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América Latina

EEUU desconfía de cifras sobre COVID-19 que divulga régimen de Maduro en Venezuela

Trabajadores de las salud en Caracas. REUTERS/Manaure Quintero

El Subsecretario de Estado Adjunto en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado norteamericano, Jon Piechowski, dijo que no hay razón alguna para creer las cifras sobre casos de coronavirus en Venezuela presentadas por el régimen de Nicolás Maduro.

Al momento de publicar esta nota el ministerio de Salud de este país indicó que se han registrado sólo 329 casos y 10 muertes.

“No tenemos razón alguna para creer ninguna de las cifras que Maduro ha presentado en términos del impacto del COVID-19 sobre la población venezolana y no debería sorprender que se inventen los números y compartan datos falsos porque eso es lo que hacen los regímenes autoritarios cuando se enfrentan a una crisis”, expresó Piechowski.

Señaló que esto no ha sido el caso sólo en Venezuela sino que también se ha visto en China, país cuyas cifras de coronavirus han sido igualmente cuestionadas por Washington.

Asimismo dijo que Estados Unidos continuaría haciendo llamados a la transparencia porque es la única manera de que todas las naciones podrán enfrentar y vencer el virus.

A una pregunta sobre informes de represión contra periodistas y doctores en Venezuela, el funcionario respondió que habían visto informes de ONGs sobre arrestos y hostigamiento contra la prensa y de trabajadores en el campo de salud.

También calificó la situación en Venezuela de lamentable y subrayó que Estados Unidos ha asignado 9 millones de dólares en ayuda humanitaria para ayudar al pueblo.

“La situación que vive la población es otra razón por la que el pasado 31 de marzo, Estados Unidos presentó un marco para una transición democrática en Venezuela. El mismo le recuerda al mundo la urgencia y la necesidad de que Venezuela haga una transición hacia un gobierno democrático donde la gente nuevamente pueda tener oportunidades”, dijo el funcionario.

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Sacerdote nicaragüense exiliado: en Nicaragua "no existe libertad religiosa"

El sacerdote Edwin Román a la entrada de la iglesia San Miguel Arcángel, en la ciudad de Masaya, Nicaragua. (Foto archivo VOA).

El sacerdote católico Edwin Román —uno de los más críticos en Nicaragua— cumplió este 3 de agosto el primer año de haber tomado la decisión de exiliarse en Estados Unidos.

La decisión la tomó después de unas declaraciones de la vicepresidenta Rosario Murillo, en donde dijo a un medio oficialista que él había profanado el templo que dirigía para “reunirse con un criminal”, en alusión al obispo monseñor Silvio Báez, también crítico de Murillo.

Tras este tiempo el panorama parece empeorar a juicio del padre Román, quien indica que en Nicaragua ya no existe libertad religiosa.

En Nicaragua ya se contabilizan dos sacerdotes encarcelados, mientras que otros se encuentran bajo investigación y detenidos en una localidad al norte del país por supuestamente generar zozobra.

“En Nicaragua no existe libertad religiosa, libertad de expresión, libertad de circulación ni de movilizaciones cívicas. Se vive reprimido. Ni siquiera los allegados a la dictadura pueden llegar al aeropuerto y tomar un avión”, subraya Román a la Voz de América.

El gobierno ha dicho por medio de un comunicado emitido por la Policía Nacional que la última investigación que empezó a un religioso, en este caso contra monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, quien permanece encerrado desde el 4 de agosto en una casa cural, junto a cinco sacerdotes más y dos seminaristas, se da por supuestamente “intentar organizar grupos violentos incitándolos a ejecutar “actos de odio en contra de la población”.

Sin embargo, el padre Edwin Román tiene otra interpretación y menciona que en Nicaragua representa cárcel a todo lo que representa oposición y asegura que “para la dictadura somos opositores políticos”, aunque recalca que no tienen interés por ningún puesto en el gobierno.

“No buscamos ningún puesto terrenal. Nos basta servir, y dar la cara por el pueblo, salir a su defensa sin importar a quien. Nos debemos a los hijos de Dios que somos todos los seres humanos”.

Con la medida de Ortega contra Álvarez y contra la Iglesia en Nicaragua en general, el sacerdote Román considera que “en el lenguaje de la dictadura se está quemando su último cartucho”.

“Los profetas siempre van a incomodar, porque a los perseguidores les acusa su conciencia”, considera Román, quien dirigía una iglesia en la ciudad de Masaya, una de las ciudades bastión de las protestas contra Ortega en 2018.

La semana pasada la vicepresidenta Murillo se refirió, sin mencionar, a monseñor Álvarez y lo acusó de “manipular símbolos religiosos” al cargar con la imagen del Santísimo en la cercanía de la casa cural, que es donde permanece retenido.

“Los únicos perseguidores y manipuladores de signos religiosos han sido la esotérica “primera dama” y el dictador Daniel Ortega. Han perseguido a la Iglesia católica desde los años 80’. El régimen ha intentado confundir al pueblo de Dios, pero éste conoce la voz de sus pastores”, responde Román ante la acusación.

El sacerdote considera que “la dictadura ha pretendido alzarse con la autoridad de ser muy religiosos, promoviendo políticamente altares a la Inmaculada Concepción de María (La Purísima), o con sus 'nacimientos', en diciembre, sin nacer ellos a una vida nueva”.

“A propósito, no tienen ninguna autoridad religiosa para hablar de Dios. ¿Quién se las ha dado?”, cuestiona Román al respecto.

Directora de USAID: “Reconocemos a Juan Guaidó y apoyamos las negociaciones”

Samantha Power, directora de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. (Greg Nash/Mancomunada via REUTERS).

El gobierno estadounidense reiteró su reconocimiento al líder opositor Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela y dio su respaldo a las negociaciones que arrojen “resultados” en esa nación, según dijo la directora de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Samantha Power.

La funcionaria estadounidense se refirió en esos términos a la crisis venezolana luego de reunirse durante una hora en Bogotá con el presidente Gustavo Petro, quien este domingo asumió su cargo. “Necesitamos ser parte de la solución con responsabilidad”, manifestó Power en una conferencia de prensa celebrada en el Hotel Gran Hyatt.

La funcionaria, la de mayor rango en la delegación enviada por el gobierno de Estados Unidos para la asunción de Petro, estuvo acompañada en su interacción con periodistas por Juan González, director principal para Asuntos del Hemisferio Occidental, y el presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU, Gregory Meeks.

“Estados Unidos y el gobierno de Biden reconocemos a Juan Guaidó y apoyamos las negociaciones, que necesitan producir resultados que pongan a la gente de Venezuela más allá (alejada) de la situación horrible que han vivido durante demasiado tiempo por la dictadura y la represión, por esos malos manejos severos a nivel económico”, expresó.

La Casa Blanca y otras 50 sedes gubernamentales del mundo reconocen a Guaidó como mandatario encargado de Venezuela desde enero de 2019, cuando se juramentó como tal apoyado por el Parlamento, denunciando que Nicolás Maduro usurpaba el poder.

Power valoró que no hay “un sistema que tenga una peor administración” y haya causado “una tristeza más evidente” sobre millones de personas que prefieren huir de su país buscando seguridad y oportunidades, manifestó en referencia al gobierno de Maduro.

Insistió en que el “interés común” de la región ante la crisis venezolana es enfrentar las causas que derivaron en semejante diáspora. “Eso solamente se va a dar a través del camino de la negociación para salir de esta crisis de inseguridad política y económica”, expresó.

Las declaraciones de Power se suman a otras recientes de diferentes voceros del poder ejecutivo estadounidense a favor de la reactivación de las negociaciones entre la oposición y el oficialismo en Venezuela para lograr una elección justa, libre y transparente en ese país.

Desde marzo pasado, el gobierno de Biden ha enviado dos delegaciones a conversar directamente con Maduro en el Palacio de Miraflores, en Caracas, sobre una posible reanudación de cooperación energética, las sanciones económicas contra el oficialismo y la demanda de la Casa Blanca de que liberen a estadounidenses detenidos en Venezuela.

Trabajo conjunto

Las afirmaciones de Power sobre Venezuela ocurren una semana después de que el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y coordinador del Socorro de Emergencia de las Naciones Unidas, Martin Griffiths, visitara esa nación suramericana.

El alto funcionario de la ONU se reunió esos días con Maduro, el presidente de la Asamblea Nacional electa en 2020 -de mayoría chavista-, funcionarios oficialistas, el delegado jefe de la oposición en los diálogos de Ciudad de México y voceros de ONG.

Griffiths se declaró esperanzado porque la economía, a su entender, “está mostrando signos de recuperación”, a pesar de que “siguen existiendo significativas necesidades humanitarias” en la nación suramericana.

Power, por su lado, reveló en Bogotá que expresaron el deseo del gobierno de Biden de seguir materializando un trabajo conjunto con Colombia, ahora presidida por Petro.

“Después de décadas de conflicto, sabemos que la gente de Colombia merece una paz duradera y continuamos apoyando la implementación de acuerdos de paz”, aseguró.

Tanto Power como el congresista Meeks remarcaron que Estados Unidos sigue siendo el socio más importante de Colombia y agradecieron a esa nación por su asistencia humanitaria a centenares de miles de venezolanos que han llegado a su territorio.

Meeks dijo esperar que las conversaciones de Petro con Maduro para la reanudación de relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia incluyan el tópico del “camino de elecciones libres y justas”. “Ayudar a que suceda esto, ayuda a todo el hemisferio”, opinó.

Gustavo Petro, nuevo presidente de Colombia

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, saluda al comandante militar, General Luis Fernando Navarro, en la Plaza de Bolívar, en Bogotá, el 7 de agosto de 2022. (César Carrión/Colombian Presidency/Handout via REUTERS).

Gustavo Petro se convirtió este domingo en el 42 presidente de Colombia, en una toma de posesión catalogada como histórica, no solo por ser el primer presidente de izquierda del país suramericano, sino porque recibió la banda presidencial con el apoyo de organizaciones feministas, de izquierda, indígenas, afrodescendientes, sindicales y étnicos, y de una mayoría en el Congreso.

Durante la ceremonia, Gustavo Petro, de 62 años, caminó rumbo a la Plaza de Bolívar en compañía de su esposa y sus hijos. Con el canto al unísono "¡Sí se pudo, sí se pudo!" y "Petro, amigo, el pueblo está contigo", la ciudadanía saludó al presidente.

Tras el himno nacional, Roy Barreras, presidente del Congreso de Colombia, tomó juramento al nuevo mandatario. La senadora izquierdista María José Pizarro, en medio de lágrimas, le impuso la banda presidencial.

"Estamos acá contra todo pronóstico, contra una historia que decía que nunca íbamos a gobernar", dijo el nuevo presidente de Colombia.

El presidente Petro, tras su discurso del inauguración el pasado domingo.
El presidente Petro, tras su discurso del inauguración el pasado domingo.

En su discurso inaugural, Petro invitó a los grupos armados “a dejar las armas en las nebulosas del pasado” y a “aceptar beneficios jurídicos a cambio de la paz, a cambio de la no repetición definitiva de la violencia”.

Además, Petro señaló que es necesario cambiar la política contra las drogas. "Es hora de una nueva convención internacional que acepte que la guerra contra las drogas ha fracasado, que ha dejado un millón de latinoamericanos asesinados durante estos 40 años, y que deja 70.000 norteamericanos muertos por sobredosis cada año, que la guerra contra las drogas fortaleció las mafias y debilitó los Estados" y "ha llevado a los Estados a cometer crímenes”, agregó.

El nuevo presidente enumeró una serie de propuestas de su gobierno, entre ellas varias reformas a la salud, tributarias, a las pensiones y la educación, y dijo que ha "priorizado en el presupuesto la infraestructura de la educación, de la salud, del agua potable, de los distritos de riego y de los caminos vecinales".

“Los impuestos no serán confiscatorios, simplemente serán justos”, agregó, al señalar que la desigualdad que vive el país es “aberrante”.

El mandatario también recalcó la importancia de la igualdad de género, del cambio climático y el cuidado de la selva amazónica.

Sobre una tarima en frente del Congreso, cuyas columnas fueron adornadas con flores y plantas exóticas, el líder de la izquierda pidió que hiciera presencia la espada de Bolívar -robada el 17 de enero de 1974 por la guerrilla del M-19 y entregada tras pactar la paz, en 1990- como símbolo de la búsqueda de la paz, y posteriormente tomó juramento de la primera vicepresidenta afrodescendiente de Colombia, Francia Márquez.

El evento de toma de posesión contó con la participación de 60 delegaciones nacionales e internacionales. Unas 100.000 personas y 1.000 artistas participaron.

Desde horas de la mañana, diferentes grupos de danza y música actuaron en tarimas dispuestas en inmediaciones de la plaza, donde los ciudadanos disfrutaron de ritmos folclóricos.

Luis Carlos Montenegro, representante del movimiento "Vamos por los derechos" dijo que vivió el evento “con alegría, con festividad, con colores” y que velarán porque se respete los derechos de activistas y defensores de derechos humano en su país.

La colombiana Sara Cruz le dijo a la VOA que ahora van a lograr “lo que hemos soñado durante muchos años”.

La joven Catalina Frayle señaló que “hay mucha felicidad. Los jóvenes estamos muy conscientes de todos los años que hemos intentado que esto cambie, y es emoción, es felicidad de sentir que vamos a llegar a un mejor lugar”.

Antes de la asunción oficial, Petro asistió a varias ceremonias simbólicas. En la Sierra Nevada de Santa Marta, al norte del país, los indígenas aruhacos le dieron su “bendición”. Uno de los mamos -la máxima jerarquía de la comunidad- le pidió dar respuesta a las demandas de la sociedad y le entregó un bastón que representa la sabiduría.

Entre los invitados estuvieron el Rey Felipe VI de España; los presidentes de Chile, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Argentina, República Dominicana, Honduras y Costa Rica; el canciller de Brasil, Carlos Alberto França; el vicepresidente de Panamá, José Gabriel Carrizo; el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa Jr. y la primera dama de México, Beatriz Gutiérrez, entre otros. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no fue invitado dadas las profundas diferencias políticas con Duque.

Por Estados Unidos asistió Samantha Power, directora de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID).

El dispositivo de seguridad para la posesión incluyó 15.000 miembros de la Fuerza Pública, 10.000 policías y 5.000 miembros del ejército.

Las propuestas de Petro

La banda presidencial que portará Petro lleva consigo los desafíos de sortear la creciente violencia que ha cobrado la vida de más de 560 defensores de derechos humanos desde 2016, la inflación más alta de las últimas dos décadas y la búsqueda de consensos en un país dividido.

Petro prometió una nación con menos desigualdad, que garantizará los derechos de todos sus ciudadanos -especialmente de los más vulnerables- y que dará prioridad al medio ambiente.

Las iniciativas del nuevo gobierno se centran en la justicia racial, la defensa de los derechos de las mujeres, los derechos humanos y el cuidado de la vida y el territorio.

La economía, la inflación, la inseguridad, la desigualdad, la violación a los derechos humanos y las trabas de acceso a la salud y la educación serán los retos principales del presidente.

Una de sus banderas ha sido conseguir “la paz total”, en un país donde, según cifras de la Comisión de la Verdad, durante cinco décadas de conflicto han sido secuestradas 50.770 personas, 121.768 han desparecido y 450.664 han sido asesinadas.

A pesar de la firma del acuerdo de Paz entre el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aún el país está sumergido en la violencia. Petro ha propuesto iniciar el proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y someter a la justicia las bandas criminales que se nutren del narcotráfico.

Sus promesas también incluyen una reforma al sistema de pensiones y la suspensión del otorgamiento de licencias mineras en favor de las energías renovables, lo que ha generado polémicas e el gremio empresarial.

Por otro lado, algunos opositores han señalado temores de que con Petro en el poder Colombia se pueda convertir en una "segunda Venezuela”, ya que el exalcalde de Bogotá anunció que restablecerá relaciones con el país vecino.

Analistas dijeron a VOA que con el restablecimiento de relaciones con Venezuela esperan una reactivación económica en la zona de la frontera.

Tras ser elegido, Petro buscó el diálogo con sus críticos y opositores y consiguió una mayoría en el Congreso, necesaria para sacar adelante diferentes reformas, entre ellas la tributaria, que busca aumentar los impuestos a las clases más altas y darle recursos a programas sociales.​

(Con información de la VOA y AP).

Nicaragua, cada día con menos prensa

Violaciones a la libertad de prensa en Nicaragua. (VOA/Archivo).

El subsecretario de Estado de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, Brian Nichols, denunció el ataque que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantienen contra la Iglesia Católica en Nicaragua, principalmente en contra de la Diócesis de Matagalpa.

"El brutal ataque del régimen Ortega-Murillo contra el clero católico, instalaciones radiales y miembros de la comunidad en Sébaco es otro golpe a las libertades de religión y expresión en Nicaragua", escribió el alto funcionario diplomático en su cuenta de Twitter.

Nichols cuestionó además el papel de los agentes de la sancionada Policía, quienes asedian al sacerdote Uriel Vallejos, además de profanar la capilla Divino Niño Jesús de Praga, en donde funcionaba la radio y el canal católico de Sébaco.

También la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) denunció que el gobierno de Ortega creó “un nuevo desierto informativo en el interior del país”.

La SIP recalcó que la mayoría de las estaciones “confiscadas” recientemente estaban ubicadas en el departamento de Matagalpa -al norte de Nicaragua- y pertenecían a la Iglesia Católica, crítica de la administración sandinista.

La organización señaló que esto forma "parte de una campaña que pretende eliminar todo vestigio de prensa independiente y representa un nuevo avance sobre la libertad de culto y de pensamiento en esa nación".

"Con un solo golpe, el gobierno de Nicaragua creó un nuevo desierto informativo en el interior del país, donde las estaciones clausuradas prestaban un valioso servicio comunitario a miles de personas. Es obvio que se pretende acabar con todo vestigio de prensa independiente", afirmó el presidente de la SIP, Jorge Canahuati.

(Con información del Departamento de Estado, la SIP y la Voz de América)

Petro deja en manos de Cuba ser sede de diálogos con ELN

El presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, habla con los estudiantes de la Universidad Externado en Bogotá, el martes 26 de julio de 2022. (AP Foto/Fernando Vergara)

BOGOTÁ (AP) — El presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, dejó el viernes en manos de Cuba la decisión de mantenerse como anfitrión de los diálogos de paz con la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) que espera reanudar luego de su asunción el 7 de agosto.

La suspensión de la mesa de negociación por parte de Colombia, en cabeza del presidente saliente Iván Duque en 2019, tensó las relaciones diplomáticas con Cuba por el cumplimiento de los protocolos firmados entre el Estado colombiano y los países garantes, que contemplaba que en caso de rompimiento la comandancia guerrillera tendría unos días para volver a sus campamentos.

Duque pidió a Cuba extraditarlos para que cumplieran con sus deudas con la justicia colombiana, pero Cuba no cedió salvaguardándose en los protocolos. En Colombia Duque continuó combatiendo a la guerrilla y exigiendo el cese de actos terroristas y la liberación de los secuestrados como requisito para volver a la mesa de negociación. La causa del quiebre de los diálogos fue un ataque del ELN a una escuela policial en Bogotá en el que murieron 22 personas.

"A Cuba no le fue tan bien, porque lo convirtieron en la excusa para una ofensiva diplomática en ese país", dijo Petro a la prensa tras reunirse en Bogotá con embajadores de América Latina y el Caribe, entre los que se encontraba el representante diplomático de Cuba, Javier Caamaño Cairo.

Petro, próximo a convertirse en el primer presidente de izquierda en Colombia, señaló que ese mismo protocolo permite que las negociaciones se reanuden en La Habana y extendió la invitación a otros países garantes como Noruega a decidir si mantienen su rol. También indicó que sabe de la disposición de otros países para ayudar en el proceso de paz como España y Chile.

La víspera, Chile se ofreció como sede para las negociaciones de paz. Sin embargo, Petro aseguró que aún no han avanzado formalmente en la propuesta que le hizo el presidente chileno Gabriel Boric a la vicepresidenta electa de Colombia, Francia Márquez, durante una visita a su país.

Se trata de reanudar un proceso que arrancó en 2017 con el entonces presidente colombiano Juan Manuel Santos (2010-2018). Fue en Quito donde se llevaron a cabo los ciclos iniciales de las negociaciones en los que se lograron ceses al fuego bilaterales y temporales bajo la verificación de las Naciones Unidas. En mayo de 2018, Cuba se convirtió en la nueva sede del diálogo, luego de que Ecuador declinara continuar como anfitrión.

Petro, quien en su juventud militó en la extinta guerrilla M-19, dijo que tiene como un primer objetivo buscar un nuevo cese al fuego bilateral con el ELN, lo que "automáticamente traería menos violencia" a los territorios colombianos. Sin embargo, el ELN no es el único grupo armado en Colombia, persiste el Clan del Golfo, el cártel más peligroso del país, y las disidencias de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que no cumplieron con el acuerdo de paz firmado en 2016 con el Estado.

"El cese bilateral al fuego que yo quisiera que se extendiera a otro tipo de organismos armados que pululan en el país es un buen comienzo porque disminuiría los muertos", dijo Petro, sin embargo, advirtió que con el Clan del Golfo no buscaría una negociación política sino un sometimiento a la justicia.

Además de buscar respaldo para llevar a cabo nuevos acercamientos con grupos armados, Petro abogó por una mayor integración regional en la reunión con los embajadores de países como Chile, Ecuador, Uruguay, Guatemala, Paraguay, Panamá, México, Haití, Argentina, Perú y Cuba.

Aseguró que pueden trabajar de manera coordinada en combatir el cambio climático, el narcotráfico y los delitos trasnacionales, así como dar un salto hacia las energías limpias con un proyecto impulsado por las empresas petroleras estatales de cada país.

Petro se propone abrir relaciones hacia África, fortalecer los lazos con Europa y mantener una buena relación con Estados Unidos. Abogó por no dejar que la "conflictividad mundial en crecimiento con China y Rusia se convierta y haga parte de nuestro territorio. América Latina debe ser siempre un territorio de paz".

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