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América Latina

¿Por qué mataron al presidente de Haití?

Fotografía de archivo del 7 de febrero de 2020 del presidente de Haití, Jovenel Moïse, llegando para una entrevista en su casa en Petion-Ville, un suburbio de Puerto Príncipe, Haití. (AP/Dieu Nalio Chery)

Jovenel Moise, de 53 años y sin ninguna experiencia previa en la política antes de llegar a la presidencia de Haití, denunció que se estaba preparando un golpe de estado en su contra.

MIAMI, EEUU - Las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia de Colombia y Estados Unidos investigan las conexiones locales con el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moise esta semana, y enviarán funcionarios a la empobrecida nación caribeña tras el arresto de ciudadanos de sus países por el magnicidio.

La Casa Blanca informó el viernes que oficiales de la Oficina Federal de Investigación y del Departamento de Seguridad Nacional estarán involucrados en las investigaciones, dijo el viernes la secretaria de prensa, Jen Psaki: "Nuestra asistencia es para ayudar al pueblo de Haití y para ayudarles a superar un momento muy difícil".

El presidente de Colombia, Iván Duque, anunció que los directores de la Dirección Nacional de Inteligencia y de la Policía Nacional viajarán a Haití para colaborar en las investigaciones. "He ordenado al director de la DNI y al director de Inteligencia de la Policía de Colombia brindar todo el respaldo y viajar en las próximas horas, con personal de Interpol Colombia, a Haití para unirse al esfuerzo de las autoridades de la nación hermana", afirmó el mandatario.

Varios colombianos que formaban parte de un comando armado que asesinó a Moise entraron en Haití a través de República Dominicana y estuvieron en la isla más de un mes al parecer planeando el asesinato, dijeron el viernes fuentes del Ejército y la Policía Nacional.

La policía haitiana aseguró que el asesinato fue cometido por 26 colombianos y dos haitiano-estadounidenses, identificados como James Solages, de 35 años, y Joseph Vincent, de 55.

Diecisiete de los hombres fueron capturados tras un tiroteo con las fuerzas haitianas en Petionville, un suburbio de la capital Puerto Príncipe, mientras que tres murieron y ocho están prófugos. Las autoridades buscan a los autores intelectuales del asesinato.

El magnicidio ocurrió el miércoles. La esposa de Moise, la primera dama Martine Moise, resultó herida de gravedad y ahora se recupera en un hospital del sur de la Florida, en Estados Unidos.

En la comunidad internacional, muchos se preguntan qué fue lo que pasó para que unos asaltantes entraran en la residencia oficial y terminaran con la vida del mandatario. El presidente Joe Biden condenó el hecho que catalogó de "horrible asesinato" y condenó el "acto atroz".

En una entrevista publicada el 13 de febrero en el diario El País, de España, Moise advertía que se estaba preparando un golpe de Estado por parte de familias y empresarios “que controlan los principales recursos del país”.

Expuso entonces que eran estos grupos los que en el pasado “siempre han puesto y quitado presidentes” con el objetivo de “crear desestabilización en el país”.

A continuación algunos aspectos clave:

Un país sumido en una grave crisis sociopolítica

Haití no vivía el mejor momento de su historia. Hace 10 años, el país caribeño sufría las consecuencias de un devastador terremoto que provocó la miseria de una población que ya estaba sumida en una profunda crisis social y económica.

La grave situación en el país obligó a muchos haitianos a abandonar su patria y buscarse la vida en otros lugares.

El 28 de noviembre de 2016 se confirmó que Jovenel Moise había ganado las elecciones generales y se convertía así en el próximo presidente de Haití. En su discurso de aceptación de la victoria, hizo un llamado a todos sus compatriotas tanto en dentro como fuera del país para que juntos pusieran “de pie” Haití.

“Hago un llamado a la juventud del país, a todos los haitianos que viven en el exterior, a todos los profesionales del país para que se comprometan a mi lado para poner al país de pie, porque Haití está de rodillas”, exclamó desde un hotel de la capital, Puerto Príncipe.

Un presidente convencido de que en Haití había futuro

Moise nació en 1968 en el seno de una familia humilde: su madre era costurera y su padre era agricultor y mecánico. A la edad de 6 años, su familia se instaló en Puerto Príncipe y fue en la capital donde pudo estudiar en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Quisqueya.

Pero no ejerció de maestro, sino que se mudó al noroeste del país para impulsar un proyecto empresarial sobre bananas orgánicas. Su emprendimiento no le fue nada mal ya que después construyó una plantación unas 1.000 hectáreas, convirtiéndose así en la primera zona franca agrícola del país que exportaba a varios países europeos.

Su ascenso político

Hasta el 2015, el entonces empresario no era una figura conocida en el ámbito político de Haití. No lo fue hasta que el expresidente Michel Martelly anunció que lo iba a nominar como candidato por el partido Tèt Kale, una formación política de ideología centroderecha y que el propio Martelly había fundado.

En ese momento, el expresidente destacó de él sus orígenes rurales y sus éxitos empresariales con el objetivo de demostrar a un pueblo cansado y sin expectativas de futuro que es posible avanzar en un país como Haití.

Moise no tenía experiencia política ya que jamás había ocupado un cargo público ni había sido parte de una administración de gobierno, pero fue esa carta de presentación la que acabó convenciendo a la mayoría de la población que lo votó para ocupar el puesto de presidente de Haití.

¿Cuándo empezó la cuenta regresiva?

A pesar de su discurso renovador e inspirador para Haití, el presidente tuvo que hacer frente a varias olas de protestas, en muchas ocasiones violentas, en todo el país.

La situación se agudizó el pasado 7 de febrero cuando grupos de la oposición determinaron que el mandato de Moise había terminado. Desde entonces, el país ha tenido dos presidentes: el que acaban de asesinar y otro, Joseph Mecène, un juez de 72 años que, aunque está respaldado por formaciones políticas opositores, no cuenta con el apoyo de la mayoría de la comunidad internacional.

Moise se defendía de los ataques diciendo que aún le quedaba un año más de gobierno, bajo su argumento de que había asumido la presidencia oficialmente el 7 de febrero de 2017 y denunció que se estaba orquestando un golpe de Estado en su contra.

El retraso se debió a que hubo varias acusaciones de fraude electoral en los comicios de 2015, lo que obligó a que se ordenara la realización de nuevas elecciones. Después de todo, se confirmó que Moise contaba con la mayoría de los votos.

El objetivo de Moise

Moise insistía en que la solución a los graves problemas pasaba por conseguir un país basado en la “convivencia”, “la calma”, “la serenidad” y “la unidad”.

Es por ello que su plan pasaba por la convocatoria de unas elecciones parlamentarias, que había suspendido durante dos años. Al momento del magnicidio, habían sido previstas para octubre de 2021, un mes después de las presidenciales a las que el presidente ahora fallecido ya no podía postularse.

Moise, al mismo tiempo, había convocado para esa fecha un referéndum para impulsar una nueva constitución en el país, defendiendo que hacía falta modernizar esos estatutos. Esa idea no acabó convenciendo a sus detractores de la oposición, que pensaban que lo que quería hacer el presidente de Haití era anular el artículo que impedía presentarse de nuevo a la reelección.

Escándalo de corrupción: PetroCaribe

En toda esta trama política aparece Venezuela. El hasta ahora presidente había adoptado políticas duras contra el gobierno liderado por Nicolás Maduro, al igual que otros países del hemisferio occidental.

Mientras su mandato estuvo también rodeado de críticas y denuncias por un escándalo de corrupción asociado al programa PetroCaribe. Sus críticos apuntaban contra él por supuesto vínculo a las ganancias del petróleo vendido a Haití por Venezuela a precios preferenciales en virtud de PetroCaribe. Ese dinero estaba supuesto a ser utilizado en proyectos sociales, educativos y de infraestructura.

Según las denuncias, la mayor parte del dinero se usó indebidamente y los esfuerzos por llevar a los responsables ante la justicia han fracasado hasta ahora.

Ese escándalo también contribuyó a la desconfianza en el país y a nuevas olas de protestas.

Moise fue criticado también por algunos haitianos, así como por funcionarios estadounidenses como la representante estadounidense Maxine Waters y la embajadora Michele Sison, por no llevar ante la justicia a los responsables de los asesinatos masivos de residentes en los barrios marginales de Bel Air y La Saline de la capital. Se ha culpado de los asesinatos a pandillas vinculadas al asesinado presidente.

¿Qué dicen las investigaciones preliminares?

El comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, el general Luis Fernando Navarro, dijo el viernes que de acuerdo a las investigaciones preliminares revelaron que 17 sospechosos colombianos se retiraron del Ejército entre 2018 y 2020.

"Somos categóricos en afirmar que los ciudadanos colombianos vinculados en estos hechos no pertenecen a las Fuerzas Militares, Ejército Nacional, no están en servicio activo", afirmó Navarro.

Once de los hombres abordaron un vuelo de Avianca el 4 de junio con destino a la ciudad turística de Punta Cana, en República Dominicana, que comparte la isla de La Española con Haití, reveló el director de la Policía Nacional de Colombia, general Jorge Luis Vargas.

Dos más viajaron desde Bogotá por vía aérea a Ciudad de Panamá el 6 de mayo y desde allí a Santo Domingo en donde permanecieron cuatro días antes de volar a Puerto Príncipe, precisó el oficial.

Vargas reveló que todos fueron contratados por cuatro empresas colombianas de seguridad que están bajo investigación.

Uno de los capturados formó parte de la unidad de fuerzas especiales antiterroristas urbanas del ejército colombiano y publicó fotos en una de red social en sitios que al parecer están en República Dominicana.

Muchas dudas quedan por aclarar sobre el magnicidio y las autoridades haitianas han asegurado que van a llegar hasta el fondo de la cuestión.

"La persecución de los mercenarios continúa", dijo Charles. "Su destino está fijado: caerán en la lucha o serán arrestados".

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¿Por qué las elecciones de 2021 en Nicaragua están consideradas las peores en tres décadas?

Las elecciones de 1990 en Nicaragua, cuando Violeta Barrios ganó la presidencia, no tuvo tantos procesos fraudulentos, según algunos expertos. Foto: archivo, VOA.

Analistas consultados por la Voz de América formulan al menos cinco puntos que evidencian las graves anomalías en este proceso electoral.

MANAGUA — Ni siquiera en las elecciones de 1990, cuando Nicaragua estaba sumergida en una guerra en que algunos historiadores estiman que murieron más de 50.000 personas, se vieron unos procesos electorales tan anómalos como ahora, dijo a la Voz de América el exdiputado Eliseo Núñez.

De hecho, así se refleja en el libro “La difícil transición nicaragüense”, escrito por el fallecido ministro de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, Antonio Lacayo. En dichos comicios se permitió la observación electoral y la candidata tuvo reuniones con importantes delegaciones de Estados Unidos y Europa.

Chamorro fue recibida antes de los comicios por el entonces presidente estadounidense George Bush en la oficina oval y también estuvo en varias capitales europeas, a las cuales les pidió la asistencia de observadores.

Las campañas electorales fueron maratónicas, relata Lacayo en su libro, al punto de que hubo momentos en que se improvisaron algunos cordones de seguridad para proteger a la candidata presidencial.

Un poco más de 30 años después, miles de nicaragüenses esperaban con ansias las elecciones de este año, tras la crisis de 2018 que marcó un antes y un después por la muerte de 300 opositores y el exilio de unas 100.000 personas que salieron a las calles exigiendo la dimisión del mandatario sandinista, Daniel Ortega, que volvió al poder en 2007.

Por ello, el proceso electoral tuvo inicialmente la misma relevancia con la que se dio en 1990, pero las condiciones fueron cambiando poco a poco y Ortega, lejos de preparar un panorama adecuado, anuló de facto el proceso al encarcelar a opositores, anular personerías, entre otras cosas.

Estos son cinco puntos por los cuales los opositores consideran esta elección como la peor de los últimos 30 años en Nicaragua.

A diferencia de otros comicios, los carteles de Daniel Ortega en donde se invita a votar por él son menos. Foto: Houston Castillo, VOA.
A diferencia de otros comicios, los carteles de Daniel Ortega en donde se invita a votar por él son menos. Foto: Houston Castillo, VOA.

1. Ausencia de observadores internacionales

A inicios de mayo de este año, la Asamblea Nacional de mayoría oficialista aprobó unas reformas en donde anularon la observación electoral, desoyendo las propias recomendaciones de la OEA al Gobierno de Ortega.

En la reforma se cambió la observación electoral, por el "acompañamiento electoral", el cual meses después fue explicado por la magistrada del Tribunal Electoral, Mayra Salinas, señalada de ser afín al oficialismo.

La diferencia, según ella, radica en que los observadores “quieren estar por encima de tu proceso nacional, de tu legislación y quieren incluso intervenir en los aspectos que no deben intervenir porque tu legislación no lo permite”.

“El acompañante internacional es como el amigo que llega a tu casa, que vos lo invitás para que llegue a tu casa y que pueda acompañar en un proceso de compartir, de ver, de disfrutarlo, de conocerlo y que pueda hacer recomendación efectivamente, pero el observador se te pone como que está por encima de tu proceso nacional”, indicó.

Ortega canceló al partido CxL a tres meses de las elecciones. La fórmula era un ex comandante de la resistencia y una exreina de belleza Miss Nicaragua. Foto: archivo VOA.
Ortega canceló al partido CxL a tres meses de las elecciones. La fórmula era un ex comandante de la resistencia y una exreina de belleza Miss Nicaragua. Foto: archivo VOA.

2. Precandidatos presidenciales están en prisión

Posteriormente, el mandatario inició una jornada de arrestos contra los precandidatos a la presidencia que gozaban de apoyo popular, según encuestas independientes y de prestigio como la de Cid Gallup.

Inició con la de mayor popularidad: Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Violeta Barrios.

La fiscalía acusó a Chamorro de lavado de dinero por medio de una organización que lleva el nombre de su madre y que tenía como fin promover la libertad de prensa.

“Esto es muy sencillo y voy a usar una palabra nicaragüense: el hombre (Ortega) está cagado. Se cagó de miedo, de pánico, porque Cristiana ha subido como la espuma”, dijo en entrevista pasada a la VOA, Claudia Lucía Chamorro, hija de la expresidenta Violeta Barrios.

Luego siguió el exembajador y catedrático Arturo Cruz, tras retornar este de un viaje a Estados Unidos. Su detención fue el 5 de junio en el Aeropuerto de Managua y las autoridades emitieron un comunicado indicando que era acusado de traición a la patria.

Tres días después, Ortega ordenó el arresto de dos precandidatos presidenciales más: Juan Sebastián Chamorro y Félix Maradiaga.

El 20 de junio en horas de la noche también fue arrestado Miguel Mora, igualmente precandidato a la presidencia y expreso político en 2018.

Quince días después fue detenido el líder campesino y aspirante a la presidencia Medardo Mairena, también con altos niveles de simpatía.

Y finalmente Ortega abrió una causa por medio del sistema judicial a Noel Vidaurre, uno de los últimos candidatos inscritos oficialmente en un partido político de oposición.

En total son siete los precandidatos detenidos.

“Claramente es, si no una de las peores, la peor elección que ha vivido Nicaragua en los últimos 30 o 40 años. Ortega eliminó a su competencia llevándolos a la cárcel. Eso no pasó ni siquiera en 1984 a mitad de la guerra”, enfatiza a la VOA el exdiputado Eliseo Núñez”.

Un agente de seguridad pública en las afueras del tribunal electoral en Nicaragua. Foto: Houston Castillo/VOA
Un agente de seguridad pública en las afueras del tribunal electoral en Nicaragua. Foto: Houston Castillo/VOA

3. No se permitió campaña electoral por la pandemia

También el Consejo Supremo Electoral, señalado de ser afín a Ortega, emitió unas medidas restrictivas alegando la pandemia del COVID-19 para los partidos que participan en la contienda, y los cuales son señalados de “legitimar” al mandatario sandinista.

El CSE redujo el periodo de campaña y ordenó que no se hagan convocatorias de no más de 200 personas. Además de eso, los partidos tendrán como máximo hora y media de campaña.

“Con estas restricciones es primera vez que se da algo así”, valora el analista político Edgar Parrales, quien recordó que en las primeras elecciones en Nicaragua después del triunfo de la Revolución Sandinista “hubo campañas”, y que incluso en medio de la guerra en 1990 también se lanzaron convocatorias donde se permitió a la oposición hacer campañas.

4. Daniel Ortega y Rosario Murillo se postulan como candidatos en medio de señalamientos de crímenes de lesa humanidad por las protestas de 2018

Desde el retorno al poder en 2007 de Daniel Ortega, el mandatario sandinista fue creciendo levemente en el apoyo popular. Algunos expertos sostuvieron en su momento que se debió al espaldarazo que dio el fallecido líder venezolano Hugo Chávez a Managua, lo cual fue utilizado por Ortega para crear programas “clientelistas” y considerados “populistas”.

Sin embargo, la caída de la poca popularidad que había alcanzado Ortega se dio tras la crisis de 2018 donde murieron varios estudiantes y los expertos independientes acusaron al mandatario y a su esposa de dichos “crímenes”, algunos considerados de “lesa humanidad”.

El analista político Eliseo Núñez cree que Ortega cierra la vía electoral porque está más consciente, “incluso que muchos opositores, de la enorme debilidad que tiene en apoyo popular”.

“Ortega es un líder de minoría, con una capacidad de organización alta que termina controlando al resto de la sociedad a costa de mecanismos de autoritarismo, fuerza y demás. Esa es la razón por la cual no se arriesga por la vía electoral. De hecho, en 2007 gana porque la oposición se divide, no por votos”, dice.

5. Ortega canceló la mayoría los partidos de oposición

Y finalmente la estocada al proceso electoral se dio el 6 de agosto, tres meses antes de los comicios. De forma sorpresiva el Tribunal Electoral canceló la personalidad jurídica al Partido Ciudadanos por la Libertad, considerado el último bloque oposición que quedaba en pie en Nicaragua.

Meses atrás también habían sido anulados dos partidos de oposición. El Partido de Restauración Democrática (PRD) y el Partido Conservador, cuyos dirigentes denunciaron que Nicaragua iba en camino a una de las peores elecciones de la historia, tal y como había señalado el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

“La decisión del presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo el 6 de agosto de prohibir al último partido genuino de oposición participar en las elecciones de noviembre subraya su deseo de permanecer en el poder a toda costa”, criticó el Departamento de Estado de Estados Unidos en un comunicado, en el que además calificó la maniobra como “autocrática”

Por otro lado, Josep Borrell, alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, apuntó que Daniel Ortega y Rosario Murillo han aplastado las posibilidades de un proceso electoral “creíble y legítimo” tras la cancelación del último bloque de oposición.

“Su decisión, llevada a cabo por el Consejo Supremo Electoral, el 6 de agosto, de despojar de su personalidad jurídica al último partido político de la oposición antes de las elecciones generales de noviembre, aplasta las perspectivas de un proceso electoral creíble y legítimo. La oposición ha sido eliminada”, indicó Borrell.

“Con el diablo no se dialoga nunca”: sacerdote nicaragüense

El sacerdote Edwin Román a la entrada de la iglesia San Miguel Arcángel, en la ciudad de Masaya, Nicaragua. Foto archivo VOA.

La última voz crítica que aún sobrevive en Nicaragua es la de la Iglesia católica la cual ha cuestionado el proceso electoral y expresado su preocupación “por el rumbo que lleva el país”.

La última voz crítica que aún sobrevive en Nicaragua es la de la Iglesia católica, después que el encarcelamiento de los principales líderes políticos, campesinos y empresariales en el país centroamericano impuso una especie de autocensura.

“Casi no hay nadie que se atreva a hablar. Daniel Ortega impuso un estado de terror de facto”, dice el analista político Enrique Sáez.

A semanas de las elecciones, la Iglesia precisamente es quien ha denunciado “que se ha perdido una oportunidad valiosa para enderezar el rumbo” que lleva Nicaragua, “para solucionar “los problemas sociales, políticos y económicos, al no dar cabida a la pluralidad de pensamiento de todos los sectores”.

“Se les ha excluido”, dice la Iglesia, argumentando que el mandatario sandinista, que busca reelegirse junto a su esposa, la también vicepresidenta, Rosario Murillo, han olvidado el perdón que pidieron a la Iglesia antes de llegar al poder en 2007 y han arremetido nuevamente contra el clero, como ocurrió en los1980, llamando a los obispos y sacerdotes “demonios con sotanas, hijos del demonio”, entre otros calificativos.

Ante este panorama, el sacerdote Edwing Román habló sobre los ataques de Ortega y Murillo contra la Iglesia y el futuro del país. Román es una de las voces más críticas en Nicaragua. En medio de la crisis de 2018, acogió a manifestantes en el templo San Miguel Arcángel, en la ciudad de Masaya, al sur de Managua.

En 2019, el sacerdote volvió a tomar relevancia al recibir a un grupo de familiares de reos políticos que se mantenían en huelga de hambre en el templo. La policía cercó la iglesia y suspendieron la energía durante una semana completa, imposibilitando la salida de los opositores.

Policías y simpatizantes del gobierno de Daniel Ortega rodean la iglesia San Miguel Arcangel, en Masaya, Nicaragua, después de una protesta dentro del templo. Foto archivo VOA.
Policías y simpatizantes del gobierno de Daniel Ortega rodean la iglesia San Miguel Arcangel, en Masaya, Nicaragua, después de una protesta dentro del templo. Foto archivo VOA.

La Voz de América quiso conocer su valoración de la situación actual.

VOA: Padre, hemos visto que el gobierno de Ortega y Murillo ha retomado los ataques contra la iglesia y a los sacerdotes los ha llamado “demonios”, ¿Cómo responde a esto?

Román: Siempre lo han hecho aún de modo solapado. Si alguna vez han logrado acercarse, inclusive verlos recibir la Eucaristía en Misa, ha sido por un acto de hipocresía buscando imagen, sin embargo “por sus frutos los conoceréis”, San Mateo 7:16-21.

También los fariseos acusaron a Jesucristo de demonio, y de otros apelativos.

VOA: Estos ataques contra la iglesia no son nuevos. En los 1980 se dio, pero Ortega pidió perdón en 2006 durante su campaña electoral por los graves errores que cometió en ese entonces. ¿Fue una estrategia o cómo lo tildaría usted?

Román: Estrategia e hipocresía. (A Ortega) se le vio hasta de camisa blanca con cuello corto, simulando un cuello clerical.

VOA: Cambiando de tema, ¿cómo ve el panorama de las elecciones? La Arquidiócesis de Managua ha dicho que Nicaragua se enrumba a un futuro incierto.

Román: Efectivamente, en los mensajes de la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis se ha manifestado esta preocupación por el futuro incierto. Igualmente lo hemos escuchado en la voz de algunos de nuestros obispos. La misma ciudadanía está muy preocupada por la radicalización de este sistema, la desesperación que está llevando a un masivo éxodo al extranjero, y esto conlleva a la separación de los seres queridos.

VOA: ¿Cree que este gobierno logre tener legitimidad en la comunidad internacional?

Román: Tiene una gran responsabilidad la Comunidad Internacional, los países democráticos amigos del pueblo nicaragüense, a quienes agradecemos mantengan su mirada sobre Nicaragua. Ellos saben de nuestros presos políticos, entre ellos los posibles candidatos a unas elecciones que hubiesen sido libres, transparentes y con la garantía de observadores internacionales creíbles.

VOA: ¿Qué se ve a futuro en Nicaragua?

Román: El futuro sólo Dios lo sabe. Ellos pueden armar su “proyecto” y sus estrategias, pueden utilizar todo el dinero del Estado para esta farsa, pero la última palabra sólo Dios la tiene. Nuestro pueblo es en su gran mayoría cristiano y creemos en la intervención de Dios. Creo también en los hombres y mujeres de buena voluntad.

VOA: Recientemente el oficialismo habló de otro diálogo después de las elecciones ¿Cómo ve un nuevo diálogo nacional?

Román: La escalera de oro la perdió Ortega Murillo en el primer diálogo. Tuvieron esa oportunidad y se le hubiera evitado al pueblo nicaragüense más derramamiento de sangre, encarcelamientos injusto, exilio. Inclusive que ellos, su familia y sus allegados pudieran hoy en día dormir tranquilos. Con el diablo no se dialoga nunca.

VOA: ¿Temen por sus vidas ustedes como religiosos?

Román: En mi caso, Dios me ha librado de muchos peligros. Él está conmigo. Siempre es importante la precaución que no significa cobardía.

VOA: ¿Qué les dice a los seguidores de Ortega y a la pareja gobernante que hoy los ataca con fuerza?

Román: Que sepan discernir, que todas las energías que se utilizan para hacer el mal puedan ser utilizadas para el bien. Todos somos hermanos hijos de un mismo Dios y de una Madre Patria que se llama Nicaragua. Muchos de ellos están en nuestras familias y son también nuestros vecinos. No vas a pena perder familia, vecinos y amistades por una familia gobernante a la que ellos ni siquiera los conocen.

A la parejita (gobernante) les digo que son el hazmerreír, y qué hay un Dios que les está esperando.

Partido marxista oficialista en Perú rompe con gobierno de presidente Castillo

El candidato presidencial Pedro Castillo saluda a sus simpatizantes, en su sede de campaña, en Lima, Perú. (AP Foto/Martín Mejía)

El partido Perú Libre de tendencia marxista, que llevó al poder al presidente izquierdista Pedro Castillo, anunció el jueves que el gobierno ha virado hacia el "centroderechismo" y que no le brindará su apoyo en el Congreso dominado por la oposición.

Castillo, un profesor de primaria que asumió el mandato a fines de julio, rechazó poco después presiones políticas y dijo que todos los días no puede responder "a situaciones mezquinas", sin referirse directamente al anuncio de Perú Libre.

El mandatario reorganizó la semana pasada su gabinete, reemplazando a su primer ministro de extrema izquierda y a otros ministros con funcionarios más moderados.

dentro de los partidos políticos se debería volver a pensar en lo que significa la democracia y para qué sirve,

El cambio animó a los mercados financieros, que se han recuperado con fuerza. El jueves, la moneda peruana subió un 1,38%, a 3.920 soles por dólar, su quinta sesión consecutiva al alza y a su mejor nivel desde un día antes de que Castillo tomara el poder, ante una continua percepción de un gabinete más mesurado.

La remoción parcial, con el ingreso de la abogada de izquierda moderada y exjefa del Congreso Mirtha Vásquez como primera ministra, insinuó un cambio hacia el centro, luego de que Castillo prometiera en su campaña electoral elevar impuestos al clave sector minero y redactar una nueva Constitución.

"Existe un inocultable giro político del gobierno y su gabinete hacia el centroderechismo, donde incrementaron los representantes caviares, quienes usufructúan del financiamiento exterior, de las patronales empresariales y del propio Estado", dijo un comunicado de Perú Libre difundido en Twitter por el fundador y líder del partido, Vladimir Cerrón.

"Nosotros no nos vamos a vender por mezquindades, acá no hay que métete al centro, a la derecha, acá manda el pueblo

"Perú Libre no ha pasado a la oposición, se mantiene del lado del pueblo y está contra las ONG norteamericanas que han capturado el gabinete", dijo luego Cerrón, un declarado admirador de los gobiernos de izquierda de Cuba, Venezuela y Bolivia, en un tuit.

Gobernabilidad en cuestión

Es poco probable que la ruptura de su partido sea suficiente para torpedear al nuevo gabinete, con un Congreso fragmentado que se muestra generalmente a favor de un equipo más moderado.

En una visita de supervisión de obras en la región amazónica de San Martín, en el norte del país, Castillo pareció responder en un discurso al comunicado difundido por Cerrón.

"Nosotros no nos vamos a vender por mezquindades, acá no hay que métete al centro, a la derecha, acá manda el pueblo y el dinero del pueblo tiene que ser invertido para el pueblo", dijo. "Con un tuit piensan que se cambia el país y así no es".

Perú Libre tiene 37 representantes en el Congreso unicameral de 130 legisladores. Los partidos de derecha y centroderecha, encabezado por el conglomerado de la excandidata presidencial Keiko Fujimori, conforman una mayoría opositora.

El partido marxista, que postuló como invitado a Castillo para ganar la presidencia del país, anunció además "expulsiones" y una "recomposición de su bancada" en el Congreso, después de que algunos legisladores del grupo afines al mandatario mostraron su apoyo al cambio del gabinete de ministros.

La agrupación política dijo que no dará el voto de confianza al gabinete "caviar", como denominan a los progresistas de izquierda. "No hacerlo implicaría una incoherencia principista".

Vásquez, la primera ministra que espera acudir al Congreso el 18 de octubre en busca del visto bueno para su gabinete por mandato constitucional, lamentó el anunció del partido gobernante en momentos -dijo- que se requiere de estabilidad para afrontar la pandemia y la recuperación económica.

"Creo que nos estamos enfrascando en una serie de procesos que no son saludables, dentro de los partidos políticos se debería volver a pensar en lo que significa la democracia y para qué sirve, en medio de esta situación todos debemos de colaborar en la gobernabilidad", afirmó Vásquez, que ha manifestado que cambiar la actual Constitución no es prioridad del Gobierno.

Colombia prefiere que EEUU lleve investigación de incidente "Síndrome de La Habana" reportado en Bogotá

Presidente de Colombia Iván Duque

El presidente Iván Duque aseguró este martes en Nueva York que su gobierno tiene conocimiento de que se han registrado casos del denominado ‘síndrome de La Habana’ en la embajada de Estados Unidos en Colombia, pero dejó en manos de este país las investigaciones.

"Por supuesto que hemos tenido conocimiento de esta situación, pero yo quiero dejar que sean las autoridades de Estados Unidos, que están haciendo su propia investigación, porque se trata de su propio personal, quienes esclarezcan esa situación", dijo Duque a la prensa en Nueva York en el segundo y último día de la gira que le ha llevado también a Washington.

Según el diario Wall Street Journal, al menos cinco familias estadounidenses relacionadas con la embajada en Colombia presentan síntomas neurológicos relacionados con el denominado ‘síndrome de la Habana’, que provoca jaquecas, náuseas y un posible daño cerebral.

Se trataría del más reciente de docenas de casos reportados por diplomáticos estadounidenses y funcionarios de inteligencia desde 2016, primero en Cuba, luego en China, Alemania, Australia, Taiwán y Washington.

El presidente estadounidense, Joe Biden, firmó el pasado viernes una ley que proporciona ayuda financiera a las víctimas de estas misteriosas afecciones. La denominada Ley de La Habana ofrece una compensación económica a los miembros del Departamento de Estado y de la CIA que sufran lesiones cerebrales, que los funcionarios estadounidenses sospechan que pueden ser ataques de microondas dirigidos.




La causa de las enfermedades no se ha diagnosticado completamente y no se ha revelado la identidad del atacante, si es que lo hay. El gobierno de Cuba, el primer país donde surgieron estos problemas de salud en algunos miembros del personal de la embajada, investigó el asunto y ha rechazado en reiteradas ocasiones como mera desinformación las versiones de Washington, que nunca presentó pruebas de los presuntos "ataques

La embajada estadounidense en Bogotá, una de las más grandes de Estados Unidos en el mundo, cuenta con un nutrido grupo de agentes que trabajan en operativos de inteligencia y antinarcóticos, además de los diplomáticos de carrera y personal que trabaja en la cooperación al desarrollo.

El secretario de Estado, Antony Blinken, tiene previsto visitar el país latinoamericano el próximo 20 de octubre para participar en el Diálogo de Alto Nivel entre los dos países.

La UE mantiene sanciones contra Rosario Murillo en Nicaragua

Daniel Ortega (derecha) y su esposa Rosario Murillo (izquierda), presidente y vicepresidenta de Nicaragua. (Maynor Valenzuela / AFP).

A medida que se acercan las elecciones en Nicaragua, la comunidad internacional comienza a presionar a la administración de Daniel Ortega con el objetivo de garantizar unos comicios transparentes y legítimos, informó la Voz de América, VOA.

Este lunes el Consejo de la Unión Europea amplió por un año más las sanciones contra la vicepresidenta Rosario Murillo, la segunda persona en la jerarquía del país, y otras 13 personas más.

El bloque europeo informó, mediante un comunicado, que las medidas contra estos funcionarios se dictaron con el fin de llamarlos a poner fin a la represión contra los opositores, los medios independientes y la sociedad civil; pero, según la UE, lo que ha ocurrido es que se ha "intensificado" el panorama según se acercan los comicios de noviembre.

Migrantes nicaragüenses en España tienen un punto en común: "luchar por Nicaragua"

Las medidas restrictivas, que entre otras cosas establecen la congelación de activos y la prohibición de viajar a los países de la UE, fueron extendidas hasta el 15 de octubre de 2022.

“El gobierno de Nicaragua ha intensificado la represión, ilegalizando a los partidos de oposición y organizaciones de la sociedad civil, así como encarcelando a opositores políticos, los medios de comunicación y la sociedad civil, sin respetar el debido proceso”, señala el comunicado.

La pareja presidencial Ortega-Murillo busca un nuevo mandato en medio de críticas de la comunidad internacional y de la oposición, que los acusa de querer instaurar una “dinastía autoritaria” en Nicaragua, como ha expresado la Unidad Azul y Blanco, una de las organizaciones opositoras más grandes del país.

Las elecciones se celebrarán el 7 de noviembre con una - de facto- nula participación de partidos políticos de oposición, que fueron sacados de la contienda al cancelárseles la personería jurídica, mientras que los líderes críticos a la pareja presidencial, como Cristiana Chamorro, Juan Sebastián Chamorro, Arturo Cruz, entre otros, se encuentran bajo prisión acusados por varios delitos.

¿Cuáles son los partidos que participarán en las elecciones en Nicaragua?

“De esta forma, el Gobierno liderado por el presidente Ortega y la vicepresidenta Murillo ha eliminado la posibilidad de una competencia electoral seria en las urnas, privando así a los ciudadanos de Nicaragua de su derecho soberano a elegir libremente a sus representantes”, resalta la UE.

La medida del bloque europeo se une a llamados de otros países, como Estados Unidos y Canadá, para la celebración de comicios “con las mínimas condiciones”. Sin embargo el oficialismo ha respondido con ataques a Washington, a quien acusa de interferir en los asuntos internos de Managua.

Las personas a quienes se les renovaron las sanciones, además de Murillo, son: el presidente del Parlamento, Gustavo Porras; el asesor presidencial Néstor Moncada Lau; el jefe de la Policía, Francisco Díaz, y los comisionados Ramón Avellán, Justo Pastor Urbina y Luis Pérez Olivas.

También se encuentran en la lista Juan Carlos Ortega, hijo de la pareja gobernante en Nicaragua; Alba Luz Ramos, presidenta de la Corte Suprema de Justicia; Ana Julia Guido, fiscal general; Bayardo Arce, asesor económico de la presidencia; Iván Acosta, ministro de Hacienda; Sonia Castro, asesora en temas de salud, y Ovidio Reyes, presidente del Banco Central.

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