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Los rusos han bombardeado más de mil escuelas en Ucrania

Portada de "Polinka", libro ucraniano para niños en edad escolar

Enterrada debajo de los escombros, con fracturas en las dos piernas, sin poder ver por la sangre que corría por sus ojos y por nubes de polvo, Inna Levchenko escuchaba los gritos. Eran las 12.15 del mediodía del 3 de marzo y poco antes una explosión había destrozado la escuela donde enseñó por 30 años.

En medio del incesante bombardeo, había abierto la Escuela 21 de Cherníhiv para que fuese usada como refugio por aterrorizadas familias. En las ventanas pintaron con letras grandes la palabra “niños”, en la esperanza de que las fuerzas invasoras rusas no atacasen la escuela. Sin embargo, lo hicieron.

No lo sabía todavía, pero 70 niños que ella había mandado al sótano sobrevivieron a la explosión. Al menos nueve, incluido uno de su alumnos --un niño de 13 años--, fallecieron.

“¿Por qué atacan las escuelas?”, preguntó la maestra. “Es doloroso ver todos los amigos que murieron. Cuántos niños perdieron a sus padres y están traumatizados. Se acordarán de esto toda la vida y le contarán lo sucedido a la próxima generación”.

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Este despacho es parte de una investigación en marcha de la Associated Press y el programa “Frontline” de PBS, que incluye la experiencia interactiva War Crimes Watch Ukraine y un documental de próxima presentación.

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El gobierno ucraniano dice que los rusos bombardearon más de mil escuelas y destruyeron 95. El 8 de mayo, una bomba destruyó una escuela de Zaporiyia que, igual que la Nro. 21 de Cherníhiv, estaba siendo usada como refugio antibombas. Se cree que unas 60 personas habrían muerto en ese ataque.


Los ataques intencionales a escuelas y otras estructuras civiles constituyen un crimen de guerra. Expertos dicen que la destrucción en gran escala puede servir como evidencia de que los ataques rusos fueron intencionales, restando peso al argumento ruso de que son daños colaterales.

El impacto de la destrucción de cientos de escuelas va más allá que la pérdida de vidas y de edificios, según expertos, maestros y otros que sobrevivieron a los conflictos de la antigua Yugoslavia, Siria y otros sitios. Afecta la capacidad de una nación de salir adelante cuando concluyen los combates, causando perjuicios a generaciones enteras y limitando las esperanzas de un país respecto al futuro.

En los casi tres meses que pasaron desde el inicio de la invasión de Rusia, la Associated Press y la serie de PBS “Frontline” verificaron en forma independiente la destrucción o daños serios de 57 escuelas de una forma que podría constituir un crimen de guerra. Es posible que haya muchas más.

Tan solo en Cherníhiv, el concejo municipal dijo que solo siete de sus 35 escuelas no sufrieron daños. De tres de ellas solo quedan escombros.

La Corte Penal Internacional, fiscales de todo el mundo y el procurador general de Ucrania están investigando más de 8.000 denuncias de posibles crímenes de guerra en Ucrania, que involucran a 500 sospechosos. Muchos de ellos son acusados de atacar deliberadamente estructuras civiles, como hospitales, refugios y barrios residenciales.

Los ataques a las escuelas -espacios pensados para que los niños aprendan, crezcan y tengan amigos- son particularmente dañinos: Transforman espacios para la niñez en algo violento y peligroso, que mete miedo.

Una maestra de geografía, Elena Kudrik, yacía muerta en el piso de la escuela 50 en Gorlovka, al este de Ucrania. Entre los escombros que la rodeaban había libros y papeles manchados de sangre. En un rincón, otro cadáver -el de Elena Ivanova, la subdirectora- estaba todavía en su silla, con una gran herida en un costado.

“Es una tragedia para nosotros y para los niños”, dijo el director de la escuela Sergey But mientras observaba la destrucción poco después del ataque.

A pocos kilómetros, en el jardín de infantes Sonechko de Okhtyrka, una bomba de racimo destruyó el edificio y mató a un niño. Frente a la entrada principal había dos cadáveres en un mar de sangre.

Valentina Grusha enseña desde hace 35 años en la provincia de Kiev. Era administradora de un distrito y maestra de literatura extranjeras. Fuerzas rusas irrumpieron en su pueblo, Ivankiv, cuando se preparaban para la guerra. El 24 de febrero, unidades que se dirigían a Kiev mataron a tiros a un niño y a su padre en la escuela, según relató.

“Se suspendió la enseñanza por la guerra”, expresó. “Estuvimos ocupados 35 días”.

Los rusos también destruyeron escuelas en varias localidades vecinas, señaló.

A pesar de los destrozos generalizados y de la destrucción de la infraestructura educativa, expertos en crímenes de guerra dicen que será difícil demostrar que los ataques fueron intencionales. Los rusos niegan atacar estructuras civiles y en el caso de Gorlovka, hoy bajo control ruso, la prensa dice que el ataque en el que murieron las dos maestras fue perpetrado por fuerzas ucranianas que trataban de retomar la ciudad.

El impacto de la destrucción, en todo caso, es innegable.

El director de comunicaciones de la UNICEF Toby Fricker, quien se encuentra en Ucrania, dice que “la escuela es a menudo el corazón de una comunidad, un componente básico de la vida diaria”.

Maestros y alumnos que sobrevivieron a otros conflictos dicen que la destrucción de escuelas afecta a toda una generación.

El maestro sirio Abdulkafi Alhamdo todavía recuerda los dibujos de los niños manchados con sangre en una escuela de Alepo (Siria) que fue atacada en el 2014, en plena guerra civil. Maestros y alumnos se habían estado preparando para una exhibición de dibujos de los chicos acerca de la vida en tiempos de guerra.

El ataque mató a 19 personas, incluidos al menos diez niños, según informó la AP en su momento. Lo que más traumatiza a Alhamdo son los sobrevivientes.

“Ves en sus ojos que no quieren volver a la escuela”, expresó. “No solo afecta a los chicos que salieron corriendo y quedaron conmocionados y traumatizados. Afecta a todos los chicos que oyen hablar de la matanza. ¿Cómo les vas a pedir que vuelvan a la escuela? La escuela no es el único blanco. Le apuntan a toda una generación”.

Jasminko Halilovic tenía apenas seis años cuando Sarajevo, hoy parte de Bosnia-Herzegovina, fue sitiada y bombardeada. Hoy, 30 años después del fin de la guerra de Bosnia, él y sus amigos todavía tratan de rehacer sus vidas.

Halilovic se refugió en el sótano de la escuela, como hacen tantos niños ucranianos hoy. Usaban pizarrones apoyados en sillas y no colgando de la pared.

Halilovic, quien hoy tiene 34 años, fundó el Museo de la Niñez en Guerra, con relatos y objetos de niños que participaron en conflictos en todo el mundo. Trabajaba en Ucrania con chicos desplazados por la invasión rusa a la región de Donbás en el 2014 cuando comenzó la actual guerra. Tuvo que evacuar a su personal e irse de Ucrania.

“Cuando termine la guerra, empezará una nueva batalla. La reconstrucción de las ciudades, de las escuelas y de la infraestructura. De la sociedad entera. Y habrá que cicatrizar las heridas. Eso es lo más difícil”, manifestó.

Alhamdo dijo que vio de primera mano cómo el trauma de la guerra afectó el desarrollo de los niños en Alepo. Generar temor, furia y desesperanza es parte de la estrategia del enemigo, expresó. Algunos se hacen más introvertidos, otros más violentos.

“Cuando ven su escuela destruida, ¿tienes idea de cuántos sueños se desvanecen? ¿Piensas que alguien creerá en la paz, el amor y la belleza cuando el sitio donde aprendían acerca de estas cosas es destruido?”, dijo Alhamdo, quien permaneció en Alepo y siguió enseñando en sótanos, departamentos y donde pudiese durante casi diez años.

Continuar enseñando, afirmó, es una forma de resistencia. “No combato en el frente de batalla. Lo hago con mis chicos”, declaró.

Un factor que complica los juicios por crímenes de guerra relacionados con los ataques a edificios civiles es que a veces las escuelas y otras instalaciones son usadas con fines militares durante una guerra. En tal caso, son un blanco legítimo, de acuerdo con David Bosco, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Indiana que ha estudiado los crímenes de guerra y las facultades de la Corte Penal Internacional.

La clave, indicó, será demostrar que hay un patrón de ataques rusos a escuelas y otras estructuras civiles.

“Cuanto más claro sea el patrón, más sólido será el caso”, afirmó.

Levchenko, quien fue a Kiev a principios de mayo para someterse a operaciones por sus heridas, dijo que tal vez nunca se pueda reparar el daño emocional sufrido por los niños cuyas escuelas fueron atacadas.

“Tomará mucho tiempo, a adultos y niños, recuperarse de lo que han vivido”, comentó. Los niños, agregó, “están en sótanos, sin ver el sol, temblando cuando suenan las sirenas, llenos de ansiedad. Esto tiene un impacto muy negative. Es algo que recordarán todas sus vidas”.

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OPINIÓN. El desfile de las orquestas bajo el sonido de las alertas aéreas

Mural alusivo a la invasión de Rusia a Ucrania

Este artículo de opinión lo publicamos por cortesía de su autor, Oleksandr Pronkevych, decano de la Facultad de Filología en la Universidad Petr Mogilo del Mar Negro, en la ciudad de Mykolaiv y presidente de la Asociación de Hispanistas de Ucrania. La columna del profesor Pronkevych fue publicada originalmente en el diario La Voz de Galicia.

El domingo pasado mis amigos me invitaron a un desfile de orquestas. El evento fue planeado para el 21 de junio, con motivo de la fiesta de la música que se celebra en Leópolis por el solsticio de verano, pero este año, la ciudad estaba de luto y se oficiaban funerales por los militares ucranianos muertos. Sin embargo, la gente necesita momentos de ocio en los que se pueda disfrutar de la música y el evento tuvo lugar el 24 de junio.

Descubrí que la guerra había establecido una distancia con la vida normal. Una chica tomando un caramelo, un chico sonriendo, los cisnes en el estanque, el verdor de los árboles, la paz del bosque, los fenómenos cotidianos normales ahora los veo como desde lejos y como algo que llega de otro planeta que ya no es el mío.

Así miraba yo el desfile de las orquestas. Los músicos jóvenes, vestidos con sus trajes folclóricos, marchaban por el parque Stryiskyi tocando un popurrí de melodías populares.

El efecto que me producía la música era extraño: los temas conocidos me llenaban de alegría y, al mismo tiempo, me provocaban lágrimas nostálgicas por el pasado perdido, por la ciudad de San Nicolás, severamente martirizada por los rusos, por mi universidad, que está preparándose para ser evacuada. Eran lágrimas de alivio, que diluían el peso que soportaba el corazón. En el pasado, casi nunca lloraba escuchando música. Pero la maldita guerra ha convertido el control del llanto en un desafío insuperable.

La fiesta duró dos horas. Era un regalo del destino en un día caluroso en plena guerra. Las sirenas sonaron cuando nos sentamos para comer unos helados. Tuvimos suerte: la alerta aérea no nos había arruinado el domingo. Cuando el desfile llegó al lugar donde se habían reunido los espectadores y otras orquestas, uno de los organizadores de la fiesta, en su discurso de bienvenida, nos saludó con las siguientes palabras:

«Espero que consigamos intercalar nuestro desfile en el intervalo entre las sirenas». Lo dijo porque los últimos días, incluso el domingo pasado, cuando se celebraba la fiesta de la música, Ucrania estaba aterrorizada por el lanzamiento de docenas de misiles rusos en todas las regiones del país. Como resultado, estamos usando una nueva medida del tiempo: el intervalo entre las sirenas.

Llega un bombardeo y corremos a los refugios o los sótanos. Cuando la alarma termina, subimos a la superficie, regresamos a nuestras oficinas, casas, exámenes, deberes, quehaceres y obligaciones, que tratamos de completar lo más rápido posible antes de que tengamos que huir de nuevo para salvarnos del siguiente ataque aéreo.

Muchos fingen que no tienen miedo de los misiles y no van a los refugios. Siguen actuando como si nada serio estuviese pasando. Sin embargo, incluso estos valientes sienten el ritmo amenazante del Armagedón de las bombas.

Ataque ruso a centro comercial en Ucrania deja 18 muertos y decenas de personas bajo los escombros

Rescatistas en el mall de Kremenchuk atacado por un misil ruso.

Bomberos y soldados buscaban el martes a supervivientes entre los escombros de un centro comercial de Ucrania, donde las autoridades dijeron que 36 personas seguían desaparecidas después de un ataque con misiles rusos que ha dejado al menos 18 muertos.

Los familiares de los desaparecidos se congregaron el martes en un hotel al otro lado de la calle de los restos del centro comercial, donde los equipos de rescate habían establecido una base.

Bomberos con aspecto exhausto se sentaron en una acera después de una noche luchando contra las llamas y buscando sobrevivientes. Oleksandr, mojándose la cara con una botella de agua en un banco, dijo que su equipo había trabajado toda la noche removiendo los escombros.

"Sacamos cinco cuerpos. No encontramos a nadie con vida", dijo.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, acusó a Rusia de atacar deliberadamente a civiles en el bombardeo de la ciudad de Kremenchuk, en el centro de Ucrania, lejos del frente. Lo llamó "uno de los atentados terroristas más graves en la historia europea".

Rusia dijo que el incidente fue causado por un ataque a un objetivo militar legítimo. Su Ministerio de Defensa dijo que disparó misiles contra un depósito de armas occidentales, donde una explosión de municiones provocó el incendio en el centro comercial cercano.

Moscú dijo que el centro comercial estaba en desuso y vacío en el momento del ataque, una afirmación que contradicen claramente los sobrevivientes heridos como Ludmyla Mykhailets, de 43 años, que estaba comprando allí con su esposo cuando la explosión la arrojó por los aires.

"Caí de cabeza y las astillas golpearon mi cuerpo. Todo el lugar se estaba derrumbando", dijo en un hospital público cercano donde estaba siendo tratada.

"Fue un infierno", dijo su esposo, Mykola, de 45 años, mientras la sangre se filtraba a través de un vendaje alrededor de su cabeza.

Los líderes del Grupo de las Siete (G7) países más ricos, en una cumbre en Alemania, describieron el ataque como "abominable".

"El presidente ruso (Vladimir) Putin y los responsables rendirán cuentas", dijeron en un comunicado conjunto.

La fiscal general de Ucrania, Iryna Venediktova, dijo a Reuters que otro misil también había alcanzado una fábrica cercana, que estaba cerrada y no era un objetivo militar.

"Es una cuestión sobre crímenes de lesa humanidad", dijo. "Creo que es como un bombardeo sistemático de la infraestructura civil, ¿con qué objetivo? Para asustar a la gente, para matar a la gente y crear terror en nuestras ciudades y pueblos".

BATALLA POR LISICHANSK

Rusia niega haber atacado intencionalmente a civiles en su "operación militar especial" que ha destruido ciudades, causado la muerte a miles de personas y expulsado a millones de sus hogares.

El incidente a Kremenchuk se produce después de días de aumento de los ataques con misiles rusos lejos de la línea del frente, incluidos los primeros bombardeos en semanas en la capital, Kyiv.

Moscú también intensificó los bombardeos de Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania, donde las tropas rusas fueron rechazadas en una contraofensiva en mayo. El gobernador de Járkov dijo que cinco personas murieron y 22 resultaron heridas en los bombardeos del lunes que alcanzaron objetivos, incluidos edificios de apartamentos y una escuela.

El Consejo de Seguridad de la ONU, donde Moscú tiene derecho a veto, se reunirá el martes a petición de Ucrania tras el ataque a Kremenchuk. El portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, dijo que el bombardeo con misiles fue deplorable.

En los campos de batalla de la región de Dombás, Ucrania soportó otro día difícil tras la pérdida la semana pasada de la ciudad de Severodonetsk, ahora en ruinas.

Las fuerzas rusas están tratando de asaltar Lisichansk, al otro lado del río Síverski Donets desde Severodonetsk, lo que completaría su captura de la provincia de Lugansk, una de las dos regiones orientales que Moscú pretende controlar en nombre de los grupos separatistas.

Zelenskyy a G7: Fuerzas de Ucrania enfrentan momento urgente

Desde el frente, en el sentido de las agujas del reloj, el canciller de Alemania, Olaf Scholz; el presidente de EEUU, Joe Biden; el primer ministro británico, Boris Johnson; el primer ministro de Japón, Fumio Kishida, la presidenta de la Comisión Europea,

ELMAU, Alemania (AP) — El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy subrayó el lunes la urgencia de ayudar a las fuerzas militares de su país a mejorar su posición contra Rusia en los próximos meses durante una videoconferencia con las principales potencias económicas, que a su vez se comprometieron a apoyar a Ucrania "por el tiempo que sea necesario".

Zelenskyy abordó la delicadeza del momento para Ucrania en su guerra con Rusia a la cumbre del Grupo de los Siete, cuando los líderes de las potencias económicas se preparan para revelar planes para imponer un límite de precio al petróleo ruso, subir los aranceles a mercancías rusas e imponer otras nuevas sanciones.

Por su parte, Estados Unidos se preparaba para anunciar la compra de un sistema avanzado de misiles tierra-aire para Kiev para ayudarle en su lucha contra la agresión del presidente ruso Vladimir Putin, un día después de que misiles rusos cayeron en Kiev, la capital ucraniana, por primera vez en semanas y cuando su ejército continuaba con un asalto intenso al último reducto ucraniano que queda en la región de Luhansk.

La nueva ayuda y los esfuerzos de los líderes del G7 para sancionar a Moscú se anuncian después de que Zelenskyy expresara su preocupación porque Occidente se ha cansado del coste de la guerra, que contribuye a los crecientes costes de la energía y subidas de precio a productos esenciales en todo el mundo. El líder ucraniano discutió su estrategia para el curso de la guerra, que se ha transformado en una sangrienta batalla de artillería en el oeste y el este del país.

El asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, dijo que la principal solicitud de Zelenskyy era más sistemas de defensa aérea, seguida de apoyo económico para ayudar a su gobierno a cumplir con sus obligaciones financieras. Sullivan dijo que la mayor parte de la conversación fue "sobre el camino a tomar y cómo el presidente Zelenskyy ve el curso de la guerra".

Zelenskyy también informó a los líderes del G7 sobre cómo su gobierno está utilizando la ayuda que ha recibido hasta la fecha "para maximizar la capacidad de Ucrania tanto para resistir los avances de Rusia como para realizar contraataques cuando sea posible", dijo Sullivan.

Sullivan añadió que el líder ucraniano estaba "muy enfocado en tratar de asegurar que Ucrania esté en una posición lo más ventajosa posible en el campo de batalla" en los próximos meses porque "él cree que un conflicto agotador no es de interés para el pueblo ucraniano".

Zelenskyy también les dijo a los líderes que ahora no es momento de negociar con Rusia porque primero él necesita estar en una posición más fuerte, de acuerdo con un alto diplomático francés. El líder ucraniano dijo que "negociará cuando esté en condiciones de hacerlo", dijo el diplomático, quien habló a condición de mantener el anonimato de acuerdo con las prácticas habituales de la presidencia francesa.

"Su meta es terminar la guerra lo más rápido posible y salir de ella en la mejor posición posible, a fin de que él pueda negociar desde una posición de fuerza", dijo el diplomático, y agregó que Zelenskyy dijo a los líderes de la cumbre que necesita apoyo económico, financiero y militar.

Después de escuchar a Zelenskyy, los líderes se comprometieron en un comunicado a apoyar a Ucrania "por el tiempo que sea necesario". Subrayaron su "compromiso inquebrantable de apoyar al gobierno y al pueblo de Ucrania" en la batalla por la soberanía y la integridad territorial de su país.

Dijeron que depende de Ucrania decidir sobre un futuro acuerdo de paz.

Los líderes finalizaban el acuerdo para imponer el límite de precio en su cumbre de tres días del G7 en los Alpes alemanes. Los detalles sobre cómo funcionará el límite de precio, así como su impacto sobre la economía rusa, se resolverán por los ministros de Finanzas del G7, según un funcionario de alto rango que habló a condición de anonimato para adelantar los anuncios de la cumbre.

Zelenskyy no planteó el asunto de los límites a los precios, dijo Sullivan, pero pidió a los países del G7 que trabajen para frenar las ganancias energéticas rusas.

Las economías democráticas más grandes del mundo también se comprometerán a subir los aranceles a importaciones rusas a sus países. Estados Unidos anunciará nuevos aranceles en 570 categorías de productos, así como el empleo de sanciones contra las cadenas de suministro de defensa rusas, que apoyan sus esfuerzos de rearmarse durante la guerra.

Biden esperaba anunciar que Estados Unidos proporcionará a Ucrania un sistema avanzado de misiles tierra-aire, así como más apoyo de artillería, según una persona informada del asunto. La nueva ayuda pretende ayudar al país a defenderse de la invasión rusa.

Estados Unidos comprará NASAMS, un sistema antiaéreo de desarrollo noruego, para proporcionar una defensa de medio y largo alcance, indicó la persona, que habló bajo condición de anonimato. El NASAMS es el mismo sistema que utiliza Estados Unidos para proteger el sensible espacio aéreo en torno a la Casa Blanca y el Capitolio federal en Washington.

También se entregará más munición para la artillería ucraniana y radares defensivos para respaldar sus esfuerzos contra el ataque ruso en el Donbás, señaló la persona. También se anunciará un compromiso de 7.500 millones de dólares para ayudar al gobierno ucraniano a cubrir sus gastos, dentro de la partida de 40.000 millones de dólares en ayuda militar y económica que refrendó Biden el mes pasado.

Los líderes del G7 comenzaron la sesión del lunes con énfasis en Ucrania. Más tarde se reunieron con líderes de cinco economías emergentes democráticas -India, Indonesia, Sudáfrica, Senegal y Argentina- para una conversación sobre cambio climático, energía y otros asuntos.

La guerra en Ucrania ya fue un tema prioritario para los líderes del G7 en la apertura el domingo de su cita en el recluido hotel de lujo Schloss Elmau, poco después de que misiles rusos alcanzaran la capital ucraniana, Kiev, por primera vez en semanas.

El canciller de Alemania, Olaf Scholz, anfitrión de la cita, dijo que las políticas de los miembros del G7 sobre Ucrania están "muy alineadas" y que ven la necesidad de firmeza y prudencia.

Scholz dijo tras reunirse el lunes con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, que "estamos tomando decisiones duras, también somos prudentes, ayudaremos (...) a Ucrania todo lo posible, pero también evitaremos que haya un gran conflicto entre Rusia y la OTAN".

(Zeke Miler, Darlene Superville y Geir Moulson/AP)

Manifestantes en cumbre de la OTAN protestan frente al Guernica de Picasso

Protesta frente al Guernica de Picasso. (Foto: Reuters)

Una treintena de activistas antibelicistas protestaron el lunes frente al "Guernica", el histórico cuadro de Pablo Picasso sobre los horrores de la guerra, en el Museo Reina Sofía de Madrid, horas antes del inicio el martes de una cumbre de la OTAN en la capital española.

Los manifestantes culpan a la alianza militar de avivar la guerra en Ucrania y argumentan que "la seguridad no se consigue con más armas", dijeron en un comunicado conjunto los organizadores de la protesta, Extinction Rebellion y Fridays For Future.

En las imágenes y en un vídeo publicado en las redes sociales, se podía ver a una docena de activistas tumbados en el suelo, como si fueran cadáveres, frente a la obra maestra de Picasso, inspirada en el sangriento ataque aéreo a la ciudad de Guernica durante la Guerra Civil española.

Algunos llevaban pancartas con la frase "La guerra es la muerte de las personas. La guerra es la muerte del arte".

La protesta en uno de los museos más famosos de Europa duró unos 10 minutos antes de que el personal del museo desalojara a los manifestantes, dijeron los organizadores. El museo no quiso hacer comentarios cuando fue contactado por Reuters.

Los líderes de los países miembros de la OTAN tienen previsto visitar el museo y ver el cuadro durante la cumbre que se celebrará entre el martes y el jueves, mientras la organización se enfrenta al reto de la invasión rusa de Ucrania.

El domingo, varios miles de personas protestaron en las calles de Madrid contra la cumbre.

Picasso pintó la célebre obra de arte después de que la Alemania nazi envió aviones a España en apoyo del difunto dictador Francisco Franco para atacar la ciudad vasca el 26 de abril de 1937. El ataque mató a 1.600 personas e hirió a miles.

Rusia ataca Kyiv con misiles crucero

Humo sale de un edificio residencial tras explosiones en Kyiv, Ucrania, este domingo, 26 de junio de 2022. (AP Foto/Nariman El-Mofty)

Rusia atacó la capital de Ucrania el domingo de madrugada y golpeó al menos dos edificios residenciales, según dijo el alcalde de Kyiv, mientras tropas rusas consolidaban sus avances en el este del país.

Periodistas de Associated Press en Kyiv vieron rescatistas que combatían fuegos y rescataban a civiles. Dos heridos fueron hospitalizados, y una niña de 7 años fue rescatada con vida de entre los escombros, dijo el alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko.

Por su parte, el parlamentario ucraniano Oleksiy Goncharenko, en un mensaje en el app de mensajería Telegram, reportó que, "según datos preliminares, se lanzaron 14 misiles contra Kyiv y la región de Kyiv".

La fiscalía general del país informó que, según informaciones preliminares, una persona murió y cuatro resultaron heridas.


Un jardín de infancia fue dañado y tenía un enorme cráter en su patio, según los reportes.

El vocero de la fuerza aérea ucraniana Yuriy Ignat dijo que el ataque fue con misiles crucero tipo Kh-101 lanzados por aeronaves desde el Mar Caspio.

En la ciudad de Cherkasy, a unos 160 kilómetros (100 millas) al sudeste de Kyiv, una persona murió y cinco resultaron heridas por dos cohetes rusos, informó el gobernador regional Ihor Taburets.

Hasta el ataque del domingo por la mañana, Kyiv llevaba desde el 5 de junio sin sufrir ataques aéreos rusos así.

Entretanto, fuerzas rusas intentaban tomar el último bastión ucraniano en la región oriental de Luhansk aprovechando el impulso tras tomar el sábado las ruinas calcinadas de Sievierodonetsk y la planta química donde se habían atrincherado cientos de civiles y tropas ucranianas.

Serhiy Haidai, gobernador de la región de Luhansk donde se encuentra Sievierodonetsk, reportó el domingo intensos ataques aéreos rusos en la ciudad vecina de Lysychansk, que destruyeron su torre de televisión y dañaron un puente para vehículos.

"Hay mucha destrucción, Lysychansk es casi irreconocible", escribió en Facebook.
Rusia también lanzó el sábado decenas de misiles contra zonas de todo el país lejos del este, donde se concentran los combates. Algunos de los misiles se lanzaron desde bombarderos rusos Tu-22 de largo alcance desplegados por primera vez desde Bielorrusia, según el comando aéreo ucraniano.

El bombardeo se produjo antes de una reunión entre el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, en la que Putin anunció que Rusia tenía previsto proporcionar a Bielorrusia el sistema de misiles Iskander-M.

El vocero del Ministerio ruso de Defensa Igor Konashenkov dijo el sábado por la noche que fuerzas rusas y separatistas con apoyo de Moscú controlaban ya Sievierodonetsk y los poblados circundantes. El intento de las fuerzas ucranianas de convertir la planta de Azot en un "testarudo centro de resistencia" se había visto frustrado, añadió.

Haidai dijo el viernes que las tropas ucranianas se retiraban de Sievierodonetsk tras semanas de bombardeos y combates casa por casa. El sábado confirmó que la ciudad había caído ante combatientes rusos y separatistas, que según dijo ahora intentaban bloquear desde el sur la vecina Lysychansk. La ciudad se encuentra al otro lado del río, al oeste de Sievierodonetsk.

La agencia noticiosa rusa Interfax citó a un vocero de las fuerzas separatistas, Andrei Marochko, que dijo que tropas rusas y combatientes separatistas habían entrado en Lysychansk y había combates en el centro de la ciudad. En un primer momento no había reacción inmediata en el lado ucraniano a esas declaraciones.

Lysychansk y Sievierodonetsk han concentrado la ofensiva rusa para tomar todo el Donbás y destruir a las unidades militares ucranianas que las defienden, las más capaces y experimentadas de las fuerzas armadas del país.

Capturar Lysychansk daría a los rusos el control de todas las poblaciones importantes de la provincia, un paso significativo para el objetivo ruso de tomar todo el Donbás. Fuerzas rusas y separatistas controlan en torno a la mitad de Donetsk, la otra provincia del Donbás.

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