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Al descubierto, el horror en centros de tortura rusos en ocupación de Ucrania

Varias personas caminan entre vehículos militares rusos destruidos instalados en el centro de Kiev, Ucrania, el 24 de agosto de 2022. (AP Foto/Evgeniy Maloletka)

Cuando una docena de soldados rusos irrumpió en la casa de Dmytro Bilyi en agosto, el policía de 24 años dijo que le dieron dos sombrías opciones: entregar su pistola o su madre y su hermano desaparecerían.

Bilyi entregó su pistola a los soldados, que llevaban ametralladoras y el rostro cubierto. Pero dio lo mismo. Le sacaron a rastras de su casa en el poblado de Chornobaivka, en el sur de Ucrania, y le llevaron a una prisión en la capital regional cercana de Jersón, donde dijo que estuvo encerrado en una celda y fue torturado durante días, con descargas eléctricas en los genitales y las orejas.

"Era como el infierno por todo mi cuerpo", recordó Bilyi. "Quema muchísimo, es como si la sangre hirviera (...) Yo sólo quería que parase".

Más de dos semanas después de la retirada rusa de la ciudad, testimonios como el suyo ayudan a descubrir lugares donde supuestamente se realizaron torturas en Jersón, que estuvo ocho meses ocupada por fuerzas del Kremlin.

Se han encontrado cinco de esas salas en la ciudad, además de otras cuatro en la región de Jersón, donde la gente dice que fue confinada y sufrió golpes, choques eléctricos, interrogatorios y amenazas de muerte, según la policía.

Expertos en derechos humanos advierten que las acusaciones conocidas por ahora probablemente son sólo el principio.

"Durante meses hemos recibido información sobre torturas y otras clases de persecución de civiles", explicó Oleksandra Matviichuk, responsable del Centro de Libertades Civiles, un grupo local de derechos. "Me temo que aún quedan por delante descubrimientos espantosos en Jersón".

The Associated Press habló con cinco personas que dijeron haber sufrido torturas o detenciones arbitrarias de fuerzas rusas en Jersón o conocían a personas que desaparecieron y soportaron abusos.

En ocasiones, dijeron, los rusos se llevaban a cualquiera que vieran: sacerdotes, soldados, maestros o médicos, sin motivo concreto.

En otros casos, los rusos supuestamente habían recibido información de simpatizantes que dieron los nombres de personas que creían ayudaban al ejército ucraniano.

Una vez detenidas, esas personas dijeron que fueron encerradas en celdas abarrotadas donde recibían raciones escasas de sopa aguada y pan y se les obligaba a aprender el himno de Rusia, mientras oían los gritos de los prisioneros torturados al lado.

Los detenidos fueron supuestamente obligados a dar información sobre parientes o conocidos con lazos con el ejército ucraniano, incluidos nombres y lugares revelados en notas manuscritas.

Bilyi, policía e hijo de militar, se mantuvo fuera del radar durante varios meses de la ocupación rusa, hasta que, según dijo, probablemente alguien le delató. Pasó cuatro días en una celda con otras personas, de donde le sacaban para interrogarle y aplicarle descargas eléctricas.

Los investigadores le acusaron de tener un Kalashnikov, y no sólo una pistola, y le presionaron para que revelara la ubicación de su padre. Después le dieron descargas durante media hora al día, durante dos días, antes de liberarle, dijo.

La policía nacional ucraniana afirma que soldados rusos cometieron más de 460 crímenes de guerra en zonas de Jersón ocupadas hasta hace poco. Las torturas en la ciudad se realizaban en dos comisarías, un centro de detención gestionado por la policía, una prisión y un centro médico privado donde se encontraron porras de goma, bates de béisbol y una máquina para aplicar descargas eléctricas, dijo Andrii Kovanyi, agente de prensa de la policía en Jersón.

Cuando Igor fue detenido en septiembre en el centro de llamadas donde trabajaba, le llevaron a una sala y le ordenaron que se quitara la camisa y pusiera las palmas de las manos en la puerta de metal para aumentar el flujo de electricidad y el dolor provocado por la pistola eléctrica, dijo.

El soldado ruso le dijo "¿Estás listo? Ahora vas a gritar como una perra (...). No saldrás de aquí, y te mataremos", dijo Igor, que habló bajo condición de que sólo se empleara su nombre de pila para proteger su identidad.

El hombre de 22 años, acusado de revelar posiciones militares rusas a los ucranianos, dijo que le dispararon con el arma en la espalda durante dos horas y media, y después le obligaron a seguir despierto en una silla toda la noche.

Imágenes en su celular que pudo ver AP mostraban grupos de marcas rojas circulares a lo largo de su espalda. Le liberaron después de dos días, pero no antes de escribir una carta con detalles sobre un pariente de su tío, del que los rusos querían información.

Documentar los crímenes en Jersón será un desafío porque ninguna otra ciudad tan grande ha estado ocupada por Rusia durante tanto tiempo, indicó Brian Castner, experimentado asesor de crisis de Amnistía Internacional.

"Las pruebas deben reunirse y conservarse para mantener esa cadena de custodia, para que cuando haya justicia internacional, las pruebas sean sólidas y puedan exigirse responsabilidades a los autores", señaló.

La policía en Jersón investiga y reúne testimonios. Pero cada día llega más gente y el sistema de justicia está sobrepasado, según expertos locales de derechos.

En marzo, poco después de que comenzara la ocupación rusa, un amigo de Dmytro Plotnikov fue capturado por rusos cuando fue a la plaza central de Jersón para hacer unos recados.

Plotnikov conoce a otras tres personas que fueron capturadas y liberadas por fuerzas rusas, una de las cuales aún tenía magulladuras visibles en el cuerpo más de un mes después de que le soltaran, dijo.

Pero desde que los rusos abandonaron Jersón, lo que más le preocupa son los ucranianos que colaboraron con ellos y se quedaron.

En mayo, una vecina de Plotnikov compartió una foto de su hermana y su dirección en un grupo de chat ruso, dijo. Su hermana es abiertamente proucraniana, y la vecina la acusaba de difundir el odio contra el pueblo ruso, añadió.

Si los soldados rusos lo hubieran visto, podrían haber ido a su casa y detenido a su familia, afirmó.

La policía ucraniana ha hablado con la mujer, pero sigue viviendo en la zona, indicó.

"Deberían ser castigados", dijo Plotnikov. "Me avergüenza que esa gente esté por aquí (...) ¿por qué te pueden torturar en el siglo XXI por tu postura proucraniana, por tu amor por el idioma y la cultura ucraniana? No lo comprendo".

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CPJ exige a Rusia libertad de periodistas de Radio Europa Libre y RusNews

María Ponomarenko, corresponsal del medio independiente RusNews, encarcelada por el gobierno ruso por reportar sobre la guerra en Ucrania y el ejército ruso. (RFE/RL Twitter).

Las autoridades rusas deben liberar de inmediato a la periodista María Ponomarenko y al columnista Iskander Yasaveyev, y dejar de procesar a los miembros de la prensa por sus informes sobre la guerra en Ucrania, aseveró el Comité para la Protección de los Periodistas, CPJ.

El lunes 6 de febrero, las autoridades de Kazán, la capital de la República de Tartaristán de Rusia, arrestaron a Yasaveyev, sociólogo y columnista de la emisora financiada por el Congreso de Estados Unidos, Radio Europa Libre/Radio Libertad (RFE/RL), y ordenaron su detención durante tres días por un artículo que publicó sobre la guerra en Ucrania, según múltiples informes de prensa.

Por otra parte, el martes, un fiscal solicitó una pena de prisión de nueve años para María Ponomarenko, corresponsal del sitio web RusNews, acusada de difundir información falsa sobre el ejército ruso, según noticias informes.


"Al solicitar una pena de prisión de nueve años para María Ponomarenko y arrestar a Iskander Yasaveyev, el gobierno ruso está mostrando su firme determinación de castigar cualquier informe independiente sobre la guerra en Ucrania", dijo Gulnoza Said, del programa de Europa y Asia Central del CPJ.

"Las autoridades deben liberar de inmediato a Ponomarenko y Yasaveyev, retirar todos los cargos en su contra y dejar de castigar a los miembros de la prensa que valientemente permanecieron en Rusia a pesar de la represión del país contra los medios", dijo.

Las autoridades condenaron a Yasaveyev por un cargo de incitar al odio hacia los políticos por un artículo de junio de 2022 que criticaba la guerra, que se publicó en Idel.Realii, un proyecto de la lengua Tártara-Bashkir de RFE/RL, según informes de prensa.

En agosto de 2022, la policía registró la casa de Yasaveyev y se lo llevó para interrogarlo, como informó el CPJ en ese momento. En octubre, fue agregado al registro de agentes extranjeros de Rusia.

"Iskander Yasaveyev ha sido uno de los comentaristas más respetados y populares del Servicio Tártaro-Bashkir de RFE/RL durante muchos años", dijo al CPJ el director del servicio, Rim Gilfanov.

Las autoridades rusas han detenido a Ponomarenko desde abril de 2022 y la acusaron de publicar información falsa en un canal de noticias de Telegram ahora cerrado sobre un presunto ataque aéreo ruso en un teatro en Mariupol, Ucrania, del cual las autoridades rusas niegan su responsabilidad.

El martes, un fiscal del gobierno en una audiencia en el Tribunal de Distrito de Leninsky en la ciudad siberiana de Barnaul solicitó que Ponomarenko fuera encarcelada por nueve años, seguido de una prohibición de cinco años de administrar o publicar en redes sociales u otros recursos de Internet.

El abogado de Ponomarenko, Dmitry Chitov, dijo al CPJ a través de una aplicación de mensajería que no se había fijado una fecha para el veredicto en el caso del periodista.

La periodista de RusNews Irina Salomatova dijo al CPJ que creía que las autoridades podrían anunciar el veredicto el 14 de febrero, el día en que Ponomarenko está programado para dar su declaración final ante el tribunal.

Al menos 19 periodistas estaban tras las rejas en Rusia el 1 de diciembre de 2022, cuando el CPJ realizó su censo penitenciario más reciente.

El CPJ envió un correo electrónico al Ministerio de Justicia para solicitar comentarios sobre ambos casos, pero no recibió ninguna respuesta.

update

Aceleran búsqueda de sobrevivientes tras sismo en Turquía y Siria; cuentan más de 7 mil muertos (FOTOS)

Una sobreviviente se lamenta sobre los escombros de un edificio que se derrumbó por el sismo del lunes, en Nurdagi, sur de Turquía. (AP Foto/Khalil Hamra)

Equipos de búsqueda y rescate de todo el mundo arribaban a Turquía y Siria el martes, mientras los rescatistas, en temperaturas bajo cero, removían incluso con las manos los restos de edificios aplanados por un terremoto de magnitud 7,8.

La cifra de muertos superó los 7.200 y se prevé que aumentará.

Pero dada la amplitud de la zona afectada, el enorme operativo de rescate frecuentemente no podía llegar a poblaciones arrasadas, y voces que clamaban desde abajo de los escombros callaban gradualmente.

"Podíamos oír sus voces, pedían ayuda", dijo Ali Sao, que perdió a dos familiares en la población de Nurdagi.

Silo, un sirio que arribó desde Hama hace una década, y otros vecinos recuperaron sus cuerpos y los de otras dos víctimas.

Rescatistas y médicos trasladan a una joven rescatada de entre los escombros de un edificio derruido en Sanliurfa, en Turquía, el 6 de febrero, luego del potente sismo. (IHA via AP)
Rescatistas y médicos trasladan a una joven rescatada de entre los escombros de un edificio derruido en Sanliurfa, en Turquía, el 6 de febrero, luego del potente sismo. (IHA via AP)


La destrucción provocada por el sismo abarcó cientos de kilómetros en el sureste de Turquía y la vecina Siria, derribó miles de edificios y acrecentó las penurias en una región alterada por los 12 años de guerra civil en Siria y la crisis de los refugiados.
Las réplicas que sacudían las montañas de hierros retorcidos y hormigón dificultaban la búsqueda, cuya urgencia aumentaba conforme bajaba la temperatura.

La magnitud del sufrimiento —y los esfuerzos de rescate— era colosal.

Solo en Turquía se ha rescatado a más de 8.000 personas entre los escombros, y unas 380.000 se han alojado en refugios del gobierno u hoteles, dijo el vicepresidente turco Fuat Oktay. Se aglomeraban en centros comerciales, estadios, mezquitas y centros comunitarios, o bien envueltos en frazadas alrededor de fogatas al aire libre.

Muchos suplicaban ayuda a través de las redes sociales para seres queridos que creían atrapados bajo los escombros. Funcionarios del Ministerio del Interior dijeron que se "reunían meticulosamente" todas las llamadas para enviar la información a los equipos de búsqueda, según la agencia estatal Anadolu.

Un hombre busca sobrevivientes entre los escombros de un edificio, en Gaziantep, Turquía. (AP Foto/Mustafa Karali)
Un hombre busca sobrevivientes entre los escombros de un edificio, en Gaziantep, Turquía. (AP Foto/Mustafa Karali)

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo que 13 millones de los 85 millones de habitantes se vieron afectados de una u otra manera, y declaró el estado de emergencia en 10 provincias.

En toda la zona afectada por el sismo, el número de afectados podría llegar a 23 millones, dijo Adelheid Marschang, una funcionaria de la Organización Mundial de la Salud.

"Esta es una crisis montada sobre múltiples crisis en la región afectada", dijo Marschang en Ginebra.

Equipos de una treintena de países del mundo viajaban hacia Turquía y Siria.
Turquía dijo que permitiría que solamente los vehículos que transportaban ayuda entraran a las provincias de Kahramanmaras, Adiyaman y Hatay para acelerar los esfuerzos.

La ONU dijo que "exploraba todos los caminos" para llevar provisiones al noroeste de Siria, en poder de los rebeldes, donde millones viven en la pobreza extrema y dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir.

Un hombre carga el cuerpo de un niño que falleció a causa del sismo en la localidad de Besnia, en la provincia de Idlib, Siria. (AP Foto/Ghaith Alsayed)
Un hombre carga el cuerpo de un niño que falleció a causa del sismo en la localidad de Besnia, en la provincia de Idlib, Siria. (AP Foto/Ghaith Alsayed)

Nurgul Atay dijo a The Associated Press que escuchaba la voz de su madre bajo los escombros de un edificio en la ciudad turca de Antakya, capital de la provincia de Hatay, pero los esfuerzos para remover las ruinas eran inútiles sin la ayuda de equipo pesado.

"Si pudiéramos alzar esta plancha de hormigón, la alcanzaríamos", dijo. "Mi madre tiene 70 años, no podrá soportar esto por mucho tiempo".

Pero en Jinderis, en el noroeste de Siria, rescataron con vida a una niña llamada Nour entre los restos de un edificio.

Un rescatista le tomó la cabeza entre las manos y le limpió tiernamente el polvo en torno de los ojos antes de extraerla y pasarla a otro hombre.
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Alsayed informó desde Azmarin, Siria; Fraser desde Ankara, Turquía; Zeynep Bilginsoy y Robert Badendieck en Estambul; Bassem Mroue y Kareem Chehayeb en Beirut; Kim Tong-hyung en Seúl y Riazat Butt en Islamabad contribuyeron a este despacho.

Sismo de magnitud 7,8 en Turquía y Siria deja más de 2 mil muertos (FOTOS)

Un grupo de personas busca entre los escombros de un edificio a sobrevivientes tras un sismo, en Adana, Turquía, el lunes 6 de febrero de 2023. (AP Foto/Khalil Hamra)

Un terremoto de magnitud 7,8 azotó el sureste de Turquía y Siria a primeras horas del lunes, derribó cientos de edificios y mató a más de 2.300 personas. Se creía que aún quedaban cientos de personas bajo los escombros, y la cifra de víctimas podría subir conforme los rescatistas buscaban entre los restos en ciudades y pueblos.

A ambos lados de la frontera, los temblores despertaron a la gente de golpe varias horas antes del amanecer y la hicieron salir a la calle en una noche fría de viento, lluvia y nieve. Docenas de edificios se derrumbaron en ciudades de toda la región fronteriza.

Rescatistas y residentes buscaban ansiosos bajo los escombros, entre las pilas de metal retorcido y bloques de concreto. Un hospital se derrumbó en Turquía y los pacientes, incluidos recién nacidos, fueron evacuados de un puñado de centros en Siria.

Un hombre sirio lleva en brazos a una niña fallecida en el terremoto, en la localidad de Azmarin, provincia de Idlib, en el norte de Siria. (AP Foto/Ghaith Alsayed)
Un hombre sirio lleva en brazos a una niña fallecida en el terremoto, en la localidad de Azmarin, provincia de Idlib, en el norte de Siria. (AP Foto/Ghaith Alsayed)

En la ciudad turca de Adana, un testigo dijo que tres edificios cerca de su casa se habían venido abajo. Una persona exclamó "no tengo fuerzas para aguantar" entre los escombros mientras los rescatistas trataban de localizarla, indicó el testigo, el estudiante de periodismo Muhammet Fatih Yavuz.

"Como los esfuerzos de retirada de escombros continúan en muchos edificios en la zona del terremoto, no sabemos cuánto subirá el número de muertos y heridos", dijo el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. "Esperamos dejar atrás estos días desastrosos con unidad y solidaridad como país y nación".

El epicentro del sismo se situó al norte de Gaziantep, una capital provincial turca, pero se sintió hasta en El Cairo. Hizo que los vecinos de Damasco huyeran a las calles y propinó un brusco despertar a la gente en Beirut.

El sismo golpeó una región marcada a ambos lados de la frontera por más de una década de guerra civil en Siria. Del lado sirio, esa zona está dividida entre territorio controlado por el gobierno y el último enclave en manos de la oposición, que está rodeado por fuerzas sirias con apoyo Rusia. Turquía, por su parte, acoge a millones de refugiados de ese conflicto.

Equipos de rescatistas trasladan a una persona en camilla desde un edificio derruido por el sismo en Adana, Turquía. (IHA agency via AP)
Equipos de rescatistas trasladan a una persona en camilla desde un edificio derruido por el sismo en Adana, Turquía. (IHA agency via AP)

Unos cuatro millones de sirios de otras zonas del país desplazados por los combates abarrotan las regiones controladas por la oposición. Muchos viven en edificios ya debilitados por bombardeos pasados. Cientos de familias quedaron atrapadas entre los escombros, según un comunicado de la organización opositora de emergencia Cascos Blancos.

Los maltrechos centros médicos y hospitales se llenaron de heridos con rapidez, según rescatistas. Otros, como un hospital de maternidad, tuvieron que ser evacuados, según la organización médica SAMS.

"Se teme que haya cientos de muertos", dijo Qaddor, refiriéndose a la región noroccidental del país. "Estamos bajo presión extrema".

Turquía se ubica en una zona de grandes fallas sísmicas y registra terremotos frecuentes. Unas 18.000 personas murieron en 1999 en una serie de terremotos en el noroeste del país.

El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó la magnitud del temblor en 7,8. Se registraron al menos 20 réplicas, la más fuerte tuvo una magnitud de 7,5, según las autoridades turcas.

Socorristas y residentes buscan entre los escombros de los edificios derrumbados por un temblor en la ciudad de Harem, cerca de la frontera turca, provincia de Idlib, Siria.
Socorristas y residentes buscan entre los escombros de los edificios derrumbados por un temblor en la ciudad de Harem, cerca de la frontera turca, provincia de Idlib, Siria.

El sismo destruyó edificios desde las ciudades sirias de Alepo y Hama a la turca Diyarbakir, a más de 330 kilómetros (200 millas) de distancia al nordeste. Casi 900 edificios se desplomaron en las provincias turcas de Gaziantep y Kahramanmaras, indicó el vicepresidente, Fuat Oktay. Un hospital se derrumbó en la ciudad costera mediterránea de Alejandreta, pero en un primer momento se desconocía el número de víctimas, señaló.

Las televisoras turcas mostraban la pantalla dividida en cuatro o cinco para ofrecer cobertura en vivo de las labores de rescate en las provincias más afectadas. En la ciudad de Kahramanmaras, los rescatistas sacaron a dos niños con vida de entre los escombros, mientras otros intentaban llegar a un familiar.

Decenas de países, así como la Unión Europea y la OTAN, ofrecieron ayuda, ya fuera en forma de material médico, equipos de rescate o dinero.

Los daños evidentes en las imágenes de zonas afectadas suelen asociarse a una gran pérdida de vidas, y el frío y las dificultades de trabajar en zonas afectadas por una guerra civil sólo complicaban los esfuerzos de rescate, dijo el doctor Steven Godby, experto en catástrofes naturales en la Universidad de Nottingham Trent.

Gente trata de llegar hasta residentes atrapados en un edificio derruido en Diyarbakir, en el sureste de Turquía. (AP Foto/Mahmut Bozarsan)
Gente trata de llegar hasta residentes atrapados en un edificio derruido en Diyarbakir, en el sureste de Turquía. (AP Foto/Mahmut Bozarsan)

En Turquía, la gente que intentaba salir de las regiones afectadas provocó atascos de tráfico que complicaban los esfuerzos de los equipos de emergencias por llegar a los lugares golpeados. Las autoridades instaron a los vecinos a no tomar las carreteras. Mezquitas de toda la región abrían como refugio para la gente que no podía regresar a sus casas en temperaturas que rondaban la congelación.

El temblor causó graves daños en el monumento más conocido de Gaziantep, un castillo histórico sobre la colina en el centro de la ciudad. Parte de los muros y las torres vigía de la fortaleza quedaron destruidos y otras partes muy dañadas, según imágenes de la ciudad.

En Diyarbakir, cientos de rescatistas y civiles formaron filas sobre una montaña de escombros y pasaban pedazos de concreto, enseres y otros restos mientras buscaban a sobrevivientes atrapados y las topadoras buscaban entre los escombros más abajo.

En el noroeste de Siria, el temblor agravó las dificultades para el enclave opositor que tiene su centro en la provincia de Idlib, que lleva años bajo asedio y sufre ataques aéreos frecuentes de Rusia y el gobierno sirio. El territorio depende del flujo de ayuda de la cercana Turquía para cualquier cosa, desde comida a suministros médicos.

El grupo opositor Defensa Civil Siria dijo que la situación en la región controlada por los rebeldes era "desastrosa", pues había edificios enteros desplomados y personas atrapadas entre los escombros.

Osama Abdelhamid, que recibía atención para sus heridas en un hospital de Idlib, dijo que mayoría de sus vecinos había muerto. El edificio de cuatro plantas que compartían se había derrumbado justo cuando él, su esposa y sus tres hijos corrían hacia la salida. Una puerta de madera cayó sobre ellos y sirvió de escudo, relató.
"He renacido, gracias a Dios", dijo.

Cuadrillas de socorristas buscan entre los escombros de un edificio a sobrevivientes tras un sismo, en Adana, Turquía. (DIA Images vía AP)
Cuadrillas de socorristas buscan entre los escombros de un edificio a sobrevivientes tras un sismo, en Adana, Turquía. (DIA Images vía AP)

En la pequeña localidad rebelde siria de Azmarin, en las montañas junto a la frontera turca, se llevaron al hospital los cuerpos de varios niños envueltos en mantas.

El Servicio Geológico de Estados Unidos indicó que el epicentro del sismo se ubicó a unos 33 kilómetros (20 millas) de Gaziantep, a una profundidad de 18 kilómetros (11 millas).

Más de 1.500 personas murieron en 10 provincias turcas, con más de 8.500 heridos, según el vicepresidente del país. La cifra de muertos en las zonas de Siria controladas por el gobierno subió a 430, con unos 1.300 heridos, según el Ministerio de Salud. También se reportaron unos 380 muertos en zonas bajo control rebelde del país, y cientos de heridos.

Huseyin Yayman, legislador de la provincia turca de Hatay, dijo que varios de sus familiares habían quedado atrapados bajo sus casas derruidas.
"Hay muchas otras personas que también están atrapadas", dijo por teléfono a la televisora HaberTurk. "Hay muchos edificios que están dañados. La gente está en la calle. Llueve, es invierno".

Europa impone prohibición sobre el diésel de Rusia

Un camión de combustible transita en una carretera en Fráncfort, Alemania, el 21 de enero de 2023. (AP Foto/Michael Probst, Archivo)

Europa impuso una prohibición el domingo sobre el diésel de Rusia y otros productos petrolíferos refinados, recortando la dependencia energética de Moscú y tratando de reducir aún más los ingresos del Kremlin por combustibles fósiles como castigo por invadir Ucrania.

La prohibición viene acompañada de un límite de precios acordado por el G-7. El objetivo es permitir que el diésel ruso siga fluyendo a países como China e India y evitar una repentina subida de precios que perjudicaría a los consumidores de todo el mundo, al tiempo que reduciría los beneficios que financian el presupuesto y la guerra de Moscú.

El diésel es clave para la economía porque se utiliza para propulsar automóviles, camiones que transportan mercancías, equipos agrícolas y maquinaria de fábrica. Los precios del diésel han sido elevados debido a la recuperación de la demanda tras la pandemia del COVID-19 y a las limitaciones de la capacidad de refinado, lo que ha contribuido a la inflación de otros bienes en todo el mundo.

Las nuevas sanciones crean incertidumbre sobre los precios mientras la Unión Europea de 27 países miembros encuentra nuevos suministros de diésel procedentes de Estados Unidos, Oriente Medio e India para sustituir a los de Rusia, que en un momento dado suministraba el 10% de las necesidades totales de diésel de Europa. Se trata de trayectos más largos que los de los puertos rusos, lo que pone a prueba a los petroleros disponibles.

La reactivación de la demanda china, tras el fin de las draconianas restricciones por el COVID-19, también podría hacer subir los precios.

El límite de 100 dólares por barril para el diésel, el combustible de aviación y la gasolina se aplicará prohibiendo a las compañías de seguros y a los servicios de transporte la manipulación de gasóleo cuyo precio supere el límite. La mayoría de estas empresas se encuentran en países occidentales.

Esta medida se suma al límite de 60 dólares por barril impuesto al crudo ruso, que entró en vigor en diciembre y se supone que funciona de la misma manera. Ambos límites, el del gasóleo y el del petróleo, podrían endurecerse más adelante.

Navalny denuncia que estará medio año en una celda de aislamiento

Opositor y prisionero político ruso Alexei Navalny

El destacado opositor ruso Alexei Navalny dijo en un mensaje por redes sociales el miércoles que las autoridades lo han encerrado en una celda en solitario por los próximos seis meses. Su abogado dijo que el objetivo de la medida es provocar un deterioro de su salud.

Navalny, de 46 años, dijo por Instagram que desde hace meses se le niega la oportunidad de reunirse con su familia. El paso a solitario significa que no verá a su esposa y sus hijos por medio año más, añadió.

"Hasta los maniáticos y los asesinos en serie que cumplen cadena perpetua tienen derecho a las reuniones, pero yo no", dijo. "Cuando te sucede algo así, comprendes aún más la importancia de combatir a este gobierno inescrupuloso, la importancia de hacer al menos algo para liberar a Rusia del yugo de estos rufianes y disipar la droga con la que han envuelto la cabeza de millones".

Navalny, quien sacó a la luz la corrupción oficial y organizó protestas masivas contra el Kremlin, está purgando una condena de nueve años por fraude en una cárcel de máxima seguridad, ubicada 250 kilómetros (150 millas) al este de Moscú.

Fue arrestado en enero de 2021 al regresar de Alemania, donde se recuperaba de un envenenamiento con una neurotoxina del que culpa al Kremlin.

Se le condenó a dos años y medio por violar la libertad condicional y luego a nueve años por fraude y desacato a la justicia.

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