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Arte y Cultura

Rafael Vilches: "Aunque me descueren vivo, no dejaré de disentir"

Rafael Vilches Proenza, escritor independiente cubano.

Comencé a escribir a finales de los 70 del siglo pasado, y no me arrepiento de ninguno de los libros que he publicado.

Después de estar varios años en medio de la promoción de editoriales, instituciones culturales y espacios oficiales, el escritor Rafael Vilches Proenza (El cero de las mil nueve, Vado del Yeso, provincia Granma, Cuba, 1965) emprendió el camino de las publicaciones alternativas.

En esta entrevista para Martí Noticias da las claves de por qué se cree un hombre libre; habla de la censura y también de las manos amigas en el campo editorial en España, Alemania y Estados Unidos.

Estás cercano a la decena de libros publicados, si los armamos en un todo percibimos que vas en busca de la palabra, pareciera que tu obsesión es fundirte con el lenguaje, cada vez tus textos son más breves (incluyendo tu narrativa). ¿Cuál es el canto de sirena que te brindó la literatura?

Ya no creo en cantos de sirenas, son cancerberas travestidas, con antifaces, carros de policías; prefiero cantar con mi propia voz, no me importa experimentar ningún artificio palabrero.

Por la literatura descubrí, en las mismas proporciones, amor, desamor, traición, miseria humana, dolores, humillaciones; pero la palabra me salvó de hundirme en el foso profundo, tenebroso, que abrieron ante mis ojos los que me parametraron. Por ella supe de la suciedad del universo político. Por ella estoy cerca de Dios, la familia, los amigos que existen, y de besar, digo, versar a la muchacha que estoy a punto de amar, como si hubiera retornado a mis quince diciembres, y ella a sus diecisiete mayos.

Miro a un lago que descubro junto a los ojos de esta muchacha, me abandono en la suave hierba de la tarde con un sol que se conjuga en el agua con la luna, junto a un rinoceronte de metal que nos mira con ojos mansos mientras ella lo besa en la mejilla dura de cariño. Siento eso, lo vivo, y es lo que quiero decir, y lo escribo para que lo lean mis posibles lectores, y acaricien con las manos de mi muchacha al rinoceronte que impasible nos observa en su pradera, y respiren en sus cabellos la luz que en sus ojos arde, cuando ella sabe que le finjo que me duele, y me duele.

Sé, amo a mi patria, Dios me puso en ella para alguna misión, y ahí voy.

Tu narrativa, la novela Ángeles desamparados (Novela, Ediciones Bayamo, 2001, www.elbarcoebrio.com, España, 2012) es bastante testimonial, lo mismo que tu último poemario, Café amargo (NeoClub Ediciones, 2014). ¿Cuántos Vilches hay detrás de todas estas máscaras?

Detrás de esas máscaras están todos los Vilches posibles, y hasta los impasibles; toda mi literatura va testimoniando algo que vi, viví, sufrí, y un poco de la felicidad que padezco, y me acontece.

Ángeles desamparados, mi novela, es estancia mía en el infierno, herida que no sana. No hay un solo día que despierte y no recuerde el abismo abierto en mi vida, la memoria, el trance tremebundo entre infancia y adolescencia que persisten en salvarme de no ser carne del costal de los gobernantes.

Volvamos a tu novela, el tema de las becas ya había sido –aparentemente- limado por las generaciones literarias anteriores a la tuya. Esa novela breve ya tiene más de 10 años, la mayoría de las escuelas en el campo han desaparecido, pero siguen vivos los flagelos que allí anuncias y denuncias. O te adelantaste en el tiempo o se te quedaron cosas por narrar.

La novela pudo ser más gruesa, pero preferí contar, cortar, como quien pela de los hueso del corazón toda carne, y las hecha a arder en el fuego del Hades. Eso es lo que siento hoy.

No sé si me adelanté, me atrasé. Quería sacarme del alma el Diablo que me clavaron en el cuerpo a muy temprana edad. Los momentos más tristes de un millar de infantes regados por la isla como fichas de ajedrez, marionetas del poder.

Me costó mucho que una editorial en Cuba se interesara por ella. La terminé de escribir en 1996 y se publicó en una tirada de 600 ejemplares en 2001, que se agotaron de un tirón entre La Feria Internacional del Libro de La Habana, y la de Bayamo en 2002; quizás llegaron a alguna librería uno o dos ejemplares. Antes fue censurada, y hasta le quitaron un premio en un concurso literario en Holguín, en 1999, nuestro caro Michael H. Miranda, sabe la historia del premio.

Esa historia de unos cuantos niños abandonados en campos de concentración por todos los rincones de Cuba aún me parte-raja la memoria, sangra en un recuerdo vivo. En el libro la ficción es pura realidad. Quizás todos los avatares de la beca me prepararon para esta estancia por la vida que he sufrido.

Entras a publicar en Cuba a partir de los años 2000, aunque ya escribías desde varios años antes. A tus colegas narradores y líricos les ha interesado más experimentar casi contra el lenguaje, mientras tú apuestas por retomar la palabra, meterte en los campos del lenguaje para intentar comunicar mejor. ¿No tienes miedo de repetirte, de quedar en una lista enorme de escritores, pudiéramos decir, descriptivos?

Comencé a escribir a finales de los 70 del siglo pasado, y no me arrepiento de ninguno de los libros que he publicado, creo que cada uno es independiente, un ser individual, que cuenta lo que quise en ese momento.

Mira, nos pasamos la vida demeritando la obra y vida de José Ángel Buesa, y hoy está ahí, como un clásico de la literatura cubana, y hasta lo nominaron al Premio Nobel de Literatura en 1980.

No le temo a nada, estoy testimoniando un tiempo, una realidad, no sé si pasado, presente, futuro, se juntan, pero ahí está lo que digo, pienso, y siento, en las páginas de mis libros. He tenido una vida tan rica en experiencias, felices, tristes, desafortunadas, de todas salí más limpio, reconfortado, con más deseos de vivir. He sido un viajero incansable, empedernido, crónico, por los caminos de la isla. No creo me vaya a repetir en ninguno de mis días, siquiera en mis amores pasados, presente, futuros.

Si he hecho algún experimento con el lenguaje es para que mi lector, quien sea, tenga un diálogo con mi dolor, y el del país, con el acontecer luminoso que acabo de deshojar en un parque junto al tren blindado en Santa Clara, donde he visto amanecer enero de 2015 sin héroes ni mártires, en los ojos más bellos de una muchacha, y la experiencia se multiplique, porque es eso lo que he querido escribir, decir.

No me importa en la lista que quede, ya estoy en la lista negra del Gobierno, y eso sabe a gloria, no me importa la inclusión en otra, si me borran, si voy a quedar entre los que avancen hacia la posteridad, ya eso no me pertenece. Escribo para desnudarme en público, que me vean, digo que me lean. Lo demás lo dejo a Dios, a mis posibles, pacientes lectores.

Lo único que sé es que la novela Ángeles desamparados, y el libro de poesía Café amargo, los escribí con muchos dolores-heridas en el alma, y al final han resultado dos libros agradecidos. Críticos, amigos, lectores, han sido muy generosos con ellos y conmigo.

Pasemos a un tema que, desgraciadamente, te ha dado a conocer dentro y fuera de Cuba, la censura, la represión. ¿Cuándo, cómo y por qué rompes con las autoridades culturales cubanas, con su política de exclusiones?

Pero no fue hasta mi estancia bayamesa, holguinera, santaclareña que comencé a sufrí en carne propia la censura, la exclusión, la persecución, todo lo que se desprende de ellas. Sería 1999, Zoelia Frómeta desde México nos mandó al poeta Miguel Ramírez que ahora vive en Canadá y a mí, por correo electrónico, textos de Cabrera Infante, Vargas Llosa, Borges, Octavio Paz, Carlos Fuentes, y otros autores prohibidos en Cuba.

Yo fui a parar a una oficina del PCC con el ideólogo que "atendía" Cultura, y Migue fue echado del Centro del Libro de Granma donde laboraba como informático.

Luego fue la cacería de brujas cuando sacamos, tú, Michael Hernández, el Padre Olvier Hernández Carbonell, y yo la revista que más escándalo ha armado en la ciudad de los parques, Holguín, la revista Bifronte. Todos fuimos a parar a alguna oficina de la Seguridad del Estado, y no sería la única vez que nos pusieran una pistola cargada sobre la mesa por haber publicado en revistas y periódicos prohibidos a los escritores cubanos residentes, o reincidentes, en Cuba.

Luego la payasada que armaron en la UNEAC de Holguín al escritor Manuel García Verdecia y a mí. Me echaron como miembro de sus filas y como obrero de la entidad, se lo dejé a Dios, y en menos de tres meses botaron por ladrones a los culpables, al pintor y entonces Presidente de la UNEAC en la provincia, Jorge Hidalgo Pimentel, y a Sarah su secretaria ejecutiva, por ladrones, no fueron a prisión porque resultaron ser dos chivatos de la policía.

La lista de mis tropiezos con los políticos, y la policía política, es larga. El paso definitivo lo di cuando los dirigentes de cultura provincial en Villa Clara me dejaron en la calle, "sin este centavo" para sobrevivir en una ciudad que es mágica, angelical, con algunas magas, y pocos ángeles. Todo por haber publicado en la revista independiente Cuadernos de Pensamiento Plural.

Deambulé de un lado a otro como un apestado, sopesando si dormir en terminales, parques, iglesias o bajo puentes. A partir de ahí sentí paz, solo Dios sabe. Seguidamente me censuraron en la Editorial Capiro mi libro de poesía Salón del reino, aún permanece inédito, y mi libro Casa de aguas fue retirado del concurso literario Premio Fundación de Santa Clara, junto a uno de Sergio García Zamora. Ahora esperan por editoriales foráneas que se decidan a arriesgarse con ellos; desde entonces yo no existo como escritor en mi país, y no me preocupa para nada ser el fantasma en el que me han convertido.

Soy un escritor independiente, me gano la vida con lo que escribo, sobrevivo en mi patria como puedo, como amo.

¿Cuánto ha mellado en ti el hecho de estar hoy en los márgenes, de escribir desde la orilla de la isla y no desde el centro de sus mecanismos de promoción?

Yo tengo patrones, amigos que disfrutaron la paz de saber qué es sentirse en libertad, la de ser uno mismo; fueron encarnizadamente humillados, y salieron iluminados del calvario, Guillermo Vidal, Zoelia Frómeta, Amir Valle, Rafael Alcides, Carlos Manuel Pérez, Francis Sánchez, Luis Pérez de Castro, Ángel Santiesteban, Jorge Olivera, Víctor Manuel Domínguez, Raúl Rivero, María Elena Cruz, Michael Hernández, tú mismo, y tantos; lástima la extensión del listado en el que se pueden incluir muchos más nombres: hoy sé que todos fueron, y son, unos adelantados de la patria que queremos, soñamos, para los cubanos dentro y fuera de la isla.

Ya no me duele no ser incluido en cuanto evento se hace en el país, como en los años en que mi nombre estaba entre los primeros recordados para formar las listas de invitados, mucho antes de haber publicado mi primer poema. Ya me sané del "eventismo". Ahora siento lástima de los conocidos que huyen de mí porque no les conviene que los vean en mi compañía. La película se repite, es una noria, un tíovivo, el círculo vicioso del cubano.

No he dejado de asistir a los lugares que me interesan, no me resigno a dejar de amar, no he anulado al ser que soy, y que no dejaré de ser, aunque me descueren vivo, no me curaré, no dejaré de disentir. Y me digo: aun después de tus tropiezos y zancadillas, publicaste en Miami, a través de Neo Club Ediciones. Al parecer siempre hay una puerta abierta para los creadores libres.

Me alegra que las puertas de las editoriales se abran a mis libros, que mi condición actual sea de un creador libre, independiente. Respirar la libertad me ha hecho todo el bien que Dios ha deseado que respire, vea, sienta, escuche, viva.

Rafael Vilches Proenza, Vado del Yeso, Cuba, 1965. Lic. Educación Artística en Artes Plásticas. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premio Nacional de Poesía Manuel Navarro Luna, 2004, El único hombre, poesía, Ediciones Orto, 2005; y 2010, País de fondo, Ediciones Orto, 2011. Premio Nacional de Poesía, De la Ciudad, 2005, Trazado en el polvo, Ediciones Holguín, 2006. Premio Nacional de Poesía, La Enorme Hoguera, 2006. A ambos lados la sombra, inédito. Mención Nósside Caribe, 2005. Mención Premio Poesía UNEAC Julián del Casal, 2007. Premio Nacional de Poesía, Centenario de Emilio Ballagas, UNEAC, 2008. Tiro de gracia, Ediciones Holguín, 2010. Otros libros: Ángeles Desamparados, novela, Ediciones Bayamo, 2001, www.elbarcoebrio.com, España, 2012. Dura silueta, la Luna, poesía, Ediciones Bayamo, 2003. Lunaciones, Editorial Independiente LetrAbierta, La Habana, 2012. Café Amargo, poesía, Editorial Neo Club Ediciones, Miami, EEUU, 2014. Textos suyos han aparecido en España, Italia, New Zealand, Alemania, Puerto Rico, México, Honduras, Brasil, Chile, Canadá, Argentina, EEUU y Cuba.

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“El mundo no lo sabe: la cárcel comunista de Cuba”, arte denuncia en Washington D.C. (VIDEO + FOTOS)

Exhibición “El mundo no lo sabe: la cárcel comunista de Cuba”. Pieza de la artista Annelys Casanova.

Una exhibición sobre las prisiones cubanas y las vivencias de los presos políticos, llamada "Cárcel Comunista de Cuba”, se inauguró este miércoles en el Museo de las Víctimas del Comunismo, en Washington D.C.

La muestra artística presenta la realidad de la isla después de 1959, donde miles de personas han sido encarceladas por motivos políticos.

Pieza del artista Ángel Delgado.
Pieza del artista Ángel Delgado.

“Cuando me pidieron que organizara esta exhibición, yo hice lo que como cubana sentía, es decir, exponer lo que hemos vivido. Vivimos en una gran prisión. No podemos decir en realidad que tenemos 1,000, 1,500 presos políticos. Tenemos millones de personas. Lo que pasa es que tienen diversos grados de confinamiento. Hay personas que están caminando por la calle cuyas rejas son solamente las costas del país. Hay personas que están reprimidas por decir lo que piensan. Hay personas que han tenido que delinquir porque han sido llevadas por un régimen represivo a delinquir por la escasez”, declaró la curadora de la exhibición Valia Garzón Díaz a Radio Televisión Martí.

Durante la exhibición se presentó un performance de la artista visual Tania Bruguera titulado “Coro” en el que los activistas de derechos humanos Yoaxis Marcheco, Mario Félix Lleonart, y Keylilli de la Mora, que residen en el área de Washington, leyeron los nombres de los presos politicos cubanos.

Pieza del artista Hamlet Lavastida.
Pieza del artista Hamlet Lavastida.

El artista visual y ex preso político cubano, Ángel Delgado, exhibió piezas creadas durante su encarcelamiento mientras que el artista cubano Hamlet Lavastida presentó la serie "República Carcelaria", compuesta de dibujos donde recrea vistas aéreas de diferentes centros de detención.

Anyelo Troya, fotógrafo y video artista, quien documentó la grabación de la famosa canción "Patria y Vida" muestra tres fotografías de los artistas y presos políticos Maykel Castillo "El Osorbo" y Luis Manuel Otero Alcántara.

Pieza del artista Anyelo Troya.
Pieza del artista Anyelo Troya.

“La pieza central de la exhibición es de Annelys Casanova y es una interpretación infográfica de cuántas prisiones hay en Cuba. La pieza central de la exhibicion es un mazazo, es enfrentarnos a una cruda realidad. Tenemos 23 escuelas que se han convertido en prisiones en los 64 años que llevamos de infierno. Teníamos seis millones de personas con diez cárceles antes de 1959 y ahora tenemos 287 prisiones con mayor o menor grado de confinamiento para un total de 12 millones de personas, que muchos de ellos estamos regados por el mundo y somos cautivos también”, dijo Garzón Díaz.

La curadora dijo creer en el poder del arte para lograr cambios políticos, añadiendo de que es hora de comprometerse mucho más con el preso político cubano.

Por eso la exposición se llama así: El mundo no lo sabe. Tenemos que encargarnos de que lo sepan”, concluyó.

“La isla oculta” de Abraham Jiménez Enoa (VIDEO)

Jiménez Enoa acaba de publicar "La isla oculta", una colección de 16 crónicas sobre la realidad de la isla.

El periodista cubano Abraham Jiménez Enoa (La Habana, 1988) nos presenta un mapa panorámico de Cuba con su libro La isla oculta, publicado en España por la Editorial Libros del K.O. , con un diseño de portada de Patricia Bolinches.

En las 296 páginas del libro, el autor brinda una radiografía de Cuba, con una variedad de temas que abarcan la exclusión, el totalitarismo, las historias de asentamientos, de superación personal del cubano de a pie y las vicisitudes cotidianas, esas notas discordantes que conocemos tan bien la mayoría de los nacidos en la Isla.

Abraham Jiménez Enoa habla de su libro sobre Cuba "La isla oculta"
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Este es un libro fotográfico que se agradece y mucho. En el mismo, el cronista te acerca a la historia de la prostitución masculina en Cuba; nos cuenta de una comunidad de Viñales con sus creencias y sus ataduras; el sueño frustrado de una boxeadora; el perfil del activista y científico cubano Ariel Ruiz Urquiola; también nos acerca a la artista Áfrika Reina, miembro del Movimiento San Isidro que aún está en Cuba, y ofrece un acercamiento a los datos del suicidio en la Isla.

En conversación con Radio Televisión Martí, el periodista cuenta que su exilio ha sido duro y demoledor. Para él, es un duelo migratorio, en el que debe luchar con la distancia familiar y, hasta cierto punto, la incertidumbre laboral y personal.


A la pregunta de si espera que se repitan en Cuba hechos como el 27N o el levantamiento popular del 11 de julio, el autor explica que no quiere pecar de pesimista, pero le parece lejano y casi utópico, en gran medida por la situación de la isla donde la mayoría emigra o piensa en emigrar. A su juicio, tendrían que pasar muchas cosas, e insiste en que no quiere ser tildado de pesimista.

El ganador del Premio Internacional a la Libertad de Prensa, que otorga el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), afirma que en Cuba hay una dictadura, un Estado totalitario y que continua la represión contra el pueblo.

Jiménez Enoa acaba de resultar ganador además de la novena edición de la Beca Michael Jacobs de crónica viajera que otorgan la Fundación Gabo, el Hay Festival de Cartagena y la Michael Jacobs Foundation for Travel Writing.

Desde su exilio en Barcelona, el periodista nos ofrece esta colección de crónicas conmovedoras, que como él mismo ha dicho, "intentan desentrañar la Cuba subterránea".

“Estamos en contra de la dictadura y en contra del comunismo”, declara Gente de Zona en Chile (VIDEO)

Gente de Zona en Festival de Las Condes, el 28 de enero. (Instagram/Gente de Zona)

Con un irrevocable “¡Abajo el comunismo!”, el reconocido dúo cubano Gente de Zona, que se presentara en la noche del sábado, 28 de enero, en el Festival de Las Condes 2023, en Santiago de Chile, levantó pasiones entre los miles de asistentes.

Alexander Delgado, uno de los integrantes del duo, con una bandera cubana entre las manos, hizo un alto entre tema y tema, para declarar: “Y, particularmente, nosotros estamos en contra del comunismo. ¡Abajo el comunismo!”, declaró el cantante con gritos de aprobación como telón de fondo.

A los aplausos, Randy Malcom, el otro integrante de la dupla, intervino para agradecer a Chile “por acoger a tantos cubanos” y, acto seguido, Delgado volvió a tomar el micrófono para subrayar:


“No sé ustedes, pero yo, que soy cubano, aquí van a ver el resultado del comunismo, lo que pasa con Cuba. Por eso nosotros estamos en contra de la dictadura y en contra del comunismo y representamos la libertad de los pueblos, que es lo más importante”, manifestó, envuelto en la ovación de los presentes.

Tras estas palabras, según la prensa chilena, el dúo interpretó “Patria y Vida”, canción que se convirtiera en himno de lucha para los cubanos, dentro y fuera de la isla, y que, con la participación de Yotuel Romero, El Funky y Maykel Castillo “El Osorbo”, este último prisionero político del régimen, ganara dos premios Grammy Latino en 2021.

Durante la presentación, el público, salvo algunos silbidos, se mostró receptivo al alegato de Alexander Delgado, aunque en las redes sociales las declaraciones del duo recibieron reacciones diversas.

Gloria Estefan, feliz de ser la primera hispana del Salón de la Fama

Gloria Estefan

La cantautora Gloria Estefan se mostró honrada de ser la primera mujer hispana que ingresará al Salón de la Fama de los Compositores y resaltó que es una muestra del aporte de los latinos a la música en Estados Unidos y el mundo, según señala a EFE.

"Significa que los hispanos hemos hecho una contribución importante al mundo de la música en los Estados Unidos y ojalá eso ayude a que muchos más latinos puedan recibir ese gran honor", expresa Estefan, nacida en La Habana, Cuba.

Recuerda que tanto ella como su esposo, el productor Emilio Estefan, tuvieron que mantenerse "firmes" para no cambiar sus nombres y su sonido a fin de sonar "más estadounidense".

Sin embargo, dice que los tiempos han cambiado.

"Se ve claramente esto en el éxito que han tenido Camila Cabello, Luis Fonsi y Bad Bunny entre muchos, y el reguetón se escucha en estaciones de radio en muchos países", indica.

En junio próximo, Estefan, que ha vendido más de 100 millones de discos y ganado 8 premios Grammy, ingresará al Salón de la Fama de los Compositores en una ceremonia que se realizará en Nueva York.

Para la intérprete es muy "especial" este tributo por la misma "magia" que significa componer música, pero especialmente por "ser la primera mujer latina a recibir ese honor".

“Desde niña, la música le habló a mi corazón con sus melodías y letras", expresó Estefan, de 65 años.


"Me sentaba a escuchar mis discos y leía los nombres de las personas que habían creado las canciones que me llenaban el corazón y me servían de catarsis y me imaginaba cómo ellos pudieron haber creado esa magia", relata.

"En esos momentos jamás imaginé que algún día yo tendría el privilegio de componer canciones que significarían lo mismo para otras personas y mucho menos que terminaría siendo una de las pocas compositoras que reciben el honor de ser invitadas a ser parte del Songwriter's Hall of Fame", enfatizó.

La honestidad al componer

Este año, Estefan hace parte de un grupo diverso de siete compositores que se sumarán al Salón de la Fama, entre ellos el famoso rapero Snoop Dogg y la nigeriana-británica Sade.

La cantante, casada desde hace más de 40 años con Emilio Estefan, subraya que los ritmos latinos "ya son parte de la fibra de la música, no solo en Estados Unidos sino a través del mundo".

Recuerda que cuando era niña su inspiración eran José Feliciano, Carlos Santana y Desi Arnaz, que cantaba y hablaba en español "en uno de los programas más exitosos" de la televisión estadounidense, "I Love Lucy".

"Por esa razón yo creía que las puertas estaban abiertas para los sonidos latinos en la radio americana (estadounidense). Pero eso no era la realidad. Nos costó mucho a Emilio y a mí convencer a nuestra propia disquera que podíamos tener éxito con nuestro sonido", explica.

Estefan cuenta que se mantuvieron "firmes" en que jamás cambiarían su nombre y que "no íbamos a diluir nuestro sonido para sonar más americanos".

"Estábamos seguros de que lo que nos daría el éxito era que teníamos un sonido fresco y diferente a lo que se escuchaba. Hoy en día ya no existe tanta resistencia", manifiesta Estefan.

En el caso de las mujeres, dijo, incluso hay muchas incursionando en géneros antes dominados por los hombres.

"Afortunadamente estamos viendo a muchas más mujeres compitiendo en el campo de la música que anteriormente era de los hombres como la música urbana".

"No solo están a nivel de artista sino también componen sus propias canciones", enfatiza.

La vocalista de la agrupación "Miami Sound Machine" recuerda que cuando tuvieron el primer éxito mundial, "Dr. Beat" (1984), "eran pocas las mujeres que competían a nivel mundial".

“Gracias a Dios que cuando yo era adolescente en los años setenta tenía a Carole King como ejemplo de lo que una mujer podía lograr.

Ella fue la primera mujer que logró llenar conciertos en estadios y componía su propia música", dice.

Estefan señala que el único consejo que tiene para las nuevas generaciones de compositores, sean hombres o mujeres, es escribir desde el "corazón".

"Que hablen sobre sus experiencias, emociones e ideas y no simplemente sentarse a tratar de componer un hit (éxito) porque esas son las canciones que perduran, las que hacen una conexión emotiva con los oyentes", explica.

"El público quizás no sepa cuál fue la inspiración de una canción, pero pueden palpar fácilmente si es algo honesto que nació del corazón del compositor", añade.

“Existen (Resistencia del arte urbano en Cuba)”, una crónica visual para entender el arte callejero (VIDEO)

Muralista cubano Yulier P., director del documental EXISTEN Resistencia del Arte Urbano en Cuba. (Cortesía de Yulier P.)

“Existen: Resistencia del Arte Urbano en Cuba” es un documental dirigido por el artista plástico Yulier Rodríguez, conocido como Yulier P, y el cineasta Fernando Fraguela Fosado.

El material recoge la historia del grafiti, del arte plástico callejero cubano, según nos dice Yulier, y que puede verse en la página del artista bajo el nombre “Yulier P Oficial”.

La idea, nos cuenta, comienza a gestarse durante los años 2017/2018, cuando siente la necesidad de gritar toda la censura que han sufrido los grafiteros cubanos. Le preocupaba, además, que esta memoria histórica desapareciera, y también influyó la censura que ha tenido durante muchos años su obra artística.

Después se unió al proyecto el cineasta Fernando Fraguela, a quien la idea le pareció fantástica.

Luego de una beca que le fue otorgada a Yulier P, retomaron la filmación sobre el año 2021.

El objetivo es que el documental sea un fundamento educativo e informativo, y que las personas que lo vean conozcan lo que ha sido parte del arte callejero en Cuba.

Los realizadores aclaran que hubiesen querido hacerlo más extenso, más abarcador, pero las condiciones materiales y el tiempo lo impidieron.

El pintor y grafitero cubano Yulier P habla de su documental EXISTEN, Resistencia del Arte Urbano en Cuba
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En un recorrido lleno de imágenes y sonidos, el documental narra la historia del grafiti, de los inicios del arte callejero, de la participación de las mujeres en esta expresión artística, y el impacto de las redes sociales por estos tiempos.

Se destaca en el filme el surgimiento de una nueva generación de grafiteros con un discurso propio, que también sufren la represión sobre ellos y sus familiares, unido a la desidia de las instituciones gubernamentales.

Menciona, además, el fenómeno del éxodo y el incremento de la censura después de las protestas del 11J.

En el audiovisual intervienen varios representantes del arte callejero, estudiosos del tema, la música de David de Onmi, la sabiduría de Amaury Pacheco, las opiniones del artista Julio Llópiz Casal, el especialista Orlando Zamora, entre otros.

Los realizadores agradecen a todos los que participaron, y a las personas que ven el documental, con la esperanza de que, de alguna manera, ayude a la interpretación de los códigos visuales que se ven en las calles, y de que se conozca la situación de estos artistas en Cuba.

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