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América Latina

La poetisa Gioconda Belli: En Nicaragua hay dictadura y Cuba es muy totalitario

Una imagen de los gobernantes de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Hablar de Gioconda Belli es hablar de historia, de poesía, de seducción, pero también de controversia, informó la Voz de América, VOA.

Belli es una destacada poeta nicaragüense que ha sido galardonada en múltiples ocasiones por su obra que ha sido traducido en varios idiomas.

Recientemente ganó el Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma por su libro de poesía “El pez rojo que nada en el pecho”.

Belli participó activamente en la revolución sandinista en Nicaragua, y dice no arrepentirse de ello. En una ocasión expresó su admiración al líder cubano Fidel Castro, que murió en noviembre de 2016, lo que le generó críticas en su momento.

En noviembre del 2020, Belli dio su apoyo al Movimiento San Isidro con un poema, en coordinación con Amnistía Internacional. “Esto es para Luis Manuel Otero”, dice Belli al inicio de su grabación, “para Denis Solís, para Anamely Ramos, para el Movimiento San Isidro en Cuba, para todos los que han estado ahí, aplaudiendo y que están allí, dando una extraordinaria muestra de solidaridad”.

En una entrevista con la Voz de América, la destacada poeta nicaragüense habla sobre su obra; su incursión a la política y critica al gobierno del presidente Daniel Ortega y Rosario Murillo, al que cataloga como “una monarquía”. También aborda el tema cubano.

VOA: Ya han pasado más de 40 años de la revolución sandinista. En la actualidad solo es un recuerdo, según analistas que opinan que ha sido instaurada otra dictadura. ¿Cómo ve usted el modelo actual del presidente Daniel Ortega?

Gioconda Belli (GB): Fui la primera que hace años definió el concepto de Estado de Daniel Ortega y Rosario Murillo como una monarquía. Ellos actúan como reyes. Los poderes absolutos están concentrados en ellos y lo que les piden a sus súbditos que es lealtad y fe en sus designios, es totalmente contrario a la democracia, a un Estado moderno, y lo justifican con un supuesto programa socialista, que, por cierto, Rosario Murillo, ha dejado de decir cristiano, socialista y solidario; y esa noción de un socialismo, que empezó con la idea del socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez, que se permitía una especie de mezcla de capitalismo con el socialismo.

Aquí (en Nicaragua) se intentó durante la primera etapa del gobierno de Daniel Ortega. Tuvo algunos éxitos (las medidas socialistas), debido a que el sector privado aceptó aislarse de la política para poder seguir con su desarrollo económico, pero que, en abril de 2018, con la rebelión de toda la gente contra la arbitraria y criminal manera en que respondieron a la protesta popular, eso se acabó y ahora lo que hicieron fue tomar totalmente las riendas del poder. Ese poder, ya no es una mezcla de capitalismo y socialismo, ya está tendiendo a cerrar los espacios para que el poder se concentre más y más, tanto el poder económico, como el poder político.

VOA: ¿Se arrepiente de haber creído en la revolución sandinista?

GB: No me arrepiento absolutamente de haber luchado contra la dictadura somocista. Creo que la juventud de ese tiempo escribió una épica historia de un pueblo que se armó, y que logró insurreccionarse para botar una dinastía de 45 años. No me puedo arrepentir de haberlo hecho, me siento muy agradecida con los miles de personas que murieron en esa lucha, con compañeros que eran valientes, inteligentes.

Realmente lo trágico de esa revolución fue que llegamos con muy pocos de los mejores cuadros del frente sandinista vivos, se fueron perdiendo en el camino las mentes más lúcidas y eso lo pagamos a la hora de tomar el poder.

VOA: ¿Pensó que volvería a ver otra dictadura, a como lo llaman los críticos a Daniel Ortega?

Jamás pensé que volvería a ver una dictadura".

GB: Jamás pensé que volvería a ver una dictadura. Creo que durante los años 80 no logramos una democracia. Hubo una actitud muy sectaria, excluyente y los conocimientos de manual que teníamos de la sociedad, y de cambios sociales que debía haber nos llevaron a convertirnos a otra dictadura. Entiendo perfectamente a la gente que me ha contado historias desde los 90, lo que sufrieron, cómo la pasaron y realmente nosotros en ese momento, pienso, lo que había era una obediencia a la dirección nacional y un sentido de la historia que tenía que cambiar y que tenían que sufrir algunos, sobretodo económicamente para que hubiera igualdad social y hubiera una mejor repartición de la riqueza, pero todo lo que se derivó de esa cerrazón, y poder absoluto del frente sandinista fue muy negativo para Nicaragua y hay que reconocerlo para que nunca más se vuelva a repetir.

No pensé que volvería ver otra dictadura y estoy aterrada, no solo porque esta dictadura tiene un carácter todavía más perverso al comportarse como una monarquía, sino por la crueldad que he visto en estos meses, el cinismo, por ejemplo, confiscar oficinas de 100% Noticias y Confidencial y pintarlas en rosado; el cinismo con el que están apresando a la gente acusándolas de tráfico de drogas. Realmente es espeluznante, gente que no tiene el menor respeto, ni por la vida ni por la libertad de los demás.

VOA: En una ocasión usted describió a Fidel Castro como un “líder”, ¿me podría contar un poco el por qué. ¿Qué le evoca el fallecido Castro?

Esa ocasión que hablé de Fidel Castro fue cuando él murió. Ya en ese momento yo estaba totalmente desilusionada del Fidel Castro que había sido durante los años 60, - cuando estaba adolescente y cuando empecé a tener una visión revolucionaria-, un personaje mítico prácticamente en la izquierda, no solo de Nicaragua, sino de América Latina, pero cuando muere yo estaba clara que en Cuba se había instalado una dictadura; que habían tenido logros en la medicina, en lo social, en la educación, ¿pero de qué le sirve? La gente que se educa se tiene que ir de Cuba. Es un país muy totalitario, donde no hay una libertad real y eso me tenía muy clara de que Fidel Castro había tenido un papel negativo por su terquedad en Cuba.

Cuando él murió dije eso, porque no iba a decir algo tan malo de Fidel Castro, porque también me acordaba de esa figura heroica de mi adolescencia. Entonces dije que había puesto sueños de justicia, en mucho de los que luchamos contra una dictadura en ese entonces.

VOA: Poeta, en un plano no tan político, ¿cómo le va con sus poemas y libros? Algunos cargan con el estigma de ser eróticos. ¿Qué intenta transmitir con esto?

GB: Acaba de publicarse un libro en España que se llama El pez rojo que nada en el pecho, que ganó un premio de poesía muy importante (Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma). Recoge mis poemas mas recientes, poemas que no estaban editados y que alguna gente conoce, luego estoy trabajando en una novela. Mi última novela fue muy reconocida por la crítica, y los lectores. Yo siento que sigo en mi trabajo, soy una escritora profesional, trabajo y espero que mis obras vayan mejorando y sean más queridas y aceptadas por la gente.

Me siento muy contenta porque tengo un gran seguimiento de lectores y lectoras que sienten que les he aportado, sobre todo una gran visión de la mujer. Lo del erotismo yo pienso que ya es una etiqueta que me pusieron que era muy joven que empecé a escribir del cuerpo. Todo depende cómo uno entiende el erotismo. Era no sentir vergüenza de mi cuerpo, de ser mujer, asumir mi propia sexualidad de una manera libre y gozosa, porque a las mujeres mucho nos han hecho sentirnos culpables por nuestra sensualidad, por eso a las árabes las visten de negro, por eso es que Eva es considerada la seductora que perdió el paraíso terrenal, entonces estoy en contra de esa visión culposa, pecaminosa de la mujer y eso fue lo que hice, escribir poemas que hablan de la mujer de otro modo, y verme como mujer desde esa perspectiva. Por eso me gané esa etiqueta de erótica. Pero mis poemas son políticos, de amor, de desilusión, de haber sido madre, esposa. Yo creo que hay de todo en mi poesía.

VOA: ¿Cómo se enrumbó hacia la poesía?

GB: Creo que uno no se enrumba en la poesía. La poesía lo encuentra uno y uno se tira al agua a nadar en ese río de las palabras que es la poesía.

VOA: Hace poco cerró PEN, capítulo Nicaragua. ¿Cuáles fueron las razones?

GB: PEN suspendió sus labores debido a la Ley de Agentes Extranjeros. Esa ley es arbitraria y hecha exclusivamente para impedir el financiamiento a los partidos durante la campaña electoral, y para impedir que las oenegés funcionen en el país porque la dictadura ha considerado que empoderan a sectores de la sociedad civil que ellos (en el gobierno) no quieren ver empoderados.

En el caso de PEN hemos tenido dos misiones, defender la libertad de prensa, y la otra promover la literatura.

Entonces si nos vamos a inscribir como agentes extranjeros, estaba descartado porque la Ley dice que quienes se inscriban perdíamos nuestros derechos políticos. Entonces optamos por no inscribirnos y seguiremos apoyando la vida cultural de Nicaragua cada uno por su lado. Yo ya fundé un club de las letras, que vamos a seguir haciendo reuniones para discutir libros, porque sí tengo un compromiso con la cultura de mi país.

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¿Quién es Claudia Díaz Guillén, la enfermera de Hugo Chávez acusada de corrupción en EEUU?

MARACAIBO/VENEZUELA — El fallecido expresidente venezolano Hugo Chávez, fundador del movimiento socialista conocido como la revolución bolivariana, le tuvo tanta confianza y cariño que, primero, la aceptó como su enfermera y, luego, decidió nombrarla tesorera de la nación y secretaria de un fondo millonario del Estado.

Claudia Díaz Guillén, una militar retirada de 48 años, no ejerce hoy cargo político alguno en el gobierno de Nicolás Maduro, sucesor de su protector. Está detenida en una cárcel de Florida, Estados Unidos, recién extraditada desde España, acusada de recibir sobornos milmillonarios gracias a sus cargos.

Su nombre volvió a ser tendencia en las agencias y medios periodísticos mundiales luego que un tribunal federal de West Palm Beach le negara la libertad bajo fianza por “riesgo de fuga”, este viernes, apenas 24 horas después de que las autoridades españolas la entregaran a Estados Unidos.

Se pudo conocer que la Fiscalía del Distrito Sur estadounidense la sigue por tres delitos: uno por “conspiración para competer blanqueo de capitales” y dos por “blanqueo de capitales” haciendo uso de la banca de Miami, Florida.

¿Quién es ella?

Díaz Guillén es una oficial que alcanzó el rango de sargento técnico y que, entre 2011 y 2013, fungió como directora de la Oficina Nacional del Tesoro de Venezuela y secretaria del Fondo de Desarrollo Nacional (Fondén), una institución creada por Chávez en 2005 para invertir los millonarios recursos que recibía el país suramericano por concepto de exportaciones de petróleo.

Dirigentes opositores y organizaciones independientes criticaron el manejo opaco del Fondén, hasta calificarlo como “la caja negra de Chávez” con fines geopolíticos. Se considera que este fondo manejó hasta 100.000 millones de dólares. Solo en 2011, recibió hasta 25% de las regalías petroleras.

Poderopedia, un portal especializado en perfiles de gobernantes y dirigentes políticos de Venezuela, destaca que Díaz Guillén es esposa de capitán retirado del Ejército y ex edecán (jefe de seguridad) de Chávez, Adrián Velásquez.

¿De qué se le acusa?

Una serie de publicaciones del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) señaló al esposo de Díaz Guillén como cliente del bufete panameño Mossack Fonseca para poder lavar dinero y evadir impuestos, también mediante la firma suiza V3 Capital Partners LLC.

Esa asociación le permitió al militar retirado crear una empresa en un paraíso fiscal en la República de Seychelles, un grupo de 115 islas del océano Índico, al noreste de Madagascar, a 13.500 kilómetros de distancias de Venezuela, de acuerdo con los reportajes conocidos popularmente como los Panama Papers.

La investigación permitió determinar, además, que Velásquez tuvo participación en otras cinco empresas domiciliadas en Panamá, también con tales fines.

Díaz Guillén y su pareja migraron de Venezuela luego de la muerte de Chávez, anunciada en marzo de 2013, según informes de prensa del país suramericano.

Otras noticias precisaron que ambos fijaron residencia temporal en República Dominicana, al menos hasta mediados de 2015, en una zona de Punta Cana cuyas viviendas costaban entre 400.000 y 1,6 millones de dólares.

“Esquema" corrupto

Las acusaciones de la justicia estadounidense en contra de la pareja cercana al mandatario fallecido, en 2020, revelaron más detalles de sus presuntos vínculos con un “esquema de lavado de capitales y sobornos internacionales”.

Díaz Guillén y Velásquez participaron en un método de corrupción a través del sistema cambiario de Venezuela por al menos 1.000 millones de dólares. Los esposos residían ya en Madrid, España, al momento de la acusación penal.

La justicia norteamericana señaló entonces como su cómplice al empresario venezolano Raúl Gorrín, conocido por comprar en 2013 la mayoría accionaria del canal privado de noticias Globovisión y acusado por Estados Unidos en agosto de 2018 de conspiración y comisión de lavado de capitales.

Según Estados Unidos, Díaz Guillén y Velásquez recibieron “millones de dólares en sobornos” para que la enfermera de Chávez asegurara los derechos sobre transacciones internacionales de cambio de divisas a “tasas favorables”.

La acusación formal de la justicia estadounidense indicó que Gorrín transfirió dinero tanto a Díaz Guillén como a Alejandro Andrade, otro tesorero venezolano, para el beneficio de ambos y para la compra de jets privados, yates, casas, caballos de carreras, relojes de alta gama y una línea de moda.

Andrade, conocido en la política venezolana como “El Tuerto”, también exescolta de Hugo Chávez, recibió en 2018 una sentencia de 10 años de cárcel en Estados Unidos. Quedó en libertad en febrero pasado por sus colaboraciones, admisiones y revelaciones a la justicia norteamericana, sin embargo.

Condenas a altos líderes empresariales en Nicaragua cierra ciclo de juicios políticos

Los precandidatos presidenciales detenidos en Nicaragua. [VOA]

La justicia de Nicaragua condenó el martes por la noche al presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, Michael Heally, a 13 años de cárcel. De igual forma fue condenado el vicepresidente de esta gremial, Álvaro Vargas, a nueve años de prisión, informó el centro de derechos humanos Cenidh.

Tanto Heally como Vargas ya habían sido declarados culpables el 29 de abril por el supuesto delito de menoscabo a la integridad nacional y conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional en un juicio realizado a puertas cerradas en las celdas conocidas como El Chipote, en Managua, donde se encuentran detenidos desde 2021.

Con la condena de ambos dirigentes gremiales, culminan los juicios políticos ordenados por el gobierno de Daniel Ortega contra unos 50 líderes y figuras del país críticos de sus políticas. Las penas impuestas oscilan entre 7 y 13 años de prisión.Entre los condenados se encuentran los siete opositores que aspiraban competir con Ortega en los comicios del 7 de noviembre, en los que el mandatario se impuso para un nuevo período de cinco años más.

Miguel Mora, precandidato del Partido de Restauración Democrática fue condenado a 13 años de cárcel; la misma pena fue declarada para los otros aspirantes a la presidencia Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Arturo Cruz y Noel Vidaurre.

La pena menor la recibió Cristiana Chamorro, también aspirante a la presidencia, que cumple ocho años de cárcel pero en condición de arresto domiciliar.

Con las condenas de los 50 opositores nicaragüenses, el panorama sigue siendo incierto en el país, dicen a la VOA algunos críticos de Ortega que se encuentran exiliados por temor a ser detenidos.

Recientemente Laureano Ortega, hijo del mandatario Daniel Ortega intentó acercarse a Washington en busca de reducir las sanciones impuestas por Washington al entorno político de Managua. Estados Unidos confirmó que mantiene "comunicación" con las autoridades de Nicaragua pero otros progresos en ese diálogo se desconocen.

Por ahora y contrario a los pronósticos, el oficialismo anunció una serie de reformas a las leyes en virtud de las cuales fueron detenidos los opositores.

“Con las sentencias dictadas, la dictadura cierra una fase de represión”, dice a la VOA el dirigente opositor Héctor Mairena, de UNAMOS.

En UNAMOS se encuentran aglutinados disidentes sandinistas como la exguerrillera Dora María Téllez, Suyen Barahona; Ana Margarita Vigil y Víctor Hugo Tinoco, todos estos también en prisión.

Mairena ve con alarma el panorama en Nicaragua y asegura que la última sentencia es “una agresión directa” contra el empresariado y lamentó el silencio de este gremio.

“Estas sentencias y penas son parte de lo que los especialistas han llamado la institucionalización del estado autoritario. La condena contra los empresarios es una agresión directa contra un sector importante. Lamentablemente aún no reaccionan“, dijo Mairena vía telefónica a la VOA.

Estados Unidos ha tildado los juicios en Nicaragua como “una burla” cargada de irregularidades procesales, según dijo a la VOA un portavoz del Departamento de Estado.

“Estos juicios parecen tener la intención de aterrorizar y desalentar a otros nicaragüenses de ejercer sus derechos”, dijo EE.UU.

Ortega comenzó a encarcelar a sus críticos desde mayo de 2021, en pleno año electoral, cuando las encuestas no eran favorables al mandatario sandinista. Nicaragua atraviesa una crisis política desde 2018, a partir de las protestas que dejaron más de 300 muertos, de acuerdo a organismos de derechos humanos.

El presidente sandinista ha dicho que las protestas fueron un intento de golpe de Estado de la oposición junto a sectores empresariales, eclesiásticos y de movimientos sociales.

“Con estas injustas condenas se cierra el ciclo de persecución judicial contra los presos políticos que están el El Chipote y bajo arresto domiciliar. Demandamos que las autoridades superiores revoquen estos injustos encarcelamientos e ilegales condenas”, ha dicho al respecto el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Asesinan en Colombia a fiscal antidrogas de Paraguay

El fiscal paraguayo Marcelo Pecci.

El fiscal paraguayo Marcelo Pecci, conocido por su labor en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, fue asesinado el martes en una playa de una isla frente a la ciudad colombiana de Cartagena, informaron las autoridades de ambos países.

Pecci, de 45 años, trabajó en casos de alto perfil contra el lavado de dinero y el narcotráfico, en la investigación del asesinato de la hija de un gobernador regional el año pasado y en el caso contra el exfutbolista brasileño Ronaldinho, quien fue detenido tratando de entrar a Paraguay con un pasaporte adulterado en 2020.

"Ya tenemos informaciones que están siendo recolectadas en los actos urgentes y que son de carácter reservado que nos ayudarán a identificar a los responsables de ese lamentable hecho", afirmó el general Jorge Luis Vargas, director de la Policía Nacional.

Una delegación de la policía paraguaya llegará a Colombia para sumarse a la investigación, anunció Vargas, agregando que funcionarios de Estados Unidos también ayudarán en la investigación.

La esposa de Pecci, la periodista paraguaya Claudia Aguilera, dijo a medios de su país que fueron abordados por dos hombres que llegaron en una lancha hasta una playa privada de un hotel de isla Barú, en donde se hospedaban, y que dispararon contra el fiscal.

Aguilera aseguró que su esposo no había recibido amenazas de muerte.

La pareja, que estaba de luna de miel en el principal balneario turístico de Colombia en el Mar Caribe, había anunciado el embarazo de Aguilera en Instagram a primera hora del martes.

"El cobarde asesinato del fiscal Marcelo Pecci en Colombia enluta a toda la Nación paraguaya", dijo el presidente de Paraguay, Mario Abdo, en su cuenta de Twitter.

"Condenamos en los términos más enérgicos este trágico hecho y redoblamos nuestro compromiso de lucha contra el crimen organizado. Nuestras sinceras condolencias a sus familiares", agregó.

Venezuela, en el Día de las Madres

Imagen de mujeres cubanas tras las recientes inundaciones, el 27 de abril de 2022. (AP Foto/Ariana Cubillos).

A propósito del Día de las Madres que se celebra este domingo, la Voz de América conversó con tres madres venezolanas, que como en otros sitios de la región y el mundo tienen varios empleos para mejorar el bienestar de los hijos.

Cuando en marzo de 2020 el gobierno de Venezuela ordenó la cuarentena por la pandemia del COVID-19, la situación económica de Astrid Barricella empeoró. La venezolana cuenta que los precios de alimentos y servicios se elevaron y su sueldo no era suficiente para hacer frente a los gastos del hogar.

Barricella, de 46 años de edad, tenía más de 10 años de trabajo en la Corporación Socialista de Cemento, pero como madre de un hijo en un país donde los niveles de inflación son altos, decidió que era el momento de buscar otras fuentes adicionales de ingreso.

Desde entonces, la madre venezolana se dedica también a la venta de yogures y cosméticos. Esto, asegura, es lo que la ha ayudado en los últimos dos años a costear los gastos de su hogar. Especialmente los de su hijo, quien es intolerante al gluten y no puede consumir derivados lácteos, por ende requiere de una dieta especial que es mucho más costosa que la alimentación básica.

“El dinero que percibo va destinado en un 70% a cubrir las necesidades básicas de mi hijo (...) también debo cubrir colegio y deportes”, cuenta a la Voz de América.

Con ambos trabajos Barricella percibe mensualmente alrededor de 190 dólares, más del doble de lo que gana solo en la corporación, que ronda los 60 dólares al mes. Sin embargo, explica, ninguno de esos montos es suficiente para cubrir la canasta alimentaria venezolana, la cual alcanzó un récord máximo en abril de 2022, 381 dólares, lo que representa 1.723,15 bolívares de acuerdo con la tasa oficial. Esto según datos publicados por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF).

Además de ello, está el cansancio que genera tener más de un empleo. Barricella reconoce que no es sencillo.

“Es desgastante, me genera estrés y ansiedad al nivel de no poder dormir de las preocupaciones, pero hay que sacrificarse para tratar de tener una mejor calidad de vida”. Agrega que pese a ello cualquier sacrificio es poco si se trata del bienestar de su hijo.

“Ser madre en Venezuela es sin duda una constante lucha, pero hay que tener mucha fuerza, ánimo y buscar los medios que me permitan generar tranquilidad personal y también para los míos”, agrega. “Si tuviera que tener un cuarto trabajo lo haría”.

Glisel Rojas, de 51 años de edad, tiene un pensamiento muy claro: ser madre en un país como Venezuela es un reto aún mayor. Esto según indica, se debe al alto costo de la vida debido a la crisis económica que no cesa pese a la dolarización de facto que vive la nación suramericana.

“Ser madre en un país como Venezuela es un reto, un sacrificio, y lamentándolo mucho no se puede tener un solo trabajo. Pero antes de ir a sacrificarme en otro país, prefiero hacerlo en el mío y si tuviera que tener un cuarto trabajo pues lo haría”, dice a la VOA.

Rojas, quien es madre de dos, tiene tres trabajos actualmente. Es maestra de un colegio público, de uno privado y también labora en un negocio familiar los fines de semana. Entre todos logra percibir alrededor de 350 dólares mensuales, los cuales van dirigidos casi en su totalidad a su hija menor que estudia en la universidad, también en el pago de alquiler, comida y servicios.

Precisamente, impulsada ante la cantidad de gastos y su bajo salario como docente en una escuela pública, Rojas tomó la decisión de buscar otros empleos. Y es que, en Venezuela el sector educativo ha sido uno de los más golpeados en los últimos años.

De acuerdo con la ONG venezolana Un Estado de Derecho, un docente de máxima categoría en el sistema público (más de 20 años de servicio y posgrados) devenga un sueldo base de unos 11 dólares al mes. En contraste, el sector educativo privado ofrece a los docentes salarios de entre 60 y 200 dólares, según la Asociación Nacional de Instituciones Educativas Privadas (Andiep).

“Tomé la decisión de tener más de un empleo debido a la situación que vivimos en el país, en cuanto a la necesidad y lo costoso que es la alimentación, vestirse, la ropa, el calzado, los artículos de aseo personal, me vi en la obligación de tener más empleos para satisfacer y cubrir todas estas necesidades”, detalla.

Al igual que Astrid Barricella, esta madre venezolana reconoce que tener más de un trabajo no es una tarea fácil. Sin embargo, cree que el impulso de madre la ha hecho tener más fortaleza para seguir adelante pese a las adversidades.

“Pienso que la fuerza que saco es la de una madre luchadora que solo quiere el bienestar de sus hijos y de su hogar. Sacas fuerzas de donde no las tienes,Trabajo en lo que me gusta y lo hago con mucho cariño y vocación. Tengo 32 años siendo educadora. Más que un esfuerzo es una meta de seguir adelante, de ayudar a mis hijas, ayudarme a mi misma”, acota.

El caso de las venezolanas que han decidido buscar otros trabajos para obtener más ingresos no se limita solo a aquellas que viven en su país natal. Dulce María Guerra es madre venezolana y una de las seis millones de personas que salieron de Venezuela en los últimos cincos años debido a la crisis económica y política, de acuerdo con datos de Acnur.

Guerra reside actualmente en Amazonas, Brasil. Sus dos hijos están en Venezuela con su padre. Pese a la distancia, la mujer trabaja incansablemente para enviar dinero a sus pequeños y además costear sus gastos básicos.

En las mañana trabaja en una fábrica de madera y en las noches lo hace en un puesto de hamburguesas del que en muchas ocasiones sale alrededor de las 2:00 am dada la afluencia de clientes. Además, los domingos se encarga de la limpieza de una iglesia de la zona.

La fortaleza para hacer frente a tantas labores a diario se la dan sus hijos, con quienes habla frecuentemente por videollamadas con la esperanza de que pronto puedan reencontrarse.

“Mi fuerza viene de Dios y en pensar en mis hijos, por ellos me levanto cada mañana. Es difícil estar lejos de ellos, la depresión es grande pero no gano nada con estar deprimida. Tengo que seguir para poder lograr los objetivos y estar con mi familia”, afirma. Entre esos objetivos más cercanos está el de reunir suficiente dinero para poder viajar a Venezuela y celebrar los 15 años de su hija a finales de este año.

“Amo a mis hijos porque son lo mejor que tengo en mi vida, son mi todo. Sin ellos no sé qué sería de mí”, sentencia.

A pocas horas de su visita a Cuba crecen las críticas a López Obrador

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México

La gira que realiza el presidente de México Andrés Manuel López Obrador (AMLO) por varios países centroamericanos, que comenzara el 5 de mayo y está supuesta a terminar el día 9 con su visita a Cuba, tropieza con el rechazo de importantes voces que critican su manifiesta incondicionalidad hacia regímenes del área, violadores de los derechos humanos.

Las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela tienen en el presidente mexicano, más que un aliado, un adalid en el terreno de la política internacional, con su campaña para que los tres países sean incluidos como invitados a la IX Cumbre de las Américas, pronta a celebrarse del 8 al 10 de junio en Los Ángeles, California, apuntó en un artículo de opinión la periodista Verónica Malo Guzmán del diario El Heraldo de México.

Por su parte, Jorge Ramos, el destacado periodista de origen mexicano que reside en Estados Unidos, utilizó su cuenta de Twitter para mostrar su desacuerdo con la visita de AMLO a Cuba en una secuencia de dos tuits en los que critica al presidente de México y le pregunta en el primero por qué se ha puesto “del lado equivocado de la historia.”


En el segundo tuit, Ramos le recuerda a AMLO los "cientos de prisioneros políticos en sus cárceles" (las cubanas).

"Para López Obrador, Cuba es el modelo perfecto. No hay oposición. No hay prensa libre. No hay sociedad civil. No hay empresario que no esté sometido al régimen. Y mandan los militares. Todo es propaganda. Cada palabra, cada gesto, cada avenida, cada monumento, cada souvenir con las caras de Fidel y el Ché. Falta libertad, pero sobra poesía. Falta democracia, pero sobra trova. Falta infraestructura, pero sobran discursos épicos. Hay escasez de todo, menos de narrativa. Y la corrupción —como la comida— está racionada, repartida y organizada desde el gobierno: a los de arriba les toca más, a los de abajo sólo les salpican las migajas. ¿Resultados, desarrollo, crecimiento? No hay ninguno, pero de nada tiene la culpa el régimen: todo es culpa del imperialismo yanqui. Tengo un enorme interés por ver qué sucederá en esa gira cubana. Imagino que la dictadura recibirá a López Obrador no sólo como el alma mater que reconoce al alumno con los máximos honores, sino con orgullo de quien ve encumbrarse a un hijo y hoy lo tiene de visita en casa", apunta el periodista Carlos Loret de Mola en el Diario de Yucatán.

"¿Le llevarán a una escuela para que López Obrador postule que el cubano es el modelo a seguir? ¿Lo llevarán a un hospital para que de ahí declare que México tiene mucho que aprender de la isla? ¿Lo llevarán a los campos de café o de tabaco para que diga no sé qué de Sembrando Vida? ¿Le organizarán un mitin en la Plaza de la Revolución, a la vera del memorial de José Martí? ¿Condenará a Estados Unidos desde el epicentro antiamericano? Tiene otro peso La Habana que la mañanera. ¿Irá Silvio Rodríguez a interpretar las canciones favoritas de la pareja presidencial mexicana? ¿Invitará a cantar a la esposa del presidente? No lo hace mal. La trova cubana es la banda sonora de la película épica de la izquierda mexicana: la han puesto en mítines, plantones, bloqueos, marchas, ¿por qué no usarla para amenizar la dulce melodía de la plenitud del poder?", agregó.

Respecto a la visita a Cuba del presidente López Obrador, el experto en Relaciones Exteriores del Instituto Tecnológico de Monterrey, Gustavo López Montiel, dio a entender a la Agencia EFE que López Obrador “llevará a cabo una visita un tanto diferente. El enfoque, según se prevé, será mucho más institucional y simbólico, en lugar de migratorio”.

"Cuba es un país referente en la configuración del pensamiento del presidente", explicó López Montiel, agregando que “México siempre ha sido un referente en la relación entre Cuba y con Estados Unidos. Y ha habido programas de cooperación en este Gobierno", explicó.

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