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Arte y Cultura

Liuba Cid: "Los años 90 fueron difíciles para todos"

"El burgués gentilhombre", versión y puesta en escena de Liuba Cid. Foto: María Teresa Gómez Lozano.

Fruto de la diáspora del teatro cubano, la directora de "El burgués gentilhombre" y de otros clásicos "revisados" conversa con Martí Noticias luego de participar en el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz.

Desde Madrid y "con el polvo del camino" todavía encima, la directora teatral, dramaturga, investigadora y profesora escénica Liuba Cid conversa con Martí Noticias. Acaba de regresar de Cádiz, donde tiene lugar (hasta este sábado 24) la edición número 30 del Festival de Teatro Iberoamericano, uno de los más importantes de este ámbito.

Fue invitada con su espectáculo El burgués gentilhombre, en cuyo elenco hay ocho actores; de ellos, siete cubanos y un español. Se trata de una visión "latinizada" de este clásico de Molière, con escenografía sencilla pero con maquillaje y vestuario complejos. Un divertimento que, al decir de la crítica local, "con referencias concretas a algunas vanidades contemporáneas… ha convertido las piezas de ballet originales en números musicales de raíces cubanas".

Liuba es un producto del Instituto Superior de Arte (ISA) de la isla. Formó parte de ese boom teatral que hubo en los años 90 y luego se residenció en España para continuar ejerciendo su profesión "con una mirada hacia atrás". Visitar los clásicos muy a menudo, con una intertextualidad muy sugerente, la mantiene en los festivales de ese género desde que fundó su grupo Mephisto Teatro, hace seis años.

En Madrid ha repensado Cuba con su trabajo. A cada rato conforma elencos con actores cubanos de largo recorrido, como es el caso de Justo Salas (protagonista de El burgués…), Rey Montesinos y Jorge Ferrera; este último también director de escena y parte del boom de los 90 con Teatro El Puente.

A continuación presentamos la entrevista con una inquieta creadora que ha hecho de los clásicos del Siglo de Oro una razón para su vida. Esta conversación se produce mientras transcurre el Festival Internacional de Teatro de La Habana, que comenzó este último jueves y se desarrollará hasta el 31 de octubre.

¿Cuándo fue creada la compañía Mephisto Teatro y cómo surgió la idea?

Se crea en el año 2009 por una petición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro (España), en su XXXII edición. El director de tan prestigioso Festival me pidió una versión de la obra de Lope de Vega Fuenteovejuna, pues ese año se presentaba la versión de la compañía Ksec Act, de Japón. Fue entonces cuando inicié un casting para encontrar el elenco adecuado y empezar a plantear las ideas de una puesta en escena que apostaba por una versión algo más actualizada del texto de Lope. En este sentido, incorporé textos de José Martí y Virgilio Piñera, usando como fondo una Jungla de Wilfredo Lam que sustituía al campo cordobés.

Así nació un proyecto que lleva seis años participando activamente en la programación teatral de España, sobre todo en los Festivales de Teatro Clásico. A la compañía pertenecen actores cubanos y españoles. Muchos de ellos procedentes de otras compañías cubanas, del cine y la televisión.

¿Está relacionada tu compañía con otra de igual nombre que existe en Cuba?

Liuba Cid, directora y dramaturga cubana.
Liuba Cid, directora y dramaturga cubana.

En un principio sí. Parte de los elementos escenográficos y de vestuario los diseñó el gran artesano del teatro Tony Díaz, fallecido recientemente, y de quien nos acordamos cada vez que tocamos alguna de sus piezas que tanta belleza y singularidad han aportado a nuestros montajes. Esto ocurrió el primer año de trabajo, pues quisimos establecer un puente de conexión entre Cuba y España intercambiando actores y actrices, pero más adelante nuestro proyecto se fue independizando y tomamos caminos diferentes. No obstante, y como el nombre de la compañía era ya conocido en España, decidimos escribir en inglés la palabra que daba nombre a la compañía pasando de Mefisto a Mephisto Teatro, estableciendo así una diferenciación.

¿Por qué te dedicas a revisar los clásicos del Siglo de Oro y, como dices, hacerle una lectura contemporánea?

Si existe una teoría contemporánea del teatro es gracias a los clásicos del Siglo de Oro. Al tratado "El arte nuevo de hacer comedias" de Lope, debemos la polimetría, tan rica en matices, iluminando al texto, la fusión entre el verso y la prosa, ampliando los horizontes de la comunicación a través del lenguaje, el humanismo, tan necesario para ampliar nuestro conocimiento universal, la amalgama de géneros, la maquinaria escénica en función del relato escénico, y un sinfín de aspectos de los que somos herederos. Calderón, Lope, Tirso, Quevedo, Rojas Zorrilla… todos encapsulan en su teatro estas formas que palpitan en el drama moderno. Me gusta mirar hacia atrás y, cada vez que lo hago, veo mis ideas reflejadas en un futuro posible que se materializa en la escena. Podría afirmar que los clásicos son mi fuente de inspiración.

¿Te has presentado en Cuba alguna vez con tu compañía?

Sí. Hemos estado en el Festival de Teatro de la Habana en el año 2011. Gracias a una colaboración con la embajada de España en Cuba pudimos representar Donde hay agravios no hay celos, de Francisco de Rojas Zorrilla, dos días en el Teatro Mella. Unas funciones inolvidables, con el teatro "hasta la bandera", y un público volcado por completo con nosotros. No era de extrañar, en el reparto estaban Yolandita Ruiz y Vladimir Cruz, dos referentes generacionales muy admirados por el público cubano.

¿Qué opinión tienes sobre el Teatro Cubano de los 90, una época de profunda crisis económica y que, sin embargo, tuvo un boom teatral?

Se sabe que todas las crisis generan grandes ideas. Tragedia y grandeza van de la mano en el campo de la creación. En los 90 tuvimos en Cuba la necesidad de condensar toda la experiencia formativa. El Instituto Superior de Arte (ISA) fue un gran revulsivo en ese sentido. Actores, dramaturgos, directores, diseñadores, críticos, investigadores y especialistas, una legión de "teatreros" se dispersó por la isla, y por el mundo, como una auténtica diáspora. Esa semilla ha dado sus frutos y ha crecido en una cartelera nutrida de magníficos proyectos.

Los años 90 fueron muy difíciles para todos, y en particular para los artistas, siempre el tejido más frágil y desfavorecido cuando se sufren grandes catástrofes a nivel económico, político y social. Pero esa adversidad genera a su vez una avalancha de preguntas en las que el teatro posiciona su respuesta. Grandes dramaturgos, actores, directores y creadores como Salvador Lemis, Joel Cano, Abel González Melo, Carlos Díaz, Carlos Celdrán, Nelda del Castillo… la lista sería copiosa, han dibujado el mapa de un teatro imaginario e imaginado desde todos los rincones del mundo.

¿Ser cubano o cubana, vivir en España y hacer teatro significa tener un plus para trabajar contigo?

No, yo trabajo con cualquier actor, sea de la nacionalidad que sea, si me gusta. Sin embargo, tengo claro que la formación de un actor cubano es siempre buena, y su ductilidad permite afrontar trabajos de muy diferentes registros.

Háblanos de El burgués gentilhombre. ¿Cómo fue la presentación en el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz que finaliza este fin de semana?

Cartel de la obra de teatro en el Festival de Cádiz.
Cartel de la obra de teatro en el Festival de Cádiz.

El 18 de octubre actuamos allí. Es nuestra tercera visita desde que Mephisto Teatro fue constituido. Asistir a este Festival es grato para cualquier artista latinoamericano porque en torno a él se reúnen las mejores compañías de Iberoamérica, siendo una ocasión increíble para ver buen teatro.

En esta ocasión levantamos el telón con El burgués gentilhombre, de Molière, una versión encarnada por ocho actores que asumen la responsabilidad de los roles femeninos y masculinos, un reparto de lujo formado por Justo Salas, Rey Montesinos, Jorge Ferrera, Georbis Martínez, Gabriel Buenaventura, Fidel Betancourt, Luis Castellanos y el actor español Guillermo Dorda.

Con el Gran Teatro Falla casi al completo, dejamos que fluyera la magia de los clásicos, y Molière, con su sabiduría, hizo gala de la crítica y el humor como herramientas liberadoras del pensamiento. Como es difícil distanciarse y hablar con objetividad del trabajo, les dejo un resumen de la crítica de esta función, bajo el título "Molière, sabor latino", firmada por Mª Ángeles Robles.

"El burgués gentilhombre de Mephisto se apoya en una escenografía sencilla y eficaz en la que la luz juega un papel protagonista. Liuba Cid ha actualizado y latinizado a Molière con referencias concretas a algunas vanidades contemporáneas (el banquete en el que se sirve a los comensales, humo con aroma de ternera, por ejemplo) y ha convertido las piezas de ballet originales en números musicales de raíces cubanas. Más allá de la pervivencia indiscutible de un clásico de todos los tiempos, los cubanos de Mephisto se empeñan en llegar al público y lo consiguen, principalmente, porque parecen divertirse, y mucho, sobre el escenario. Simpático final, con selfie incluido, con los actores entre el público en el patio de butacas".

¿Qué proyectos tienes ahora, en qué estás trabajando?

En una versión de Arlequín, servidor de dos amos, de Goldoni. Llevaba muchos años con el recuerdo anclado en el corazón de aquella magistral interpretación del actor cubano Carlos Díaz (Grupo Rita Montaner), que pude ver en La Habana cuando tenía 17 años. En cuanto a la versión, puedo adelantarte en primicia que hablará de la transgresión y la subversión, dibujando un escenario contemporáneo en el que los personajes visten con brochazos inacabados, a la vez que manipulan objetos imposibles nacidos de la visión surrealista del mundo de Arlequín. Un juego teatral intencionado que mezcla representación y vida.

Asistiremos al sueño caótico y extravagante de Trufaldino (Arlequín), que es la extensión de un mundo que se ha acostumbrado a la mentira en pos de la supervivencia, aceptando el maltrato como forma de identidad, mirándose en su propio ombligo con el sueño puesto en el espejismo de la lucha de clases, la esencia misma de la sabiduría popular con sus códigos de aniquilación y resistencia.

A través de esta entrevista, quiero agradecer a Martí Noticias por su interés en nuestra compañía teatral y en nuestro trabajo desde Madrid.

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Una estadounidense al rescate de Panart, el primer sello disquero de Cuba

De la colección Panart.

La investigadora Judy Cantor-Navas se ha propuesto devolver al rompecabezas disperso del patrimonio nacional cubano una pieza perdida para muchos: Panart, la primera compañía disquera de Cuba.

Orlando González Esteva y Judy Cantor-Navas
Orlando González Esteva y Judy Cantor-Navas

En el programa Entre Nosotros, de Radio Martí, conducido por Orlando González Esteva, la escritora de Nueva York rescata también la memoria de Ramón S. Sabat, el creador de los primeros estudios de grabación de Cuba y del primer sello discográfico nacional.

Panart, una historia olvidada
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Sabat, un renacentista

El cienfueguero Ramón S. Sabat salió de Cuba con 17 años a buscar fortuna en los Estados Unidos. Trabajó en un hotel en Nueva York y luego se alistó en el ejército donde formó parte de la banda de música. En este país estudió Ingeniería de Sonido, se casó y abrió junto a dos socios un sello discográfico de música clásica.

Luego regresó a Cuba para crear en 1943 el estudio más moderno del Caribe y fundar Panart, la disquera que hizo la competencia a RCA Victor en Cuba y colocó a sus artistas entre lo más popular de la música latinoamericana de entonces.

Ramón S. Sabat, el creador del sello discográfico Panart.
Ramón S. Sabat, el creador del sello discográfico Panart.

Cantor-Navas describe a Sabat como un hombre del renacimiento pues al mismo tiempo fue exitoso empresario, gran conocedor de la música e inventor.

Entre sus creaciones estuvo el tocadiscos Panart, un gramófono de diseño simple, que permitía abaratar los costos de fabricación y lo hacía más asequible para los cubanos.

Otro de sus grandes dones fue reconocer el talento en los músicos que iniciaban su carrera. Estaba abierto a lo nuevo y grabó a numerosas figuras de la música cubana de la época antes de que se convirtieran en estrellas.

“Panart tenía a los mejores artistas en los años 50 porque Ramón Sabat había dado oportunidad a todos”, dijo la investigadora.

​Entre lo más exclusivo están el primer éxito de Olga Guillot, el estreno de "La Engañadora" (el cha-cha-chá de Enrique Jorrín), grabaciones de cantos afrocubanos interpretados por Celia Cruz en el disco "Santero" y las famosas "jam sessions" encabezadas por Cachao y el gran compositor y pianista Julio Gutiérrez.

Panart grabó también a Miguel Matamoros, Chico O’Farrill, Bebo Valdés, Chano Pozo, Daniel Santos, Barbarito Diez y Compay Segundo, entre otros.

En 1952 la compañía inauguró una fábrica en la calzada de Rancho Boyeros para prensar discos.

"Su proceso industrial, de calidad, da confianza a disqueras extranjeras y es así que en la habanera Panart empiezan a prensarse discos Odeón, Capitol y EMI, para entonces, la disquera más grande del mundo. De esa forma tuvimos a Nat King Cole, Sinatra, Gardel, Lucho Gatica, Edith Piaff, Franck Pourcel y Conchita Piquer, entre otros, en discos grabados en Cuba", escribió el musicólogo Cristóbal Díaz-Ayala en el artículo "Antes de la EGREM".

Con gran astucia empresarial Sabat logró además un acuerdo de distribución con el sello americano Capitol Records con el que consiguió traer a los estudios de San Miguel 410, en Centro Habana, a artistas internacionales de renombre como Nat King Cole y Josephine Baker.

Poco después de la llegada de Fidel Castro al poder, la empresa, los estudios, el sello discográfico y la fábrica Panart fueron confiscados a la familia Sabat en 1961.

Por unos años los discos llevaron la marca "Panart Nacionalizada" hasta que en 1964 se fundó la estatal Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) y Panart terminó siendo el sello "Areito".

La familia Sabat se exilió en Estados Unidos. La muerte del visionario pasó inadvertida.

En Cuba la historia de la primera disquera ha sido sepultada y el extraordinario aporte de Sabat a la música cubana e internacional ha quedado en el olvido.

Catedral de la música

La casona de 1920 con paredes revestidas de paneles de madera mantiene el sonido especial de sus primeros años. El sitio es uno de los más antiguos estudios musicales que se conservan en el mundo y quienes graban allí dicen que es un espacio mágico.

Cantor-Navas asegura que muchos productores europeos y de otras regiones del mundo viajan a Cuba para grabar en los antiguos estudios Panart buscando que su música se impregne de la energía y la especial sonoridad de la llamada “catedral de la música cubana”.

Tal es el caso del afamado productor y guitarrista Ry Cooder, que juntó en los estudios creados por Sabat a glorias olvidadas de la música cubana para grabar el éxito mundial Buena Vista Social Club.

​ "The Complete Cuban Jam Sessions"​

Judy Cantor-Navas, que por años ha estado investigando y promoviendo la historia de Panart y de Ramón Sabat, dijo a los oyentes de Radio Martí que aún le queda mucho por explorar en este capítulo de la música cubana y que tiene entre sus proyectos un libro sobre el tema.

Ya ha hecho un enorme aporte como productora de la exquisita colección: "The Complete Cuban Jam Sessions", del sello Craft Recordings, que consiste en 5 discos que compilan en su formato original las descargas de jazz grabadas en los estudios Panart entre 1956 y 1964.

Con esta obra, la fiesta irrepetible celebrada por Cachao, Julio Gutiérrez, Niño Rivera, José Fajardo,Tata Güines, Generoso Jiménez, Guillermo Barreto, Orestes López, Walfredo de los Reyes, Pedro Jústiz “Peruchín” y Francisco Fellove en la casona de Centro Habana, se inserta en la era digital.

[Redactado por Isabel Espronceda a partir del programa Entre Nosotros de Orlando González Esteva]

Música y archivos personales de Chico O'Farrill en Instituto del Jazz de Nueva Jersey

Portada del disco Perlas Cubanas, de Chico O' Farrill

El Instituto de Estudios del Jazz de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey se ha convertido en el nuevo hogar de la música y de los archivos personales del fallecido compositor y director de orquesta cubano Chico O'Farrill, después de que la familia del famoso artista decidiera donarlas.

Según un comunicado es la mayor colección de jazz latino adquirida por el Instituto en sus 60 años de historia.

Contiene los manuscritos originales de su música así como fotografías y grabaciones que documentan su exitosa carrera como compositor, arreglista y director de orquesta, informó la entidad.

Destacó, asimismo, que famosas composiciones de O'Farrill (Habana 1921-Nueva York 2001) como "Afro Cuban Jazz Suite", "Manteca Suite", "Carambola" y "Cuban Episode", entre otras, son custodiadas ahora por el Instituto, que se mostró "entusiasmado" por poder agregar estos archivos a su colección de jazz.

Los trabajos del cubano compartirán hogar con archivos de otros grandes del jazz como las cantantes Ella Fitzgeral (1917-1996) y Abbey Lincoln (1930-2010, la también compositora y actriz, Annie Ross (1930), el pianista, director y compositor Count Basie (1904-1984) o el saxofonista, clarinetista y director Benny Carter (1907-2003).

El Instituto es el principal archivo y biblioteca de investigación de jazz.

"Nos sentimos honrados de haber sido seleccionados para ser el nuevo hogar para la colección de O'Farrill. Es bien importante para nosotros poder preservar la historia del jazz y la colección de Chico es un gran paso para nosotros para tener una visión amplia del jazz y sus diversas influencias", indicó en el comunicado Adriana P. Cuervo, directora de la colección de archivos.

Por su parte, Arturo O'Farrill, pianista, compositor de jazz y también director de orquesta, agradeció al Instituto por proveer un hogar al legado de su padre.

"Chico estaría honrado de saber que su trabajo está disponible para investigadores y estudiantes de la historia del jazz. Fue un pionero y estableció la base para el jazz afrolatino", afirmó Arturo O'Farrill, ganador de varios premios Grammy por su trabajo en este género.

Aniversario de la detención de Heberto Padilla

Heberto Padilla

Este 20 de marzo se cumplen 48 años de la detención del escritor cubano Heberto Padilla y su esposa, la también escritora Belkis Cuza Malé.

Padilla fue arrestado poco después de un recital poético en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Era, en cierto modo, la culminación de un proceso político que había comenzado dos años antes con la publicación del cuaderno de poesía "Fuera del juego".

"Fuera del juego", que obtuvo en 1968 el premio de poesía Julián del Casal" de la UNEAC, fue publicado con una nota del comité director del concurso que señalaba que la obra era "ideológicamente contraria a la Revolución Cubana".

El encarcelamiento de Padilla provocó protestas de conocidos intelectuales en todo el mundo. Después de 38 días de arresto, fue liberado pero no sin antes leer una autocrítica en la sede de la UNEAC.

Tras varias gestiones internacionales, entre ellas una del senador estadounidense Edward Kennedy, Padilla pudo salir de Cuba.

Murió en Estados Unidos en el 2000, a la edad de 68 años.

Rayma expone el drama del exilio venezolano con "Yo inmigrante"

Rayma en su exhibición "Yo inmigrante", en la ciudad de Houston.

Rayma Suprani, una de las humoristas gráficas más reconocidas de Venezuela, muestra en Houston, Texas, su exposición itinerante "Yo inmigrante", en la que con su humor ácido refleja el drama del exilio venezolano.

Rayma, como es conocida, quien durante 19 años trabajó haciendo caricatura política editorial para el diario El Universal de Caracas y actualmente vive en los Estados Unidos, decidió embarcarse en esta exposición para aliviar una inquietud a modo de catarsis.

"Decidí echar una mirada a esto, que emocional y psicológicamente me estaba pasando no solo a mi sino a mi entorno, y esto se volvió algo que de lo personal pasó a lo colectivo", explicó Rayma, periodista de formación, durante una entrevista con Efe.

La humorista gráfica se exilió en Miami en 2015 debido a las amenazas que recibía tras ser despedida por publicar una caricatura en la que utilizó la firma del expresidente Hugo Chávez para satirizar su legado y el estado del sistema de salud en Venezuela.

"Esta exposición es tan emocional porque me permite hacer una conexión con otras personas de la diáspora, lo que me constata que el país existe, que no fuimos borrados", comentó.

"La obra de Rayma conecta directo con el público pero tiene mucha más profundidad de lo que (...) pareciera en un primer momento y eso es algo interesante de su obra que no necesariamente lo tienen otros artistas", dice Rosa Ana Orlando, museógrafa del proyecto.

Son un total de 42 ilustraciones que muestran el "proceso de desarraigo, de identidad, de reconstruirse" del exilio venezolano y exploran desde la mirada y la experiencia personal de la artista gráfica, las emociones de quienes tienen que abandonarlo todo, trasladarse a otras tierras e iniciar un nuevo camino.

"Creo que la exposición traspasa mucho, su hilo de Ariadna, su hilo conductor, es un hilo emocional que te lleva a tu propio viaje", explicó Rayma.

El BAG Art Gallery de Houston, donde estará hasta el 31 de marzo, es la segunda parada de esta muestra itinerante, que se presentó en enero en Coral Gables, municipio aledaño a Miami, y está programado que viaje a Barcelona (España) y quizá luego a Suramérica.

Algunos de los dibujos se adaptan a la cultura houstoniana, como la frase en uno de ellos: "Venezuela we have a problem", recordando el "Houston we have a problem" de los astronautas del Apollo XIII.

Rayma dice estar ahora más interesada en trabajar en el plano social y humano de las personas que en el político o económico.

"Ahora siento que puedo ayudar más a crear puentes, mis últimos proyectos han sido transformar el dibujo en arte y el arte en ayuda, no sólo psicológica sino también en ayuda monetaria para enviar insumos a Venezuela, al igual que concientizar un activismo que creo que es importante en estos momentos", señaló.

Según Rayma, la caricatura "es el termómetro de un país, porque (...) depende de lo que acontece a una sociedad ya sea político, económico o social", se convierte en una "catarsis, una terapia".

"Para mí la caricatura es traducir la película completa en un solo cuadro y poder decir mucho con poco", explicó.

El caricaturista, para ella, tiene un compromiso y debe hacer un trabajo "importante de despojarse de sus propios miedos y tabúes para no traicionarse a sí mismo" ni cegarse en ciertos temas.

Rayma es uno de los protagonistas del documental "Caricaturists-Footsoldiers of democracy" (Caricaturistas-soldados de la democracia), de la directora francesa Stephanie Valloatto que en 2014 se presentó en el Festival de Cannes.

"Creo que ese documental ayudó mucho a entender que casi todos los totalitarismos son iguales", afirmó las humorista gráfica.

Sobre el futuro de los venezolanos en el exterior se mostró esperanzada, pero con matices.

"Todos queremos regresar, pero no vamos a regresar al país que éramos, porque ya no somos los mismos, esto lo digo de una forma positiva porque creo en el cambio, en la madurez y en el aprendizaje", señaló.

"Cuando acabe este horror habrá mucha gente que tendrá mucho por aportar y decidir por valores más positivos", concluyó.

Cineasta reedita "Conducta Impropia", icónico filme sobre la intolerancia comunista en Cuba

Fotograma de "Conducta Impropia".

Una nueva versión de la película de Orlando Jiménez Leal será presentada el domingo en la Cinemateca de Coral Gables.

Al cabo de 35 años, el documental Conducta Impropia mantiene su vigencia, asegura Orlando Jiménez Leal, que lo dirigió con Néstor Almendros y lo estrenó en París en marzo de 1984.

“Es una película contra la intolerancia”, asegura Jiménez Leal. “La intolerancia existirá siempre, y por lo tanto, Conducta Impropia tendrá vigencia todo el tiempo“.

Cartel de Conducta Impropia.
Cartel de Conducta Impropia.

Esa vigencia, y la recia denuncia de las purgas contra los homosexuales y contra todo el que no se ajustara al patrón del revolucionario obediente en la Cuba gobernada por Castro, son dos de los motivos que llevarán el documental a la pantalla del Coral Gables Art Cinema este domingo 24 de marzo a la 1 de la tarde.

El otro: se trata de una copia restaurada y reeditada por el director con el también cineasta cubano Eliecer Jiménez Almeida. Las dos horas de la versión original quedan en poco más de hora y media, dice Jiménez Leal, que hará la presentación y al final responderá preguntas del público.

“La idea de hacer Conducta Impropia surgió como una idea de ficción“, explica el director en conversación con Radio Martí. “Las primeras entrevistas que hicimos fueron entrevistas hechas a manera de research [investigación] para enriquecer el guión que se estaba escribiendo. Pero las entrevistas fueron tan desgarradoras, tan impactantes, que decidimos hacer un estudio y convertirlas en un documental mientras la película se armaba“.

Entre los entrevistados figuran Reinaldo Arenas, Heberto Padilla, Guillermo Cabrera Infante, René Ariza, José Mario, Armando Valladares, Carlos Franqui, Juan Goytisolo y Susan Sontag.

Jiménez Leal es, junto con Sabá Cabrera Infante, el director de PM, el documental que desencadenó en junio de 1961 las tristemente célebres Palabras a los Intelectuales de Fidel Castro: “Con la revolución todo, contra la revolución nada”.

Conducta Impropia es un examen descarnado de los campos de trabajos forzados de las UMAP, las Unidades Militares de Apoyo a la Producción, que funcionaron entre noviembre de 1965 y julio de 1968 en Camagüey para “reeducar” a los que no podían cumplir el Servicio Militar Obligatorio.

Le pregunto cómo fue trabajar con Néstor Almendros, que en 1979 ya había ganado un Oscar de la Academia estadounidense de cine por la dirección de fotografía de Days of Heaven.

“Cuando empezamos a hacer Conducta Impropia llevábamos más de 30 años de amistad, y estábamos muy compenetrados”, responde Jiménez Leal. “Además, Néstor era un hombre muy organizado, y yo soy un tipo más disperso; es decir, que de alguna manera nos complementábamos. El admiraba mi dispersión y yo admiraba su rigor”.

Almendros viene de la docencia, indica Jiménez Leal, y recuerda que su padre fue el pedagogo Herminio Almendros.

“Néstor tenía un rigor sobre lo que debía ir primero y lo que venía después, cómo organizar la filmación”, explica. “Además, todo se discutía, y cualquier diferencia que hubiera se resolvía mucho antes de llegar a la filmación”.

El director evoca el dramatismo de las entrevistas. José Mario, por ejemplo, “lo cuenta todo desenfadadamente, pero lo que está contando es terrible”. La de Reinaldo Arenas, es tremenda, dice, y subraya la del dramaturgo Ariza.

“Lo más enjundioso de la cosa no está en qué sucede, sino por qué sucede”, comenta Ariza en el testimonio que cierra el documental. “Ser distinto, ser extraño, tener una conducta impropia, es algo no sólo prohibido sino completamente reprimido y además puede costarte la prisión”.

Para Jiménez Leal, se ve que Ariza quedó tocado por la experiencia y, curiosamente, es quien proyecta el documental a otro nivel.

“Le da la vigencia en el tiempo, porque traspasa el momento”, observa el cineasta. “Ayer persiguieron a los homosexuales y a los Testigos de Jehová y a todo aquel que tuviera una actitud disidente, pero la intolerancia es la misma y se puede proyectar y mutarse en otras intolerancias. Por eso uno se puede identificar, el origen del horror está ahí”.

En una copia de un video enviado a La Habana, disponible en el sitio Diario de Cuba, se ve a Jiménez Leal diciendo que está muy contento de regresar a la isla al cabo de 57 años de exilio… pero de manera virtual. El Instituto Hannah Arendt, que encabeza la artista Tania Bruguera, organizó el Premio PM, y le tocó a él concedérselo al mejor trabajo en la categoría de no ficción, que se llevó Liam Durán con Mi hora azul.

Ahora Jiménez Leal está enfrascado en un proyecto muy ambicioso.

“Hace años que estoy trabajando en eso, y lo voy a presentar en Francia dentro de poco”, cuenta el cineasta. “Estoy a nivel de guión y de elaboración conceptual; un fresco sobre todo lo que ha pasado en Cuba desde el triunfo de la revolución hasta ahora, pero no desde el punto de vista anecdótico-cronológico necesariamente, sino desde el punto de visa del absurdo, del esperpento”.

La vigencia de "Conducta Impropia" de Orlando Jiménez Leal
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Porque ese es un ángulo tan desconocido, se han cometido tantas locuras y tantos disparates, comenta Jiménez Leal.

“Son los bloopers, esos experimentos que afectan la vida de miles de personas”, dice. “Y sobre todo el absurdo: es el teatro del absurdo, es Ionesco”.

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