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Arte y Cultura

10 cubanos cuentan lo que leen

Ante la censura oficial en Cuba –cada vez con más variantes y caminos-, Martí Noticias les pidió a intelectuales y escritores cubanos que compartieran con lectores en la isla qué libro están leyendo actualmente o han leído recientemente.

Sin pretender ser reseñas literarias propiamente dichas, los párrafos que siguen alumbran bastante sobre ese ejercicio fundamental de la creación que es leer, saborear, incluso acariciar los libros.

Michael H. Miranda (Cuba, 1974). Escritor. Su último libro es "Asilo en Brazos" Valley (Bokeh, 2017). Reside en Fayetteville, Arkansas.

Después de una mínima estación walseriana precedida por varias semanas en las que me acompañó El oficio de perder, de Lorenzo García Vega, he terminado anclando, y ya va para un par de largos meses, en Ricardo Piglia (Los Diarios de Emilio Renzi, ensayos, conferencias y novelas como Blanco nocturno y El camino de Ida) y María Negroni (El arte del error). Ahora mismo estoy terminando el tercer volumen de los Diarios de Renzi, que recomiendo por razones que van desde una obviedad (la naturaleza misma de la literatura argentina, que desde siempre me ha interesado por su capacidad para producir unos magníficos artefactos ficcionales muy autorreferenciales, a la vez que revisitan su historia y parece que están siempre rehaciendo su relación con lo popular), hasta asuntos de índole privada, como el gusto por una manera de decir, que es en el fondo una forma de leer.

Entonces el epítome de eso pueden ser estos Diarios en los que Renzi, que es y no es Piglia, elabora un discurso sobre lo literario que viaja a la par de una ficción alrededor de su propia vida. Es todo idea y todo gesticulación. Nos puede resultar más o menos “simpático” el autor Piglia (hipocondríaco y sin demasiado humor, sus conferencias, entrevistas e intervenciones en YouTube las escucho por las mañanas mientras manejo como si fueran piezas del bailongo de moda), podemos apropiarnos de (y desechar) varias de sus bastante arbitrarias posiciones intelectuales, podemos incluso (algo que es una idea suya) robarle el tono, e incluso no creer que el cuerpo total de sus ficciones merezca el respaldo de una empresa intelectual como la de estos tres volúmenes. Aun así, sería una experiencia de elección y lectura que yo propondría entre muchas sin titubear.

Amir Valle. Escritor cubano, Premio de Novela “Mario Vargas Llosa”, 2006 con “Las palabras y los muertos”. Reside en Berlín, Alemania, donde imparte talleres de escritura y apreciación de Literatura.

Hoy hubiera preferido no encontrarme a mí misma

Novela. Herta Müller

“Estoy citada. El jueves a la diez en punto. Cada vez me citan más a menudo. El martes a las diez en punto. Miércoles o lunes, como si los años fueran una semana. Ya me sorprende que, después del verano tardío, pronto sea otra vez invierno. En el camino al tranvía cuelgan otra vez los arbustos con las bayas blancas entre las vallas. Como botones de nácar que estuvieran cosidos por debajo, quizás hasta dentro de la tierra. O como diminutos panecillos. Para las cabezas blancas de pájaros de pico curvo son demasiado pequeñas esas bayas blancas. Pese a lo cual debo pensar en cabezas blancas de pájaros, y eso produce vértigo. Mejor pienso en manchas de nieve en la hierba, aunque ahí uno se pierde, y pensar en tiza adormece".

"El tranvía no tiene horarios fijos. Me parece que está llegando, si no es el susurro de los álamos de hoja dura. Ya está aquí, hoy quiere llevarme enseguida".

Aunque he preferido leer esta novela en su edición original en alemán, tomo este comienzo de la novela de la edición en español publicada por Siruela en 2010, un año después de que esta escritora rumano-alemana obtuviera el Premio Nobel de Literatura. Como ya es costumbre en el resto de su excelente obra ─donde Müller se zambulle en el terrible mundo de contradicciones sociales y humanas que vivió Rumanía, su país natal, durante la dictadura de Ceaucescu─, en esta novela cuenta la historia de una joven que trabaja en una fábrica de ropa para la exportación y que ha sido citada para un interrogatorio por la policía política. ¿Su crimen?: Coser notas en los forros de los trajes de caballero que se venderán en Italia con la leyenda «Cásate conmigo», con la esperanza remota de que esa “botella lanzada al mar” encuentre una respuesta que la ayude a escapar legalmente del país. Mientras viaja en tranvía hacia su interrogatorio, con el fuerte presentimiento de que este interrogatorio será peor que los anteriores, la protagonista rememora su vida y su eterno sueño de libertad en medio de la miseria cotidiana y de las mordazas públicas e íntimas que le impone el totalitarismo. Una historia que, sin dudas, cualquier lector cubano sentirá muy cercana.

Martha María Montejo Pizarro. Cuba. Profesora Universidad de Arkansas.

Lo primero, ya no puedo leer solo un libro a la vez, esa fidelidad no existe para mí. Desde hace unos años hay ‘ruidos’ que se cruzan y abren paréntesis de lectura, mueven bisagras hacia otros libros-espacios. Ahora mismo vengo –sí, (de)venir es el verbo apropiado– de un pasado reciente con las crónicas y ensayos de Las pequeñas virtudes, de Natalia Ginzburg. Valga este libro, que comienza con la descripción de Abruzos, un pueblo italiano donde solo hay dos estaciones, invierno y verano, para marcar un círculo, o una espiral, o la figura que pueda contener también El infinito viajar, de Claudio Magris, que entre otros textos, incluye uno sobre la región italiana Bisiacaria donde no hay casi nada que ver. Pero poco antes había tenido otra visión florida y olorosa de Italia con El país donde florece el limonero, de Helena Attlee, y parecía que sería por largo tiempo una etapa totalmente italiana, pero no.

Anne Carson retornó como mismo apareció hace casi dos años, repentinamente, primero Nox, luego La belleza del marido. Ahora es Decreación, las formas de (des)componerse que ha encontrado Carson a través de la literatura. Para conseguir un extraño (des)equilibro, leo también Desarticulaciones, de Silvia Molloy, narrado por la necesidad de preservar el recuerdo de la pérdida gradual de memoria. No hay galimatías, es así de simple, para no olvidar cómo llega la desmemoria. Y acabo de comenzar a hojear El oficio de vivir, los diarios de Cesare Pavese, que estuvieron al cuidado de Italo Calvino y Natalia Ginzburg en su primera edición.

Me gusta leer en mi cama, con dos lámparas, una blanca y la otra azul.

Enrique del Risco. Escritor cubano, profesor universitario, autor de la sátira política "El Comandante ya tiene quien le escriba", 1992. Reside en New Jersey.

Últimos libros

Siempre nos quejamos de ser un país de poca memoria, donde no hay registro de nada y así nos condenamos a empezarlo todo desde el principio. Habrá que reconocer entonces cuando una generación cumple sus deberes para con su propia experiencia. Ese es el caso de la generación de Mariel. Aunque varios de estos libros ya los conocía ahora me los estoy leyendo como un todo para un estudio que estoy haciendo. Vienen a resultar el reverso anti-épico y profundamente humano de aquellos que se pretendían ser “la Novela de la Revolución”. Estos autores “marielitos” reconstruyen lo que fue la vida cubana entre 1959 y 1980 con una libertad y un desparpajo muy difíciles de encontrar en cualquier literatura.

Ahora estoy terminando La travesía secreta, de Carlos Victoria, pero antes leí o releí La ruta del mago, del mismo autor; Al norte del infierno, de Miguel Correa, Debajo de la mesa y A la sombra del mar, de Juan Abreu, Dile adiós a la virgen, de José Abreu Felippe, y de Nicolás Abreu En Blanco y Trocadero y su increíble recuento de su estancia en la embajada del Perú en 1980 titulada Al borde de la cerca: los 10 días que estremecieron a Cuba. (Sí, estos tres últimos son hermanos). Y por supuesto releí Antes que anochezca, El color del verano y Otra vez el mar, de Reinaldo Arenas. Leer cualquiera de esos libros por separado es altamente recomendable. Leérselos consecutivamente es una experiencia al mismo tiempo fantástica y aplastante.

Pero esas lecturas tan organizadas no se parecen a mí.

También estoy leyendo Dancing Bears. True Stories of People Nostalgic for Life Under Tyranny, del polaco Witold Szablowski y El soviet caribeño, del cubano César Reynel Aguilera, una informadísima historia de la influencia secreta del viejo partido comunista en la historia cubana más o menos desde los años treinta del siglo pasado hasta la guerra de Angola.

En algún rincón de la casa debe de haber otros libros esperando porque me vuelva a acordar de ellos pero, de momento, dejémoslos ahí.

José Antonio Évora. Crítico cinematográfico, periodista cubano, reside en Miami.

Ahora mismo no estoy leyendo ningún libro, pero sé cuál voy a leer: The Soul of America: The Battle for Our Better Angels (El Alma de Estados Unidos: La Batalla por Nuestros Mejores Ángeles), de Jon Meacham.

Últimamente llego a los libros leyendo noticias; en este caso fue al escuchar la entrevista que le hicieron a Meacham en la radio pública y contó cosas que yo no conocía sobre unos cuantos presidentes, paradojas que a la larga dicen mucho sobre cómo ha sido posible que las instituciones prevalezcan sobre los individuos en esta nación.

En todo caso, sí hay un libro que estoy leyendo… hace años. A cada rato vuelvo sobre La inmortalidad, de Kundera, lo abro al azar y empiezo a releer. Nunca me canso. Eso de que un gesto fugaz de alguien pueda ser percibido y descrito tan minuciosamente y que de ahí salga una historia tan inquietante me huele a oficio. Lo disfruto mucho y también, por supuesto, como buen aprendiz, sigo buscándole las costuras.

Antonio Álvarez Gil. Novelista cubano, sus últimas obras han sido ​Callejones de Arbat (Terranova editores, Puerto Rico 2012) y ​Annika desnuda (Verbum, Madrid 2015). Reside en Suecia.

Lecturas recientes

Te diré que el último libro que he leído es Espejo y tinta, del narrador, poeta y crítico español Manuel Rico. El volumen contiene dos novelas breves, tituladas "Espejo", la primera y "Tinta", la segunda. Lo recomendaría a mis compatriotas porque las piezas que aparecen en él cuentan dos historias que, aparte de estar muy bien escritas, podrían resultar interesantes a cualquier amante del arte literario. Si alguien objetara que Manuel Rico no es un autor nacido en nuestra tierra, y que los temas tratados en el libro se desarrollan en un mundo lejano a la realidad de la Isla, yo le respondería que precisamente por eso lo recomiendo. Estimo que tanto los lectores como los escritores cubanos tendrían que ampliar su mirada sobre la literatura en general, sintiéndola toda como propia y convirtiendo la suya en algo de valor universal. No debemos olvidar que el mundo es bastante más ancho que nuestra isla, y que si conocemos y comprendemos los procesos sociales y políticos que ocurren en otros sitios del orbe, podremos entender mejor las causas y la dimensión de la tragedia que ha ocurrido en nuestro país.

Antes de Espejo y Tinta acababa de leer un libro enorme, y no solo por su volumen sino también por lo enriquecedor del contenido. Se titula Jerusalén y cuenta la historia de esta ciudad y de aquella sufrida y disputada región del planeta. Al menos en mi caso, el interés que despertó su lectura fue muy grande. Teniendo en cuenta que buena parte de la historia de la humanidad y de los conflictos que asuelan al mundo están relacionados con esas tierras, pienso que este libro puede resultar muy ameno e instructivo para cualquier persona, incluido, por supuesto, el público cubano. Esta obra pertenece al talento y la pluma de Simon Sebag Montefiore y la recomiendo a todas las personas que aman la cultura y el conocimiento universal. Desgraciadamente, estoy casi seguro de que en la Isla este libro sería difícil de adquirir. Aun así, creo que es bueno saber de su existencia y que, si alguien tiene la posibilidad de leerlo, no debería dejarlo pasar.

​Por último, en estos días estoy leyendo un cuaderno de poesía. Se llama Talud y es el primer poemario de Aleisa Ribalta, una amiga y compatriota doble (por Cuba y por Suecia). Aunque todavía no lo he terminado, sí puedo afirmar que, al menos para mí, está resultando una lectura muy agradable.

Yoshvany Medina. Escritor, dramaturgo y director teatral cubano. Reside en Miami.

Te diré que siempre estoy fajado con varios libros a la vez, que ubico en partes específicas de la casa para que sean ineludibles. En el baño tengo el Tomo I del Teatro de Florian Zeller, el nuevo fenómeno de la dramaturgia y novelística francesa, aún treintañero, que está firmado con Gallimard, la más importante casa de edición gala. Las historias de Zeller suceden aquí y ahora, con un énfasis en las relaciones conyugales y filiales.

"Teatro (I)", Florian Zeller.
"Teatro (I)", Florian Zeller.

Su verba es ágil y punzante, y asombrosa y eficaz su manera de estructurar las escenas, utilizando el flash black y los monólogos interiores, que son verdaderas secuencias narrativas indirectas de su discurso, y combinándolas con los diálogos de sus enigmáticos personajes, que siempre están en situaciones clímax y al borde del abismo. Zeller imbrica remarcablemente los planos temporales, psicológicos y espaciales de sus historias, que siempre tienen argumentos impactantes, con un suspenso que avanza en un crescendo emocional insoportable. Los remates de las obras de Florian Zeller son arrolladores y desconcertantes, dejando en el espectador una perturbadora impresión de electroshock.

Carlos A. Aguilera. Poeta y ensayista cubano, autor de la novela "El imperio Oblomov" (Espuela de Plata, 2014). Reside en República Checa.

La vida con Lacan

No es posible entender el afecto sino vemos también su lado malsano.

Su lado vacío, rococó, “pobre”.

Su lado payaso.

Y esto fue lo que hizo de manera espléndida Catherine Millot en La vida con Lacan (Ediciones NED, Barcelona, 2018), la psicoanalista y ensayista francesa autora también de aquel interesante Gide, Genet, Mishima. La inteligencia de la perversión, su libro sobre tres de los grandes “mostros” del siglo xx que se tradujera ya hace algunos años en el mundo hispano.

La vida con Lacan es, como indica su nombre, otra cosa.

La vida con Lacan es un retrato íntimo, privado, chismoso de la fontanería amorosa.

De un Lacan mudo que de dedicaba a hacer nudos borromeos (lo real, lo simbólico, lo imaginario, si se desata uno se desatan todos, gritaba el autor de Écrits en medio de la nada) y que le gustaba ir con un ‘puño americano’ en el bolsillo por si en la calle había que defenderse.

Un Lacan irónico, que podía burlarse de todo lo que tuviera delante, y muchas veces mal educado ―fisiológicamente hablando.

Un Lacan excéntrico, como se ve en Télévision, el film que Benoît Jacquot hiciera con él en 1973, y que amaba todo tipo de adoraciones y genuflexiones en su presencia. Pero que dejó también, qué duda cabe, algunos de los mejores ensayos sobre el inconsciente, la transferencia y el sujeto, tal y como ya sabemos todos...

Y tal como cuenta la Millot en este libro que de alguna manera es también una pequeña radiografía de los intelectuales de los 60/70s, de sus guerritas eróticas.

En fin, un Lacan bien afeitado y cínico, como deben ser todos los amantes que devienen leyenda.

María Matienzo Puerto. Escritora y periodista cubana, autora de Apocalipsis La Habana: (Americans are Coming)​, reportajes aparecidos en Diario de Cuba. Reside en La Habana.

Yo he vuelto sobre Haruki Murakami con sus novelas de la juventud Escucha la canción del viento y Pinball 1973. Ya antes había leído otros libros de Murakami, más elaborados, más best seller y me había parecido que yo como escritora debía ganar en esa manera que tienen los japoneses de contar historias donde la vida es tratada como si fuera un proceso tecnológico más, lo que hace exclusivo al lector la decisión de emocionarse.

En las novelas de Murakami como en las de Mishima o Kawabata la historia, los sueños, lo fantástico se mezclan y sus personajes la materializan, no necesitan de un elemento externo o de un material antropológico para decir que los sueños pueden caminar a nuestro lado sin la niebla que solemos ponerles los occidentales a los mundos paralelos.

Nosotros solemos poner un cartel “ESTO QUE CONTARÉ ES FANTÁSTICO O NO ES REAL” o decir constantemente que nuestra realidad es maravillosa en lo que contamos la historia. Murakami heredó en su literatura que el cartel no es necesario porque la vida proporciona este tipo de historias sin pensar en los incrédulos. Escucha la canción del viento y Pinball 1973 se parecen demasiado a la vida del joven Murakami pero en ellas ya se empiezan a ver El pájaro que le da cuerda al mundo, Tokio blue, entre otras muchas novelas llenas de remaches, arandelas oxidadas, tornillos flojos y cables a punto de cortocircuitos.

William Navarrete. Escritor (Cuba, 1968). Vive en París desde hace 25 años. Sus dos últimas novelas, Fugas y Deja que se muera España han sido publicadas por Tusquets.

Estoy leyendo (más bien releyendo, pues ya lo había hecho 20 años atrás en español) El extranjero, la primera novela del escritor francés y premio Nobel Albert Camus, publicada en 1942.

"El extranjero", Albert Camus.
"El extranjero", Albert Camus.

Primero, quería sentirla directamente en francés, su lengua original; segundo, para los tiempos que corren creo que urge una literatura del postexistencialismo, un tipo de escritura que describa, como sucede en esta obra, la apatía y escepticismo que inspiran, hoy como en la década de 1940, la situación internacional en muchos ámbitos. El gran mérito de esa novela es la descripción cabal de la impotencia del hombre, y la inutilidad de muchas de sus empresas. Sobre todo cuando todo conspira contra el buen tino y el sentido común. Un poco como en el proceso que vivimos hoy día.

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Aniversario de la detención de Heberto Padilla

Heberto Padilla

Este 20 de marzo se cumplen 48 años de la detención del escritor cubano Heberto Padilla y su esposa, la también escritora Belkis Cuza Malé.

Padilla fue arrestado poco después de un recital poético en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Era, en cierto modo, la culminación de un proceso político que había comenzado dos años antes con la publicación del cuaderno de poesía "Fuera del juego".

"Fuera del juego", que obtuvo en 1968 el premio de poesía Julián del Casal" de la UNEAC, fue publicado con una nota del comité director del concurso que señalaba que la obra era "ideológicamente contraria a la Revolución Cubana".

El encarcelamiento de Padilla provocó protestas de conocidos intelectuales en todo el mundo. Después de 38 días de arresto, fue liberado pero no sin antes leer una autocrítica en la sede de la UNEAC.

Tras varias gestiones internacionales, entre ellas una del senador estadounidense Edward Kennedy, Padilla pudo salir de Cuba.

Murió en Estados Unidos en el 2000, a la edad de 68 años.

Rayma expone el drama del exilio venezolano con "Yo inmigrante"

Rayma en su exhibición "Yo inmigrante", en la ciudad de Houston.

Rayma Suprani, una de las humoristas gráficas más reconocidas de Venezuela, muestra en Houston, Texas, su exposición itinerante "Yo inmigrante", en la que con su humor ácido refleja el drama del exilio venezolano.

Rayma, como es conocida, quien durante 19 años trabajó haciendo caricatura política editorial para el diario El Universal de Caracas y actualmente vive en los Estados Unidos, decidió embarcarse en esta exposición para aliviar una inquietud a modo de catarsis.

"Decidí echar una mirada a esto, que emocional y psicológicamente me estaba pasando no solo a mi sino a mi entorno, y esto se volvió algo que de lo personal pasó a lo colectivo", explicó Rayma, periodista de formación, durante una entrevista con Efe.

La humorista gráfica se exilió en Miami en 2015 debido a las amenazas que recibía tras ser despedida por publicar una caricatura en la que utilizó la firma del expresidente Hugo Chávez para satirizar su legado y el estado del sistema de salud en Venezuela.

"Esta exposición es tan emocional porque me permite hacer una conexión con otras personas de la diáspora, lo que me constata que el país existe, que no fuimos borrados", comentó.

"La obra de Rayma conecta directo con el público pero tiene mucha más profundidad de lo que (...) pareciera en un primer momento y eso es algo interesante de su obra que no necesariamente lo tienen otros artistas", dice Rosa Ana Orlando, museógrafa del proyecto.

Son un total de 42 ilustraciones que muestran el "proceso de desarraigo, de identidad, de reconstruirse" del exilio venezolano y exploran desde la mirada y la experiencia personal de la artista gráfica, las emociones de quienes tienen que abandonarlo todo, trasladarse a otras tierras e iniciar un nuevo camino.

"Creo que la exposición traspasa mucho, su hilo de Ariadna, su hilo conductor, es un hilo emocional que te lleva a tu propio viaje", explicó Rayma.

El BAG Art Gallery de Houston, donde estará hasta el 31 de marzo, es la segunda parada de esta muestra itinerante, que se presentó en enero en Coral Gables, municipio aledaño a Miami, y está programado que viaje a Barcelona (España) y quizá luego a Suramérica.

Algunos de los dibujos se adaptan a la cultura houstoniana, como la frase en uno de ellos: "Venezuela we have a problem", recordando el "Houston we have a problem" de los astronautas del Apollo XIII.

Rayma dice estar ahora más interesada en trabajar en el plano social y humano de las personas que en el político o económico.

"Ahora siento que puedo ayudar más a crear puentes, mis últimos proyectos han sido transformar el dibujo en arte y el arte en ayuda, no sólo psicológica sino también en ayuda monetaria para enviar insumos a Venezuela, al igual que concientizar un activismo que creo que es importante en estos momentos", señaló.

Según Rayma, la caricatura "es el termómetro de un país, porque (...) depende de lo que acontece a una sociedad ya sea político, económico o social", se convierte en una "catarsis, una terapia".

"Para mí la caricatura es traducir la película completa en un solo cuadro y poder decir mucho con poco", explicó.

El caricaturista, para ella, tiene un compromiso y debe hacer un trabajo "importante de despojarse de sus propios miedos y tabúes para no traicionarse a sí mismo" ni cegarse en ciertos temas.

Rayma es uno de los protagonistas del documental "Caricaturists-Footsoldiers of democracy" (Caricaturistas-soldados de la democracia), de la directora francesa Stephanie Valloatto que en 2014 se presentó en el Festival de Cannes.

"Creo que ese documental ayudó mucho a entender que casi todos los totalitarismos son iguales", afirmó las humorista gráfica.

Sobre el futuro de los venezolanos en el exterior se mostró esperanzada, pero con matices.

"Todos queremos regresar, pero no vamos a regresar al país que éramos, porque ya no somos los mismos, esto lo digo de una forma positiva porque creo en el cambio, en la madurez y en el aprendizaje", señaló.

"Cuando acabe este horror habrá mucha gente que tendrá mucho por aportar y decidir por valores más positivos", concluyó.

Cineasta reedita "Conducta Impropia", icónico filme sobre la intolerancia comunista en Cuba

Fotograma de "Conducta Impropia".

Una nueva versión de la película de Orlando Jiménez Leal será presentada el domingo en la Cinemateca de Coral Gables.

Al cabo de 35 años, el documental Conducta Impropia mantiene su vigencia, asegura Orlando Jiménez Leal, que lo dirigió con Néstor Almendros y lo estrenó en París en marzo de 1984.

“Es una película contra la intolerancia”, asegura Jiménez Leal. “La intolerancia existirá siempre, y por lo tanto, Conducta Impropia tendrá vigencia todo el tiempo“.

Cartel de Conducta Impropia.
Cartel de Conducta Impropia.

Esa vigencia, y la recia denuncia de las purgas contra los homosexuales y contra todo el que no se ajustara al patrón del revolucionario obediente en la Cuba gobernada por Castro, son dos de los motivos que llevarán el documental a la pantalla del Coral Gables Art Cinema este domingo 24 de marzo a la 1 de la tarde.

El otro: se trata de una copia restaurada y reeditada por el director con el también cineasta cubano Eliecer Jiménez Almeida. Las dos horas de la versión original quedan en poco más de hora y media, dice Jiménez Leal, que hará la presentación y al final responderá preguntas del público.

“La idea de hacer Conducta Impropia surgió como una idea de ficción“, explica el director en conversación con Radio Martí. “Las primeras entrevistas que hicimos fueron entrevistas hechas a manera de research [investigación] para enriquecer el guión que se estaba escribiendo. Pero las entrevistas fueron tan desgarradoras, tan impactantes, que decidimos hacer un estudio y convertirlas en un documental mientras la película se armaba“.

Entre los entrevistados figuran Reinaldo Arenas, Heberto Padilla, Guillermo Cabrera Infante, René Ariza, José Mario, Armando Valladares, Carlos Franqui, Juan Goytisolo y Susan Sontag.

Jiménez Leal es, junto con Sabá Cabrera Infante, el director de PM, el documental que desencadenó en junio de 1961 las tristemente célebres Palabras a los Intelectuales de Fidel Castro: “Con la revolución todo, contra la revolución nada”.

Conducta Impropia es un examen descarnado de los campos de trabajos forzados de las UMAP, las Unidades Militares de Apoyo a la Producción, que funcionaron entre noviembre de 1965 y julio de 1968 en Camagüey para “reeducar” a los que no podían cumplir el Servicio Militar Obligatorio.

Le pregunto cómo fue trabajar con Néstor Almendros, que en 1979 ya había ganado un Oscar de la Academia estadounidense de cine por la dirección de fotografía de Days of Heaven.

“Cuando empezamos a hacer Conducta Impropia llevábamos más de 30 años de amistad, y estábamos muy compenetrados”, responde Jiménez Leal. “Además, Néstor era un hombre muy organizado, y yo soy un tipo más disperso; es decir, que de alguna manera nos complementábamos. El admiraba mi dispersión y yo admiraba su rigor”.

Almendros viene de la docencia, indica Jiménez Leal, y recuerda que su padre fue el pedagogo Herminio Almendros.

“Néstor tenía un rigor sobre lo que debía ir primero y lo que venía después, cómo organizar la filmación”, explica. “Además, todo se discutía, y cualquier diferencia que hubiera se resolvía mucho antes de llegar a la filmación”.

El director evoca el dramatismo de las entrevistas. José Mario, por ejemplo, “lo cuenta todo desenfadadamente, pero lo que está contando es terrible”. La de Reinaldo Arenas, es tremenda, dice, y subraya la del dramaturgo Ariza.

“Lo más enjundioso de la cosa no está en qué sucede, sino por qué sucede”, comenta Ariza en el testimonio que cierra el documental. “Ser distinto, ser extraño, tener una conducta impropia, es algo no sólo prohibido sino completamente reprimido y además puede costarte la prisión”.

Para Jiménez Leal, se ve que Ariza quedó tocado por la experiencia y, curiosamente, es quien proyecta el documental a otro nivel.

“Le da la vigencia en el tiempo, porque traspasa el momento”, observa el cineasta. “Ayer persiguieron a los homosexuales y a los Testigos de Jehová y a todo aquel que tuviera una actitud disidente, pero la intolerancia es la misma y se puede proyectar y mutarse en otras intolerancias. Por eso uno se puede identificar, el origen del horror está ahí”.

En una copia de un video enviado a La Habana, disponible en el sitio Diario de Cuba, se ve a Jiménez Leal diciendo que está muy contento de regresar a la isla al cabo de 57 años de exilio… pero de manera virtual. El Instituto Hannah Arendt, que encabeza la artista Tania Bruguera, organizó el Premio PM, y le tocó a él concedérselo al mejor trabajo en la categoría de no ficción, que se llevó Liam Durán con Mi hora azul.

Ahora Jiménez Leal está enfrascado en un proyecto muy ambicioso.

“Hace años que estoy trabajando en eso, y lo voy a presentar en Francia dentro de poco”, cuenta el cineasta. “Estoy a nivel de guión y de elaboración conceptual; un fresco sobre todo lo que ha pasado en Cuba desde el triunfo de la revolución hasta ahora, pero no desde el punto de vista anecdótico-cronológico necesariamente, sino desde el punto de visa del absurdo, del esperpento”.

La vigencia de "Conducta Impropia" de Orlando Jiménez Leal
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Porque ese es un ángulo tan desconocido, se han cometido tantas locuras y tantos disparates, comenta Jiménez Leal.

“Son los bloopers, esos experimentos que afectan la vida de miles de personas”, dice. “Y sobre todo el absurdo: es el teatro del absurdo, es Ionesco”.

Cándido Manos de Fuego celebra sus 98 años en Miami

Cándido Camero, y sus manos de fuego.

Cuando el 4 de julio de 1946, Cándido Camero, oriundo del barrio habanero de El Cerro, arribó a Nueva York, no sabía que ésta sería su segunda ciudad, su otra patria, y que allí viviría por el resto de su vida.

Nunca olvida que llegó a la Gran Manzana para acompañar a los populares bailarines Carmen y Rolando, en un show donde Dean Martin y Jerry Lewis eran las estrellas. “Todo un gran espectáculo que toda mi vida he agradecido. Fui muy dichoso y creo que aún lo soy”, Cándido Camero dijo a Radio Televisión Martí sobre el punto de partida, hace casi 73 años a atrás, de una carrera meteórica y casi centenaria, a la que se niega a poner fin.

Camero fue quien introdujo el uso de las tres congas, con diferentes afinaciones, siendo éste uno de sus aportes en esta parte del mundo, fundamentalmente en el jazz y el latin jazz. Considerado entre los grandes congueros de todos los tiempos, es el único percusionista afrocubano ganador del Jazz Master Award, que concede la National Endowment for the Arts, uno de los más altos galardones de Estados Unidos.

Camero introdujo el uso de las tres congas.
Camero introdujo el uso de las tres congas.

Tenía 4 años de edad cuando su su padre, para complacerle el sueño de tocar rumba, le fabricó un par de tumbadoras con dos latas de leche condensada. “Así empecé yo a tocar. Luego ya vino el estudio, la seriedad, el trabajo, el esfuerzo. Sin una buena educación y sin respeto por uno mismo, por el trabajo y por la gente, no se puede lograr nada bueno en la vida”, aseguró.

Con más de 600 grabaciones en su haber como instrumentista, compositor o arreglista, el rey de las tres congas, como también se le llama, ha tocado con muchos de los grandes músicos del siglo XX. Charlie Parker, Miles Davis, Dizzy Gillespie, Billy Taylor, Tito Puente, La Lupe, Celia Cruz, Duke Ellington, Dinah Washington, Gloria Estefan, Billie Holiday y su gran amigo Tony Bennett, son sólo algunos de ellos.

Miami, su otra Cuba

Camero aterrizó a Miami la madrugada del jueves. “Y tempranito ya estaba comiendo comida cubana. Aunque he vivido tanto tiempo en Nueva York, unos poquitos añitos, casi un siglo nada más, la verdad es que Miami siempre ha sido un lugar muy especial para mí. Me siento muy agradecido de cómo me tratan aquí. Me recuerda mucho a mi Cuba querida, a la que jamás regresé”, confesó el célebre tumbador.

Cándido nunca regresó a Cuba desde que salió con rumbo a Nueva York, en 1946.
Cándido nunca regresó a Cuba desde que salió con rumbo a Nueva York, en 1946.

Reconocido como el padre de la percusión cubana moderna, Camero es una verdadera leyenda viva. Para la comunidad de exiliados cubanos en el área de Nueva York y Nueva Jersey es “un símbolo del artista auténtico”, manifestó el dramaturgo y director Iván Acosta, quien hace casi dos décadas atrás le dedicara su documental Cándido Manos de Fuego, que recoge buena parte de la historia de este talentoso artista, que lleva 94 años tocando tumbadoras y otros instrumentos de percusión.

“Acompañarle otra vez a Miami es una tremenda aventura. Es muy impresionante y a la vez muy inspirador ver a este hombre, a pocos días de cumplir 98 años, regalando vida y música de la buena en cualquier parte, a cualquier hora. Yo me siento muy feliz de estar aquí con él y verle disfrutar y de que Miami le disfrute, porque de eso también se trata el arte, de compartir”, señaló el dramaturgo y director Iván Acosta, quien hace casi dos décadas atrás le dedicara su película documental Cándido Manos de Fuego.

Acosta es el fundador y director de la productora Latin Jazz USA, para la cual Cándido ha tocado en 14 conciertos, protagonizando 10 de ellos. El más reciente fue para celebrar sus 96 años y tuvo lugar el 18 de noviembre de 2017 en el teatro Aaron Davis Hall, enclavado en el corazón de Harlem y que es parte de CUNY, la Universidad de la Ciudad de Nueva York, por donde han desfilado leyendas del jazz, el gospel, la música latina y el teatro musical. Un lugar histórico para despedir de los escenarios, como entonces se creía, al gran Cándido Camero en la Gran Manzana.

“Pero ciertamente no fue una despedida sino una fiesta más para celebrar su enorme obra y su infatigable energía”, reconoció Acosta. “Haber tenido a Cándido en tantos conciertos de Latin Jazz USA es un lujo sin par. Es un showman. Un genio. Una persona admirable en muchos sentidos. Como dice el coro, “Como Cándido no hay dos”. Y eso es mucha verdad”, sentenció Acosta, quien además le filmó para otro de sus documentales musicales, Cómo se forma una rumba.

Cándido y Cachao otra vez en Miami

Camero dice que ha comprobado que a pesar de su avanzada edad no desea despedirse de los escenarios. “Seguiré tocando mis tres congas hasta que Dios diga hasta aquí, porque es mi gran pasión”, aseguró a la agencia Efe hace poco.

“Y lo ha cumplido. Aquí está, otra vez en Miami, impresionando aún a todo el que lo ve tocar sus tres congas. Todo el que vaya al Adrienne Arsht Center de Miami este viernes al homenaje a Cachao, otro musicazo cubano, va a sentir una gran impresión e inspiración al ver a Cándido hacer sus solos únicos”, manifestó Acosta.

El músico aún deja sin aliento al público cuando interpreta uno de sus solos, dijo Acosta.
El músico aún deja sin aliento al público cuando interpreta uno de sus solos, dijo Acosta.

El prestigioso tumbador será una de las figuras claves de Cachao: The Master of Mambo, tributo al gran Israel “Cachao” López, quien fuera su amigo. “Es el único músico cubano vivo de esa gran generación de oro. Para mi es una dicha y un honor tenerle en este concierto. Cándido no podía faltar”, dijo el productor Omer Pardillo, responsable de la noche de este viernes 15 de marzo en el Adrienne Arsht Center, dedicada a los 100 años del creador de la descarga, donde Cándido compartirá escenario con Federico Britos, Juanito Márquez, Albita Rodríguez, Alfredo de la Fe, Néstor Torres y la Cachao Mambo All Star, entre otros ilustres invitados.

“Cachao es de los más grandes talentos que ha dado nuestra cubanía. Yo estuve aquí en Miami en su último gran concierto. Fue tremendo. Y ahora voy a estar otra vez con él aquí”, manifestó el legendario tamborilero.

Descarga en la WDNA

“Cándido no sólo no ha querido perderse este concierto tan importante para homenajear a Cachao, sino que ha estado recorriendo la ciudad, ha ido a entrevistas con los medios, a comer a restaurantes cubanos como Las Vegas, que le encantó y la dueña, Irina Vilariño, que es muy atenta, lo mimó. No se ha quedado a descansar un minuto. Ayer me acompañó en la presentación de dos de mis libros [El Super y Con una canción cubana en el corazón] en la librería Books and Books de Coral Gables, y allí la gente le aplaudió, le abrazaron, se tiraron fotos con él, le dieron mucho cariño. Por todo esto tampoco para. Y para cerrar con broche de oro su visita a Miami, mañana festejará su cumpleaños 98 en la WDNA, donde no olvidan su música”, apuntó Acosta.

La WDNA, emisora pública de Miami especializada en jazz, agasajará a Cándido con una descarga de múltiples instrumentistas. “Van a venir muchos amigos de muchos años atrás y otros jóvenes con los que igual me complace tocar. Será lindo, agradable y divertido porque una descarga es una fiesta”, acotó Camero.

Miami rinde homenaje a Cándido Camero.
Miami rinde homenaje a Cándido Camero.

A este evento del sábado acudirán varios de los músicos del homenaje a Cachao en el Adrienne Arsht Center. “Para ellos tocar con el maestro Cándido, es algo muy lindo y significativo, es un regalo en nombre de la amistad y de la buena música. Este viaje de Cándido a la Ciudad del Sol está bien cargado de música, memorias y emociones, no sólo para él y para mí y pea nuestro gran amigo el abogado Roberto Marrero, que nos acompaña, sino que a la vez es una ocasión única para los amantes de la cultura cubana y cubanoamericana. Estar en Miami esta semana es sin dudas una gran suerte”, destacó Acosta.

“Aquí en Miami hemos hecho varios conciertos con Iván Acosta, un excelente productor y un excelente amigo. El concierto anterior fue en Cuba Ocho, en la calle 8, a donde siempre vuelvo. Me gustaría vivir aquí lo que me queda de vida. Ver a tantos cubanos siempre me llena de emoción. Doy gracias a Dios por todo esto”, concluyó Camero.

Dos libros de Iván Acosta en Miami

Iván Acosta, con un habano, en su apartamento de Manhattan.

El autor cubanoamericano Iván Acosta, residente en Nueva York, presentará este jueves, 14 de marzo, en la librería Books and Books, de Coral Gables, dos de sus títulos: El Súper (Colección Fugas, edición especial 40 años) y Con una canción cubana en el corazón / With a Cuban Song in the Heart (Un Gyve Press, edición bilingüe español/inglés), su más reciente libro.

Una presentación especial

Pero esta no será una presentación habitual. El dramaturgo, cineasta y productor neoyorquino, estará acompañado en esa velada de uno de sus grandes amigos, el percusionista cubano Cándido Camero, a quien años atrás le dedicaría uno de sus filmes, Cándido Manos de Fuego, que recoge la historia de este maestro de las congas. “Un viejo y muy especial amigo”, apunta, vía telefónica, desde un piso 48 en la ciudad que nunca duerme.

La carrera artística de Acosta comenzó en los años 70. Hoy es uno de los creadores que más ha contribuido a la cultura cubana en Nueva York. Director y escritor de cine y teatro, productor de conciertos de jazz latino, compositor, publicista, hace más de cinco décadas que sus obras viven entre dos islas: Cuba, de donde escapó en 1961, y Manhattan, donde reside desde entonces. Pero Cuba jamás ha escapado de él. Sus obras, en especial estos dos libros que trae nuevamente a Miami, lo siguen demostrando.

El Súper

En 1972, junto a otros artistas e intelectuales, Acosta fundó el Centro Cultural Cubano de Nueva York (CCCNY), donde estrenó su célebre pieza teatral El Super, un clásico del teatro y el cine cubanoamericano, convertida en 1979 en la película más significativa hecha por cubanos en el exilio, que conquistara más de veinte premios internacionales, bajo la dirección de Leon Ichaso y Orlando Jiménez leal, con memorables interpretaciones de Raimundo Hidalgo-Gato, Zully Montero, Elizabeth Peña, Reynaldo Medina, Ana Margarita Martínez Casado y otras estrellas.

Portada de "El Super", de Iván Acosta.
Portada de "El Super", de Iván Acosta.

A través de las peripecias de Roberto, el fascinante encargado de un edificio de Manhattan, El Super cuenta la historia de un pequeño grupo de exiliados cubanos. Pero no es sólo una pieza teatral y una película. El Super es un artefacto cultural que resume una zona del choque cultural de los exiliados cubanos en Estados Unidos.

El duro oficio del exilio, los muros del idioma, la inadaptabilidad, el fuerte frío neoyorquino, el sueño de los exiliados de derrocar el comunismo en su nación, el desencanto, la pérdida de la idea del anhelado regreso a la isla, el encuentro con emigrantes latinoamericanos, la nostalgia, el crecimiento de las nuevas generaciones ya no de cubanos sino de cubanoamericanos, la larga dictadura que ha congelado la libertad de Cuba: son temas en los que la obra indaga, con ironía, compromiso y pasión. Y donde no falta la música cubana de la época dorada. La banda sonora original del filme fue compuesta por Enrique Ubieta.

Con una canción cubana en el corazón

Acosta reconoce que nunca se ha podido salvar de la música. En realidad, está seguro de que la música lo ha mantenido a salvo de todo. Y por eso ha tenido que escribir Con una canción cubana en el corazón / With a Cuban Song in the Heart, un libro compuesto por 80 breves relatos autobiográficos, 2 discos (en formato CD o LP) y 280 portadas a color de LPs de la época dorada de la música cubana, provenientes de su amplia colección personal. Es este volumen verdaderamente único en su tipo. Las carátulas de viejos discos cubanos están atravesadas por relatos de una vida singular, mostrado una isla personal, suspendida entre músicas, hechos, ficciones, quimeras, añoranzas y exilios.

Portada de "Con una canción cubana en el corazón", de Iván Acosta.
Portada de "Con una canción cubana en el corazón", de Iván Acosta.

Sobre Con una canción cubana en el corazón, el premio Pulitzer de Literatura, Óscar Hijuelos, escribió: “Rico en sentimiento, anécdota e historia, es un libro sincero y auténtico”. La ensayista Ileana Fuentes destaca que es “un libro sobre amor: amor por una canción que no permite que la destruyan; amor por tradiciones que no pueden perderse; amor por una música tan universal que nadie puede silenciarla”. Mientras que la periodista y escritora Mirta Ojito, recuerda que “varado entre dos islas -Cuba y Manhattan- Acosta nos regala pinceladas de su memoria y de la música que lo ha acompañado en esta, la travesía de su vida”.

Cándido Manos de Fuego

La música de Cándido Camero está presente en este libro de colección para los amantes de la música cubana, sobre todo de su historia e impacto en las últimas décadas en Estados Unidos. Nacido el 22 de abril de 1921, en el barrio habanero de El Cerro, Cándido ha confesado que desde los 4 años deseó ser músico. Un sueño que cumplió con creces. En 2009 ganó el Jazz Master Award que concede la National Endowment for the Arts, y ese mismo año la Academia Latina de la Grabación le rindió tributo.

Acosta y Camero se hicieron amigos en el otoño de 1991. Acosta era el Director Creativo de una agencia publicitaria de Manhattan y estaba preparando la campaña de una cerveza, y mientras escuchaba, como casi todos los días, jazz latino, se le ocurrió hacerla con famosos músicos del jazz latino. Juntó entonces a Hilton Ruíz, Néstor Torres, Tito Puente, Chico O’Farrill, Eddie Palmieri, Paquito D’Rivera y, por supuesto, a Cándido Camero, el percusionista de las “manos de fuego”, como años después lo bautizara el propio Acosta. Y de aquel ingenioso trabajo, nació una profunda y larga amistad.

Una profunda y larga amistad

“Aunque por supuesto lo había visto tocar, aquel encuentro fue clave en nuestras vidas. Más que una relación profesional, lo que tenemos Cándido y yo es una profunda amistad. Mis hijos lo quieren como a un abuelo, lo visitamos a cada rato, e igualmente él viene por casa a menudo a disfrutar la comida que hace mi esposa Teresa, pues goza de buen apetito”, me relató hace dos años Acosta, entre risas y nostalgias, en una entrevista para Diario Las Américas. “Antes Cándido era músico de orquestas. Había grabado más de 600 discos y se merecía mucho más reconocimiento. Por ello decidí sacarlo de la sombra y ponerlo al frente de las bandas y el resultado ha sido maravilloso”.

Acosta, amante fervoroso de la música, tiene una colección de más de 6,000 discos de acetato. El primero de Camero, que es de sus más preciadas piezas, lo compró en los 70’s: Jingo, una fusión de rumba cubana con música disco. Dice, con orgullo, tener “el privilegio de atesorar un gran número de LP’s del maestro Cándido”. Varias de las carátulas de estos discos no podían dejar de estar en Con una canción cubana en el corazón.

Según Acosta, compartir con Cándido esta presentación de sus libros en Miami, “no sólo es un tremendo placer que me doy, sino que a la vez es una oportunidad única para los que gustan de los ritmos cubanos, pues estamos hablando de uno de los grandes nombres de la historia de nuestra música”.

Además de asistir a esta presentación, Cándido Camero tocará en el concierto Cachao: The Master of Mambo, tributo al gran Israel “Cachao” López, el viernes 15 de marzo en el Adrienne Arsht Center, junto a Federico Britos, Juanito Márquez, Albita Rodríguez, Alfredo de la Fe, Néstor Torres y la Cachao Mambo All Star.

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