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Arte y Cultura

Jorge Olivera Castillo contra la soledad y aspereza de los carceleros

Jorge Olivera Castillo, escritor cubano.

Autor de siete libros de poesía y cuento, traducidos a varios idiomas, pero están proscritos en Cuba. El escritor fue sancionado a 18 años de cárcel en la Primavera Negra de 2003, pero los rigores de la prisión no le robaron las ganas de hacer literatura.

Jorge Olivera Castillo (La Habana, 1961) es un persistente poeta y periodista independiente que, antes, fue soldado en Angola y editor de la televisión cubana. Sus ideas lo han llevado al ostracismo, la cárcel y la censura sin que ninguna de las tres condenas públicas haya mellado su búsqueda de la belleza.

Los poemas que escribió en las noches de la tenebrosa Prisión Provincial Combinado de Guantánamo, donde estuvo preso por "atentar contra la seguridad nacional", en la causa conocida como la Primavera Negra de 2003, le han servido hoy para describir cómo un hombre se aferra a la vida por encima de las calamidades a que lo someten los que detentan el poder.

Por si el periodismo y la literatura que crea desde su propia cueva en la Habana Vieja no le bastaran, Olivera Castillo es Presidente del Club de Escritores de Cuba, un espacio que creó junto a sus colegas a fuerza del ninguneo oficial y donde lo mismo comparten las lecturas del Premio Nobel de Literatura Czeslaw Milosz y de Reinaldo Arenas, que reciben a escritores de provincia, hastiados ya de los premios y las editoriales atiborrados de comisarios culturales.

En esta entrevista que concedió a Martí Noticias, el Premio Nacional de Literatura Independiente de Cuba (2014) conversó sobre los cuentos escritos y sacados de la prisión para defender que la creación literaria es una manera de empujar el carro de la libertad.

Voy a empezar casi por lo que me atrevería a decir ha sido el capítulo más sensible de tu vida y obra literaria: ¿Cómo es que después de una condena de 18 años, vejámenes, presiones psicológicas y todas las prohibiciones, has podido seguir escribiendo aunque cumpliste menos de dos cuando la Primavera Negra de 2003?

Aunque parezca contradictorio, paradójico, la chispa literaria derivó en un gran fuego durante mi etapa de cautiverio. En mi encierro en una celda de aislamiento, durante más de nueve meses, fue que las musas me visitaron con mayor asiduidad. No podría explicar el porqué de esto. Son los misterios de la vida. Hechos hasta cierto punto a ubicar en la antípodas de la lógica.

El acto de escribir resultó una especie de refugio. A casi 11 años de haber sido excarcelado, mediante una Licencia Extrapenal por motivos de Salud, una especie de libertad condicional, no tengo dudas de que escribir, sobre todo poemas, en una esquina del camastro o sentado en el piso, pues nunca tuve la dicha de tener una mesa ni silla, fue un remedio contra la soledad y la habitual aspereza de los carceleros. Anteriormente había escrito algo, poesía y cuentos, específicamente en la segunda mitad de la década del 90, pero te repito la cárcel fue el impulso definitivo para convertirme en huésped permanente de la creación literaria.

Desde el retorno a mi hogar, y a pesar de los peligros que me acechan, por continuar ejerciendo el periodismo independiente y la escritura al margen de las instituciones oficiales, no he perdido la facultad de crear historias de ficción o versificar los temas que me conmueven. Quizás en circunstancias menos hostiles no hubiese podido desarrollar una producción literaria tan feraz. Ya son ocho libros. Espero que la inspiración no me abandone. Todavía me quedan muchas cosas por decir. Ojalá y Dios me conceda salud y tiempo para hacerlo.

¿Qué se lee o se puede leer en prisión? ¿Cómo se piensa en la creación artística desde una celda? ¿Qué te ha servido de aquel 'extrañamiento' que viviste? ¿Recuerdas alguna obra en particular que te haya ayudado es casi un eufemismo a pasar las noches o los días?

En realidad, la censura no fue tan exhaustiva. A menudo quienes revisaban los libros y revistas eran personas de muy bajo nivel cultural. Tenían que descubrir algo muy explícito para impedir la entrega. Tengo que decirte que solo podía leer mientras hubiera claridad. En la noche los enjambres de mosquitos y la escasa iluminación hacían imposible la lectura. Con la llegada del crepúsculo, obligatoriamente tenía que cobijarme bajo el mosquitero.

La prisión sólo sirvió para estimular algo que estaba ahí...

Respecto a la creación, desde pequeño tuve la sensibilidad para captar las claves del arte sobre todo de la música y la literatura. O sea, la prisión sólo sirvió para estimular algo que estaba ahí. Ante el desafío del cautiverio, el ser humano debe darse a la tarea de construir mundos alternativos en su mente. Es la única manera de escapar del tedio y del sufrimiento que traen esos días que parecen semanas, esos meses que parecen años. Quien no lo haga, cada quien a su manera, podría fácilmente terminar en la locura.

Lo que vi en mis casi dos años tras las rejas jamás podré olvidarlo. Fui testigo de escenas dignas de los mejores exponentes de la literatura que recrea al hombre frente a situaciones límites, algunas alucinantes que sólo las concebía en un libro, una película, pero nunca en tiempo real, frente a mis ojos. Todo lo que leí o releí me sirvió como alimento creativo y para salir de lo que sin lugar a dudas definiría como una parcela del infierno.

Cortázar, Borges, O'Henry, Maupassant, Chéjov, Huidobro, Neruda, Hemingway, Whitman, por solo mencionarte algunos, fueron escudos contra la tristeza y el dolor de estar a más 900 km de mi lugar de residencia en La Habana, en la mayor prisión de la ciudad de Guantánamo, recluido en aquella celda de tres metros de largo por dos de ancho.

Un libro que jamás olvidaré y que me impactó sobremanera fue la autografía de Nelson Mandela, El largo camino de la libertad. Es admirable la capacidad de resistencia de este hombre ante situaciones tan duras. Un ejemplo de lo que es la convicción y el coraje. Un paradigma del sacrificio y de la esperanza de que el bien al final se impone sobre el mal.

¿Cómo pasaste de ser un "soldado internacionalista" y trabajar en un medio tan asfixiante como la controlada televisión cubana a escribir denuncias y opiniones desde el periodismo independiente, libre, temerario casi?

El desencanto fue gradual. Un proceso de toma de conciencia, de preguntas que me hacía sobre los diversos problemas sociales, políticos y económicos creados por el sistema, todavía presentes y que explican el desastre nacional. Participé en la guerra de Angola como un simple soldado desde 1981 hasta 1983. Allí pasé el servicio militar obligatorio. Fue otra experiencia muy difícil. Imagínate vivir en trincheras durante 26 meses, tomando agua contaminada y con la compañía permanente de ratas o serpientes venenosas. Allí conocí, en dos oportunidades, lo que es un bombardeo aéreo. Después del regreso, pude formarme como editor de televisión. Fueron 10 años en este trabajo en que participé en la realización de múltiples programas dramáticos, infantiles, humorísticos e informativos. Era uno de los que contribuía a elaborar un producto audiovisual marcado por la censura.

Durante mi estancia en los servicios informativos, donde se realizan los noticieros fue que pude conocer los entresijos de la manipulación en beneficio de la ideología gubernamental. Llegó un momento en que tuve la necesidad de definirme. No podía continuar bajo las coordenadas de la doble moral. Di el paso y me convertí en uno de los fundadores de la prensa independiente. Ya son 20 años entregados a la causa de la libertad de expresión sin interrupciones.

Tus cuentos de la cárcel, con el horror vivido allí, se mezclan con tus deseos por pulir la poesía, la palabra, como si fueran joyas muy valiosas. ¿Qué te ha impulsado a salvar la belleza a toda costa?

La belleza es unas de las tablas de salvación en este mundo tan convulso. No se puede vivir sin ella, hay que buscarla en los entresijos del dolor y te digo que se encuentra. Junto a las sombras de la vida debe haber al menos la tenue llama de una vela y eso depende mucho de nuestra actitud. Hay que buscarle sentido a la existencia y aunque parezca un exceso de optimismo, siempre hay puertas que conducen a mejores destinos.

Es cierto que mis cuentos de la cárcel retratan el espanto y la animalización del ser humano, pero no toda mi obra tiene el sello de la aflicción y el desánimo. Tanto en la prosa como en la poesía que hago está el reflejo de todos los estados de ánimo que nos visitan. No siempre podemos tener una sonrisa a flor de labios, ni tampoco un sentimiento de derrota clavado en la psiquis desde que amanece hasta la noche. Somos una suma de sentimientos, a veces contradictorios, pero con los que hay que lidiar.

Considero que en cada poema debe estar presente la belleza, independientemente del tema. Este género exige de quien lo cultiva un olfato único para detectar las esencias del objeto o sujeto sobre el cual se escribe. La poesía debe comunicar un mensaje sereno, atractivo, conmovedor. Nada que ver con el mal gusto.

Llevas más de 20 años denunciando y dando opiniones sobre lo mal que va tu país. Algunos pudieran tildarte de reiterativo. ¿No estás cansado? ¿Hay alguna fórmula para mantener la constancia de un par de columnas semanales apuntando al mismo sitio que cuando empezaste?

De veras que, pese a los 22 años que llevo en estas lides, dos en el sindicalismo y 20 en la prensa, no estoy cansado. Por supuesto que no es lo mismo. Trabajar en estas condiciones durante tanto tiempo tiene sus consecuencias. Recuerda que se trata de un régimen de corte totalitario, donde la impunidad y el rigor represivo no es cualquier cosa.

Yo he pasado por todo: Arrestos temporales, actos de repudio, amenazas, campañas de desprestigio, condena a prisión. Han hecho todo lo posible por destruirme, pero aquí estoy. Pude acogerme al destierro en el 2010, pero rechacé esa opción. Espero poder ver los resultados de mis esfuerzos. Aspiro a que algún día se legitimen los derechos fundamentales en Cuba, entre ellos la libertad de prensa, una de las principales razones que me dan fuerzas para continuar.

Considero que no existen fórmulas definitivas para mantenerse escribiendo por mucho tiempo desde las filas del periodismo independiente, sin caer en repeticiones ni otros fallos que afectan la profesionalidad. Hay que ser creativos, esforzarse por pulir el estilo, evitar el panfleto y hacer énfasis en la objetividad.

Está comprobado que nunca fuiste bien visto en las editoriales oficialistas cubanas. ¿Cómo te hiciste de las manos extendidas de tus amigos para publicar casi 10 libros en estos géneros de los que hemos hablado si tenemos en cuenta que estos libros salieron desde España, República Checa, Polonia, Estados Unidos y Argentina?

Te confieso que he tenido mucha suerte en la publicación de mi obra y sobre todo que haya sido traducida a varios idiomas. En esto han contribuido muchas personas a las cuales reitero mis agradecimientos. No quisiera mencionar a entidades o personas, por temor a dejar fuera a alguien. En el verano saldrá mi octavo libro. Gracias a la existencia de internet, con todas las dificultades que se suscitan en Cuba, en cuanto a precios, lentitud y censuras, es que he podido realizar los contactos para viabilizar las respectivas publicaciones.

Me gustaría dedicarme por entero a la Literatura, pero sé que es un deseo que raya en la utopía. El periodismo me consume casi todo el tiempo y las energías.

En el 2014 recibiste el Premio Nacional de Literatura Independiente de Cuba. ¿Qué crees que se haya premiado, tu obra o tu posición vertical frente al régimen y el consiguiente ostracismo al que has sido condenado? Esto pudiera levantar ronchas en el gremio de escritores

Como bien se estipulaba en la convocatoria, no sólo se tendría en cuenta el valor cualitativo de la obra sino la trayectoria en la lucha por la libertad de expresión. Fue una votación transparente y tuve la suerte de obtener la mayor cantidad de votos. Así de sencillo.

Creo que, salvo honrosas excepciones, los escritores, artistas e intelectuales del gremio estatal no han estado a la altura de los tiempos. Han sido excesivamente fieles al silencio cómplice, han apoyado con su firma hechos abominables, sin retractarse, y una parte de ellos en la actualidad son las piezas de un juego donde se pueden criticar ciertas cosas, siempre con la consabida aclaración de mantener su lealtad al proceso que, desafortunadamente, continúan tildando de revolucionario y socialista. En fin, un verdadero fraude.

Obras de Jorge Olivera Castillo:

Confesiones antes del crepúsculo (Poesía. Ed. Proyecto de Bibliotecas Independientes, Miami-2005), Huésped del infierno (Cuento, Ed. Aduana Vieja, Cádiz, España, 2007) En cuerpo y alma (Poesía. Praga, R. Checa, 2008), Cenizas alumbradas (Poesía. Fundación Lech Walesa. Varsovia, Polonia 2010, editado en polaco y español), Antes que amanezca y otros relatos (Cuento. Fund. CADAL. BsAs, Argentina 2010), Sobrevivir en la boca del lobo (Poesía. Ed. Hispano Cubana. Madrid, España 2012), Tatuajes en la memoria (Poesía, Praga, R. Checa 2013). En el 2010 se reeditó En cuerpo y alma, en francés y español.

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"Cecilia Valdés", por primera vez en el Teatro de la Zarzuela de Madrid

Cartel de la puesta en escena de "Cecilia Valdés" en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

El Teatro de la Zarzuela de Madrid anunció este viernes el estreno de la obra cubana "Cecilia Valdés", un acontecimiento cultural calificado de histórico.

"Cecilia Valdés" se representará por primera vez en el mayor teatro del género en España, afirmó Daniel Bianco, director del Teatro de la Zarzuela, en declaraciones a Radio Martí. Esto la convierte, además, en la primera obra extranjera llevada a las tablas de esa institución.

"Para nosotros es un honor porque, en un teatro con 163 años de historia, es la primera vez que podemos recoger una zarzuela tan importante como 'Cecilia Valdés'. Es una manera de hacer un viaje de vuelta, porque la zarzuela siempre ha tenido un ímpetu viajero", explicó Bianco.

La cubana "Cecilia Valdés", primera obra extranjera en el Teatro de la Zarzuela
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El director dijo que siempre tuvo "muy claro" que en su versión de Cecilia debía hablarse "en cubano". "No podía imitarse un acento tan particular y tan conocido en España", apuntó.

La comedia lírica, que ya está en fase de producción y se estrenará en la temporada 2019-2020, cuenta con un elenco de artistas cubanos y españoles, entre ellos Elizabeth Caballero y Eliane Álvarez, en el papel de Cecilia; la gran soprano Linda Mirabal, como Dolores Santa Cruz, y Eleomar Cuello, como José Dolores Pimienta.

"Cuba es una de las tierras más importantes y fértiles para el género. Hay casi tres mil zarzuelas cubanas registradas, y eso es muchísimo", indicó Bianco.

"Cecilia Valdés" se estrenó en La Habana en 1932, con música de Gonzalo Roig, y libreto de Agustín Rodríguez y José Sánchez-Arcilla.

En su próxima temporada, el Teatro de la Zarzuela acogerá once obras líricas, entre ellas, la comedia "Luisa Fernanda", con Plácido Domingo en una de sus representaciones, para conmemorar el aniversario 50 del debut del tenor en ese escenario madrileño.

Lam, Amelia, Mendieta y Bruguera en diálogo con Lydia Cabrera y Édouard Glissant

Cartel de "Where de Oceans Meet".

El Museo de Arte y Diseño de Miami Dade College presenta la exhibición Where the Oceans Meet (Donde se encuentran los océanos) inspirada en el pensamiento de dos reconocidos intelectuales caribeños Lydia Cabrera y Édouard Glissant.

Las ideas de Lydia Cabrera (Cuba 1899 –Miami 1991) y Édouard Glissant (Martinica 1928 – París 2011) dialogan con decenas de artistas contemporáneos, muchos de ellos cubanos, sobre diáspora, raza, género, memoria, historia, ritual, violencia y hospitalidad.

Además de una selección de materiales de archivo relacionados con Cabrera y Glissant, Where the Oceans Meet incluye obras de Niv Acosta y Fannie Sosa, Etel Adnan, Carlos Alfonzo, Kader Attia, Belkis Ayón, Yto Barrada, Daniel Boyd, Tania Bruguera, Sebastián Calfuqueo Aliste, Agustín Cárdenas, Maya Deren, Manthia Diawara, Melvin Edwards, Juan Francisco Elso, Öyvind Fahlström, Simone Fattal, Theaster Gates, Andrea Geyer, Sylvie Glissant, Dominique González-Foerster, Félix González-Torres, Koo Jeong A, Wifredo Lam, Glenn Ligon, Lani Maestro, Roberto Matta, Julie Mehretu, Ana Mendieta, The Otolith Group, Amelia Peláez, André Pierre, Walid Raad, Raqs Media Collective, Anri Sala, Antonio Seguí, Elena Tejada-Herrera, Pierre Verger, Jack Whitten, y Andros Zins-Browne.

El Museo de Arte y Diseño de Miami Dade College se encuentra en la Torre de la Libertad de Miami y la exhibición estará abierta del 26 de mayo al 29 de septiembre.

[a partir de un comunicado del Museo de Arte y Diseño de Miami Dade College]

Rescatan colección de radionovelas hechas por exiliados cubanos en EEUU

Fragmento del manual sobre telenovelas de la colección de la Biblioteca Latinoamericana de Tulane. Tomado de digitallibrary.tulane.edu.

La Biblioteca Latinoamericana de la Universidad de Tulane, en la ciudad de Nueva Orleans, atesora en formato digital una importante colección de radionovelas hechas por exiliados cubanos en Estados Unidos.

La Colección de Radionovelas Cubanoamericanas Louis J. Boeri y Minín Bujones Boeri abarca producciones creadas entre 1963 y 1970 en un estudio ubicado en el emblemático edificio miamense "Freedom Tower" y el manual ¿Qué es y cómo se produce una Radionovela?, ahora en formato PDF.

La mayoría son novelas radiales pero también incluye comedias, programas de consejos y autoayuda, dramas bíblicos, misterios, historias de espías, y espectáculos de variedades.

Entre los títulos disponibles en formato digital están “Amarga espera”, “Carmiña”, “El Camino infinito”, “El látigo blanco”, “La hora del Misterio”, "La hora trece" y “Se soltó el loco con Pototo”.

La productora America's Productions, Inc. (API) logró colocar sus programas en emisoras del gobierno estadounidense, en cientos de estaciones de América Latina y España, y en emisoras en español en EEUU, informa la biblioteca.

Para el centro de estudios, la colección representa "un recurso único para el estudio de la historia de los nexos políticos, culturales y comerciales entre Estados Unidos y Cuba a través de la radiodifusión pública durante de un momento crítico del siglo XX."

[Con información de la Biblioteca Latinoamericana de la Universidad de Tulane]

20 de Mayo de 1902: avances del descalabro

La bandera cubana el 20 de mayo de 1902.

El autor rescata y comenta algunos incidentes callejeros que tuvieron lugar ese día en La Habana.

A Lesbia de Varona, bibliotecaria ejemplar

Nada para un cubano exiliado, amante de las cosas de su país, como una visita al Archivo Cubano de la Biblioteca de la Universidad de Miami, donde entre documentos, libros y colecciones de periódicos y revistas publicados en la isla a lo largo de los siglos XIX y XX, el visitante acaba por sentirse no sólo contemporáneo de todos los suyos --José María Heredia, Félix Varela, José Martí y otros incluidos-- sino repatriado.

Hay papeles que huelen a Cuba y un polvillo que se levanta de ellos y se adhiere a las yemas de los dedos al punto de confundirse con la piel, ávido de mezclarse con el nuestro que, aunque no lo advirtamos, también se adhiere a las publicaciones. Hay tintas que parecen haber goteado de la noche de la isla y páginas que al ser hojeadas susurran algo y exhiben manchas idénticas a las que cubren las manos de nuestras ancianas.

“La Habana en el primer día de la independencia”, un artículo publicado por Vicente del Olmo en un número de la revista “Carteles” correspondiente a mayo de 1952 y preservado en el Archivo Cuba de esa biblioteca, no sólo ofrece una idea exacta de los hechos que tuvieron lugar cincuenta años atrás sino del espíritu de celebración callejera que embargó al país, espíritu que algunos cubanos posteriores, con agenda propia e intereses ambiguos, borrachos de consideraciones extemporáneas, han pretendido y logrado emborronar.

Vicente del Olmo describe el ritual del cambio de poderes, la multitud jubilosa, las decoraciones azules, blancas y rojas, los arcos triunfales que se levantaron en diversas calles, los discursos, el momento en que el general Leonardo Wood y sus tropas abandonaron Cuba, los fuegos artificiales y el banquete ofrecido a Tomás Estrada Palma en el Teatro Nacional. Condénese lo que hay que condenar, pero no se amargue demasiado la fiesta:

A las 12 y 8 minutos, saludada por salvas de artillería y enormes aclamaciones del público estacionado en la Plaza de Armas, en el asta del Palacio Presidencial izose la bandera cubana. Las fuerzas norteamericanas y cubanas, tocando himnos, presentaron sus armas. Los generales Máximo Gómez, el caudillo de la Revolución, y Leonardo Wood, jefe de las fuerzas de ocupación –la intervención militar duró desde 1899 a 1902— después de arriado el pabellón de las estrellas del Norte, levantaron al aire la gloriosa enseña nacional de Cuba. El estampido del cañón, las bandas de música, las patrióticas aclamaciones del pueblo y las campanas de los templos que se echaron al vuelo, uniéronse en el saludo. La emoción patriótica hacía presa en todas las almas.

En medio de ese panorama exaltado, Vicente del Olmo registra un par de incidentes que 117 años después, a pesar del drama que supone el primero de ellos, invitan a esbozar una sonrisa y, si se les presta mayor atención, a meditar.

El cronista recuerda que el primer “20 de Mayo” tuvo lugar un crimen en la Plaza del Polvorín y describe el motivo: el guardia Urbano Collazo Hernández, al suspender un baile, fue asesinado por uno de los adoradores de Terpsicore... Si matar a un hombre por la razón expuesta es una barbaridad, la existencia en La Habana de un supuesto devoto de la musa griega del canto coral y la danza no sorprende menos. ¿Cómo puede reconciliarse la significación de los hechos que tenían lugar ese día con la furia de ese bailador y la evocación, en la prensa capitalina de mediados del siglo XX, de una hija de Apolo?

Nada hay que reconciliar: el disparate es consustancial a Cuba desde sus albores como nación. Quien lo dude debe buscar las décimas de Manuel de Zequeira y Arango (1764-1846) escritas, según título y subtítulo, Con motivo de cierta reunión de sujetos de buen humor el día 1 de enero de 1811 (mes y día no deben pasarse por alto). Transcribo la primera de ellas:

Yo vi por mis propios ojos
(Dicen muchos en confianza)
En una escuela de danza
Bailar por alto los cojos.
Hubo ciegos con anteojos
Que saltaban sobre zancos.
Y sentados en los bancos
Para dar más lucimiento
Tocaban los instrumentos
Los tullidos y los mancos.

Vicente del Olmo da fe de otro hecho curioso: la caída desde un árbol que sufrió José Pazo y Álvarez, en el Parque Central, al entusiasmarse y aplaudir, perdiendo el equilibrio por la falta de apoyo, a la bandera cubana que pasaba. El teatro español abunda en personajes cuya caída del caballo presagia lo peor: el predominio de las pasiones sobre la razón, la perdición del jinete. La mitología griega y la Biblia advierten sobre la fatalidad de caer. No puedo leer la noticia del suceso sin adivinar en el percance del patriota entusiasta un augurio del descalabro que sufriría la República.

Entre las muchas actividades que tuvieron lugar aquel día destaco una función gratuita ofrecida por el Circo Pubillones para los vecinos más humildes de La Habana. Un afiche de la compañía muestra a una joven domadora, armada de látigo, entre seis leones. Ni un elefante, un chimpancé, un caballo, un perro, animales inofensivos; ni siquiera un payaso o acróbata: cinco fieras que rugen, muestran los colmillos, y una sexta que además de secundarlas salta impetuosa a través de un aro de fuego. Mirándolas fijamente me ha parecido verlas encarnar las seis provincias en que estuvo dividida la isla desde 1878 hasta 1976, y ver en la joven domadora inexperta, una representación de la República misma poco antes de ser devorada.

¿Fue Kandinsky el pionero del arte abstracto?

Obra de la pintora sueca, Hilma af Klint. Foto VBermúdez

Hasta ahora, todos los tratados, manuales y libros de Historia del Arte han reseñado e impartido en las universidades que la primera pintura abstracta la realizó el artista plástico ruso Vasili Kandinsky en 1911.

Kandinsky, además, escribió libros como “De lo Espiritual en el Arte”, y “Punto y Línea Sobre el Plano”, en los que explicaba sus teorías sobre su informalismo, donde la figura antropomórfica había desaparecido de sus cuadros.

A partir de esa fecha, el abstraccionismo se convirtió en una tendencia muy en boga en la pintura que ha llegado hasta nuestros días, convirtiéndose en la modalidad central que desarrollaron a lo largo de su vida artistas como Piet Mondrián, Kasimir Malevich, Jackson Pollock y De Kooning, por mencionar sólo a unos pocos.

Pero ahora el conocimiento de que corresponde a Kandinsky la primera obra abstracta, va a cambiar. El Guggenheim de New York acaba de presentar una exposición de la pintora sueca, Hilma af Klint, que presenta obras de esta artista que en 1906, cinco años antes de la acuarela de Kandinski, ya trabajaba la abstracción.

Las pinturas de Klint estuvieron guardadas hasta 1986, veinte años después de su muerte, porque ella consideraba que su época no estaba preparada para el arte abstracto.

Por último, hay que destacar que Klint nunca participó en exposiciones ni movimientos artísticos.

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