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Opiniones

Maduro dice que ganó, pero las imágenes son otras

A la espera para votar en Venezuela

El dictador de Venezuela Nicolás Maduro dice que ganó y que dejó a la oposición "noqueada". Asegura que obtuvo 5.823.728 votos en las elecciones presidenciales que él mismo comandó.

Pero esos resultados se contraponen con las imágenes de desolación en las mesas electorales.

Maduro puede asegurar que ganó, pero toda Venezuela sabe que hubo tremendo fraude y lo mismo piensa la comunidad internacional.

La ausencia de electores en los sitios de votación se debió a que nada pudo la tiranía contra la indignación del pueblo.

Ni las tentadoras cajas de alimentos Clap, ni las amenazas, ni los violentos colectivos, ni todo el peso de la dictadura de Nicolás Maduro logró sacar a los venezolanos de sus casas para que concurrieran a las mesas de votación.

El dictador había amenazado antes de la jornada electoral: "O votos o balas...".

En las contradicciones, previamente, un Maduro desesperado se había presentado ante la televisión, a pocas horas del cierre del proceso electoral, haciendo un llamado a sufragar, para aumentar el escuálido número de gente en las calles, registrado en las fotos de las agencias informativas que mostraban al mundo que casi nadie en Venezuela fue a votar.

Frente a los periodistas y fotógrafos el solitario Maduro siguió con la farsa y saludó, hizo gestos y batió las manos frente a seguidores inexistentes. Solo lo rodeaban su equipo de asesores y guardias de seguridad.

Chakal R. Figueredo estuvo presente en esa escena. " He visto al tirano, muy solo, llegando a un centro de "votación", saludando a sus amigo invisibles, con efectos especiales de gente gritando en voice over sobre el video...".

Las cifras

A escasos minutos de cerrarse la última mesa de votación y sin contar los votos llegados desde el extranjero, la rápida Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral, anunció -aceleradamente- que la participación en el proceso del domingo fue de un 48%.

Lucena indicó que 8,39 millones de venezolanos sufragaron, dando a Nicolás Maduro como ganador con 5.823.728 votos, en unos comicios comandados por él mismo.

Henri Falcón, por su parte, quedó de segundo con 1.820.552 votos y Javier Betucci obtuvo, según Tibisay solo 925.042 votos.

Fraude cantado

Las veloces cifras entregadas por el gobierno chavista suenan a fraude. Muy apresuradas para ser ciertas.

Y así lo dan a conocer miembros de la oposición y observadores internacionales.

El número de los que fueron a votar en Venezuela fue mínimo aseguran los expertos -menos de un 30 por ciento- integrado mayormente por chavistas todavía leales al régimen, motivados por la conveniencia y el temor de perder prebendas y todo lo ganado bajo las administraciones de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

La cifra de abstención que manejó el Grupo de Lima sobre el fraude electoral que se llevó a cabo en Venezuela el domingo fue de un 82, 96%. Ante este número los integrantes reiteraron que no reconocerán los resultados de la dictadura sobre el proceso.

La oposición afirmó que votó menos de un 30 por ciento y pidió la renuncia de Maduro.

Sin embargo, contra todas las evidencias, el régimen celebró "una masiva concurrencia y participación de votantes".

Redes sociales

Las redes sociales destacaban lo que ocurría y rechazaban el "triunfo" de Maduro.

"Lo único que se oía en las calles era el ruido de grillos y chicharras", declaraba Luisa C, desde Caracas.

El ex alcalde Antonio Ledezma tuiteaba desde Madrid: "El domingo hubo el más grande paro cívico que ha conocido Venezuela, más del 80% de la población rechazó el fraude electoral. Nuestra patria es mucho más grande que las adversidades".

El dirigente político, Juan Pablo Guanipa, escribía: "Venezuela hizo un proceso de desobediencia masiva".

Ricardo Blanco comentaba:

"Cuando un pueblo se une logra sus objetivos, el pueblo venezolano no se prestó a la burla electoral de este 20 de mayo, y por eso llamamos a que sigamos la lucha en las calles de Venezuela".

Pablo Aure escribía:

"Las calles estuvieron solas, este es el principal acto de desobediencia que se ha dado en los últimos años en el país. Los centros de votación solos porque la gente no cree en esta farsa".

Julio C. enviaba mensaje a los venezolanos: "Estamos en presencia de una desobediencia civil inédita en la historia del país, Venezuela se baña de dignidad".

Jaime T. informaba que habían lanzado botellas y abucheado al ex presidente español Jose Luis Rodríguez Zapatero al salir del centro electoral y le habían gritado " Usted no está pasando hambre como nosotros".

Marta M. destacaba que John Sullivan, Subsecretario de Estado de Estados Unidos había afirmado, nuevamente, que no reconocerán los resultados de las elecciones presidenciales en Venezuela.

En Chile, el presidente Sebastián Piñera, reiteraba el domingo que su Gobierno desconocerá los comicios en Venezuela al considerar que no cumplen con “estándares mínimos de una verdadera democracia”

“No son elecciones limpias y legítimas y no representan la voluntad libre y soberana del pueblo venezolano. Chile, como la mayoría de países democráticos, no reconoce estas elecciones”, agregó en Twitter.

Además de Chile, los Gobiernos de Colombia, Perú, España, Argentina y Estados Unidos, entre otros, desconocerán los resultados

Lincoln Lenin Martinez desde el Táchira expresaba:

La Asamblea Nacional, las fuerzas vivas: instituciones colegiadas, sindicatos, estudiantes, gremios de profesionales, el pueblo en general debe exigir la formación de una Junta de Gobierno Provisional para tomar el gobierno (no hay presidente), convocar a nuevas elecciones democráticas, nombrar nuevos rectores del CEN

Clara F. también escribía exigiendo cambios:

"¿Y ahora que? Hoy es lunes, sin comida, medicina, transporte e inseguridad... ¿Cuáles son las acciones a seguir? Ya basta de documentos, opiniones, comunicados, rueda de prensa etc.Vzla se cansó de la hablar sin solución!!! ¿DÓnde está el plan B? ¿El día después del 20M?"

El caricaturista Eduardo Sanabria, mejor conocido como EDO, compartió en las redes sociales una imagen a propósito del proceso ilegítimo de votación, en el que el presidente Nicolás Maduro busca su reelección.

Las palabras “Tendencia irreversible” acompañan una papeleta electoral en medio de un desierto.

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Los eventos en Cuba conciernen a Ucrania: el triángulo Moscú-La Habana-Kyiv

Vladimir Putin (5 der.) y Raúl Castro (4 izq.) en una reunión en el Kremlin en Moscú el 7 de mayo de 2015.

Ya las vacaciones de diciembre a enero finalizaron. Algunos ucranianos las pasaron en casa, otros en Bukovel (estación de esquí en Ucrania), otros en las trincheras y otros en Europa o más allá, en tierras más exóticas, incluida Cuba.

Hace poco leí los gritos entusiastas de una señora - ¡ah, arena caliente!, ¡ah, sol!, ¡ah, mar! - y te dabas cuenta de que la señora, sin salir del hotel y de la playa, no entendía dónde estaba.

Me explico: actualmente se están realizando juicios políticos en varias ciudades de Cuba. Las autoridades están reprimiendo a los participantes de las manifestaciones de julio del año pasado. La pobreza, la injusticia social y la incapacidad de las autoridades para hacer frente a la pandemia del COVID-19 llevaron a las personas a las calles.

Las protestas más grandes en más de sesenta años de dictadura comunista fueron brutalmente reprimidas. Y ahora sus participantes están siendo juzgados.

Según la organización pública Justicia11J (Justicia 11 de julio - la fecha de las protestas), 1.377 personas, incluidos muchos menores de edad, fueron procesados en virtud del artículo sobre actividades subversivas.

Los juicios tienen lugar en salas llenas de policías y funcionarios del partido comunista. Al mismo tiempo, las sentencias dictadas por los fiscales son impresionantes: para muchos acusados son 20 o 30 años de prisión.

Dato interesante: el 26 de julio de 1953, Fidel Castro encabezó no una manifestación pacífica, sino un ataque armado al cuartel militar Moncada para provocar un levantamiento popular. El ataque fracasó, sus participantes fueron juzgados. En el juicio, a Castro se le dio la oportunidad de pronunciar su conocido alegato "La historia me Absolverá" y fue condenado a 15 años de cárcel, pero 22 meses después fue amnistiado y liberado, tras lo cual abandonó el país.

De hecho, la "dictadura sangrienta" de Batista no puede competir con el régimen comunista de Castro.

ARCHIVO. La base soviética de Lourdes, en las afueras de La Habana.
ARCHIVO. La base soviética de Lourdes, en las afueras de La Habana.

Y ahora sobre Ucrania y Rusia. Incluso en la época soviética, Cuba fue utilizada por Moscú como un bastión en oposición a los Estados Unidos y Occidente en general. Me refiero no solo al poderoso centro de inteligencia electrónica en la Base de Lourdes, primero soviético, después ruso, ni al uso de tropas cubanas con armamento soviético en África (el famoso informe de Gabriel García Márquez "Cuba en Angola").

Las relaciones entre los dos regímenes -Moscú y La Habana- están despejadas hoy, y por una buena razón. En 2014, Rusia “perdonó” a Cuba 31.700 millones de dólares de deuda con la ex Unión Soviética. Para el régimen comunista, incapaz de hacer una transformación económica, que ponga al país en primer plano, este ha sido un regalo en el que trabaja con ahínco.

Cuba es uno de los pocos estados que vota unánimemente con Rusia en todas las resoluciones de la Asamblea General de la ONU sobre Crimea, tanto en lo que se refiere a su militarización por parte de la potencia ocupante, como en lo que respecta a la violación de los derechos del pueblo tártaro de Crimea.

Recientemente, han surgido nuevos matices relacionados con Ucrania en esta relación. Porque las amenazas del Kremlin de desplegar un contingente militar en Cuba, traducidas del lenguaje moscovita al humano, pueden interpretarse como la propuesta a Washington de una especie de trueque: Cuba está cerca de ti y Ucrania está cerca de nosotros, cambiemos. Al mismo tiempo, es un indicio de que "podemos repetir" la Crisis del Caribe (denominada Crisis de Octubre por los cubanos y Crisis de los Misiles por los estadounidenses) que tuvo lugar hace sesenta años.

En el mismo contexto, a mi juicio, debe considerarse la reciente declaración realizada en el parlamento y apoyada por diputados del heredero de los hermanos Castro, el presidente Miguel Díaz-Canel, de que Cuba próximamente solicitará su ingreso en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).

En pocas palabras, es hora de que las autoridades ucranianas y las organizaciones públicas ucranianas decidan. Y, antes que nada, entiendan que el gobierno cubano y el pueblo cubano son conceptos diferentes.

Las autoridades ucranianas deben condenar la represión en Cuba, sumarse a aquellas democracias del mundo que ya lo han hecho. Lo mismo se aplica a las organizaciones públicas (no cuento con el Partido Comunista de Ucrania, semiprohibido).

Desafortunadamente, no encontré ninguna mención de los juicios en Cuba en el sitio web del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania ni en nuestra embajada en La Habana.

Recientemente, hemos escuchado que las autoridades ucranianas tienen la intención de nombrar un embajador en Cuba, un puesto vacante desde 2014. Simplemente no puedes hacer eso. Aumentar el nivel de representación significaría hacer la vista gorda tanto a la represión como al apoyo a las aspiraciones agresivas del régimen cubano.

[Artículo publicado originalmente en el sitio digital ucraniano Obozrovatel.com. Su autor, Sergio Borschevsky, es un exdiplomático ucraniano, escritor, traductor, miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Escritores de Ucrania y Presidente de la Alianza de Traductores de Kyiv​]

2021, el año en que Otero Alcántara se convirtió en una de las personas más influyentes del mundo y pasó su cumpleaños en prisión

Luis Manuel Otero Alcántara Tomado de su perfil de Facebook

Luis Manuel Otero Alcántara, una de las cien personalidades más influyentes del mundo en 2021, cumple hoy 34 años y dentro de pocos días, cumplirá cinco meses en prisión sin haber sido juzgado y, lo que es peor, sin la esperanza de tener un juicio justo, con todas las garantías procesales a las que, se supone, tienen derecho todos los seres humanos en la segunda década del siglo XXI.

Otero Alcántara, nació el 2 de diciembre de 1987, veintiocho años después que el Ejército Rebelde hiciera su entrada triunfal a la capital cubana sin disparar un tiro y de ello, dan fe los billetes de un peso que, sin apenas valor, todavía circulan por la isla.

Luis Manuel, Luisma o LMOA, para los amigos cercanos, nació y creció con la revolución, marginado como la mayoría de los afrocubanos, como los que no pertenecen a la élite en el poder. Creció siendo testigo de cómo el sarcoma revolucionario fue devorando las paredes de su casa, en la calle Damas Nº 955, en uno de los barrios más humildes de la ciudad intramuros, el barrio de San Isidro.

Su obra, su casa y su barrio salieron del anonimato cuando, a golpe de decretos, el régimen cubano se propuso tapiar los pocos orificios legales para las iniciativas de los creadores con los decretos 349, 370 y algunos números más.

Se levantó junto a otros jóvenes artistas para fundar, a grandes rasgos, el Movimiento San Isidro (MSI) que en poco tiempo ganaría las simpatías y la admiración de nacionales y extranjeros.

La casa de Otero Alcántara se convirtió en la sede del Movimiento y Luis Manuel Otero Alcántara en su punta de lanza. Desde entonces, el incansable artista ha sufrido detenciones, vigilancia, huelgas de hambre, allanamientos, confiscación de sus obras, la reclusión forzada en la sala de un hospital y la cárcel.

El Movimiento San Isidro y Luis Manuel Otero Alcántara fueron, quizá sin proponérselo, la dinamita al final de una mecha que arde por más de sesenta y dos años.

El 27 de noviembre, por primera vez, más de quinientos artistas protestaron frente al Ministerio de Cultura indignados por el secuestro de Otero Alcántara y otros activistas que permanecían en huelga de hambre. De esa solidaridad con "los Acuartelados de San Isidro" surge luego el 27N.

Otero Alcántara también inspiró la protesta ocurrida el 30 de abril en la Calle Obispo, donde un grupo de jóvenes protagonizó una histórica sentada cuando la policía les impidió llegar a la casa donde el artista estaba en huelga de hambre.

Se le vió por última vez en vivo, el 11 de julio, en La Habana, cuando hizo un llamado a sumarse al levantamiento nacional por el fin del régimen comunista.

"Toda Cuba está en la pista. Me voy para el Malecón, cuésteme lo que cueste (...) Ya está bueno de dictadura", aseguró en una directa en Facebook en la que pidió a la Unión Patriótica de Cuba y otras organizaciones opositoras que convocaran a los cubanos a unirse a la protesta.

El levantamiento, como ya se sabe, ocurrió masivamente en numerosas ciudades y poblados en la isla, fue reprimido con brutalidad y ha dejado a más de 600 personas en la cárcel, entre ellas Otero Alcántara, quien está recluido en la cárcel de Guanajay, reconocido como Amnistía Internacional como preso de conciencia.

El Movimiento San Isidro, ampliamente reconocido en el mundo entero, no es, ni con mucho, el único grupo, ni el de más valor. Es, como ellos mismos reconocen, el resultado de la acumulación de años de resistencia, de cárceles repletas de prisioneros políticos, de los ecos de los pelotones de fusilamiento y de todos los que hicieron el camino por donde ahora ellos transitan.

Represión, palabra de orden

Guardias vestidos de civil en un camión militar, apostados en una calle de La Habana el 15 de noviembre. ADALBERTO ROQUE / AFP

Opinión

El desafío de la oposición al régimen totalitario y la reacción de este, instrumentando una intensa y extendida campaña represiva, demuestra que el castrismo no está dispuesto a conceder a sus ciudadanos el más insignificante de sus derechos, y que la opinión internacional le sigue importando un bledo.

El 15 de noviembre, aunque no fue una gesta similar en participantes a la del pasado 11 de julio, pasa a ocupar un lugar notable en la historia como proceso a favor de la libertad en más de sesenta y dos años. El 11J ha sido la protesta cívica de mayor magnitud que ha tenido lugar en Cuba después del establecimiento del totalitarismo.

La nomenclatura del castrismo nunca ha estado dispuesta a reconocer los derechos de los otros. La represión ha sido una constante desde el primero de enero de 1959, característica que la dictadura siempre está dispuesta a demostrar, aun a aquellos que se empecinan en ver atisbos de cambio en una estructura mafiosa que se reinventa constantemente.

La represión, actos de repudio y arrestos se produjeron antes del día 15. Había que incentivar la siembra y cosecha del miedo para compensar el que ellos sufren, a pesar de contar con un arsenal más que poderoso. Las dictaduras siempre le temen a los oprimidos porque intuyen que el día que estos rompan sus cadenas no hay fuerza que los contenga.

Uno de los primeros arrestados fue Guillermo Fariñas, premio Andrei Sajarov, 2010. Dicho sea, la dictadura siempre ha sentido por los cubanos reconocidos con el galardón por la Libertad de Conciencia que otorga la Unión Europea un resentimiento muy particular. Recordemos que el régimen, en alguna medida, está involucrado en la muerte de otros dos premios Sajarov, Laura Pollán, 2005, fundadora y líder de las Damas de Blanco y Oswaldo Paya Sardiñas, 2002, promotor de otra iniciativa de gran valor cívico, “El Proyecto Varela”.

La convocatoria para las protestas del 15 de noviembre tiene un protagonista, Yunior García Aguilera. Un joven intelectual que, como otros, pudo haber asumido una falsa militancia para trepar en los engranajes del poder castrista, como si lo hizo el vocero de la tiranía Humberto López, un sujeto que se dedica a amenazar y golpear mujeres como hizo recientemente contra la activista Yeilis Torres Cruz. López, un esbirro en ascenso en el régimen, intenta con su protagonismo depredador, aumentar su poder como lo han hecho otras hienas con posiciones similares.

Las acciones policiales contra la Marcha Cívica por el Cambio aumentaron el número de detenidos por motivos políticos, así como las desapariciones de activistas, pero también se evidenció que esta protesta cívica contó con el apoyo de opositores de otras generaciones de extendido activismo, y de jóvenes, hombres y mujeres que se han incorporado más recientemente en la lucha por la libertad, una evidente muestra de madurez política de la ciudadanía, y una seria amenaza al totalitarismo.

Esta realidad se pudo constatar en un video en el que se aprecia a un grupo de personas que en Santa Clara demandaban a coro la excarcelación del joven Andy García Lorenzo, y hasta entonaban un estribillo con “únete policía por la libertad”.

Los actores principales de las democracias tienden a pasar por alto que el régimen cubano es el principal nutriente de las autocracias nicaragüense, venezolana y boliviana y, por su condición de exportador de la desestabilización, respalda a todo caudillo que se aproxime, en alguna medida, al modelo castrochavista, tan vinculado en la actualidad al crimen organizado.

Él extrae como un chupóptero los bienes de esas naciones y, a cambio, comparte con ellos sus amplios conocimientos del control social y político. El régimen de la Isla no solo es un peligro para los cubanos, también para la democracia en general.

Esta jornada fue, además, una campaña de solidaridad internacional a favor de la Democracia y la Libertad en Cuba. Cubanos y extranjeros, ciudadanos comprometidos con esos conceptos, se manifestaron en numerosas ciudades del mundo, lo que evidencia el repudio internacional contra el sistema totalitario y la necesidad de actuar contra el mismo a instancias internacionales para evitar que en la Isla se produzca una catástrofe de proporciones superiores a las que padeció Rumania, cuando fue derrocado el régimen de Nicolás Ceaucescu.

Jiménez Enoa: El terror neutralizó las protestas en Cuba, pero la lucha no ha terminado

Presencia de efectivos en las calles de La Habana el 15 de noviembre. (YAMIL LAGE / AFP).

El autor cubano Abraham Jiménez Enoa escribió este martes en el diario The Washington Post que "el terror neutralizó las protestas en Cuba, pero la lucha no ha terminado".

Dice Enoa sobre la anunciada marcha: “Subo a la azotea de mi edificio y contemplo desde allí la pasmosa tranquilidad que transcurre en el Vedado, barrio de La Habana. Faltan unos minutos para las 3:00 pm, cuando se prevé que comiencen las protestas ciudadanas del 15 de noviembre en contra del régimen cubano”.

El articulista y columnista del Washington Post, al describir su barrio, dice que “parece la escena trillada del cine que anticipa que algo malo está por suceder: nadie camina por las calles, la brisa mueve las hojas de los árboles, el silencio es absoluto".

"Unos aplausos solitarios a lo lejos rompen la calma. Miro el reloj: las 3:00 pm ya. Busco quién aplaude y encuentro, en la ventana de un noveno piso de un edificio que está a tres cuadras del mío, a un colega periodista independiente y su esposa. Ambos me saludan a la distancia. Al colega, al igual que a una cantidad aún no cuantificada de cubanos y a mí, el régimen nos ha puesto en prisión domiciliaria para que no participemos en las protestas pacíficas convocadas por la plataforma Archipiélago”, señala.

Opina Enora que los aplausos son el recurso que les quedó a los ciudadanos que querían participar en las protestas y a quienes el régimen de manera arbitraria se los impidió. "Ciudadanos apresados en sus propias casas porque viven en una nación donde está penado decir lo que se piensa”.

Enoa considera que “el castrismo jugó la carta de la anticipación y puso encima de la mesa todo su arsenal represivo: las semanas previas militarizó las calles con brigadas especiales y de agentes disfrazados de civil, cercó con operativos policiales a los líderes de Archipiélago y de la sociedad civil, citó a interrogatorios a todo aquel que manifestó en las redes sociales su deseo de salir a protestar y los amenazó con la cárcel, además de llevar turbas de partidarios a las puertas de los disidentes para atemorizarlos con actos de repudios”.

No obstante, concluye Abraham Jiménez Enoa en The Washington Post que "el régimen lo único que ha hecho, clausurando el derecho que tienen todos los seres a manifestarse, es echarle más gasolina a las ansias de cambio del pueblo”.

OPINIÓN Nicaragua, elecciones para qué

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, encabezan una manifestación en Managua. (AP/Alfredo Zuniga, Archivo)

Para el electorado es desalentador participar en unas elecciones en las que el resultado esta previamente anunciado como todo parece indicar sucede en Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Cuba, donde la oposición y el votante, están plenamente limitados en sus derechos.

Hacer campaña electoral en un plano de igualdad bajo un régimen autoritario o una dictadura es una vana ilusión. Las autoridades electorales, así como las fuerzas armadas, están a la orden del partido gobernante y sobre los derechos de la oposición pende una guillotina, más despiadada que la legendaria espada de Damocles, que da igual que se llame, Movimiento al Socialismo, Frente Sandinista de Liberación Nacional, Partido Socialista Unido de Venezuela o Partido Comunista de Cuba, siempre están listas para la ejecución.

Las oportunidades de la oposición de realizar sus actividades son muy limitadas y las más de las veces si logran que el poder no las criminalice como ocurre bajo los regímenes castro chavista, es por la solidaridad internacional y la disposición a imponer sanciones a los transgresores de los países democráticos y organismos internacionales.

Nicaragua se apresta para una de las farsas electorales más colosales de su historia. Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, señalados de haber cometido numerosos crímenes contra la ciudadanía son los candidatos más visibles, aunque tal vez los más repudiados por el pueblo, ya que la dupla que lleva gobernando más de 25 años, tiene encarcelado a los siete aspirantes a la presidencia con mayores opciones.

Al gobernante nica no se le puede discutir su capacidad para conservar el poder, paralela a la de lograr pasar casi inadvertido para la mayoría de las instituciones defensoras de la democracia, los derechos humanos y prensa internacional.

El caudillo sandinista ha cometido todo tipo de tropelías y manipulados las reglas de la democracia, con particular impunidad. Él ha seguido las pautas de los “salvadores heroicos y sacrificados” que popularizó la revolución cubana a principio de la década del 60 – supuesta defensa de los pobres, aunque socializando la miseria- conducta que le ha beneficiado ampliamente.

Recordemos que llegó al poder a través de la violencia en una épica insurreccional que parecía contar con la mayoría del respaldo popular. La Revolución ya fue otra cosa, con el tiempo muchos de sus compañeros lo abandonaron porque no compartían sus intenciones y un importante sector de la población lo combatió con las armas en las manos y otra parte partió al exilio.

Su mandato entro en crisis porque la resistencia no cesaba, viéndose obligado a convocar a elecciones que perdió ante la señora Violeta Chamorro, una victoria que no habría sido reconocida en la actualidad por el gobernante sandinista, según su conducta presente.

En el gobierno los demócratas nicaragüenses actuaron como tales y no tomaron contra Ortega y sus partidarios las medidas punitivas a las que tenían derechos por los abusos y depredaciones del gobernante saliente y por el alto nivel de corrupción de su mandato.

Además, la estrecha alianza sostenida con la Cuba de Castro y la extinta Unión Soviética, pudo haber sido considerada una traición a la soberanía nacional. Ambos estados favorecieron con su intromisión la extensión del conflicto bélico, aparte de su injerencia constante en los asuntos internos de Nicaragua.

Daniel Ortega, aspirante a gobernante vitalicio del país centroamericano, tal y como lo fue su maestro Fidel Castro en Cuba y aspiró Hugo Chávez, ha sido el discípulo más aventajado del decano de los dictadores del hemisferio. Recurrió a la violencia como medio para conquistar el poder. Después, acudió a propuestas democráticas para continuar gobernando, en un intento por legitimar sus mandatos con farsas electorales.

Aunque algunos podrían comparar su estilo de ordenar, reprimir y matar con el de sus predecesores de la dinastía Somoza, es evidente que su forma de llegar al gobierno y aferrarse al mismo es una copia castro-chavista.

De Ortega y los Somoza se puede decir que son de un pájaro las dos alas, remedando a la poetisa boricua Lola Rodríguez de Tío. También se puede escribir que ambos reciben en el mismo corazón las críticas, vituperios y repudio de sus conciudadanos.

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