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Crisis Migratoria

México deporta a otros 56 cubanos desde Tapachula

La deportación se realizó de acuerdo con las autoridades cubanas, informó el INM en Twitter.

México deportó este jueves a 56 migrantes cubanos que permanecían en su territorio de forma irregular, informó el Instituto Nacional de Migración (INM) en su cuenta de Twitter.

El retorno se realizó desde Tapachula, en el estado de Chiapas, hacia La Habana, "en acuerdo con las autoridades del gobierno de Cuba, cumpliendo con las normas y procedimientos migratorios vigentes", dijo el INM en la red social.

La deportación tiene lugar el mismo día que las autoridades migratorias mexicanas realizan en Tapachula la sesión número 21 de la Mesa Interinstitucional de Seguimiento del Paso de Personas Migrantes por el Estado de Chiapas.

México ha deportado a más de 500 cubanos a la isla en lo que va de año, informaron las autoridades migratorias de ese país tras una reunión este martes del secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, y su homólogo cubano, Bruno Rodríguez Parrilla para tratar la cooperación entre ambos países en materia migratoria.

Los cubanos han protagonizado cerca de ocho fugas y amotinamientos en varias estaciones migratorias del país por temor a ser deportados. El objetivo de los migrantes es llegar a la frontera con Estados Unidos, donde solicitan asilo político.

(Con información del INM y redes sociales)

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La verdad tras los motines de migrantes cubanos en México

Aproximadamente 50 migrantes del país caribeño se amotinaron esta mañana al interior de la estación migratoria en Tapachula, Chiapas, con el objetivo de denunciar hacinamiento y malos tratos.

TAPACHULA - El mecánico cubano de 36 años tiene la mirada perdida mientras recuerda cómo funcionarios de la estación migratoria Siglo XXI rompieron el documento que le acreditaba como solicitante de refugio en México.

Era el principio de una pesadilla que empeoraría con la llegada de más migrantes detenidos: cubículos de 4x3 metros para 50 personas, heces que rebosaban las letrinas, falta de comida y agua.

Las mujeres dormían en los pasillos o en el comedor entre ratas, cucarachas, excrementos de palomas, niños llorando, madres reciclando pañales y el desprecio de los guardias. “Nos tiraban ahí como animalitos”, dice una joven hondureña.

Miles de migrantes que entran a México de manera irregular acaban en este lugar, considerado el centro de detención migratoria más grande de América Latina. Ubicada en Tapachula, cerca de la frontera con Guatemala, la vida transcurre en la estación Siglo XXI lejos del ojo público y se han denunciado reiterados abusos que incrementaron con el hacinamiento registrado esta primavera.

El Instituto Nacional de Migración (INM), encargado de las instalaciones, negó a The Associated Press permiso para visitarlas y no respondió a una solicitud de comentarios. Pero una veintena de migrantes, funcionarios y miembros de ONG describieron el centro como un lugar insalubre, sobrepoblado y donde reina la arbitrariedad de los agentes al mando. La mayoría hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias.

Washington ha exigido a México que reduzca el flujo de migrantes, la mayoría centroamericanos que huyen de la pobreza y la violencia, pero también cubanos, haitianos y africanos. Además, el presidente Donald Trump mantiene viva la amenaza de poner aranceles a las importaciones mexicanas si no se cumple ese objetivo. Y aunque el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha lanzado un plan para enfrentar la llegada creciente de extranjeros, diversos observadores advierten que México no tiene los medios para albergar a más detenidos.

Si se detiene a más migrantes, “no se cuenta con la infraestructura correspondiente”, dijo el jueves Edgar Corzo, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, durante un recorrido justo antes del anunciado despliegue de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional para ayudar a las labores de control migratorio.

Esta entidad oficial denunció a finales de abril que había más de 2.000 personas en la Siglo XXI, un lugar construido para 960. Cientos fueron trasladados a otras instalaciones, pero la semana pasada había 1.230 migrantes, según Corzo. Otras instalaciones en Tuxtla Gutiérrez, también en Chiapas, albergaban a 400, aunque están habilitadas sólo para 80.

“No imagino la estación siglo XXI teniendo tantas personas, todavía pongan 100 o cientos más... las estaciones migratorias no están para dar una respuesta de mayor capacidad porque han sido superadas”, añadió Corzo.

La Siglo XXI es una estructura carcelaria con muros de cinco a diez metros de alto, torres de control, cámaras de seguridad y espacios con techos enrejados por donde patrullan los guardias. Incluso hay una celda de castigo, el “Pozo”, que el gobierno se comprometió a no usar más, aunque el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, una de las pocas ONG que tienen acceso, no ha podido confirmar que eso sea cierto.

Al cruzar las rejas y dejar atrás a quienes abarrotan la entrada en espera de información, hay un patio y una especie de muelle de carga y descarga de seres humanos que van y vienen en autobuses.

A los que llegan, detenidos en redadas o engañados diciéndoles que iban a verificar sus papeles, les confiscan cordones de zapatos, cinturones y celulares, aunque siempre hay quien luego les ofrece una llamada, un cigarro o comida extra si pagan por ello, coinciden varios que estuvieron detenidos ahí.

Voces dentro y fuera de México, como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, han denunciado desde antes de la crisis actual que los migrantes son detenidos sin los estándares mínimos, a veces son extorsionados o no tienen un debido proceso. También han pedido que la detención sea algo excepcional y que se elimine por completo en el caso de niños y adolescentes. Esto no ha ocurrido y una niña guatemalteca murió en mayo en la estación migratoria de Ciudad de México en circunstancias todavía bajo investigación.

Graciela, una hondureña de 29 años, cuenta que cuando estuvo en la Siglo XXI no podía ni dormir por el miedo a que le quitaran a sus dos pequeños, dos flaquitos de 7 y 9 años. Los rumores se mezclaban con la angustia, la falta de información y la insistencia de los agentes para que aceptara el retorno al país del que salió huyendo.

“(Los niños) me decían ‘vámonos´, ‘¿por qué estamos aquí?’”, recuerda. “A veces llorábamos todos”. Graciela salió de ahí porque logró que aceptaran su petición para solicitar asilo en México.

Julio, un cubano de 15 años, fue detenido junto a sus padres, pero separado de ellos nada más llegar a la Siglo XXI. Aunque estaban en la misma instalación, pasaron periodos incomunicados.

Su madre recuerda cómo ella entró en pánico después de uno de los motines que se dio en el lugar, porque no sabía cómo estaba su hijo y los rumores proliferaban. “Lloré, imploré para que me dijeran si estaba bien, pero nada. Tardé cinco días en verle”.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, ha reconocido recientemente que el gobierno no se ha preocupado en atender las instalaciones migratorias en la frontera sur, que están “muy por debajo de los estándares”, y Tonatiuh Guillén, hasta el viernes el jefe del INM, reconoció en una entrevista reciente con AP que “tienen un modelo muy severo de control”.

Sin embargo, López Obrador insiste en que el respeto a los derechos humanos es la máxima de su política migratoria y su gobierno dice estar estudiando opciones para construir nuevas instalaciones migratorias

Pese a la desinformación, pronto queda claro que solo hay dos maneras de salir: deportados en un autobús o con una solicitud de asilo como la que le rompieron al mecánico cubano. Que este documento --que teóricamente garantiza la libertad de un migrante-- pueda ser destruido tan fácilmente, es una muestra más de la arbitrariedad que hay en el lugar.

El gobierno federal ha reconocido que el INM es una de las instituciones más corruptas del país. Se han depurado a más de 600 funcionarios y a la Siglo XXI han llegado nuevos agentes, aunque se desconoce cómo va el proceso de depuración ahí.

Según Salva Lacruz, del Fray Matías, el centro sigue en manos “negligentes, irresponsables y racistas” que operan al margen de las directrices de Ciudad de México. Un funcionario migratorio recién llegado calificó a algunos de sus compañeros de “inhumanos”.

Por eso, en medio de la desesperación, se encontró otra formar de salir: amotinarse y escapar.

Más de 600 personas se fugaron en abril, algo nunca visto en México. En videos publicados en redes sociales se ve a gente corriendo por la entrada principal y las rejas abiertas. Los migrantes aseguran que la fuga fue alentada por las autoridades. Éstas lo niegan.

“Algunas celdas no tenían candado ese día”, asegura el mecánico que no huyó por temor a ser deportado.

Los motines elevaron la tensión, los choques entre internos, el miedo de los trabajadores y las represalias contra los cubanos, acusados de ser instigadores de los levantamientos.

Eliezer Pino, Jonathan Eduardo Merrero, Yunier Rives, Yasiel Rodríguez, Danilo Claro y Eduardo Martínez dicen haber sido seleccionados al azar durante uno de los motines, llevados detrás de unos autobuses y golpeados.

Pino dice que lo patearon entre seis y casi le reventaron el ojo de un puñetazo. Su único delito, dicen todos, fue gritar “¡queremos salir!” y avanzar hacia la puerta junto a otros. Los policías federales, que apoyan en tareas de seguridad, evitaron una paliza mayor.

Una treintena, incluidos ellos, fueron trasladados esa noche a una caseta de migración en la carretera donde pasaron 45 días en condiciones similares a las de la Siglo XXI. “Pensé que no iba a salir cuando nos dijeron: ‘son comida para perros´’”, afirma Pino. No salían al sol, apenas se bañaban, casi no dormían. Estaban hacinados e incomunicados.

“Era una tortura, un infierno”, asegura Martínez.

“A mí hasta me velaron”, dice Rodríguez. Su familia en Cuba le creyó muerto.

Algunos no aguantaron y pidieron la deportación. Otros, gracias a las gestiones del Fray Matías, consiguieron solicitar asilo y ser liberados, aunque no pueden salir de Tapachula.

Desde enero, México ha detenido a más de 74.000 migrantes y deportado a más de 53.000, y desde hace semanas pueden verse soldados, marinos y policías federales apoyando las labores de los agentes migratorios o participando en redadas. Algunos de esos efectivos, ahora comienzan a llevar brazaletes que les identifican como Guardia Nacional.

Organizaciones gubernamentales y ONG celebran ciertos avances, como el cierre de cinco pequeñas estaciones, o el reconocimiento de deficiencias, aunque creen que no es suficiente.

Vidal Olascoaga, del Fray Matías, alerta de que pueden imponerse las “devoluciones en caliente, como hace Estados Unidos”, que deporta al migrante al cruzar y sin averiguar si tiene o no necesidades de refugio.

“Los flujos migratorios no se disminuyen por arte de magia y en el corto plazo sólo se logra con detenciones y deportaciones masivas”, asegura.

No obstante, el horror de la detención no detendrá el flujo migratorio.

Yanel, una hondureña de 21 años que estuvo dos semanas encerrada con su hija de dos años, tuvo miedo y asegura que recibió un trato denigrante, pero que lo que había dejado a atrás era peor: un esposo de la Mara 18, una de las pandillas más violentas de Centroamérica, que la golpeaba y casi hizo que perdiera a su bebé cuando estaba embarazada.

Pasar por la Siglo XXI, asegura, “vale la pena si le dan los papeles a uno”.

Todavía no sabe si después seguirá la ruta hacia el norte.

Estados Unidos advierte que "continúa desalentando la inmigración ilegal"

Operación de intercepción de migrantes ilegales en el mar por la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG).

La Guardia Costera de Estados Unidos (USCG, por sus siglas en inglés) informó en un comunicado este viernes que continúa desalentando la inmigración ilegal al país.

En lo que va de año fiscal 2019 (desde octubre pasado), indicó el cuerpo militar estadounidense, la Guardia Costera ha interceptado la entrada 311 migrantes cubanos, de un total de 4.567 que lo han intentado desde varios países.

La cifra contiene un aumento de 265 personas con respecto a los 4.302 que en 2018 intentaron pasar a territorio de EE.UU. por la vía marítima.

VIDEO: Según el reporte de USCG de esos 4.567 migrantes (además de los cubanos) 2.785 son haitianos, 1.361 dominicanos y “172 de diversas nacionalidades que intentan ingresar ilegalmente a los Estados Unidos desde las Bahamas”.

La cifras, anotó el reporte oficial, representan el número total de intercepciones en el mar, “desembarques e interrupciones en los estrechos de la Florida, el Caribe y el Atlántico”.

Los migrantes, una vez a bordo de un barco de la Guardia Costera, “reciben alimentos, agua, refugio y atención médica básica”, señala el comunicado.

Fuerza de contención

El pasado miércoles, concluye la comunicación, una operación conjunta de USCG, una tripulación en helicóptero del mismo cuerpo armado y un buque de la Fuerza de Defensa de las Bahamas Reales procedieron a la detección una embarcación de migrantes aproximadamente a 49 millas al sureste de Gran Inagua, Bahamas.​

El informe reveló que se trataba de 177 migrantes haitianos, siete de ellos menores de edad, a bordo de un carguero de madera de 45 pies que venía sobrecargado.

El jueves, un avión de Customs Air y Marine Branch detectó una embarcación de recreo de 20 pies, aproximadamente a 46 millas al este de Boca Raton, Florida, y notificó a los vigilantes del Sector de la Guardia Costera de Miami.

Los vigilantes desviaron a la tripulación de USCG “William Flores” (WPC-1103), quien interceptó el barco con 14 migrantes haitianos y dos presuntos contrabandistas, concluyó el reporte de la Guardia Costera.

[Con información de prensa de la Guardia Costera de Estados Unidos]

México deporta a 76 cubanos a La Habana

El Instituto de Migración de México informó la deportación de 76 cubanos a La Habana el viernes 14 de junio. (TWITTER).

El Instituto Nacional de Migración de México (INM) informó este viernes del retorno de 76 cubanos a La Habana por vía aérea, según explicó la institución en su cuenta de Twitter.

El traslado, explicó el INM, se hizo desde las ciudades de Acayucan, Veracruz y Tapachula, Estado de Chiapas hasta la capital cubana.

Los migrantes estaban en “una condición de estancia irregular” en el país azteca y el gobierno dijo que la deportación “se llevó a cabo en coordinación con el consulado de Cuba, cumpliendo con las normas y procedimientos migratorios vigentes”.

El pasado 1ro de junio el INM informó de la devolución de 64 personas de origen cubano a la isla.

Migración de México reportó que hasta inicios del mes de mayo habían entrado al país por vía aérea “mediante algún tipo de visado unas 65.500 personas de nacionalidad cubana”.

Esta semana 146 ciudadanos cubanos fueron liberados de la Estación Migratoria Siglo 21, en la localidad de Tapachula, luego de casi dos meses encerrados en ese centro social.

Las autoridades informaron que la totalidad de los liberados habían recibido sus documentos de regularización por la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, Comar, según reportó el diario local Ultimátum.

[Con información del Instituto Nacional de Migración de México, Radio Televisión Martí y redes sociales].

Cubanos son grupo más numeroso de migrantes albergados en Guatemala

Migrantes detenidos al entrar de forma irregular a Guatemala. (Twitter/Diario El País de Honduras)

Los cubanos son el grupo de indocumentados más numeroso de migrantes acogidos en los centros oficiales del Gobierno guatemalteco, con un total de 1.647 acogidos entre enero y abril de este año, informó este martes el Instituto Guatemalteco de Migración.

Tan solo cuatro de los cubanos fueron expulsados del territorio, dijo a la prensa el departamento de Comunicación Social del Instituto.

Guatemala acoge, además, a 354 haitianos y 241 congoleses. En cuanto a los centroamericanos retenidos y albergados han sido 78 hondureños, 26 salvadoreños, 9 nicaragüenses y 1 panameño.

De la misma región han sido expulsados de Guatemala 74 hondureños, 30 salvadoreños y 19 nicaragüenses, los cuales no necesariamente fueron albergados, matizó la entidad migratoria.

Migración guatemalteca detalló que, en total, han sido 2.577 las personas migrantes atendidas provenientes de los continentes americano, africano y asiático, siento 1.637 hombres y 940 mujeres.

De Asia han sido 6 afganos y 6 iraquíes los albergados que se suman a los extranjeros que ha resguardado Guatemala en sus albergues oficiales.

Un joven de nacionalidad haitiana (Landiana Caria Vastie), retenido en el albergue general de Migración, dijo este lunes a Acan-Efe que "Guatemala tiene un corazón duro. Nos trata como delincuentes", mientras lamentó que lo quieran devolver a Honduras, país desde donde entró, pues su objetivo es seguir hacia México.

La portavoz del Instituto Guatemalteco de Migración, Alejandra Mena, explicó el lunes a Acan-Efe que había albergados ese día 145 migrantes congoleses, haitianos, cameruneses, angoleños y brasileños, entre ellos, 20 menores y algunos de ellos de nacionalidad venezolana o colombiana por ser su país de nacimiento, que se negaban a ser deportados.

Mena reconoció que la idea de enviarlos a Honduras es para cumplir con la ley nacional, que señala que hay que devolver a las personas que entran de forma irregular "a la frontera por la cual ingresaron". Esto lo querían hacer este lunes, pero el grupo se opuso a ser trasladado y ahora tienen que decidir qué hacer.

Las 145 personas fueron interceptadas el sábado en dos grupos: uno en el Pacífico y otro en el Atlántico. Un flujo migratorio que es normal y que ha mantenido un comportamiento similar a años anteriores.

El pasado viernes, el Procurador de los Derechos Humanos de Guatemala, Jordán Rodas, instó al Gobierno a no criminalizar a los migrantes, indistintamente de su lugar de origen o nacionalidad.

"No se debe criminalizar a las personas migrantes, la migración es un derecho, todas tienen derechos humanos, su tránsito o permanencia por el país debe ser en condiciones dignas", zanjó.

(Con información de EFE)

Liberan a más de 100 cubanos retenidos en centro migratorio de Tapachula

Estación Migratoria Siglo XXI, en Tapachula, México.

Unos 146 ciudadanos cubanos que estuvieron casi dos meses encerrados en la Estación Migratoria Siglo 21 de la localidad de Tapachula, en el estado mexicano de Chiapas, fueron liberados.

Las autoridades indicaron que los 146 ya contaban con documentos sobre su proceso de regularización ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, Comar, reportó el diario local Ultimátum.

Los cubanos pasaron " 60 días encerrados en condiciones infrahumanas", reportó el diario mexicano.

Los migrantes cubanos en la Estación Migratoria Siglo 21 habían realizado varias protestas y exigido a la delegada de Migración, Yadira de los Santos, su salida de esa dependencia federal.

Ahora los cubanos tendrán que personarse en el Centro de Detención de Tapachula y en las instalaciones de la Comar para iniciar el proceso que les permita solicitar refugio.

Los migrantes han contado con el asesoramiento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Más de 100 policías del Servicio de Protección Federal (SPF) tomaron control de la estación migratoria este fin de semana con el objetivo de controlar los amotinamientos, evitar la fuga de migrantes y restablecer de la seguridad.

"No reprimiremos, ni causaremos confrontación, un servidor público está para atender, para cuidar a la ciudadanía", dijo el comisionado del SPF José Pedro Vizuet, citado por el diario Proceso.

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