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La OEA, centro político de Las Américas


El secretario general de la OEA, Luis Almagro.
El secretario general de la OEA, Luis Almagro.

La Organización de Estados Americanos (OEA) fue el último escenario del constante enfrentamiento hemisférico entre los que defienden la democracia sin apellidos y quienes promueven el Socialismo del Siglo XXI.

Para sorpresa de muchos, entre ellos este columnista, el reelecto secretario general, Luis Almagro, defendió a ultranza la libertad y los derechos humanos durante su primera gestión. Al principio de su mandato parecía que seguiría las huellas de su predecesor, José Miguel Insulza, un personaje que durante su comisión, como se dice coloquialmente, trato de estar en óptimas relaciones con Dios y con el Diablo, aunque sin dudas su corazón le tiraba a favorecer al último.

Almagro, como apunta mi colega Iván López, tal vez no cumpla todas las expectativas que algunos tenemos para esa importante posición, que evidentemente se hará más significativa con el tiempo, pero ha demostrado, hasta ahora, sin caer en extremos, que no hace concesiones a quienes trabajan a favor del quebrantamiento de nuestras prerrogativas ciudadanas.

La OEA es un centro de debate político y económico, pero desde que el castrismo mostró sus ambiciones imperiales en 1959, ha sido el tablado principal de los antagonismos entre la libertad y las dictaduras ideológicas, situación que se agudizó cuando Hugo Chávez irrumpió con sus propuestas de Socialismo del Siglo XXI y la diplomacia petrolera, normas que siempre fueron apoyadas por el corrupto Luis Inácio Lula da Silva y los verdugos de Fidel y Raúl Castro.

Hay una realidad incontrastable y es que aunque la dictadura cubana no tiene voz ni voto en la OEA desde 1962, nunca ha estado ajena a las elecciones de su secretario general. Siempre ha tratado de influenciar en las mismas, pero en esta ocasión intentó por todos los medios en convertirse en el gran elector. Este mandato de la organización hemisférica es particularmente importante y el castrismo teme que Almagro en su segunda encomienda intente ser más severo con los regímenes que no respetan los valores democráticos.

En la OEA hay un grupo de países que fue favorecido por la diplomacia petrolera de Chávez y Nicolás Maduro, sin excluir las aproximaciones ideológicas que puedan existir. Esos países se opusieron a las sanciones a la dictadura venezolana y también calificaron de golpe de Estado la salida de Evo Morales del poder, aunque este renunció al mandato que ostentaba.

Almagro, durante toda su gestión, ha estado enfrentado a los políticos identificados con el castrochavismo, en consecuencia, estos han recurrido a todos los recursos posibles para neutralizarlo y sacarlo de su posición, causa que motivó que impulsaran a la señora María Fernanda Espinosa Garcés, canciller de Ecuador durante el gobierno del déspota ilustrado Rafael Correa, hoy procesado en su país por corrupción y abuso de poder, reiteradas debilidades entre los caudillos de las propuestas castrochavistas.

De haber triunfado en las elecciones, la excanciller ecuatoriana, principal rival de Luis Almagro, para muchos analistas la candidata de la decadente Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), hubiera revertido las disposiciones tomadas por el secretario reelecto.

Numerosos informes periodísticos refieren la simpatía por la dictadura sandinista de Fernanda Espinoza, quien ha calificado a la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, de ejemplo para las mujeres latinoamericanas. Esa es una manifestación modesta si la comparamos con su comentario sobre el servicio diplomático del castrismo, que todos conocemos es un nido de ratas que se espían entre ellos mismos, del que resaltó “el compromiso y profesionalidad (...) en la defensa del multilateralismo y la lucha contra la discriminación”.

Para beneficio de la democracia y perjuicio de las dictaduras ideológicas, Almagro obtuvo la mayoría de los votos, sino la pagina CubaDebate, que sí practica el terrorismo mediático, no habría titulado: “Washington logra la reelección de Luis Almagro en la OEA”, en su perenne intento de acusar a todos los que no comparten los puntos de vista del totalitarismo cubano de ser apéndices de Estados Unidos.

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    Pedro Corzo

    Pedro Corzo, Santa Clara, 1943. Trabajó en Radio Martí desde 1998 hasta el 2021. Conferencista y escritor. Residió en Venezuela durante doce años y colaboró allí en varios medios de información.

    Es presentador del programa Opiniones de WLRN, Canal 17 y columnista de El Nuevo Herald. Ha producido varios documentales históricos, entre ellos Zapata, Boitel y Los Sin Derechos.

    Entre sus libros se cuentan Cuba, Cronología, Perfiles del Poder, La Porfía de la Razón, Guevara Anatomía de un Mito,  Cuba, Desplazados y Pueblos Cautivos y El Espionaje Cubano en Estados Unidos. 

    En mayo del 2017 recibió la Medalla de la Libertad que otorga el gobernador del estado de la Florida.

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