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Cuba

Drástico aumento de la tarifa eléctrica detona el malestar social en Cuba

Una familia escucha un discurso televisado del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel. (AFP/Archivo)

La decisión del gobierno cubano de aumentar las tarifas de la electricidad en cinco veces más a partir del próximo primero de enero, como parte del proceso de unificación monetaria, ha provocado un gran malestar entre los residentes del país.

Gran cantidad de cubanos han manifestado en las redes sociales y hasta en portales oficialistas como es el caso de Cubadebate, su descontento y preocupación ante la subida de los precios de los servicios básicos en la nación.

Desde La Habana, la cuentapropista Rebeca Monzó dijo que la medida afectará incuestionablemente al sector de trabajadores privados.

“Si no puedes ponerles aire acondicionado a los inquilinos o en los restaurantes privados porque tienes que pagar muchísimo más de lo que vas a ganar, eso provocará que van a disminuir los negocios”, dijo Monzó.

Descontento y preocupación en Cuba por nueva tarifa eléctrica
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En Sancti Spíritus, la periodista independiente Aimara Peña destacó que el desmedido aumento del costo por el servicio eléctrico tendrá un mayor impacto en el 30 por ciento de los cubanos que no trabajan para el sector estatal, quienes no recibirán el aumento salarial.

“Se avecinan tiempos muy difíciles con este aumento descomunal, cinco veces más el costo de la corriente. Hay muchas familias que no tienen trabajo con el gobierno y no podrán enfrentar los altos precios”, comentó.

El comunicador guantanamero Anderlay Guerra Blanco dijo que en el territorio oriental la mayoría del pueblo cocina con las ollas eléctricas que impuso el fallecido gobernante Fidel Castro, cuando impulsó la llamada “Revolución Energética”, las que consumen mucha energía.

“Cuando tú vas a los barrios más pobres de la ciudad, sobre todo en la zona sur, la gran mayoría de las personas cocinan con hornillas eléctricas que son altamente consumidoras, y es exactamente esa población la que sufrirá el impacto de esa medida del alto precio de la electricidad”, señaló.

La emprendedora Dairis González, que opera un carro de granizados en la ciudad de Morón, en Ciego de Ávila, planeta entregar su licencia próximamente porque con precios topados, el pago de la seguridad social, los impuestos y ahora este aumento del costo de los servicios no hay margen para ganar un salario aceptable.

“Todo subirá de precio en enero, la corriente donde se hace el hielo, la harina, el azúcar, el agua, pero no podemos aumentar los precios a los productos que vendemos y entonces no tengo ninguna ganancia”, apuntó.

Y desde Santa Clara, el activista Guillermo del Sol alertó que las comunidades rurales la van a pasar muy mal con ese aumento del costo de la electricidad.

“Esos bateyes se alumbran con tendederas, donde por ejemplo 30 viviendas comparten un contador eléctrico mutuo para todos, donde esas personas actualmente pagan 500, 600 y hasta 800 pesos mensuales por casa y por familia, así que cuando esto se sume con las nuevas tarifas cada persona tendrá que pagar por encima de miles de pesos por familia, destacó Del Sol.”

Ante la preocupación de los cubanos por el incremento de la tarifa eléctrica, Marino Murillo, el jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, desdeñó el asunto y dijo que era "un problema cultural".

“Muchas personas dicen ‘ahora con mi nuevo salario yo no voy a poder pagar la nueva tarifa’. A mí me parece que hay un problema cultural que tendrá que cambiar, y es que esa tarifa se paga con los ingresos familiares, no es exactamente con el ingreso de una persona, hay que reenfocar la manera en que la familia va a asumir los nuevos gastos”, dijo Murillo.

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Asociación Cubanos Libres de Bélgica envía carta al monarca de ese país

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Más mujeres brindan testimonio de violencia obstétrica para investigación “Partos Rotos”

Logo del especial "Partos Rotos"

Bajo el título “Partos Rotos” un grupo de periodistas y activistas cubanas han realizado un trabajo investigativo sobre una de las formas de violencia contra la mujer menos conocida, pero no por ello menos común: la violencia obstétrica que, en Cuba, dadas las condiciones sociopolíticas y económicas, alcanza proporciones alarmantes, según los testimonios de más de 500 mujeres recogidos por las investigadoras.

Darcy Borrero Batista, periodista y activista residente en Miami, y una de las promotoras de este estudio, dijo en conversación con Radio Martí que el trabajo viene desarrollándose desde hace varios meses.

Como explica en un artículo otra de las periodistas involucradas en esta investigación, Claudia Padrón Cueto, para este proyecto fueron distribuidos 514 cuestionarios, que detallan partos en la isla desde los años 60 hasta el año 2021 y el 82% de las respuestas son de los últimos 21 años. El 80% de las mujeres preguntadas se concentraron en tres provincias: La Habana, Camagüey y Pinar del Río.

Borrero Batista dijo a Radio Martí que en el estudio trabajaron "de modo colaborativo varias periodistas cubanas (...) algunas lamentablemente no pueden exponer su nombre ni firmar los trabajos porque están asediadas prácticamente por la Seguridad del Estado, sin embargo, participaron muy activamente”.

Periodista cubana habla de investigación sobre violencia contra la mujer durante el parto
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En su opinión este trabajo revela "no sólo casos extraordinarios en que las afectaciones llegan luego al bebé […] y al niño una vez que crece; o sea, no sólo hablamos de violencia en términos físicos y a largo plazo, sino de maltratos cotidianos que se vuelven parte del tratamiento del personal médico”.

“Lo importante de esta investigación, no es sólo que se hayan recogido más de 500 testimonios, si no que abre la puerta a este debate, que es una investigación en curso porque, a raíz de estos más de 500 (testimonios) con la publicación misma de la página web de este especial sobre violencia ginecobstétrica en Cuba, nos han llegado nuevos testimonios”, apuntó.

Borrero Batista indicó además que uno de los aspectos más importantes del trabajo es el de constatar la existencia de “patrones de violencia ginecobstétrica que dan cuenta de un proceso sistemático y sistémico que es más complejo de lo que pensábamos; que no es que ocurre aisladamente a una mujer, si no que es todo un sistema que está diseñado de una forma que termina generando e incluso propiciando la violencia contra estas mujeres en un momento tan determinante de la vida como es el alumbramiento”, concluyó Borrero Batista.

Una de las conclusiones de esta investigación es que muchas madres recuerdan el día en que dieron a luz "como un episodio traumático, donde fueron violentadas, ignoradas y maltratadas".

"Cientos de mujeres confirmaron que hay un panorama de violencia hacia ellas dentro del sistema de salud. Un 41% afirmó haber sufrido algún episodio de violencia verbal o psicológica, mientras que otro 17% no se consideró víctima de este tipo de violencia aunque describió haber padecido prácticas que sí son consideradas violencia obstétrica. Esto es una evidencia que apunta a que las mujeres han naturalizado ser maltratadas como un proceso indisoluble del acto de dar a luz y que no reciben la información sobre qué es un parto humanizado y/o cuáles son sus derechos. La obstétrica no solo es una de las violencias más invisibilizadas, sino también una de las más naturalizadas", indicó Padrón Cueto.

Otro de los hallazgos de la investigación es que "las manifestaciones más comunes de maltratos fueron: ignorar a las embarazadas y no atender a sus pedidos, negarles servicios como el uso de analgésicos, y no llamarlas por su nombre sino por calificativos que ellas consideraban ofensivos o irrespetuosos (negra, gorda, etc). Gritarles, culparlas por algún inconveniente y hablarles de modo grosero también son episodios frecuentes".

(La entrevista a Darcy Borrero Batista fue realizada por Ariane González para Radio Martí)

OPINIÓN. Cuba apuesta al desarrollo turístico grandilocuente pero abandona un puente crucial en las Playas del Este

La destrucción del Puente de Boca Ciega o como también le llaman, el Puente de Guanabo, convierte un tramo de 50 m en un recorrido de 15 km.

Este artículo del arquitecto cubano Edelberto Díaz fue publicado originalmente en la plataforma América Nuestra bajo el título "Periscopio La Habana: Puentes de amor…". Lo reproducimos en nuestra web por cortesía de su autor.

Llevo meses intentando entender la lógica que respalda la desesperada construcción de habitaciones hoteleras en Cuba. Un país que atraviesa una crisis brutal en cuanto a suministros y para qué hablar sobre la propuesta de vida que está planteada para sus habitantes que por último ni quejarse pueden. Pero intento abstraerme de estos argumentos que son tan obvios, y voy a plantearme entender este desarrollo turístico grandilocuente, con hoteles de lujo, ubicados en sitios muy bien escogidos en cuanto al valor de la tierra definido por sus ubicaciones, no al valor actual de la tierra que es una caricatura grotesca de lo que suele ocurrir en el mundo real.

Hace unos días un querido amigo me comparte tres imágenes de la “evolución” del Puente de Boca Ciega o como también le llaman, el Puente de Guanabo. Confieso que al ver la imagen actual donde solo existen las columnas o pilotes de madera que lo soportaron durante décadas. Comienzo a preguntar y resulta que por el año 2010 se le ocurrió a alguien la idea de desmontar la estructura que aún perduraba, con la excusa de que se haría una reparación capital o, más bien, una reconstrucción, sobre la cual la imagen actual del 2022 habla por si sola.

Recuerdo que para los años 90 ya se habían tomado precauciones con los límites de peso de los vehículos que podrían circular sobre el puente y cuando decidíamos cruzarlo en carro íbamos todos con los dedos cruzados dentro del automóvil rezando por no ser nosotros la causa del colapso.

Pero regresemos a la visión de turismo y de los atractivos que se le pueden ofrecer a un turista si vemos las sumas millonarias invertidas en inmuebles, sí en inmuebles, porque eso es lo que es un hotel, un inmueble, algo perfectamente canjeable, algo que se puede utilizar como prenda financiera, algo que es propiedad de una sociedad mercantil en específico, en fin, todo lo que significa y encierra un inmueble.

Dentro de la visión nacional del turismo, al parecer se traerá a los turistas para que se queden en la habitación gozando el esplendor del “inmueble”, ya que la infraestructura urbana no tiene nada que envidiar a la suerte que corre el puente de Boca Ciega, el cual, por cierto, forma parte de la flamante vía costanera que va desde Tarará pasando por Santa María, llegando a Boca Ciega, donde se conecta con Guanabo y termina en Celimar. Sin duda toda una experiencia para el turista que decida conocer las playas de Este de La Habana, que, en definitiva, son las playas de que valen la pena en la ciudad capital.

El Puente de Boca Ciega podía ser atravesado a pie o en auto.
El Puente de Boca Ciega podía ser atravesado a pie o en auto.

Pues no, esto no es prioridad, ni para el anhelado turista que traerá divisas al país, ni para el lugareño que le han canjeado un recorrido de 50 metros (extensión del puente original) por hasta 15 kilómetros de recorrido para llegar al mismo lugar, algo que podría hacer si estuviera el puente, recuerden que el periplo actual sería por la antológica Vía Blanca y demás vías alternas que funcionan como alternativa para viajar de Boca Ciega a Guanabo, o sea, que el destino es lidiar con los catetos ya que se ha perdido la hipotenusa.

¿Cómo se puede explicar que todo el dinero se concentre en habitaciones hoteleras, mucho más cuando la ocupación cada vez es menor? Con niveles insostenibles donde no da ni para cubrir la propia operación de los hoteles, ¿por qué tanta ansiedad y apremio?, ¿por qué imaginar que sería atractivo traer un turismo encapsulado dentro de un inmueble, y al que le dará pavor, vergüenza y hasta temor, salir a pasear por las calles? ¿qué interacción imaginable existirá entre la población y los turistas?

Yo solo quiero entender para cuál etapa de Cuba son estos hoteles que hoy crecen como chichones y no tengo manera de imaginar a qué responden, ya que no recuerdo a nadie que coleccione hoteles vacíos y estos les produzcan beneficio alguno.

Por el momento y hasta dilucidar una justificación tan compleja, ¿podrían hacer algo por el Puente de Boca Ciega? Solo son 50 metros en la desembocadura del río Itabo, ¿cuánto puede significar eso para quienes multiplican las habitaciones como panes y peces..?

Bañistas atraviesan el Puente de Guanabo.
Bañistas atraviesan el Puente de Guanabo.

Plataformas independientes cifran en 86 los feminicidios en Cuba desde 2020

Ilustración por el fin de la violencia de Género, publicada por la Revista Alas Tensas.

Al menos 86 feminicidios han ocurrido en Cuba desde enero de 2020 hasta la fecha, según las plataformas independientes que recogen estos datos a falta de una estadística oficial.

Activistas como Alas Tensas, Yo Sí Te Creo en Cuba y la Red Femenina Cuba precisaron en una carta enviada a varias embajadas en La Habana que han podido documentar "cifras alarmantes" sobre la violencia machista en la isla.

"El Estado cubano, además de no tipificar como delito la violencia de género, ha marcado brechas de desigualdad entre las mujeres de la sociedad civil independiente y el resto de la población", añadieron en la misiva enviada por correo electrónico.

Denuncian que eso "ha traído como consecuencia la poca participación de las mujeres y la baja autoestima política, incrementando la inequidad de género y la desigualdad".

Reclaman que el "inmovilismo" atrasa a Cuba, ya que no cuenta con una ley integral contra la violencia de género.

El Código Penal aprobado en mayo pasado por el Parlamento cubano

(unicameral) contempla la violencia por motivos de género, pero no tipifica el delito de feminicidio.

La última víctima de violencia machista fue la joven de 24 años Arletty Reyes, quien vivía en una zona rural del municipio Urbano Noris (Holguín), según relató Alas Tensas.


Ese mismo colectivo asegura que solo en 2022 murieron 18 mujeres presuntamente a manos de sus parejas y otras 36 tuvieron un destino similar en 2021, mientras que en 2020 la cifra alcanzó las 32.

Las estadísticas oficiales más recientes sobre violencia de género y feminicidios datan de 2016 y recogen que el 26,7 % de las mujeres de entre 15 y 74 años sufrieron algún tipo de violencia en su relación de pareja en los 12 meses previos al estudio.

Apenas el 3,7 % de las cubanas que relataron sufrir agresiones en sus vínculos amorosos actuales o anteriores pidieron ayuda institucional, según la Encuesta Nacional de Igualdad de Género realizada en aquel entonces y que incluyó a 10.698 mujeres.

El vacío institucional en cuanto a estadísticas sobre este tipo de casos ha sido cubierto en los últimos dos años por grupos de la sociedad civil independiente que publican cifras actualizadas.

Seguridad del Estado deja sin internet al periodista Jorge Enrique Rodríguez

El periodista Jorge Enrique Rodríguez, en una foto tomada de su cuenta de Facebook.

La Seguridad del Estado intensificó en los dos últimos meses el asedio contra el periodista de Diario de Cuba, Jorge Enrique Rodríguez, cuyo acceso a internet, ha estado bloqueado permanentemente.

“Desde el 17 de mayo, yo tengo interrumpido totalmente mi servicio de acceso a los datos móviles. Yo no tengo puesto VPN y no puedo acceder a Internet, ni a mi servicio de datos móviles. Llamo a ETECSA, (Empresa de Telecomunicaciones, SA) y me dice que yo no tengo ningún problema y que tampoco tengo ninguna restricción contra mi cuenta telefónica”, relató a Radio Televisión Martí el periodista, cuyo trabajo depende de la posibilidad de llegar hasta la red de redes.

“Por supuesto, esta respuesta impide que uno pueda, digamos, en un momento determinado hacer una denuncia formal ante alguna organización que sea árbitro de este tipo de acoso”, explicó.

Rodríguez aseguró que se trata de un procedimiento que el régimen usa, comúnmente, para evitar que los comunicadores y activistas informen sobre el acontecer del país, especialmente, en fechas relevantes como es el primer aniversario de las protestas populares del 11 de julio.

“Que le corten el servicio de telefonía, mensajería y datos móviles a una persona, clasifica como acoso. ¿Qué es lo que pasa con Cuba? Que a veces las personas, no sólo están paralizadas por el miedo, sino que también están paralizadas por la ignorancia en cuanto a hasta dónde llegan los límites y cuáles son las fronteras de un acoso o cuáles son las fronteras de la represión y del hostigamiento”, apuntó el comunicador.

“Por ejemplo, es muy difícil a las personas (que no están involucradas en el activismo y la oposición) entender que una citación para un interrogatorio vía telefónica como hacen con muchos de nosotros, es acoso; que te manden una citación oficial, también es represión, hostigamiento, pero en Cuba, este tipo de cosas se ha vuelto tan común, que la gente no lo incluye dentro de las acciones represivas contra la ciudadanía”.

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Otros activistas y periodistas han reportado interrupciones a sus servicios de telefonía celular e internet.

En un informe publicado horas después del levantamiento popular en la Isla, la entidad global NetBlocks, dedicada a la gobernanza de internet, denunció que el régimen restringió el acceso a las redes sociales y plataformas de mensajería, como Facebook, Instagram, WhatsApp y Telegram. El corte duró casi una semana.

A principios de 2021, la organización internacional Access Now y la coalición #KeepItOn hicieron público un informe en el que denunciaron que las autoridades cubanas realizaron en 2020 un apagón completo de internet y bloquearon las redes sociales y servicios de mensajería durante tres días.

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