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Opiniones

Los motivos de Fidel para ejecutar a Ochoa y sus colegas

El tribunal de honor militar que juzgó a Arnaldo Ochoa.

Tuve el honor de conocer a Ernesto Betancourt y comprobar de cerca su capacidad de intuición política y de análisis, en especial cuando del castrismo se trataba. Compartimos juntos durante varios años, en Radio Martí, la conducción del programa semanal Sin Pedir Permiso, de análisis noticioso, donde aprendí mucho de sus enfoques y observaciones.

Hoy comparto con los lectores de El Timbeke este prólogo escrito por Ernesto para el libro Narcotráfico y Tareas Revolucionarias del escritor cubano, Norberto Fuentes.

“Cuando recibo de un amigo, cuyo nombre debo mantener en el anonimato por razones de seguridad, las notas cronológicas que sirven de base a este libro para comentarlas, mi primera reacción fue de escepticismo. Había terminado de leer el libro del autor, Dulces Guerreros Cubanos, y pensé que este material, que inicialmente estuvo anexo a dicho libro, también tenía un alto contenido erótico. Para mi sorpresa, el material que había enviado el autor contenía una cronología altamente valiosa sobre una serie de hechos que mostraban los amplios vínculos del régimen de Castro con el narcotráfico, así como con otras actividades revolucionarias internacionales hasta ahora inéditas.

Abandonando mi escepticismo inicial, consideré aconsejable su publicación no tan sólo en español sino también en inglés y en tal sentido inicié una serie de gestiones, aquí en Washington, y en Miami. Luego llegué a un acuerdo con el autor para reordenar y ampliar el material, poniendo el foco en los motivos de Fidel para ejecutar a Ochoa y sus colegas, que era encubrir su papel en el narcotráfico. El resultado de esa colaboración es esta publicación.

Por tanto, este Prólogo se escribe, de acuerdo con el autor, como complemento a la información cronológica provista en las notas. En sus notas cronológicas, que ofrecen un crescendo informativo y una trama que desemboca en el juicio de la causa # 1 de 1989, Norberto Fuentes pone a disposición del lector la narrativa sobre una serie de acontecimientos a los que tuvo acceso por vía de sus vínculos personales con los hermanos de la Guardia, en base a conversaciones en Cuba y Angola y cartas recibidas de Patricio cuando ya estaba preso, y con el general Arnaldo Ochoa, tanto en Cuba como en Angola, así como su participación personal en muchos de esos eventos. Otros incidentes los conoce por relatos que le han hecho amigos del MININT y el MINFAR que participaron en ellos.

El lector se beneficia también de lo que sabe alguien que era un «insider» dentro del gobierno, con acceso directo por mucho tiempo a los dos hermanos Castro, a Carlos Aldana Escalante (Secretario Ideológico del PCC), a Alcibíades Hidalgo Basulto (Jefe de Despacho de Raúl Castro en el PCC) y vecino suyo en el edificio de apartmentos de los generales, al general de División Raúl Menéndez Tomassevich (Jefe de la Asociación de Combatientes), que estuvo destacado en Angola, al general de División Pascual Martínez Gil (viceministro primero del Ministerio del Interior) y al coronel Filiberto «Felo» Castiñeiras Guiadanés (Jefe de Despacho de Pascual Martínez Gil).

Una de las tareas centrales de mi labor fue precisamente indagar con el autor sobre la fuente de estas revelaciones. Las notas, hechas para su uso personal, en muchos casos daban por descontada la fuente y eran parcas en ldetalles, pero para publicarlo era necesario ser preciso en las fuentes y ampliar los detalles. El autor tuvo una actitud altamente cooperativa y cordial ante este, a veces irritante, proceso indagatorio. Algunas fuentes se pueden revelar sin mayores problemas, pero en otras, la seguridad de las personas envueltas no lo permite.

En este Prólogo, vamos a comentar sobre el impacto de estas revelaciones en las hipótesis que se pueden considerar en cuanto a las relaciones del régimen castrista con el narcotráfico, sobre la amplitud y diversidad de las tareas revolucionarias realizadas por los servicios de inteligencia cubanos al servicio de la ambición de Castro por jugar un papel en la historia mundial y, finalmente, sobre el fallo de la prensa internacional en cubrir los acontecimientos dentro de Cuba. Además, vamos a explicar cómo el autor se vio envuelto en estos acontecimientos, por qué Fidel Castro no quería que el mundo supiera lo que aquí se narra y las circunstancias que le permitieron a Norberto Fuentes escapar y escribir libremente. De más está decir que otros lectores pueden llegar a conclusiones distintas a las expresadas en este Prólogo. Los invitamos a que así lo hagan.

El proceso Ochoa y los vínculos de Castro con el narcotráfico

En junio de 1989, cuando se supo que se había arrestado al General Arnaldo Ochoa, junto con otros altos oficiales del MINFAR y el MININT, la primera reacción fue de que, en alguna forma, este hecho estaba vinculado al Glasnost y la Perestroika. El jefe de Estado soviético, Mihail Gorbachev, recién había visitado Cuba y se sabía que el General Ochoa tenía fuertes vínculos profesionales con los generales soviéticos, no tan sólo a resultas de sus estudios en academias militares en la URSS, sino a nivel operativo en las campañas de Etiopía y Angola.

El propio discurso patético de Raúl Castro en Junio 14 de 1989, anunciando el arresto del General Ochoa ante un auditorio desconcertado de altos oficiales de las fuerzas armadas, alimentaba esa hipótesis. En esa oportunidad, Raúl Castro no dio indicio alguno de que la cuestión del narcotráfico estaba envuelta. Es más, la ceremonia había sido convocada inicialmente para festejar un aniversario de la creación del Ejército de Occidente. Como ya se conocía que el General Ochoa había sido designado para hacerse cargo del Ejército de Occidente, el más importante por incluir la capital de la República y tener el mejor armamento en cantidad y calidad, su ausencia no pasaría inadvertida y había que explicarla. De ahí que Raúl eche a un lado el discurso que tenía preparado y se embarque en su desafortunada y desarticulada diatriba improvisada.

Poco después, viene el Tribunal de Honor para desacreditar a Ochoa ante los ojos del pueblo cubano, el juicio sumarísimo en el cual actuó como fiscal el General Juan Escalona, la sesión del Consejo de Estado del 9 de Julio para considerar si se conmutaba la pena de muerte, ocasión en que habló el propio Fidel Castro, y la ejecución de Ochoa, Tony de la Guardia, el ayudante de Ochoa, Capitán Jorge Martínez, y uno de los segundos de Tony, el Coronel Amado Padrón del MININT, el 13 de julio de 1989. Sólo un mes le tomó a Castro destruir a Arnaldo Ochoa física y moralmente como figura militar prominente del régimen.

Ahora sabemos que, durante ese período, Fidel Castro comisionaba repetidas encuestas a través de los llamados Estados de Opinión, que es su medio de palpar la opinión pública cubana, para ver la reacción del pueblo ante esta campaña para destruir a uno de los más prestigiosos y populares oficiales que habían surgido de la revolución. La primera encuesta sorprendió y asustó a Fidel Castro, un 98 por ciento expresó simpatía por Ochoa. Esto lo convenció de la necesidad imprescindible de que el incidente terminara con su ejecución. La ejecución no se llevó a cabo hasta que había bajado lo suficiente el apoyo a Ochoa, aunque, aun así, Fidel tuvo que reconocer al confirmar la pena de muerte que las encuestas revelaban que el pueblo cubano no aprobaba una sanción tan severa.

Era posible especular que, en alguna forma, el General Ochoa estuvo envuelto en una conspiración con los soviéticos. Era sorprendente la pasividad soviética ante el ajusticiamiento de uno de sus mejores aliados dentro de la jerarquía militar cubana, hubiera o no estado conspirando con ellos. En una ocasión, ya desintegrada la URSS, el Sr. Pavlov, que había sido el Subsecretario de Relaciones Exteriores Soviético para América Latina en esa época, contestó con evasivas cuando le hice esa pregunta. Esta hipótesis se basaba en cierta forma en la analogía de esa posibilidad con la acusación que había hecho Eric Honecker, el líder de Alemania Oriental, de que el Secretario General Gorbachev había promovido la caída de Ceausescu en Rumanía al alentar una conspiración militar por medio de la GRU, la agencia de inteligencia militar soviética.

Esta hipótesis se asentaba, además, en la versión que había llegado a Radio Martí en aquella época de que el General Ochoa estaba en las etapas iniciales de obtener información sobre lo de las drogas para justificar un golpe militar contra Fidel ante la opinión pública cubana.

Pero las revelaciones de las notas en la cronología de Norberto Fuentes, lejos de validar esa hipótesis, la cuestionan seriamente, haciéndola desechable. Ochoa efectivamente estaba envuelto en un esfuerzo por crear sus propios vínculos con Pablo Escobar, el traficante colombiano, con miras a establecer una planta de procesamiento de cocaína en Angola para desde ahí hacer envíos a Estados Unidos y Europa a través de una red de distribución que él aspiraba le iba a establecer el Coronel Tony de la Guardia. Ochoa no sabía o no dió importancia a que Tony fungía como mano derecha de los hermanos Castro en el manejo de operaciones de obtener moneda convertible a través de dependencias del MININT bajo la supervisión directa del Ministro José Abrantes.

Esto hace poco factible la hipótesis tentadora que ofrecen los amigos de Castro, como Gabriel García Márquez, y funcionarios ingenuos del Gobierno Americano, como el ex-Zar de la Droga, General Barry McCaffrey, de que Fidel no estaba envuelto en el tráfico de drogas y que su acción contra Ochoa y sus colaboradores así lo demostraba.

Las relaciones de Castro con el tráfico de drogas a través de Cuba y en el lavado de dinero son más que confirmadas por hechos anteriores y posteriores al juicio de Ochoa y han sido motivo de acciones legales en los tribunales de Estados Unidos. Norberto Fuentes agrega detalles reveladores en su narrativa que dan validez a esta hipótesis.

Ya en 1980 Castro decide suspender operaciones de tráfico de marihuana cuando el entonces Ministro del Interior, Ramiro Valdés, pidió órdenes por escrito del Comandante en Jefe para continuar dichas operaciones.

Fuentes revela que Castro estuvo envuelto en los tratos con Vesco y con el M-19 de Colombia/Jaime Guillot Lara, casos objeto de grandes jurados en Estados Unidos. En 1983, Castro planteó a Tony de la Guardia y a otros funcionarios del MININT la necesidad de demostrarle la factibilidad de hacer operaciones de drogas en forma tal que permitiera negar su envolvimiento y le ordenó iniciar los contactos con Pablo Escobar. Paralelo a estas operaciones, hay notas sobre crecientes contactos con los carteles mexicanos para operaciones de gran envergadura en los que la participación de Tony de la Guardia es más tangencial, pero no pueden tener lugar sin el conocimiento y la aprobación de Fidel Castro.

Esta implicación directa de Castro continúa mucho después del fusilamiento de Tony de la Guardia.

El contrabandista Jorge «Gordito» Cabrera, actualmente cumpliendo una sentencia de diez y nueve años, fue capturado en los Cayos de la Florida, en Enero de 1996, con 6,000 libras de cocaína y una foto de él con Fidel Castro. Esto alcanzó gran publicidad cuando, durante el escándalo sobre contribuciones ilegales a la campaña del Presidente Clinton, se descubrió que Cabrera había contribuido $20,000 a dicha campaña y había sido invitado a una fiesta de Navidad en la Casa Blanca, donde se retrató con la Primera Dama, y a otra en Miami, donde se retrató con el Vice Presidente Al Gore. Por su parte, de acuerdo con el periodista Andrés Oppenheimer, las autoridades mexicanas encontraron vínculos del Rey de los Cielos, Amado Carrillo Fuentes, con el régimen cubano. Este disfrutaba de una casa de protocolo del gobierno de Cuba durante sus visitas a la Habana, privilegio que cualquiera que sepa cómo se gobierna Cuba sabe es imposible de obtener sin la aprobación del propio Castro. Estas casas son asignadas personalmente por Fidel Castro y la administración de esas propiedades es una de las funciones de su Jefe de Despacho, el Dr. José M. Miyar Barruecos.

Finalmente, en este caso, lo que pudiera llamarse el «smoking gun», de acuerdo con el argot policíaco, es el incidente, ocurrido en enero 18 de 1991, en la prisión de Guanajay que albergaba tanto a los procesados en el caso Ochoa como en el caso Abrantes. En esa oportunidad Abrantes, antiguo Ministro del Interior, le confesó al general Patricio de la Guardia, cuyo hermano gemelo Tony fue uno de los ejecutados por Fidel Castro, que él mantenía a Fidel Castro informado de todas las acciones de su Ministerio relacionadas con el tráfico de drogas. Patricio reaccionó violentamente ante esta evidencia que confirmaba que su hermano había sido ejecutado por cumplir misiones aprobadas por Fidel.

Esta indiscreción de Abrantes ocasiona su misteriosa muerte el 21 de enero de 1991, tres días después, a causa de un fallo cardíaco que, en el mejor de lo casos, no fue atendido debidamente por sus carceleros y, en el peor, fue ocasionado deliberadamente por las inyecciones que le daban éstos.

Pero, aparte de revelar que Castro sí ha estado y sigue estando envuelto en el tráfico de drogas, las revelaciones, hasta ahora inéditas, de Norberto Fuentes alimentan otra hipótesis sobre el caso de Ochoa. En vista de toda la evidencia aportada en esas notas, es razonable asumir que Ochoa estaba convirtiéndose en una amenaza para el monopolio de poder de Castro. Esto se deduce claramente del incidente ocurrido el 28 de Mayo de 1989 descrito en la narrativa de Fuentes. En esa oportunidad Raúl Castro, en presencia de los generales Ulises Rosales del Toro y Abelardo Colomé (Furry), se reúne con el General Ochoa, ya bajo arresto preventivo, y lo increpa en relación con cuatro temas:

Su juntadera con los generales soviéticos en Angola (en momentos en que Castro ya había dado órdenes al Ministro del Interior de seguir a los soviéticos en Cuba por desconfiar de sus contactos con funcionarios y oficiales cubanos);

Su desobediencia de las órdenes de Fidel en la última fase de la guerra en Angola (Ochoa se concentró en atacar a las fuerzas de Savimbi y Fidel quería que atacara a los sudafricanos);

El que hubiera apoyado la operación de ataque a la guarnición militar La Tablada en Buenos Aires sin haber consultado a la alta jerarquía del régimen (Ochoa había conocido a Gorriarán, el guerrillero argentino que lideró esa violenta acción, en Nicaragua y se habían hecho amigos); y, finalmente,

Sus esfuerzos por crear su propia organización para el tráfico de drogas en alianza con Pablo Escobar (lo que interfería con las mucho más amplias operaciones de narcotráfico que ya estaban en camino a través de Raúl y el Ministro del Interior, José Abrantes, con pleno conocimiento y aprobación del propio Fidel).

Como puede apreciarse, la agenda anti-Ochoa era muy amplia. De hecho, constituía una respuesta al reto que él representaba al liderazgo de Castro en muchos frentes. La confirmación de este reto, que se acentúa con su regreso a Cuba y la intensificación de contactos con Pablo Escobar, coincide con las sentencias dictadas en el caso de los Ruiz en los tribunales de la Florida en Abril 23 de 1989. Este caso envolvía operaciones de tráfico de drogas que se estaban efectuando regularmente a través de Cuba, las cuales eran imposibles de llevar a cabo sin la aprobación de Raúl y, por consiguiente, del propio Fidel. El dictador panameño Manuel Noriega advirtió a Castro que él era el objetivo en el caso de los Ruiz.

Castro decidió matar dos pájaros de un tiro. Ejecutando a Ochoa y sus principales colaboradores acusándolos de tráfico de drogas, silenciaba toda alusión al envolvimiento de él y su hermano Raúl en esas operaciones, y justificaba su inocencia, al mismo tiempo que se libraba de un peligroso rival potencial por el control del poder.

En este esfuerzo confiaba, además, en el apoyo incondicional que siempre ha tenido en los medios masivos de comunicación estadounidenses de simpatizadores o agentes de influencia como Ted Turner de CNN, Dan Rather de CBS y Peter Jennings de ABC, así como de algunos reporteros en los líderes de la prensa liberal como The Washington Post y The New York Times. Fidel Castro esperaba que esa interpretación, avalada por escritores como el premio Nóbel Gabriel García Márquez, iba a prevalecer en la opinión pública americana. Y así ha sido hasta ahora.

Las notas cronológicas de Norberto Fuentes no se limitan al envolvimiento del régimen cubano al más alto nivel en actividades de tráfico de drogas. También nos ofrecen detalles sobre casos adicionales a los mencionados en los libros de reciente publicación por Jorge Masetti, el yerno de Tony de la Guardia, y Benigno, uno de los sobrevivientes de la guerrilla del Che en Bolivia, en relación con diversas tareas revolucionarias en que Cuba ha estado envuelta, inclusive dentro de Estados Unidos. La gama de incidentes es sorprendente. Incluye tareas muy diversas.

Una operación de infiltración y ex-filtración de uno de los plomeros del Watergate, desde Jamaica a Cuba para una entrevista con Fidel Castro y su posterior regreso a Jamaica. La penetración de la operación de asesoramiento de la CIA en Uruguay por un subordinado de Tony de la Guardia que se relaciona con el secuestro y ejecución de Dan Mitrione por los Tupamaros. Los esfuerzos infructuosos del FBI por lograr una reunión familiar entre Tony de la Guardia y su hermano Mario cuando, con pleno apoyo del gobierno de EUA, se promovieron los viajes de la comunidad cubano-americana a Cuba. El lavado de dinero de rescate de secuestros hechos por los Montoneros en Argentina, ascendentes a decenas de millones de dólares, y del saqueo del Líbano por los palestinos, que se estimaba pudiera llegar a mil millones de dólares.

Además, hay anécdotas sobre la vinculación de Arnaldo Ochoa, Patricio y Tony de la Guardia con hechos importantes en América Latina, como la guerra civil en Nicaragua, las guerrillas en Venezuela, los esfuerzos por interferir con el apoyo de la CIA a los Contra desde sus bases en El Salvador, el apoyo a la guerrilla salvadoreña y el disgusto por y socavamiento de la fórmula democrática de llegar al socialismo de Salvador Allende en Santiago, Chile.

Por otra parte, revela que el ataque a la guarnición de La Tablada en Argentina fue hecho con ayuda de Ochoa a espaldas de Fidel Castro. En África, el incidente inédito más dramático, y más vergonzoso para Cuba, es la participación de instructores cubanos de la FAR en la masacre de 200 oficiales etíopes del Derg que cuestionaban a Mengistu Haile Mariam, el líder etíope aliado de Fidel Castro. Para no mencionar el descubrimiento por Patricio de la Guardia de los desechos nucleares sepultados en Angola por los franceses.

Estas tareas revolucionarios inéditas, narradas ahora por primera vez por Norberto Fuentes, incluyen muchas acciones que reflejan una profunda hostilidad y resentimiento de Fidel contra los Estados Unidos, así como tareas insólitas en territorio americano. Por ejemplo, en varias ocasiones, Fidel Castro ha ordenado el fusilamiento de individuos capturados en acciones de infiltración por el mero hecho de ser ciudadanos americanos. Cuando la operación de Grenada en 1983, Castro dió órdenes de secuestrar a los estudiantes americanos en la escuela de medicina sita en la isla. El incumplimiento de esta orden fue una de las causas que se invocó contra el Coronel Tortoló, comandante de las tropas cubanas en dicha isla, durante el juicio que culminó en su degradación al grado de soldado raso.

Pero, de acuerdo con las notas de Norberto Fuentes, la hostilidad de Castro contra Estados Unidos se refleja, en su versión más virulenta, en la esperanza de que, antes de que termine su régimen, él podrá encabezar una guerra contra fuerzas americanas y, en particular, llevar la lucha a territorio continental americano. Entre las operaciones contra fuerzas americanas contempladas por Fidel Castro, están planes contingentes para atacar la base aérea de Homestead y la planta nuclear de Turkey Point, operaciones ya descritas ampliamente en sus memorias por el General Rafael del Pino, que fue encargado de elaborar los planes, así como las instalaciones americanas en el Canal de Panamá. Además, ha comisionado planes para atacar la base naval de Guantánamo y estudios de las corrientes de agua desde el Estrecho de la Florida a la costa Este de los Estados Unidos con vistas a enviar, cuando sea oportuno, minas que afecten la navegación en esas rutas y puertos, así como la introducción de virus para causar epidemias. La ingenuidad de la comunidad científica americana ha permitido a Castro obtener la cooperación, y hasta el financiamiento, de entidades como el Smithonian en estas investigaciones.

Uno de los aspectos más preocupantes de estas revelaciones es el fallo de la prensa libre del mundo occidental, en especial la de Estados Unidos, de cumplir con su misión informativa en el caso de Cuba. Ese fallo informativo alimenta la confianza de Fidel Castro en que pueden escapar sanciones y hasta distorsionar a su antojo los hechos ante la opinión pública americana y consiguientemente del mundo occidental.

Por ejemplo, en estas notas cronológicas de Norberto Fuentes hay mención de cuatro incidentes inéditos de rebelión en las fuerzas armadas. El primero tuvo lugar en 1959, a trece días de la fuga de Batista y envolvió una protesta de soldados del Ejército Rebelde acantonados en Managua, en las afueras de la Habana, cuando se les negó el derecho a llevarse las armas que portaban a sus casas, además de reclamos por pagos y otras cuestiones. Ese episodio fue fugaz y es comprensible que, en medio del caos imperante en esos momentos, no tuviera mayor resonancia. Inclusive los que estábamos en el gobierno revolucionario en aquellos días no tuvimos conocimiento de esos hechos.

El segundo episodio inédito de rebeldía de tropas tuvo lugar en la División 50, destacada en la Provincia de Oriente, en el año 1965. Fidel se desplazó en persona a Baraguá en el perímetro de la base y envió tres oficiales de confianza a dialogar con una representación de la tropa que se había rebelado. Los cuatro soldados que representaban a los sublevados presentaron su pliego de quejas por abusos de los oficiales y las adversas condiciones en que tenían que vivir. Los cuatros emisarios son ejecutados en el acto por órdenes de Fidel y la sublevación terminó instantáneamente.

El tercero se produce en el año 1978 y tiene lugar en Etiopía después de la victoria del Ogadén. Un batallón se rebela por razones similares a las de la división 50, con el agregado de deseos de que se les retorne a Cuba al haber terminado la guerra. Ochoa es quien controla la situación y Fidel ordena se regrese el batallón entero a Cuba, desarmado y en un buque bajo el control absoluto de una unidad reforzada de la contra-inteligencia militar (CIM). Fidel se reúne con ellos al llegar a Cuba, ordena la disolución del batallón, y promete que se investigarán sus quejas. No hay ejecuciones y les pide mantener el incidente en secreto, lo que han hecho.

Finalmente, poco después del juicio y fusilamiento de Ochoa, en Noviembre de 1989, se produce un alzamiento en la Escuela de Oficiales de las Fuerzas Blindadas en Managua. Se combate toda la noche y Norberto Fuentes reporta hubo 20 muertos. Clamaban por justicia. No hay más información sobre las causas.

Estos hechos hubieran resultado en reportajes de la prensa internacional en otros países. Por muchos años ha habido representación permanente en Cuba de agencias de noticias como la EFE española, la Reuters británica y la France Presse francesa. Últimamente se han establecido oficinas de la CNN, la AP y algunos periódicos. La presencia de estos reporteros se ha justificado como una victoria para la libertad de prensa. Pero eso no ha resultado en una cobertura agresiva y vigorosa de la realidad cubana porque estos corresponsales son, de hecho, rehenes de los intereses económicos y periodísticos de sus empresas.

Además, ocasionalmente se ha permitido a corresponsales individuales hacer visitas puntuales, cuya repetición está condicionada a la buena conducta de los medios respectivos en la cobertura que ofrezcan. Así, ni a The Miami Herald ni a Univisión se les permitió enviar reporteros a cubrir la visita del Papa porque su cobertura en el pasado no satisfacía las expectativas de las autoridades cubanas. Finalmente, el premio mayor a la buena conducta de un medio de comunicación internacional es una entrevista con el Máximo Líder.

Ese tipo de trato contingente y extorsionista se hace evidente en el caso de Tad Szulc, antiguo corresponsal del The New York Times, a quien le dieron acceso a Cuba y a los archivos del partido para su biografía de Fidel en recompensa por su cobertura favorable al régimen a lo largo de los años. De haber escrito reportajes que no merecieran la aprobación del régimen, nunca se le hubiera permitido la entrada a Cuba y mucho menos para escribir una biografía de Castro. Esa cooperación llegó a un fin abrupto, sin embargo, a resultas de un incidente narrado en una revelación inédita de Norberto Fuentes.

En agosto de 1985, la hija de Tad Szulc, Nicole, productora de NBC-Miami, trasmite un programa en que por primera vez se muestra a Robert Vesco en el patio de una casa del apartado barrio habanro de La Coronela. Esto ocurre precisamente cuando Fidel era anfitrión de una conferencia sobre el repudio de la deuda externa. De más está decir que Fidel enfureció y explotó en acusaciones contra la prensa en una declaración televisada. Pero su furia era artificial. Lo que es inédito de este incidente es que el equipo de NBC había estado bajo observación de Seguridad del Estado todo el tiempo: por tanto Fidel sabía lo que habían hecho cuando lo estaban haciendo. Los reporteros de NBC fueron filmados por la Seguridad del Estado cuando estaban frente a la casa de Vesco. Es más, el Teniente Orlando Cowley, de la Dirección de Operaciones Especiales del MININT, tenía órdenes de impedir la salida del avión en que viajarían de regreso Nicole y sus colegas de NBC. Sólo una orden del propio Fidel Castro, a última hora, evitó un serio incidente con la prensa internacional.

Castro ha convertido el manejo de la prensa internacional en un arte y eso ha servido para que no se dé atención a hechos como los que relata Norberto Fuentes en sus notas cronológicas. Castro tiene la convicción, justificada por la experiencia de décadas, de que con paciencia y persistencia, Cuba puede manipular la imagen sobre cualquier tema que le interese.

Cuando Radio Martí salió al aire en 1985, empezamos un programa titulado Cuba sin Censura, cuya misión era hacer periodismo investigativo precisamente para revelar ese tipo de hecho. El primer programa de esa serie se refería a lo que se llamó la Masacre del Canímar. Ese hecho, ocurrido en 1980 durante la crisis del Mariel, envolvía el hundimiento de un barco que hacía cruceros turísticos por el Río Canímar. Un domingo de ese año, el barco fue capturado por unos reclutas del servicio militar con la intención de escapar a los Estados Unidos. El buque fue atacado por aviones y buques cubanos y hundido en plena Bahía de Matanzas, en presencia de miles de personas que se habían agolpado a lo largo del malecón de esa ciudad. Los heridos y cadáveres fueron llevados al hospital de la ciudad. Se prohibió a la población hacer comentarios sobre el incidente. Sólo la coincidencia de que un periodista local--que había sido testigo de esos hechos y tenía un amigo en la planta de personal de Radio Martí--había salido de Cuba en esa época, permitió que esta atrocidad fuera conocida por el pueblo cubano. Claro, con cinco años de retraso. Pero esta historia nunca tuvo eco en la gran prensa mundial.

Algo similar ha ocurrido con la mayor atrocidad cometida por el régimen de Castro, el hundimiento del remolcador 13 de Marzo en las afueras de la Habana, el día 13 de julio de 1994. En esa ocasión, murieron cerca de veinte niños y adolescentes, además de otros tantos adultos, ahogados por mangueras de barcos bomberos del Ministerio de Interior cubano. El incidente es plenamente conocido. La televisión mexicana entrevistó en la Habana a una madre sobreviviente cuyo hijo se le había escapado de las manos a resultas de la turbulencia ocasionada deliberadamente por los buques bomberos y de los chorros de agua que les dirigían con sus mangueras. El asunto ha sido motivo de investigaciones por comisiones de derechos humanos, de la OEA y de las Naciones Unidas. Anualmente, este incidente es motivo de protestas dentro y fuera de Cuba. Pero Castro ha logrado neutralizar esta historia en los grandes medios de comunicación.

Lo mismo ha hecho, con mayor éxito aún, en el caso de su envolvimiento en el narcotráfico. Por eso Castro quiso dilatar la salida de Norberto Fuentes de Cuba.

En el contexto de la crisis que confrontaba Fidel Castro con el caso Ochoa, Norberto Fuentes no era el problema mayor. No siendo un militar con mando de tropas, no constituía una amenaza o reto a su poder. Sí era un problema potencial que podía dificultar el manejo de la opinión pública internacional en cuanto a sanear su imagen y la de su hermano Raúl del vínculo con las drogas.

Norberto Fuentes es escritor de profesión y hombre de acción por las circunstancias. Inicia sus actividades literarias cubriendo la lucha contra la resistencia al régimen en el Escambray, en lo que se llamaba oficialmente Lucha Contra Bandidos (LCB). Esto resulta en varios libros en base a esta experiencia, Cazabandido y Nos impusieron la violencia, entre ellos. Irónicamente, estos escritos son mal vistos por la alta jerarquía del MINFAR y el régimen que no quería se supiera nada de lo que allí pasaba y, al mismo tiempo, le gana la hostilidad de los enemigos del régimen, algunos de los cuales todavía no se lo perdonan. Acaba trabajando en la ganadería por un tiempo.

Escribe un libro en 1967, Condenados del Condado, que gana el premio Casa de las Américas, a pesar de ser una crítica al Ejército Rebelde, por lo que es posteriormente censurado. Esto le gana la enemistad de oficiales como el General Raúl Menéndez Tomassevich, que estuvo al mando de las fuerzas gubernamentales en el Escambray. Pero, en otra reacción irónica, lejos de entibiar sus relaciones con la jerarquía del régimen, a pesar de coincidir precisamente con el caso Padilla, las mejora. Al oponerse a aceptar la autocrítica que querían imponerle a Padilla, al mismo tiempo que reafirma sus convicciones revolucionarias, Fuentes logra ganar la atención de Fidel Castro. A Fidel le atrajo la imagen de un escritor dispuesto a participar en acciones militares para obtener el material para sus escritos. Raúl Castro hace todavía una amistad más estrecha, visitando con frecuencia su casa.

Al mismo tiempo, este incidente lo rescata de la ganadería y lo lleva de regreso al campo de la literatura, pasando a tener una remuneración del Ministerio de Cultura. Se le asigna recopilar material sobre Hemingway, lo que desemboca en la publicación de Hemingway in Cuba y Ernest Hemingway Rediscovered. Estas labores literarias lo ponen en contacto por primera vez con Gabriel García Márquez, precisamente en vísperas de ganar éste el premio Nóbel. Pero más importante aún, ha pasado a ser escritor de confianza de la jerarquía cubana, inclusive Fidel Castro llegó a ofrecérselo a Robert Vesco para que lo ayudara a escribir sus memorias. Se le asigna un penthouse en el mismo edificio en que viven los generales cubanos.

En 1981 y 1982 es enviado a Angola por Fidel y Raúl como corresponsal de Prensa Latina para conocer «toda la actividad del GD (general de División) Tomassevich,» que estaba al frente de las operaciones de contrainsurgencia contra Savimbi, y obtener información de primera mano para su narrativa. A resultas de esta labor, recibe la Medalla de Combatiente Internacionalista de Primer Grado y la Medalla de Servicio Distinguido de las FAR.

Posteriormente, viaja en varias ocasiones a Angola como enviado personal y hombre de confianza de Fidel y de Raúl, habiendo asistido como miembro de la delegación de Fidel a la Cumbre del Movimiento no Alineados en Harare, Zimbabwe, en 1986.

Es en esta etapa que estrecha vínculos con los hermanos de la Guardia, en particular Tony, a quien introduce a Gabriel García Márquez. Por su parte, el premio Nóbel recelaba de que hubiera otro escritor con acceso a Fidel Castro. Esa era una relación que él prefería constituyera su monopolio. Las actividades literarias de Fuentes sobre la presencia de Hemingway en Cuba, lo ponen en contacto con escritores americanos como William Kennedy. Como culminación de su labor en Angola, es incorporado por Castro a la delegación cubana que participa en las negociaciones para poner fin al conflicto en ese país africano y asiste a todas las reuniones como miembro pleno de la misma.

En marzo de 1989, es puesto bajo vigilancia por los servicios de seguridad junto con otros colaboradores y amigos de Tony de la Guardia. En abril 29, 1989, pocos días después de que se produce la sentencia de los Ruiz y se inician pedidos de rendición de cuentas en el MININT sobre las operaciones de tráfico de drogas, Tony viaja a Varadero por sugerencia de Abrantes a liquidar las operaciones que estaban pendientes allí. Regresa con un maletín con $564,000 que entrega a Norberto Fuentes para que se lo tenga a buen recaudo.

En Mayo 22, Fuentes recibe un recado de Raúl, por medio de Alcibíades Hidalgo, a la sazón Jefe de Despacho en las oficinas de Raúl en el Comité Central del PCC, de que se aleje de Tony y el General Ochoa. Fuentes informa a Hidalgo de la existencia del maletín. En tres ocasiones Tony había hecho retiros del dinero del maletín. Posteriormente, ya terminado el Tribunal de Honor, Alcibíades Hidalgo informa a Norberto Fuentes que ninguno de los acusados lo había vinculado a la causa No. 1 de 1989 por tráfico de drogas. Por lo tanto, no tenía que preocuparse. Cuando Fuentes le recuerda la existencia del maletín, Hidalgo arregla que el sobrante final de US$ 167,000 sea retirado en una operación formal del MININT, cuya acta está incluída entre los anexos. Un mes después, Fuentes es despojado de su penthouse.

En una reunión con Tony en Villa Marista, el 27 de junio de 1989, Fidel instruye a éste que además de no mencionar a la alta dirigencia en sus respuestas en el juicio no diga nada ni de Abrantes, ni de Norberto Fuentes. Al mismo tiempo, le ofrece garantías de que no le va a pasar nada si coopera en eximir a la alta jerarquía de toda responsabilidad en las operaciones de tráfico de drogas. Este pedido se vincula al deseo de proyectar una imagen de que el juicio se limita a la cuestión de unos militares que se habían excedido en su autoridad al vincularse al tráfico de drogas. Así se lo informan a Gabriel García Márquez cuando viene a Cuba, a pedido de Fidel Castro. Esto nos lleva a concluir que, para suerte de Fuentes, Fidel y Raúl habían decidido que fusilar a un escritor daba una dimensión mucho más amplia al caso de la que ellos querían transmitir. Lo único que querían en cuanto a Norberto Fuentes era silenciarlo para evitar filtraciones que erosionaran la credibilidad de la historia que estaban montando.

De acuerdo con la narrativa de Norberto Fuentes, se le juzgó en ausencia y se le condenó a cinco años de localización dentro de Cuba. Eso permitiría que cuando estuviera libre para hablar, el interés por cualquier información sobre el caso Ochoa se hubiera disipado. Trató de abandonar la isla ilegalmente y fue capturado. Acudió a sus escritores amigos. Uno de ellos, William Kennedy, gestionó una invitación del PEN American Center para Nueva York. El permiso de salida le fue denegado. Se declaró en huelga de hambre y apeló a su amistad con el premio Nóbel Gabriel García Márquez, quien le trajo el mensaje de que Fidel le había prometido que iba a resolver definitivamente el caso Norberto Fuentes. Cuando observa que todavía lo seguía Seguridad del Estado, concluye que la solución definitiva era su eliminación física.

Acude de nuevo a su amigo William Kennedy. En esos momentos, un prominente escritor amigo de éste, William Styron, a la sazón Presidente del PEN, estaba concertando junto con Carlos Fuentes, en esa época Embajador de México en Washington, una cena privada entre el Presidente Bill Clinton y Gabriel García Márquez en la residencia de Styron en Martha´s Vineyard. Según lo que se ha podido reconstruir de la secuencia de lo ocurrido a partir de ese momento, Styron, de alguna manera, hizo la cena contingente a la salida de Cuba de Norberto Fuentes. García Márquez viajó a Cuba en el avión privado del Presidente Carlos Salinas de Gortari para recoger a Norberto Fuentes el 24 de Agosto de 1994 y lo llevó a Cancún el 25. García Márquez siguió vuelo hacia el norte para asistir a la cena con el presidente Clinton, la que tuvo lugar el 26 de Agosto de 1994. Norberto Fuentes quedó libre para compartir con el mundo y contigo, querido lector, las notas cronológicas que son recogidas en este libro.

En su libro MEXICO: un paso difícil a la modernidad, Carlos Salinas de Gortari menciona la anécdota del viaje de García Márquez con un escritor cubano y la advertencia de Castro: «Gabo te vas a arrepentir.» Como puede apreciarse de estas notas, Castro ya debe estar arrepentido.

Finalmente, este libro no es solamente de valor histórico, sino de actualidad. Como puede apreciarse de la discusión sobre las armas del enemigo, más adelante, Fidel Castro, en su audacia sin límite, se vende ahora como el aliado indiscutible e inevitable de los Estados Unidos en la lucha contra las drogas. Lo que aquí se revela adquiere gran relevancia ante la ingenuidad de algunos funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos, que lo creen factible y están promoviendo el suministrar a Castro inteligencia y equipo para luchar contra el narcotráfico como si fuera un aliado confiable."

Ernesto F. Betancourt

Publicado originalmente en El Timbeke, el 11 de junio del 2014.

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La OEA, centro político de Las Américas

El secretario general de la OEA, Luis Almagro.

La Organización de Estados Americanos (OEA) fue el último escenario del constante enfrentamiento hemisférico entre los que defienden la democracia sin apellidos y quienes promueven el Socialismo del Siglo XXI.

Para sorpresa de muchos, entre ellos este columnista, el reelecto secretario general, Luis Almagro, defendió a ultranza la libertad y los derechos humanos durante su primera gestión. Al principio de su mandato parecía que seguiría las huellas de su predecesor, José Miguel Insulza, un personaje que durante su comisión, como se dice coloquialmente, trato de estar en óptimas relaciones con Dios y con el Diablo, aunque sin dudas su corazón le tiraba a favorecer al último.

Almagro, como apunta mi colega Iván López, tal vez no cumpla todas las expectativas que algunos tenemos para esa importante posición, que evidentemente se hará más significativa con el tiempo, pero ha demostrado, hasta ahora, sin caer en extremos, que no hace concesiones a quienes trabajan a favor del quebrantamiento de nuestras prerrogativas ciudadanas.

La OEA es un centro de debate político y económico, pero desde que el castrismo mostró sus ambiciones imperiales en 1959, ha sido el tablado principal de los antagonismos entre la libertad y las dictaduras ideológicas, situación que se agudizó cuando Hugo Chávez irrumpió con sus propuestas de Socialismo del Siglo XXI y la diplomacia petrolera, normas que siempre fueron apoyadas por el corrupto Luis Inácio Lula da Silva y los verdugos de Fidel y Raúl Castro.

Hay una realidad incontrastable y es que aunque la dictadura cubana no tiene voz ni voto en la OEA desde 1962, nunca ha estado ajena a las elecciones de su secretario general. Siempre ha tratado de influenciar en las mismas, pero en esta ocasión intentó por todos los medios en convertirse en el gran elector. Este mandato de la organización hemisférica es particularmente importante y el castrismo teme que Almagro en su segunda encomienda intente ser más severo con los regímenes que no respetan los valores democráticos.

En la OEA hay un grupo de países que fue favorecido por la diplomacia petrolera de Chávez y Nicolás Maduro, sin excluir las aproximaciones ideológicas que puedan existir. Esos países se opusieron a las sanciones a la dictadura venezolana y también calificaron de golpe de Estado la salida de Evo Morales del poder, aunque este renunció al mandato que ostentaba.

Almagro, durante toda su gestión, ha estado enfrentado a los políticos identificados con el castrochavismo, en consecuencia, estos han recurrido a todos los recursos posibles para neutralizarlo y sacarlo de su posición, causa que motivó que impulsaran a la señora María Fernanda Espinosa Garcés, canciller de Ecuador durante el gobierno del déspota ilustrado Rafael Correa, hoy procesado en su país por corrupción y abuso de poder, reiteradas debilidades entre los caudillos de las propuestas castrochavistas.

De haber triunfado en las elecciones, la excanciller ecuatoriana, principal rival de Luis Almagro, para muchos analistas la candidata de la decadente Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), hubiera revertido las disposiciones tomadas por el secretario reelecto.

Numerosos informes periodísticos refieren la simpatía por la dictadura sandinista de Fernanda Espinoza, quien ha calificado a la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, de ejemplo para las mujeres latinoamericanas. Esa es una manifestación modesta si la comparamos con su comentario sobre el servicio diplomático del castrismo, que todos conocemos es un nido de ratas que se espían entre ellos mismos, del que resaltó “el compromiso y profesionalidad (...) en la defensa del multilateralismo y la lucha contra la discriminación”.

Para beneficio de la democracia y perjuicio de las dictaduras ideológicas, Almagro obtuvo la mayoría de los votos, sino la pagina CubaDebate, que sí practica el terrorismo mediático, no habría titulado: “Washington logra la reelección de Luis Almagro en la OEA”, en su perenne intento de acusar a todos los que no comparten los puntos de vista del totalitarismo cubano de ser apéndices de Estados Unidos.

La Unión Europea y Cuba

Banderas de países europeos junto a la bandera de la UE en Bruselas.

​La Unión Europea estableció en 1996 una política común que imponía ciertas restricciones a sus relaciones con la dictadura de los hermanos Castro, sin embargo, grupos políticos de la entidad, nunca dejaron de debatir la abolición de ese acuerdo o la eliminación de algunas de sus limitaciones.

Los debates ideológicos de las diferentes fuerzas políticas que concurren en ese importantísimo foro han repercutido de alguna manera en los vínculos con Cuba. No obstante, es apropiado reconocer que durante el gobierno del presidente José María Aznar, Partido Popular, la conducta de la UE hacia Cuba fue más firme y restrictiva que la de sus pares de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y el actual de Pedro Sánchez.

Sin duda alguna España tiene una particular influencia en la UE en lo que respecta a la implementación de políticas hacia alguna de sus antiguas colonias, de ahí que los gobiernos del PSOE y la política laxa del PP de Rajoy hacia la dictadura insular, permitieran el fin de la posición común y el establecimiento de las bases de un acuerdo bilateral que normaliza las relaciones del foro democrático más importante del mundo, con una tiranía familiar que supera los sesenta años de existencia.

Ni aun en los tiempos de la posición común la política de la Unión Europea fue lo firme que la violación de los derechos humanos en Cuba y la intrusión castrista en los asuntos internos de algunos países miembros ameritaban.

Al castrismo nunca le han faltado aliados en esa audiencia, aunque es justo reconocer que tampoco enemigos razón por la cual opositores como Osvaldo Payá Sardiñas, Guillermo Fariñas y las emblemáticas Damas de Blanco, recibieron el distinguido premio Sajarov de la Libertad de Conciencia.

Recordemos que la UE le impuso a Birmania sanciones como la prohibición de importación de ciertos productos y también le negaba a muchos de sus líderes, entre ellos al presidente, viajar a la Unión, esa prohibición jamás se impuso a un funcionario castrista como si se ha hecho correctamente con sicarios de la dictadura de Nicolás Maduro.

Los continuados esfuerzos de los aliados ideológicos del castrismo y de quienes por ganar dinero son capaces de vender la soga con la que serán colgados, empezaron a dar frutos en 2014, cuando se establecieron las bases para alcanzar un acuerdo de diálogo político entre las partes y normalizar las relaciones, gestión que culminó exitosamente en diciembre de 2016 cuando se suscribió el primer acuerdo bilateral que terminó con la “posición común”.

Este acuerdo está vigente desde el momento de su firma, pero los estatutos del bloque disponen que la implementación completa del mismo requiera la ratificación de todos los estados miembros, faltando solo por hacerlo la República de Lituania, uno de los estados Bálticos ocupado por la extinta Unión Soviética, el histórico protector de la dictadura castrista.

Muchas entidades y personalidades, cubanas y extranjeras, reclaman al gobierno lituano que no revaliden el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre la UE y Cuba.

Lo solicitan con argumentos sólidos, porque la dictadura sigue violando sistemática e institucionalmente los derechos de sus ciudadanos y no es apropiado que se premie a un régimen que encarcela a todo aquel que se atreve a pensar y a actuar de acuerdo a sus convicciones, in inconcebible que países que padecieron el socialismo real le den amparo a un régimen que cumple ese modelo a cabalidad.

Cierto que los que promueven el acuerdo argumentan que el objetivo del mismo es apoyar un proceso de transición de la economía y la sociedad cubana, promover el diálogo y la cooperación para fomentar el desarrollo sostenible, la democracia y los derechos humanos, un juego de palabras muy bonitas que no dicen nada a los 127 prisioneros políticos que denuncia la organización radicada en España, Cuban Prisoners Defenders, y muy particularmente a José Daniel Ferrer y sus compañeros, al artista plástico Luis Manuel Otero Alcántara, preso durante 14 días por retar la ideología oficial y a ese creciente número de ciudadanos de la isla que demandan el fin de la dictadura.

La unidad de la vida ante el misterio del mal y del sufrimiento

Poster de "A Hidden Life".

El buen cine se convierte en buena literatura. Es más, el buen cine es un tipo de literatura, y la buena literatura se decanta en filosofía.

Terrence Malick ha logrado todo lo anterior y mucho más con su película “A Hidden Life” (2019). Basada en la historia verídica de Franz Jaggerstatter, beato católico de origen austriaco, martirizado por su resistencia de conciencia al nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.

El largometraje se enfrenta con singular profundidad y elegancia a temas profundos de la filosofía y la teología.

El gran logro de Malick es que plasma todo esto en la pantalla sin perder la minuciosa humanidad del relato, con atención microscópica a los detalles íntimos de la vida humana como base real de los acontecimientos históricos.

La historia es básica pero compleja. Un hombre sencillo, un campesino, se enfrenta moralmente a la maquinaria nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Las consecuencias son devastadoras para él, toda su familia y Malick sugiere, para el universo mismo.

“A Hidden Life” en algunos instantes recuerda el mismo horizonte de la gran novela “La Hora 25” de Constantin Virgil Gheorgiu. Pero “Hiddden Life” ahonda más en una temática esencial: la unidad moral entre Dios, el hombre y la naturaleza (tema recurrente en la obra de este director).

Más allá aún, la película investiga la relación entre el mal y el sufrimiento humano. Un hombre común, un hijo de Dios, tiene que decidir cómo enfrentarse a un anticristo (Hitler). Le advierten que su lucha pasará inadvertida, que solo lastimará a sus seres queridos. Sin embargo, tanto él, por su fe y por la intuición que emana de la misma, como la maquinaria diabólica a la que se enfrenta, saben que esta batalla singular es mucho más trascendente de lo que se puede apreciar en la superficie temporal.

Franz rehúsa hacer el servicio militar obligatorio cuando esto conlleva un juramento de lealtad a la figura de Hitler. Está dispuesto a enfrentar a la muerte misma por preservar la pureza de su alma. Ve a este juramento de lealtad como una capitulación de su libertad interior, sagrada para él.

Es decir, al igual que en “la Hora 25”, está el tema del hombre natural, del hombre primario, (como diría el maestro Rudolph Steiner) enfrentándose a una máquina modernista desalmada, pero para Malick este conflicto tiene una consecuencia cósmica.

El drama esencial de “A Hidden Life” radica en el misterio de la relación entre el mal, el sufrimiento y la condición humana.

Las palabras del filósofo polaco Lech Kolarkowski, uno de los ideólogos de Solidaridad, aunque escritas en otro ámbito, son pertinentes para resumir la esencia filosófica de la película:

…“La creencia, en una ley de justicia cósmica que opera en términos figurativos, como un mecanismo homeostático: requiere del sufrimiento para restaurar el equilibrio roto por la fuerza destructiva del mal”. Se trata de una forma superior de sufrimiento, del tipo de sufrimiento que se enfrenta como resultado de la elevación moral en un mundo caído, donde las acciones de los seres humanos a menudo no están a la altura de lo creado por Dios.

La existencia de este mecanismo explica no solamente el dilema de “A Hiiden Life”, si no también algo más cercano a nuestra experiencia como cubanos.

A lo largo de nuestra vida nacional en los últimos 61 años hemos sido testigos de testimonios singulares de entrega individual en una lucha sin tregua ni cuartel contra la invasión del alma individual y colectiva de los cubanos por el totalitarismo.

La tenaz resistencia civil detrás de las barras de un Pedro Luis Boitel, la integridad espiritual de una Caridad Valdés Tamayo, la fortaleza en sus convicciones de un Orlando Zapata Tamayo, y el ejemplo de tenaz dedicación a la resistencia contra el totalitarismo de un Armando Sosa Fortuny, quien pasara un total de 43 años de prisión política y muriera en octubre del 2019 en una cárcel castrista, así como la de tantos otros constituye el misterio del ejercicio de la libertad esencial, la moral, la espiritual, bajo las condiciones más difíciles.

La revisión de estas épocas oscuras en la historia de la humanidad nos parecen demostrar que un acto de resistencia individual, aunque minúsculo, aporta al camino ascendente de toda la especie hacia la unidad moral.

Aunque estos pasos pueden parecer pequeños, dotan a la vida de significado, siendo trascendentes, de enorme e irrevocable importancia para el orden universal de las cosas.


El costo humano del castrismo

Archivo. Fusilamientos en La Cabaña

En Cuba se fusiló, se masacró en sitios inimaginables, no solo en campamentos militares o lugares previamente designados para tan macabra acción. Las ejecuciones tuvieron lugar en patios de escuelas, en curvas de carreteras, en parques, farallones de las sierras, en cementerios y patios de viviendas, en esa gestión fueron alumnos aventajados del nazismo y del estalinismo, los engendradores del totalitarismo cubano.

Matar para el régimen castrista fue una especie de acto de purificación porque la muerte de los otros le afianzaba en el poder, en consecuencia, cuando el pueblo cubano pueda acceder sin restricciones al conocimiento pleno de los trágicos sucesos con los que la dictadura dinástica de los hermanos Castro ha marcado al país, de seguro quedará profundamente conmovido ante el costo humano a la nación del experimento revolucionario.

Conmoción que tendrá que sumar a las ya acumuladas precarias condiciones de vida que padece, a la destrucción material del país y a los constantes fracasos de todos los proyectos gubernamentales, a pesar del gran esfuerzo realizado por el sector de la población que creyó fervientemente en las promesas del caudillo.

No pocos “compañeros” participaron en las depredaciones de la dictadura, pero son escasos los que tienen una visión integral del pasado sangriento, ya que el control ejercido sobre la información ha sido muy estricto a la vez que ha estado fundamentado sistemáticamente en una campaña de intimidación de la que se requiere mucha entereza para sustraerse.

Esa puede ser una de las causas por las que más de un victimario cree ciegamente que los abusos fueron aislados y los crímenes inexistentes, tal y como muchos respetables ciudadanos alemanes negaron frenéticamente el Holocausto.

Los crímenes de sangre de la dictadura castrista se remontan a las numerosas ejecuciones realizadas en el periodo insurreccional en llanos y montañas, también, a los actos terroristas contra la población civil que ejecutaron los insurgentes, sin embargo, después del triunfo de la insurrección, cuando el país estaba presto para sembrar la paz y cosecharla abundantemente, la nación se introdujo en una vorágine de asesinatos masivos, apuntalados en ejecuciones sumarias individuales, razón por la cual los expresos políticos Miguel Guevara y Santiago Díaz Bouza, escribieron un libro que titularon “La Muerte se viste de Verde”, ya que aquellos horrendo asesinatos colectivos se apuntalaban en ejecuciones individuales, encierros de miles de personas además del desplazamiento forzoso de campesinos.

El primer asesinato en masa del nuevo régimen ocurrió en la madrugada del 11 de enero de 1959. Raúl Castro, ordenó la ejecución de 71 personas acusadas de haber cometido crímenes durante su asociación al depuesto régimen de Fulgencio Batista. La orden fue cumplida. Varias excavadoras abrieron una zanja, los hombres fueron parados ante la misma y asesinados despiadadamente, después, la tumba colectiva fue cubierta con tierras por las misma máquinas que la habían abierto.

Dos años después, abril de 1961, fueron fusilados en el Panteón Nacional de La Cabaña ocho patriotas, una cifra superior al promedio diario de los hombres que allí eran ejecutados.

En 1962, según diferentes fuentes, muchos cubanos fueron fusilados como consecuencia de los arrestos de los complotados en la fracasada conspiración cívico-militar de agosto de ese año.

En junio de 1963, los fusilamientos eran prácticamente diarios, 21 hombres fueron ametrallados frente a una loma de hierba y tierra en la Ceiba, montañas del Escambray. Llevaban casi tres años presos sin juicio.

En 1964 la Fortaleza de La Cabaña fue sede de otro fusilamiento en masa: 14 guerrilleros, algunos llevaban más de cuatro años alzados en armas, fueron capturados gracias a una hábil maniobra de la seguridad del estado castrista y a la traición de uno de los colaboradores de los insurgentes, el tristemente famoso Alberto Delgado y Delgado.

La ejecución de 1964, al parecer, fue la última masacre ante el paredón, aunque los crímenes de grandes grupos continuaron como se puede apreciar en el asesinato de más de cincuenta personas al hundir la embarcación XX Aniversario en el Río Canimar, 1980, y posteriormente los 41 asesinados, entre ellos 10 niño, embarcados en Remolcador Trece de Marzo el 13 de julio de 1994.

Irán, un peligroso aliado

Presidente de Irán, Hassan Rouhani

Varios países de América Latina sostienen relaciones muy próximas con la teocracia iraní, ignorando voluntariamente que aliarse con un depredador es igual que poner la cabeza entre las fauces de un lobo, aunque es justo reconocer, que los compañeros de Teherán en el hemisferio: Venezuela, Cuba y Nicaragua, distan muchos de ser vegetarianos.

Algunos afirman que Irán posiblemente sea mejor como enemigo que como aliado. Los pésimos antecedentes de ese régimen en lo que respecta a derechos humanos y sus actividades relacionadas con el terrorismo, lastiman notablemente el prestigio del cualquier estado que decida convertirse en su compañero de ruta.

Un país que viola de forma sistemática y permanentemente los derechos de sus ciudadanos no puede ser un buen aliado.

Teherán tiene instrumentada una política de cero tolerancia contra quienes difieren del pensamiento oficial, además de reprimir brutalmente a quienes tienen una conducta social que las autoridades consideran contrarias a sus valores.

Cuba fue una de las primeras naciones del continente en establecer relaciones con el régimen de los Ayatolá. Fidel Castro forjó estrechos vínculos con los líderes iraníes, Ruhollah Jomeini, el fundador de la teocracia, y su sucesor, 1989, Alí Jamenei, quien todavía es el amo de un país que ha mostrado frecuentemente estar harto de sus caudillos.

Castro fue también el principal instigador y facilitador para que otros caciques latinoamericanos establecieran relaciones con Teherán. Razón por la cual cuando Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa, llegaron al gobierno, forjaron alianzas con un régimen en el que todos se veían reflejados. Posteriormente cuando se constituyó en el hemisferio, la Alianza Bolivariana de las Américas, ALBA, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador se convirtieron también en parte del mecanismo que favorece el incremento de la influencia de Irán en la región.

Una de las características esenciales de los ayatola es su afición a la violencia. Cierto que la primera víctima de esta práctica es su propio pueblo, pero también la extienden a cualquier rincón del mundo que pueda serle conveniente, con ese fin han favorecido una serie de franquicias del terror como Hezbolá y Hamas, entre otras, que cumplen diversas misiones en el continente americano y en el resto del mundo como se aprecia en sus ataques a Israel.

Irán y sus aliados son enemigos naturales de la libertad y la democracia.

Hay que tener presente que militantes de la principal franquicia terrorista iraní, Hezbolá, están sindicados de estar involucrados en el atentado con coche bomba del 18 de julio de 1994 contra la sede de la mutual judía en Buenos Aires. El atentado terrorista causó 85 muertes y ocurrió solo dos años después de una bomba contra la embajada de Israel, también en Argentina, que mató a29 personas. Han sido dos de las acciones más sangrientas realizadas por terroristas en el hemisferio, solo comparables con las de FARC y el ELN de Colombia.

Hezbolá tiene una fuerte presencia en la denominada Triple Frontera, Brasil, Paraguay y Argentina. En esa región la delincuencia organizada ejerce el control sobre numerosas actividades ilegales, particularmente el narcotráfico, una de las industrias clandestinas en las que tiene mayor presencia el principal instrumento no gubernamental de Irán en la región.

En esa zona se ha encontrado propaganda que promueve el terrorismo islámico y según un informe en la Triple Frontera radica el centro de financiamiento más importante de los terroristas fuera de Medio Oriente.

Sin embargo es Venezuela el país del hemisferio que aparentemente tiene las relaciones más estrechas con Irán.

Tareck el Aissami, ex vicepresidente y actual ministro de Industrias y Producción Nacional venezolano ha sido denunciado, al igual que otros funcionarios de ese país, de entregar pasaportes a militantes de Hezbolá para que le sea más seguro cumplir las misiones asignadas.

El presidente de Colombia, Ivan Duque, en la III Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo denunció: “Hemos visto la presencia de células de Hezbolá en países como Venezuela, con la anuencia y la connivencia de la dictadura de Nicolás Maduro”.

Un trabajo en las redes que en su título advierte que Irán en el continente implica peligros para Estados Unidos, esta errado en la opinión de este articulista, porque son los países que se vinculan a Teherán los que corren el mayor peligro.

Gobiernos como los de Irán, Cuba y Venezuela solo son capaces de exportar opresión y enseñar a los verdugos de turnos a ser más eficientes con la guillotina.

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