Enlaces de accesibilidad

Cuba

Represores de cuello blanco en las universidades cubanas: desde los orígenes hasta hoy

Un grupo de estudiantes en la Universidad de La Habana. (AP Photo/ Javier Galeano).

Artículo de opinión

Los represores de cuello blanco en las universidades cubanas y otros centros académicos del país han sido poco visibilizados en un contexto social permeado -a lo largo de más de seis décadas─ por la sistemática violación de la libertad de pensamiento y de expresión, en un entramado político-ideológico signado por la intolerante y excluyente postura gubernamental.

Con el apoyo y bajo las orientaciones de una cúpula de gobierno que desde su arribo al poder lo primero que atacó fue la cultura como base del pensamiento –acto inicial de las dictaduras, según expresara el nigeriano Wolle Soyinka, Premio Nobel de Literatura 1986─ los represores han podido destruir con sus execrables actos carreras, individuos y familias.

El asalto contra la autonomía universitaria perpetrado por Fidel Castro Ruz en el año 1962, expulsó a decenas de profesores de pensamiento liberal y sólida formación académica, y cerró las disciplinas de ciencias sociales para luego reabrirlas vaciadas de sus metodologías y contenidos originales.

Pero este acto contra la libertad de pensamiento se veía venir, no sólo por ser inherente al proyecto político que se vislumbraba sería impuesto en el país, sino por algunos antecedentes a esta posición planteados en “Los discursos pronunciados por Fidel Castro en 1961”, según el Informe No.6 del Observatorio de Libertad Académica (OLA), de noviembre 2020.

De acuerdo con el Informe, en el primero de los discursos (23/1/1961) se destacan las consignas ideológicas en torno a “las responsabilidades que tendrían los maestros en el proyecto”, cuya idea era crear centros de formación comunista capaces de garantizar el adoctrinamiento de la clase académica e intelectual, y defender sobre todo los valores del régimen.

El segundo discurso, pronunciado el 27 de marzo del propio año 1961, marcaría un hito en cuanto a la motivación de las juventudes, y un camino a seguir de acuerdo con la ideología, ´pues aparte de invitar a los estudiantes a defender la revolución, los conminó a asegurarse de protegerla a toda costa en sus hogares, las calles, y todo centro de enseñanza, emplazando a los “contrarrevolucionarios” como el enemigo a derrotar y a destruir.

De ahí la obsesión “revolucionaria” de controlar la Universidad desde la vigilancia absoluta, impuesta tras la contrarreforma universitaria de Juan Marinello (1962). A partir de ahí, siempre hubo censura en la Universidad, como esencia fundamental de la ideología comunista para lograr sus fines.

En su infeliz intento de lograr una sociedad distópica orwelliana, donde la manipulación de la información, la vigilancia masiva y la represión política predominan como la fórmula ideal para conservar el poder ─al peor estilo de la novela 1984 de George Orwell─ la revolución cubana no ha dejado de imponer el “crimental” –crimen de la mente─ en los centros universitarios.

Esta criminalización del pensamiento que parece una parodia macabra de la ficticia sociedad de Orwell ─hecha verbo en la real de Castro Ruz─ ha contado con muchos y connotados represores de cuello blanco a lo largo de más de 60 años del poder absoluto de la “revolución” sobre la nación cubana.

Entre la desinformación, la ausencia de formación y la mordaza política, los profesores se sintieron presionados, menos los que provenían de la cantera de cuadros del Partido Comunista que, por supuesto, aportaban mucho de dogma y ortodoxia teológica para imponer en los diversos escenarios.

Políticos, académicos y amanuenses vinculados por razones ideológicas a las universidades como Juan Marinello, José Manuel Miyar Barruecos, Rubén Sardoya, Juan Vela, o Miriam Nicado, entre otros represores de cuello blanco, implementaron la excluyente consigna “La Universidad es para los Revolucionarios”.

Sin tomar en cuenta el nivel académico, la trayectoria y obra de profesores, alumnos e investigadores, muchos de ellos fueron enviados a ocupar espacios fuera de sus perfiles profesionales, condenados al ostracismo social, o expulsados definitivamente de las universidades, ensañándose en intelectuales del nivel de Walterio Carbonell y Manuel Moreno Fraginals.

Más adelante, como forma de acabar con la opinión otra, se perpetró el cierre de la revista de la Facultad de Filosofía, Pensamiento Crítico (1971), y en el año 1992, la expulsión del grupo de profesores del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (ISPJAE), entre los que figuraba quien fuera luego un líder de la oposición, Félix Bonne Carcassés.

Otro caso fue el de la actual Doctora Marlene Azor. A mediados de la década de los 90, como profesora de la Facultad de Filosofía e Historia, presentó una tesis doctoral sobre las experiencias históricas del socialismo de Estado. La polémica propuesta le impuso una barrera.

Para continuar como profesora universitaria, debía hacer un doctorado y fue el Decano Dr. Rubén Sardoya Loureda quien la desautorizó a cursarlo debido a la actitud civil y académica de Azor frente a los métodos que se aplicaban, actitud por la que tuvo que salir entonces al exilio en México.

Estas purgas universitarias iniciadas en los años 60 del pasado siglo, y aún vigentes a cuentagotas, pero con sistematicidad, convirtieron los altos centros de estudios en otra trinchera política donde las opiniones favorables a la “revolución” son la única garantía de no ser expulsados de un plantel.

El Rey desnudo: La represión en Cuba bajo la mirada de internet

La llegada de internet a la isla –más allá de la precaria conexión, los altos y prohibitivos precios de los equipos y servicios, las limitaciones y la vigilancia política en las redes─ ha propiciado el poder desvelar las interioridades del monstruo de la represión política a todos los niveles de la sociedad.

La creación de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC) en el año 1992 creó extensas bases dentro de la isla para compilar y enviar con inmediatez a través de las redes y hacia organismos internacionales los constantes actos represivos cometidos por el régimen dentro del país.

La expulsión del Máster Julio Antonio Aleaga Pesant, mientras fungía como profesor de cine cubano en la Universidad de La Habana, propició mi primer contacto personal con una víctima de los represores de cuello blanco que han fungido como guardianes de la doctrina en las aulas universitarias desde los albores de la revolución hasta el día de hoy.

Expulsado el día 4 de abril del año 2005 por el Doctor Rogelio Rodríguez Coronel, Decano de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, bajo el supuesto crimen de ser un defensor de los Derechos Humanos en Cuba, el caso de Aleaga es otra muestra de la continuidad en la práctica de depurar por razones políticas los centros de Educación Superior en la isla.

Al preguntar quién decidía su expulsión del claustro de profesores de la universidad, el decano le dijo: “Son órdenes de la Seguridad del Estado”.

Aleaga recuerda que sus visitas a la Secretaría del Rectorado para exigir al rector, Juan Vela Valdés, los documentos del proceso de expulsión, fueron en balde, pues la política es no dejar huellas sobre estas situaciones.

Mi segundo contacto con una víctima de los ejecutores de este tipo de represión fue con Boris González Arenas, quien mientras se desempeñaba como profesor de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, fue expulsado por su activismo en las redes sociales. Es una muestra de la vigilancia y asedio del gobierno a quien busca información, y el castigo a quien la difunde.

La expulsión de Boris la ejecutó Gerónimo Labrada, un antiguo y anodino sonidista de la escuela que sustituyó al anterior, Rafael Rosales, quien, según Boris, es un honorable intelectual guatemalteco que por su postura cívica frente a las presiones del Partido Comunista y otros directivos del centro para que aprobara y firmara el despido del profesor fue también cesanteado.

“Es lógico pensar” –señala Boris─ “que detrás de todos estos funcionarios estaba la Seguridad del Estado, y en mi caso hay duplicidad de interpretaciones. Si por un lado”, agrega, “el director extranjero no admitía presiones, por el otro, el nacional se rebajaba y humillaba a cumplir las órdenes de la policía política”.

“Ya en dictadura el castrismo ha estado en el centro de las discusiones generales de la masa universitaria”, dice Gonzáles Arenas. “Pero también la universidad ha estado en el centro de las frustraciones del castrismo. Eso permite comprender el daño antropológico hecho por la dictadura, y cómo la censura a los medios académicos daña el desarrollo y el cuerpo intelectual y profesional de la nación”.

“Creo que los analistas abusan al considerar las acciones de Fidel Castro como estratégicas, cuando lo cierto es que eran condicionantes viscerales. El encanto que él buscaba producir entre intelectuales y científicos era visceral, parte de su percepción desquiciada de la realidad”, concluye.

Otros casos donde nuevos represores de cuello blanco han quedado al desnudo frente a la opinión pública nacional a través de las redes sociales, grupos independientes y acuciosos observadores y denunciantes de la realidad de la isla como la FHRC, son los de Oscar Casanella y Yanelis Nuñez Leyva, ambos expulsados por razones políticas de sus respectivos empleos.

A Oscar lo expulsan del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología el director del centro, Dr. Luis Curbelo Alonso, y el vicedirector de investigaciones y docencia, Dr. Lorenzo Anasagasti, por sus vínculos de amistad con un músico del grupo Porno para Ricardo, opuesto al régimen.

Por otra parte, Nuñez Leyva, graduada de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, crítica de arte y curadora del Museo de la Disidencia, es expulsada por la Doctora Luisa Campuzano Senti de la revista Revolución y Cultura, por opiniones “subversivas”.

También los hermanos Ariel y Omara Ruiz Urquiola han pasado a formar parte de una considerable y creciente lista de profesores y alumnos de diversas universidades o centros académicos que han sido expulsados por no ser ejemplos de “rectitud política” o compromiso ideológico con los supuestos postulados de una revolución que ve las libertades de opinión, expresión, pensamiento y conciencia como ejes del mal.

En el caso del Msc Ariel Ruiz Urquiola, fue expulsado del Centro de Investigaciones Marinas de la Universidad de La Habana por denunciar en las redes algunas decisiones laborales y gubernamentales que afectan el normal desarrollo de un profesional. Por igual causa, su hermana, Omara Ruiz Urquiza, fue cesanteada del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI).

Como caso final de este trabajo –quedan cientos a lo largo y ancho del país─ quiero mencionar el de una joven que se ha convertido en el suceso actual más visible del despotismo revolucionario en el mundo académico y de su comportamiento violatorio de los Derechos Humanos elementarles, al impedirle la entrada a su país –condenándola al destierro─ a la periodista Karla Pérez González.

Pérez González, quien había ido a estudiar periodismo en Costa Rica luego de ser expulsada de la Universidad Central de Las Villas (2017) por sus vínculos con el grupo opositor Somos Más, regresaba graduada a su patria y otra vez la Seguridad del Estado y el gobierno cubano volvieron a violar un derecho humano fundamental, esta vez, el de poder entrar a su país.

Si en el 2017 su expulsión fue avalada por los integrantes de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y los militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), Giovani Peñate, Armando Reguera Monzón y Jorge Castañeda López, en esta ocasión, la Cancillería cubana, la Aduana de la República y algún oscuro y tétrico enviado por el partido, hicieron el papel.

Además, si en aquella ocasión las caras de los títeres y la voz de los ventrílocuos que ejecutaron la orden de la policía política fueron las de la Dra. Osneydi León Bermúdez, Decana de la facultad de artes y letras, la Dra. Osana Moleiro Pérez, Vicerrectora primero, y ahora rectora, y el exrector Andrés Castro Alegría, ahora le tocó asumir el penoso rol a la directora de comunicación e imagen de la Cancillería cubana, Yaira Jiménez Roig.

En resumen, los estudiantes, profesores e investigadores de las universidades y centros académicos son víctimas de la violación de diversos derechos humanos, tales como el derecho a la libertad de expresión y opinión, el derecho a la libertad de pensamiento o conciencia, el derecho a la libertad académica y el derecho al trabajo, entre otros.

Para imponer esos niveles de control, coacción, amenazas, chantaje y represión política, el estado totalitario se vale de los represores de cuello blanco, muchos de ellos prestigiosos académicos y funcionarios del país.

Muchos de los académicos y directores formados y aupados en tiempo de dictadura son inescrupulosos y amorales, hasta que se pruebe lo contrario. Por ejemplo, la Doctora Luisa Campuzano Sentí, es filóloga. Gerónimo Labrada es sonidista de profesión. El Doctor Rogelio Rodríguez Coronel, filólogo y Presidente del capítulo cubano de la Academia Cubana de la Lengua. El Doctor Luis Curbelo, es un famoso oncólogo que acaparaba todos los viajes al exterior en el instituto que dirigía, para formarse en resonancia nuclear. Todos son sumisos e incondicionales al poder.

Para resumir el grado de sumisión, cinismo, cobardía e impunidad con que actúan estos inquisidores del pensamiento, la opinión y la conciencia libres, sólo se necesita leer una de las citas de las “reflexiones que bajo el título Ser profesor universitario, publicara la viceministra de Educación Superior, Martha del Carmen Mesa Valenciano, el pasado 13 de agosto de 2019, en alusión al caso de Omara Ruiz Urquiola. Según aseguró:

“El que no se sienta activista de la política revolucionaria de nuestro partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas, debe renunciar a ser profesor universitario”.

Con los alumnos que incumplen estos patrones se ha demostrado que puede ser peor. Características de la dictadura cubana que a menudo son silenciadas o tergiversadas por quienes las conocen bien en los círculos académicos internacionales.

Vea todas las noticias de hoy

Corte de EEUU mantiene trato dispar a solicitantes de asilo (FOTOS)

Migrantes cubanos interceptados por agentes de la Guardia Nacional estadounidense tras cruzar a nado el Río Bravo, en Eagle Pass, Texas. (AP/Dario Lopez-Mills)

EAGLE PASS, Texas - Mientras se ponía el sol sobre el Río Bravo, unos 120 cubanos, colombianos y venezolanos que habían vadeado el río con el agua hasta la cadera subieron a a vehículos de la Patrulla Fronteriza, poco antes de ser liberados en Estados Unidos para tramitar sus casos de inmigración.

Al otro lado de la frontera, en la localidad mexicana de Piedras Negras, familias hondureñas se mantenían juntas en una zona céntrica con veredas agrietadas, calles estrechas y poca gente, sin tener claro dónde pasar la noche porque el único refugio de la ciudad estaba lleno.

Esa suerte dispar refleja la doble naturaleza de la vigilancia de fronteras estadounidenses con una norma de pandemia conocida como Título 42, que toma su nombre de una ley de salud pública de 1944. El presidente, Joe Biden, quería poner fin a esas normas el lunes, pero un juez federal en Luisiana emitió una orden nacional que las mantuvo intactas.

El gobierno de Estados Unidos ha hecho más de 1,9 millones de expulsiones amparándose en el Título 42, que niega la oportunidad de pedir asilo, contemplada por la ley estadounidense y tratados internacionales, con el objetivo de evitar contagios de COVID-19.

Pero el Título 42 no se aplica por igual a todas las nacionalidades. Por ejemplo, México acepta recibir a los migrantes de Honduras, Guatemala, El Salvador y México. Pero para otras nacionalidades, el alto coste, las malas relaciones diplomáticas y otras consideraciones hacen que sea difícil para Estados Unidos enviarlos de vuelta a sus países de origen según el Título 42. En lugar de eso, normalmente se les libera en Estados Unidos para que pidan asilo o recurran a otras fórmulas legales.

Migrantes cubanos toman un descanso tras cruzar la frontera Sur, en Eagle Pass, Texas. (AP/Dario Lopez-Mills)
Migrantes cubanos toman un descanso tras cruzar la frontera Sur, en Eagle Pass, Texas. (AP/Dario Lopez-Mills)

Los hondureños en Piedras Negras piden dinero a los cubanos que llegan a la estación de autobús, sabiendo que a los cubanos no les servirán los pesos porque pasan directamente la otro lado de la frontera. Aunque México aceptó en abril recibir a algunos cubanos y nicaragüenses expulsados según el Título 42, la gran mayoría son liberados en Estados Unidos.

“Fue entrar y salir”, dijo Javier Fuentes, de 20 años, sobre su estancia de una noche en una casa arrendada en Piedras Negras. El domingo por la mañana, él y otros dos hombres cubanos cruzaron el Río Bravo y caminaron por una carretera durante una hora hasta que encontraron un vehículo de la Patrulla Fronteriza en Eagle Pass, una población de Texas de unas 25.000 personas en la que los migrantes cruzan el río al borde de un campo de golf público.

La lluvia de la noche subió el nivel del agua hasta el cuello para la mayoría de los adultos, una posible explicación para la ausencia de grandes grupos de docenas o hasta un centenar de personas, como se suelen ver en la zona.

“La mañana ha empezado despacio”, dijo un agente de la Patrulla Fronteriza al saludar a otros oficiales que vigilaban a cuatro peruanos, incluido un niño de siete años que cruzó con sus padres tras varios días hacinados en una habitación arrendada en Piedras Negras con 17 migrantes.

Cuando el agua volvió a descender hasta la altura de la cadera, una treintena de migrantes se reunió en la orilla de un parque público que también atrae a los residentes de Piedras Negras, considerado como el lugar de nacimiento de los nachos. Había bebés y niño pequeños en el grupo que cruzaba, la mayoría migrantes hondureños. Una mujer hondureña, embarazada de ocho meses, mostraba signos claros de dolor.

Eagle Pass, una localidad dispersa con almacenes y casas en mal estado que la mayoría de las grandes cadenas de tiendas ha ignorado, es uno de los puntos de tránsito más ocupados para la Patrulla Fronteriza en el sector Del Rio, que incluye unos 400 kilómetros (250 millas) de ribera poco poblada. En el cercano Del Rio, que no es mucho más grande que Eagle Pass, el año pasado se congregaron unos 15.000 migrantes, la mayoría haitianos. Todo lo que separa a las localidades de San Antonio, a unas tres horas de carretera, son campos de grano.

Migrantes cubanos llegan a territorio estadounidense tras cruzar el Río Bravo en Eagle Pass, Texas, este domingo, 22 de mayo. (AP/Dario Lopez-Mills)
Migrantes cubanos llegan a territorio estadounidense tras cruzar el Río Bravo en Eagle Pass, Texas, este domingo, 22 de mayo. (AP/Dario Lopez-Mills)

La relativa facilidad del cruce -los migrantes atraviesan el río a pie en pocos minutos, a menudo sin pagar a un contrabandista- y la percepción de que el lado mexicano es relativamente seguro ha convertido la remota región en una importante ruta migratoria.

Hace tiempo que el Valle del Río Grande, en Texas, es el más bullicioso de los nueve sectores de la Patrulla Fronteriza en la frontera mexicana, pero este año Del Rio se ha convertido en el segundo a corta distancia. Yuma, Arizona, otra zona conocida por su relativa seguridad y facilidad para cruzar, ha ganado afluencia con rapidez y ahora es la tercera más transitada.

Del Rio y Yuma quedaron sexta y séptima en número de agentes entre los nueve sectores, lo que refleja cómo la distribución de personal de la Patrulla Fronteriza va por detrás de los flujos migratorios desde hace tiempo.

Otros tramos de la frontera tienen menos patrullas que Del Rio, una ventaja para los migrantes que intentan eludir la captura, pero son más escarpados y remotos, explicó Jon Anfinsen, presidentte del Consejo Nacional de Patrulla Fronteriza en el sector de Del Rio.

Anfinsen describe la región como “una especie de agradable punto intermedio” para los migrantes que buscan un equilibrio entre zonas remotas y seguridad.

Cristian Salgado, que duerme en las calles de Piedras Negras con su esposa y su hijo de cinco años tras huir de Honduras, dijo que la localidad fronteriza mexicana “uno de los pocos lugares donde uno puede vivir más o menos en paz”.

Pero su entusiasmo por los planes del gobierno de Biden de levantar el lunes el Título 42 se evaporó con el fallo judicial. “Ahora no hay esperanza”, dijo.

Su pesimismo podría ser un poco exagerado. En abril se dio el alto a ciudadanos hondureños en 16.000 ocasiones en la frontera, con ligeramente más de la mitad expulsados debido al Título 42. El resto pudo pedir asilo en Estados Unidos si expresaba miedo a regresar a su país.

Pero a los cubanos les fue mucho mejor. Se les dio el alto más de 35.000 veces en abril y apenas 451, o apenas el 1%, fueron procesados según el Título 42.

“Los cubanos entran automáticamente", dijo Joel Gonzalez, hondureño de 34 años y que intentó eludir a los agentes durante tres días en Eagle Pass antes de ser localizado y expulsado. Los agentes le dijeron que ya no era posible pedir asilo en Estados Unidos.

Isis Peña, de 45 años, rechazó una oferta de otra mujer hondureña para cruzar el río. La mujer llamó desde San Antonio y dijo que la habían liberado sin preguntarle siquiera si quería pedir asilo. Ahora vive en Nueva York.

Peña intentó cruzar al día siguiente, una experiencia que no quiere repetir por miedo a ahogarse. Tras unas cuatro horas detenida, un agente le dijo que no había asilo para hondureños.

Reportan detenciones y multas contra unas 18 Damas de Blanco en Cuba

Damas de Blanco el municipio de Colón, Matanzas, Cuba, 2022

Al menos 18 Damas de Blanco fueron detenidas el domingo, y 9 pudieron asistir a misa, en otra jornada de su campaña por la libertad de los presos políticos en Cuba.

Berta Soler, líder del grupo opositor femenino, dijo a Radio Martí que también fueron arrestados y multados dos opositores que apoyan a las Damas en sus localidades.

please wait

No media source currently available

0:00 0:01:27 0:00

Soler y su esposo, ex prisionero político Ángel Moya, pasaron más de dieciséis horas detenidos tras ser arrestados por agentes de la Seguridad del Estado a la salida de la sede de la organización femenina, en la barriada habanera de Lawton. Otras tres Damas de Blanco resultaron detenidas en la capital cuando salían de sus viviendas para dirigirse a la iglesia.

Moya dijo en un post publicado en su cuenta de Facebook que, además de las horas de calabozo, la multa aplicada a Soler fue de 150 pesos en moneda nacional, en tanto que a él le fue impuesta una multa de 2.000 pesos cubanos, “supuestamente por andar sin el nasobuco”, lo cual, alegó, no es cierto, porque “yo salí con el nasobuco y consta en las grabaciones del arresto realizadas por la Seguridad del Estado”.

Desde la provincia de Matanzas, Caridad Burunate, integrante de la organización, informó de su arresto junto a otras Damas de Blanco, entre ellas Yudaxis Pérez Meneses, Mayra García Álvarez, Maritza Acosta Perdomo, Asunción Carrillo Hernández y ella misma, todas residentes en el municipio matancero de Colón.

Según Soler, 14 Damas de Blanco fueron detenidas en total en esa provincia, incluida Annia Zamora, madre de la presa política miembro del grupo Sissi Abascal, y su esposo, el activista Armando Abascal.

Este es el domingo represivo número 16 desde que el pasado 26 de enero las Damas de Blanco anunciaran su regreso a las protestas pacíficas, tras dos años de encierro forzado a causa de la pandemia de Covid-19.

La organización femenina, ganadora en 2005 del Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia que otorga el Parlamento Europeo, fue creada en 2003 cuando 75 periodistas independientes, activistas y opositores de todo el país fueron encarcelados durante la conocida como Primavera Negra de Cuba.

(Con reporte de Ivette Pacheco para Radio Martí)

Biscet: Biden deberá hacer más "para que la democracia tenga alguna oportunidad en Cuba"

Dr. Oscar Elías Biscet. (Foto: Facebook)

El opositor cubano Oscar Elías Biscet denunció en el periódico The Washington Times que, pese a que los disidentes cubanos están sufriendo la peor persecución en décadas, la administración del presidente Joe Biden, la comunidad internacional en general y los medios de comunicación han ignorado en gran medida esta represión.

El activista y médico cubano, fundador del Proyecto Emilia, opinó que esta represión es más amplia y dura que las anteriores, ya que tiene como objetivo atemorizar a los cubanos comunes para que dejen de apoyar cualquier tipo de protesta.

Asimismo, Biscet manifestó en su escrito que para que la democracia tenga alguna oportunidad en Cuba, “la administración Biden deberá hacer algo más que retirar las visas de viaje de un puñado de funcionarios cubanos, y la prensa y la comunidad internacional deberán arrojar una luz implacable sobre las fechorías del Sr. Díaz-Canel”.

"¿Por qué el presidente [Biden] no habla tan duro de Díaz-Canel como lo hace sobre Putin?", se cuestionó el disidente cubano.

El exprisionero político señala que un paso positivo que podría tomar la administración Biden sería apoyar la expansión del acceso a Internet en la isla. Díaz-Canel, asegura, “lo ha restringido en respuesta a las protestas pacíficas; esto impide el libre flujo de la información, sin la cual es imposible la recuperación de la democracia en Cuba”.

La Casa Blanca ha dicho que las nuevas medidas hacia Cuba, anunciadas la semana pasada, se centran en los derechos humanos y están diseñadas con el objetivo de empoderar al pueblo cubano para que determine su propio futuro.

“El pueblo cubano enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes y la política de Estados Unidos continuará enfocándose en empoderar al pueblo cubano para ayudarlo a crear un futuro libre de represión y sufrimiento económico”, declaró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre.

La vocera añadió que “el presidente está cumpliendo su compromiso con la comunidad cubanoamericana y sus familiares en Cuba al facilitar la reunificación familiar y fortalecer los lazos familiares".

Biscet, ex prisionero político cubano, fue galardonado en el 2007 por el presidente George W. Bush con la Medalla Presidencial de la Libertad, el premio civil más alto de los Estados Unidos.

Asociación independiente de peloteros cubanos solicita participar en Serie del Caribe 2024 (VIDEO)

Raisel Iglesias, Yuli Gurriel, Aledmys Díaz y Yordan Alvarez, unidos en el día inaugural de la Asociación de Peloteros Cubanos Profesionales. (Foto: Twitter/@beisprocuba)

La Asociación de Peloteros Cubanos Profesionales (ACPBP) presentó este sábado de forma oficial una solicitud para participar en la Serie del Caribe de 2024, que tendrá lugar en la ciudad de Miami.

El grupo, creado en marzo pasado, busca darle voz y participación a los peloteros cubanos que decidieron exiliarse y labrarse un futuro en el béisbol profesional, señala la solicitud publicada en el Twitter por la ACPBP.

“Nuestro objetivo es un reclamo de justicia que se le ha negado a los mejores peloteros de la isla en seis décadas, desde que, en 1962, se eliminó el profesionalismo en Cuba, y usó el deporte en general, y el béisbol en particular, como una bandera de propaganda política”, subraya el texto.

La ACPBP señala que tiene la intención de representar a los beisbolistas cubanos que se desempeñan en las Grandes Ligas estadounidenses, y también a los que juegan en otros circuitos profesionales del planeta, “de manera libre e independiente de la Federación Cubana de Béisbol”.


La solicitud, firmada por el presidente de la ACPBP, Mario A. Fernández, y su secretario, Jorge Morejón, fue presentada en la Noche de la Herencia Cubana, en el Loandepot Park de los Mamia Marlins.

"Estamos convencidos de que un equipo de la ACPBP contribuirá a darle realce a la competencia, junto a los representantes de la República Dominicana, Venezuela, México, Colombia, Puerto Rico y Panamá", señala la solicitud, que no menciona al equipo nacional cubano.

La asociación independiente también ha pedido representar a Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol que tendrá lugar el próximo año.

Según el texto, los peloteros de la ACPBP llevarán en sus uniformes, en lugar de Cuba, el rótulo de "Cubanos", en representación de "todos nuestro compatriotas diseminados por todo el planeta desde 1959".

A principios de mayo, el grupo designó al ex lanzador de Grandes Ligas, Orlando "El Duque" Hernández para ocupar el puesto de Gerente General, mientras que el piloto del equipo será Brayan Peña, quien se desempeñó por 12 temporadas como receptor en las Mayores.

Además de El Duque, la iniciativa ha recibido el respaldo de exjugadores de Grandes Ligas como Luis Tiant, René Arocha, Ariel Prieto y Edilberto Oropesa, entre otros. Entre los peloteros en activo que se han sumado se encuentran las de los Astros de Houston Yulieski Gurriel, Aledmys Díaz y Yordán Álvarez; el misil de Nueva York, Aroldis Chapman, y de los Medias Blancas de Chicago, el jonronero José Dariel “Pito” Abreu.

43 balseros devueltos a Cuba este fin de semana y ya son más de 300 en mayo (VIDEO)

Embarcación con cubanos a bordo detectada a 65 millas al sur de Marathon, Florida, el 18 de mayo de 2022. (Foto: USCG/Erik Villa-Rodríguez)

La Guardia Costera de EEUU repatrió este sábado a 43 migrantes cubanos a la isla, detenidos cuando intentaban ingresar por mar a territorio estadounidense, para un total de 315 en lo que va de mayo, según informes de esa agencia federal, mientras dos embarcaciones provenientes de la isla fueron interceptadas este domingo en el Sur de la Florida.

Desde el 1 de octubre de 2021, las tripulaciones de la Guardia Costera han detenido a 1.952 migrantes cubanos indocumentados en su intento de llegar a Estados Unidos por vía marítima.

Los migrantes fueron trasladados a bordo del buque guardacostas Bernard Webber, luego de cuatro interdicciones frente a los Cayos de Florida, informó la Guarida Costera, que detalló las operaciones.

Una tripulación de la Guardia Costera de la Estación Aérea Clearwater alertó a los agentes del Sector de Cayo Hueso de una embarcación rústica, el martes, a las 3:45 p. m., a unas 40 millas al sur de Long Key.

Un equipo de Operaciones Aéreas y Marinas de Aduanas y Protección Fronteriza detectó una embarcación rústica, el miércoles, a las 10:50 a.m., a unas 50 millas al sur de Islamorada, en el primero de tres avistamientos ese día.

El mismo equipo informó de otra embarcación, aproximadamente a las 12:15 p. m., a unas 45 millas al sur de Big Pine Key. Horas más tarde, sobre las 3:30 p.m., a unas 65 millas al sur de Marathon, una tercera embarcación con cubanos a bordo fue interceptada por los guardacostas estadounidenses.

"La Guardia Costera y nuestros socios han aumentado las patrullas aéreas y de superficie en los Estrechos de Florida, los Pasajes de Barlovento y Mona", dijo la suboficial Nicole J. Groll, del Séptimo Distrito de la Guardia Costera.

"Estas vías fluviales son peligrosas, impredecibles y el riesgo de pérdida de vidas es grande", añadió.

Siguen llegando

En la madrugada de este domingo, agentes de la Patrulla Fronteriza respondieron a un evento de contrabando marítimo en los Cayos de Florida. Según detalló en Twitter el agente Walter N. Slosar, jefe de patrulla de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), 10 migrantes cubanos fueron detenidos.

“La investigación aún está en curso”, subrayó el oficial.


Horas después, Slosar informó en la red social que agentes de la Patrulla Fronteriza junto a otros oficiales del orden, estatales, federales y locales, respondieron al desembarco de seis migrantes cubanos en Golden Beach, Florida.

Los balseros, detalló, nadaron hasta la orilla cuando su embarcación naufragó cerca de la costa. "No hay heridos que reportar", concluyó el jefe de patrulla de CBP.

Cargar más

XS
SM
MD
LG