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Opiniones

El narcoestado en Venezuela 

Ciudadanos panameños entregan sus armas a militares norteamericanos en las calles de Ciudad de Panamá. El 20 de diciembre el ejército de Estados Unidos inició un operativo militar con el propósicto de capturar al general Manuel Antonio Noriega.

Que se evalúe sin demora y con visión histórica en aras de la paz en la región, una solución justa inmediata para Venezuela. La Operación Causa Justa de 1989 en Panamá podría ser una variante.

Si la Operación Causa Justa contra el narco-dictador panameño Antonio Noriega por parte de los Estados Unidos de Norteamérica, bajo el mandato del gobierno de George W. Bush aquel 20 de diciembre de 1989, tuvo todo el peso de la razón histórica fue porque se fundamentó en combatir un narcoestado, en defender la democracia y en proteger los derechos humanos y la vida de los ciudadanos estadounidenses y panameños.

El Grupo de Lima, la Organización de los Estados Americanos, la Unión Europea y el gobierno de los Estados Unidos, podrían evaluar con urgencia que la situación imperante en Venezuela de ser un narcoestado; de mantener alianzas con el terrorismo de Hezbolá; de instaurar una férrea dictadura en el país, imitando al régimen castrista en Cuba; de asesinar, torturar y encarcelar a ciudadanos indefensos de forma cotidiana; y de hundir a Venezuela en una crisis aguda de hambre y de falta de medicamentos, extendida por todo el territorio venezolano, bien debería merecer una respuesta colectiva, sensata e irrefutable para defender la democracia venezolana y la soberanía del pueblo y así evitar la destrucción de Venezuela por el narcotráfico convertido en Estado.

Que se evalúe sin demora y con visión histórica en aras de la paz en la región, una solución justa inmediata para Venezuela. La Operación Causa Justa de 1989 en Panamá podría ser una variante y hasta un camino sugerente.

Resulta inadmisible que en las fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil, miles y miles de venezolanos huyen del hambre y del terror instaurados por la dictadura de Nicolás Maduro.

El narcoestado, la dictadura y los crímenes de lesa humanidad que se vienen cometiendo en Venezuela no son admisibles en un continente comprometido con la democracia y los ideales de Simón Bolívar y José Martí.

Actúemos antes de que sea demasiado tarde. Venezuela merece paz, justicia y libertad…

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Colombia, un foro por la Justicia

Rafael Guarín, alto consejero presidencial para la Seguridad Nacional de Colombia reunido con Comisión JusticiaCuba. A su izquierda el presidente de la Comisión JusticiaCuba, Rene Bolio y el expreso político cubano Luís Zuñiga. A su derecha el asesor de

El esfuerzo que viene realizando el jurista mexicano René Bolio a través de la Comisión Internacional Justicia Cuba para divulgar los crímenes de lesa humanidad del totalitarismo castrista ha cosechado numerosos éxitos, entre los cuales se destacan la Conferencia de los Derechos Humanos en Cuba organizada por la OEA en diciembre pasado y que presidió su secretario general, Luis Almagro y el “Foro Víctimas del Comunismo, Crímenes de Lesa Humanidad y Tribunal Internacional” celebrado en el Senado de Colombia y que rigió la senadora María Fernanda Cabal.

El Foro que se efectuó en el Salón de la Constitución del senado colombiano atrajo la escucha de numerosas personas, pero lo que más llamó la atención fueron los muchos jóvenes que asistieron y el interés que mostraban en los asuntos tratados. Sus preguntas a los ponentes fueron numerosas antes y después del evento.

El programa se desenvolvió en dos sesiones, con representantes de Colombia, Venezuela y Cuba. Cada expositor abordó asuntos específicos de su país, enfatizando la alta criminalidad de los regímenes castrista y chavista, sin dejar de hacer mención a las violaciones intangibles que ambas dictaduras han cometido contra sus respectivos pueblos, al mismo tiempo que han dañado gravemente la economía, destruido el tejido social y violado los derechos fundamentales de sus ciudadanos, situación que desde las perspectivas de algunos de los asistentes puede presentarse en Colombia, donde las facciones narcoterroristas continúan amenazando seriamente a una de las democracia más antigua del continente.

Se enfatizaron los perjuicios que la alianza castro chavista le causa a todos los pueblos de América, no solo a los de Cuba y Venezuela y que la mejor manera de neutralizar esta amenaza seria concertar las fuerzas democráticas del hemisferio para que elaboren estrategias conjuntas que eliminen el discurso populistas y demagógicos, también, las causas y situaciones que las fuerzas contrarias a la libertad y el derecho utilizan para avalar sus propuestas.

Entre las valiosas presentaciones destaca la del historiador colombiano, Fernando Vargas Quemba quien presentó filmaciones y fotografías de los atentados terroristas de las guerrillas, un notable esfuerzo para que no se pierda la memoria de tantos crímenes, por su parte el expreso político cubano Luis Zúñiga hizo un crudo relato de los crímenes del totalitarismo castrista.

Algunos de los jóvenes que conversaron con el autor de esta columna expresaron preocupación por el futuro del país, la aplicación de la Justicia y el conflicto del gobierno con las comunidades indígenas del departamento del Cauca, que en su opinión, estaba siendo manejado por grupos extremistas que buscan desestabilizar el gobierno para que el presidente Iván Duque no termine su mandato constitucional, situación que se comprobó al descubrir la Fiscalía, después del Foro, que grupos ilegales infiltrados entre los indígenas, preparaban un atentado contra el mandatario.

La inestabilidad que generan las facciones extremistas es una realidad al igual que el amplio respaldo que la dictadura transnacional cubana les presta, lo que las hace más peligrosas y difícil de combatir, razón por la cual es un deber de todos los amantes de la libertad sumar esfuerzos para garantizar nuestros derechos.

La dupla Cuba y Venezuela con sus asociados de Bolivia y Nicaragua, conforman la retaguardia de los irregulares. Según informaciones el 43 por ciento de los extremistas del Ejército de Liberación Nacional de Colombia, ELN, está radicado en Venezuela, asentado en el denominado arco minero y Cuba, en su reiterada práctica de ser santuario de los narcoterroristas, protege a líderes del ELN involucrados en el atentado a la Academia de Policía de Bogotá.

Este Foro sobre Victimas del Comunismo es una actividad a repetir porque como refleja un reciente comunicado de apoyo a esa gestión es “necesaria la creación de un Tribunal Internacional para Juzgar los Crímenes de Lesa Humanidad cometidos por el Régimen Comunista de Cuba contra el pueblo cubano y otros pueblos”, una gestión que bajo el liderazgo de René Bolio y la senadora María Fernanda Cabal puede y debe rendir grandes beneficios a la democracia continental, porque la dictadura de los Castro es el cáncer primario de los malignos tumores que desgobiernan en Venezuela, Nicaragua y Bolivia amenazando los derechos de todos nosotros.

Venezuela: peligro de atasco

Soldado colombiano en la frontera con Venezuela. Archivo.

Los numerosos países involucrados en la crisis venezolana pueden afectar la solución de la misma si no asisten materialmente a la oposición y desisten de instrumentar sanciones y medidas que limiten las posibilidades de sobrevivencia del régimen de Nicolás Maduro.

Sin embargo, la oposición venezolana tiene que hacer todo lo posible por controlar la situación y que las alianzas concertadas no limiten su capacidad operativa. Los aliados son esenciales cuando se combate una dictadura ideológica o una pandilla del crimen organizado, como la que detenta el poder en Venezuela, pero nunca se les debe permitir asumir el control de las operaciones o tener veto sobre las mismas, porque la realidad es que los que encarnan un proyecto nacional son los únicos que bregarán hasta el último aliento con independencia de los resultados.

Sobran ejemplos de ‘Aliados Fríos’ que abandonan a sus protegidos con o sin motivos, o se envuelven en una retórica adormecedora, después de crear una sensación de dependencia altamente perjudicial al propósito original. La internacionalización de los conflictos tiende a estancar las soluciones, sea porque los eventuales aliados no actúan con firmeza, o las partes en conflicto pierden el protagonismo.

Los frustrados intentos de cooperantes nacionales e internacionales de hacer ingresar a Venezuela la tan necesitada ayuda humanitaria, ejemplifican las limitaciones de las partes, en particular la de gobiernos extranjeros que tienen compromisos propios.

Los factores foráneos que se involucran en disensos nacionales se convierten en parte del mismo, en consecuencia, las soluciones demandan un consenso más complejo en el que concurren intereses y conveniencias extrañas que enmarañan las posibilidades de la oposición nacional de asumir iniciativas que no cuenten con el respaldo de sus eventuales aliados.

La oposición al contraer compromisos con sus aliados, debe asumir una conducta acorde a los postulados que sus compañeros de viaje defienden públicamente.

En este aspecto la cuadrilla de Maduro y Cabello a pesar de sus compromisos firmes con el Castrismo, Rusia y China, sin pasar por alto los estrechos vínculos con el narcotráfico y el crimen organizado, tiene un mayor espacio operativo porque sus aliados por naturaleza son partidarios de posiciones extremas y favorecen enfoques contrarios a la cesión de los poderes y espacios conquistados.

Ninguno de los regímenes asociados al castro chavismo, particularmente el de Cuba, están sometidos a la presión de una poderosa opinión pública ni a una oposición que pueda poner en peligro el control que ejercen sobre el país.

El régimen castrista es el aliado más incondicional del sindicato del crimen que controla Venezuela porque su propia existencia está estrechamente vinculada a la permanencia de la cuadrilla Madurista en el gobierno.

El alto número de militares y agentes represivos cubanos asentados en Venezuela son el principal baluarte de ese régimen, mucho más confiable que la cúpula del alto mando de las Fuerzas Armadas de Venezuela, que a pesar de la profunda corrupción denunciada, está sometida a vivir la crisis estructural que sufre la nación.

No obstante y con independencia de cómo se agudiza la crisis o se presente una salida, el mantenimiento del “statu quo” solo favorece a los que detentan el poder real, en este caso a la caterva de Nicolás Maduro. Es una gran verdad que la internacionalización de los conflictos domésticos tiende a postergar las soluciones y que solo se llega a ellas cuando los factores externos involucrados en el diferendo asumen como propia la situación y toman los riesgos que demanden sus intereses, más que los compromisos.

Un ejemplo clásico de esta afirmación fue el resultado de la implicación de Estados Unidos y la extinta Unión Soviética en la situación cubana que cuando derivó a un enfrentamiento de las grandes potencias como consecuencia de la Crisis de los Misiles, octubre 1962, la solución acordada sabiamente fue evitar una confrontación nuclear, aunque los cubanos siguieran siendo esclavos por toda la eternidad.

Es cierto que cuando se enfrenta una dictadura es muy difícil actuar en solitario, pero es muy lamentable y un grave error, que una fuerza política o militar cimente su desarrollo, estrategia y el logro de sus fines, en el compromiso y voluntad cooperativa de componentes extranjeros, una actitud que augura la derrota.

Reglamento Policial en Cuba

Un autobús pasa frente a un edificio con una cartelera de campaña del gobierno que dice "#YoVotoSi" en referencia a la nueva Constitución, en La Habana, el 13 de febrero de 2019

El gobierno cubano dice haber aprobado una Constitución a principios del 2019, pero en realidad lo que han hecho es imponer un reglamento policial que obliga a la población a aceptar el SOCIALISMO IRREVOCABLE, que es toda una aberración jurídica en lo que a teoría política y constitucional se refiere.Vayamos por parte: una Constitución debe ser un documento que establezca la libre determinación de todos los ciudadanos en una Nación. Y ese principio es el que establece la naturaleza soberana de esa Carta Magna, como representante del cuerpo social.

Si en ese territorio, que es el marco físico de cualquier nación, al ciudadano se le obliga a ser socialista y se le persigue o acosa porque su manera de pensar es alternativa o distinta, entonces en esa nación no existe ese sagrado derecho a pensar libremente.

En el caso cubano, obviamente existe esa imposición del SOCIALISMO, que además para el régimen castrista resulta irrevocable, casi un Dios inmutable y agresor.

Y que conste, por esta aberración jurídica de irrevocabilidad, en la Cuba castrista se acosa, se tortura y hasta se encarcela al ciudadano que se atreva a contradecirla.

Para entender en su propia naturaleza y desarrollo el REGLAMENTO POLICIAL que ha estado vigente en la isla cubana estas seis décadas de ausencia de libertades individuales, que desencadena la migración de huir del comunismo imperante, más los cientos o miles de cubanos que han sido maltratados y fusilados en las prisiones políticas del régimen castrista, tenemos que ir atrás al dictamen del dictador Fidel Castro en la Reunión con los Intelectuales en 1961 cuando sentenció con criterio casi imperial: “dentro de la Revolución, todo, fuera de la Revolución nada o ningún derecho”.

Todos los pactos y documentos de Derechos Humanos sobre los Derechos Civiles y Políticos del mundo insisten con claridad meridiana “que nadie debe ser molestado ni acosado ni maltratado a causa de sus opiniones”.

En toda Cuba, durante la imposición del Reglamento Policial que se aprobó el 24 de Febrero del año en curso, fuimos testigos de los cientos de cubanos que fueron maltratados y encarcelados por manifestar que votarían NO o NO VOTARIAN ante el susodicho proyecto. Y esto de por sí descalifica el evento aprobatorio y lo anula jurídica y moralmente.

Otro elemento que descalifica el evento eleccionario castrista reciente fue que la acción de votar se realizó con lápiz y lo que pinta el creyón de un lápiz, se borra fácilmente con una simple goma de borrar.

Por lo tanto, el Reglamento Policial de 2019, que ellos califican erróneamente de constitucional, es simplemente un reglamento represor que no valida autoridades ni soberanías…

El problema venezolano: Cuba “empuja pero no se da golpes”

Nicolás Maduro y Raúl Castro

Para el análisis de la problemática venezolana actual es necesario partir de algunas bases:

· Primero, es la Cuba castrista quien mantiene a Maduro en el poder; por eso, de no haber opción militar en Venezuela, habría que sancionar/negociar con Cuba y no con Venezuela para obtener algún resultado. Ahora, Cuba “empuja, pero no se da golpes”;

· En segundo lugar, Maduro en Venezuela - adiestrado por los hermanos Castro en Cuba - jamás se irá “por las buenas”; él sigue el postulado castrista: “lo que por la fuerza tomamos, por la fuerza tienen que quitárnoslo”. Sin opción de fuerza, no hay solución;

· En tercer lugar y basado en la rotunda negativa latinoamericana de que no haga “uso de la fuerza” en Venezuela, EUA no intervendrá con tropas hasta que Latinoamérica no de la luz verde, como copartícipe (opción preferencial) o no, de la contienda;

· En cuarto lugar, hay interés electoral de Trump en este evento, que le garantizaría ganar el voto latino de EUA y el estado de la Florida, sin discusión. Para esto sería preferible esperar un año más, lo cual en apariencias es casi imposible.

Esto que acá se escribe lo saben también los “asesores” cubanos y Nicolás Maduro, por eso se dan el lujo de convidar nada menos que a soldados rusos para desembarcar uniformados en el aeropuerto de Caracas. Se permiten apagones de varios días cubriendo la capital y el resto del territorio nacional, momento ideal para una acción armada desde el exterior. Mandan a apresar al segundo hombre de Guaidó, y EUA - junto a Latinoamérica - se comportan como si nada. La situación es casi límite para la dictadura de Maduro, pero las circunstancias lo favorecen.

La inexplicable negativa del Grupo de Lima de oponerse de manera pública y repetidamente al uso de la fuerza para liberar a Venezuela (podrían incluso no estar de acuerdo, pero no explicitarlo tan frecuentemente, porque esto da seguridades a Maduro) va mucho más allá del miedo a arriesgar sus juventudes en una contienda bélica. Hay mucho de anti-norteamericanismo remanente (incluso entre los militares brasileños, los más declaradamente pro-norteamericanos según su propio presidente). Esto desconcierta a EUA, que se siente aislado en un problema que es común, incluso más latinoamericano que norteamericano.

En estos momentos el tiempo corre a favor de Maduro, Cuba y sus secuaces; no sólo porque el calendario electoral de EUA no incentiva ahora a la administración Trump - interesada en una reelección - a la deposición de Maduro por la vía militar (lo ideal sería inicios del año electoral de 2020) sino también porque la correlación venezolana interna de “fuerzas” (aquellas que no quiere el Grupo de Lima) le favorece plenamente a Maduro, su policía política y “colectivos”.

En las condiciones actuales, no es difícil percatarse que re-direccionando los golpes (militares, sanciones, conversaciones bajo la mesa, etc.) asestarlos contra la Cuba castrista, porque resultaría en un dividendo mayor, ya que el esfuerzo contra Cuba sería mucho menor que contra Venezuela. El éxito de los golpes contra el poder castrista redundaría además en un triunfo triple, pues implicaría muy probablemente en la liberación simultánea - y muy deseable - de Cuba, Venezuela y Nicaragua. No sería descabellado re-direccionar las acciones contra “la base” de todo: Cuba, que hoy es tan, o más débil que Venezuela y sostiene todo el andamiaje.

Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

Venezuela: Entre “sabotajes” y apagones

Personas se aglomeran en la oscuridad en un centro comercial en medio de un apagón en Venezuela.

El nuevo corte eléctrico en Venezuela parece deberse a mala administración gubernamental y no a sabotajes de la oposición

LA HABANA, Cuba.- Desde hace varios días un nuevo apagón —el segundo de gran magnitud en menos de un mes— se ha adueñado de Venezuela. Ahora, los desdichados habitantes, amén de padecer la escasez de alimentos, medicinas y otros productos de primera necesidad, tienen que sufrir la falta crónica de fluido eléctrico y de agua, esto último como resultado de la paralización de las estaciones de bombeo.

Cuando sucede una calamidad, cualquier gobierno del mundo que se respete (o que tenga que responder ante los medios de la prensa libre y los partidos de oposición que orientan a la opinión pública y hablan en nombre de respetables sectores de ella), primero investiga, y sólo después brinda la información oficial sobre lo sucedido.

En Venezuela no. Allí el gobierno de Maduro parece no respetarse, ni existe una prensa libre; por su parte, los partidos de oposición son perseguidos y ninguneados. Los informadores y políticos que no se limitan a repetir la propaganda oficialista, son calificados con total impunidad como “pitiyanquis”, o se les endilga cualquier otro calificativo desdeñoso que tengan a bien proferir los plumíferos y cotorrones del régimen; o sus altos personeros, como hizo ahora el dictador en persona, al hablar de la “derecha diabólica”.

Por tanto, el modo de actuar del gobierno de Caracas es el diametralmente opuesto. Primero se acusa a “los otros”, y después se hacen las indagaciones de rigor. Y las imputaciones infundadas se hacen pese a advertencias sobre los efectos perniciosos del mal manejo del sistema eléctrico, las cuales Maduro conoce de primera mano por haber sucedido en su presencia. Hablo del corte del alumbrado que se produjo hace unas semanas en el mismísimo Palacio de Miraflores durante una rueda de prensa.

Como suele suceder, el incremento de las torpezas en el sistema eléctrico se produjo cuando cesó la actividad de las compañías privadas en este terreno. Tras la gran falla de 2007, el teniente coronel Chávez, que como socialista carnívoro era un animal que solía tropezar tres y más veces con la misma piedra, huyó hacia adelante y creó la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), monopolio estatal con el que las calamidades han ido de mal en peor.

A la falta de inversión y mantenimiento, así como al aumento de la corrupción, se han unido la pésima gestión de la red nacional y la inoperancia de las centrales petroleras que deberían actuar en respaldo a la represa de El Guri, fuente de la mayor parte de la energía eléctrica que consume el país sudamericano. Como si lo anterior fuese poco, también en este sector ha habido una fuga masiva de especialistas que se niegan a aceptar el desgobierno chavista.

Con ocasión del primer gran apagón reciente (iniciado el 7 de marzo) afirmaron que se trataba de un “ataque cibernético”. En esta segunda oportunidad, han asegurado que todo se originó por disparos de un francotirador, hechos “desde un área escarpada”. En sus divagaciones televisivas, un balbuceante Maduro, consciente del absurdo implícito en el supuesto origen balístico del desastre, especuló sobre una posible “colaboración interna” que habría viabilizado la perpetración del hecho.

Es así como el mandamás de turno intenta salir al paso de los innumerables escépticos que, en medio de la calamidad creada por el nuevo apagón, se hacen una sola pregunta: ¿Cómo es posible que la hidroeléctrica que genera la porción preponderante de la energía que consume el país, carezca de una protección adecuada!

Desde luego, es de presumir que, si en definitiva aparece el hipotético “colaborador interno”, no será en los órganos represivos que tienen la misión de proteger la planta. Ésos son intocables. Seguramente se tratará de alguno de los infelices trabajadores de filas de la Corpoelec. A éstos no les arriendo la ganancia.

Pero las versiones gubernamentales han sido varias, y discrepan entre sí. Por ejemplo, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, el mismo día en que se inició el segundo apagón, afirmó que este “nuevo atentado terrorista contra el derecho a la electricidad se produjo nuevamente mediante herramientas electromagnéticas”.

Por su parte, el Portavoz en Jefe del chavismo, Jorge Rodríguez, también le enmendó la plana a su superior, pues situó a dos supuestos comandos de fusileros a distancias de sólo 100 y 150 metros de las instalaciones “saboteadas” (lo cual, como es obvio, desvirtuaría lo del “área escarpada” mencionada por Maduro).

Cualquiera que sea el caso, el fiscal general chavista Tarek William Saab informó el martes sobre el arresto de seis supuestos implicados en el “sabotaje”. Sí podremos estar seguros de una cosa: Al igual que un ganso que queda completamente seco después de sacudirse el agua, el chavismo se exonerará a sí mismo de cualquier responsabilidad en esta nueva calamidad. Y siempre aparecerá alguien que cargue con el pato.

(Este artículo fue publicado originalmente el 31 de marzo, en Cubanet)

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