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Opiniones

Trump, la clave del entuerto migratorio

Trump, la clave del entuerto migratorio cubano.

¿Por qué querría Raúl Castro a estas alturas retener a toda la emigración en la Isla?

¿Qué pudo haber llevado a Obama a firmar apresuradamente un decreto en sintonía con la política migratoria de Trump y contra sí mismo? Y digo “apresuradamente” porque hasta hace unos pocos meses la Casa Blanca reiteraba que no tenía ninguna intención de modificar la Ley de Ajuste ni la política pies secos/pies mojados.

La decisión de Obama ha generado innumerables cuestionamientos, preguntas y aparentes contradicciones. La primera de estas la he esbozado ya: semejante medida ―dirigida al parecer contra la emigración ilegal― debería ser trumpista. Se entiende que los seguidores de Obama-Hillary estén insultados al no saber cómo encajar esta decisión dentro del marco general de la política de fronteras abiertas y culto al otro ajeno. Sin embargo, algo peor pudiera esconder esta “insólita” orden ejecutiva del presidente saliente.

Si asumimos que en política lo verdadero es lo que no se ve, cualquier hipótesis acerca de la derogación de la política pies secos/pies mojados debería arrojar luz sobre ese entuerto en el que nadie sabe de qué lado situarse, quién actúa mal y quién bien y, sobre todo, qué persiguen con ello Obama y Raúl Castro. Las dudas solo aumentan: ¿por qué querría Raúl detener el flujo de cubanos hacia el exterior en un momento tan difícil desde el punto de vista político y económico para el régimen? ¿Acaso no se ha dicho que la Ley de Ajuste y la política pies secos/pies mojados actúan a modo de válvula de escape?

Por otra parte, alguien se ha quejado ya de que Obama recibe palos porque boga y palos porque no boga: si no deroga la Ley, se dice, actuaría como el comunista que quiere llenar Miami de castristas. Pero si lo hace, entonces lo que quiere es mantener a los cubanos cautivos bajo la dictadura castrista. En fin, un panorama realmente desolador.

Pongamos ahora la cuestión en contexto y ensayemos una mirada multilateral. Esto nos permitirá esclarecer si la medida del presidente saliente es perjudicial o beneficiosa para los verdaderos anticastristas y antimarxistas.

La política pies secos/pies mojados la estableció el Presidente Clinton en el momento más tenso del llamado, en Cuba, Período Especial. ¿Acaso no fue esto un gesto inducido por el gobierno cubano? Sin dicha política el régimen de La Habana pudo haber colapsado. Lo mismo sucedió unos 30 años después con la política de deshielo, esta vez de la mano de Barack Obama: en el peor momento que atravesaba el régimen llegó el oxígeno directamente de Washington. Y ahora, en enero de 2017, ¿qué sucede? ¿Por qué querría Obama firmar esa orden ejecutiva que deroga la política pies secos/pies mojados y que tan impopular lo hace a los ojos de sus seguidores cubanos, amén de lo inconsecuente que resulta con la línea de su partido? La Habana maneja los hilos, haciéndole creer al presidente saliente que pasos como estos llevarían a normalizar las relaciones entre ambos países, lo cual sería parte de su legado presidencial. Pero, sin duda, el motivo más convincente es la destrucción de Trump. Y aquí viene otra pregunta crucial: ¿por qué querría Raúl a estas alturas retener a toda esa emigración en la Isla?

Para responder la pregunta anterior recordemos que la decisión tomada por Obama ―y que también parece una respuesta inducida desde La Habana― involucra otro aspecto: el del programa de Parole para los médicos cubanos.

Ahora veamos qué gana el régimen con todo esto.

Es obvio que gana en términos de retención del personal médico que usa como fuente de riqueza en el exterior. Sin embargo, hay algo que no debe pasarse por alto. En Chicago se ultiman los detalles de la colaboración de médicos cubanos. Es decir, el territorio americano será invadido por el personal de la salud castrista del mismo modo que lo hace en la mitad del mundo. Ahora bien, quien conoce la Cuba comunista sabe que no hay manera alguna de que los médicos que envía al exterior el gobierno cubano, particularmente si el destino es Estados Unidos, no sean colaboradores de la Inteligencia y de la Contrainteligencia castristas. Eso es axiomático: médicos cubanos en misión en Estados Unidos = Espías. Y ya ello es parte del regalo que le preparan a Trump, porque estos individuos no son los espías clásicos, sino los “embajadores culturales” que vienen a diseminar el marxismo, el odio al capitalismo y el culto a las ideologías “izquierdosas” junto con el amor a Cuba (castrista, se entiende). Toda vez que las Universidades norteamericanas están ya colonizadas por el marxismo cultural, se impone ahora llegar a las “comunidades vulnerables”. Esa misión recaerá en los médicos cubanos que, obviamente, recabarán también información de inteligencia.

Así, pues, hasta la victoria electoral de Trump al régimen de La Habana le convenía mantener la política pies secos/ pies mojados y eliminar el programa de Parole para los médicos. De haber ganado Hillary no se habría derogado la política pies secos/pies mojados. Después de la elección de Trump como presidente de Estados Unidos a Castro le conviene derogar ambas políticas. Con respecto al tema de los médicos se entiende claramente, pero volviendo a la pregunta clave de más arriba ¿para qué querría el dictador cubano derogar una política que le ha sido extremadamente útil para paliar la situación interna? En primer lugar, hay que decir que se mantiene la crisis aun con el aumento de los viajes y remesas a Cuba. En segundo lugar, que la infiltración de espías que facilitaba el flujo migratorio hacia Estados Unidos se va a compensar de una forma más efectiva y profesional a través del “personal de la salud” (que apoyará a las huestes de la UNEAC y de las universidades e institutos de investigación cubanos). Y tercero, Raúl prepara un arma para enfrentar la eventual hostilidad de Trump: la vuelta a la estrategia fidelista de las oleadas migratorias. La presión de la olla servirá en lo adelante como mecanismo para forzar a Trump. Es, junto a los estragos de una creciente y despiadada represión interna que ya están cargando con toda intención a la cuenta del presidente electo, la única arma que les queda. Obama, al corriente del asunto, colabora con el dictador cubano.

¿Debería Donald Trump revocar la orden ejecutiva del presidente Obama sobre la política pies secos/pies mojados? Definitivamente, no. La política pies secos/pies mojados daña a Estados Unidos, al exilio cubano y a la oposición interna, mientras beneficia al régimen castrista. Solo hay que aprender a manejar la situación a nuestro favor: Donald Trump deberá, pues, mantenerse firme y no ceder a los muy probables chantajes de Raúl ni a los previsibles encantamientos de Díaz-Canel, al tiempo que restituye el programa de Parole para los médicos cubanos y pone límites al intercambio cultural unidireccional, que solo trae a tierras norteamericanas figuras del oficialismo. De ese modo se estaría del lado del verdadero anticastrismo, porque es también la manera más efectiva de estrechar el cerco sobre la dictadura. Quien no lo entienda así solo tome un lápiz y haga cuentas.

No hay que lamentarse, pues, de lo ocurrido. Junto a la crisis interna agravada y unas condiciones externas favorables necesitamos alcanzar también una masa crítica y su catalizador. ¿Conflicto ético, sentimental, familiar, pena por el socito del barrio, etc.? Esta no es la Cuba de los 80 o los 90. Ahora los cubanos hasta pueden salir del país y regresar. Incluso en Estados Unidos siguen teniendo posibilidades, pero tienen que hacer algo allá por la libertad, que esto no es un balneario, joder, es el Exilio.

Y, ¿qué ganan los estadounidenses con todo esto? Mucho: muerto el perro castrocomunista se acabó la rabia.

(Este artículo de Alexis Jardines Chacón fue publicado originalmente en CubaNet)

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Un abrazo para espantar demonios

La esposa de Benny "Kid" Paret y su manager, Manuel Alfaro, junto al boxeador, inconsciente en una cama del hospital Roosevelt, tras la pelea con Emile Griffith, en marzo de 1963. (Foto AFP/Archivo)

Los años le pesan. Ya no es el joven robusto que baila suiza, pega al saco y sube a un ring de boxeo. Ya no tiene en su cintura la faja de campeón mundial. Obtenerla una vez le infligió dolor, uno más profundo que el de los golpes. Entonces se miró las manos y preguntó por qué. Hoy camina en un parque al encuentro de un pasado doloroso. Sabe que va a llorar, lo tiene asumido. Sus pasos son para fundirse en un abrazo de perdón con alguien que no conoce. Va al encuentro de aquel que antaño era un niño y hoy es un hombre huérfano. Va a abrazarlo porque le mató a su padre entre las cuerdas. Se lo mató a golpes, en una rabia desmedida, en una venganza sin sentido cuando se acumularon ofensas y errores.

Emile Griffith se preparaba para su pelea para el título mundial de boxeo peso welter. Corría el año 1962 y su rival era el cubano Benny “Kid” Paret. Se habían enfrentado en dos ocasiones, cada cual con una victoria. Pero el pesaje delante de la prensa con fotógrafos incluidos marcó el destino de la pelea. “Kid” Paret sabía algo y lo dijo delante de todos, llamó m... a su rival. Pero Griffith entendió la frase con su defectuoso español, y ese epíteto hiriente en los sesenta significaba el abismo para un deportista. Cómo un boxeador negro de Nueva York, ex campeón, con un físico fornido y una pegada respetable iba a dejar pasar por alto ese lance público de un cubano simpático, dicharachero, y por demás amante del baile. Paret ya lo estaba conectando fuera del ring. La cólera le llegó a Griffith de golpe.

Se vieron las caras nuevamente y por última vez el fatídico 24 de marzo de 1962. Griffith estuvo a punto de perder cuando cayó a la lona en el sexto asalto, pero fue salvado por la campana. Se levantó y fue a su esquina. Unos segundos más y hubiese sido más sana su derrota y su vejez, pero esos pocos segundos hicieron la diferencia para que matara al hombre al que quería destrozar. Y luego, lo golpeó con saña contra las cuerdas, y un árbitro al que la historia merece olvidar no detuvo la pelea a tiempo. Y así, frente a las cámaras de televisión, “Kid” Paret soportaba inconsciente y enredado en las cuerdas la furia de Griffith que lo castigaba inmisericorde.

“Kid” Paret entró en un coma profundo, había perdido su última pelea; lo bajaron del ring en camilla, no se despidió de su esposa, ni de su hijo, ni de los miles de fanáticos que un día corearon su nombre. No pudo decirle adiós al mundo y en esa especie de letargo escribió su nombre en la historia de lo que no debe ser el boxeo.

Luego, Griffith no fue el mismo. Siguió boxeando porque era lo que sabía hacer. Nunca más pegó para lastimar a un hombre en un deporte que paga para lastimar.

Cuando Kid Paret vio nacer a su hijo le decía a su esposa con adoración: “Mi hijo, mi hijo, es muy lindo para que le estropeen la cara, yo quiero que sea un abogado, un doctor”. Pero no lo vio crecer, y su hijo, sin ser abogado ni doctor, se armó de valor y caminó en un parque para ver venir de lejos al hombre que había matado a su papá.

Griffith lo miró a los ojos. Habían pasado 43 años y no soportaba más en su memoria esa maldita fecha de 1962.

“¿Tu eres el hijo de…?” No pudo seguir hablando, se abrazó al joven que sin rencores le tendió la mano. “Quiero decirle que no hay malos sentimientos aquí…”, fue la respuesta del hijo de Paret. Griffith no lo dejó acabar la frase y le responde en un sollozo: “Gracias señor… nunca tuve la intención de hacerle daño a nadie, pero las cosas pasan”.

OPINIÓN: Metamorfosis de una rehabilitación socialista... escuelas convertidas en prisiones

Una escuela modelo Trinidad Raul Zerquera

Este artículo del arquitecto cubano Edelberto Díaz fue publicado originalmente en la plataforma América 2.1 bajo el título "Periscopio La Habana: Metamorfosis de una Rehabilitación Socialista". Lo reproducimos en nuestra web por cortesía de su autor.

La revolución cubana nace proclamando convertir los “Cuarteles Militares en Escuelas”; diez años antes del festival de Woodstock ya se habla de amor, paz y libertad, esta máxima hippie de alguna manera forma parte de un gobierno que se pone de moda rompiendo paradigmas, y pega tan duro que hasta los Beatles se dejan la barba en su último álbum para estar en el “trending topic” de los barbudos que embobecen al mundo dispuestos a demostrar que también multiplican panes y peces.

Dentro de un desmesurado y atractivo simbolismo, con un derroche de nobleza exótica, hay que encajar la idea de impartir clases a niños exactamente en el lugar donde torturaron con crueldad a las personas que apostaron por un cambio. Los arquitectos deberían exorcizar el edificio modificando sus espacios para que las ciencias y las letras fluyan sanamente en la mente de los estudiantes que asistían a las clases de historia, donde se definen los espacios sentados escuchando al profesor, como un lugar endemoniado, poseído por el mal, y lo que es aún peor, dónde vagan los espíritus sin luz que fueron asesinados por los esbirros batistianos, todo exactamente allí, literalmente usurpando un espacio al mejor estilo de Hitchcock.

Pero un programa de rehabilitación que podría ser tan tenebroso, con el optimismo del momento resultó un cuento de hadas; y por ahí, el Cuartel Moncada y el Cuartel Militar Columbia, los dos cuarteles más importantes de la isla, se convirtieron de la noche a la mañana en escuelas. Valientes arquitectos e ingenieros que asumieron el reto, y lo sacaron con éxito, con el reconocimiento de todos; lo fundamental era colaborar con las destrezas necesarias, talentos innatos y conocimiento adquiridos en la “fabricación del hombre nuevo”. Las escuelas serían las fábricas que producirían este hombre socialista nunca antes visto por la humanidad, pero fuertemente vinculado al realismo socialista como tendencia cultural inmediata -Maxim Gorky terminará por ser superado ante tan prometedora idea-.

Alguien en algún momento temprano se percata de que para esta producción de «Industrias Educativas» ya no les era suficiente los cuarteles, ni los claustros de monjas, ni las fastuosas residencias, ni el propio inventario existente de escuelas con los que contaba el país por aquella época; todos estos espacios al parecer estaban contaminados y el hombre nuevo debería ser fabricado fuera de las ciudades, los hijos con sus familias serían un privilegio que solo se disfrutaría los fines de semana, -o un fin de semana sí y otro no-, por lo que la verdadera industria de la educación debería ser en el campo, para que la revolución les muestre la experiencia directa del trabajo en la medida que adentrarían el conocimiento y aprendizaje de materias útiles para este hombre esculpido a imagen y semejanza al requerimiento y nuevos retos que necesitaba la madre revolución. La perfección del proceso de su fabricación tiene que contar con el apoyo de arquitectos audaces que les den forma a esos espacios que necesitará el proceso fabril, por lo que se les da a los involucrados la posibilidad de acceder a todo lo que resultara necesario para que el producto final, una fábrica docente, lograra producir el mayor exponente de la madre revolución y así tener un relevo generacional asegurado, lo que les garantizaría una temprana jubilación a los creadores de tan innovadora propuesta social, que recién se recuperaban de las heroicas hazañas libradas en el campo de batalla.

Y remangando las camisas se dieron manos a la obra; había que acometer un proyecto prototipo y fue elegido el territorio de Ceiba del Agua. En esta creación trabajaron intensamente las arquitectas Josefina Rebellón y Gina Rey junto al ingeniero estructural Max Isoba, un equipo de lujo que logra sacar a flote la famosa escuela modelo “Ceiba Uno”. El modelo fue aprobado con éxito y con prontitud sería reproducido por todo el país -al mejor estilo de la franquicia McDonalds quien para entonces ya contaba con un punto de venta en cada pueblo-. Las hermanas de “Ceiba Uno” fueron fácilmente identificadas a la distancia por conocidos y neófitos, esa es la escuela, su diseño era inequívoco, único, todo un sello Real.

Becados en "la plaza".
Becados en "la plaza".


Una planta en forma de “H” donde se logran espacios definidos por dos atrios, con una espectacular iluminación diurna, controlada por ventanales apersianados donde puedes regular el sol y el agua de lluvia, sin renunciar a la súper bien lograda ventilación cruzada; esto acompañado de lucetas horizontales en la parte superior de las carpinterías, la que producían una iluminación muy bien distribuida en los requerimientos diurnos y delataba en las noches a quien tuviera una lámpara encendida. Todo acompañado de unos generosos aleros y señoriales galerías de circulación. Una arquitectura que tomaba lo mejor de la arquitectura vernácula y colonial, de un lado el ala docente y del otro lado el ala que responde a dormitorios, baños y gimnasios de educación física; en el centro, un pasillo que conecta ambas alas donde se desarrolla el área de comedor con su acceso de servicio por la parte posterior, donde se concentran los almacenes de alimentos, su anden de carga o descarga, el sitio donde se acopia la basura y todo muy bien resuelto con trampas visuales para no interferir con la armonía del exótico paisaje campestre. Hacia al frente del comedor se desarrolla la plaza central, un espacio cívico y a la vez recreativo, -dependiendo de la hora del día-, que siempre fuera perfectamente visible desde cualquier punto de la edificación. Hay que recordar que se debe garantizar la integridad física del hombre nuevo. Las alas laterales, edificios con una notoria horizontalidad, disponen de cuatro niveles (planta baja + tres altos), donde la planta baja está a media altura del suelo como magnifico recurso de prever las visitas de insectos y alimañas, recurso empleado por los indios autóctonos y reinterpretado en la arquitectura colonial inglesa, quienes fueron los colonos más cultos y los únicos que crearon una tipología arquitectónica para asentarse en el nuevo continente. Estos dos edificios son interceptados en el centro físico de su longitud por el pasillo que los comunica y que guarda relación directa con las dimisiones del generoso patio central que se conforma entre ambos. En el edificio destinado a la docencia se recrea la entrada principal de la escuela, con su espacio de estacionamiento vehicular custodiado por la cancha de básquet; y en el edificio dormitorio vinculado al pasillo de conexión se encuentra la salida al campo donde se viviría la experiencia requerida para la debida formación de un ente social productivo. Todo perfectamente planeado, planteado y resuelto sobresalientemente. Estábamos frente al equivalente a la versión del flujo funcional impecable de McDonalds; solo que este producía comida rápida y la “industria escuela” socialista producirá el paso faltante de la evolución del hombre el “Homo perfectus” -espero que interpreten mi comentario como un auténtico halago, porque lo es-.

Semejante parto, viene acompañado nada más y nada menos que de un sistema constructivo bautizado con el nombre Girón, una alegoría innecesaria de recrear. Se diseña un sistema constructivo “único” e industrializado para dar respuesta al conjunto escolar patentado y santiguado por el representante de Dios en la tierra -que más se puede pedir en esta vida-. Así se crea una base material para la producción industrial de los elementos, su construcción y su montaje, siempre empleando materiales de producción nacional -aun no se hablaba de sostenibilidad pero ya se aplicaba-, por último, alguien pensó que la tendencia del sistema debería ser abierto para que permitiera su utilización en la mayor cantidad posible de programas arquitectónicos -no se a quién se le ocurrió decir esto, pero lo decreto mi ídolo-, gracias a este punto se realizaron con este sistema constructivo: hospitales, hoteles, recuerdo que Fernando Salinas colaborador en su día de Mies van der Rohe y Philip Johnson, socio en su estudio de arquitecto con Raúl González Romero, en fin una fiera de la arquitectura cubana; le dan, o se da, la tarea de diseñar la Embajada de Cuba en México con el sistema constructivo Girón, lo que terminó siendo toda una obra de arte, de la que he visto innumerables fotografías y pude pararme frente a su fachada principal desde la calle para poder apreciarla.

Toda esta fiesta duró veinte años, donde los proyectos siempre fueron con apuros, se terminó el experimento con un inventario de trescientos y pico de unidades de “fabricas escuelas”. El programa era tan sagrado que hasta se instaló una ensambladora de autobuses rusos modelo PAZ 672, que al estar tan estrechamente ligado al fenómeno educativo construido con el sistema Girón, por ósmosis terminaron llamándose guagua Girón y creo que se produjeron unas dos mil unidades que transportaron estudiantes desde las ciudades de origen a su “fábrica escuela” en el campo, lo que tenemos que agregarle al programa como parte de sus gastos fijos de operación el consumo de combustible para la puesta en escena del maravilloso programa.

Colegas, se estima que este programa de construcción masiva consumió unos diez millones de toneladas de cemento, la vida nos ha demostrado que el beneficio exponencial de esta idea, solo fue posible gracias a la guerra fría. Lo que hace que este esfuerzo o privilegio -como le quieran llamar- sufriera una dramática metamorfosis porque nadie reparó en el detalle de que era necesario ser productivos para poder mantener un programa de semejantes dimensiones, lo que hace que esta realización inmobiliaria, incluyendo las plantas de prefabricado y toda la tecnología que les acompañó, terminaran siendo elefantes blancos abandonados. Por eso cuando escucho que repiten tanto de que “somos continuidad”, siempre me pregunto ¿exactamente continuidad de qué es lo que somos? Pero tengo que confesar que no he tenido éxito con las respuestas.

Escuela en el Campo
Escuela en el Campo

Pues este patrimonio construido, abandonado, huérfano de alguien que se motivara a rescatarles con alguna iniciativa similar al emprendimiento desarrollado en La Habana Vieja, donde se crearon empresas alternativas que recaudaron divisas y lograron asociarse a programas vinculados a las comunidades españolas y otras iniciativas, siendo su principal razón financiar programas que garantizaran la recuperación del patrimonio edificado. Claro que en este caso la Unesco nunca se ha pronunciado sobre decretar estas obras “Patrimonio de la Humanidad”, probablemente por que no se le ha sustentado correctamente el significado de estos inmuebles y lo que representarían como experiencia para esta cibervida al que al parecer nadie se escapa, ahí lo dejo como tarea pendiente para quienes cacarean el rescate de una nación y poco resultado se aprecia en sus acciones.

La realidad palpable es que estos inmuebles esperanza de otrora, son refugio de delincuentes que han vendido todo lo que quedó y que fuera posible vender de estas instalaciones. Unas pocas edificaciones corrieron mejor suerte y se transformaron en conjuntos de apartamentos, un programa alegre para ser diseñado por cualquier colega, lo que me produce mucha satisfacción. Otros pocos edificios se dispusieron para albergar a damnificados de ciclones y derrumbes, los cuales lograron un techo donde guarecerse, pero las condiciones de habitabilidad son infrahumanas y llevan ocupando estos lugares por mas de 25 años.

Repiquen tambores que ahora viene lo bravo, lo que muchos saben, pero pocos, muy pocos hablan, los padres de “Somos Continuidad” han decidido que deben convertir “La Escuela del Hombre Nuevo en Cárceles” y decenas de estas escuelas pasaron a formar parte del sistema penitenciario nacional, este es el caso de “Veguita Uno y Cuatro” (Bayamo), “Ceiba Dos, Cuatro, Cinco, Seis, Siete y Nueve” (Artemisa) y es difícil tener el inventario completo, así como los diferentes tipos de presos que se trasladan para estas instalaciones, lo que definirá el tipo de intervención en la rehabilitación que requerirán hacerles a estos inmueble.

Prisión Combinado del Este, en La Habana. (Reuters/Archivo)
Prisión Combinado del Este, en La Habana. (Reuters/Archivo)

Otras “Industrias Escuelas” han sido muy privilegiadas con glamorosos programas de rehabilitación, donde se han tomado edificios en ruinas y se han convertido en centros de la inteligencia cubana donde se realizan tareas de escucha.

No dan abasto las cárceles existentes ¿cuántas más serán necesarias? ¿llegarán a consumir el inventario completo del patrimonio construido abandonado de la “Industrias Escuelas”? ¿Qué empresa de arquitectura trabaja estas rehabilitaciones? ¿Dónde ubicaron las escuelas de carceleros? Seguramente que se requerirá una ampliación de ese plan de estudio, ya saben ahí esta el inventario a su disposición.

No logro imaginar y reconozco que me declaro incompetente si tengo que enfrentar el reto de ver cómo encajo el cuarto de interrogatorio donde estaba el laboratorio de química, cómo trabajar la acústica y reducir la reverberación para que todo quede grabado a niveles EGREM y nadie pueda decir "digo donde dijo Diego", dónde ubico los cuartos para las visitas íntimas de los reos sin sacrificar esa transparencia cristalina que me dolería mucho mutilar, no puedo dejar de pensar como arquitecto y los retos de nuestra profesión, siempre analizando dónde quedaría mejor la entrada y cómo hacer para que una función no interfiera con otra, es algo inevitable que puede más que yo, no se si a ustedes también les pasa, pero imagino que sí.

El llamado de la revolución es infalible y los revolucionarios deben acudir sin reparo; el de hoy es convertir “Escuelas en Cárceles”, esto, ya lo dice todo, solo que nadie tiene el valor de hacer una valla publicitaria con semejante proclama, aunque de alguna manera estén rescatando el patrimonio construido, pero, ¿a quién le importa eso….?

¿Alguien sabe algo del hombre nuevo?

OPINIÓN. David y Goliat

"Putin se siente Goliat en su imaginación". Foto Archivo. Putin en el Kremlin, en diciembre de 2021.

Este artículo de opinión lo publicamos por cortesía de su autor, Oleksandr Pronkevych, decano de la Facultad de Filología en la Universidad Petr Mogilo del Mar Negro, en la ciudad de Mykolaiv y presidente de la Asociación de Hispanistas de Ucrania. La columna del profesor Pronkevych fue publicada originalmente en el diario La Voz de Galicia.

A mí me gusta leer los Libros Sagrados no porque sea un hombre religioso, sino porque sus textos cuentan historias que hacen pensar a los lectores durante siglos: en su simbolismo, desde la perspectiva de la experiencia histórica, se refleja la realidad actual contradictoria que nos rodea. Una de estas historias es el mito bíblico sobre el combate de David y Goliat (1 Samuel 17:55), muy ampliamente representado en la cultura universal. No hay sentido para relatar la trama de este. Sin embargo, lo que ocurrió entre los personajes implicados me recuerda la situación que observamos ahora en el frente.

Alguien podría pensar que Goliat es Putin y se equivocará, porque Goliat es Rusia, el país con territorio grande, con recursos humanos y materiales inagotables y con una conciencia primitiva. Putin se siente Goliat en su imaginación y se comporta y habla como el filisteo de la Biblia. Este último se dirige a David con desprecio: «Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo». En la lengua de Putin, esta frase se traduce en: «Todavía no hemos empezado la guerra». Sin embargo, no es Goliat. Es el enano que ha tomado como rehén al imperio gigante y ha entrado con la torpeza del elefante en una cacharrería…

David es el símbolo del hombre que combate con el enemigo que le supera en masa -en el tamaño del cuerpo o, en nuestro caso, en la cantidad de las armas-. Para vencer la batalla, David aprovecha el intelecto, su maestría militar y el apoyo de Dios: «Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel», responde a las palabras insolentes del gigante grosero. Viene a ser Ucrania, o más exactamente, el Ejército ucraniano. Así es como el David de Miguel Ángel es llevado en esta guerra por Dios, por su pueblo, por su estoicismo y por la creatividad en el uso de la estrategia y la táctica en los campos de combates.

En el texto bíblico, David encuentra el punto débil de Goliat -es la frente del gigante contra el que David tira la piedra con su honda-. El gigante cayó a tierra y David con su espada «lo acabó de matar y le cortó con ella la cabeza».

Es imposible ganar la guerra con Rusia lanzando piedras a la frente de los soldados rusos. Es inútil porque sus calaveras están llenas de plomo, como escribía un poeta español sobre otros militares que aterrorizaban a la gente pacífica. La honda del David ucraniano es el lanzamisiles Himars y otros sistemas lanzacohetes occidentales que golpean los depósitos de municiones del ejército invasor.

El Goliat ruso perderá la guerra. La victoria será para el David ucraniano.

OPINIÓN. Cuba apuesta al desarrollo turístico grandilocuente pero abandona un puente crucial en las Playas del Este

La destrucción del Puente de Boca Ciega o como también le llaman, el Puente de Guanabo, convierte un tramo de 50 m en un recorrido de 15 km.

Este artículo del arquitecto cubano Edelberto Díaz fue publicado originalmente en la plataforma América Nuestra bajo el título "Periscopio La Habana: Puentes de amor…". Lo reproducimos en nuestra web por cortesía de su autor.

Llevo meses intentando entender la lógica que respalda la desesperada construcción de habitaciones hoteleras en Cuba. Un país que atraviesa una crisis brutal en cuanto a suministros y para qué hablar sobre la propuesta de vida que está planteada para sus habitantes que por último ni quejarse pueden. Pero intento abstraerme de estos argumentos que son tan obvios, y voy a plantearme entender este desarrollo turístico grandilocuente, con hoteles de lujo, ubicados en sitios muy bien escogidos en cuanto al valor de la tierra definido por sus ubicaciones, no al valor actual de la tierra que es una caricatura grotesca de lo que suele ocurrir en el mundo real.

Hace unos días un querido amigo me comparte tres imágenes de la “evolución” del Puente de Boca Ciega o como también le llaman, el Puente de Guanabo. Confieso que al ver la imagen actual donde solo existen las columnas o pilotes de madera que lo soportaron durante décadas. Comienzo a preguntar y resulta que por el año 2010 se le ocurrió a alguien la idea de desmontar la estructura que aún perduraba, con la excusa de que se haría una reparación capital o, más bien, una reconstrucción, sobre la cual la imagen actual del 2022 habla por si sola.

Recuerdo que para los años 90 ya se habían tomado precauciones con los límites de peso de los vehículos que podrían circular sobre el puente y cuando decidíamos cruzarlo en carro íbamos todos con los dedos cruzados dentro del automóvil rezando por no ser nosotros la causa del colapso.

Pero regresemos a la visión de turismo y de los atractivos que se le pueden ofrecer a un turista si vemos las sumas millonarias invertidas en inmuebles, sí en inmuebles, porque eso es lo que es un hotel, un inmueble, algo perfectamente canjeable, algo que se puede utilizar como prenda financiera, algo que es propiedad de una sociedad mercantil en específico, en fin, todo lo que significa y encierra un inmueble.

Dentro de la visión nacional del turismo, al parecer se traerá a los turistas para que se queden en la habitación gozando el esplendor del “inmueble”, ya que la infraestructura urbana no tiene nada que envidiar a la suerte que corre el puente de Boca Ciega, el cual, por cierto, forma parte de la flamante vía costanera que va desde Tarará pasando por Santa María, llegando a Boca Ciega, donde se conecta con Guanabo y termina en Celimar. Sin duda toda una experiencia para el turista que decida conocer las playas de Este de La Habana, que, en definitiva, son las playas de que valen la pena en la ciudad capital.

El Puente de Boca Ciega podía ser atravesado a pie o en auto.
El Puente de Boca Ciega podía ser atravesado a pie o en auto.

Pues no, esto no es prioridad, ni para el anhelado turista que traerá divisas al país, ni para el lugareño que le han canjeado un recorrido de 50 metros (extensión del puente original) por hasta 15 kilómetros de recorrido para llegar al mismo lugar, algo que podría hacer si estuviera el puente, recuerden que el periplo actual sería por la antológica Vía Blanca y demás vías alternas que funcionan como alternativa para viajar de Boca Ciega a Guanabo, o sea, que el destino es lidiar con los catetos ya que se ha perdido la hipotenusa.

¿Cómo se puede explicar que todo el dinero se concentre en habitaciones hoteleras, mucho más cuando la ocupación cada vez es menor? Con niveles insostenibles donde no da ni para cubrir la propia operación de los hoteles, ¿por qué tanta ansiedad y apremio?, ¿por qué imaginar que sería atractivo traer un turismo encapsulado dentro de un inmueble, y al que le dará pavor, vergüenza y hasta temor, salir a pasear por las calles? ¿qué interacción imaginable existirá entre la población y los turistas?

Yo solo quiero entender para cuál etapa de Cuba son estos hoteles que hoy crecen como chichones y no tengo manera de imaginar a qué responden, ya que no recuerdo a nadie que coleccione hoteles vacíos y estos les produzcan beneficio alguno.

Por el momento y hasta dilucidar una justificación tan compleja, ¿podrían hacer algo por el Puente de Boca Ciega? Solo son 50 metros en la desembocadura del río Itabo, ¿cuánto puede significar eso para quienes multiplican las habitaciones como panes y peces..?

Bañistas atraviesan el Puente de Guanabo.
Bañistas atraviesan el Puente de Guanabo.

"Tu miedo no me importa"

Amelia Calzadilla. (Captura de video/Facebook)

Esta frase la escuche en una filmación proveniente de Cuba. Una voz de mujer que sintetizaba el sentir de otras muchas, todas, hartas de un coctel que dura 63 años, en el que solo se mezclan represión y miseria. Expresión que refleja, a mi modesto entender, la probabilidad de jornadas muy cruentas y dolorosas que deben conducir a una Patria nueva, donde no haya verdugos ni victimarios.

Esa fue una de las voces que escuche en las redes esta semana. Un comentario que solo se produce en una sociedad atemorizada como la cubana, donde prima el terror, las personas se autocensuran y procuran que sus seres queridos no rompan el círculo del miedo por los perjuicios que puedan acarrearles.


Otro testimonio desgarrador que tuve la oportunidad de ver fue el de una madre de tres niños que denuncia la precaria situación que enfrenta junto a su familia. Una contundente e irrefutable evidencia del fracaso del totalitarismo castrista, además, de mostrar el sacrificio inútil de amplios segmentos de varias generaciones de cubanos de trabajar a favor de un proyecto que ha devastado la Isla y muchos de los valores de su ciudadanía.

El castrismo en cualquiera de sus derivados, venezolano, nicaragüense, boliviano y un eventual colombiano si Gustavo Petro llega al gobierno, solo conduce al fracaso y a la frustración. Es una propuesta ineficiente en todas sus expresiones, a excepción de su innegable habilidad para imponer un estricto control social basado en la represión y la desinformación.

La juventud debería considerar con mucha ponderación las propuestas políticas milagrosas. Cierto que en la política se aprecian manejos muy malos que deben ser erradicados, pero no deben ser motivo para creer ciegamente en un iluminado que solo asegura que lo cambiará todo para construir un futuro luminoso. Hay que instruirse, conocer el pasado y aprender que “mis derechos terminan donde empiezan los de los otros”.


El ejemplo de Cuba, Venezuela y Nicaragua deberían servir de modelo a las nuevas generaciones que esperan “conquistar el cielo” sin entender que una vida confortable dentro de la justicia solo se alcanza con trabajo. Lo demás está por verse.

Los cubanos, en una notable mayoría, abrazaron a su Mesías y repudiaron lo que lo negara. En aquella barahúnda de histeria desenfrenada, como la calificara el historiador y periodista Enrique Encinosa, representantes de todas las generaciones cerraron los ojos y se prestaron a cazar a quienes disintieran. Fueron ellos los que ayudaron a destruir el país; conduciendo a las generaciones emergentes al grado de desesperación que muestra esta madre cuando acusa al gobierno, consciente de las represalias que puede padecer, de inepto, corrupto y complaciente con todo lo mal hecho.

Cierto que ha sido el liderazgo castrista y todos sus funcionarios, incluidos policías y militares, los que han sostenido al régimen de oprobio por más de seis décadas, pero también han contribuido a su sostenimiento, y a la formación de las colonias de Venezuela y Nicaragua, quienes hayan prestado sus habilidades y talentos a divulgar y convencer a la denominada mayoría silenciosa de lo justa y provechosa de la obra totalitaria.


Un régimen totalitario no permite feudos, solo están relativamente libres de sus mandatos quienes se les oponen. Sin embargo, el resto de la ciudadanía debe conducirse como disponen las autoridades, lo que motiva un nivel de complicidad muy alto, y una comprensión del miedo que trasciende la individualidad de la persona. Un síndrome de indefensión que transforma al ciudadano en una jauría sin voluntad, pero que llega a un momento de ruptura, como ocurrió con esta madre, que pide que la detengan, y exhorta al resto de las madres de la Isla a unirse, para reclamar, de una vez por todas, respeto a sus derechos y una vida digna.

Esta angustiada madre le dice mentiroso al régimen cuando desnuda una de sus falsedades fundamentales, al proclamar que los “bienes son del pueblo”. Todos escuchamos y leíamos, repetido hasta el cansancio, “esto es del pueblo”, y hay que tener coraje para desmentirlo, como ha hecho esta señora, que está padeciendo numerosas represalias y abuso de las autoridades.

Solo resta confiar que se sumen más madres, la ciudadanía a su reclamo para alcanzar un país, “con todos y para el bien de todos”.

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