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Ucrania celebra aniversario de su independencia a seis meses de iniciada la guerra

Vehículos militares rusos destruidos instalados en el centro de Kyiv, Ucrania, el 24 de agosto de 2022. (AP Foto/Evgeniy Maloletka)

Los residentes en Kyiv se despertaron el miércoles con el sonido de las sirenas antiaéreas mientras Ucrania celebraba el Día de la Independencia, justo seis meses después del inicio de la invasión militar rusa.

Las autoridades de la capital prohibieron las concentraciones multitudinarias hasta el jueves por temor a que la fiesta nacional pueda provocar ataques de misiles rusos especialmente intensos. El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, pidió a la población que esté alerta.

"Las provocaciones rusas y los ataques brutales son una posibilidad", dijo Zelenskyy en un comunicado. "Por favor, sigan estrictamente las normas de seguridad. Por favor, respeten el toque de queda. Presten atención a las sirenas antiaéreas. Presten atención a los anuncios oficiales. Y recuerden: debemos lograr la victoria todos juntos".

La capital recibió a una multitud con motivo del desfile militar que conmemoró el 30 aniversario de la independencia. Pero en esta ocasión, apenas un pequeño grupo de personas acudió a la plaza del centro de la ciudad, donde durante el fin de semana se exhibieron tanques y artillería móvil rusa destruida y todos los días suena el himno nacional a las 07:00 de la mañana.

"No puedo dormir por la noche por lo que veo y escucho sobre lo que se está haciendo en Ucrania", dijo, con la voz temblorosa por la emoción, una mujer jubilada que se identificó únicamente por su nombre, Tetyana.

"Esto no es una guerra. Es la destrucción del pueblo ucraniano", dijo.

El feriado del miércoles conmemora de declaración de independencia de Ucrania de la extinta Unión Soviética en 1991.

"Hace seis meses, Rusia nos declaró la guerra. El 24 de febrero, toda Ucrania escuchó explosiones y disparos (...) El 24 de febrero nos dijeron: No tienen ninguna posibilidad. El 24 de agosto decimos: ¡Feliz Día de la Independencia, Ucrania!", dijo Zelenskyy en un mensaje con motivo de la festividad.

La explosión de un coche bomba el sábado a las afueras de Moscú, que se cobró la vida de la hija de 29 años del teórico político ruso de derecha Alexander Dugin, aumentó el temor de que Rusia pudiese intensificar sus ataques sobre Ucrania esta semana.

Las autoridades rusas han culpado a Ucrania de la muerte de Darya Dugina, que trabajaba como comentarista en una televisora rusa. El auto estalló después de que asistiese a un festival patriótico con su padre, quien se cree que era el objetivo del atentado.

El gobierno ucraniano ha negado cualquier implicación.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ordenó la entrada de decenas de miles de soldados en el país vecino el 24 de febrero. El ejército de Moscú se topó con una inesperada resistencia ucraniana y, los seis meses de combates han trastocado la vida en Ucrania y sacudido la economía mundial.

Mientras la guerra alcanza su 182do día, no hay indicios de que vaya a tener un final rápido. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, la describió el martes como "una guerra de desgaste". Rusia controla ahora grandes zonas del este y el sur del país, pero sus avances son muy lentos. Ni Kiev ni Moscú han revelado cuántos combatientes han perdido en los seis primeros meses del conflicto.

Por su parte, el ministro ruso de Defensa, Sergei Shoigu, dijo el miércoles en una reunión con sus homólogos de la Organización de Cooperación de Shanghái — un grupo de seguridad controlado por Moscú y Beijing -, que la lentitud de las acciones militares del Kremlin se debe a lo que, según él, era un esfuerzo para evitar a la población civil.

Las tropas rusas han atacado repetidamente zonas civiles en varias ciudades. Pero Shoigu indicó que "se llevan a cabo ataques con armas de precisión contra la infraestructura militar de las fuerzas armadas ucranianas (...) Se está haciendo todo lo posible para evitar víctimas civiles. Sin duda, esto ralentiza el ritmo de la ofensiva, pero lo hacemos de forma deliberada".

Además, criticó a los estados occidentales por el envío de ayuda militar a Ucrania, alegando que esto prolonga el conflicto.

"Estados Unidos y sus aliados continúan llevando armas a Ucrania, incrementando el número de víctimas y alargando el conflicto", dijo Shoigu.

Se espera que Estados Unidos anuncie más tarde en el día un paquete de ayuda adicional de 3.000 millones de dólares para formar y equipar a las fuerzas ucranianas para el combate en los próximos años, según funcionarios estadounidenses.

Los funcionarios dijeron a The Associated Press que estos fondos financiarán contratos para hasta tres tipos de drones y otras armas, municiones y equipos que podrían no llegar al frente hasta dentro de uno o dos años.

La nueva financiación busca ayudar a Ucrania a asegurar su postura de defensa a medio y largo plazo, según funcionarios familiarizados con el asunto. Las partidas anteriores se centraron en las necesidades más urgentes del país - armas y munición - e incluyeron material del que el Pentágono ya tenía reservas y que podía enviarse rápidamente.

Varios funcionarios hablaron bajo condición de anonimato para discutir el paquete de ayuda a Kyiv antes del anuncio oficial.

En el frente de la ofensiva rusa en el este de Ucrania, el conflicto seguía su curso. Las fuerzas del Kremlin atacaron varias aldeas y pueblos en la provincia de Donetsk en las últimas 24 horas y causaron un muerto y dos heridos, según el gobierno regional.

En la región de Dnipropetrovsk, en el frente sur, las fuerzas rusas volvieron a bombardear las ciudades de Nikopol y Marhanets, donde causaron daños en varios edificios y heridas a dos personas, dijo el gobernador, Valentyn Reznichenko.

Además, bombardearon la ciudad de Zaporiyia, donde se registraron daños materiales en inmuebles e infraestructura, pero no de carácter personal.

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Policía china tras los manifestantes contra las restricciones por el COVID

Protestas en Malaysia, China, por restricciones del COVID-19

Las autoridades chinas han comenzado a investigar a algunas personas que se reunieron en las protestas del fin de semana contra las restricciones por el COVID-19, dijeron a Reuters fuentes que estuvieron en las manifestaciones en Pekín, mientras en las calles de la ciudad había una masiva presencia policial.

Dos manifestantes contaron a Reuters que personas que se identificaron como agentes de la policía de Pekín les pidieron que se presentaran el martes en una comisaría con un informe escrito de sus actividades del domingo por la noche.

Un estudiante también dijo que en su universidad les preguntaron si habían estado en una zona donde hubo protestas y les pidieron que escribieran un relato.

"Todos estamos borrando desesperadamente nuestro historial de chat", dijo otra persona que presenció la protesta de Pekín y que no quiso ser identificada.

Agregó que la policía le preguntó cómo se había enterado de la protesta y cuál era su motivo para ir.

No estaba claro cómo identificaron las autoridades a las personas que querían interrogar sobre su participación en las protestas, y tampoco con cuántas querían hablar.

La Oficina de Seguridad Pública de Pekín no respondió a una solicitud de comentarios. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China dijo que los derechos y las libertades deben ejercerse dentro del marco de la ley.

El descontento latente con las estrictas políticas de prevención del COVID, tras tres años de pandemia, se tradujo en protestas en ciudades a miles de kilómetros de distancia durante el fin de semana.

La mayor oleada de desobediencia civil en China continental desde que el presidente Xi Jinping asumió el poder hace una década ocurre cuando el número de casos de COVID alcanza máximos diarios y grandes zonas de varias ciudades se enfrentan a nuevos confinamientos.

Un funcionario de salud dijo que las quejas sobre los controles de COVID se referían principalmente a su aplicación inflexible.

"Los problemas señalados por el público no se dirigen a la prevención y el control de la epidemia en sí, sino que se centran en la simplificación de las medidas de prevención y control", dijo Cheng Youquan a periodistas, añadiendo que las autoridades abordarían las preocupaciones urgentes.

Las autoridades de Cantón, una potencia económica del sur del país, anunciaron el martes por la noche que permitirían a los contactos cercanos de los casos de COVID hacer cuarentena en casa, después de que las autoridades sanitarias pidieran medidas más específicas.

El COVID se ha extendido a pesar de que China se ha aislado en gran medida del mundo y ha exigido importantes sacrificios a su población para cumplir con las frecuentes pruebas y el prolongado aislamiento.

Las restricciones han exacerbado una de las desaceleraciones del crecimiento más fuerte en décadas, lo que ha perturbado las cadenas de suministro mundiales y golpeado los mercados financieros.

Las acciones chinas y el yuan subieron porque los inversores apostaban a que las señales de descontento civil podrían provocar una relajación de las medidas.

Los planes para aumentar la tasa de vacunación entre las personas mayores también contribuyeron a fortalecer la confianza de los agentes del mercado.

Espeluznante

En Hangzhou, la capital de la provincia oriental de Zhejiang, vídeos difundidos en las redes sociales, que Reuters no pudo verificar de forma independiente, mostraban a cientos de policías ocupando una gran plaza el lunes por la noche, impidiendo que la gente se congregara.

Un video mostraba a la policía, rodeada por una pequeña multitud de personas que sostenían teléfonos inteligentes, realizando una detención.

La policía de Hangzhou no hizo comentarios inmediatamente.

En Shanghái y Pekín, la policía patrullaba zonas donde algunos grupos del servicio de mensajería Telegram habían sugerido que la gente se reuniera de nuevo. La presencia policial en la noche del lunes garantizó que no hubiese concentraciones.

"Da mucho miedo", dijo el residente de Pekín Philip Qin, de 22 años, refiriéndose al gran número de policías en las calles.

Los residentes dijeron que la policía ha estado pidiendo a las personas que pasaban por esas zonas sus teléfonos para comprobar si tenían redes privadas virtuales (VPN) y la aplicación Telegram, que ha sido usada por los manifestantes, dijeron los residentes.

Las VPN son ilegales para la mayoría de la gente en China, mientras que la aplicación Telegram está bloqueada en la red china.

Algunos manifestantes habían usado aplicaciones de citas para eludir la censura y el escrutinio policial.
La chispa de las protestas fue un incendio ocurrido la semana pasada en la ciudad occidental de Urumqi que, según las autoridades, causó la muerte de 10 personas.

Usuarios de Internet dijeron que las medidas de bloqueo por el COVID obstaculizaron los esfuerzos para rescatar a las personas en el edificio en llamas. Las autoridades lo han negado.

Al descubierto, el horror en centros de tortura rusos en ocupación de Ucrania

Varias personas caminan entre vehículos militares rusos destruidos instalados en el centro de Kiev, Ucrania, el 24 de agosto de 2022. (AP Foto/Evgeniy Maloletka)

Cuando una docena de soldados rusos irrumpió en la casa de Dmytro Bilyi en agosto, el policía de 24 años dijo que le dieron dos sombrías opciones: entregar su pistola o su madre y su hermano desaparecerían.

Bilyi entregó su pistola a los soldados, que llevaban ametralladoras y el rostro cubierto. Pero dio lo mismo. Le sacaron a rastras de su casa en el poblado de Chornobaivka, en el sur de Ucrania, y le llevaron a una prisión en la capital regional cercana de Jersón, donde dijo que estuvo encerrado en una celda y fue torturado durante días, con descargas eléctricas en los genitales y las orejas.

"Era como el infierno por todo mi cuerpo", recordó Bilyi. "Quema muchísimo, es como si la sangre hirviera (...) Yo sólo quería que parase".

Más de dos semanas después de la retirada rusa de la ciudad, testimonios como el suyo ayudan a descubrir lugares donde supuestamente se realizaron torturas en Jersón, que estuvo ocho meses ocupada por fuerzas del Kremlin.

Se han encontrado cinco de esas salas en la ciudad, además de otras cuatro en la región de Jersón, donde la gente dice que fue confinada y sufrió golpes, choques eléctricos, interrogatorios y amenazas de muerte, según la policía.

Expertos en derechos humanos advierten que las acusaciones conocidas por ahora probablemente son sólo el principio.

"Durante meses hemos recibido información sobre torturas y otras clases de persecución de civiles", explicó Oleksandra Matviichuk, responsable del Centro de Libertades Civiles, un grupo local de derechos. "Me temo que aún quedan por delante descubrimientos espantosos en Jersón".

The Associated Press habló con cinco personas que dijeron haber sufrido torturas o detenciones arbitrarias de fuerzas rusas en Jersón o conocían a personas que desaparecieron y soportaron abusos.

En ocasiones, dijeron, los rusos se llevaban a cualquiera que vieran: sacerdotes, soldados, maestros o médicos, sin motivo concreto.

En otros casos, los rusos supuestamente habían recibido información de simpatizantes que dieron los nombres de personas que creían ayudaban al ejército ucraniano.

Una vez detenidas, esas personas dijeron que fueron encerradas en celdas abarrotadas donde recibían raciones escasas de sopa aguada y pan y se les obligaba a aprender el himno de Rusia, mientras oían los gritos de los prisioneros torturados al lado.

Los detenidos fueron supuestamente obligados a dar información sobre parientes o conocidos con lazos con el ejército ucraniano, incluidos nombres y lugares revelados en notas manuscritas.

Bilyi, policía e hijo de militar, se mantuvo fuera del radar durante varios meses de la ocupación rusa, hasta que, según dijo, probablemente alguien le delató. Pasó cuatro días en una celda con otras personas, de donde le sacaban para interrogarle y aplicarle descargas eléctricas.

Los investigadores le acusaron de tener un Kalashnikov, y no sólo una pistola, y le presionaron para que revelara la ubicación de su padre. Después le dieron descargas durante media hora al día, durante dos días, antes de liberarle, dijo.

La policía nacional ucraniana afirma que soldados rusos cometieron más de 460 crímenes de guerra en zonas de Jersón ocupadas hasta hace poco. Las torturas en la ciudad se realizaban en dos comisarías, un centro de detención gestionado por la policía, una prisión y un centro médico privado donde se encontraron porras de goma, bates de béisbol y una máquina para aplicar descargas eléctricas, dijo Andrii Kovanyi, agente de prensa de la policía en Jersón.

Cuando Igor fue detenido en septiembre en el centro de llamadas donde trabajaba, le llevaron a una sala y le ordenaron que se quitara la camisa y pusiera las palmas de las manos en la puerta de metal para aumentar el flujo de electricidad y el dolor provocado por la pistola eléctrica, dijo.

El soldado ruso le dijo "¿Estás listo? Ahora vas a gritar como una perra (...). No saldrás de aquí, y te mataremos", dijo Igor, que habló bajo condición de que sólo se empleara su nombre de pila para proteger su identidad.

El hombre de 22 años, acusado de revelar posiciones militares rusas a los ucranianos, dijo que le dispararon con el arma en la espalda durante dos horas y media, y después le obligaron a seguir despierto en una silla toda la noche.

Imágenes en su celular que pudo ver AP mostraban grupos de marcas rojas circulares a lo largo de su espalda. Le liberaron después de dos días, pero no antes de escribir una carta con detalles sobre un pariente de su tío, del que los rusos querían información.

Documentar los crímenes en Jersón será un desafío porque ninguna otra ciudad tan grande ha estado ocupada por Rusia durante tanto tiempo, indicó Brian Castner, experimentado asesor de crisis de Amnistía Internacional.

"Las pruebas deben reunirse y conservarse para mantener esa cadena de custodia, para que cuando haya justicia internacional, las pruebas sean sólidas y puedan exigirse responsabilidades a los autores", señaló.

La policía en Jersón investiga y reúne testimonios. Pero cada día llega más gente y el sistema de justicia está sobrepasado, según expertos locales de derechos.

En marzo, poco después de que comenzara la ocupación rusa, un amigo de Dmytro Plotnikov fue capturado por rusos cuando fue a la plaza central de Jersón para hacer unos recados.

Plotnikov conoce a otras tres personas que fueron capturadas y liberadas por fuerzas rusas, una de las cuales aún tenía magulladuras visibles en el cuerpo más de un mes después de que le soltaran, dijo.

Pero desde que los rusos abandonaron Jersón, lo que más le preocupa son los ucranianos que colaboraron con ellos y se quedaron.

En mayo, una vecina de Plotnikov compartió una foto de su hermana y su dirección en un grupo de chat ruso, dijo. Su hermana es abiertamente proucraniana, y la vecina la acusaba de difundir el odio contra el pueblo ruso, añadió.

Si los soldados rusos lo hubieran visto, podrían haber ido a su casa y detenido a su familia, afirmó.

La policía ucraniana ha hablado con la mujer, pero sigue viviendo en la zona, indicó.

"Deberían ser castigados", dijo Plotnikov. "Me avergüenza que esa gente esté por aquí (...) ¿por qué te pueden torturar en el siglo XXI por tu postura proucraniana, por tu amor por el idioma y la cultura ucraniana? No lo comprendo".

Amnistía Internacional: China no debe reprimir las manifestaciones que estallaron en todo el país (VIDEO)

Manifestantes en Beijing protestan el 27 de noviembre de 2022 contra las medidas sanitarias impuestas por el gobierno. Algunos manifestantes exigen la renuncia del presidente Xi Jinping. (AP Photo/Ng Han Guan).

“La tragedia del incendio de (la ciudad de) Urumqi ha desencadenado una oleada de notable valentía en toda China. Manifestantes pacíficos portan papeles en blanco, cantan eslóganes y se implican en muchas formas de disidencia creativa", declaró Hana Young, directora regional adjunta de Amnistía Internacional.

"En China es prácticamente imposible que la población proteste pacíficamente sin sufrir hostigamientos y procesos judiciales. Las autoridades han mostrado tolerancia cero con la oposición, especialmente en los últimos diez años de presidencia de Xi Jinping, pero esto no ha detenido las protestas”, subrayó Young en un comunicado de prensa.

Afirmó en ese sentido que en vez de castigar a la ciudadanía, "el gobierno debe escuchar sus peticiones. Las autoridades deben dejar que la gente exprese con libertad lo que piensa y proteste pacíficamente sin temor a represalias.”

Pero, explicó Young, "China funciona con un guión muy previsible. La censura y la vigilancia continuarán, y lo más probable es que en las próximas horas y días veamos a la policía hacer uso de la fuerza y detener en masa a manifestantes. También es de esperar que se dicten largas penas de prisión contra manifestantes pacíficos.”

“La gente ha sido increíblemente paciente con las medidas de confinamiento, pero las autoridades no deben abusar de las políticas de emergencia. Estas protestas sin precedentes demuestran que la ciudadanía está llegando al límite de su tolerancia ante las restricciones excesivas por la Covid-19”, expresó la representante de Amnistía.

Acerca de las actuales políticas sobre la Covid-19 en China, dijo que el gobierno debe asegurarse de que "son proporcionadas y tienen un límite de tiempo previsto".

"Todas las medidas de cuarentena que amenazan la seguridad personal y restringen innecesariamente la libertad de circulación deben ser suspendidas,” aseveró.

Información complementaria

El jueves 24 de noviembre se declaró un incendio en un edificio de apartamentos de Urumqi en el que murieron al menos 10 personas, según fuentes oficiales. Muchas voces achacaron las muertes a las restricciones por la Covid-19, algo que las autoridades locales han negado. Esto no impidió que estallaran protestas en Urumqi, la capital de la región de Xinjiang, al oeste del país. A la mañana siguiente, el gobierno declaró que el brote de Covid está bajo control y que se relajarán las medidas de confinamiento tras más de cien días de severas restricciones en la circulación de sus habitantes.

Desde el 25 de noviembre circularon por las redes sociales vídeos que mostraban protestas en universidades y ciudades de toda China, incluidas Pekín, Guangdong, Shanghái y Wuhan. Manifestantes pacíficos conmemoraron a las víctimas del incendio de Urumqi y pidieron que se relajaran las medidas de confinamiento. Muchos exigieron también el fin de la censura, y algunos la dimisión del presidente Xi.

Amnistía Internacional añadió que no puede realizar una verificación independiente de todos los vídeos enviados desde múltiples ciudades que circulan en Internet.

A 33 años de Tiananmen, indignación en China por las medidas de "cero COVID"

Una mujer grita durante una protesta en Beijing el domingo 27 de noviembre de 2022. (AP Foto/Ng Han Guan)

Apenas un mes después de asignarse nuevos poderes como posible líder vitalicio de China, Xi Jinping enfrentaba una oleada de indignación pública inédita en décadas, desencadenada por su programa de "cero COVID", que pronto iniciará su cuarto año.

Los manifestantes tomaron las calles durante el fin de semana en varias ciudades, como Shanghái y Beijing, corearon lemas, chocaron con la policía e incluso pidieron la dimisión de Xi. También hubo protestas en varios campus universitarios.


El país no había registrado marchas tan generalizadas desde que el ejército aplastó el movimiento prodemocracia liderado por estudiantes de 1989, centrado en la Plaza de Tiananmen de Beijing.

La mayoría de los manifestantes centró su indignación en las restricciones que pueden confinar a las familias durante meses a sus hogares, y que han sido criticadas por no ser ni científicas ni eficaces. Algunos se quejaron de que el sistema no cubría sus necesidades.

Las peticiones de renuncia de Xi y del final del Partido Comunista que gobierna China desde hace 73 años podrían considerarse como sedición, que conlleva penas de prisión.


Por ahora, la respuesta de las autoridades ha sido discreta. Algunos policías en Shanghái emplearon gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes y varios fueron detenidos y trasladados en un autobús. Sin embargo, el enorme aparato chino de seguridad interna es conocido por identificar a la gente a la que considera problemática y detenerla en sus casas cuando hay pocos testigos.

No estaba claro si podrían producirse más protestas, y los censores del gobierno trabajaban para retirar mensajes y videos de internet que apoyaran las marchas. Los analistas señalaron que salvo que aparezcan divisiones internas, el Partido Comunista debería ser capaz de contener la disidencia.

Policías arrestan a un manifestante durante las protestas de este fin de semana en Shanghai, China. (AP Photo)
Policías arrestan a un manifestante durante las protestas de este fin de semana en Shanghai, China. (AP Photo)

Las rígidas medidas en China se aceptaron en un principio porque minimizaban las muertes mientras otros países sufrían olas devastadoras de infecciones, pero ese consenso ha empezado a reducirse en las últimas semanas.

Aunque el gobierno central reitera que las medidas contra el coronavirus deben ser "dirigidas y precisas" y provocar las menores interferencias posibles en las vidas de la gente, a menudo las autoridades locales se ven amenazadas con perder su puesto u otras sanciones si se producen brotes, lo que les lleva a imponer medidas como las cuarentenas, que según los manifestantes superan a lo permitido por el gobierno central.

El gobierno no electo de Xi no parece especialmente preocupado con las penurias provocadas por la estrategia. La pasada primavera se impuso a millones de vecinos de Shanghái un estricto confinamiento que incluyó desabastecimiento de comida, acceso restringido a atención médica y duros efectos económicos. Sin embargo, en octubre, el funcionario de mayor rango de la ciudad, leal a Xi desde hacía mucho, fue nombrado número dos del Partido Comunista.

Hace tiempo que el partido mantiene una opresiva vigilancia y restricciones de desplazamientos a grupos como tibetanos y miembros de minorías musulmanes como los uigures. Más de un millón de ellos han sido detenidos en campos donde se les obliga a renunciar a su cultura y religión tradicionales y a jurar lealtad a Xi.

Pero las protestas de este fin de semana incluían a muchos miembros de la clase media urbana y con educación, pertenecientes a la mayoría étnica han. Es la parte de la población de la que depende del partido para mantener un equilibrio implícito alcanzado tras 1989, en el que la población aceptaba el régimen autocrático y la falta de libertades civiles a cambio de mejoras en la calidad de vida.

Pero ahora, la aplicación de la política de cero COVID indica que el Partido refuerza su control a expensas de la economía, lo que rompe el viejo arreglo, señaló Hung Ho-fung, de la Universidad John Hopkins en Baltimore.

"El partido y la gente intentan buscar un nuevo equilibrio, y hay algo de inestabilidad en el proceso", señaló.

Para alcanzar una escala como las protestas de 1989, el descontento tendría que ir acompañado de divisiones claras entre los gobernantes que pudieran aprovecharse para hacer cambios, dijo Hung. Xi prácticamente eliminó esa amenaza en el congreso del partido, en el que se concedió un nuevo mandato y llenó el Comité Permanente del Politburó, de siete miembros, con personas leales y jubiló a dos posibles rivales.

"Sin el indicio claro de divisiones entre líderes del partido (...) Yo esperaría que esta clase de protestas podría no durar mucho", dijo Hung.

Es "inimaginable" que Xi rectifique y el partido tiene experiencia en la gestión de protestas, señaló.

China es ahora el único país grande en el mundo que sigue tratando de frenar todos los contagios del virus en lugar de aprender a convivir con él, años después de que el coronavirus se detectara en la ciudad de Wuhan, en el centro de China, a finales de 2019.

Eso ha mantenido las cifras de contagios en China por debajo de las de Estados Unidos y otros países grandes, pero la tolerancia de la gente a las restricciones se ha ido agotando. Las personas que hacen cuarentena en su casa en algunos lugares dicen que no tienen suficientes alimentos ni medicinas. El gobierno fue criticado tras la muerte de dos niños, que según sus padres tuvieron problemas para conseguir atención médica debido a las restricciones contra el virus.

Y la cifra de casos sigue subiendo. Ha pasado de menos de 30.000 diarios la semana pasada a 40.273 el lunes. Aunque China desplegó en principio un sólido programa de vacunación, ha perdido inercia desde el verano.

Las protestas actuales estallaron tras un incendio el jueves en un edificio de apartamentos en la ciudad de Urumqi, en el noroeste, en el que murieron al menos 10 personas. Algunos de los vecinos de la ciudad llevan cuatro meses recluidos en sus casas. Eso provocó indignadas preguntas en internet sobre si los bomberos o la gente que trataba de escapar toparon con puertas bloqueadas u otras restricciones por la pandemia.

China se ha atenido a su política pese a las inusuales críticas del responsable de la Organización Mundial de la Salud, que la ha descrito como insostenible. Beijing tachó sus comentarios de irresponsables.

Xi, un férreo nacionalista, ha politizado el asunto hasta el punto de que abandonar la política de cero COVID se interpretaría como una pérdida de su reputación y autoridad.

La estrategia debía "demostrar la superioridad del 'modelo chino', pero terminando demostrando el riesgo de que cuando regímenes autoritarios comenten errores, esos errores puedan ser colosales", indicó Andrew Nathan, especialista en política china en la Universidad de Columbia y que editó The Tiananmen Papers, un análisis desde dentro de la respuesta del gobierno a las protestas de 1989.

"Pero creo que el régimen se ha arrinconado a sí mismo y no tiene forma de hacer concesiones. Tiene mucha fuerza, y si es necesario, la utilizará", dijo Nathan. "Si pudo aferrarse al poder ante las manifestaciones prodemocracia de 1989, puede hacerlo de nuevo ahora".

Kim Jong Un vuelve a aparecer "con su querida hija" y esparce rumores de sucesión (FOTOS)

Kim Jong Un y su hija junto a funcionarios e ingenieros del régimen norcoreano, que contribuyeron a la prueba de fuego del nuevo misil balístico intercontinental. (Foto: KCNA VIA KNS / AFP)

El líder norcoreano Kim Jong Un volvió a aparecer en público junto a su hija, según fotos publicadas este domingo por los medios estatales, en las que posan con altos cargos del régimen de Pyongyang involucrados en el último lanzamiento de un misil intercontinental.

Es la segunda aparición pública de la niña junto a su padre en cuestión de días, lo que sugiere una expansión del papel público de la niña y alimenta la especulación sobre los planes de sucesión de Kim, subraya un reporte del diario estadounidense The Washington Post.

Las fotos, publicadas por la agencia estatal KCNA, muestran a Kim en varias poses al lado de la niña, quien se cree que es su hija Kim Ju Ae, vestida con un abrigo negro y cuya apariencia física recuerda a la de la primera dama, Ri Sol Ju, destaca un reporte de la agencia de noticias EFE.

El nombre de Kim Ju Ae fue revelado por primera vez en 2013 por la estrella retirada de la NBA, Dennis Rodman, quien dijo después de visitar Corea del Norte que había conocido a la hija "bebé" del líder, apunta el artículo del Post.


Según la KCNA, en las fotos aparece el líder supremo "con su querida hija" y con militares y científicos "que contribuyeron al lanzamiento de prueba exitoso del Hwasong-17", realizado el 18 de noviembre pasado y que supone otro importante avance para el programa armamentístico del régimen norcoreano.

Kim aprovechó la ocasión para expresar su esperanza de que el ejército del país se convierta en el más poderoso del mundo, señaló EFE, que cita a la agencia estatal norcoreana.

El gobernante también se mostró confiado en que "las capacidades autodefensivas norcoreanas alcanzarán la posición de las más fuertes del mundo", algo que se logrará "siempre que la determinación y el espíritu de lucha estén claros", según declaró.

Kim Jong Un (centro a la derecha) y su hija (centro a la izquierda) posando con soldados que contribuyeron a la prueba de fuego del nuevo misil balístico intercontinental. (Foto: KCNA VIA KNS / AFP)
Kim Jong Un (centro a la derecha) y su hija (centro a la izquierda) posando con soldados que contribuyeron a la prueba de fuego del nuevo misil balístico intercontinental. (Foto: KCNA VIA KNS / AFP)
Kim Jong Un y su hija inspeccionan el nuevo misil balístico intercontinental "Hwasong Gun 17", en el Aeropuerto Internacionald e Pyongyang. (Foto: KCNA VIA KNS / AFP)
Kim Jong Un y su hija inspeccionan el nuevo misil balístico intercontinental "Hwasong Gun 17", en el Aeropuerto Internacionald e Pyongyang. (Foto: KCNA VIA KNS / AFP)

"La historia ha enseñado que solo cuando nos convertimos en los más fuertes, no en débiles, podemos defender el presente y el futuro del país y de la nación, en un mundo como el actual donde la fuerza en el combate decide la victoria", destacó Kim. Añadió que trabajará en ese sentido para "consolidar la mayor fuerza" de forma "absoluta y irreversible para el país", y que continuará "reforzando de forma ilimitada las capacidades defensa" norcoreanas.

Ju Ae apareció por primera vez en los medios norcoreanos el pasado día 19, en imágenes de esa mencionada prueba de un misil balístico intercontinental. La prensa estatal solo explicó que Kim supervisó el lanzamiento "junto con su querida hija y esposa", sin ofrecer detalles.

La dinastía Kim mantiene en secreto los detalles familiares. Ha sido así durante las más de ocho décadas en las que ha gobernado el país con puño de hierro. La niña, de la que los medios estatales no habían reconocido siquiera la existencia, no había sido hasta ahora una excepción.

Expertos de inteligencia surcoreana consideran que Kim habría tenido tres hijos con Ri Sol-ju en torno a 2010, 2013 y 2017, y creen que la niña mostrada por el régimen sería la mediana de estos tres, señaló EFE.

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