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Arte y Cultura

Raúl Proenza: "Yo me siento cubano"

El pintor Raúl Proenza rodeado de sus obras. (Perfil de Facebook).

La vida y las invenciones del pintor Raúl Proenza, nacido en Miami en 1959, han estado y estarán para siempre ligadas a Cuba.

Sus padres, cubanos, siendo él un bebé decidieron regresar a su nación creyendo, al igual que otros tantos, que la Revolución que acababa de triunfar, tal y como prometía Fidel Castro en sus discursos y promovían no pocos medios de comunicación en el mundo, le traerían progreso a los cubanos.

Pero al poco tiempo se dieron cuenta que lo que se había instaurado en la Isla no era otra cosa que una dictadura comunista y cuando intentaron escapar no pudieron hacerlo hasta abril de 1980, en el éxodo del Mariel.

"Empezaron a ver los decomisos de los negocios, robarle a la gente las casas. Y mi papá dijo: bueno, yo regreso a los Estados Unidos, si yo vivía en los Estados Unidos y soy residente en los Estados Unidos. Y cuando presentó para irse le dijeron que ellos se podían ir, pero el que no podía salir era yo, a pesar de ser ciudadano americano", relata el artista, quien hasta esta semana expuso en el Miami Hispanic Cultural Arts Center su colección titulada Éxodo, en referencia al fenómeno del Mariel.

Aunque durante las primeras décadas de la Revolución, Proenza era sólo un niño, no olvida las medidas represivas de las que él y sus familiares fueron víctimas.

"Siempre nos tenían como unos rehenes allá en Cuba. Cada vez que inventaban aquellas famosas guerras, que iban a ser invadidos por Estados Unidos y todo lo demás. A mi padre lo castigaron, lo metieron diez años trabajando en el campo, en la agricultura. Y a mí me dijeron que yo no podía salir de Cuba hasta que cumpliera la mayoría de edad", dice el apasionado dibujante en el más reciente episodio de la videoserie Mariel 40 años, producida por Radio Televisión Martí.

Por entonces en Cuba ya sólo existían las escuelas estatales, bajo las imposiciones del régimen comunista, por lo que Proenza tuvo que portar, aunque a su manera, la pañoleta que identifica a los pioneros en la Isla.

"Yo fui pionero como todos los niños en Cuba. Claro, tuve siempre problemas con la pañoleta, yo la usaba para limpiarme la boca y entonces siempre me estaban regañando, me estaban castigando. Y claro, fui pionero. Eras un niño y ellos te manipulan de la manera que quieran manipularte, hasta que ya empiezas a crecer y a darte cuenta de que las cosas son diferentes. Y mi papá y mi mamá trataban de evitar que yo me metiera en problemas, porque yo siempre fui un poquito rebelde con respecto a aquello", asegura.

Cuando en 1974 se fundó la escuela Lenin, el hoy reconocido creador, cuenta que se ganó una beca para lo que entonces se publicitara como un centro de enseñanza avanzado que potenciaría las vocaciones de los estudiantes.

Pieza de la serie Éxodo del artista Raúl Proenza.
Pieza de la serie Éxodo del artista Raúl Proenza.

"Recuerdo que me pararon frente a la escuela y me dijeron que a pesar de que yo era un buen estudiante y todo lo demás, yo no podía ir a esa escuela porque solamente era para niños revolucionarios y yo era un enemigo de la Revolución. Cosa que yo nunca entendí", confiesa Proenza, quien años más tarde, luego de aprobar los exámenes de aptitud, logró entrar a la prestigiosa Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, fundada en 1818, la institución de su tipo más antigua en Hispanoamérica.

Cuba es una tema arduo y constante en la vida y el arte de Proenza. "Mucha gente me dice: pero si tú ni eres cubano. Y yo no nací en Cuba, pero mis padres son cubanos. Y yo sí soy cubano, yo me siento cubano. Porque viví allí, mis amigos, mi infancia, todo fue allá. Yo adoro a este país, este es mi país, Estados Unidos es mi país y me siento muy contento aquí, pero Cuba la tengo aquí siempre", dice Proenza señalando a su corazón.

"Y lo peor de todo es que hay personas que defienden aquella cosa monstruosa. Y hay personas que no tienen porqué estar allí y no quieren estar allí y están obligados porque no le dan la oportunidad de salir. Y hay gente que quieren hacer mil cosas y no pueden porque es un régimen terrible", lamenta el autor de cientos de obras donde persisten elementos que aluden a su irremediable relación con Cuba y los cubanos.

La videoserie Mariel 40 años, que Radio Televisión Martí emite desde abril en sus plataformas digitales, cuenta hasta el momento con más de una decena de episodios con la participación de Andrés Reynaldo, Jorge Luis Piloto, Elizabeth Caballero, José García, Luis de la Paz, Víctor Andrés Triay y Zoé Valdés, entre otras figuras que rememoran y analizan la significación, luego de 40 años, del éxodo del Mariel para Cuba y sus exiliados.

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Biden reconoce a poeta cubanoamericano con Medalla Nacional de las Humanidades

Biden condecoró al poeta cubanoamericano Richard Blanco, el 21 de marzo de 2023 en la Casa Blanca.

El presidente Joe Biden reconoció el martes al poeta cubanoamericano Richard Blanco con la Medalla Nacional de las Humanidades, el premio más importante que el gobierno de Estados Unidos otorga a artistas y entidades.

El escritor fue galardonado "por dar vida a la identidad y la idea de Estados Unidos".

"Poeta y autor galardonado, profesor y orador público e hijo de inmigrantes cubanos, la poderosa narración de Richard Blanco desafía los límites de la cultura, el género y la clase mientras celebra la promesa de los más altos ideales de nuestra nación", reconocieron en la ceremonia de entrega que tuvo lugar en la Casa Blanca.

Entre los galardonados con la Medalla Nacional de las Artes y de las Humanidades estuvieron reconocidas figuras como los músicos José Feliciano, Bruce Springsteen y Gladys Knight, la actriz Julia Louis-Dreyfus, la diseñadora Vera Wang y los escritores Walter Isaacson y Amy Tan, entre otros.

El presidente Joe Biden entrega la Medalla Nacional de Humanidades 2021 a Richard Blanco en la Casa Blanca en Washington, el martes 21 de marzo de 2023.
El presidente Joe Biden entrega la Medalla Nacional de Humanidades 2021 a Richard Blanco en la Casa Blanca en Washington, el martes 21 de marzo de 2023.

En sus redes sociales, el poeta criado en Miami y escogido en 2013 por el expresidente Barack Obama para leer un poema en el acto de inauguración presidencial, agradeció a Biden y al Fondo Nacional para las Humanidades por este "tremendo honor".


"Me siento honrado de unirme a este estimado grupo como receptor de la Medalla Nacional de Humanidades. Al crecer tuve muy poco acceso a los libros y las humanidades. Debo mis logros a mis padres y sus sacrificios al emigrar a los Estados Unidos desde Cuba, huyendo del régimen opresivo de Castro para poder vivir en una sociedad democrática", escribió Blanco, quien destacó el importante papel de las humanidades en la educación.


En agosto de 2015 viajó a La Habana para leer su poema "Cosas del mar" en el acto de izado de la bandera de Estados Unidos en la embajada estadounidense, considerado uno de los momentos más significativos del acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, impulsado por Obama y el general Raúl Castro.

Blanco ha publicado entre otros títulos los poemarios "City of a Hundred Fires", "Directions to The Beach of the Dead" y "Looking for The Gulf Motel". Ha ganado el Premio de Poesía de la universidad de Pittsburgh y el Premio PEN American Center Beyond Margins.

Jean-François Fogel, de la literatura a lo digital

El periodista francés Jean François Fogel, experto en medios digitales, en una imagen de archivo. (Tomada de Facebook/Fundación Gabo)

Nos conocimos a través de la literatura, nos unieron numerosos escritores que él me dio a conocer mediante un folleto literario en gran formato publicado por el diario Libération en los años ochenta, en coautoría con Daniel Rondeau, cuyo título interpelaba en francés: Pour quoi écrivez-vous? ¿Por qué escribe usted? Eran entrevistas a numerosos escritores reconocidos. Jean-François Fogel me condujo de tal modo a leer a Samuel Beckett; y entonces, de la lectura de Beckett, así como de la de Paul Morand, fundamos una amistad que durará y trascenderá más allá de cualquier suceso, una amistad en la que la literatura tomaba un espacio esencial; y luego Cuba.

En Cuba ocurrió el gran reencuentro, durante los pérfidos años noventa; recorrimos los lugares más insólitos y peligrosos en aras de investigar para su libro ‘Fin de Siglo en La Habana’, coescrito con Bertrand Rosenthal. En aquella ocasión me regaló uno de las obras más bellas y precisas en su brevedad y por contenido sobre literatura cubana, titulado ‘La Havana’, coescrito con Olivier Rollin y Jean-Louis Vaudoyer. Entonces debió marcharse, regresar a París para culminar la obra con la que defendió sin descanso la libertad de mi país, y para no volver nunca más a La Habana, aunque lo intentó, pero las autoridades castristas no se lo permitieron. Con el tiempo, después de haber publicado dos artículos míos en Le Monde, un diplomático del régimen lo visitó de improviso para comunicarle que le dejarían regresar a la isla si paraba de publicarme en el periódico; su respuesta fue: “El planeta es grande, mi misión en la isla va más allá de algo físico”.


Desde allá yo, y él desde aquí, en París, seguimos escribiéndonos acerca de “magnifiques” autores, de libros recientes; lo mismo sobre su ‘Morand Express’ quae sobre el Nobel, V. S. Naipul, de quien era también muy leal, o de un próximo libro político acerca de Pablo Escobar.

Fogel había leído mis manuscritos en La Habana, el primero en leerlos y el primero en darme opiniones claras y ánimos para que continuara escribiendo pasara lo que pasara. Así fue. Publiqué mi primera novela en Francia, ‘Sangre azul’, en 1993, con todos los riesgos que eso implicaba en la época; cuando envié la segunda, bien distinta en tema y en estructura, ‘La nada cotidiana’, Jean-François sirvió de mensajero e intermediario para que el editor percibiera la importancia de ese libro en mi vida y en la vida de los cubanos.

Me faltan las palabras para describir y agradecer todo lo que le debo a Jean-François Fogel. Además de su serena y sincera amistad, era mi guía, mi modelo, mi protector, mi hermano. Hoy se ha ido de este mundo; y no puedo con mi alma, es como si se me hubiera vaciado el cuerpo. Ayer en la tarde, al salir del hospital, después de haberle sostenido su mano y de haberle hablado con la esperanza de que pudiera oírme, nuestra vida juntos fue pasando reveladora en mi mente y velando todo lo abrumador de esta ciudad que otrora fue lo contrario, de una belleza incalculable, supuestamente inquebrantable.

Al exiliarme en París, él se hallaba inmerso en renovar el periódico Le Monde, le Nouveau Monde, el sueño se le iba en ese proyecto que se convirtió en un enorme éxito editorial y periodístico. Desde entonces devino uno de los grandes traspasadores de sabiduría, porque creía firmemente en la literatura y en el periodismo, tanto impreso como digital. Porque llegó el momento en que supo avizorar que lo digital se dirigía hacia mundos (ahora sí) desconocidos, nuevos y apasionantes; entonces hizo de esa fórmula de investigación y enseñanza una especie de escuela espiritual y numérica. Con Bruno Patino publicó dos libros sobre el tema. Desde la Fundación de Periodismo Gabriel García Márquez, regó su maestría y discreto liderazgo. También publicó un libro sobre otra de sus querencias: el rugby. De ahí que yo deviniera aficionada a ese deporte. En la Facultad de Sciences-Po (Ciencias Políticas) en París, difundió reglas de escritura y de pensamiento, ideas sobre Hispanoamérica.

Discreto, puntual, presente siempre cuando más le necesitábamos, cercano desde donde estuviera, la mano abierta para ayudar y resolver sin erigirse más que en amigo, las heroicidades proclamadas no iban con él. Sin embargo, era y es un héroe, el héroe de sus familiares, de sus lectores, sus amigos, el mío. El único amigo de Daniel Rondeau, a quien hoy heredo, y el único mío. El amigo de Héctor Feliciano y Bruno Patino, ambos hasta el final ahí a su vera. El salvador que me liberó de un mundo perverso y atribulado y me introdujo en un nuevo mundo reinventado por él desde su preciada y valiosa biblioteca. Gracias, bro, hermano mío, descansa en paz. ¿Qué me voy a hacer ahora en esta ciudad sin ti?

“El Matadero”, del cubano Fernando Fraguela, mejor documental del Festival de Cine de Málaga (VIDEO)

Fernando Fraguela. (Foto: Facebook/Festival de Málaga)

La película cubana “El Matadero”, del director Fernando Fraguela, ganó la Biznaga de Plata al Mejor Documental en el Festival de Cine de Málaga (sur de España).

“La selección oficial al concurso fue inesperada, pero más aún la premiación. Es una película que hice en plena pandemia, un documental autorreferencial para hacer catarsis sobre cuestiones de mi infancia y juventud, y lo que fue vivir en El Calero, Pinar del Río”, afirmó el cineasta en declaraciones a Radio Televisión Martí.

“El Matadero” aborda la cría de cerdos en un barrio de edificios de Pinar del Río, donde los vecinos luchan por sobrevivir. Su tesis es que “el matadero se convierte cada vez más en el barrio”, y viceversa.


Fraguela no esperaba que la película “se pudiera entender completamente fuera de Cuba, ni mucho menos”, por lo que le sorprendió la excelente acogida de la crítica española.

“Mucha alegría y sorpresa porque haya ocurrido algo así con el cine cubano, que normalmente no tiene tanta visibilidad, por desgracia”, dijo.

Para el director, la película narra “una realidad que permanece en Cuba”.

“En 2021, cuando la filmé, estábamos en plena pandemia, y ya la escasez era bastante. Hoy, en 2023, todo esto es mucho peor. Y más en lugares apartados de la realidad de La Habana”, valoró.

El creador espera que el reconocimiento sirva para ayudar a los cineastas cubanos exiliados en España: “Somos unos cuantos, y estamos intentando hacer cine en la diáspora, que es algo bien difícil”.

Fernando Fraguela (1991) se graduó en Dirección de Cine en 2018 en la Universidad de las Artes y en 2019 del semestre de Documentary Video Production in Havana, por la NYU Tisch School of the Arts. Entre sus filmes aparecen “Mujeres que sueñan un país” (2023), “Existen, resistencia del arte urbano en Cuba” (2023), “Sueños al pairo” (2020) y “Las desdichas de un hombre” (2018).

Fallece en Miami el pintor cubano Miguel Ordoqui: con él se va "una época"

El pintor cubano Miguel Ordoqui. (Foto: Miguel Sánchez/Facebook)

El pintor cubano Miguel Ordoqui, uno de los artistas más representativos de la generación del Éxodo del Mariel, falleció este sábado en Miami a los 84 años de edad, confirmaron familiares y amigos en las redes sociales.

"Se fue tranquilo y sereno; durante todo el día estuvo despidiéndose de sus amigos y seguidores (...). Miguel deja un vacío entre todos", escribió en Facebook Amaury Castillo, quien agradeció a los admiradores y allegados al pintor por las muestras de cariño.


Ordoqui, maestro de la pintura figurativa, emigró a Estados Unidos en 1980, durante una ola migratoria que trajo a 125 mil cubanos a las costas del sur de la Florida.

El pintor cubano estudió artes plásticas en la Academia de San Alejandro, en La Habana. Su obra fue censurada en la isla por su posición política, abiertamente en contra del régimen cubano.

En Miami, Ordoqui fue uno de los protagonistas de Ten out of Cuba, una exhibición que reunió a los artistas más representativos del Mariel.

"Se nos fue un gran talento de las artes plásticas de Cuba, Miguel Ordoqui. Descansa en paz, siempre te recordaremos", escribió en Facebook Vivian Pérez, directora de la galería Art Emporium, de Miami, junto a fotos del pintor en su estudio, y en la galería, donde expuso parte de su obra.

"Ordoqui deja un gran legado", subrayó Pérez.


"Viendo a Miguel Ordoqui a punto de marcharse, sentí que con él se iba una época, una hermosa época de las artes en Miami, un período que no se repetirá, pero que pude disfrutar gracias a todos ellos, los pintores de esta ciudad, en aquel tiempo, la mayoría llegados por el Mariel, quienes me acogieron como uno de ellos, cuando yo llegué en 1995, a través de otro Éxodo, el de los balseros", expresó el artista y ahijado del fallecido, Sergio Lastres.


El presidente y fundador del proyecto Los Plantados, Inc., Miguel Sánchez, se despidió de Ordoqui recordando su calidad como artista y como ser humano.

"E.P.D. al gran Miguel Ordoqui. Artista, ser humano, preso político que amaba a su Cuba libre. Amigo de la causa de los niños del Miami Power Team Foundation. En varias ocasiones vino a los talleres de pintura con nuestros niños con discapacidades para enseñarles a pintar y pasar un buen rato con ellos, eso le llenaba el alma", concluyó.


El cubano expuso su obra en Bélgica, España, Costa Rica, Brasil, Argentina y Puerto Rico, entre otros países, destacó el diario independiente 14ymedio. En reconocimiento por su destacada carrera artística, recibió en 2005 la medalla Lorenzo el Magnífico, en la Bienal de Arte Contemporáneo de Florencia, Italia.

Presentan en Miami documental que reflexiona sobre las violaciones a los derechos humanos en Cuba

Imagen de la presentación del documental "Dos Patrias". Cortesía: Instituto Raza e Igualdad. Cartel tomado de su página de Facebook.

Este viernes, 17 de marzo, el Instituto Raza e Igualdad, junto a producciones “La Tiorba”, presentará en Miami el documental “Dos patrias”, un filme que reflexiona sobre las violaciones a los derechos humanos en Cuba.

El material acerca sutilmente al público a las historias de tres activistas de diferentes provincias y procedencias, que revelan las experiencias sufridas en la Isla.

En el documental aparecen los testimonios de las activistas Aymara Nieto Múñoz, actualmente en prisión, y Xiomara Cruz Miranda y el Dr. Eduardo Cardet, exprisionero político y líder del Movimiento Cristiano Liberación.

Johanna Villegas, coordinadora de programas para América Latina del Instituto, habló sobre la labor y la misión de la organización, los programas que presentan en diferentes partes del mundo y el enfoque en Latinoamérica, en una entrevista para la Revista Informativa “Tempranito y de mañana”, de Radio Martí.

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Villegas destacó que, teniendo en cuenta este enfoque y la situación de países como Cuba, Nicaragua y Venezuela, la organización trabaja directamente con la sociedad civil independiente en desarrollar acciones contra la discriminación racial, por la identidad de género y para promover derechos humanos y políticos.

Señaló que el documental “Dos patrias”, que toca de cerca la situación de las personas privadas de libertad en Cuba, es un ejemplo de cómo el Instituto ha ido creciendo en materia de denuncia de la falta de libertades.

Subrayó, además, que el filme es parte del esfuerzo que hace Raza e Igualdad para llegar a diferentes audiencias, y dar a conocer las violaciones de derechos humanos en países de la región.

La presentación del documental se realizará en el Graham Center de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), en Miami, a partir de las 7:00 PM (hora del este de EEUU) de este viernes, 17 de marzo, gracias al apoyo del Cuban Research Institute (CRI).

Las personas que deseen asistir pueden inscribirse en el siguiente link: https://bit.ly/3ZZLJ8O

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