.

Juan Carlos Ronda, hijo del General Alejandro Ronda, es Director de Cibernética del Banco Nacional.

Ernesto Machado, hijo de Machado Ventura, es Asesor de Inversionistas Extranjeros.

José Raúl Colomé, hijo del General Abelardo Colomé (Furry) ex Ministro del Interior (MININT), opera el mejor equipado y abastecido paladar-restaurante de La Habana.

Senén Casas, hijo del General Senén Casas (difunto), es segundo de Alejandro Castro.

Leopoldo Cintras, hijo del General Cintras Frías y Enrique Lusson, hijo del General Lusson, son asesores de empresas del estado cubano en Angola.

Ernesto Plasencia Escalante, sobrino de Aníbal Escalante (difunto), es embajador en Qatar.

De esta forma muchos de los hijos de la vieja nomenclatura, se han integrado en los mandos medios de las Fuerzas Armadas y en altos cargos de la burocracia del Estado. Es evidente que el proceso de sucesión está en marcha.

Pedro Roig es asesor Senior del Instituto de Estudios Cubanos (ICCAS). Historiador y abogado, es autor de varios libros y veterano de la Brigada 2506.

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Ernesto Borges envejece en prisión por defender su dignidad

Ernesto Borges Pérez (centro). (Foto tomada de Facebook de Mario Félix Lleonart)

El capitán de la contrainteligencia castrista Ernesto Borges Pérez fue arrestado en 1998 por intentar pasar información sobre 26 espías que la dictadura preparaba para infiltrar en suelo estadounidense. Está tras las rejas desde hace 22 años. Era un hombre libre, que como otros muchos ciudadanos cubanos, hombres y mujeres han perdido la salud y han envejecido en la cárcel por defender sus convicciones.

Los cubanos en general, los de mi generación en particular, tienen la dolorosa distinción de haber perdido amigos y conocidos frente al paredón de fusilamiento y la penosa particularidad de saber y conocer que un número apabullante de compatriotas han estado en prisión, no un año o dos, sino decenas, como han sido los casos de Amado Rodríguez, Roberto Jiménez, Ángel de Fana, Ernesto Díaz Rodríguez y muchos más, que ingresaron a prisión en sus veinte y salieron rondando los cincuenta.

Ejemplarmente, esos extensos años de presidio no concluyeron con el patrón de personas acusadas de contrarrevolucionarios cuando en realidad lo que trataron de hacer, desde Huber Matos a Mario Chanes de Armas, pasando por Armando Sosa Fortuny, fue impedir que el siempre amenazante marxismo se apropiara de un proceso en el que todos habían cifrado sus esperanzas de una Cuba mejor.

La realidad de que cada cubano puede luchar por los derechos de todos la sustenta el caso de Ernesto Borges Pérez, nacido en 1966. Borges, al igual que muchos de los que nacieron en los 60, creyó en la utopía castrista, sumándose a las huestes del flautista de Birán en la certeza de que estaban construyendo una patria justa. El castrismo los manipuló, los usó, a veces, como carne de cañón, enviándolos a guerras imperiales al servicio de una potencia extranjera, la Unión Soviética, o convirtiéndolos en despiadados verdugos de sus conciudadanos.

Los esbirros de la dictadura se han ensañado con un joven que asumió a plenitud su prerrogativa de pensar libremente. Borges cumple 22 años tras las rejas, de los cuales, al menos 10, han sido en celdas de aislamiento, sin ventilación y en la oscuridad. Está casi ciego y tiene otros muchos serios quebrantos de salud.

Por suerte para su dignidad personal, por desgracia para su humanidad, Borges Pérez se percató de la naturaleza criminal de la utopía y la enfrentó con gran coraje. El decoro lo ha conducido a envejecer en prisión y a enfrentar el riesgo permanente de perder la vida en la cárcel por haber combatido una dictadura.

Sobre la prisión han escrito y hablado numerosos autores que se han percatado de que las cárceles demandan ser atendidas por un espécimen animal con una clara inclinación a la crueldad, razón por la cual el novelista y ex preso político, José Antonio Albertini, escribió que “los represores y carceleros pertenecen a una raza, carente de Dios, filosofía y humanismo”.

Una personalidad de mucho coraje, físico y moral, un político que actuaba en base a sus convicciones y no por corrección política, Nelson Mandela, escribió que “un hombre que le quita la libertad a otro hombre es prisionero del odio, está encerrado tras las rejas de los prejuicios y la incapacidad de ver más allá... a los oprimidos y a los opresores se les priva de su humanidad por igual".

Una frase que entalla perfectamente al régimen totalitario castrista que incomprensiblemente Mandela nunca condenó. El régimen cubano ha encarcelado en estos sesenta años a más de medio millón de sus ciudadanos por motivos políticos.

La prisión política en Cuba es algo muy común; delitos como el “crimental” que figurara el novelista George Orwell en su libro de ficción política que amenaza en convertirse en realidad, “1984”, es frecuente. Ir a prisión por solo pensar escribir un libro donde no existe la posibilidad más remota de publicarlo, es una regla que los sicarios de la dictadura cumplen celosamente.

El régimen cubano ha sido por oficio motivador de odio y exclusión, como consecuencia de su naturaleza represiva. En la isla hay decenas de miles de personas en prisión por actos que en cualquier otra sociedad son legítimos y seis décadas después de haberse inaugurado la tiranía hay 134 personas condenadas por reivindicar su derecho a pensar y actuar libremente, según la ONG Prisoners Defenders.

(Las opiniones expresadas en comentarios en esta página web provienen de sus autores, y no tienen necesariamente que coincidir con la posición editorial de Radio y Televisión Martí)

Cuba y el eje del mal en Ginebra

A pesar del boicot Ariel Ruiz Urquiola expuso la realidad de Cuba en las Naciones Unidas

El sabotaje cometido contra un ciudadano cubano por la representación del régimen de La Habana en el Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra,ha sido calificado como deleznable por no pocos especialistas.

Cinco interrupciones de la representación castrista, secundadas por cuatro aliados, enfilaron hacia la persona del Ariel Ruiz Urquiola, biólogo cubano que en nombre de una organización no gubernamental denunciaba ante ese foro el sistema de esclavitud que aplica el régimen en susmisiones médicas internacionales.

Además, crímenes de lesa humanidad como la negativa a brindar atención médica oncológica a su hermana y aún peor, que el régimen le inoculó el virus de inmuno deficiencia adquirida, VIH.

Pero ya días antes en ese mismo ruedo, la delegación del régimen había hecho de las suyas cuando presentó una resolución a favor de la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong, aprobada por el Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular de China y que busca criminalizar la secesión, subversión y colusión con fuerzas extranjeras. Asimismo, restringe el derecho a disentir y fulmina la libertad de expresión. En fin, el objetivo es acabar con la oposición al gobernante Partido Comunista.

53 países, incluidos Cuba y China, firmaron la resolución mientras que otros 23 emitieron una declaración, presentada por Reino Unido, que condena las violaciones del gobierno de China en materia de derechos humanos en Hong Kong.

Mientras existan dictaduras en el Consejo de Derechos Humanos van a seguir ocurriendo actos de este tipo, de ahí la necesidad de renovar el organismo internacional que no debe ceder espacios a Cuba, China, Venezuela y otras naciones que ya tienen un lugar en un eje malévolo responsable de estos bochornosos sucesos.

¿Publicidad en "Granma"?: diario oficialista promueve “facilidad de pago” para turismo nacional

Especial "para los clientes nacionales", la plataforma Transfermóvil vende sus servicios en el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

El eslogan es bueno: “Tu móvil de siempre nos une como nunca”. Pero la idea es, cuando menos, un insulto.

Que aparezca publicidad en la portada digital del periódico Granma es sorprendente. Que ocurra en medio de la crisis económica que vive Cuba a raíz de la pandemia del COVID-19, y que la invitación sea para que “ahora desde Transfermóvil” los cubanos de la isla reserven habitaciones en una cadena hotelera cuyos precios hay que multiplicar por 25 para pagarlos con la moneda nacional, es una verdadera grosería.

“La cadena hotelera Gran Caribe anunció una nueva facilidad de pago de las reservaciones hechas por los clientes nacionales, a través de la plataforma de la telefonía celular Transfermóvil”, dice la nota del órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Por alguna razón ese partido, declarado enemigo del capitalismo, siente una extraña afinidad con los recursos del sistema capitalista cuando se trata de cobrar y de sacarle dinero a la gente. Sin embargo, a la hora de permitir que esas mismas personas puedan fundar empresas independientes para ganarse el dinero, el entusiasmo partidista desaparece.

“Esta nueva facilidad de pago está disponible para todas aquellas instalaciones de Gran Caribe ubicadas en todas las provincias del país que ya se encuentran en la primera fase de la etapa de recuperación pos-COVID-19, según publica la cadena en su perfil oficial en Facebook”, continúa diciendo la nota de Granma.

Obsérvese que el término “facilidad de pago” aparece una y otra vez como si fuera el resultado de una ardua gestión empresarial, casi como un sacrificio digno de aplausos, cuando en realidad es una mano tendida tratando de meterse en el bolsillo de los que se han quedado con casi nada por la crisis del coronavirus.

“Ahora desde Transfermóvil”, vende Granma.
“Ahora desde Transfermóvil”, vende Granma.

Inexplicablemente, la convocatoria les habla a los cubanos como si fueran extranjeros.

La cadena hotelera, dice, “cuenta con alojamientos patrimoniales en diferentes ciudades, que propician el contacto directo con la historia y costumbres de los cubanos, además de estar presente en los principales polos turísticos del país como Cayo Largo del Sur”.

Conmueve la decencia de algunas preguntas al pie de la nota, en la sección de comentarios de la página digital de Granma, sobre aspectos que delatan el apartheid al cual están sujetos los cubanos y que esta “oferta” no logra soslayar.

“He intentado acceder a las reservaciones de hoteles de gran Caribe a través de su página web y no poseen disponibilidad en ninguno de sus hoteles en Varadero”, escribe Luis. “Me pregunto si realmente podrán ofertar esta variante de pago online a los cubanos que vivimos en Cuba????

Incluso, la “oferta” se permite un elogio al perfeccionamiento de la capacidad de Transfermóvil para cobrar.

“La plataforma Transfermóvil ha consolidado sus servicios durante el aislamiento social a causa de la COVID-19, facilitando el pago de servicios, la transferencia monetaria, así como las compras online en todo el país”, apunta Granma, que cita a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) como fuente de la información.

CUBA-CIDH, un informe necesario

Un policía organiza una de las colas en La Habana. REUTERS/Alexandre Meneghini

Desde que se implantó en Cuba el totalitarismo castrista la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo autónomo de la entidad hemisférica, han emitido enjundiosos documentos sobre la realidad cubana, centrados siempre en la situación de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos de la Isla.

No obstante, desde 1983, hace 37 años, la CIDH no presentaba un informe país sobre la situación de los derechos humanos en Cuba, conducta que cesó en este 2020 al mostrar un reporte que incluye el período 2017-2019, en el que resume varios aspectos del escenario cubano.

Históricamente los documentos de la OEA, como los de la CIDH, han sido invariablemente muy críticos con la dictadura insular. Más severos que los pronunciamientos del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en los que se aprecia que primero está la corrección política y los compromisos ideológicos, que los padecimientos de los pueblos oprimidos por sus gobiernos.

Esta diferencia tal vez radique en que mientras la CIDH está integrada por siete miembros independientes que se desempeñan en forma personal, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU es un organismo intergubernamental compuesto por 47 estados supuestamente responsables de la promoción y protección de los derechos humanos, razón por la cual los informes de Naciones Unidas, salvo contadas excepciones, reflejan los intereses de los gobiernos que conducen esos estados y la convivencia entre los mismos.

El informe del CIDH sobre Cuba expone sus conclusiones sobre varios aspectos, entre ellos “el embargo económico de Estados Unidos de América, la Constitución de 2019, la democracia representativa y los derechos políticos, la situación de personas defensoras de derechos humanos, la libertad de expresión y los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales”.

No está de más comentar que la dictadura no permitió la visita de los especialistas de la CIDH. Históricamente el régimen ha rechazado el ingreso al país de relatores de organismo internacionales, lo que motiva, así lo explica el documento final, que los análisis sean el resultado de investigaciones y reportajes periodísticos presentados en diversos medios de prensa, tanto oficialistas como independientes, así como de organizaciones internacionales y de la sociedad civil, además de entrevistas directa con las personas afectadas o con defensores de los derechos humanos.

El resultado del informe es demoledor para la dictadura insular. Destaca que continúan ausentes los elementos esenciales de una democracia representativa; que la existencia de un partido único, Partido Comunista Cubano, afecta los derechos políticos de los ciudadanos, y expresa su preocupación por las restricciones democráticas que implica la ausencia de pluralismo político y representatividad, además de manifestar inquietud por la falta de imparcialidad en la administración de la Justicia.

El documento dice que “Cuba sigue siendo el único país del Hemisferio en el cual no existe ningún tipo de garantías para el ejercicio del derecho a la libertad de expresión” que se mantiene el patrón de monopolio del estado sobre los medios de comunicación y la prohibición de fundar medios privados, lo cual es incompatible con los estándares internacionales sobre libertad de expresión.

El reporte señala que las disposiciones legales en asuntos relacionados con la Internet son sumamente restrictivas y ambiguas, y destaca la limitada conectividad de la población cubana. “Además, el bloqueo y censura de medios críticos, impiden seriamente el ejercicio de los derechos a la libertad de expresión, privacidad e intimidad en la red. En general, en materia de libertad de expresión, se observa una grave discriminación por motivos políticos en el ejercicio de los derechos humanos a todo aquel que piense o quiera expresarse distinto al régimen socialista”.

Por supuesto que no falta la petición del cese del embargo económico a Cuba por parte del congreso de Estados Unidos. El documento dice bloqueo, en lugar de embargo, pero aclara que este no exime al estado cubano de cumplir con sus obligaciones internacionales, ni justifica sus violaciones a la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.

Concluye el documento haciendo referencia a las condiciones de las cárceles cubanas y reclama que se garantice “el trato digno a las personas bajo custodia del Estado”.

Aniversario de la República que perdimos

El General Wood transfiere el gobierno a Tomás Estrada Palma en el Palacio el 20 de Mayo de 1902. Library of Congress.

La república de Cuba se constituyó el 20 de mayo de 1902, de oficio hace 118 años que es una nación independiente y soberana, una cuenta que no se corresponde con la realidad.

Desde hace 61 años en la isla se estableció un régimen totalitario subsidiario de la extinta Unión Soviética que llegó a tener en el preámbulo de uno de sus constituciones una especie de invocación al Kremlin, significando que era una especie de deidad a la cual rendir tributo.

Hasta 1933, los primeros 31 años de su existencia, la soberanía insular fue limitada por un apéndice constitucional impuesto por Estados Unidos que se conoce como Enmienda Platt, fue a partir de su derogación que el país asumió todas sus prerrogativas hasta la conversión de la isla en una satrapía soviética, 1959, por conveniencia de los hermanos Fidel y Raúl Castro.

La historia de la Cuba republicana no difiere en gran medida de la del resto de sus pares del hemisferio, salvo que alcanzó en menor tiempo importantes progresos sociales y económicos que la situaron entre las naciones más adelantadas del continente.

Cuba padeció los mismos males que las antiguas colonias convertidas en repúblicas: inestabilidad y las ambiciones de caudillos amparados por grupos políticos.

Todos los países del hemisferio en su recorrer republicano han sufrido severas convulsiones de carácter social y político, y la mayor de las Antillas fue una más entre sus iguales.

El país, al igual que los del resto de América, proyectó mucho de su hacer alrededor de figuras notables que en muchas ocasiones eran cabecillas que confundían sus agendas personales con las nacionales, como fueron los casos entre otros, de José Miguel Gómez, Mario García Menocal, Fulgencio Batista y Gerardo Machado, pero tampoco le faltaron a la nación verdaderos patriotas que hicieron todo lo posible por concretar una sociedad justa y democrática como Aureliano Sánchez Arango, Antonio de Varona y Emilio "Millo" Ochoa, y muchos más que harían la relación muy extensa.

A pesar de la actitud de ciertos políticos, la mayoría del pueblo cubano era nacionalista, convicción que se acentuó durante el segundo gobierno de Gerardo Machado, particularmente en el sector estudiantil, protagonista clave en el fin del mandato del general de la independencia convertido en dictador.

El derrocamiento del general Machado en 1933 trajo a la vida nacional personalidades que continuarían siendo determinantes 25 años después.

Más relevante, quizás, que la influencia de personalidades como Fulgencio Batista, Ramón Grau San Martin, Carlos Prío Socarrás y Eduardo Chivás fueron las complejas consecuencias que generaron en el imaginario colectivo de la nación las frustraciones de un proceso que se supuso reparador y justo, que conduciría a la República por la que se había luchado por más de 30 en las guerras de la Independencia.

Después de tres gobiernos democráticos, elegidos por mayoría popular en los que el país siguió cosechando éxitos aunque no los suficientes, uno de los caciques del 33, Fulgencio Batista, decidió retomar el poder y patrocinó un golpe de militar que resultó en caldo de cultivo para un proceso insurreccional que capitalizó Fidel Castro.

En 1959 Castro instauró en la isla la dictadura más cruenta que ha padecido el hemisferio, internacionalizándola al subvertir el orden político en el continente e iniciar una política hostil contra Estados Unidos.

El padrinazgo de la Unión Soviética a Castro determinó que sectores de la oposición procuraran la ayuda de Estados Unidos, que afectado en sus intereses económicos y políticos, no dudó en prestar su apoyo.

Cuba se transformó en satélite de la URSS y en su plataforma política y militar en el continente americano. Bases de submarinos, espionaje electrónico y de cohetes balísticos con capacidad nuclear. Más de cincuenta mil militares soviéticos estuvieron desplazados en suelo cubano.

Hoy la isla está controlada por una banda criminal que ha impuesto un régimen orientado a la represión, sectarismo e intolerancia y a la creación de una sociedad de víctimas y victimarios.

Estos años han sido duros y crueles para la mayoría de los cubanos, incluidos muchos de los que trabajaron a favor del castrismo que hoy ven sus esperanzas frustradas por los continuos fracasos de la dictadura.

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