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Cuba

El Estado y la alimentación del pueblo

La hora de preparar la comida en una casa de La Habana Vieja. REUTERS/Claudia Daut

A partir de una lamentable intervención televisiva del Ministro de la Industria Alimentaria en que intentó presentar las estrategias del Gobierno cubano para alcanzar la llamada “soberanía alimentaria”, en estos días el tema de la alimentación ha estado, aún más, en el centro del debate no solo en las colas, en la mesa de nuestras casas, sino en todas las redes sociales. Han sido innumerables los comentarios, los memes, el humor y el amargor, que ha provocado dicha intervención en que se mencionaron la producción de tripas, croquetas y la utilización del “gallinas decrépitas”. Tal ha sido el impacto de las redes sociales que inmediatamente las autoridades retiraron algunas palabras, cortaron parte de la grabación audiovisual e intentaron echar la culpa fuera del área de su responsabilidad y, como siempre, fuera del país.

No quiero entrar en esos detalles que provocan todo tipo de reacciones, sino que deseo compartir mis consideraciones sobre lo que identifico como el problema de fondo: la alimentación de los cubanos. Aunque el humor puede ser buen antídoto a la inacabable desesperanza, y las críticas a unas frases pueden desahogar energías negativas, es necesario identificar, hacer consciente y solucionar el problema de fondo, la raíz del asunto, la causa original y no quedarnos en solo lamentar las consecuencias, la deficiente forma de plantearlo, el reino del absurdo de las palabras, y los ejemplos cuyo devenir roza ya con lo grotesco y la falta de respeto a la inteligencia de la nación.

En otras latitudes hay también hambre y escasez, y también se deben buscar y encontrar las causas profundas de esa injusticia inaceptable, no es coherente solidarizarnos con los otros sin también, y al mismo tiempo, esforzarnos por resolver lo nuestro. Nosotros debemos resolver nuestros propios problemas sin esperar a que vengan otros a resolverlo o aliviarlo, y sin que nos consolemos con la pobreza de otros, porque como dice el refrán de nuestros abuelos: “mal de muchos consuelo de tontos”. Y para no quedarnos ni en el consuelo de tontos, ni en la queja estéril, proponemos estos cuatro puntos:

Lo primero: Reconocer y educar en que una alimentación suficiente, sana, balanceada y accesible a los bolsillos de todos, es un derecho básico e inalienable. No se puede sostener el respeto a los demás derechos humanos universales e indivisibles si -en Cuba o en cualquier lugar del mundo- no se garantizan las estructuras y los medios para el acceso a la alimentación adecuada. Reconocer este derecho primario y educar para su consecución es tarea de la familia, la escuela, las iglesias, el resto de la sociedad civil y el Estado.

Segundo: Cada ciudadano adulto, dígase padres y madres de familia, hermanos mayores, tíos y abuelos, son y deben ser los primeros responsables de trabajar y sostener a sus familias. Ese trabajo debe ser justamente remunerado con un salario suficiente con el que puedan garantizar la alimentación sana y suficiente para su familia. Ya aquí hay una primera causa profunda: en Cuba no alcanzan los salarios. Todavía peor: se paga en una moneda y la que permite el acceso a la mayoría de los alimentos es la moneda de otros países, ganada y sudada por otras personas. Las tiendas en que se podía usar nuestra moneda han quedado desabastecidas a pesar de las promesas. Depender durante años y años del trabajo ajeno, y de las remesas de un país extranjero, no es solo una injusticia y una violación de los derechos de los trabajadores sino que es una deformación que mal educa, resta valor al trabajo, desestimula el esfuerzo personal y crea vagancia, delincuencia y apatía crónica. Pobre del país y de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, que dependen del trabajo y el sacrificio de su familia de afuera por años sin término. Eso no es ético, ni educativo, ni siquiera lógico.

Tercero: El Estado no puede, no ha podido, y no debería, asumir, él solo, la carga de garantizar a cada familia una alimentación adecuada, variada y sana. Entonces, si la alimentación es un derecho, si los salarios no alcanzan, si los alimentos en su mayoría se adquieren en monedas extranjeras y el trabajo propio pierde valor adquisitivo, toca al Estado iniciar con premura y eficacia las transformaciones estructurales para liberar las fuerzas productivas que: restituyan al trabajo su valor; que los frutos del trabajo concretado en los salarios, una moneda única y con el poder adquisitivo que permita que el progreso personal dependa del esfuerzo emprendedor de cada cubano, y no de si tiene familia en el extranjero. El Estado cubano sigue empeñado en intentar ser el padre de una única familia, y decidir con planes y estrategias incumplibles, desde lo más alto de ese paternalismo, qué come cada cubano, qué cantidad necesita, dónde le toca comprarlo y sobre todo cuándo alcanzará lo suficiente. Eso no puede, no debe, seguir así. Esa es la verdadera causa de la escasez, de las colas, de los coleros, de los acaparadores, de la mayoría de las indisciplinas sociales. Todo eso se elimina no con la represión que encona y genera más violencia, sino liberando las fuerzas productivas y dejando que cada cubano desarrolle sus capacidades de emprendedor, y su trabajo le alcance para alimentar a su familia.

Cuarto: Las reformas estructurales no pueden esperar a que la liga se rompa. Debe liberarse, legalizarse y fomentarse el sector privado sin tener que pasar por el “cuello de botella” de una empresa estatal. No se pueden hacer más experimentos de laboratorio con seres humanos. No se puede experimentar un modelo de mercado dentro de los fórceps de un Estado que quiere administrarlo todo. Los productores privados son los únicos que han demostrado, en poco tiempo, que obtienen de forma independiente, resultados rápidos, suficientes y accesibles a los diferentes bolsillos. Todo el mundo sabe en Cuba, por experiencia propia, qué es lo que funciona, quién tiene viandas, quién produce queso y leche, quién produce carne de cerdo o de pollo, quién lleva a la puerta de nuestras casas alimentos frescos, variados y abundantes: el privado. Miremos a nuestro alrededor… ¿Qué es lo que funciona y qué no logra despegar? Son hechos, no promesas. Y todo el mundo sabe en Cuba qué es lo que genera pobreza, hambre, escasez, promesas, planes, burocratismo e inestabilidad: la centralización paternalista de un Estado que quiere controlarlo todo.

No andemos más por las ramas de los planes y las estrategias “gatopardistas”. La paciencia tiene un límite y nadie quiere llegar a esos extremos. Nadie, con cerebro y corazón, quiere provocar una explosión social. Lo que parece que todo el mundo quiere son cambios de verdad, eficaces, profundos, eficientes, rápidos y medibles, evaluables y mejorables. Lo que de verdad evitará esas lamentables presentaciones, las pifias, los memes y las burlas del humor tan típico de los cubanos no es la censura previa, ni la tijera editora a posteriori, ni la descalificación de ambas partes.

Centrarnos en lo esencial, y evitar los ruidos que distraen y entretienen alienándonos de lo esencial, de las causas, de los cambios, de las transformaciones ordenadas, pacíficas, reales y eficientes. Es la única forma civilizada y ética de resolver el acceso de los cubanos a una digna alimentación sana, suficiente y variada, con nuestro propio trabajo libre y responsable, con nuestra propia moneda fuerte y única, para poder realizar nuestros propios proyectos de vida y alcanzar nuestras legítimas aspiraciones de progreso material, moral y espiritual, sin olvidar la siempre necesaria justicia social, la asistencia y promoción de los sectores más vulnerables, pero sin que el Estado siga administrando la vida, la mesa, el sacrificio y la felicidad de todo un pueblo.

Estoy seguro que nosotros los cubanos, todos, vivamos donde vivamos, pensemos como pensemos, podemos lograrlo. Solo hace falta que quienes pueden y deben abran la puerta o no impidan más que los cubanos todos, sin banderías ni exclusiones, ejerzamos la soberanía ciudadana con la que hemos nacido, fuente y origen de todas las demás soberanías,. incluida la soberanía alimentaria. Esto lo lograremos en paz si enrumbamos entre todos los caminos de la libertad, el trabajo digno, la justicia social y la solidaridad cívica.

[Artículo publicado en la sección Lunes de Dagoberto de la Revista Convivencia]

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Fallece en Miami el ingeniero cubano y opositor al régimen Manuel Cereijo

Manuel Cereijo imparte una conferencia en Miami en 2013. (Captura de video/YouTube/Wenceslao Cruz)

El ingeniero cubano Manuel Cereijo falleció el domingo, 25 de julio, en Miami, a la edad de 82 años, dejando un gran legado profesional y de compromiso con la democracia y la libertad.

Cereijo, nacido en Santa Clara, provincia de Las Villas, el 30 de octubre de 1938, fue un firme opositor a la dictadura de los hermanos Castro, participando en numerosos eventos y aportando sus conocimientos y el resultado de sus investigaciones a las denuncias contra el régimen totalitario.

Su labor investigativa y creativa fue reconocida por diversas instituciones.

El ingeniero participó en numerosos programas de Radio Martí, emisora a la que le aportó sus amplios conocimientos sobre Cuba y la ciencia.

El funeral se llevará a cabo el miércoles, 28 de julio, a partir de las 10:30 AM, en la Iglesia Church Of The Epiphany, ubicada en 8235 SW 57th Avenue, Miami, FL 33143. Después del funeral habrá un servicio de compromiso a partir de las 12:00 PM, en Caballero Rivero Woodlawn North, 3260 SW 8th St., Miami, FL 33135, informó la familia.

EPD, este gran ciudadano.

Denuncian "ocultación masiva de información" sobre COVID-19 en Cuba, colapso hospitalario y falsificación oficial de certificados de defunción

Cuba vive el peor momento de la pandemia. (YAMIL LAGE / AFP)

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) denunció este martes la grave situación que padece la isla con la pandemia de COVID-19 y acusó al régimen de “ocultación masiva de información”.

En un comunicado, el OCDH apuntó directamente al gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, poniendo en duda la veracidad de los informes oficiales sobre el comportamiento del coronavirus. Esos reportes ocultan, además, la incapacidad, tanto material como organizativa, del sistema de salud, para frenar el acelerado avance de contagios y fallecimientos dentro de Cuba, dijo la organización.

El OCDH, con sede en Madrid, España, y dirigido por el exprisionero político cubano Alejandro González Raga, hizo un “llamamiento al gobierno de Cuba a pedir y aceptar toda la ayuda humanitaria internacional, y no de forma selectiva, como ha venido sucediendo hasta ahora” para paliar el efecto devastador de la pandemia.

“El problema es grave”, señaló González Raga en el comunicado. “La organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud deben actuar inmediatamente”, apuntó.

“Todos los días recibimos informaciones de nuestra red de observadores en la isla, donde se relatan escenas dantescas sobre la situación con el COVID-19. Los hospitales están colapsados en algunas provincias, los fallecimientos podrían triplicar las cifras oficiales y el sistema de salud cubano sencillamente, ha quebrado”, aseguró el director ejecutivo del OCDH.

Al respecto, Yaxis Cires, director de estrategia de la organización, dijo a Radio Martí que “según las informaciones que nos llegan de los propios ciudadanos, y de parte del propio personal de salud, la situación se ha agravado. En las últimas semanas, se ha complejizado, por la crisis en el sistema sanitario, la atención a esa avalancha de personas que llegan contagiados por el Covid”.

Coronavirus se ensaña con la población cubana
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En Ciego de Ávila, el hospital provincial técnicamente ha colapsado porque “no hay enfermeros desde las ocho de la noche y existe un solo médico cubriendo tres salas de COVID”, según el informe.

La falta de equipos adecuados, tanto de protección como de atención al paciente, es otra de las dificultades que debe enfrentar el personal sanitario.
“No hacen leucograma básico, no hacen Rayos X, no hay jeringuillas, no hay anticoagulantes, no hay antibióticos, no hay vergüenza”, declaró un médico de avileño al OCDH.

Fuentes médicas también declararon que las personas siguen enfermando.
“No importa cuál vacuna cubana recibieron. Igualmente se mueren. Lo único cierto es que esas estadísticas no se reflejan en ningún lado. Es parte de la política de este gobierno, tratar de aparentar una tranquilidad que no existe”.

Entre los horrores que se denuncian desde la isla, y que se recogen en el informe del OCDH, están los camiones cargados de cadáveres que “se entierran en fosas comunes en los cementerios de Siboney, El Cobre, Juan González y El Cristo”, como es el caso de los fallecidos en el hospital provincial de Santiago de Cuba, carente de refrigeración.

Desde Guantánamo, dos médicos declararon carecer de complementos tan simples como el oxígeno. "Nos estamos muriendo poco a poco. Aquí, en Guantánamo”, aseguraron los galenos. “Estamos cayendo como moscas”.

Cifras oficiales vs. realidad

Por otra parte, las autoridades de Salud Pública de Cuba, en el parte emitido este martes, informaron de otros 7,903 casos y 75 fallecimientos a causa del COVID-19 en el país.

Ya se acumulan, según cifras oficiales, 349,055 contagios y 2,492 fallecimientos por la enfermedad desde que comenzó la pandemia.

Permanecían ingresados en centros médicos y de aislamiento 60,828 pacientes: 14,749 sospechosos, 3,725 en vigilancia y 42,354 confirmados activos.

La Habana reportó 1,552 nuevos casos, seguida por Matanzas, con 993, y Ciego de Ávila, con 901.

El proyecto independiente Inventario, que lleva una contabilización de la pandemia en la isla, insiste en que las cifras proporcionadas por las fuentes oficiales no están respaldadas por datos públicos.

La semana pasada, Inventario llamó la atención en su cuenta de Twitter sobre la falta de transparencia del Ministerio de Salud Pública, que a su juicio está ocultando las cifras reales de fallecidos por el virus.

"El @MINSAPCuba ha comenzado a ocultar los datos de los fallecidos de #covid19. Seguimos alertando sobre la poca confiabilidad de todo lo que publica una autoridad que necesita ocultar información sobre la pandemia", denunció la organización.

(Incluye reporte de Ivette Pacheco para Radio Martí)

Pastor de Palma Soriano sigue incomunicado tras 19 días de arresto

Así fue la detención del pastor Lorenzo Rosales Fajardo. (@PastoresPresos/Twitter)

El pastor Lorenzo Rosales Fajardo, detenido junto a su hijo de 17 años durante una manifestación popular el 11 de julio en Palma Soriano, Santiago de Cuba, se encuentra incomunicado en la unidad policial conocida como Versalles, en la capital provincial.

La detención, dijo a Radio Martí su esposa, Maridilegnis Carballo, fue violenta. "Mi esposo fue golpeado", aseguró.

Carballo explicó que su hijo fue liberado el 17 de julio bajo una medida cautelar de "fianza en efectivo", mientras esperan respuesta a recursos legales interpuestos por el abogado de Rosales Fajardo, arrestado hace 19 días.

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El instructor del caso le informó a Carballo que su esposo no puede recibir visitas ni llamadas. "Le pude pasar un aseo y el medicamento de la presión, pero no he podido saber más nada de él", dijo la mujer.

"Las autoridades entregaron a su esposa un papel escrito a mano en el que se indica que enfrenta cargos de "falta de respeto", "desorden público" y "ataques" (desacato, desorden público y atentados). Su esposa fue informada de que Rosales Fajardo permanecerá detenido hasta que enfrente el juicio", señala un informe de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF).

Al religioso "le siguen violando todos los derechos", concluyó Carballo.

Otros dos pastores detenidos en las protestas del 11J, Yéremi Blanco Ramírez y Yarian Sierra Madrigal, fueron puestos en libertad bajo arresto domiciliario el 24 de julio pasado, tras permanecer recluidos e incomunicados durante durante dos semanas en la cárcel de mujeres de Matanzas, y en un centro de la Seguridad del Estado.

"Durante su detención, las esposas de ambos pastores emitieron múltiples declaraciones pidiendo su liberación, y la familia del pastor Sierra fue desalojada de su hogar luego de que el propietario enfrentara presiones para hacerlo por parte de la Seguridad del Estado cubano. Siguen sin hogar a pesar de la liberación del pastor", denunció la organización Solidaridad Cristiana Mundial.

(Con reporte de Ivette Pacheco para Radio Martí)

Policía de París investiga un ataque a la embajada cubana

Entrada de la embajada de Cuba en París, atacada el lunes en la noche con una bomba incendiaria que provocó daños menores. (AP/Catherine Gaschka)

Las autoridades francesas investigaban un ataque con una bomba incendiaria, el lunes en la noche, que causó daños menores en la Embajada de Cuba.

La fiscalía de París dijo que había una pesquisa en curso. No había detenidos y nadie había reivindicado la agresión, según la policía. El gobierno francés condenó el ataque, dijo este martes una portavoz de la Cancillería francesa.

Dos bombas de gasolina alcanzaron la embajada el lunes por la noche, indicó la policía parisina. Las llamas se habían apagado para cuando llegaron los bomberos. No hubo heridos en el incidente.

El Centro de Prensa Internacional del Ministerio Cubano de Relaciones Exteriores indicó que se habían arrojado tres bombas incendiarias, de las que dos impactaron contra la embajada y provocaron un fuego. Diplomáticos cubanos apagaron las llamas mientras policías y bomberos llegaban al lugar, añadió.

El ministro cubano de Exteriores, Bruno Rodríguez, culpó a Estados Unidos del ataque.

Ante las embajadas cubanas en muchos países del mundo se han producido manifestaciones a favor y en contra el gobierno de la isla, en reacción a las protestas registradas en Cuba el 11 y 12 de julio.

Este lunes, Estados Unidos y otros 20 países emitieron una declaración conjunta en la que condenan los arrestos y detenciones masivas de manifestantes en Cuba y exhortan al gobierno de la isla a respetar los derechos y libertades universales del pueblo cubano, incluido el libre flujo de información.

(Con información de Reuters y Associated Press)

Manifestante preso desde hace 15 días continúa bajo investigación

Osmani Rojas Flores. (Captura de foto/Diario de Cuba)

Las autoridades policiales cubanas mantienen bajo arresto desde el 11 de julio al manifestante Osmani Rojas Flores a pesar de que reconocen que su comportamiento fue pacífico.

Rojas Flores formó parte del grupo de cubanos que trató de acercarse el 11 de julio a la Plaza de la Revolución. Hoy se encuentra detenido en el centro de procesamiento penal conocido como El Vivac en el reparto Calabazar de La Habana.

“Todavía no le han puesto cargos. Lo que tiene es una acusación por ‘desorden público’”, explicó a Radio Televisión Martí, su madre Teresa Flores.

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“Por teléfono me pidió que hablara con su abogado a ver si lo dejan esperar en la casa el juicio porque a él la policía no lo marca como agresivo, cuando lo detuvieron no se reviró ni nada”, dijo Flores.

El abogado está gestionando el cambio de medida cautelar para el joven de 38 años pero, hasta el momento, su desempeño ha avanzado poco.

El expediente de Rojas no ha sido transferido a la Fiscalía, lo que significa que está en fase preparatoria, la parte del proceso penal que contempla los actos procesales “para corroborar o desvirtuar la participación del imputado a los efectos de la acusación”.

Flores no pudo saber dónde estaba su hijo hasta el 13 de julio. Tras indagar en el DTI (Departamento Técnico de Investigaciones del Ministerio del Interior) y en unidades policiales una llamada telefónica la sacó de sus dudas: Osmani había sido apresado el mismo día de la manifestación en la avenida 20 de Mayo muy cercana al complejo urbano donde, simbólicamente, se concentra el poder en la Isla.

La madre lamenta los pocos datos sobre la situación legal de los encarcelados que proporcionan los mandos militares del Vivac.

“Yo he querido averiguar sobre el caso de mi hijo, pero nadie se comunica conmigo. Ahí en el Vivac, recogen las bolsas con aseo que les llevamos a nuestros familiares y lo único que dicen es que no pueden dar información hasta que termine la investigación”.

Osmany Rojas Flores, graduado de Cultura Física, es uno de los centenares de cubanos que aun están presos, o en prisión domiciliar a la espera de un juicio, a raíz de las multitudinarias protestas ocurridas en el territorio cubano.

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