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D'Letras

En “Tiempos recios”, Vargas Llosa “miente” con la historia

Mario Vargas llosa durante la presentación de su nueva novela, "Tiempos Recios"

Mario Vargas Llosa ve a América Latina “resignada a la democracia” y alejada, salvo excepciones de dictaduras que calificó como “ideológicas”, de la barbarie de los regímenes dictatoriales de corte militar.

A pesar de los intentos del Nobel de literatura de rehuir el comentario sobre la actualidad política, la presentación de su novela más reciente ante los periodistas el martes en Madrid se prestó a ello. Porque “Tiempos recios” se inspira en un golpe militar apoyado por Estados Unidos contra el presidente guatemalteco Jacobo Árbenz, un episodio que según Vargas Llosa torció el destino la región.

“Un país, salvo casos excepcionales, no se j… en un día”, dijo el escritor peruano-español haciendo alusión a la famosa pregunta de “Conversación en La Catedral” “¿En qué momento se había j… el Perú?”. Señaló que América Latina “ha vivido un largo proceso en el que ha perdido oportunidades”, empezando por una independencia “mal hecha” en la que las ansias de poder frustraron el sueño libertador de Simón Bolívar y dieron lugar a dictaduras militares por doquier.

“Afortunadamente, hoy en día esa América Latina se ha resignado a la democracia, ha entendido que la democracia es la forma de dar batalla eficaz al subdesarrollo y al fracaso”, señaló. “Ya no hay dictaduras militares de ese tipo, hoy tenemos otras dictaduras que son ideológicas, como Cuba o Venezuela. Y tenemos sobre todo democracias muy imperfectas, porque son muy corruptas, porque hay mucha demagogia, y porque el populismo también causa estragos”.

En su nueva novela, Vargas Llosa desentraña conflictos y conspiraciones que asolaron entre 1940 y 1959 la política regional. El año clave es 1954, cuando Washington, a través de su agencia de inteligencia, apoya al golpista coronel Carlos Castillo Armas y derroca al gobierno democrático de Guatemala. Obsesionado con la Guerra Fría, el gobierno estadounidense había acusado a Árbenz de ser un títere soviético al emprender una reforma agraria contraria a los intereses de un gran conglomerado de la fruta.

El autor ve en esos acontecimientos la razón del giro hacia el comunismo de Fidel Castro: “Mi impresión es que, si Estados Unidos en lugar de derrocar a Árbenz hubiera apoyado las reformas, probablemente la historia de América Latina hubiera sido otra”.

Con una tirada de 180.000 ejemplares en papel, “Tiempos recios” se publicó el martes en 20 países de población de habla hispana, incluyendo Estados Unidos. Vargas Llosa volverá a hablar de su nueva obra este mes en un encuentro con lectores en la capital española antes de viajar a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y ya en noviembre a la propia Guatemala, el país que acoge buena parte de la trama.

El autor de “Pantaleón y las visitadoras” y “La fiesta del Chivo” dijo que como en muchas otras de sus obras, el germen de su última novela fue un relato que escuchó durante una cena que después se dedicó a investigar y nutrió de fantasía para llenar “los vacíos”.

“Me pongo a investigar para mentir con conocimiento de causa, para poder crear fantasía a partir de una materia real”, dijo. “La novela y la historia han tenido siempre relaciones muy próximas. Los hechos históricos están respetados, pero en los detalles, la libertad de un novelista es y debe ser total”.

A sus 83 años y con más de una docena de novelas, obras teatrales y centenares de artículos de opinión y conferencias, el laureado escritor dice sentir hoy más inseguridad a la hora de enfrentarse a la máquina de escribir que cuando empezó.

“No sé si es la presión de no decepcionar a su público, o el encerrarse uno con sus fantasmas que hacen que uno nunca esté seguro”, dijo Vargas Llosa. Pero escribir “es la hora del pánico, y también un momento extraordinario de satisfacción, cuando uno descubre una puerta que le abre la historia en una dirección que no sospechaba”.

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El poeta catalán Joan Margarit gana Premio Cervantes 2019

Joan Margarit, poeta catalán, ganador del Premio Cervantes 2019

El poeta Joan Margarit, flamante Premio Cervantes 2019, asegura que prefiere que se identifique este galardón "con el diálogo entre lenguas, entre Cataluña y España", aunque no quiso expresar su opinión sobre la situación política actual.

Al ser preguntado sobre este tema, Margarit rechazó opinar -"a mis 81 años", precisó- pero advirtió: "no es mi interés ni mi capacidad resolver estos temas, aunque no quiere decir que sea indiferente".

Ganar el Cervantes, añadió el poeta en una rueda de prensa en Barcelona, permitirá que su poesía llegue a más lectores y "si el lector busca consuelo en el poema, y funciona, llegará a más gente".

Porque él trabaja "para consolar a gente solitaria", "que somos todos", puntualizó. Y para lograrlo utiliza una herramienta, que es la poesía, que escribe en catalán y castellano, porque se siente "identificado con dos lenguas".

Recordó que a lo largo de su vida un poema de Machado le consoló
cuando tenía 18 años, pero también le sirvió a los 25, a los 40 o a los 60. "Y ahora con 80 me sigue sirviendo. Por tanto, ha servido a diez Joan Margarit", agregó.

Es, sentenció, "el misterio de un poema, hay infinitos poemas, porque se lee de manera diferente en diferentes edades por la misma persona".

Margarit, que fue Premio Nacional de Poesía en 2008 y que este mismo 2019 ha recibido el Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía, confesó que siempre lleva un poema encima.

"El primero siempre es en catalán, pero al cabo de un tiempo llevo dos, pues se ha convertido en otro en castellano, y a veces la versión castellana salva alguna cosa de la catalana, y otras veces es al revés. Lo único que está claro, es que el comienzo es en catalán, que es la lengua materna", explicó.

Aseguró que "un poema no se puede escribir en una lengua que no sea la materna" y añadió: "no hay nadie en el mundo; sí se puede hacer en la novela, como pasa en Francia, que está llena de grandes escritores que no son franceses que han escrito en francés".

Sin embargo, Margarit proclama con voz alta que él tiene dos lenguas: el catalán, la lengua materna, "y gracias al general Franco que me la colocó, el castellano, que no pienso devolverle, pues las lenguas no son culpables de nada".

Ganar el Cervantes con 81 años no se ve del mismo modo que si fueras joven, considera el poeta y arquitecto: "tiene unas repercusiones menores que para una persona joven. Sientes más el deber cumplido".

Se ha preguntado qué es la poesía, y resuelve la cuestión identificándola como "una herramienta, quizá de las más efectivas, para consuelos de los grandes momentos de pérdidas, o difíciles que todos tenemos" y ante una tragedia vital, "después del consuelo inmediato de las personas que nos aman, llega un momento en el que lo tienes que afrontar solo, y entonces solo tienes a tu disposición la poesía y, tal vez, también la música".

Para no iniciados en Margarit, aconseja comenzar por "Joana", porque fue la primera vez que se enfrentó directamente a la poesía.

"Hay un principio aceptado de no escribir en caliente", algo que sí hizo con su hija Joana, que falleció a los 30 años, "Ahí tuve que escribir en caliente, forzar la manera de escribir al límite".

No cree que un músico pueda llegar a ganar algún día el Cervantes, como sucedió con el Nobel con Bob Dylan, pues "la letra de una canción no es un poema, las grandes canciones no son poemas, o son flojos aunque muy bien cantados" y mencionó quizá una excepción "Les feuilles mortes", de Prévert, que cantada por Yves Montand "está a la altura".

Volviendo a la política, indicó que para resolver cualquier conflicto solo hay dos soluciones: "hablar y cultura".

A su juicio, solo hay "dos únicas revoluciones pendientes: la de derechas, la de 'El mundo feliz', de Aldous Huxley, o la película "Cuando el destino nos alcance", un mundo futurista con una dictadura que hace pasar a todos por el aro; y en el otro extremo, una revolución que destine a educación el dinero de todos los oficios que se desempeñan con disfraz (jueces, militares)".

Aunque es muy pronto todavía, Margarit cree que para el discurso
que pronunciará el Día del Libro en abril de 2020 en Madrid -fecha en la que cada año se entrega el Cervantes- bien podría utilizar algunos de sus poemas. "No es la primera vez que sustituyo discursos por poemas", advirtió.

Quizá no desentone demasiado después de que el ministro español de Cultura en funciones, José Guirao, haya comunicado el veredicto del Cervantes leyendo el poema de Margarit "No tires las cartas de amor".

Fallece en Reino Unido Vladimir Bukovsky, famoso escritor y disidente soviético

El escritor Vladímir Bukovsky, uno de los primeros intelectuales disidentes de la era soviética

El escritor y disidente soviético Vladímir Bukovsky ha fallecido a los 76 años en Cambridge (Reino Unido) a causa de un ataque cardíaco, informó este lunes la página web oficial del literato.

La muerte de Bukovsky, quien pasó años en prisiones y clínicas psiquiátricas soviéticas, se produjo el domingo en un hospital de la ciudad británica, adonde llegó en 1976 tras ser canjeado por el entonces secretario del Partido Comunista de Chile, Luis Corvalán, prisionero de la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Bukovsky fue uno de los primeros disidentes soviéticos condenados a reclusión en hospitales psiquiátricos por motivos políticos.

Con un compañero de prisión, el psiquiatra Semión Gluzman, escribió un manual de psiquiatría para disidentes, para ayudar a luchar contra los abusos de las autoridades.

Tras 14 años de exilio forzoso, Bukovsky regresó a Moscú en abril de 1991, en la postrimerías de la Unión Soviética para llamar a una huelga nacional para acabar con el régimen comunista.

Nunca creyó en la "Perestroika", el proceso de apertura impulsado por el líder soviético Mijaíl Gorbachov.

"Solo huelgas generales y una campaña nacional de desobediencia civil pueden acabar con un sistema que nació y se consolidó mediante la violencia y la represión", dijo en sus primeras declaraciones en Moscú.

Regresó a Cambridge y desde allí, en 2002, cuando el actual
presidente de Rusia, Vladímir Putin, llevaba poco más de dos años en
el Kremlin, advirtió de una deriva hacia el totalitarismo en el país.

"La única posibilidad de salvar a Rusia del totalitarismo que se esta incubando, de dar la oportunidad de que la nueva generación tenga un vida normal, es crear una oposición democrática poderosa al actual régimen", declaró en abril de ese año.

En 2007, Bukovsky aceptó ser candidato presidencial de la oposición liberal para los comicios del año siguiente, pero la Comisión Electoral Central (CEC) de Rusia rechazó la inscripción de su candidatura.

La CEC argumentó su decisión con el hecho de que el escritor había vivido fuera del país en los últimos diez años y de la ausencia de documentos que acreditasen el carácter de sus actividades.

Una ojeada a la intimidad de J.D Salinger en su centenario

Única foto conocida de J.D. Salinger mientras escribía "El guardián en el centeno"

Fotografías, cuadernos de notas, recuerdos de infancia y correspondencia con amigos y escritores como Ernest Hemingway son algunos de los objetos del escritor J.D Salinger (1919-2010), celoso guardián de su intimidad, que la Biblioteca de Nueva York exhibe por primera vez por su centenario.

En una pequeña sala de un rincón de la icónica biblioteca, en la Quinta Avenida, un riguroso grupo de funcionarios vigila atentamente a los visitantes para que no entren más de 20 a la vez y que no porten ni bolsos ni usen sus teléfonos móviles mientras disfrutan de una mirada en el interior de la vida del autor.

El autor de "The Catcher in the Rye" (El guardián entre el centeno) (1951), considerada una de las novelas más influyentes de la literatura americana, vivió recluido desde 1953 en su casa del condado de New Hampshire, Nueva York, alejado del éxito y la popularidad.

La obsesión por la privacidad de Jerome David Salinger, hijo de un acomodado empresario judío de Polonia, le llevó a ordenar la supresión de sus fotografías de las ediciones de sus libros e, incluso, a que un tribunal aceptara retirar una página de Internet dedicada a su persona.

"Soy un autor de cierto renombre que por motivos personales había decidido abandonar por completo la atención pública", dijo ante el juez Pierre N. Leval, en el proceso que inició el autor en 1986 para intentar, sin éxito, prohibir la publicación de una biografía no autorizada del escritor Ian Hamilton.

Consideró durante el mismo proceso que toda biografía escrita estando él con vida suponía "una invasión de la privacidad".

Ahora y hasta el próximo 19 de enero, este rincón protegido de la icónica biblioteca neoyorquina, abre una pequeña ventana a la intimidad que tanto defendió en vida su autor, con objetos que nunca se habían mostrado en público y que parecen rescatados del naufragio de un submarino que nunca antes había subido a la superficie.

Entre ellos, una fotografía del escritor de "Nine Stories" o "Franny and Zooey" sentado en mitad de un campo ante una máquina de escribir.

Era en Normandía (Francia), donde el 6 agosto de 1944 participó en el desembarco de las fuerzas aliadas contra la alemania nazi como miembro de infantería del XII regimiento de Estados Unidos.

Precisamente, en su época en Europa como soldado fue cuando
conoció a Hemingway, cuyos encuentros durante el conflicto bélico de
la II Guerra Mundial Salinger describió en 1945 como "los únicos minutos de esperanza en todo eso".

Precisamente, la exposición guarda una carta de Hemingway en la
que alaba tres de sus historias y le dice: "Eres condenadamente bueno, estoy esperando leer todo lo que escribas".

La exposición ha sido organizada en coordinación con su hijo Matt Salinger y su viuda Colleen Salinger, que compartió con el escritor sus últimos años de confinamiento.

Se puede apreciar una galerada del "Guardián entre el centeno", una copia de su primera edición de 1951 ilustrada por Michael Mitchell, de quien la muestra exhibe también un retrato del escritor, y el original mecanografiado de la obra tal y como fue enviado al editor.

Protegido por una vitrina y abierto por la página 18, se puede apreciar cómo el autor decidió suprimir dos párrafos en los que el rebelde protagonista Holden Caulfield se dirigía al lector para advertirle de que se iba a encontrar con "cosas groseras y eróticas".

Pero, además, hay un puñado de pipas que empleó el escritor hasta que dejó de fumar a principios de los 70, pequeños lapiceros amarillos con los que subrayaba los libros que leía y su máquina de escribir Royal, de donde posiblemente surgieron mucha de sus obras.

Tanto para su correspondencia como para su labor más creativa, nunca empleó ninguna máquina eléctrica o un ordenador y sus dedos solo pulsaron las teclas de la Royal y otra Underwood Standard que adquirió posteriormente.

Como atestigua un antiguo proyector de 16 milímetros, Salinger era también un amante del cine, aunque nunca permitió que se llevara a la gran pantalla ninguno de sus escritos.

Además, era un apasionado lector de textos místicos y religiosos de distintas creencias, como muestra su estantería rotatoria de libros que guardaba en su dormitorio.

Desde historias policíacas como Sherlock Holmes, hasta poesía de Emily Dickinson, pasando por libros sobre homeopatía o que abordaban la alemania nazi como "Backing Hitler", de Robert Gellately.

Pero sobre todo hay una colección de libros místicos y filosóficos, desde el sufismo islámico, hasta la filosofía china, pasando por volúmenes de taoísmo, judaísmo y cristianismo desde la perspectiva más íntima.

Las citas más destacadas las guardaba en una pequeña colección de notas y fotocopias así como de cuadernos, de los que la muestra guarda algunos, y que el autor llamaba "Vade mecum", la frase en latín para decir "va conmigo".

Libro revela condenas a muerte ordenadas por Frank País

Presentación del libro "Al borde de la muerte", de Luis González-Lalondry.

“Cumplí con mi deber, cumplí con Cuba”, asegura el brigadista, escritor y periodista Luis González-Lalondry en la presentación de su nuevo libro “Al borde de la muerte”.

Con la presente son ya seis las obras que ha escrito este integrante del Quinto Batallón de la Brigada 2506. La presentación del libro tuvo lugar en la noche del jueves, 17 de octubre, en la sede de la Brigada 2506, en la Pequeña Habana, “un lugar santo, sagrado”, como dijo González-Lalondry en su intervención.

La obra es el testimonio de una de las páginas de la historia moderna de Cuba que muy poco se ha estudiado; la violencia impuesta por los seguidores de Fidel Castro desde el mismo inicio de la lucha política contra Fulgencio Batista. Una violencia que iba desde los secuestros (piloto automovilista Juan Manuel Fangio, dos naves de Cubana de Aviación, marines estadounidenses) hasta los atentados. El fratricidio iniciado desde el mismo 26 de julio de 1953 y que seguía en 1956 con la llegada de Castro a la isla. “Una guerra a muerte que nadie se explicaba” y escribe González–Lalondry que “aquello era una zona de guerra”.

Pedro Corzo introduce la presentación del libro "Al borde de la muerte".
Pedro Corzo introduce la presentación del libro "Al borde de la muerte".

Es una rápida lectura de la vida santiaguera previa a la llegada del régimen de Fidel Castro. Va brindando pinceladas de una ciudad convulsa, elegante, con estudiantes y empleados públicos, empresarios y comerciantes, soldados, políticos y maestros. Una urbe con animado tráfico, bares en penumbra, parques con animados residentes tomando helados o refrigerios. En esa ciudad en la que a Luis González-Lalondry le pusieron una pistola en la sien, le tiraron una granada, y tres matones con Pepito Tey a la cabeza le persiguieron hasta que pudo escapar en un ómnibus por la Alameda Michelsen. Y para colmo, los propios soldados del gobierno que defendía en sus programas radiales le dispararon al auto en el que viajaba con su hermano.

Las calles de Santiago de Cuba fueron escenario temprano de la intolerancia política de los partidarios de Castro, que ordenaban el asesinato de “civiles y militares”. Recuerda el escritor en su obra el asesinato del concejal Nicolás Rivero Agüero,y la muerte a perdigonazos de un soldado en El Caney, en 1955.

La orden de muerte contra el autor vino del propio Frank País, jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, liderado por Fidel Castro. El que debía ejecutar el atentado era Pepito Tey, y recuerda el brigadista el intento fallido en una noche calurosa de Santiago.

Ese es uno de los ejemplos de “acciones” ordenadas por País. Tanto Frank como Luis eran de Santiago de Cuba y aunque estudiaron en colegios diferentes tenían amigos comunes.

Para decretar el asesinato de González-Lalondry, relata este, bastó su partición en la política nacional como dirigente juvenil del Partido Acción Progresista, el ser empleado municipal y conducir el programa radial “La Juventud con Batista” en la estación Radio Libertad de Santiago de Cuba.

Portada del libro de Luis González-Lalondry.
Portada del libro de Luis González-Lalondry.

También incluye el libro el relato del sargento Manuel Favelo, que disparó por la espalda a Frank País cuando este intentaba huir. Reaparece en las páginas la eterna interrogante sobre la delación de Vilma Espín con una indiscreta llamada telefónica al escondite del buscado cabecilla del 26 de Julio. Y expone la inocencia del Coronel Bonifacio Haza, acusado falsamente y fusilado en la Loma de San Juan el 12 de enero de 1959. También limpia el nombre de Luis Mariano Randich, agente de la Policía Secreta, asesinado por orden de Vilma Espín.

Desde la misma mañana del 1 de enero de 1959 comenzó el entonces joven cubano una lucha que jura no ha cesado. Lalondy recordó en su discurso a “los hermanos de armas, de sangre”, y lamentó la pérdida de muchos de ellos. Dijo estar satisfecho con lo realizado en su vida, tanto en Cuba, como en Estados Unidos. Y sobre el que ordenó su muerte en Cuba, dijo el brigadista que lo perdonó entonces, después y ahora.

La historia de Cuba sigue siendo el objetivo principal en la labor del escritor cubano. Sus libros anteriores tenían como tema la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961. “Bahía de Cochinos: historia de la invasión cubana”, “Sangre en Bahía de Cochinos”, “Prisioneros de guerra” son algunos de los libros que ha editado en Estados Unidos. Por décadas escribió en diarios de Nueva York y Miami, tuvo programas de radio en ambas ciudades y trabajó en la redacción de Radio Martí.

“La historia de Cuba será escrita con obras como esta, que serán fuentes para los futuros investigadores”, dijo en el acto Pedro Corzo, quien en condición de presidente del Instituto de la Memoria Histórica contra el Totalitarismo hizo la introducción del escritor en el acto.

Yoshvani Medina: "Digo que no debe haber libertad para los enemigos de la libertad"

Yoshvani Medina, actor y dramaturgo de origen cubano, reconocido en todo el mundo

Yoshvani Medina es un hombre joven con un currículo profesional impresionante, inusual en alguien de su edad y con una profesión tan exigente y difícil como la suya, sin embargo, este pinareño, nacido en 1967, actualmente está considerado, en el mundo, uno de los más importantes dramaturgos en idioma español. Es, para Dile que pienso en Ella... Un verdadero lujo tenerle como huésped durante esta semana.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

Yo me fui como migra un ave, la primera razón fue energética: yo no podía respirar en aquel sistema. Si las aves migran hacia los lugares donde los días son más largos para buscar mejores oportunidades de alimentar a sus polluelos, yo me fui hacia un lugar donde la noche fuera más larga para darle más oportunidades a mis sueños. Yo no tenía nada que ver con el compañero de la pupila insomne, de la misma manera que un pájaro sabe que el estrés y los peligros del viaje son menores que las ventajas de estar al otro lado. Me censuraron, sí, me odiaron por ser diferente, por escribir y pensar diferente, y de alguna manera yo les agradecí su mezquindad, porque era la prueba de que tenía dos caminos: arrodillarme o largarme.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

No mucho, tan solo la posibilidad de ganarme la vida sin tener que pensar lo que otro me ordenaba, que a su vez no pensaba lo que me ordenaba. Yo quería ser dueño de mis días para poder realizar lo que soñaba en las noches. Yo quería poder ir a dónde quisiera, comer, ponerme, decir lo que quisiera cuando quisiera, y dejar de sentirme un prisionero en potencia.

¿Qué encontraste?

Mi versión personal del bienestar. La sensación de vivir en un país donde nadie tenía la obligación ni la costumbre de mentir. Donde uno puede vivir sin tenerle que dar cuentas al vecino, y la gente de izquierda bebe cervezas los domingos mirando el fútbol con amigos de derecha. Donde ser diferente no es una aberración y pensar diferente no es un delito. Le di a la Martinica lo mejor que había en mí: mi teatro, mi poesía escénica y mi hija, que es la mejor versión de mí mismo, ella hoy está haciendo su preparatoria en la Sorbona para estudiar Ciencias Políticas, y quizás un día sea presidente de Francia

¿Qué es para ti La libertad?

Algo profundamente individual, que cuido con egoísmo. La libertad no admite adjetivos, un poco de libertad no es libertad. La libertad sólo puede ser toda la libertad. No puede haber una libertad vacía, inerte, una libertad sin luz, de sombras, que consiste en moverse para cambiar de prisión, hecha de combates vanos y de falsos mitos alimentados por un oscurantismo de nuevo tipo. Cuando estaba en Cuba, yo solo tenía la libertad de soñar, entonces soñaba con la Libertad. Ahora que soy libre, y veo desde lejos aquella prisión, digo que no debe haber libertad para los enemigos de la libertad.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria?

Con frecuencia la riqueza es la patria del exilado, y aquel que está lejos prefiere olvidar lo que le falta contando lo que tiene. A mí no me falta nada. Cultivo mi obra cual rosa blanca. Los que dejé los llevo conmigo, aprendí a amarlos sin tenerlos, a estar bien cuando estoy conmigo mismo, porque la soledad es la patria de los fuertes, la ilusión no tiene patria, y los grandes artistas tampoco. Comprendí que la patria es donde nos aman, donde uno vive feliz porque se siente bien.

¿Piensas a menudo en “Ella”?

Ni tanto, no soy masoquista, en Cuba nadie se puede sentir bien cuando sabes que, seas quien seas, cantante famoso, ministro del interior, guardaespaldas del presidente, presidente en ejercicio, en cualquier momento pueden tocarte la puerta y llevarte a lo oscuro. De la misma manera que mi patria es el teatro y mi nación es el género humano, para ellos la Patria es la sangre ajena, y no tienen respeto por otra vida que no sea la suya. Lucran con el tiempo de la gente, prometiéndoles en un futuro lo que no han sido capaces de lograr en 60 años. Y los viejos no protestan porque prefieren estar en la piel del equivocado que en la del traidor, como una víctima del Síndrome de Estocolmo, que muere de respeto por su verdugo. Y los jóvenes prefieren huir, con el orgullo soporífero del soldado que prefiere que digan “Aquí corrió” que “Aquí murió”. Uno de los grandes logros de la dictadura ha sido amedrentar a los artistas y hacerlos sus cómplices, nada más patético que un artista tratando de ignorar su compromiso con el tiempo que le tocó vivir, nada más desolador que un poeta utilizando la retórica del koljós, prosternándose ante el poder con un dejo de lirismo. La principal victoria de la dictadura de mi país fue sobre el pueblo, contra el pueblo, y por el pueblo mismo. Hoy el pueblo se oye, se vigila, se consiente, y si se pasa de la raya se censura, se condena y se castiga. Por eso considero como los verdaderos héroes de la Patria a los que hoy disienten desde adentro, los ojos en los ojos del tirano, la voz en alto en las calles sometidas, como una nueva Guerra de Independencia.

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