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Relaciones EEUU-Cuba

Discurso a los cubanos de Barack Obama (TEXTO COMPLETO)

Presidente Castro, pueblo de Cuba:

Muchas gracias por la cálida acogida que hemos recibido yo, mi familia y mi delegación. Es un honor extraordinario estar hoy aquí. Antes de empezar, permítanme por favor, quiero comentar sobre los ataques terroristas que tuvieron lugar en Bruselas.

Los pensamientos y las oraciones del pueblo de Estados Unidos están con el pueblo de Bélgica. Somos solidarios con ellos, condenando estos indignantes ataques contra personas inocentes. Haremos todo lo que sea necesario para apoyar a nuestro amigo y aliado, Bélgica, para llevar ante la justicia a los responsables, y este es otro recordatorio más de que el mundo debe estar unido.

Debemos cerrar filas, al margen de nacionalidad, raza o creencias religiosas, en la lucha contra este flagelo del terrorismo. Podemos derrotar, y derrotaremos, a aquellos que amenazan nuestra seguridad y la de las personas en todo el mundo.

Al Gobierno y al pueblo de Cuba quiero agradecerles la amabilidad que han demostrado hacia mí, hacia Michelle, Malia, Sasha, mi suegra, Marian.

[En español] “Cultivo una rosa blanca” [aplausos] En su más célebre poema José Martí hizo esta oferta de amistad y paz tanto a amigos como enemigos. Hoy, como Presidente de Estados Unidos de América yo le ofrezco al pueblo cubano [en español] el saludo de paz [aplausos].

La Habana está a solo 90 millas de la Florida, pero para llegar aquí tuvimos que recorrer una larga distancia, por encima de barreras históricas, ideológicas, de dolor y separación. Las azules aguas bajo el Air Force One, fueron una vez surcadas por acorazados hacia esta isla para liberar a Cuba, pero también para ejercer control sobre ella.

Esas aguas también fueron surcadas por generaciones de revolucionarios cubanos hacia Estados Unidos, donde recabaron apoyo para su causa. Y esa corta distancia ha sido cruzada por cientos de miles de exiliados cubanos, en aviones y balsas rústicas, quienes vinieron a Estados Unidos en busca de libertad y oportunidades, a veces dejando atrás todo lo que tenían y a todos sus seres queridos. Como tantos, en nuestros dos países.

Toda mi vida se ha desenvuelto en una era de aislamiento entre nosotros. La revolución cubana tuvo lugar en el mismo año en que mi padre emigró a Estados Unidos desde Kenya. Bahía de Cochinos tuvo lugar en el año en que yo nací. Al año siguiente el mundo entero quedó en suspenso observando a nuestros dos países mientras la Humanidad se acercaba más que nunca antes al horror de una guerra nuclear.

Con el paso de las décadas nuestros Gobiernos se quedaron estancados en una confrontación aparentemente interminable, librando batallas a través de terceros. En un mundo que se rehizo a sí mismo una y otra vez, el conflicto entre Estados Unidos y Cuba era una constante. Yo he venido aquí a enterrar los últimos remanentes de la Guerra Fría en las Américas [aplausos] Yo he venido aquí a extender una mano de amistad al pueblo cubano [aplausos].

Quiero ser claro: las diferencias entre nuestros Gobiernos al cabo de tantos años son reales, y son importantes. Estoy seguro de que el presidente Castro diría lo mismo. Lo sé, porque he escuchado y abordado esas diferencias en profundidad. Pero antes de discutir esos problemas, también tenemos que reconocer cuantas cosas compartimos porque, en muchas formas, Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han estado distanciados por muchos años, aunque llevemos la misma sangre.

Ambos vivimos en un Nuevo Mundo colonizado por europeos. Cuba, como Estados Unidos, fue en parte fundada por esclavos traídos de África. Como el de Estados Unidos, el pueblo cubano puede trazar sus ancestros hasta esclavos y dueños de esclavos. Ambos acogimos a inmigrantes que vinieron de muy lejos para empezar una nueva vida en las Américas. A lo largo de los años nuestras culturas se han entremezclado. La labor del Dr. Carlos Finlay en Cuba allanó el camino para generaciones de médicos, entre ellos Walter Reed, que se basó en el trabajo del Dr. Finlay para ayudar a combatir la fiebre amarilla.

Tal como Martí escribió su obra más famosa en Nueva York, Ernest Hemingway hizo de Cuba su hogar y encontró inspiración en las aguas de estas costas. Compartimos el mismo pasatiempo nacional [en español]: la pelota. Y hoy mismo, más tarde, nuestros jugadores van a competir en el mismo terreno habanero donde jugara Jackie Robinson antes de debutar en las Grandes Ligas [aplausos]. Y se dice que nuestro más grande boxeador, Mohamed Alí, rindió homenaje una vez a un cubano con el que nunca pudo pelear, diciendo que lo más que podía alcanzar era un empate con ese gran cubano, Teófilo Stevenson.

Así que aun cuando nuestros Gobiernos devinieron adversarios, nuestros pueblos compartían estas pasiones comunes, particularmente con la llegada a Estados Unidos de tantos cubanos. En Miami o La Habana usted puede encontrar lugares donde bailar cha-cha-cha o salsa; donde comer “ropa vieja”; la gente en nuestros dos países ha cantado con Celia Cruz, Gloria Estefan, y ahora escuchan el reggaetón de Pitbull.

Millones de los nuestros tienen una misma religión, una fe a la que yo he rendido tributo en la Ermita de la Caridad de Miami: la paz que los cubanos encuentran en La Cachita.

A pesar de nuestras diferencias, cubanos y estadounidenses comparten valores comunes en sus vidas: un sentido de patriotismo y de orgullo, un gran orgullo; un profundo amor a la familia; la pasión por nuestros hijos; un compromiso con su educación. Y es por eso que creo que nuestros nietos mirarán este período de aislamiento como una aberración, y como apenas un capítulo en una historia más larga de familiaridad y amistad.

Pero no podemos ni debemos ignorar las diferencias reales que tenemos, acerca de cómo organizamos nuestros Gobiernos, nuestras economías y nuestras sociedades. Cuba tiene un sistema de partido único; Estados Unidos es una democracia multipartidista. Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos, uno de mercado abierto. Cuba ha enfatizado el papel y los derechos del Estado; los Estados Unidos fueron fundados en los derechos de la persona individual.

A pesar de estas diferencias, el 17 de diciembre del 2014 el presidente Castro y yo anunciamos que Estados Unidos y Cuba comenzarían un proceso de normalización de las relaciones entre nuestros países [aplausos].

Desde entonces, hemos establecido relaciones diplomáticas y abierto embajadas. Hemos puesto en marcha iniciativas para cooperar en la salud y la agricultura, la educación y la aplicación de la ley. Hemos llegado a acuerdos para restaurar los vuelos y el servicio de correo directos. Hemos ampliado los lazos comerciales, e incrementado la capacidad de los estadounidenses para viajar a Cuba y hacer negocios aquí.

Y estos cambios han sido bien recibidos, a pesar de que todavía hay quienes se oponen estas políticas. Pero aún así, muchas personas en ambos lados de este debate se han preguntado: “¿Por qué ahora?" "¿Por qué ahora?”.

La respuesta es simple: Lo que Estados Unidos estaba haciendo no estaba funcionando. Tenemos que tener el valor de reconocer esa verdad. Una política de aislamiento diseñada para la Guerra Fría tenía poco sentido en el siglo XXI. El embargo sólo estaba perjudicando al pueblo cubano en lugar de ayudarlo. Y yo siempre he creído en lo que Martin Luther King, Jr. llamó "la feroz urgencia del ahora": No debemos temer al cambio, debemos abrazarlo. [aplausos]

Esto me conduce a una razón mayor y más importante de estos cambios [en español]: Creo en el pueblo cubano. Creo en el pueblo cubano [aplausos]. Esto no es sólo una política de normalización de las relaciones con el Gobierno cubano. Estados Unidos de América están normalizando sus relaciones con el pueblo cubano. [aplausos]

Y hoy, quiero compartir con ustedes mi visión de lo que puede ser nuestro futuro. Quiero que el pueblo cubano –especialmente los jóvenes– entienda por qué creo que ustedes deben ver el futuro con esperanza. Y no es la falsa promesa que insiste en que las cosas son mejores de lo que realmente son, o el optimismo ciego que dice que todos sus problemas podrán desaparecer mañana. Es una esperanza que tiene sus raíces en el futuro que ustedes pueden elegir, y pueden conformar, y pueden construir para su país.

Yo tengo esa esperanza porque creo que el pueblo cubano es tan innovador como cualquier otro pueblo del mundo.

En una economía global, impulsada por las ideas y la información, el mayor recurso de un país es su gente. En Estados Unidos, tenemos un claro monumento a lo que el pueblo cubano es capaz de construir: se llama Miami. Aquí en La Habana, vemos ese mismo talento en los cuentapropistas, las cooperativas, los autos antiguos que todavía ruedan [en español]. El cubano Inventa del aire. [aplausos]

Cuba cuenta con un extraordinario recurso: un sistema de educación que valora a cada niño y cada niña [aplausos]. Y en los últimos años, el Gobierno cubano ha comenzado a abrirse al mundo, y a abrir aún más espacio para que el talento florezca. En pocos años, hemos visto como los cuentapropistas pueden salir adelante, mientras conservan un espíritu netamente cubano. Ser trabajador por cuenta propia no significa ser más como Estados Unidos, significa ser uno mismo.

Miren a Sandra Lídice Aldama, que decidió comenzar un pequeño negocio. Los cubanos, dice, podemos "innovar y adaptar sin perder nuestra identidad... nuestro secreto está en no copiar o imitar sino, simplemente, en ser nosotros mismos".

Es ahí donde comienza la esperanza: con la posibilidad de ganarse la vida y construir algo de lo que uno pueda estar orgulloso. Es por eso que nuestras políticas se centran en el apoyo a los cubanos, y no en hacerles daño. Es por eso que nos deshicimos de los límites en las remesas: para que los cubanos tengan más recursos. Es por eso que estamos alentando los viajes, que construirán puentes entre nuestros pueblos, y traerán más ingresos a las pequeñas empresas cubanas. Es por eso que hemos ampliado el espacio para el comercio y los intercambios, de modo que los estadounidenses y los cubanos puedan trabajar juntos para encontrar curas a las enfermedades, y crear puestos de trabajo, y abrir las puertas a más oportunidades para el pueblo cubano.

Como Presidente de Estados Unidos, he exhortado a nuestro Congreso a levantar el embargo [aplausos]. Es una carga obsoleta sobre el pueblo cubano. Es una carga para los estadounidenses que quieren trabajar y hacer negocios o invertir aquí en Cuba. Es hora de levantar el embargo. Pero incluso si se levantara el embargo mañana, los cubanos no se darían cuenta de su potencial sin una continuidad de los cambios aquí en Cuba [aplausos].

Debiera ser más fácil abrir un negocio aquí en Cuba. Un trabajador debiera poder conseguir un trabajo directamente con las empresas que invierten aquí en Cuba. Dos monedas no deben separar el tipo de salarios que los cubanos pueden ganar. Internet debe estar disponible en toda la isla, para que los cubanos puedan conectarse con el resto del mundo [aplausos] y con uno de los grandes motores del crecimiento en la historia humana. Estados Unidos no limita la capacidad de Cuba para tomar estas medidas. Depende de ustedes. Y puedo decirles como amigo que en el siglo XXI la prosperidad sostenible depende de la educación, la salud, y la protección del medio ambiente. Pero también depende del intercambio libre y abierto de ideas. Si uno no puede acceder a la información en línea, si no puede estar expuesto a diferentes puntos de vista, no alcanzará su máximo potencial. Y con el tiempo, la juventud va a perder la esperanza.

Sé que estos son temas sensibles, sobre todo viniendo de un presidente estadounidense. Antes de 1959, algunos americanos veían a Cuba como algo que explotar, ignoraban la pobreza, facilitaban la corrupción. Y desde 1959, hemos estado boxeando con nuestras sombras en esta batalla de la geopolítica y las personalidades. Conozco la historia, pero me niego a ser atrapado por ella. [aplausos]

He dejado claro que Estados Unidos no tiene ni la capacidad, ni la intención de imponer un cambio en Cuba. Cualquier cambio que venga dependerá del pueblo cubano. No les vamos a imponer nuestro sistema político o económico. Reconocemos que cada país, cada pueblo, debe trazar su propia ruta y dar forma a su propio modelo. Pero después de haber eliminado de nuestra relación la sombra de la historia, debo hablar con honradez acerca de las cosas en que yo creo: las cosas en las que nosotros, como estadounidenses, creemos. Como dijo Martí, "La libertad es el derecho de todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía".

Así que, déjenme decirles en qué creo. No puedo obligarles a estar de acuerdo conmigo, pero ustedes deben saber lo que pienso. Creo que cada persona debe ser igual ante la ley [aplausos]. Todos los niños merecen la dignidad que viene con la educación y la atención a la salud, y comida en la mesa y un techo sobre sus cabezas [aplausos]. Creo que los ciudadanos deben tener la libertad de decir lo que piensan sin miedo [aplausos] de organizarse y criticar a su Gobierno, y de protestar pacíficamente; y que el Estado de Derecho no debe incluir detenciones arbitrarias de las personas que ejercen esos derechos [aplausos]. Creo que cada persona debe tener la libertad de practicar su religión en paz y públicamente [aplausos]. Y, sí, creo que los electores deben poder elegir a sus gobiernos en elecciones libres y democráticas. [aplausos]

No todo el mundo está de acuerdo conmigo en esto. No todo el mundo está de acuerdo con el pueblo estadounidense acerca de esto. Pero yo creo que los Derechos Humanos son universales [aplausos]. Creo que son los derechos del pueblo estadounidense, del pueblo de Cuba, y de las personas en todo el mundo.

Ahora bien, no es ningún secreto que nuestros Gobiernos están en desacuerdo sobre muchos de estos asuntos. He sostenido conversaciones francas con el presidente Castro. Durante muchos años, él ha señalado las fallas en el sistema americano: la desigualdad económica; la pena de muerte; la discriminación racial; guerras en el extranjero. Eso es sólo una muestra. Él tiene una lista mucho más larga. (Risas). Pero esto es lo que el pueblo cubano necesita comprender: yo estoy abierto a ese debate público y al diálogo. Es bueno. Es saludable. No le temo.

Tenemos demasiado dinero en la política estadounidense. Sin embargo, en Estados Unidos, todavía es posible para alguien como yo –un niño que fue criado por una madre soltera, un niño mestizo que no tiene mucho dinero– aspirar al más alto cargo de la tierra y ganarlo. Eso es lo que es posible en Estados Unidos. [aplausos]

Tenemos desafíos de discriminación racial –en nuestras comunidades, en nuestro sistema de justicia criminal, en nuestra sociedad– un legado de la esclavitud y la segregación. Pero el hecho de que tengamos debates abiertos dentro de la propia democracia estadounidense es lo que nos permite mejorar.

En 1959, el año en que mi padre se trasladó a Estados Unidos, en muchos estados americanos era ilegal que se casara con mi madre, que era blanca. Cuando empecé la escuela, todavía estábamos luchando por eliminar la segregación en las escuelas de todo el sur de Estados Unidos. Pero las personas se organizaron; protestaron; debatieron estos temas; desafiaron a los funcionarios del gobierno. Y debido a esas protestas, y debido a esos debates, y debido a la movilización popular, es que yo puedo estar aquí hoy, un afroamericano, presidente de Estados Unidos. El que pudiéramos lograr un cambio se debió a las libertades que disfrutamos en Estados Unidos.

No estoy diciendo que sea fácil. Todavía hay enormes problemas en nuestra sociedad. Pero la manera que tenemos para resolverlos es la democracia. Así es como obtuvimos atención de salud para más estadounidenses. Así es como hemos hecho grandes avances en los derechos de la mujer y los derechos de los homosexuales. Así es como atendemos la desigualdad que concentra tanta riqueza en los estratos superiores de nuestra sociedad. Gracias a que los trabajadores pueden organizarse y la gente común tener una voz, la democracia estadounidense ha dado a nuestra gente la oportunidad de realizar sus sueños y disfrutar de un alto nivel de vida. [aplausos]

Ahora bien, todavía nos quedan algunas peleas difíciles. No siempre es bonito el proceso de la democracia. A menudo es frustrante. Lo pueden ver en las elecciones que tenemos allá. Pero deténganse un momento y consideren este hecho: en la campaña electoral estadounidense que está teniendo lugar en este momento hay dos cubanoamericanos del Partido Republicano, compitiendo contra el legado de un hombre negro que es Presidente, mientras aducen ser la mejor persona para vencer al candidato demócrata que, o bien va a ser una mujer, o un socialdemócrata. (Risas y aplausos.) ¿Quién lo hubiera creído en 1959? Esa es una medida de nuestro progreso como democracia. [aplausos]

Así que aquí está mi mensaje para el Gobierno de Cuba y el pueblo cubano: los ideales que son el punto de partida de toda revolución –la revolución americana, la revolución cubana, los movimientos de liberación en todo el mundo– esos ideales encuentran su expresión más auténtica, creo yo, en una democracia. No porque la democracia estadounidense sea perfecta, sino precisamente porque no lo somos. Y nosotros –como todos los países– necesitamos para cambiar el espacio que la democracia nos da. Ella da a los individuos la capacidad de ser catalizadores para pensar en nuevas formas, y reimaginar cómo debe ser nuestra sociedad, y hacerse mejores.

Ya está teniendo lugar una evolución dentro de Cuba, un cambio generacional. Muchos sugerían que viniera aquí y le pidiera al pueblo de Cuba que echara abajo algo, pero estoy apelando a los jóvenes cubanos, que son los que van a levantar algo, a construir algo nuevo [aplausos]. [En español] El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano. [aplausos]

Y al presidente Castro –a quien le agradezco estar aquí hoy– quiero que sepa, creo que mi visita aquí demuestra, que no tiene por qué temer una amenaza de Estados Unidos. Y teniendo en cuenta su compromiso con la soberanía y la autodeterminación de Cuba, también estoy seguro de que no tiene por qué temer a las voces diferentes del pueblo cubano, y su capacidad de expresarse, reunirse, y votar por sus líderes. De hecho, tengo una esperanza para el futuro porque confío en que el pueblo cubano tomará las decisiones correctas.

Y como ustedes, también estoy seguro de que Cuba puede seguir desempeñando un papel importante en el hemisferio y en todo el mundo, y mi esperanza, es que pueda hacerlo como socio de Estados Unidos.

Hemos desempeñado roles muy diferentes en el mundo. Pero nadie debería negar el servicio que miles de médicos cubanos han prestado a los pobres y los que sufren [aplausos]. El año pasado, trabajadores de la salud estadounidenses –y militares de EEUU– trabajaron codo a codo con los cubanos para salvar vidas y acabar con el Ébola en África Occidental. Creo que deberíamos continuar teniendo esa clase de cooperación en otros países.

Hemos estado en el lado opuesto de muchos conflictos en el continente americano. Pero hoy en día, los estadounidenses y los cubanos están sentados juntos en la mesa de negociación, y estamos ayudando a los colombianos a resolver una guerra civil que se ha prolongado durante décadas [aplausos]. Ese tipo de cooperación es bueno para todos. Brinda esperanza a todos en este hemisferio.

Tomamos diferentes caminos en nuestro apoyo al pueblo de Sudáfrica para la abolición del apartheid. Pero el presidente Castro y yo pudimos estar al mismo tiempo en Johannesburgo para rendir homenaje al legado del gran Nelson Mandela. [aplausos]

Y al examinar su vida y sus palabras, estoy seguro de que ambos nos damos cuenta de que tenemos más trabajo por hacer para promover la igualdad en nuestros propios países: para reducir la discriminación de las razas en nuestros propios países. Y en Cuba, queremos que nuestro compromiso ayude a levantarse a los cubanos de ascendencia africana, [aplausos] que han demostrado que no hay nada que no puedan lograr cuando se les da la oportunidad.

Hemos sido parte de diferentes bloques de naciones en el hemisferio, y vamos a seguir teniendo profundas diferencias sobre las maneras de promover la paz, la seguridad, las oportunidades y los Derechos Humanos. Pero a medida que se normalicen nuestras relaciones, creo que podremos ayudar a fomentar un mayor sentido de unidad en las Américas [en español] Todos somos americanos. [aplausos]

Desde el inicio de mi mandato, he instado a la gente en las Américas a dejar atrás las batallas ideológicas del pasado. Estamos en una nueva era. Sé que muchos de los problemas de los que he hablado carecen del drama del pasado. Y sé que parte de la identidad de Cuba es su orgullo de ser una pequeña nación insular capaz de defender sus derechos, y estremecer al mundo. Pero también sé que Cuba siempre se destacará por el talento, el trabajo duro, y el orgullo del pueblo cubano. Esa es su fuerza [aplausos]. Cuba no tiene que ser definida por ser adversario de Estados Unidos, más de lo que Estados Unidos deben ser definidos por ser adversarios de Cuba. Tengo esa esperanza para el futuro debido a la reconciliación que está teniendo lugar en el pueblo cubano.

Sé que algunos cubanos en la isla pueden tener la sensación de que los que se fueron de alguna manera apoyaron el viejo orden en Cuba. Estoy seguro de que hay una narrativa que perdura aquí, y que sugiere que los exiliados cubanos pasaron por alto los problemas de la Cuba pre-revolucionaria, y rechazaron la lucha por construir un nuevo futuro. Pero hoy les puedo decir que muchos exiliados cubanos guardan recuerdos de una dolorosa –y, a veces violenta– separación. Ellos aman a Cuba. Una parte de ellos todavía considera que este es su verdadero hogar. Es por eso que su pasión es tan fuerte. Es por eso que su dolor es tan grande. Y para la comunidad cubanoamericana que he llegado a conocer y respetar, no se trata sólo de política. Se trata de la familia: el recuerdo de una casa que se perdió; el deseo de reconstruir un vínculo roto; la esperanza de un futuro mejor; la esperanza del retorno y la reconciliación.

A pesar de las políticas, las personas son personas, y los cubanos son cubanos. Y he venido aquí –he viajado esta distancia– sobre un puente que fue construido por cubanos a ambos lados del estrecho de la Florida. Primero llegué a conocer el talento y la pasión de los cubanos en Estados Unidos. Y sé cómo han sufrido algo más que el dolor del exilio: también saben lo que es ser un extraño, y pasar trabajos, y trabajar más duro para asegurarse de que sus hijos puedan llegar más lejos en América.

Así que la reconciliación de los cubanos –los hijos y nietos de la revolución, y los hijos y nietos del exilio– es fundamental para el futuro de Cuba. [aplausos]

Uno lo ve en Gloria González, que viajó aquí en 2013, por primera vez después de 61 años de separación, y fue recibida por su hermana, Llorca. "Tú me reconociste, pero yo no te reconocí a ti", dijo Gloria después de abrazar a su hermana. Imagínese eso, después de 61 años.

Se ve en Melinda López, que llegó a la antigua casa de su familia. Y mientras caminaba por las calles, una anciana la reconoció como hija de su madre, y se puso a llorar. La llevó a su casa y le mostró un montón de fotos que incluían algunas de Melinda cuando era una bebé, que su madre le había enviado hacía 50 años. Melinda diría más tarde: "Muchos de nosotros estamos recuperando tanto ahora".

Se ve en Cristian Miguel Soler, un joven que fue el primero de su familia en viajar aquí después de 50 años. Y al encontrarse con sus familiares, por primera vez, dijo: "Me di cuenta de que la familia es la familia, sin importar la distancia entre nosotros".

A veces los cambios más importantes comienzan en lugares pequeños. Las mareas de la historia pueden dejar a las personas atrapadas en situaciones de conflicto, y exilio, y pobreza. Se necesita tiempo para que esas circunstancias cambien. Pero en el reconocimiento de una humanidad común, en la reconciliación de personas unidas por lazos de sangre y en el creer el uno en el otro, es donde comienza el progreso. En el entendimiento, y el saber escuchar, y el perdón. Y si el pueblo cubano enfrenta el futuro unido, será más probable que los jóvenes de hoy puedan vivir con dignidad y alcanzar sus sueños aquí en Cuba.

La historia de Estados Unidos y Cuba abarca revolución y conflicto; lucha y sacrificio; retribución y, ahora, reconciliación. Es ya hora de dejar atrás el pasado. Ha llegado el momento de que miremos juntos hacia el futuro [en español] un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, y habrá adversidades. Tomará tiempo. Pero mi tiempo aquí en Cuba renueva mi esperanza y mi confianza en lo que el pueblo cubano puede hacer. Podemos hacer este viaje como amigos, y como vecinos, y como familia: juntos. [En español] Sí se puede.

Muchas gracias. [aplausos]

El discurso de Barack Obama a los cubanos
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Embajada de EEUU se solidariza con el pueblo cubano y recuerda que el embargo permite el envío de ayuda humanitaria

Residentes de El Cafetal, Cuba, el 27 de septiembre de 2022. (Reuters/Alexandre Meneghini).

"Estados Unidos se solidariza con el pueblo cubano que sufre los efectos del huracán Ian", declaró este miércoles en Twitter la Embajada de Estados Unidos en La Habana.

"Estamos atentos a la situación del país, especialmente de la zona occidental", recalcó la sede diplomática.

En ese sentido, recordó que personas y entidades en Estados Unidos envían ayuda humanitaria a Cuba.

"Estamos en contacto con Cuba sobre el huracán Ian y queremos recalcar que la ley de EEUU autoriza a las entidades y organizaciones estadounidenses a proporcionar ayuda y respuesta ante desastres en Cuba", subrayó.

El embargo que EEUU impone al régimen cubano autoriza, entre otras transacciones, el envío de asistencia humanitaria.

En el 2021, para facilitar esas gestiones, se puso a disposición del público el Buzón Humanitario para Cuba (CubaHumanitarian@state.gov), en el marco de un esfuerzo dirigido por la Oficina del Coordinador para Asuntos Cubanos del Departamento de Estado.

El gobierno estadounidense agiliza las solicitudes para exportar suministros médicos o humanitarios a través de los Departamentos de Comercio, Tesoro y Transporte. Detalles sobre el envío de suministros a Cuba están en la Hoja Informativa: Provisión de Asistencia Humanitaria a Cuba.

“Alentamos a aquellos que buscan apoyar al pueblo cubano a utilizar esa hoja informativa y comunicarse con CubaHumanitarian@state.gov con preguntas o inquietudes específicas”, indicó un vocero del gobierno en agosto pasado.

"Ciudadanos particulares y grupos religiosos en Estados Unidos están haciendo llegar al pueblo cubano alimentos, medicinas y equipos médicos desesperadamente necesitados durante una crisis histórica", reportó en octubre del año pasado Share America, plataforma informativa del Departamento de Estado.

La entidad destacó que las exenciones humanitarias permitidas en el embargo de Estados Unidos a Cuba hacen que donaciones de alimentos a organizaciones no gubernamentales (ONG) o personas en Cuba ayuden a la población cubana.

Y no son solamente alimentos. Estados Unidos aprueba habitualmente exportaciones a Cuba relativas a lo humanitario, incluso:

  • Medicinas y dispositivos médicos, ya sean vendidos o donados, para el tratamiento de personas cubanas.
  • Artículos de telecomunicaciones para mejorar las comunicaciones desde Cuba y hacia Cuba, así como entre la población cubana, a menos que resulten prohibidos por funcionarios cubanos o miembros de rango del Partido Comunista de Cuba.

Algunos ciudadanos particulares estadounidenses están donando equipos médicos y sanitarios, alimentos básicos y productos de aseo e higiene que el pueblo cubano no puede encontrar en las tiendas, precisó Share America.

EEUU explica cómo enviar remesas a Cuba mediante pagos digitales

Un hombre muestra dólares estadounidenses y pesos. (YAMIL LAGE / AFP)

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro añadió el lunes en su página de preguntas frecuentes información sobre el envío de remesas a Cuba desde Estados Unidos mediante pagos digitales.

La OFAC informó que ello sí es posible y que las remesas que involucran pagos digitales, incluidas las transferencias de dinero a través de tarjetas de crédito y cuentas bancarias digitales, están permitidas si la transacción está autorizada bajo las Regulaciones de OFAC y si el proveedor de servicios de pago digital es un "transmisor de dinero registrado en Estados Unidos u otra institución bancaria calificada”.

Recuerda además que no se autoriza ninguna transacción relacionada con el cobro, envío o recepción de remesas que involucre a cualquier entidad o subentidad identificada en la Lista Restringida de Cuba del Departamento de Estado.

La OFAC señala que, en general, sus licencias generales son autoejecutables, lo que significa que, si los estadounidenses evalúan que sus transacciones están dentro de las categorías autorizadas, pueden ejecutarlas sin garantía adicional de la OFAC.

Para las transacciones que no se encuentran dentro del alcance de estas autorizaciones, las personas de Estados Unidos pueden solicitar una licencia específica de la OFAC.

“Lo que ha hecho el Departamento de Estado es tratar de estimular que las empresas que quieren enviar remesas a Cuba lo hagan legalmente por esa vía digital, pero para ello requiere que tenga una licencia aquí de los Estados Unidos. Es de eso de lo que se trata”, declaró a Radio Televisión Martí Emilio Morales, presidente del Havana Consulting Group, una firma consultora con sede en Miami, enfocada principalmente en la economía cubana y en el mercado cubano.

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Morales señaló que la otra forma de envío de dinero es a través de las personas que viajan desde EEUU a Cuba con encargos para distribuir el dinero, las llamadas "mulas".

Esta transacción informal, explicó Morales, “se ha estimulado por la apertura de los vuelos”.

“Por ahí se ha reabierto un canal informal de envío de remesas que estuvo cerrado por casi 20 meses por la pandemia”, dijo el experto y recordó además que la otra vía, gestionada por la compañía estadounidense Western Union, se cerró por el tema de las sanciones.

“Entonces, a la falta de llenar este vacío, las empresas que han incursionado en el envío de remesas por vía digital están tomando un auge tremendo y ha sido aceptado en el mercado y eso es lo que se está estimulando ahora”, aseguró Morales.

El pasado mayo, la administración del presidente Joe Biden retiró el límite de 1.000 dólares trimestrales a las remesas familiares y permitió las remesas no familiares, que brindan apoyo a emprendedores independientes cubanos.

En febrero, el Departamento de Estado había dicho que evaluaba los pagos digitales "como parte de las soluciones innovadoras" que estudiaba para facilitar la transferencia de dinero de Estados Unidos a Cuba.

La OFAC es la oficina del Departamento del Tesoro que tiene a cargo aplicar sanciones económicas y comerciales basadas en la política exterior de Estados Unidos.

[Declaraciones de Emilio Morales fueron recogidas por el periodista Amado Gil de Radio Martí]

EEUU sanciona una empresa en Suiza por violar el embargo a Cuba y otros países

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden. (AP Foto/Alex Brandon).

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos alcanzó a un acuerdo con la empresa suiza CA Indosuez Switzerland (CAIS), la cual tendrá que pagar más de 720 mil dólares por haber violado el embargo a Cuba y otros territorios.

CAIS se dedica a la banca corporativa y de inversiones, y es una subsidiaria indirecta de Credit Agricole Corporate and Investment Bank, con sede en París.

Según el Departamento del Tesoro, CAIS manejaba cuentas bancarias y de valores en dólares estadounidenses de 17 clientes individuales ubicados en jurisdicciones bajo embargo.

Además, manejaba negocios en nombre de estos clientes en el sistema financiero de Estados Unidos, situación que le da a Estados Unidos jurisdicción en este tipo de casos.

CAIS entregó más de tres millones de dólares en beneficio económico a personas en Cuba, Crimea, Irán, Sudán y Siria

Entretanto, CFM Indosuez Wealth, una subsidiaria del banco en Mónaco, acordó pagar más de 401 mil dólares debido a su posible responsabilidad civil al operar cuentas bancarias de 11 clientes individuales ubicados en territorios sancionados por el gobierno de Estados Unidos.

Embajada de EEUU en Cuba tramitará todas las categorías de visas de inmigrante en 2023

Funcionario de la Embajada de Estados Unidos en Cuba.

El gobierno de Biden anunció el miércoles que la embajada de Estados Unidos en Cuba comenzará a procesar todo tipo de visas de inmigrantes a principios de 2023, un mecanismo que quedó en pausa en 2017 y reabrió parcialmente en mayo pasado.

"Mientras trabajamos para lograr este objetivo, la sección consular de la Embajada de La Habana continuará proporcionando servicios esenciales a los ciudadanos estadounidenses, servicios de visado de inmigrante a aquellos que lo solicitan en las categorías de familiares inmediatos, y el procesamiento limitado de visas de no inmigrante de emergencia. La Embajada de Georgetown en Guyana continuará procesando a los solicitantes cubanos de visas de inmigrante en las categorías de preferencia familiar hasta que La Habana reanude el procesamiento completo de visas de inmigrante a principios de 2023", indica la sede diplomática en un comunicado.

"Durante la transición hacia la tramitación completa de visados de inmigrante en la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, el Centro Nacional de Visas (NVC) continuará programando citas para los solicitantes de visa de preferencia familiar en la Embajada de los Estados Unidos en Georgetown, Guyana. El NVC comenzará a programar las citas de todos los solicitantes de visas de inmigrante de preferencia familiar y familiares inmediatos en la Embajada de los Estados Unidos en La Habana a principios de 2023. Los solicitantes no necesitan ponerse en contacto con las embajadas en La Habana o en Georgetown o con el NVC, ya que serán notificados directamente con la información de su cita", agrega la información.

La nota indica que, de acuerdo con la reanudación del programa de Parole de Reunificación Familiar Cubana (CFRP) en agosto de 2022, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) está aumentando el número del personal en La Habana para procesar de manera eficiente y efectiva los casos y realizar las entrevistas.

Hay dos grandes categorías de visados de inmigrante basados en la familia: el de familiar inmediato y el de preferencia familiar. Los visados de familiar inmediato requieren una relación familiar estrecha con un ciudadano estadounidense, incluyendo un cónyuge, un hijo menor de 21 años o un padre y los visados de inmigrante de preferencia familiar se aplican a otras relaciones familiares con un ciudadano estadounidense (incluidos hermanos e hijos mayores de 21 años) y a algunas relaciones específicas con un residente permanente legal (LPR).

EEUU también informó que dejará de exigir a los cubanos que buscan visas en categorías de preferencia familiar que viajen a Georgetown, Guyana, para sus entrevistas.

Según los acuerdos con Cuba, EEUU se ha comprometido a garantizar la migración legal de al menos 20 000 cubanos al año, sin incluir a los familiares inmediatos de ciudadanos estadounidenses.

En los últimos 11 meses, las autoridades fronterizas han detectado el arribo de 197.870 cubanos, lo que constituye la mayor ola migratoria en desde 1959.

La escalada migratoria de cubanos se produce desde que un acuerdo de libre visado entre Nicaragua y La Habana entró en vigor en noviembre de 2021, acortando el recorrido que hacían por tierra desde América del Sur y Centroamérica hasta la frontera con EEUU.

Legisladores republicanos acusan a Biden de abandonar la lucha por la democracia en Cuba, Nicaragua y Venezuela

El senador Rick Scott (centro) y otros legisladores republicanos por la Florida, junto a exiliados cubanos, critican la política del presidente Biden hacia Latinoamérica.

El presidente Joe Biden debería restablecer las restricciones que levantó sobre Cuba y apoyar la aprobación de la Ley de Democracia, un proyecto presentado en octubre de 2021, dijo este jueves el senador Rick Scott en una conferencia de prensa frente a la Casa Blanca junto a otros legisladores y representantes del exilio cubano.

La Ley Democracia autorizaría al presidente estadounidense a imponer sanciones a un ciudadano extranjero que trabaje para el gobierno de Cuba, involucrado en abusos contra los derechos humanos. También lo autoriza a sancionar a los funcionarios cubanos que cometan esas violaciones o estén implicados en casos de corrupción.

El Senador Scott urgió, además, al presidente Biden a cerrar la Embajada de Cuba en Washington D.C., a volver a poner a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en la lista de organizaciones terroristas extranjeras, y ordenar al Departamento del Tesoro que bloquee el acceso a los activos estadounidenses a cualquier persona involucrada o cómplice de violaciones de derechos humanos o corrupción en Venezuela y Nicaragua. También le pidió revocar las licencias a las empresas estadounidenses que operan en Cuba y Venezuela.


“Si Biden hiciera esas cinco cosas, el hemisferio sería un lugar más seguro, los movimientos por la libertad en América Latina se envalentonarían y los dictadores marxistas tendrían miedo”, dijo Scott.

Su colega en el Senado, Marco Rubio (R-FL), condenó la política de "apaciguamiento" y "concesiones" por parte de la administración Biden a los gobiernos de extrema izquierda en nuestra región.

“Esta nueva Casa Blanca no ha hecho absolutamente nada para ello, No es prioridad. Lo que sí han hecho es mandar personas a reunirse con el régimen de Maduro en Venezuela; lo que sí han hecho es reunirse con el régimen cubano para tratar de buscar una manera de reabrir y de mandar más personal a la embajada”, dijo Rubio.

Por su parte, el representante republicano por la Florida, Mario Díaz-Balart, acusó a la administración Biden de ayudar a apaciguar a los enemigos de la democracia a través del mundo.

“Esta administración está activamente ayudando a estas dictaduras, y abandonando a esos que están luchando por su libertad. Pero no solamente esto es destructivo para esos nobles pueblos que están luchando, y se han echado a la calle exigiendo libertad. Es un peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos”, opinó Díaz-Balart.

Mientras que la congresista republicana por la Florida, María Elvira Salazar, dijo que en el Día de la Indepedencia de Nicaragua, que se conmemora este 15 de septiembre, el país centroamericano se hunde más en el totalitarismo, y recordó que el régimen de Daniel Ortega ha encarcelado a sus opositores políticos y ahora ataca a la Iglesia Católica.

Este miércoles, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, defendió la política de la administración Biden hacia Cuba y señaló que “el régimen cubano, en algunos aspectos, se ha vuelto aún más represivo”.

“Vimos un claro recordatorio de eso hace más de un año, en julio de 2021, cuando se encontraron protestas pacíficas que expresaban aspiraciones por un futuro mejor. Represiones, arrestos y encarcelamientos en toda la isla: ese es solo un ejemplo de la represión que hemos seguido viendo”, declaró el portavoz en su conferencia de prensa diaria.

Price dijo, además, que la administración Biden ha dado pasos que buscan servir a los intereses del pueblo cubano, como el reinicio de los viajes y vuelos entre Estados Unidos y Cuba, en programas que pueden unificar y reunir a familias separadas, y el aumento del personal en la embajada estadounidense en La Habana, con el objetivo de brindar apoyo consular adicional en el procesamiento de visas que faciliten la reunificación familiar.

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