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Arte y Cultura

El otro Carlos Manuel de Céspedes

La Sierra Maestra. AFP PHOTO / ADALBERTO ROQUE

Nada más aburrido que un hombre de una sola pieza. Carlos Manuel de Céspedes (1819-1874) no fue uno de ellos. A los ciento cincuenta años del inicio de la Guerra de los Diez Años vale la pena buscarlo más allá del 10 de octubre de 1868 para oírlo conversar con el río Cauto, ofrecer una serenata y redactar, además de versos, cartas donde no se sabe qué admirar más, si la prosa, el coraje o la sensibilidad del autor para embeberse en el paisaje cubano y describírselo a Ana de Quesada, su mujer, exiliada en Estados Unidos. Estas cartas parecen, por instantes, precursoras de los diarios de José Martí:

Por las mañanas el monte de Cuabas, que entreveo a espaldas de mi morada, a través de una arboleda, toma en su base un color ceniciento muy oscuro; mas besan su cumbre los rayos del sol naciente y se percibe el brillo diáfano y tembloroso de la esmeralda. Luce en la cima una diadema elíptica de niebla blanquecina por sobre la cual se lanza el inmenso espacio azul del cielo. Un ruiseñor se posa entonces en algún árbol a la orilla del río y me envía sus armoniosos trinos, que a pesar de la distancia, recojo bastante bien en las alas de las brisas. No contento, sin embargo, con oírlo de lejos, deseoso de asistir a un concierto de esos músicos de los bosques, que me aseguraron cantaban en bandadas al son de las aguas en que refrescan sus piquillos, me trasladé a la margen del río en ocasión en que dejaban jugar en libertad sus gargantas flautadas; pero ay, semejantes a los niños melindrosos, se negaron a dejarme saborear sus melodías...

Esta carta, escrita en Ranchito el 13 de septiembre de 1872, muestra a Céspedes tan atento a la naturaleza de la isla como lo estaría Martí veintitrés años después, camino de la muerte:

Por altas lomas pasamos. Seis veces el río Jobo. -Subimos la recia loma de Pavano, con el Panalito en lo alto y en la cumbre la vista de naranja de china. Por la cresta subimos... y otro flotaba el aire leve, veteado... A lo alto de mata a mata colgaba, como cortinaje, tupido, una enredadera fina; de hoja menuda y lanceolada. Por las lomas, el café cimarrón. La pomarrosa bosque. En torno, la hoya, y más allá los montes azulados, y el penacho de nubes. (18 de abril de 1895)

El 25 de septiembre de 1873, desde Arroyo de Jiguaní, Céspedes vuelve a mirar en torno y poner ante Ana de Quesada la Cuba que le arropa:

El paisaje, si bien circunscrito por las montañas, es alegre y grandioso. Tengo al frente el monte de la Peña Blanca, que me distrae con sus juegos de luz. Tan pronto representa una superficie igual y unida en plano inclinado, como descubre sus inmensurables espinazos, estribos y hondonadas. Varía de colores con la rapidez maravillosa del caguayo. Las yagrumas a veces son copas colosales de esmeraldas; pero a los pocos instantes, al herirlas los rayos del sol meridional, se transforman en gigantescos floreros llenos de azucenas de plata (...)

Cuba no fue para él, como no lo sería para Martí, una abstracción sino una realidad física capaz de arrobarlo. Escribía sus cartas con una tinta elaborada por él mismo a base de zumo de limón. La naturaleza corría por su escritura, que debe de haber olido y hasta sabido a ella.

El Río Cauto.
El Río Cauto.

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Carlos Manuel de Céspedes es desterrado a Palma Soriano en 1852, dieciséis años antes del Grito de Yara, donde las autoridades españolas le vigilan pero no le impiden sentarse a la orilla del Cauto y escribir versos:

Naces, ¡oh Cauto!, en empinadas lomas;
bello, desciendes por el valle ufano;
saltas y bulles, juguetón, lozano,
peinando lirios y regando aromas.

Luego, el arranque fervoroso domas
y, hondo, lento, callado, por el llano
te vas a sumergir en el oceano;
tu nombre pierdes y sus aguas tomas.

Así es el hombre. Entre caricias nace;
risueño, el mundo al goce le convida;
todo es amor, y movimiento y vida.

Mas el tiempo sus ímpetus deshace
y, grave, serio, silencioso, umbrío,
baja y se esconde en el sepulcro frío.


No debe pasarse por alto el acierto de ese peine de agua cuyos dientes acicalan las flores: cada lirio, un cabello; ni el contraste entre el río niño que retoza en su cuna (la sierra), y la profundidad, el retardo y el silencio que van apoderándose de él a medida que se acerca al mar, donde va a perder su identidad y desvanecerse en una realidad mayor.

Céspedes debe de haber leído a Manrique: Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar / que es el morir."

Tampoco Martí sería indiferente al Cauto. Diez días antes de morir da testimonio del encuentro con él en una página de su diario:

Las barrancas feraces y elevadas, desgarradas a trechos, hacia el cauce, estrecho aún, por donde corren, turbias y revueltas, las primeras lluvias. De suave reverencia se hincha el pecho, y cariño poderoso, ante el vasto paisaje del río amado.

Un día después, el Cauto iba a sugerirle algo más: De Altagracia vamos a la travesía. Allí volví a ver de pronto, a la llegada, el Cauto, que ya venía crecido, con su curso ancho en lo hondo, y a los lados, en vasto declive, los barrancos. Y pensé de pronto, ante aquella hermosura, en las pasiones bajas y feroces del hombre...

La Campana de La Demajagua.
La Campana de La Demajagua.

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Carlos Manuel de Céspedes, el hombre que estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo más joven antes que ceder a una extorsión del Capitán General de la isla y que moriría batiéndose solo, revólver en mano, con una patrulla del gobierno español, es uno de los autores de la música de “La bayamesa”, una de las pocas canciones cubanas del siglo XIX que ha prevalecido sobre la saña del tiempo.

La historia de la canción se reproduce en el libro “Música Colonial Cubana,” de Zoila Lapique, a partir del testimonio del poeta José Fornaris (1827-1890), recogido en 1888 en una edición de sus versos:

Era por los años de 1851. Después de una representación dramática se nos ocurrió celebrar a varias señoritas y entre ellas a una (Luz Vázquez) que era novia de uno de los promovedores de la serenata. Yo, a pesar de no ser el novio, me encargué de la letra; Carlos Manuel de Céspedes y Pancho del Castillo improvisaron la música, y Carlos Pérez (Tamayo) fue el tenor que la interpretó acompañado de los compositores.

A partir del 9 de enero de 1869, reducido a cenizas Bayamo, la canción adoptaría una letra de carácter patriótico que exaltaba el valor del cubano y condenaba al gobierno opresor.

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Carlos Manuel de Céspedes.
Carlos Manuel de Céspedes.

Las cartas escritas por Carlos Manuel de Céspedes a Ana de Quesada revelan cuán angustiosa llegó a ser la relación entre ambos. La destinataria, además de quejarse de su situación económica y la de sus hijos, temía por la vida de su esposo. Él, consciente de las represalias que podían tomar los españoles contra ella, la disuadía de su empeño de regresar a Cuba y declinaba todo ofrecimiento que pudiera representar un gasto:

Te doy las gracias por lo que me dices que me tienes preparado; pero de aquí en adelante no quiero que me mandes nada; ni medicinas, ni ropa, ni nada. Guárdalo todo para ti y los chiquitos. Yo estoy satisfecho con lo que tengo. Vivo en una choza o a la intemperie. Como lo que me dan, aunque sean los reptiles más inmundos. Ando vestido y calzado de una manera grotesca, pero honesta. No tengo necesidades. Hasta ahora me defiende la lealtad de los que me rodean; el día que me falte, no sabré morir peor que Ayestarán (...) *

No juego, no me embriago, no enamoro, ni siquiera paseo. Trabajo sin descansar por Cuba, no puedo asegurar que lo haga con acierto pero es con buena fe. No robo, no mato, no violo, no hago intencionalmente agravios a nadie. Procuro proceder imparcialmente en mis resoluciones, y que haya orden y justicia. Jamás transigiré con los españoles sino bajo la base de nuestra independencia. Más no puedo hacer, no soy santo (...)

No faltaría el comentario dedicado a sus compañeros de guerra:

Si no están conformes, tomen su Presidencia el día que quieran. ¡Ojalá fuera mañana! ¡Cuidado un día no la dejen caer por tierra! Para nada la apetezco. Yo quiero ser el primer independiente, y adonde quiera que vaya tendré qué comer, porque yo sé trabajar. No le tengo miedo a nadie ni a nada.

De nada nos valió su advertencia.

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La finca San Lorenzo.
La finca San Lorenzo.

La reseña de la muerte de Carlos Manuel de Céspedes redactada por Fernando Figueredo a partir de la narración del Capitán José Lacret Morlot (1850-1954), quien acompañaba al ex presidente en la finca San Lorenzo, en plena Sierra Maestra, sobrecoge. Carlos, el hijo mayor, se dio a la tarea de recoger y juntar, además de algunas partículas del cráneo de su padre deshecho a culatazos, los pedazos de piel y los mechones de cabello que habían quedado prendidos en la vertiente escabrosa del barranco donde aquél había sido ultimado y de cuyo fondo fue retirado con una cuerda, sin consideración alguna al cadáver, que luego sería arrastrado.

A unos pasos persistía el rastro de sangre; en la hondonada donde había caído, un charco de ella, y en el tronco de una palma, una bala de su revólver que el hijo extrajo y guardó. Más allá, el esqueleto de Telémaco, su caballo. La poetización de la naturaleza nunca tuvo en Céspedes un cumplimiento más absoluto que éste de utilizar el nombre de un personaje de la Odisea para identificar al más allegado de sus colaboradores: su cabalgadura.

Nada más aburrido que un hombre de una sola pieza. Carlos Manuel de Céspedes no fue uno de ellos.

* Luis Ayestarán Moliner (La Habana, 1846-1870), coronel del Ejército Libertador. El día antes de ser ejecutado en garrote vil escribió a su madre: Moriré como he vivido, con la conciencia de haber cumplido un deber, de no haber hecho mal a nadie, y sí mucho bien a infinidad de personas.

PROGRAMA ESPECIAL

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Expo en Buenos Aires recorre dos años de activismo en Cuba

Foto Archivo. Performance del artista independiente Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro, condenado a 5 años de cárcel.

La muestra artística "11JCuba: nos quitamos el ropaje del silencio” será inaugurada el 11 de julio en Buenos Aires, Argentina, como homenaje al levantamiento popular más importante de las últimas seis décadas en Cuba.

Las organizaciones Cultura Democrática y DemoAmlat, apoyadas por Víctimas del Comunismo, presentan “un recorrido por los sucesos de los últimos dos años en Cuba sobre la grave situación de los derechos humanos y la resistencia que se ha hecho a través del arte”, indicó Jesús Delgado de DemoAmlat.

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Curada por la activista cubana Anamely Ramos, la exposición cuenta con la colaboración de más de 40 artistas y colectivos de Cuba.

“La exposición busca mostrar y reunir mucho de lo acontecido en los últimos dos años y también de las obras que han hecho los artistas para comunicar, denunciar y expandir las voces del pueblo cubano y sus propias voces. Desde la instalación de un gran mapa donde se pueden ver los lugares donde hubo manifestaciones dentro de Cuba el 11 de julio del 2021 y un tablet que va a tener la página del proyecto Inventario donde están reflejadas todos esos lugares con videos”, detalló el músico cubano Luis Alberto Mariño, miembro de Cultura Democrática.


“Una proyección de videos de distintas manifestaciones. Desde ahí, hasta obras más personales, hasta carteles, mensajes y obras de artistas como Luis Manuel (Otero Alcántara), Maykel (Castillo El Osorbo), como Abel Lescay, Lester Álvarez, el compositor Kiko Faxas, muchos artistas. Estamos hablando de más de una veintena de artistas cubanos que están reunidos ahí para mostrar toda esa realidad y para no sólo sensibilizar al público y a los artistas latinoamericanos, sino para seguir denunciando y seguir ejerciendo el derecho a la libertad de expresión, más allá de las intenciones del régimen totalitario cubano que siempre son acallar las voces dentro y fuera de Cuba”, puntualizó Mariño.

La exhibición estará abierta hasta el 17 de julio en el Centro Cultural General San Martín de la capital bonaerense.

El escritor Pedro Junco anuncia a Miguel Díaz-Canel un nuevo 11 de julio en Cuba

Pedro Armando Junco López. (Archivo)

El escritor camagüeyano Pedro Junco pidió en una carta pública a Miguel Díaz-Canel que reconozca a la oposición cubana como primer paso para la construcción de una “genuina democracia”.

La anterior forma parte de una serie de premisas que el reconocido autor recomienda al gobernante para implementar la transición pacífica en Cuba.

“Me he sentido nuevamente impulsado a escribirle al escucharlo en sus últimas apariciones televisivas expresar la necesidad de atender los planteamientos de la población y, en caso de no poder resolver todas sus inquietudes, al menos explicarles las limitaciones y comprometerse en ayudar a resolverlas”, dice en su mensaje el narrador y poeta.

En su misiva, el escritor indica que son imprescindibles el respeto irrestricto a las libertades de reunión, prensa y manifestación, la libertad de todos los presos políticos y libertad económica sin ataduras estatales, para los principales campos productivos de servicios y bienes de consumo.

Palabras de Pedro Junco. (Facebook/La Hora de Cuba)
Palabras de Pedro Junco. (Facebook/La Hora de Cuba)

Asimismo, exhorta a organizar una consulta popular o plebiscito verificable por instituciones no gubernamentales independientes, y extranjeras, con solo dos opciones: continuidad o cambio de sistema.

En caso de ganar la opción de cambio, Junco propone la revocación de la constitución actual, la creación de nuevos partidos políticos con garantías y prerrogativas, elecciones en un tiempo no menor de seis meses ni mayor a un año después del plebiscito y el otorgamiento del poder de manera pacífica y armónica a quien resulte ganador en los comicios.

“Hasta los más ilusos se percatan y hasta los menos inconformes se suponen que otro próximo 11 de julio va a estallar en breve tiempo a despecho de otra apertura desintegradora de la nación cubana vía Nicaragua, y el encarcelamiento de cientos de jóvenes, cuyo único delito fuera gritar en público, sacar un cartel, ser coautor de una canción contestataria o realizar un performance con la bandera cubana. Hasta recuerdo la vez que usted también vistió un pulóver con la bandera de la patria”, advierte Junco al gobernante.

En agosto de 2020, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, expulsó de sus filas al creador por "actuar en franca contradicción con los principios, estatutos y reglamentos" de la organización, según denunció en ese momento, en su perfil en Facebook.

El escritor había publicado el 19 de julio, en las redes sociales, una misiva dirigida al presidente en la que rechazaba medidas gubernamentales como la apertura de tiendas de alimentación e higiene en divisas y, muy especialmente, que se califique de "enemigo" a cualquiera que cuestione decisiones como esta y muchas otras.

Muere en La Habana la poeta, ensayista e investigadora Fina García-Marruz

Fina García-Marruz.

Josefina García-Marruz Badía (La Habana, 1923), la más grande poeta viva que tenía Cuba hasta este lunes, será recordada como una de las figuras femeninas más relevantes de la literatura hispanoamericana, reconocida con importantes premios que la destacaron pese a su preferencia por la discreción y el silencio.

Además de una extraordinaria poeta, García-Marruz, fallecida a los 99 años, fue ensayista, investigadora y crítica literaria.

La escritora, que se paseó por varios géneros de la letra impresa, se convirtió en la segunda mujer en recibir el Premio Nacional de Literatura en 1990, después de que el galardón fuera entregado a la sobresaliente poeta Dulce María Loynaz, en 1987.

Dos décadas más tarde le llegó el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile.

Preguntada en una de las escasas entrevistas que concedió en vida, García-Marruz dijo que fue "un honor, una sorpresa”. Y se dijo “muy agradecida, pero ante un premio, cualquiera que sea, uno piensa siempre en tantos escritores que lo merecían, y no lo recibieron".

Su poesía ha sido traducida a varios idiomas. Entre otras antologías, figura en la realizada por Carmen Conde bajo el título "Once grandes poetisas hispanoamericanas", publicada en Madrid, en 1967 y en la de Margaret Randall: "Breaking the Silence" (Rompiendo el silencio), publicada en Vancouver, Canadá, en 1982.

También fue una declarada admiradora de la poeta mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, de quien distinguía su "sensibilidad y estilo".

Se consideraba con "suerte" porque decía que nunca necesitó llevar sus poemas a nadie pues tenía en su casa a su esposo, Cintio Vitier, y a su cuñado, el gran poeta Eliseo Diego, y amigos como Lezama Lima.

Su relación con la música, pese a que no aprendió ningún instrumento, venía de su entorno familiar y afirmaba que era "más fuerte, casi, que la poesía (...) sin música me siento mal".

De hecho, llegó a asegurar que su mayor orgullo eran sus hijos, los talentosos instrumentistas y compositores Sergio y José María Vitier, ambos ganadores del Premio Nacional de Música en 2014 y 2021, respectivamente.

SU ENSAYISMO Y ESPIRITUALIDAD

Estudiosos de su quehacer literario destacan la "singular espiritualidad" de su poesía. Según la describe el investigador literario Enrique Saínz, está "hecha de estados de ánimo, de intuiciones y de revelaciones de la realidad que no vemos en otros poetas cubanos".

En cuanto a sus ensayos, opina que revelan "una percepción de valores textuales", "sin academicismos, de prosa terminantemente artística".

Fina García-Marruz y Cintio Vitier, profesaban la religión católica, rasgo común entre la mayoría de los intelectuales del denominado Grupo Orígenes, reunidos en torno a la revista homónima que vio la luz en La Habana de 1944 a 1956.

En ese colectivo prevalecía una profunda espiritualidad y eran afines en la elaboración del poema con un lenguaje elevado e imágenes novedosas.

OTRAS DISTINCIONES

En 2011 sumó un nuevo reconocimiento a su extensa lista tras recibir el VIII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca, que reconoce el conjunto de la obra poética de un autor vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la literatura hispánica.

Como colofón, y para coronar un año redondo en su carrera literaria, también se alzó en 2011 con el Premio Reina Sofía, uno de los más prestigiosos de su género en Iberoamérica.

La entrega fue considerada un homenaje al grupo de poetas nucleados en la revista 'Orígenes', al que pertenecieron grandes nombres como José Lezama Lima, Eliseo Diego, Gastón Baquero, y su esposo Cintio Vitier.

La escritora fue condecorada con las órdenes de la cultural cubana "Félix Varela", "Alejo Carpentier" y "José Martí", y el Premio Nacional de Investigación Cultural de 2005.

FINA, SU TIMIDEZ Y EL SILENCIO

Años atrás, García-Marruz confesó que evitaba las entrevistas o hablar de sí misma porque se sentía "en esos casos como una violinista a la que le piden un concierto de flauta".

"Yo me comunico mejor con el silencio, sin el que no se podrían dar la poesía, la música, ni el encuentro con uno mismo", precisó entonces.

Trabajó desde 1962 como investigadora literaria en la Biblioteca Nacional José Martí de La Habana y desde su fundación, en 1977, hasta 1987 perteneció al Centro de Estudios Martianos, donde alcanzó la categoría de Investigador Literario, integrada al equipo realizador de la edición crítica de las Obras Completas de José Martí.

Mantuvo una especial dedicación al estudio de la obra de José Martí de la que son fruto “Temas martianos” -en tres series- y “Textos antiimperialistas de José Martí”, entre otros títulos.

Sus publicaciones incluyen Poemas (1942), Transfiguración de Jesús en el Monte (1947), Las miradas perdidas (1951), Visitaciones (1970), Poesías escogidas (1984), La familia de Orígenes (1997), Hablar de la poesía (1986) y Créditos de Charlot (1990), estos últimos ganadores del Premio de la Crítica de los años 1987 y 1991 en Cuba.

Juan no ha muerto: último adiós a Alexis Díaz de Villegas

Alexis Díaz de Villegas. (Foto: Facebook)

El actor, profesor y director de teatro Alexis Díaz de Villegas, protagonista del filme "Juan de los Muertos", falleció este viernes en La Habana, aquejado de cáncer, a los 56 años de edad, informaron colegas y medios de prensa.

El Consejo Nacional de las Artes Escénicas lamentó en Facebook el fallecimiento del actor en un post en el que destaca su prolífica carrera en el teatro, el cine y la televisión, además de su desempeño en la academia.

Nacido en Cumanayagua, Cienfuegos, en 1966, Díaz de Villegas integró el elenco original de “La cuarta pared”, puesta en escena por Víctor Varela, cuyo estreno en 1988 “estremeció el ámbito cultural cubano de ese momento”, señala la nota, que cita, entre otras, sus apariciones con el grupo Teatro Obstáculo en obras como “Ópera ciega”, “Segismundo ex Marqués” y “El arca”.

Cartel de la película "Juan de los muertos", protagonizada por Alexis Díaz de Villegas.
Cartel de la película "Juan de los muertos", protagonizada por Alexis Díaz de Villegas.

El actor se integró a Argos Teatro, fundado por Carlos Celdrán, en 1998, “en otra fase destacada de su trayectoria”, destaca el post. Con ese grupo estrenó “El Alma Buena de Se Chuán”, “La señorita Julia”, “Stockman: un enemigo del pueblo”, y “Vida y muerte de Pier Paolo Pasolini”.

Tras pasar por Teatro El Público, dirigido por Carlos Díaz, al que se incorporó en 2001, y sus apariciones en “La Gaviota”, “La Celestina”, “Fedra” y “Calígula”, entre otras puestas en escena, Díaz de Villegas se desempeñó como profesor del Instituto Superior de Arte (ISA) y dirigió “La otra orilla”, de Gao Xingjian.

Fundó luego su compañía, Impulso Teatro, a la que dedicó sus últimos años, y con la que puso en escena obras como “Insultos al público” y “Balada del pobre B.B”.

Entre sus actuaciones en el cine se cuentan “Entre ciclones”, “El cuerno de la abundancia” y la popular “Juan de los Muertos”, por la que será recordado por el gran público.


En un artículo sobre el fallecimiento del actor publicado en el diario independiente 14ymedio, el dramaturgo cubano exiliado en Madrid, Yunior García Aguilera, subraya que “Juan de los muertos es uno de los papeles más icónicos de nuestro cine y logra colocarse entre las más ingeniosas representaciones de ese animal nacional que somos”.

Dirigida por Alejandro Brugués, "Juan de los muertos", primer filme cubano de zombies, ganó en 2013 el premio Goya a la mejor película iberoamericana.

En medio de la filmación de la película, el actor fue diagnosticado con un linfoma no-Hodgkin, que años después provocó su fallecimiento.

García Aguilera, ex coordinador de la plataforma cívica Archipiélago, señala que Díaz de Villegas fue “un hombre que se empeñó en soñar y en que sus sueños fueran buenos, a pesar de vivir en un país de pesadillas”.

Presidente alemán conoce de primera mano la situación en Cuba en conversación con Tania Bruguera en Documenta 15

Tania Bruguera y el presidente de Alemania Frank Walter Steinmeier.

La artista cubana Tania Bruguera conversó en Kassel, Alemania, con el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier sobre "la realidad que vive el pueblo cubano bajo una dictadura".

"El régimen cubano no es, ni será nunca más, la única voz que se escuche", aseveró Bruguera desde la prestigiosa feria de arte DOCUMENTA 15, donde hay varias exhibiciones que abordan la represión en Cuba.

La reconocida artista divulgó fotos de su conversación con el presidente alemán y dijo que habían hablado "sobre la urgente necesidad de liberar a todos los presos de conciencia, los del 11J, los artistas presos, el nuevo código penal y la realidad que vive el pueblo cubano bajo una dictadura".

Una exhibición curada por Bruguera y su Instituto de Artivismo Hannah Arendt (INSTAR), por ejemplo, contiene imágenes de los artistas prisioneros de conciencia Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Castillo Pérez "El Osorbo".

"El régimen cubano no es, ni será nunca más, la única voz que se escuche. La sociedad civil cubana fuera y dentro del país se está ocupando con pasos firmes de hacer saber la verdad, la realidad que viven cada día los cubanos. Las burdas justificaciones de los que se han mantenido en pie con la propaganda por más de 60 años no serán eternas", afirmó la ganadora del prestigioso Premio Velázquez de Artes Plásticas 2021, que concede el Ministerio de Cultura y Deporte de España.

La muestra, que tiene lugar cada cinco años en la ciudad alemana de Kassel es considerada un evento importante en el calendario del arte internacional.


Bruguera también difundió otras imágenes de obras de los artistas cubanos Sandra Ceballos y Ezequiel Suárez, las cuales se refieren al artivismo (activismo y arte) en Cuba.


A inicios de junio en Los Angeles, mientras se llevaba a cabo la Cumbre de las Américas, Ceballos participó en una exhibición que abordaba el arte y la resistencia en Cuba. En mayo, Suárez presentó en el Museo Reina Sofía en España prácticas poético-críticas sobre la falta de libertad en Cuba.

En julio, en DOCUMENTA FIFTEEN, INSTAR tiene previsto exhibir un ciclo de cine sobre la realidad cubana.

Bruguera ha sido reconocida con otros premios internacionales como la Beca Guggenheim (EEUU), el Premio Príncipe Claus (Países Bajos) y el Meadows Prize (EEUU), entre otros.

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