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Escala tensión entre dos antiguas repúblicas soviéticas: Armenia y Azerbaiyán

Artillería de Armenia en Nagorno Karabaj. Foto Archivo

Armenia y Azerbaiyán se enfrentan por segundo día, con más de 15 soldados muertos

Las fuerzas armadas de Amernia y Azerbaiyán se enfrentaron el lunes por segundo día por causa del territorio en disputa del Alto Karabaj, con ambas partes acusándose mutuamente de utilizar artillería pesada.

Un miembro de las fuerzas armadas azerbaiyanas conduce un vehículo blindado mientras saluda a varias personas que se reúnen en torno a una carretare a su paso en Bakú, Azerbaiyán, el 27 de

Los enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán, los más intensos desde 2016, han reavivado la preocupación por la estabilidad en la región del Cáucaso sur, un corredor de oleoductos y gasoductos que transportan hidrocarburos a los mercados mundiales.

El Alto Karabaj, también conocido como Nagorno Karabaj, se encuentra dentro de Azerbaiyán pero está dirigido por personas de etnia armenia.

El presidente de Azerbaiyán declaró la ley marcial de forma parcial. La agencia de noticias Interfax citó a un representante del Ministerio de Defensa de Armenia diciendo que 200 armenios habían resultado heridos.

Las autoridades del Alto Karabaj informaron de que otros 15 de sus soldados habían muerto. También dijo que había recuperado parte del territorio sobre el cual había perdido el control en el primer enfrentamiento del domingo, añadiendo que Azerbaiyán se valió de artillería pesada para bombardear varias zonas.

El Ministerio de Defensa de Azerbaiyán dijo que las fuerzas armenias estaban bombardeando la ciudad de Terter.

Las autoridades del Alto Karabaj informaron el domingo que 16 de sus soldados habían muerto y más de 100 habían resultado heridos después de que Azerbaiyán lanzara un ataque aéreo y de artillería.

Los enfrentamientos han desatado un aluvión de respuestas diplomáticas con las que se pretende reducir las tensiones de un conflicto de décadas de antigüedad entre Armenia, de mayoría cristiana, y Azerbaiyán, de mayoría musulmana. Rusia pidió un alto el fuego inmediato, mientras que Turquía dijo que apoyaría a Azerbaiyán, su aliado tradicional en la zona.

El Alto Karabaj se separó de Azerbaiyán en un conflicto desatado tras el colapso de la Unión Soviética en 1991.

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Los rusos han bombardeado más de mil escuelas en Ucrania

Portada de "Polinka", libro ucraniano para niños en edad escolar

Enterrada debajo de los escombros, con fracturas en las dos piernas, sin poder ver por la sangre que corría por sus ojos y por nubes de polvo, Inna Levchenko escuchaba los gritos. Eran las 12.15 del mediodía del 3 de marzo y poco antes una explosión había destrozado la escuela donde enseñó por 30 años.

En medio del incesante bombardeo, había abierto la Escuela 21 de Cherníhiv para que fuese usada como refugio por aterrorizadas familias. En las ventanas pintaron con letras grandes la palabra “niños”, en la esperanza de que las fuerzas invasoras rusas no atacasen la escuela. Sin embargo, lo hicieron.

No lo sabía todavía, pero 70 niños que ella había mandado al sótano sobrevivieron a la explosión. Al menos nueve, incluido uno de su alumnos --un niño de 13 años--, fallecieron.

“¿Por qué atacan las escuelas?”, preguntó la maestra. “Es doloroso ver todos los amigos que murieron. Cuántos niños perdieron a sus padres y están traumatizados. Se acordarán de esto toda la vida y le contarán lo sucedido a la próxima generación”.

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Este despacho es parte de una investigación en marcha de la Associated Press y el programa “Frontline” de PBS, que incluye la experiencia interactiva War Crimes Watch Ukraine y un documental de próxima presentación.

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El gobierno ucraniano dice que los rusos bombardearon más de mil escuelas y destruyeron 95. El 8 de mayo, una bomba destruyó una escuela de Zaporiyia que, igual que la Nro. 21 de Cherníhiv, estaba siendo usada como refugio antibombas. Se cree que unas 60 personas habrían muerto en ese ataque.


Los ataques intencionales a escuelas y otras estructuras civiles constituyen un crimen de guerra. Expertos dicen que la destrucción en gran escala puede servir como evidencia de que los ataques rusos fueron intencionales, restando peso al argumento ruso de que son daños colaterales.

El impacto de la destrucción de cientos de escuelas va más allá que la pérdida de vidas y de edificios, según expertos, maestros y otros que sobrevivieron a los conflictos de la antigua Yugoslavia, Siria y otros sitios. Afecta la capacidad de una nación de salir adelante cuando concluyen los combates, causando perjuicios a generaciones enteras y limitando las esperanzas de un país respecto al futuro.

En los casi tres meses que pasaron desde el inicio de la invasión de Rusia, la Associated Press y la serie de PBS “Frontline” verificaron en forma independiente la destrucción o daños serios de 57 escuelas de una forma que podría constituir un crimen de guerra. Es posible que haya muchas más.

Tan solo en Cherníhiv, el concejo municipal dijo que solo siete de sus 35 escuelas no sufrieron daños. De tres de ellas solo quedan escombros.

La Corte Penal Internacional, fiscales de todo el mundo y el procurador general de Ucrania están investigando más de 8.000 denuncias de posibles crímenes de guerra en Ucrania, que involucran a 500 sospechosos. Muchos de ellos son acusados de atacar deliberadamente estructuras civiles, como hospitales, refugios y barrios residenciales.

Los ataques a las escuelas -espacios pensados para que los niños aprendan, crezcan y tengan amigos- son particularmente dañinos: Transforman espacios para la niñez en algo violento y peligroso, que mete miedo.

Una maestra de geografía, Elena Kudrik, yacía muerta en el piso de la escuela 50 en Gorlovka, al este de Ucrania. Entre los escombros que la rodeaban había libros y papeles manchados de sangre. En un rincón, otro cadáver -el de Elena Ivanova, la subdirectora- estaba todavía en su silla, con una gran herida en un costado.

“Es una tragedia para nosotros y para los niños”, dijo el director de la escuela Sergey But mientras observaba la destrucción poco después del ataque.

A pocos kilómetros, en el jardín de infantes Sonechko de Okhtyrka, una bomba de racimo destruyó el edificio y mató a un niño. Frente a la entrada principal había dos cadáveres en un mar de sangre.

Valentina Grusha enseña desde hace 35 años en la provincia de Kiev. Era administradora de un distrito y maestra de literatura extranjeras. Fuerzas rusas irrumpieron en su pueblo, Ivankiv, cuando se preparaban para la guerra. El 24 de febrero, unidades que se dirigían a Kiev mataron a tiros a un niño y a su padre en la escuela, según relató.

“Se suspendió la enseñanza por la guerra”, expresó. “Estuvimos ocupados 35 días”.

Los rusos también destruyeron escuelas en varias localidades vecinas, señaló.

A pesar de los destrozos generalizados y de la destrucción de la infraestructura educativa, expertos en crímenes de guerra dicen que será difícil demostrar que los ataques fueron intencionales. Los rusos niegan atacar estructuras civiles y en el caso de Gorlovka, hoy bajo control ruso, la prensa dice que el ataque en el que murieron las dos maestras fue perpetrado por fuerzas ucranianas que trataban de retomar la ciudad.

El impacto de la destrucción, en todo caso, es innegable.

El director de comunicaciones de la UNICEF Toby Fricker, quien se encuentra en Ucrania, dice que “la escuela es a menudo el corazón de una comunidad, un componente básico de la vida diaria”.

Maestros y alumnos que sobrevivieron a otros conflictos dicen que la destrucción de escuelas afecta a toda una generación.

El maestro sirio Abdulkafi Alhamdo todavía recuerda los dibujos de los niños manchados con sangre en una escuela de Alepo (Siria) que fue atacada en el 2014, en plena guerra civil. Maestros y alumnos se habían estado preparando para una exhibición de dibujos de los chicos acerca de la vida en tiempos de guerra.

El ataque mató a 19 personas, incluidos al menos diez niños, según informó la AP en su momento. Lo que más traumatiza a Alhamdo son los sobrevivientes.

“Ves en sus ojos que no quieren volver a la escuela”, expresó. “No solo afecta a los chicos que salieron corriendo y quedaron conmocionados y traumatizados. Afecta a todos los chicos que oyen hablar de la matanza. ¿Cómo les vas a pedir que vuelvan a la escuela? La escuela no es el único blanco. Le apuntan a toda una generación”.

Jasminko Halilovic tenía apenas seis años cuando Sarajevo, hoy parte de Bosnia-Herzegovina, fue sitiada y bombardeada. Hoy, 30 años después del fin de la guerra de Bosnia, él y sus amigos todavía tratan de rehacer sus vidas.

Halilovic se refugió en el sótano de la escuela, como hacen tantos niños ucranianos hoy. Usaban pizarrones apoyados en sillas y no colgando de la pared.

Halilovic, quien hoy tiene 34 años, fundó el Museo de la Niñez en Guerra, con relatos y objetos de niños que participaron en conflictos en todo el mundo. Trabajaba en Ucrania con chicos desplazados por la invasión rusa a la región de Donbás en el 2014 cuando comenzó la actual guerra. Tuvo que evacuar a su personal e irse de Ucrania.

“Cuando termine la guerra, empezará una nueva batalla. La reconstrucción de las ciudades, de las escuelas y de la infraestructura. De la sociedad entera. Y habrá que cicatrizar las heridas. Eso es lo más difícil”, manifestó.

Alhamdo dijo que vio de primera mano cómo el trauma de la guerra afectó el desarrollo de los niños en Alepo. Generar temor, furia y desesperanza es parte de la estrategia del enemigo, expresó. Algunos se hacen más introvertidos, otros más violentos.

“Cuando ven su escuela destruida, ¿tienes idea de cuántos sueños se desvanecen? ¿Piensas que alguien creerá en la paz, el amor y la belleza cuando el sitio donde aprendían acerca de estas cosas es destruido?”, dijo Alhamdo, quien permaneció en Alepo y siguió enseñando en sótanos, departamentos y donde pudiese durante casi diez años.

Continuar enseñando, afirmó, es una forma de resistencia. “No combato en el frente de batalla. Lo hago con mis chicos”, declaró.

Un factor que complica los juicios por crímenes de guerra relacionados con los ataques a edificios civiles es que a veces las escuelas y otras instalaciones son usadas con fines militares durante una guerra. En tal caso, son un blanco legítimo, de acuerdo con David Bosco, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Indiana que ha estudiado los crímenes de guerra y las facultades de la Corte Penal Internacional.

La clave, indicó, será demostrar que hay un patrón de ataques rusos a escuelas y otras estructuras civiles.

“Cuanto más claro sea el patrón, más sólido será el caso”, afirmó.

Levchenko, quien fue a Kiev a principios de mayo para someterse a operaciones por sus heridas, dijo que tal vez nunca se pueda reparar el daño emocional sufrido por los niños cuyas escuelas fueron atacadas.

“Tomará mucho tiempo, a adultos y niños, recuperarse de lo que han vivido”, comentó. Los niños, agregó, “están en sótanos, sin ver el sol, temblando cuando suenan las sirenas, llenos de ansiedad. Esto tiene un impacto muy negative. Es algo que recordarán todas sus vidas”.

La incertidumbre espera a los soldados que dejan Mariúpol

Soldados que defendían Azovstal son registrados por militares prorrusos en la ciudad Mariúpol, Ucrania

Casi 1.000 soldados ucranianos en una enorme planta siderúrgica de Mariúpol se han rendido, según dijo Rusia el miércoles, y abandonaron su enconada defensa de un lugar que se convirtió en símbolo de la resistencia de su país cuando la batalla por la estratégica ciudad portuaria parecía decidida.

Ucrania ordenó a los combatientes que salvaran sus vidas y dijo que su misión de retrasar a las fuerzas rusas se había completado, aunque no ha descrito la columna de soldados que salieron de la planta como una rendición. A los combatientes les espera un futuro incierto. Ucrania dice que aspira a un intercambio de prisioneros, pero Rusia prometió intentar juzgar al menos a algunos de ellos por crímenes de guerra.

No está claro cuántos combatientes siguen dentro de la acería, el último reducto de Ucrania en una ciudad reducida a escombros en su mayor parte. Los dos bandos tratan de armar su narrativa y obtener victorias propagandísticas de la que fue una de las batallas más importantes de la guerra.

El mayor general Igor Konashenkov, vocero del Ministerio ruso de Defensa, dijo el miércoles que 959 soldados ucranianos habían abandonado la planta de Azovstal desde que empezaron a salir el lunes. En un momento dado, las autoridades dijeron que había 2.000 combatientes atrincherados en la red de túneles y refugios subterráneos bajo la planta siderúrgica.

Si se confirman, las cifras apuntan a que Moscú está a punto de poder proclamar que toda Mariúpol ha caído. Eso sería un impulso para el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en una guerra en la que muchos de sus planes se han truncado.

Pero ya había otro revés en el horizonte. Suecia y Finlandia solicitaron oficialmente el miércoles la entrada en la alianza militar OTAN, impulsadas por las preocupaciones de seguridad derivadas de la invasión rusa. Putin lanzó la invasión el 24 de febrero en lo que describió como un esfuerzo por contener la expansión de la OTAN, una estrategia que ha tenido el resultado opuesto.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo recibir de buen grado las peticiones, que ahora serán revisadas por los 30 estados miembros.

Más allá de su importancia simbólica, la caída de Mariúpol permitiría a Rusia desplegar fuerzas en otras zonas del Donbás, el corazón industrial en el este de Ucrania que el Kremlin está ahora decidido a capturar. También establecería una conexión terrestre con la Península de Crimea, que Rusia se anexionó de Ucrania en 2014, y privaría a Ucrania de un puerto crucial.

Durante meses, los soldados defendieron la planta contra toda probabilidad. Pero el ministro ucraniano de Defensa dijo el martes que había ordenado a los combatientes que "salven sus vidas".

"Ucrania les necesita. Esto es lo más importante", dijo Oleksiy Reznikov.

No está claro qué les ocurrirá ahora. Al menos algunos de ellos han sido trasladados a una antigua colonia penal en territorio bajo control de separatistas con apoyo ruso. Ucrania ha dicho que confía en poder intercambiarlos por prisioneros de guerra rusos y que las negociaciones son delicadas y requieren tiempo.

Pero en Moscú crecen las peticiones de que se juzgue a las tropas ucranianas. El principal organismo investigador ruso dijo que pretende interroga a los soldados para "identificar a los nacionalistas" y determinar si están implicados en crímenes contra civiles. Además, el fiscal jefe de Rusia pidió a la Corte Suprema del país que designara al Regimiento Azov de Ucrania como organización terrorista. El regimiento tiene raíces en la ultraderecha.

El parlamento ruso tenía previsto debatir una resolución el miércoles que impidiera intercambiar a los combatientes del Regimiento Azov, según agencias rusas de noticias.

La viceministra ucraniana de Defensa, Hanna Maliar, dijo que había negociaciones en marcha por la liberación de los combatientes y planes para rescatar a los que siguen en el gran complejo siderúrgico. El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, dijo que en los planes participaban "los mediadores internacionales más influyentes".

Mariúpol estaba en el punto de mira ruso desde los primeros días de la invasión. La ciudad quedó en gran parte devastada por bombardeos constantes y Ucrania dijo que unos 20.000 civiles habían muerto. Pero los combatientes en la planta de acero aguantaron mientras el resto de la ciudad caía ante la ocupación rusa.

En su reporte diario de inteligencia, el Ministerio británico de Defensa dijo el miércoles que la defensa ucraniana de Mariúpol "causó costosas pérdidas de personal entre las fuerzas rusas".

Más de 260 combatientes ucranianos —algunos de ellos gravemente heridos y sacados en camilla— abandonaron el lunes las ruinas de la planta de Azovstal y se entregaron a tropas rusas, que los cachearon y se los llevaron en autobuses.

Otros salieron el martes. Siete autobuses con un número desconocido de soldados ucranianos de la planta fueron vistos a su llegada el martes a una antigua colonia penal en la localidad de Olenivka, unos 88 kilómetros (55 millas) al norte de Mariúpol.

Era imposible confirmar el número total de combatientes conducidos a Olenivka o su situación legal. Aunque tanto Mariúpol como Olenivka son oficialmente parte de la región oriental ucraniana de Donestk, Olenivka lleva desde 2014 bajo control de separatistas con apoyo ruso y forma parte de la "República Popular de Donetsk", que no tiene reconocimiento oficial. Antes de la toma rebelde, la colonia penal número 120 era un centro de alta seguridad para reos condenados por delitos graves.

Si la captura se completa, Mariúpol sería la ciudad más grande que toman las fuerzas de Moscú. Durante el asedio, Rusia hizo atacó un hospital de maternidad y un teatro donde se habían refugiado civiles. Cerca de 600 personas podrían haber muerto en el teatro.

El bombardeo ruso en la ciudad portuaria mató a más de 20.000 civiles, según Ucrania, y dejó a los residentes que se quedaron -quizá un cuarto de su población antes de la guerra, 430.000 personas- con escasa comida, agua, calefacción o medicinas.

La defensora del pueblo ucraniana dijo que el ejército ruso también retenía a más de 3.000 civiles de Mariúpol en otra antigua colonia penal cerca de Olenivka. La defensora del pueblo, Lyudmyla Denisova, dijo que la mayoría de los civiles pasan un mes retenidos, pero los designados como "especialmente poco fiables", como exmilitares y policías, pasan dos meses retenidos. Entre los detenidos hay unos 30 voluntarios que llevaron suministros humanitarios a Mariúpol durante el asedio, señaló.

Editor bielorruso y una asociada arrestados después de abrir una nueva librería

El dictador de Bielorrusia, Alexandre Lukashenko. (AP Foto/Dmitri Lovetsky).

La policía de Minsk detuvo al director de una editorial, Andrey Yanushkevich, y a su socia, Nasta Karnatskaya, después de que abrieran una librería general en la capital bielorrusa, informó Radio Europa Libre.

Yanushkevich y Karnatskaya fueron detenidos el 16 de mayo poco después de una visita de los conocidos periodistas propagandistas progubernamentales Ryhor Azaronak y Lyudmila Hladkaya.

Azaronak y Hladkaya comenzaron a reprender al personal de la librería por vender libros en bielorruso que, según ellos, eran inapropiados.

Los dos cuestionaron por qué la tienda vendía un libro sobre la familia Radziwill, que influyó en los desarrollos históricos de lo que hoy es Lituania, Polonia y Bielorrusia.

También acusaron a los dueños de la librería de vender un libro con una foto de una reunión que "recordaba un desfile nazi". La imagen en el libro de historia era en realidad de las fuerzas armadas lituanas en Vilnius en 1939.

Horas después de la visita de los dos periodistas, la policía llegó a la librería y realizó un allanamiento, tras lo cual fueron detenidas Yanushkevich y Karnatskaya.

Los familiares de Yanushkevich dicen que no conocen los motivos por los que ambos fueron detenidos. Tampoco está claro si enfrentan cargos.

La editorial Yanushkevich publica libros sobre una variedad de temas, principalmente en bielorruso.

En enero de 2021, el Comité de Control del Estado confiscó el equipo de la editorial y suspendió su cuenta bancaria durante varios meses. A principios de este año, las autoridades de la ciudad le ordenaron desalojar sus oficinas en Minsk.

En los últimos meses, las autoridades bielorrusas han suspendido las actividades de varias editoriales independientes, Limaryus, Knihazbor, Haliyafy y Medysont, por la "violación de las normas sobre registro en el Ministerio de Información".

La represión de los medios independientes y las editoriales se ha intensificado desde que las protestas masivas contra el gobierno tras las elecciones presidenciales fraudulentas de agosto de 2020, precisó Radio Europa Libre.

OTAN: “Ucrania puede ganar esta guerra"

Soldados ucranianos patrullan el domingo 15 de mayo de 2022 en una población al norte de Járkiv, en el este de Ucrania. (AP Foto/Mstyslav Chernov)

Con su ejército empantanado en el conflicto en el este de Ucrania, Rusia perdió terreno diplomático durante el fin de semana luego de que otras dos naciones europeas dieron pasos claros para acercarse a la OTAN.

Finlandia anunció el domingo su intención de ingresar a la alianza militar alegando que la invasión rusa de Ucrania hace casi tres meses había cambiado el panorama de seguridad en el continente. Las dos naciones comparten una frontera terrestre de 1.340 kilómetros (830 millas), además del Golfo de Finlandia.

Horas después, el partido gobernante en Suecia respaldó el ingreso del país, lo que podría derivar en una solicitud formal en los próximos días.

Estos movimientos supondrían un grave revés para el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien ha calificado la expansión de la organización a Europa del Este de amenaza y la citó como motivo para atacar Ucrania. La OTAN, por su parte, sostiene que es una alianza puramente defensiva.

Durante una reunión con diplomáticos de la Alianza en Berlín, su secretario general, Jens Stoltenberg, afirmó que, sobre el terreno, la ofensiva “no va como Moscú había planeado”.

“Ucrania puede ganar esta guerra", agregó señalando que la OTAN seguirá ofreciendo respaldo militar a Kiev .

Por otra parte, el Ministerio de Defensa de Gran Bretaña afirmó el lunes que Bielorrusa, un estrecho aliado de Moscú, desplegó a sus fuerzas de operaciones especiales a lo largo de su frontera con Ucrania, además de efectivos aéreos, artillería y unidades de misiles en centros de entrenamiento en el oeste.

De acuerdo con el reporte británico sobre la guerra, las fuerzas bielorrusas no participaron directamente en la invasión de Ucrania, aunque el país se utilizó como zona de preparación para los ataques rusos sobre las ciudades de Kiev y Cherníhiv. Además, aviones y misiles rusos despegaron desde allí.

La presencia de fuerzas bielorrusas en la frontera puede obligar a las de Kiev a quedarse en la zona, impidiendo que se desplacen para respaldar las operaciones en la región oriental del Donbás, el corazón industrial del país, apuntó.

Rusos y ucranianos han estado combatiendo pueblo a pueblo por el control del Donbás, donde el ejército ucraniano lleva ocho años enfrentado a los separatistas prorrusos.

El domingo, un batallón ucraniano en la región de Járkiv, de donde lograron expulsar a las tropas de Moscú tras una contraofensiva, llegó a la frontera rusa y grabó un video victorioso dirigido al presidente, Volodymyr Zelenskyy. La grabación, publicada por el Ministerio de Defensa ucraniano en Facebook, muestra a una docena de combatientes alrededor de un puesto cubierto con los colores azul y amarillo de la bandera nacional.

Uno de ellos dice que la unidad se dirigió “a la línea divisoria con la Federación Rusa, el país ocupante. Señor presidente, la hemos alcanzado. Estamos aquí”. Otros hacen el signo de la victoria y levantan los puños al aire.

El Estado Mayor ucraniano dijo el lunes que las tropas de Moscú se centran en “mantener las posiciones y evitar el avance de nuestras tropas hacia la frontera”.

Es muy dificil obtener una imagen general clara de los combates en el este debido a las estrictas restricciones de viaje impuestas por ambos bandos y al peligro que suponen los frecuentes ataques aéreos y de artillería.

Según el ejército ucraniano, Rusia focalizó sus últimos ataques en el Donbás, atacando objetivos civiles y militares en varias localidades.

Además, continuaba su ofensiva aérea y de artillería en torno al complejo siderúrgico de Azovstal en Mariúpol, el último reducto de la resistencia ucraniana en la arrasada ciudad estratégica del sur del país, agregó.

Analizan posible apoyo mayor a Ucrania e iniciativas en Finlandia y Suecia para entrar en la OTAN

Mircea Geoana, subsecretario general de la OTAN, llega para una reunión informal de sus ministros de exteriores, este domingo en Berlín. (AP Foto/Michael Sohn)

Un importante funcionario de la OTAN dijo el domingo que el avance militar en Ucrania parecía estar fallando y expresó su esperanza de que Kiev pudiera ganar la guerra, mientras Finlandia, un vecino de Rusia, anunciaba que quiere sumarse a la alianza militar occidental.

Los jefes diplomáticos de los estados miembros de la OTAN se reunían el domingo en Berlín para abordar un posible apoyo mayor a Ucrania y las iniciativas en Finlandia, Suecia y otros países para entrar en la OTAN ante las amenazas de Rusia.

"La brutal invasión (de) Rusia está perdiendo impulso", dijo a la prensa el subsecretario general de la OTAN, Mircea Geocana. "Sabemos que con la valentía del pueblo y el ejército ucraniano, y con nuestra ayuda, Ucrania puede ganar esta guerra".


El presidente y el gobierno de Finlandia anunciaron el domingo que el país nórdico pretende pedir la entrada en la OTAN, lo que allana el camino a la expansión de la alianza militar occidental de 30 miembros.

El presidente, Sauli Niinisto, y la primera ministra, Sanna Marin, hicieron el anuncio en una conferencia de prensa conjunta en el palacio Presidencial en Helsinki. "Este es un día histórico. Comienza una nueva era", dijo Niinisto.

Se esperaba que el parlamento finlandés refrendara la decisión en los próximos días, aunque se consideraba una formalidad. Entonces se enviaría una solicitud formal de membresía a la sede de la OTAN en Bruselas, probablemente en algún momento de la semana que viene.

Geoana, que presidía la reunión mientras el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se recupera de una infección de COVID-19, dijo que los aliados de Ucrania están "unidos, somos fuertes, continuaremos para ayudar a Ucrania a ganar esta guerra".


Un asunto clave que se abordaba en Berlín era la expansión de la OTAN más allá de sus 30 estados miembros actuales.

Suecia ya ha dado pasos hacia su entrada en la alianza, mientras que la solicitud de Georgia se aborda de nuevo entre sombrías advertencias de Moscú sobre las consecuencias de que su vecino se convierta en parte de la OTAN: "Finlandia y Suecia ya son los socios más cercanos de la OTAN", dijo Geoana, que dijo esperar que los aliados vieran de forma positiva las solicitudes.

La ministra alemana de Exteriores, Annalena Baerbock, dijo que su país y otros habían dejado muy claro durante una cena el sábado pasado que estarían dispuestos a acelerar el proceso de ratificación para Finlandia y Suecia.

"Si estos dos países deciden unirse, pueden unirse muy deprisa", señaló.

El ministro danés de Exteriores rechazó la idea de que las objeciones del presidente de Rusia, Vladimir Putin, pudieran impedir que la alianza aceptara nuevos miembros.
"Cada país europeo tiene un derecho fundamental de decidir su propio marco de seguridad", dijo a la prensa Jeppe Kofod.

"Ahora vemos un mundo en el que el enemigo número uno de la democracia es Putin y la mentalidad que representa", dijo, añadiendo que la OTAN también apoyaría a otros países, como Georgia, que dijo que están siendo "instrumentalizados" por Rusia.

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