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Economía

El tarifazo es el tiro de gracia para negocios privados en Cuba, alertan los cuentapropistas

Diana Figueroa compra víveres para su restarante privado en La Habana el 25 de septiembre de 2020. REUTERS/Alexandre Meneghini

18 mil pesos por la electricidad y 400 por el servicio de gas será el gasto promedio mensual de una paladar desde el mes de enero.

El conjunto de medidas tomadas por la presidencia de Miguel Díaz-Canel para aumentar las tarifas de los servicios públicos a partir de enero, popularmente bautizado como "El Tarifazo", ha provocado gran malestar en la población y pudiera causar el cierre de muchos negocios privados en Cuba, alertan emprendedores en la isla entrevistados por Radio Televisión Martí.

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Los cuentapropistas, sobre todo aquellos que llevan negocios modestos dirigidos al consumidor nacional, han sufrido por largo tiempo el acoso de inspectores estatales y la falta de apoyo del Estado que, a pesar de numerosos reclamos, no les provee un mercado mayorista, ni facilidades para avanzar sus negocios.

En los últimos meses, la situación de estos emprendedores se ha visto agravada por el cierre total de sus negocios a causa de la pandemia. Ahora, con el enorme aumento en las tarifas de electricidad, agua y gas, servicios que esenciales para operar paladares, cafeterías y elaborar alimentos, muchos de estos negociantes sienten que el gobierno ha dado el tiro de gracia a la inciativa privada.

Desde el Casino Deportivo en el municipio Cerro, en la Habana, Pedro Acosta, dueño de la paladar Doña Ceci, destaca que el incremento en el precio de estos servicios será un duro golpe.

“El impacto será violento, más que violento, bestial, ahora en la paladar de la casa tendremos que pagar unos 18 mil o 19 mil pesos por electricidad, asimilar eso es violento, los botellones de gas eran por la libre con un costo de 20 pesos, ahora subieron a 400 y cualquier paladar te gasta hasta 10 balitas de gas al mes. Es seguro que van a tener que cerrar algunos negocios particulares”, dijo.

En Santa Clara el operador de una cafetería particular, Yoel Espinosa Medrano, considera que con esta medida el gobierno quiere perjudicar nuevamente al sector de cuentapropistas.

“Muchos de nosotros pensamos que el gobierno lo que busca es eliminar al sector de trabajadores privados, con todo el hostigamiento, multas. Ahora con estos precios que están poniendo vamos a tener que entregar nuestras licencias”, comento el emprendedor.

Dairis González, quien vende granizados y frituras en la ciudad de Morón, provincia de Ciego de Ávila, el pasado martes fue multada nuevamente por los inspectores por intentar violar el precio topado.

“Ellos quieren que yo venda el granizado a dos pesos y la fritura a peso y eso es muy injusto porque ahora todos los gastos se van a disparar desde enero”, nos dijo Dairis.

En la capital, Rebeca Monzó, quien vive como muchos privados de rentar habitaciones, pronostica que tendrán serias pérdidas.

“Esto cada vez está peor, los negocios privados tienen que pagar mucho más de lo que van a ganar y eso provocará que van a mermar los negocios”, destacó Rebeca

Desde la ciudad de Sancti Spíritus, la periodista Aimara Peña señala que lo que se avecina es muy duro para los cuentapropistas.

“Es muy fuerte lo que viene para el sector no estatal, porque el gobierno pretende que los privados no aumenten sus precios con la unificación monetaria y todo ese asunto”, aseguró la comunicadora.

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Régimen cubano anuncia plan de venta de divisas a empresas estatales y privadas

Una mujer cambia dólares en una calle de La Habana. (Yamil Lage/AFP/Archivo)

El gobierno cubano planea establecer un sistema cambiario para la venta de divisas a empresas nacionales, estatales y privadas, al tiempo que pactaría con ellas niveles de producción y precios de sus productos para comercializarlos en moneda nacional.

“No lo llamamos mercado cambiario. Se trata de un esquema secundario de asignación de divisas en el que se pueda vender a actores económicos estatales y no estatales a un tipo de cambio superior a 24, pero inferior al informal, lo que nos va a permitir respaldar producciones que luego se venderán a la población en moneda nacional”, dijo este sábado ante la Asamblea Nacional el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández.

Sobre la venta de divisas a la población, el funcionario dijo que esta es “una pieza faltante en el diseño”, y aludió a la brecha entre el tipo de cambio oficial y el del mercado negro, en el que un dólar puede llegar a costar 125 pesos cubanos.

Más adelante, señaló, se podrá restablecer la venta de divisas a la población, “pero no es hoy, ni mañana”, aclaró.

“No es cierto ni podemos sacar a priori la conclusión de que el tipo de cambio informal es el tipo de cambio de equilibrio de la economía. Ese es un mercado muy finito en transacciones. Ese mercado no tiene como oferta los principales ingresos del país que provienen del níquel y el turismo. Ni tiene como demanda las principales del país, los combustibles, alimentos, etc.”, subrayó el ministro.

Según Gil Fernández, el objetivo será generar un esquema secundario que se implementará de manera selectiva y gradual y controlada, para ir “aumentando la oferta en moneda nacional, la recogida de liquidez, y avanzando en el equilibrio monetario del país”.

En un recuento ante el Parlamento del primer trimestre de 2022, el ministro mencionó otras medidas encaminadas a reanimar la economía, entre ellas, aumentar el comercio electrónico en MLC, potenciar la participación del sector no estatal como proveedor de las tiendas en divisas, y bajar los precios y mejorar la capacidad de compra de los cubanos.

Cuba atraviesa una profunda crisis económica, agravada por dos años de pandemia y la subsecuente afectación a su principal renglón, el turismo. Para este año, el gobierno de la isla espera alcanzar los 2.5 millones de visitantes. En los primeros cuatro meses del año, han arribado al país 450.000 turistas, aseguró Gil Fernández.

Cuba cultivará este año una parte ínfima del arroz que consume: campesinos explican por qué

Un empleado despacha arroz en una bodega de San Luis, en Santiago de Cuba. (Archivo)

Las producciones de arroz en Cuba experimentan un desplome y la escasez del producto, esencial para los cubanos, dispara su precio en los mercados de la isla.

El país necesita cosechar 700.000 toneladas anualmente para garantizar el suministro básico, y en el presente año se prevé recoger apenas 180.000, reportó el diario estatal Granma en un análisis sobre el tema.

Según el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, el producto en el mercado internacional ha pasado de los 468 dólares la tonelada en el 2019 a los 633 dólares actualmente. A Cuba le costaría más de 316 millones de dólares importar las 500.000 de arroz que necesita para satisfacer la demanda interna este año.

La libra del cereal ronda ya los 40 pesos en moneda nacional y la mayoría de los complejos agroindustriales arroceros (CAI) están destruidos, aseguraron campesinos a Radio Televisión Martí, quienes residen en varias provincias cubanas.

En la zona de La Sierpe, en Sancti Spíritus, existen importantes complejos arroceros que exportaban antes de 1959 y actualmente están en pésimas condiciones, advirtió el comunicador Adriano Castañeda.

“El oro de los alimentos en Cuba es el arroz, es el acompañante que no puede faltar en la mesa de las familias cubanas, sin embargo, en estos momentos las arroceras del Sur del Jíbaro mantienen los más bajos índices de producción de arroz por la ineficiencia gubernamental, no existe en este momento la disponibilidad del cereal en los mercados”, señaló Castañeda.

Reporte de Tomás Cardoso para Radio Martí
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Desde San Antonio de los Baños, en Artemisa, el usufructuario Daniel Alfaro Frías describe la presente situación con las plantaciones de arroz en el territorio.

“Aquí existía, en la carretera para La Habana, un extenso plan de arroz y, poco a poco, fue desapareciendo. También el plan arrocero de la zona del Corojal, donde actualmente quedan muy pocas hectáreas en las que se siembra arroz”, contó Alfaro Frías.

En la provincia de Granma, dos de los más grandes complejos agroindustriales arroceros del país, Yara y Río Cauto, han colapsado, advierte el campesino Emiliano González.

“Con la tarea de ordenamiento, los insumos comenzaron a costar hasta siete veces más, y esto trajo como consecuencia que a los campesinos no les era rentable producir arroz. Como resultado, los dos CAI arroceros de Granma están endeudados y con muchos problemas. Colapsó este año, por culpa del ordenamiento, la cosecha arrocera en la provincia”, aseguró González

E periodista independiente Guillermo del Sol responsabiliza a las autoridades por la escasez de arroz en los mercados.

“Hoy sabemos que las grandes arroceras de Cuba, en las llanuras del río Cauto, el sur del Jíbaro, la Ciénaga de Zapata, aquí en la zona de Aguada de Pasajeros, todos esos complejos están destruidos por la despreocupación, los malos financiamientos, las malas administraciones, el desconocimiento en el cultivo del arroz”, explicó el comunicador.

Y desde Pinar del Río, donde importantes arroceras existen en las comunidades de Alonso Rojas y la zona de Los Palacios, la situación es crítica también, dijo el líder de la Liga de Campesinos Independientes de Cuba, Esteban Ajete Abascal.

“El arroz es un producto que necesita de muchas cosas: agua, fertilizantes y otros insumos, que en estos momentos el gobierno no los tiene, por un mal manejo del Ministerio de la Agricultura (MNAGRI). Además, cada día los obreros agrícolas aumentan su descontento y están muy desmotivados”, concluyó el líder campesino.

Con el salario promedio en Cuba te alimentas una semana: precios e inflación

Habaneros hacen cola para comprar pan. (REUTERS/Alexandre Meneghini)

La inflación y la escasez de alimentos y medicamentos agudiza la crisis social en Cuba y las autoridades no tienen capacidad para solucionarla, advirtieron cubanos desde varias provincias del territorio nacional a Radio Televisión Martí.

Recientemente, el economista Pedro Monreal dijo en su cuenta de Twitter que el índice de precios minoristas crece en la isla, mientras que el salario medio del cubano sigue perdiendo el poder de compra, y agregó que el salario promedio en el país (3.828 pesos) representa 1:12 dólares al día, menor que los 1.50 dólares diarios que establece Naciones Unidas para marcar la línea de pobreza.

El director del medio informativo alternativo del ICLEP, Amanecer Habanero, Juan Manuel Moreno, explica las consecuencias de la actual crisis.

“Sin duda alguna la crisis económica repercute de manera social, y por eso es el alza de la criminalidad y la delincuencia, no solo en la capital, sino en todo el país”, concluyó el comunicador.

Desde San Antonio de los Baños, en la provincia de Artemisa, Daniel Alfaro Frías señaló que con 3 mil pesos es muy poco lo que se puede comprar.

“Usted compra, sí aparecen, 10 libras de arroz que cuestan 600 pesos, cinco libras de frijoles valen 350 pesos y cinco libritas de carne de cerdo alcanzan los mil pesos, un cartón de huevos llega a los 500 pesos y un litro de aceite 500 pesos más. Eso te alcanza para comer unos cinco días, malamente”, aseguró Alfaro.

El emprendedor Pedro Acosta opina que ya toca fondo la escasez.

“Llevan meses hablando sobre la inflación y estos problemas no son nuevos, lo que pasa es que se han agudizado ahora por la incapacidad del régimen”, recordó.

En la capital cubana, la principal fuente de productos alimenticios es el mercado negro, donde los precios son astronómicos, cuenta la economista Martha Beatriz Roque Cabello.

“Allí, un kilogramo de leche en polvo vale 1.200 pesos, un cartón de huevos 600 pesos y un paquetico con ocho papitas 250 pesos”, destacó.

Desde Matanzas, el director del Instituto Cubano de libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) Alberto Corzo afirma que son los dirigentes los responsables de la actual situación.

“En estos momentos no hay accesibilidad a ningún recurso alimentario. Lo peor de todo esto es que no vemos la luz al final del túnel. La dirección del gobierno no funciona, no sirve”, enfatizó el periodista independiente.

Guillermo del Sol reside en Santa Clara, donde, señala, está fuera de control la inflación.

“Los precios siguen disparados. Ya la carne de cerdo llegó a los 250 pesos y la libra de tomate de ensalada ya anda por los 40 pesos. Acá, en Villa Clara, el euro cuenta 130 pesos, a 126 está el MLC y 120 cuesta el dólar americano”, informó Del Sol.

El biólogo Osmel Ramírez Álvarez, residente en Holguín, describe el impacto de la crisis en la población.

“Hay mucha gente sufriendo en Cuba, la calidad de vida del cubano se ha deteriorado dramáticamente, no solamente por la alimentación. El cubano está trabajando en condiciones infrahumanas, con dolores y la presión alta, faltándole el medicamento”, enfatizó.

Desde Pinar del Río, el agricultor Esteban Ajete Abascal, comentó: “Un ciclo de antibióticos (rocephin), la tira, no hay dinero para pagarlo, puede llegar hasta los 3 mil pesos, el sueldo completo de un trabajador”. Por otro lado, advirtió, “las personas están sufriendo una verdadera hambruna”.

Cuba debe a España casi dos mil millones de euros, según datos oficiales

Pedro Sánchez (izq.) y el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel en La Habana. Foto Archivo.

Cuba debe a España 1.937 millones de euros, según datos oficiales publicados en Madrid.

En principio, el ejecutivo de Pedro Sánchez se negó a revelar la cifra, supuestamente por razones de “confidencialidad”, pero su divulgación fue exigida por el Consejo de la Transparencia, un órgano independiente dentro del gobierno español.

Según la respuesta oficial, el 12 de diciembre de 2015 España suscribió, junto al resto de acreedores del Club de París, un acuerdo de alivio de deuda con Cuba. Y el 10 de junio de 2021, en el contexto de la crisis del COVID-19, se firmó un apéndice para la “reprogramación de determinados vencimientos de deuda”.

“La deuda es importante, porque 2.000 millones es aproximadamente el importe de las exportaciones de la economía cubana de bienes, a lo largo de un año. Es el equivalente a la facturación de ingresos del turismo, y la economía cubana tampoco tiene muchas capacidades para generar recursos de esa magnitud”, afirmó del economista Elías Amor Bravo, presidente de la Unión Liberal Cubana (ULC).

Revelado el monto de la deuda de La Habana con Madrid
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Tras el acuerdo con el Club de París, a Cuba se le perdonaron 8.500 millones de dólares, pero La Habana ha sido incapaz de pagar el resto.

“Es una deuda que se consolida y se convierte en estructural, y que es muy difícil de devolver”, advierte Amor Bravo.

En su opinión, “esto es consecuencia de la política que mantiene el gobierno español en el comercio exterior con Cuba, facilitando el crédito”.

Por ello, la Unión Liberal Cubana apuesta por el modelo del “contencioso de Estados Unidos con Cuba, que marca claramente que las operaciones comerciales se tienen que pagar en efectivo”.

“Es la mejor fórmula para comerciar con un régimen como el cubano, al que le importa un bledo la deuda”, indicó.

La publicación del Consejo de la Transparencia y el Buen Gobierno se produjo tras la denuncia de un ciudadano particular, cuya identidad no fue revelada. Además, el organismo instó a Madrid a ofrecer el resto de la información censurada sobre las negociaciones de deuda con La Habana.

En otras cuestiones, exige revelar el “detalle de quitas y ampliaciones de plazos de pago”, “los informes y los expedientes administrativos correspondientes de las condonaciones y reestructuraciones de deuda” y “las reuniones que ha habido con las autoridades de España para tal efecto y sus actas correspondientes”.

Radio Televisión Martí preguntó al Consejo de la Transparencia si el gobierno español había entregado ya el resto de los datos solicitados, pero de momento no hubo aclaración.

Cuba tiene el índice más pobre en recaudación tributaria en la región con respecto al PIB

Trabajador de taxi privado usa un tapabocas debido al COVID-19. (Archivo)

La recaudación tributaria en Cuba, en proporción al Producto Interior Bruto (PIB), fue del 37.5 % en 2020, de acuerdo a un informe elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU (CEPAL), el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El estudio «Estadísticas Tributarias en América Latina y el Caribe 2022» mide los ingresos tributarios (incluidas las contribuciones a la seguridad social que reciben las administraciones públicas) como porcentaje del PIB, y tuvo en cuenta los niveles y las estructuras tributarias de 27 economías de América Latina y del Caribe.

De acuerdo con la investigación, la mayor caída de los ingresos fiscales como porcentaje del PIB, entre 2019 y 2020, ocurrió en Cuba.

“El caso de Cuba es que hay una distorsión muy grande: de los ingresos brutos que entran al presupuesto, los que son tributarios; es un gran valor”, indicó el renombrado economista cubano Omar Everleny Pérez Villanueva en conversación con Radio Televisión Martí.

“Pero eso ha disminuido mucho, en los últimos dos años. Si usted no está vendiendo nada, si hay una gran escasez, no puede haber impuestos a los productos, porque no existen. Esa es la complejidad: que los no tributarios, o sea, el aporte de las empresas estatales al presupuesto de Cuba, es alrededor de unos 4,500 millones; los no tributarios son 15.011 millones”, apuntó.

Cuba registró la mayor reducción impulsada principalmente por una disminución en la recaudación de los impuestos sobre las ventas, como consecuencia de la crisis de COVID-19, de acuerdo al reporte.

La economía de Cuba, que depende enormemente del turismo internacional, sufrió una reducción del 74.6% en el número de visitantes respecto a 2019.

“Lo que le debe preocupar al Estado es aumentar los ingresos al presupuesto, no limitarlos. Dicho de otra manera, si yo tengo un negocio y me es muy eficiente y estoy pagando los impuestos al Estado; en un Estado normal le convendría que esa persona tuviera otro negocio, porque así habría más dinero al presupuesto. Pero entonces prevalece lo político, que la gente no puede tener nada más que un solo negocio”, dijo Pérez Villanueva.

Una cuentapropista vende alimentos en una cafetería privada de La Habana. REUTERS/Alexandre Meneghini
Una cuentapropista vende alimentos en una cafetería privada de La Habana. REUTERS/Alexandre Meneghini

“Ahora, sucede que Cuba es un país que recoge muy pocos impuestos que se concentran, mayoritariamente, en aquellas personas que trabajan para el sector no estatal. Todavía no se ponen impuestos a las casas u otro tipo de impuestos”, precisó.

“Claro, no lo puedes imponer porque los salarios, que deberían ser la expresión concentrada de lo que necesita la gente para cubrir los bienes y servicios necesarios para un tiempo determinado, no responden a la realidad: Hay fijado un salario mínimo de 2.100 pesos cuando un kilogramo de leche ahora te vale 1.000 pesos, cuando un queso gouda cuesta 2.500. Una persona que reciba un salario medio o mínimo, le es imposible poner un equipo de aire acondicionado cuyo gasto no baja de 1.000 pesos mensuales”.

“Por lo tanto, cualquier indicador a nivel mundial que tenga en cuenta la alta inflación que hay en el país, tendría que poner a Cuba realmente en un lugar muy abajo. Hay una inflación también relacionada con los indicadores macroeconómicos, que están todos distorsionados. Se crece poco, se ha decrecido los últimos años. Los sectores más dinámicos están en retroceso o estancados”.

La dilatada economía es uno de los elementos que el gobierno cubano tiene que enfrentar si quiere abastecer, debidamente, sus arcas y contar con recursos suficientes para sus políticas en áreas como la educación o la salud.

“Cuba tiene gastos que no responden a una realidad económica. Son gastos fijos, porque una parte de ellos se dedican a la seguridad social, a la educación, a la salud. Si usted aumenta el salario, a la educación, a la salud porque la gente no estaba estimulada para trabajar en esos sectores presupuestados, tiene que haber una contrapartida de bienes y servicios para ese incremento de salarios”.

Para cumplir estas funciones económicas, sociales y educativas, se precisa movilizar los recursos financieros necesarios para respaldarlas.

“Al no haberlos, ¿que ha estado pasando? Una inflación galopante que ha sido causa de que hay pocos productos y sí mucho dinero circulando, aunque no esté en todas las manos. Yo creo que ahí es donde radica la principal contradicción. Por esos gastos del presupuesto cada día más crecientes y que no se recogen después, los precios han aumentado. Entonces, sí repercute en la vida de los cubanos, es como un círculo vicioso”, puntualizó el economista.

El experto se refirió a que Cuba es un país que no exporta, que tiene grandes desequilibrios y deformaciones estructurales.

“Las importaciones hay que pagarlas. Pero estás endeudado y los créditos se te hacen muy difíciles. Además, también influye el bloqueo [embargo económico establecido por EEUU]. Que no es la única causa de nuestros problemas, lo ratifico, pero de que afecta extraordinariamente a la vida de un cubano, es así”, recalcó.

El economista señaló también el bloqueo interno en el país que, según su criterio, hay que eliminar, como todo lo que frene el desarrollo. En especial, hay que elevar la oferta de bienes y servicios.

“Hoy se sigue diciendo que la empresa estatal es la más importante del país. Yo discrepo. La empresa estatal debe ser muy importante, pero en áreas estratégicas, energía y otras actividades. Yo no veo que el Estado tenga que ser dueño de cafeterías y restaurantes o de pequeñas fábricas”.

“Todo termina, al final, en el presupuesto con estas distorsiones tan grandes. Para las estadísticas de 2021 vamos a estar en presencia de uno de los déficits más grandes de los últimos diez años, superior al 20 por ciento. Un déficit fiscal muy grande que, realmente, entorpece el avance de los demás indicadores”, concluyó el especialista.

Por su parte, Angel Marcelo Rodríguez Pita, especializado en emprendimiento privado, lamentó que el peso del ingreso tributario está sobre las espaldas de los cuentapropistas, pero ni aun así se resuelve el déficit fiscal.

“El Estado busca hacerles frente a las pérdidas subiendo los impuestos. Lo que pasa es que termina ahogando al sector privado, que es el principal contribuyente en cualquier país”.

“El gobierno cubano tiene que temporizar la tasa de convertibilidad del banco, liberar esos controles bancarios que hoy existen sobre el mercado. Una vez que se haga eso, se puede disminuir el déficit fiscal en un país que tiene una excesiva carga tributaria frente a un PIB que apenas crece”, recalcó Rodríguez Pita.

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