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Relaciones EEUU-Cuba

Discurso a los cubanos de Barack Obama (TEXTO COMPLETO)

Presidente Castro, pueblo de Cuba:

Muchas gracias por la cálida acogida que hemos recibido yo, mi familia y mi delegación. Es un honor extraordinario estar hoy aquí. Antes de empezar, permítanme por favor, quiero comentar sobre los ataques terroristas que tuvieron lugar en Bruselas.

Los pensamientos y las oraciones del pueblo de Estados Unidos están con el pueblo de Bélgica. Somos solidarios con ellos, condenando estos indignantes ataques contra personas inocentes. Haremos todo lo que sea necesario para apoyar a nuestro amigo y aliado, Bélgica, para llevar ante la justicia a los responsables, y este es otro recordatorio más de que el mundo debe estar unido.

Debemos cerrar filas, al margen de nacionalidad, raza o creencias religiosas, en la lucha contra este flagelo del terrorismo. Podemos derrotar, y derrotaremos, a aquellos que amenazan nuestra seguridad y la de las personas en todo el mundo.

Al Gobierno y al pueblo de Cuba quiero agradecerles la amabilidad que han demostrado hacia mí, hacia Michelle, Malia, Sasha, mi suegra, Marian.

[En español] “Cultivo una rosa blanca” [aplausos] En su más célebre poema José Martí hizo esta oferta de amistad y paz tanto a amigos como enemigos. Hoy, como Presidente de Estados Unidos de América yo le ofrezco al pueblo cubano [en español] el saludo de paz [aplausos].

La Habana está a solo 90 millas de la Florida, pero para llegar aquí tuvimos que recorrer una larga distancia, por encima de barreras históricas, ideológicas, de dolor y separación. Las azules aguas bajo el Air Force One, fueron una vez surcadas por acorazados hacia esta isla para liberar a Cuba, pero también para ejercer control sobre ella.

Esas aguas también fueron surcadas por generaciones de revolucionarios cubanos hacia Estados Unidos, donde recabaron apoyo para su causa. Y esa corta distancia ha sido cruzada por cientos de miles de exiliados cubanos, en aviones y balsas rústicas, quienes vinieron a Estados Unidos en busca de libertad y oportunidades, a veces dejando atrás todo lo que tenían y a todos sus seres queridos. Como tantos, en nuestros dos países.

Toda mi vida se ha desenvuelto en una era de aislamiento entre nosotros. La revolución cubana tuvo lugar en el mismo año en que mi padre emigró a Estados Unidos desde Kenya. Bahía de Cochinos tuvo lugar en el año en que yo nací. Al año siguiente el mundo entero quedó en suspenso observando a nuestros dos países mientras la Humanidad se acercaba más que nunca antes al horror de una guerra nuclear.

Con el paso de las décadas nuestros Gobiernos se quedaron estancados en una confrontación aparentemente interminable, librando batallas a través de terceros. En un mundo que se rehizo a sí mismo una y otra vez, el conflicto entre Estados Unidos y Cuba era una constante. Yo he venido aquí a enterrar los últimos remanentes de la Guerra Fría en las Américas [aplausos] Yo he venido aquí a extender una mano de amistad al pueblo cubano [aplausos].

Quiero ser claro: las diferencias entre nuestros Gobiernos al cabo de tantos años son reales, y son importantes. Estoy seguro de que el presidente Castro diría lo mismo. Lo sé, porque he escuchado y abordado esas diferencias en profundidad. Pero antes de discutir esos problemas, también tenemos que reconocer cuantas cosas compartimos porque, en muchas formas, Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han estado distanciados por muchos años, aunque llevemos la misma sangre.

Ambos vivimos en un Nuevo Mundo colonizado por europeos. Cuba, como Estados Unidos, fue en parte fundada por esclavos traídos de África. Como el de Estados Unidos, el pueblo cubano puede trazar sus ancestros hasta esclavos y dueños de esclavos. Ambos acogimos a inmigrantes que vinieron de muy lejos para empezar una nueva vida en las Américas. A lo largo de los años nuestras culturas se han entremezclado. La labor del Dr. Carlos Finlay en Cuba allanó el camino para generaciones de médicos, entre ellos Walter Reed, que se basó en el trabajo del Dr. Finlay para ayudar a combatir la fiebre amarilla.

Tal como Martí escribió su obra más famosa en Nueva York, Ernest Hemingway hizo de Cuba su hogar y encontró inspiración en las aguas de estas costas. Compartimos el mismo pasatiempo nacional [en español]: la pelota. Y hoy mismo, más tarde, nuestros jugadores van a competir en el mismo terreno habanero donde jugara Jackie Robinson antes de debutar en las Grandes Ligas [aplausos]. Y se dice que nuestro más grande boxeador, Mohamed Alí, rindió homenaje una vez a un cubano con el que nunca pudo pelear, diciendo que lo más que podía alcanzar era un empate con ese gran cubano, Teófilo Stevenson.

Así que aun cuando nuestros Gobiernos devinieron adversarios, nuestros pueblos compartían estas pasiones comunes, particularmente con la llegada a Estados Unidos de tantos cubanos. En Miami o La Habana usted puede encontrar lugares donde bailar cha-cha-cha o salsa; donde comer “ropa vieja”; la gente en nuestros dos países ha cantado con Celia Cruz, Gloria Estefan, y ahora escuchan el reggaetón de Pitbull.

Millones de los nuestros tienen una misma religión, una fe a la que yo he rendido tributo en la Ermita de la Caridad de Miami: la paz que los cubanos encuentran en La Cachita.

A pesar de nuestras diferencias, cubanos y estadounidenses comparten valores comunes en sus vidas: un sentido de patriotismo y de orgullo, un gran orgullo; un profundo amor a la familia; la pasión por nuestros hijos; un compromiso con su educación. Y es por eso que creo que nuestros nietos mirarán este período de aislamiento como una aberración, y como apenas un capítulo en una historia más larga de familiaridad y amistad.

Pero no podemos ni debemos ignorar las diferencias reales que tenemos, acerca de cómo organizamos nuestros Gobiernos, nuestras economías y nuestras sociedades. Cuba tiene un sistema de partido único; Estados Unidos es una democracia multipartidista. Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos, uno de mercado abierto. Cuba ha enfatizado el papel y los derechos del Estado; los Estados Unidos fueron fundados en los derechos de la persona individual.

A pesar de estas diferencias, el 17 de diciembre del 2014 el presidente Castro y yo anunciamos que Estados Unidos y Cuba comenzarían un proceso de normalización de las relaciones entre nuestros países [aplausos].

Desde entonces, hemos establecido relaciones diplomáticas y abierto embajadas. Hemos puesto en marcha iniciativas para cooperar en la salud y la agricultura, la educación y la aplicación de la ley. Hemos llegado a acuerdos para restaurar los vuelos y el servicio de correo directos. Hemos ampliado los lazos comerciales, e incrementado la capacidad de los estadounidenses para viajar a Cuba y hacer negocios aquí.

Y estos cambios han sido bien recibidos, a pesar de que todavía hay quienes se oponen estas políticas. Pero aún así, muchas personas en ambos lados de este debate se han preguntado: “¿Por qué ahora?" "¿Por qué ahora?”.

La respuesta es simple: Lo que Estados Unidos estaba haciendo no estaba funcionando. Tenemos que tener el valor de reconocer esa verdad. Una política de aislamiento diseñada para la Guerra Fría tenía poco sentido en el siglo XXI. El embargo sólo estaba perjudicando al pueblo cubano en lugar de ayudarlo. Y yo siempre he creído en lo que Martin Luther King, Jr. llamó "la feroz urgencia del ahora": No debemos temer al cambio, debemos abrazarlo. [aplausos]

Esto me conduce a una razón mayor y más importante de estos cambios [en español]: Creo en el pueblo cubano. Creo en el pueblo cubano [aplausos]. Esto no es sólo una política de normalización de las relaciones con el Gobierno cubano. Estados Unidos de América están normalizando sus relaciones con el pueblo cubano. [aplausos]

Y hoy, quiero compartir con ustedes mi visión de lo que puede ser nuestro futuro. Quiero que el pueblo cubano –especialmente los jóvenes– entienda por qué creo que ustedes deben ver el futuro con esperanza. Y no es la falsa promesa que insiste en que las cosas son mejores de lo que realmente son, o el optimismo ciego que dice que todos sus problemas podrán desaparecer mañana. Es una esperanza que tiene sus raíces en el futuro que ustedes pueden elegir, y pueden conformar, y pueden construir para su país.

Yo tengo esa esperanza porque creo que el pueblo cubano es tan innovador como cualquier otro pueblo del mundo.

En una economía global, impulsada por las ideas y la información, el mayor recurso de un país es su gente. En Estados Unidos, tenemos un claro monumento a lo que el pueblo cubano es capaz de construir: se llama Miami. Aquí en La Habana, vemos ese mismo talento en los cuentapropistas, las cooperativas, los autos antiguos que todavía ruedan [en español]. El cubano Inventa del aire. [aplausos]

Cuba cuenta con un extraordinario recurso: un sistema de educación que valora a cada niño y cada niña [aplausos]. Y en los últimos años, el Gobierno cubano ha comenzado a abrirse al mundo, y a abrir aún más espacio para que el talento florezca. En pocos años, hemos visto como los cuentapropistas pueden salir adelante, mientras conservan un espíritu netamente cubano. Ser trabajador por cuenta propia no significa ser más como Estados Unidos, significa ser uno mismo.

Miren a Sandra Lídice Aldama, que decidió comenzar un pequeño negocio. Los cubanos, dice, podemos "innovar y adaptar sin perder nuestra identidad... nuestro secreto está en no copiar o imitar sino, simplemente, en ser nosotros mismos".

Es ahí donde comienza la esperanza: con la posibilidad de ganarse la vida y construir algo de lo que uno pueda estar orgulloso. Es por eso que nuestras políticas se centran en el apoyo a los cubanos, y no en hacerles daño. Es por eso que nos deshicimos de los límites en las remesas: para que los cubanos tengan más recursos. Es por eso que estamos alentando los viajes, que construirán puentes entre nuestros pueblos, y traerán más ingresos a las pequeñas empresas cubanas. Es por eso que hemos ampliado el espacio para el comercio y los intercambios, de modo que los estadounidenses y los cubanos puedan trabajar juntos para encontrar curas a las enfermedades, y crear puestos de trabajo, y abrir las puertas a más oportunidades para el pueblo cubano.

Como Presidente de Estados Unidos, he exhortado a nuestro Congreso a levantar el embargo [aplausos]. Es una carga obsoleta sobre el pueblo cubano. Es una carga para los estadounidenses que quieren trabajar y hacer negocios o invertir aquí en Cuba. Es hora de levantar el embargo. Pero incluso si se levantara el embargo mañana, los cubanos no se darían cuenta de su potencial sin una continuidad de los cambios aquí en Cuba [aplausos].

Debiera ser más fácil abrir un negocio aquí en Cuba. Un trabajador debiera poder conseguir un trabajo directamente con las empresas que invierten aquí en Cuba. Dos monedas no deben separar el tipo de salarios que los cubanos pueden ganar. Internet debe estar disponible en toda la isla, para que los cubanos puedan conectarse con el resto del mundo [aplausos] y con uno de los grandes motores del crecimiento en la historia humana. Estados Unidos no limita la capacidad de Cuba para tomar estas medidas. Depende de ustedes. Y puedo decirles como amigo que en el siglo XXI la prosperidad sostenible depende de la educación, la salud, y la protección del medio ambiente. Pero también depende del intercambio libre y abierto de ideas. Si uno no puede acceder a la información en línea, si no puede estar expuesto a diferentes puntos de vista, no alcanzará su máximo potencial. Y con el tiempo, la juventud va a perder la esperanza.

Sé que estos son temas sensibles, sobre todo viniendo de un presidente estadounidense. Antes de 1959, algunos americanos veían a Cuba como algo que explotar, ignoraban la pobreza, facilitaban la corrupción. Y desde 1959, hemos estado boxeando con nuestras sombras en esta batalla de la geopolítica y las personalidades. Conozco la historia, pero me niego a ser atrapado por ella. [aplausos]

He dejado claro que Estados Unidos no tiene ni la capacidad, ni la intención de imponer un cambio en Cuba. Cualquier cambio que venga dependerá del pueblo cubano. No les vamos a imponer nuestro sistema político o económico. Reconocemos que cada país, cada pueblo, debe trazar su propia ruta y dar forma a su propio modelo. Pero después de haber eliminado de nuestra relación la sombra de la historia, debo hablar con honradez acerca de las cosas en que yo creo: las cosas en las que nosotros, como estadounidenses, creemos. Como dijo Martí, "La libertad es el derecho de todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía".

Así que, déjenme decirles en qué creo. No puedo obligarles a estar de acuerdo conmigo, pero ustedes deben saber lo que pienso. Creo que cada persona debe ser igual ante la ley [aplausos]. Todos los niños merecen la dignidad que viene con la educación y la atención a la salud, y comida en la mesa y un techo sobre sus cabezas [aplausos]. Creo que los ciudadanos deben tener la libertad de decir lo que piensan sin miedo [aplausos] de organizarse y criticar a su Gobierno, y de protestar pacíficamente; y que el Estado de Derecho no debe incluir detenciones arbitrarias de las personas que ejercen esos derechos [aplausos]. Creo que cada persona debe tener la libertad de practicar su religión en paz y públicamente [aplausos]. Y, sí, creo que los electores deben poder elegir a sus gobiernos en elecciones libres y democráticas. [aplausos]

No todo el mundo está de acuerdo conmigo en esto. No todo el mundo está de acuerdo con el pueblo estadounidense acerca de esto. Pero yo creo que los Derechos Humanos son universales [aplausos]. Creo que son los derechos del pueblo estadounidense, del pueblo de Cuba, y de las personas en todo el mundo.

Ahora bien, no es ningún secreto que nuestros Gobiernos están en desacuerdo sobre muchos de estos asuntos. He sostenido conversaciones francas con el presidente Castro. Durante muchos años, él ha señalado las fallas en el sistema americano: la desigualdad económica; la pena de muerte; la discriminación racial; guerras en el extranjero. Eso es sólo una muestra. Él tiene una lista mucho más larga. (Risas). Pero esto es lo que el pueblo cubano necesita comprender: yo estoy abierto a ese debate público y al diálogo. Es bueno. Es saludable. No le temo.

Tenemos demasiado dinero en la política estadounidense. Sin embargo, en Estados Unidos, todavía es posible para alguien como yo –un niño que fue criado por una madre soltera, un niño mestizo que no tiene mucho dinero– aspirar al más alto cargo de la tierra y ganarlo. Eso es lo que es posible en Estados Unidos. [aplausos]

Tenemos desafíos de discriminación racial –en nuestras comunidades, en nuestro sistema de justicia criminal, en nuestra sociedad– un legado de la esclavitud y la segregación. Pero el hecho de que tengamos debates abiertos dentro de la propia democracia estadounidense es lo que nos permite mejorar.

En 1959, el año en que mi padre se trasladó a Estados Unidos, en muchos estados americanos era ilegal que se casara con mi madre, que era blanca. Cuando empecé la escuela, todavía estábamos luchando por eliminar la segregación en las escuelas de todo el sur de Estados Unidos. Pero las personas se organizaron; protestaron; debatieron estos temas; desafiaron a los funcionarios del gobierno. Y debido a esas protestas, y debido a esos debates, y debido a la movilización popular, es que yo puedo estar aquí hoy, un afroamericano, presidente de Estados Unidos. El que pudiéramos lograr un cambio se debió a las libertades que disfrutamos en Estados Unidos.

No estoy diciendo que sea fácil. Todavía hay enormes problemas en nuestra sociedad. Pero la manera que tenemos para resolverlos es la democracia. Así es como obtuvimos atención de salud para más estadounidenses. Así es como hemos hecho grandes avances en los derechos de la mujer y los derechos de los homosexuales. Así es como atendemos la desigualdad que concentra tanta riqueza en los estratos superiores de nuestra sociedad. Gracias a que los trabajadores pueden organizarse y la gente común tener una voz, la democracia estadounidense ha dado a nuestra gente la oportunidad de realizar sus sueños y disfrutar de un alto nivel de vida. [aplausos]

Ahora bien, todavía nos quedan algunas peleas difíciles. No siempre es bonito el proceso de la democracia. A menudo es frustrante. Lo pueden ver en las elecciones que tenemos allá. Pero deténganse un momento y consideren este hecho: en la campaña electoral estadounidense que está teniendo lugar en este momento hay dos cubanoamericanos del Partido Republicano, compitiendo contra el legado de un hombre negro que es Presidente, mientras aducen ser la mejor persona para vencer al candidato demócrata que, o bien va a ser una mujer, o un socialdemócrata. (Risas y aplausos.) ¿Quién lo hubiera creído en 1959? Esa es una medida de nuestro progreso como democracia. [aplausos]

Así que aquí está mi mensaje para el Gobierno de Cuba y el pueblo cubano: los ideales que son el punto de partida de toda revolución –la revolución americana, la revolución cubana, los movimientos de liberación en todo el mundo– esos ideales encuentran su expresión más auténtica, creo yo, en una democracia. No porque la democracia estadounidense sea perfecta, sino precisamente porque no lo somos. Y nosotros –como todos los países– necesitamos para cambiar el espacio que la democracia nos da. Ella da a los individuos la capacidad de ser catalizadores para pensar en nuevas formas, y reimaginar cómo debe ser nuestra sociedad, y hacerse mejores.

Ya está teniendo lugar una evolución dentro de Cuba, un cambio generacional. Muchos sugerían que viniera aquí y le pidiera al pueblo de Cuba que echara abajo algo, pero estoy apelando a los jóvenes cubanos, que son los que van a levantar algo, a construir algo nuevo [aplausos]. [En español] El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano. [aplausos]

Y al presidente Castro –a quien le agradezco estar aquí hoy– quiero que sepa, creo que mi visita aquí demuestra, que no tiene por qué temer una amenaza de Estados Unidos. Y teniendo en cuenta su compromiso con la soberanía y la autodeterminación de Cuba, también estoy seguro de que no tiene por qué temer a las voces diferentes del pueblo cubano, y su capacidad de expresarse, reunirse, y votar por sus líderes. De hecho, tengo una esperanza para el futuro porque confío en que el pueblo cubano tomará las decisiones correctas.

Y como ustedes, también estoy seguro de que Cuba puede seguir desempeñando un papel importante en el hemisferio y en todo el mundo, y mi esperanza, es que pueda hacerlo como socio de Estados Unidos.

Hemos desempeñado roles muy diferentes en el mundo. Pero nadie debería negar el servicio que miles de médicos cubanos han prestado a los pobres y los que sufren [aplausos]. El año pasado, trabajadores de la salud estadounidenses –y militares de EEUU– trabajaron codo a codo con los cubanos para salvar vidas y acabar con el Ébola en África Occidental. Creo que deberíamos continuar teniendo esa clase de cooperación en otros países.

Hemos estado en el lado opuesto de muchos conflictos en el continente americano. Pero hoy en día, los estadounidenses y los cubanos están sentados juntos en la mesa de negociación, y estamos ayudando a los colombianos a resolver una guerra civil que se ha prolongado durante décadas [aplausos]. Ese tipo de cooperación es bueno para todos. Brinda esperanza a todos en este hemisferio.

Tomamos diferentes caminos en nuestro apoyo al pueblo de Sudáfrica para la abolición del apartheid. Pero el presidente Castro y yo pudimos estar al mismo tiempo en Johannesburgo para rendir homenaje al legado del gran Nelson Mandela. [aplausos]

Y al examinar su vida y sus palabras, estoy seguro de que ambos nos damos cuenta de que tenemos más trabajo por hacer para promover la igualdad en nuestros propios países: para reducir la discriminación de las razas en nuestros propios países. Y en Cuba, queremos que nuestro compromiso ayude a levantarse a los cubanos de ascendencia africana, [aplausos] que han demostrado que no hay nada que no puedan lograr cuando se les da la oportunidad.

Hemos sido parte de diferentes bloques de naciones en el hemisferio, y vamos a seguir teniendo profundas diferencias sobre las maneras de promover la paz, la seguridad, las oportunidades y los Derechos Humanos. Pero a medida que se normalicen nuestras relaciones, creo que podremos ayudar a fomentar un mayor sentido de unidad en las Américas [en español] Todos somos americanos. [aplausos]

Desde el inicio de mi mandato, he instado a la gente en las Américas a dejar atrás las batallas ideológicas del pasado. Estamos en una nueva era. Sé que muchos de los problemas de los que he hablado carecen del drama del pasado. Y sé que parte de la identidad de Cuba es su orgullo de ser una pequeña nación insular capaz de defender sus derechos, y estremecer al mundo. Pero también sé que Cuba siempre se destacará por el talento, el trabajo duro, y el orgullo del pueblo cubano. Esa es su fuerza [aplausos]. Cuba no tiene que ser definida por ser adversario de Estados Unidos, más de lo que Estados Unidos deben ser definidos por ser adversarios de Cuba. Tengo esa esperanza para el futuro debido a la reconciliación que está teniendo lugar en el pueblo cubano.

Sé que algunos cubanos en la isla pueden tener la sensación de que los que se fueron de alguna manera apoyaron el viejo orden en Cuba. Estoy seguro de que hay una narrativa que perdura aquí, y que sugiere que los exiliados cubanos pasaron por alto los problemas de la Cuba pre-revolucionaria, y rechazaron la lucha por construir un nuevo futuro. Pero hoy les puedo decir que muchos exiliados cubanos guardan recuerdos de una dolorosa –y, a veces violenta– separación. Ellos aman a Cuba. Una parte de ellos todavía considera que este es su verdadero hogar. Es por eso que su pasión es tan fuerte. Es por eso que su dolor es tan grande. Y para la comunidad cubanoamericana que he llegado a conocer y respetar, no se trata sólo de política. Se trata de la familia: el recuerdo de una casa que se perdió; el deseo de reconstruir un vínculo roto; la esperanza de un futuro mejor; la esperanza del retorno y la reconciliación.

A pesar de las políticas, las personas son personas, y los cubanos son cubanos. Y he venido aquí –he viajado esta distancia– sobre un puente que fue construido por cubanos a ambos lados del estrecho de la Florida. Primero llegué a conocer el talento y la pasión de los cubanos en Estados Unidos. Y sé cómo han sufrido algo más que el dolor del exilio: también saben lo que es ser un extraño, y pasar trabajos, y trabajar más duro para asegurarse de que sus hijos puedan llegar más lejos en América.

Así que la reconciliación de los cubanos –los hijos y nietos de la revolución, y los hijos y nietos del exilio– es fundamental para el futuro de Cuba. [aplausos]

Uno lo ve en Gloria González, que viajó aquí en 2013, por primera vez después de 61 años de separación, y fue recibida por su hermana, Llorca. "Tú me reconociste, pero yo no te reconocí a ti", dijo Gloria después de abrazar a su hermana. Imagínese eso, después de 61 años.

Se ve en Melinda López, que llegó a la antigua casa de su familia. Y mientras caminaba por las calles, una anciana la reconoció como hija de su madre, y se puso a llorar. La llevó a su casa y le mostró un montón de fotos que incluían algunas de Melinda cuando era una bebé, que su madre le había enviado hacía 50 años. Melinda diría más tarde: "Muchos de nosotros estamos recuperando tanto ahora".

Se ve en Cristian Miguel Soler, un joven que fue el primero de su familia en viajar aquí después de 50 años. Y al encontrarse con sus familiares, por primera vez, dijo: "Me di cuenta de que la familia es la familia, sin importar la distancia entre nosotros".

A veces los cambios más importantes comienzan en lugares pequeños. Las mareas de la historia pueden dejar a las personas atrapadas en situaciones de conflicto, y exilio, y pobreza. Se necesita tiempo para que esas circunstancias cambien. Pero en el reconocimiento de una humanidad común, en la reconciliación de personas unidas por lazos de sangre y en el creer el uno en el otro, es donde comienza el progreso. En el entendimiento, y el saber escuchar, y el perdón. Y si el pueblo cubano enfrenta el futuro unido, será más probable que los jóvenes de hoy puedan vivir con dignidad y alcanzar sus sueños aquí en Cuba.

La historia de Estados Unidos y Cuba abarca revolución y conflicto; lucha y sacrificio; retribución y, ahora, reconciliación. Es ya hora de dejar atrás el pasado. Ha llegado el momento de que miremos juntos hacia el futuro [en español] un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, y habrá adversidades. Tomará tiempo. Pero mi tiempo aquí en Cuba renueva mi esperanza y mi confianza en lo que el pueblo cubano puede hacer. Podemos hacer este viaje como amigos, y como vecinos, y como familia: juntos. [En español] Sí se puede.

Muchas gracias. [aplausos]

El discurso de Barack Obama a los cubanos
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Representantes de Delaware abogan en Cuba por un deshielo como el de "los tiempos de Obama"

Raúl Castro (izq.) recibió a Barack Obama en el Palacio de la Revolución en La Habana, el 21 de marzo de 2016. REUTERS/Carlos Barria

Los secretarios de Estado y Agricultura del estado de Delaware, Jeffrey Bullock y Michael Scuse, abogaron el jueves en La Habana porque su país retome el nivel de relaciones con Cuba que mantuvo durante el llamado deshielo, impulsado por la administración Obama entre 2014 y 2017.

Los demócratas, en visita oficial en Cuba representando al estado de Delaware, se refirieron a las "oportunidades" de aumentar el comercio agrícola con Cuba y de colaborar en los ámbitos de la educación y la investigación.

"El potencial es mayor ahora que nunca antes", afirmó Scuse.

“La esperanza es que eventualmente se pueda volver a donde estábamos en los tiempos de Obama”, afirmó en conferencia de prensa el jueves.

Ese mismo día, en la capital estadounidense, varios activistas cubanos, en representación de un nutrido grupo de organizaciones opositoras dentro de la isla y en el exilio, hicieron entrega en la Casa Blanca de una carta en la que manifestaban al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, su desacuerdo con las "políticas de apaciguamiento hacia la dictadura".

"Solicitamos que Estados Unidos no realice concesiones al régimen sin que antes se haya efectuado y comprobado la liberación incondicional de todos los presos políticos; el fin de la represión; el respeto a los derechos humanos fundamentales incluidos la libertad de expresión, asociación, la libertad económica y la libre movilidad; y se den pasos definitivos e irreversibles para la realización de elecciones libres, justas y multipartidistas. Cualquier relación con las autoridades del régimen debe tener como centro y objetivo prioritario las condiciones anteriores o será usado por el régimen cubano en detrimento de nuestro pueblo", indica la carta titulada “Presidente Biden, extienda su mano al pueblo, no a la dictadura” y firmada por más de treinta organizaciones opositoras y de la sociedad civil, dentro y fuera de Cuba.

En los últimos meses, la administración Biden ha flexibilizado una serie de medidas hacia Cuba como autorizar vuelos regulares, reanudar las actividades consulares en su embajada en La Habana, retomar el envío de remesas a través de la Western Union y participar en conversaciones bilaterales de alto nivel, sobre temas de interés mutuo.

El secretario de Agricultura de Delaware dijo que le gustaría que hubiese cambios paulatinos y que en un futuro "no muy lejano" se eliminasen "al menos" las últimas sanciones que se impusieron sobre la isla durante la administración del expresidente Donald Trump.

También se refirió al embargo comercial a la isla: "El mayor obstáculo es el mismo desde hace 60 años, es político. Y esa es la barrera que tenemos que intentar tirar abajo y espero que algún día eso pase".

Bullock agregó que su objetivo es "mejorar las relaciones" entre los dos países y encontrar formas de mejorar las vidas de las personas en Cuba y en Delaware.

Con respecto a la inclusión de Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo, Scuse reconoció que desconoce las razones por las que la administración Trump tomó esta medida y agregó que esa decisión "hace todo un poco más difícil".

Sin embargo, en la carta a Biden los opositores cubanos insitieron en que Cuba debía permanecer con esa designación: "Las autoridades del régimen persisten en sus operaciones de tráfico de personas a través de las Brigadas Médicas y continúa brindando santuario a terroristas extranjeros responsables por la muerte de ciudadanos en nuestra región. La dictadura cubana no solo debe permanecer en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, sino que Estados Unidos debe cumplir su propia ley y aplicar al Partido Comunista de Cuba las sanciones resultantes de esta designación".

El secretario de Agricultura de Delaware aseguró que conoce personalmente al presidente Biden e indicó que junto a Bullock podían apoyar una relajación de las sanciones.

Decenas de congresistas apoyan iniciativa de Menéndez de pedir a Biden que anule nuevas restricciones al asilo

El congresista Greg Casar (izquierda), el senador Cory Booker (segundo de la izquierda), el senador Bob Menéndez (ante el micrófono) y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez (a la derecha).

Casi 80 miembros de la bancada demócrata del Congreso de Estados Unidos pidieron al presidente Joe Biden que anule las nuevas restricciones al asilo y reconsidere su política migratoria.

En una carta encabezada por el senador cubanoamericano Robert Menéndez, los legisladores critican que el programa de permisos humanitarios a migrantes de Cuba, Nicaragua y Haití sea a expensas del derecho a solicitar asilo en la frontera con México.

"Es hora de que la Administración Biden deje de resucitar las políticas fallidas de Trump y regrese a su plan original de acelerar los casos de asilo, eliminar el retraso en los tribunales, abordar las causas fundamentales de la migración y expulsar de manera eficiente a las personas que no tienen derecho legal a permanecer en los EEUU", dijo Menéndez en un tuit.


Menéndez, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, dijo en una rueda de prensa que los legisladores reconocen que Estados Unidos está experimentando un difícil desafío migratorio en la frontera sur.

"Es inconcebible que los solicitantes de asilo no tengan otra opción que dormir en las calles de El Paso, en albergues superpoblados en Juárez o en tiendas de campaña en Reynosa, pero las nuevas restricciones de asilo contra los migrantes no resolverán este problema. Creemos que su administración puede y debe continuar ampliando las vías legales para los migrantes y refugiados en los Estados Unidos, sin desmantelar más el derecho a buscar asilo en nuestra frontera", detalló el documento.


El senador por Nueva Jersey añadió que como funcionarios electos, los congresistas tienen el deber de proponer soluciones legales que protejan a los solicitantes de asilo y garanticen la expulsión segura de los migrantes que no tienen derecho legal a quedarse.

El representante demócrata por Texas, Greg Casar, dijo que primero es necesaria una reforma migratoria integral, pero mientras tanto se necesitan más permisos y apoyar a las comunidades que están sufriendo en América Latina.

Mayorkas recuerda que los que intenten llegar por mar no podrán beneficiarse del parole humanitario

El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas. (REUTERS/Kevin Lamarque)

Los cubanos que lleguen a las costas de la Florida no podrán acogerse al nuevo “parole humanitario” anunciado este mes y serán repatriados a Cuba, reiteró el Secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Alejandro Mayorkas.

"Los cubanos y haitianos que se hagan a la mar y desembarquen en territorio estadounidense no serán elegibles para el proceso de parole y serán sometidos a procedimientos de deportación", alertó el funcionario de origen cubano en un mensaje publicado en la red social Twitter.


En su declaración sobre la migración marítima irregular, el Secretario de Seguridad Nacional afirmó que: “USCG (Guardia Costera de Estados Unidos) y CBP (Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos) mantienen una presencia continua con activos aéreos y marítimos en el estrecho de Florida y en el Mar Caribe".

Mayorkas advirtió que "aquellos que intenten ingresar ilegalmente por mar serán interceptados y repatriados, de conformidad con las leyes, las políticas y las obligaciones de los tratados internacionales de los Estados Unidos".

"La migración marítima irregular a bordo de embarcaciones no aptas para navegar o sobrecargadas es siempre peligrosa y, a menudo, mortal. Somos firmes en nuestro compromiso de salvar vidas y disuadir a cualquiera de hacerse a la mar para migrar irregularmente", recalcó el funcionario.

La semana pasada, la Guardia Costera de Estados Unidos ya había advertido en un comunicado que los cubanos y haitianos que intentaran llegar a EEUU por la vía marítima no serían elegibles para el llamado "parole humanitario", que concede hasta 30.000 visas mensuales a nacionales de Cuba, Nicaragua, Haití y Venezuela.

La declaración de Mayorkas ocurre en momentos en que está en vigor el programa de parole humanitario, las funciones consulares en la embajada estadounidense en La Habana han sido ya restablecidas y acaba de concluir en La Habana una reunión de alto nivel entre Estados Unidos y Cuba sobre aplicación de la ley.

Respecto a la reanudación de las conversaciones bilaterales, el Departamento de Estado estadounidense dijo que estas conversaciones reafirman el compromiso de EEUU “de tener conversaciones constructivas con el gobierno de Cuba, cuando corresponda, para promover los intereses estadounidenses” y que no afectan el enfoque continuo de la administración en temas críticos de derechos humanos en Cuba.

“Estos diálogos fortalecen la capacidad de los Estados Unidos para combatir a los actores criminales al aumentar la cooperación en una variedad de asuntos relacionados con el cumplimiento de la ley, incluidos el tráfico de personas, los narcóticos y otros casos penales”, dijo el Departamento de Estado.

El jueves, respondiendo a la pregunta de si tras este contacto estaría Estados Unidos considerando sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, el portavoz adjunto principal de la cancillería estadounidense, Vedant Patel, respondió: “No tengo ningún cambio en la política para anunciar. Abordé esto un poco la semana pasada; los contactos a los que se refiere estaban específicamente relacionados con diálogos sobre seguridad, de seguridad regional. No tengo ninguna otra actualización que ofrecer más allá de eso.”

Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez afirmó en Twitter que "la cooperación bilateral para enfrentar flagelos como el terrorismo, el tráfico ilícito de migrantes y el fraude migratorio beneficia a ambos países".

El Ministerio del Interior de Cuba afirmó que las reuniones se llevaron a cabo en un "clima de respeto y profesionalismo".

EEUU: Aumentar la coordinación de la aplicación de la ley es lo mejor para EEUU y el pueblo cubano

Banderas de Estados Unidos y Cuba.

El Departamento de Estado confirmó en un comunicado que el 18 y 19 de enero funcionarios estadounidenses y cubanos se reunieron en La Habana para discutir temas de interés bilateral en materia de aplicación de la ley en el marco del Diálogo sobre aplicación de la ley entre Estados Unidos y Cuba.

Las conversaciones marcaron la primera ronda sobre este tema desde 2018. Ambas naciones celebraron cuatro Diálogos sobre aplicación de la ley entre 2015 y 2018.

El Departamento de Estado dijo que participar en estas conversaciones subraya el compromiso de Estados Unidos “de tener conversaciones constructivas con el gobierno de Cuba, cuando corresponda, para promover los intereses estadounidenses”.

“Estos diálogos fortalecen la capacidad de los Estados Unidos para combatir a los actores criminales al aumentar la cooperación en una variedad de asuntos relacionados con el cumplimiento de la ley, incluidos el tráfico de personas, los narcóticos y otros casos penales”, dijo la Cancillería.

El comunicado añadió que “la coordinación mejorada de la aplicación de la ley es lo mejor para los Estados Unidos y el pueblo cubano” y que ese diálogo “no afecta el enfoque continuo de la administración en temas críticos de derechos humanos en Cuba”, que siempre es fundamental para el compromiso estadounidense.

Los Departamentos de Estado, Seguridad Nacional y Justicia copresidieron el diálogo por los Estados Unidos. También participaron funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana.

Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez afirmó en Twitter que "la cooperación bilateral para enfrentar flagelos como el terrorismo, el tráfico ilícito de migrantes y el fraude migratorio beneficia a ambos países".

El Ministerio del Interior de Cuba elogió por separado que las reuniones se llevaran a cabo en un "clima de respeto y profesionalismo".

El miércoles, los senadores estadounidenses por la Florida, los republicanos Marco Rubio y Rick Scott enviaron una carta al Secretario de Estado, Antony Blinken; al Fiscal General, Merrick Garland, y al Secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, instando a sus agencias a utilizar el diálogo con funcionarios cubanos para promover las libertades políticas y económicas del pueblo cubano, en vez de otorgar concesiones al régimen.

Funcionarios de EEUU viajan a La Habana para "Diálogo sobre aplicación de la ley"

Banderas de Cuba y EEUU cuelgan en un balcón de La Habana. (REUTERS/Ivan Alvarado/Archivo)

Funcionarios de EEUU y Cuba se reunirán en La Habana los días 18 y 19 de enero para discutir temas de interés bilateral en asuntos de aplicación de la ley internacional, informó un vocero del Departamento de Estado en un correo electrónico a Radio Televisión Martí.

“Una mayor cooperación internacional en materia de aplicación de la ley permite a los Estados Unidos proteger mejor a los ciudadanos estadounidenses y llevar a los delincuentes transnacionales ante la justicia”, dijo el portavoz.

Asimismo expresó que participar en esas conversaciones, como parte del Diálogo sobre aplicación de la ley entre ambas naciones, “subraya el compromiso de Estados Unidos de entablar conversaciones constructivas con el Gobierno de Cuba, cuando corresponda, para promover los intereses de Estados Unidos”.

El portavoz aclaró que “establecer y aumentar los canales para la cooperación en materia de aplicación de la ley para abordar mejor las amenazas transnacionales no es a expensas de los derechos humanos”.

Subrayó, además, que “Estados Unidos integra preocupaciones y protecciones de derechos humanos en todas sus interacciones con el gobierno cubano”.

La delegación estadounidense al Diálogo sobre aplicación de la ley está liderada por el fiscal general auxiliar adjunto del Departamento de Justicia, Bruce Swartz; el director de Asuntos de América Latina y el Caribe de la Oficina de Planes, Políticas y Estrategias del Departamento de Seguridad Nacional, Alex Alemán, y la coordinadora de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado, Karin Lang.

Estados Unidos y Cuba celebraron cuatro “Diálogos sobre aplicación de la ley” entre 2015 y 2018, en los que participaron funcionarios de las agencias de cumplimiento de la ley de ambos paises. Las conversaciones a realizarse esta semana marcarán la primera reunión desde entonces.

Estados Unidos y Cuba realizaron el primer diálogo bilateral sobre este tema en noviembre del 2015, que se centró en una amplia gama de áreas de cooperación, incluidas la lucha contra el terrorismo, la lucha contra los estupefacientes, la delincuencia transnacional, la ciberdelincuencia, los viajes y el comercio seguros y los fugitivos de la justicia.

En el 2022, funcionarios estadounidenses viajaron a La Habana dos veces para analizar la aplicación de los acuerdos migratorios, y el 4 de enero de 2023, Estados Unidos reanudó los servicios consulares de su embajada en Cuba.

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