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Cuba

El Maleconazo habría sido la peor pesadilla de un error de cálculo de Fidel Castro (VIDEO)

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El periodo especial en tiempos de paz debería llamarse realmente periodo ordinario, porque esa etapa, durante la cual el régimen perdió la subvención de la URSS y aún no tenía la de Venezuela, da la verdadera medida de lo que siempre habría sido Cuba bajo un castrismo obligado a valerse por si mismo.

Por eso el Maleconazo, del cual se cumple hoy un cuarto de siglo, debe entenderse como la respuesta más genuina y más espontánea de los cubanos al régimen.

Todo indica que se derivó de una operación organizada por Fidel Castro para crear otra válvula de escape como la del Mariel, y que la operación estuvo a punto de salirle mal, muy mal. A punto de costarle su dictadura.

Por primera vez, entre tanques de basura volcados que interrumpían el tráfico, las calles habaneras próximas al Malecón se llenaron de gritos de ¡Libertad!, ¡Abajo Fidel! y ¡Abajo la dictadura! Castro no previó que la válvula podía trabarse y desatar una explosión.

El maleconazo en una foto publicada por yusnaby.com
El maleconazo en una foto publicada por yusnaby.com

El foco inicial

Hay versiones contradictorias de cómo empezó todo. Varias fuentes dicen que el foco de la protesta estuvo en algún punto entre la Alameda de Paula y el Muelle de Luz, en la Avenida del Puerto, donde se había aglomerado un grupo de personas que empezaron a ser dispersadas por la policía.

Aparentemente algunos de los jóvenes del grupo levantaron la voz, desafiaron a los agentes, empezaron a gritar consignas contra el gobierno y avanzaron hacia el área del Malecón próxima al antiguo Palacio Presidencial, mientras se les iban uniendo otras personas y aumentaba el número de curiosos.

El reportero Rolando Nápoles, que entonces trabajaba en la televisora provincial capitalina CHTV, le contó al periodista de Radio Televisión Martí Alberto Müller que al llegar precisamente a la zona del Castillo de la Punta, cerca del antiguo Palacio Presidencial, “de pronto empiezan a sonar [disparos] y a tirar piedras”.

“Cuando empezamos a preguntar, ellos [personas de la muchedumbre] nos decían: ‘El problema es que dice Radio Martí que va a venir una lancha a buscarnos aquí al Puerto de La Habana”, relató Nápoles.

Eso explicaría por qué se aglomeró el grupo en la Avenida del Puerto cerca del Muelle de Luz, y también la acción de la policía al dispersarlo.

“Quiero hacer una aclaración: Radio Martí nunca transmitió que iba a ir una lancha a buscar [cubanos al puerto habanero]; todo lo contrario”, declaró en el mismo programa especial conducido por Müller la periodista Margarita Rojo, fundadora de Radio Martí que en agosto de 1994 trabajó en la cobertura del Maleconazo y luego formó parte del equipo de la emisora que visitaría el campamento de cubanos en la Base Naval de Guantánamo.

“Pero yo recuerdo que eso es lo que me dijeron varias personas” en el lugar aquel día, insistió Nápoles refiriéndose al rumor escuchado en la calle.

La voz de lo que estaba pasando en el Malecón no tardó en correr por toda La Habana. Hay incluso testimonios de que desde la Víbora partió hacia el Malecón un ómnibus de la Ruta 15 con personas que conocían por vivencia propia, o por boca de sus familiares, lo sucedido en 1980 en la Embajada de Perú.

"Por el trayecto iba recogiendo personas que le sacaban la mano. 'Voy para el Malecón', les decía", contó Iván García hace cinco años en estas mismas páginas. "Cada pasajero que subía contaba una versión nueva de lo que estaba aconteciendo. 'La gente ha roto las vidrieras de las shoppings y están robando comida, productos de aseo, ropa y zapatos. Han volcado carros de patrullas. Parece que ‘esto’ [el gobierno] se jodió', comentaban".

La ansiedad de los cubanos en medio del periodo ordinario no habría sido suficiente para desatar las expectativas de una súbita aparición de embarcaciones de rescate frente a las costas de La Habana, pero sí ​un rumor que hubiese echado a rodar la Seguridad del Estado por orden de Fidel Castro para crear las condiciones que abrieran otra válvula de escape como la del Mariel.

Eso fue justamente lo que terminó ocurriendo más tarde, cuando el gobierno anunció, con un eufemismo digno de los manuales estalinistas, que los cubanos “podían emigrar por sus propios medios”.

Y lo había anticipado el propio Castro en la televisión, culpando de todo –vaya sorpresa—al enemigo del norte: “Si Estados Unidos no toma medidas rápidas y eficientes para que cese el estímulo a las salidas ilegales del país, entonces nosotros nos sentiremos en el deber de darles instrucciones a los guardafronteras [para] que no obstaculicen ninguna embarcación que quiera salir de Cuba”.

La Verdad del Maleconazo
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El caldo de cultivo

A la altura de 1994, los pocos años transcurridos desde la caída de la Unión Soviética habían erosionado la economía y, con ella, la vida cotidiana en Cuba como nunca antes desde 1959.

El régimen hablaba de la inminencia de la “Opción Cero”, que habría llevado a las autoridades a emplazar ollas colectivas a nivel de barrio para distribuir, e incluso cocinar en grupos, los muy escasos alimentos racionados.

Apagones cotidianos de 10 y 12 horas, falta de combustible, pésimo servicio de transporte público, bodegas y tiendas vacías y un mercado negro también mal abastecido y, por lo tanto, implacable con los que no tuvieran algunos dólares o muchísimos pesos para pagar leche, pan, huevos, viandas y –excepcionalmente— carne. Y la malnutrición y su consecuente déficit de vitaminas haciendo estragos.

Poco más de un año antes del Maleconazo, el 4 de mayo de 1993, el viceministro cubano de Salud Jorge Antelo Pérez se dirigió a la 46 Asamblea de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra no para presumir de que Cuba fuera una potencia médica, sino para pedir ayuda ante una epidemia de neuritis óptica.

“Hasta el día 30 de abril hemos tenido, en total, desde que comenzó la epidemia, 25,959 casos, de ellos 19,820 en la forma predominantemente óptica, 5,547 en la forma predominantemente periférica y 301 en otras formas clínicas”, dijo Antelo Pérez.

Lo hizo no sin antes quejarse del “injusto y cruel bloqueo”, de “la pérdida abrupta de nuestros justos términos de intercambio comercial con la antigua Unión Soviética y otros países del antiguo campo socialista”, y de “adversidades naturales como la mayor tormenta de este siglo”.

Días antes del Maleconazo, el 13 de julio de 1994, varias familias habaneras fueron víctimas de la masacre del Remolcador 13 de Marzo, de la cual tuvieron noticia los cubanos en la isla a través de Radio Martí.

Fidel Castro en la Televisión Cubana en 1994. AFP/ Adalberto Roque
Fidel Castro en la Televisión Cubana en 1994. AFP/ Adalberto Roque

Caos en el Malecón

Además de la gente a pie y en bicicleta en las calles, se veían muchos curiosos en los balcones de los edificios circundantes. En medio de los gritos de ¡Libertad, libertad, libertad!, algunos manifestantes empezaron a tirar piedras contra vidrieras de tiendas exclusivas para turistas y contra cristales como los del Hotel Deauville que, según testimonia la cubanoamericana entonces de visita en la isla Rafaela González, quedaron completamente destrozados.

No tardaron en aparecer camiones de la policía con la orden de reprimir los disturbios, pero la muchedumbre estaba fuera de control. Se estima que la multitud llegó a ser de unas 20 mil personas.

Agentes del Ministerio del Interior vestidos de uniforme, e incluso algunos vestidos de civil, fueron fotografiados con armas en las manos. Estacionaron uno de los camiones de la policía en medio de la avenida para interrumpir el tráfico frente al Malecón, a la altura de las calles Crespo y Colón.

Al menos una de las fotos tomadas ese día muestra un volante en el suelo con la inscripción ¡Viva Cuba Libre! "Cerca del Hotel Deauville se veía un carro patrullero destrozado a pedradas", escribe Iván García.

En las inmediaciones del Parque Maceo fueron vistos camiones militares con remolques que llevaban ametralladoras y agentes de las conocidas Avispas Negras, las tropas especiales de las Fuerzas Armadas.

Fue necesaria una operación urgente de los aparatos represivos para controlar aquel foco “contrarrevolucionario” en las calles. La movilización de las Brigadas de Respuesta Rápida y del Contingente Blas Roca Calderío, que desplegó a “civiles” armados con cabillas envueltas en papel periódico y otros camuflajes, mostró entonces el verdadero rostro de la “revolución”.

Poco después de las 4 de la tarde apareció Fidel Castro en el área cercana al Paseo del Prado. Las imágenes de video lo muestran acompañado, entre otros, de Carlos Lage, Jorge Lezcano y José Miyar Barruecos.

Ya casi todo estaba bajo control de los aparatos represivos. Solo faltaba la coda del gran líder.

“Se estaban produciendo provocaciones contra la policía en distintos lugares”, diría Castro en la televisión cubana.

La versión de los protagonistas era muy diferente.

“El pueblo ha venido aquí por su propia cuenta, inofensivo, con las manos y con la boca nada más, y los están repeliendo con cabillas la gente del Blas Roca, y la policía está tirando tiros”, dijo a cámara uno de los tantos jóvenes que llenaron las calles.

En su recorrido por la zona, y más tarde en la televisión, Fidel Castro insistió en que la policía no usara sus armas de fuego.

Ni un tiro, dijo, pero nada más lejos de la bondad ni de la preocupación por su pueblo. Lo que pasa es que sabía que un solo muerto a manos de la policía en esas circunstancias habría sido una chispa demasiado difícil de apagar.

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Informe de Cuba ante la 77ª Asamblea General de la SIP

Cubanos captaron en sus teléfonos los sucesos del 11 de julio. (AP/Eliana Aponte, file)

La dictadura pierde la batalla en internet y lucha para no perder también la calle. Este ha sido el semestre más difícil para los cubanos y la dictadura en los últimos 25 años. El 11 de julio, las dos fuerzas, el poder y el pueblo, terminaron mirándose las caras en unas protestas masivas –mayormente pacíficas, hasta que el gobierno ordenó reprimirlas- con una dimensión que no se había visto antes en el país.

El 11 de julio, los gritos de las multitudes corroboraron varias certezas anunciadas por años en la prensa independiente: los cubanos la están pasando mal por la falta de medicinas, comida, dinero, esperanzas y libertad.

La mayoría del pueblo quiere un cambio de gobierno, pero la dictadura reprime con violencia indiscriminada y manipulando el sistema de justicia. Las redes sociales y el acceso a internet son determinantes en la movilización de la ciudadanía a nivel nacional. Pese a la represión, un grupo de activistas está convocando a una nueva jornada de protesta para el 15 de noviembre.

Tres hechos sobresalen en este período: el encarcelamiento de los periodistas independientes Lázaro Yuri Valle Roca y Esteban Rodríguez, la represión de las protestas del 11 de julio y la entrada en vigor del Decreto-Ley 35, que restringe aún más las libertades en internet.

El 30 de abril se produjo una protesta de seis personas en la calle Obispo, en La Habana Vieja, a la que se sumaron transeúntes. Fueron arrestados y llevados a distintas prisiones. Entre los detenidos estaban Mary Karla Ares, reportera del boletín Amanecer Habanero, que trasmitió en vivo la protesta, y Esteban Rodríguez, activista y reportero de ADN Cuba, quien en noviembre había participado en la huelga de hambre en la casa del artista Luis Manuel Otero, en el barrio San Isidro, de La Habana.

Mary Karla Ares fue excarcelada el 29 de mayo, pero a cambio se le impuso reclusión domiciliaria, que aún afronta. Esteban Rodríguez continúa en prisión, donde contrajo dos veces Covid-19. Ambos están siendo acusados por "desorden público" y "resistencia", delitos que, sumados, acarrean varios años de cárcel.

Lázaro Yuri Valle Roca, periodista y activista, director del blog digital Delibera y de su canal de YouTube homónimo, fue detenido el 15 de junio tras acudir a una citación policial en La Habana. La Seguridad del Estado lo investigaba por haber organizado, filmado y publicado el video del lanzamiento de unos panfletos anticastristas en una esquina en Centro Habana.

Además de permanecer incomunicado y sin asistencia legal, el periodista hizo una huelga de hambre que empeoró su estado de salud. El régimen lo acusa de "propaganda enemiga" y "desacato". Podría enfrentar una pena de diez años por estos delitos.

Otro encarcelamiento notorio fue el del artista Hamlet Lavastida, novio de la escritora y periodista Katherine Bisquet, quien había sido una de las acuarteladas en casa de Luis Manuel Otero en noviembre, y quien grabó el violento desalojo de los manifestantes. Lavastida fue encarcelado al terminar la cuarentena obligatoria tras su regreso del extranjero.

Su novia fue sometida a reclusión domiciliaria y presionada por la Seguridad del Estado a abandonar el país, como única alternativa para obtener la libertad de Lavastida, quien en septiembre también se fue del país.

Continúa preso el youtuber Yoandi Montiel, conocido como El Gato de Cuba, tras hacer una sátira contra el presidente Miguel Díaz-Canel.

El 11 de julio, un joven vendedor de tarjetas telefónicas, Yoan de la Cruz, trasmitió en vivo e hizo viral un video sobre la protesta pacífica y espontánea de cientos de personas caminando hacia el gobierno municipal de San Antonio de los Baños, para reclamar contra el gobierno, los apagones, los problemas económicos y la falta de vacunación adecuada.

En menos de dos horas, nuevos videos y trasmisiones en vivo llegaron a las redes sociales, con protestas de cientos de personas en ciudades como Palma Soriano, Güines y Morón. Mientras tanto, por Whatsapp, Telegram y Facebook se convocó a manifestaciones en otras ciudades y se viralizaron videos y mensajes en todas las redes sociales.

La primera detención de un periodista se registró cerca de las 3 de la tarde. Fue Iris Mariño, de La Hora de Cuba, arrastrada violentamente y sin previo aviso fuera de la protesta pacífica en el casco histórico de Camagüey por agentes de civil de la Seguridad del Estado y de la Policía Nacional Revolucionaria.

Diez minutos después fueron arrestados Henry Constantín y Neife Rigau, en el mismo lugar. Orelvis Cabrera y Alberto Corzo fueron detenidos en Matanzas; Maykel González Vivero, en La Habana; Rolando Rodríguez Lobaina y Niober García Fournier, en Guantánamo. A las 4 de la tarde el presidente Díaz-Canel declaró por televisión que "la orden de combate está dada; a la calle los revolucionarios". Abrió así una represión profunda contra las protestas pacíficas.

Ese día no pudieron salir a la calle, por vigilancia policial afuera de sus casas, los reporteros Luz Escobar, Héctor Luis Valdés, Frank Abel García, Mary Karla Ares, Danilo Carrasco, Juan Manuel Moreno, Iliana Hernández, Mabel Páez, Reisel Acosta, Yhosan Torres, Onelsys Díaz, Jorge Luis Romero, Yusleidy Romero, Yanaisy Quesada, Flora Quiñones, Roilán López, Héctor Sierra, Ariorny Ramos, Yaima Cabrera, Wilfredo Fajardo, Ever Fonseca, Martha Liset Sánchez, Raúl Pérez, Aliena Palmero, Maikel Jiménez, Deisy Martínez, Vivian Feo, Manuel Martínez, Yanela Reyes, Orlidia Barceló, Carlos Cárdenas, Pedro Luis Hernández y María Matienzo. Esa restricción duró días y hasta semanas para algunos periodistas.

El fotógrafo Ramón Espinosa, de la AP, fue golpeado. El fotógrafo Iván Alcaraz, de la televisión estatal, fue arrestado. En los días siguientes fueron detenidos los reporteros Camila Acosta, Yosvani Sepúlveda y Pedro Luis Hernández.

El 11 de julio las autoridades cortaron el uso de todos los servicios de internet y telefonía móvil y bloquearon las principales redes sociales y servicios de mensajería. El apagón de internet duró tres días.

Desde entonces, muchos ciudadanos son perseguidos por publicar en sus redes sociales contenido molesto al régimen. Algunos recibieron "advertencias" de defensores del gobierno y citaciones policiales, solo por tener contenido de las protestas en las redes. La amenaza policial ordenaba borrar materiales o que dieran información sobre líderes de las protestas.

El 17 de agosto entró en vigor la más explícita mordaza legal a la libertad de expresión en Internet: Decreto-Ley 35 "De las Telecomunicaciones, las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el uso del Espectro Radioeléctrica". También entraron en vigencia dos decretos del Consejo de Ministros y tres resoluciones del Ministerio de las Comunicaciones.

La resolución más nociva, la 108, recoge una lista de "incidentes de ciberseguridad" según diferentes niveles de peligrosidad. Califica de "muy alto" la "subversión social", descrita como "pretender alterar el orden público, alterar la indisciplina social"; justamente esta fue la medida esgrimida por policías, fiscales y jueces del régimen para detener, multar o encarcelar a cientos de los manifestantes del 11 de julio.

El ciberterrorismo se define como cualquier acción "mediante el uso de las TIC cuya finalidad es subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas y de masas, las estructuras económicas y sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o abstenerse de hacerlo".

Además, considera de peligro "alto", la divulgación "de noticias falsas, mensajes ofensivos, difamación con impacto en el prestigio del país" y la difusión "a través de las infraestructuras, plataformas o servicios de telecomunicaciones/TIC de contenidos que atentan contra los preceptos constitucionales, sociales y económicos del Estado, inciten a movilizaciones u otros actos que alteren el orden público; difundan mensajes que hacen apología a la violencia, accidentes de cualquier tipo que afecten la intimidad y dignidad de las personas".

El artículo 3 del Decreto-Ley 35 declara como primer objetivo: "Coadyuvar a que la utilización de los servicios de telecomunicaciones sean un ins­trumento para la defensa de la Revolución", lo cual indica el ánimo represivo y monopólico de las telecomunicaciones.

Se teme que la actualización del Código Penal incluya estas sanciones.

A raíz de la convocatoria de un grupo activista a la protesta del 15 de noviembre, empezó la represión contra los firmantes del documento. Sus casas fueron sitiadas y los cortes de las comunicaciones han vuelto a hacerse frecuentes para activistas y periodistas independientes.

El país sigue en manos de un régimen que gobierna con un manojo de leyes, cuya raíz está en la constitución impuesta en 2018 y que limita todos los derechos humanos y consagra la primacía de la voluntad de la cúpula gobernante.

Los periodistas y trabajadores de medios de prensa independientes que han sufrido cárcel o detenciones en el periodo son –además de los ya mencionados como detenidos a raíz del 11 de julio y de los que recibieron medidas de prisión o reclusión domiciliaria: Héctor Luis Valdés, Osmel Almaguer, Yoe Suárez, Leonel Rodríguez, Waldo Fernández, Mauricio Mendoza, la youtuber Ruhama Fernández, Jorge Enrique Rodríguez, Yoel Acosta y Enrique Díaz.

La totalidad de los encarcelamientos y detenciones incluye también interrogatorios, amenazas, incomunicación con familiares y abogados, suministro de agua y alimentación deficientes, entre otras violaciones de los derechos humanos del reportero.

Prohibiciones de salir a la calle, hechas a través de agentes apostados en las puertas de sus viviendas, medidas cautelares de reclusión domiciliaria o de llamadas telefónicas, han sufrido Camila Acosta, Luz Escobar, Roberto Rodríguez, José Antonio Fornaris, Amarilis Cortina, María Matienzo, Mary Karla Ares, Neife Rigau, Iris Mariño, Héctor Luis Valdés, Henry Constantín y Orelvys Cabrera.

Citados a "entrevistas", para ser interrogados o amenazados en dependencias policiales, fueron Vladimir Turró, Yadisley Rodríguez, Yusleidy Romero, Ariel Maceo, Yoe Suárez, Yadiris Luis, Mario Ramírez y Héctor Luis Valdés.

La youtuber Ruhama Fernández fue víctima de un allanamiento en su casa, en el que la despojaron de su equipo de trabajo.

El 13 de julio, la sede del medio independiente La Hora de Cuba, vivienda de Neife Rigau y Henry Constantín, sufrió un registro con más de 21 efectivos del Ministerio del Interior, mientras los periodistas estaban presos por tratar de cubrir las protestas del 11 de julio. Los agentes sustrajeron decenas de artículos de trabajo y ocio y les fotografiaron documentos y enseres privados. Les devolvieron los bienes tras ser liberados, pero algunos en mal estado.

En Santiago de Cuba sufrió registro y decomiso de bienes de trabajo el reportero José Antonio López.

Fueron multados o recibieron actas de advertencia por su trabajo los reporteros Yoe Suárez, Niober García, Iris Mariño, Rolando Rodríguez, Orelvys Cabrera, Neife Rigau, Henry Constantín y Yoel Acosta.

Cortes prolongados de sus servicios de internet y telefonía experimetaron Luz Escobar, Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, Neife Rigau, María Matienzo, Abu Dujanah Tamayo.

Amenazas a sus familiares o amistades sufrieron Augusto César San Martín y Neife Rigau.

Recibieron diferentes tipos de amenazas, además de todos los que fueron citados o detenidos y que se mencionan arriba: Jorge Enrique Rodríguez, Yoe Suárez, Yaima Pardo y Nachely Rivero.

Siguen con prohibición de viajar fuera de Cuba los reporteros y trabajadores de medios: Camila Acosta, Iliana Hernández, Luz Escobar, Reinaldo Escobar, Yoe Suárez, Anais Remón, Henry Constantin, Iris Mariño, Inalkis Rodríguez, Mario Ramírez, Sol García, Yunier Gutiérrez, Julio Aliaga, Víctor Manuel Domínguez, Niober García, Boris González, Odalina Guerrero, Leydis Tabares, Roberto de Jesús Quiñones y Rosalia Viñas.

Fueron arrestadas, citadas o interrogadas fuentes periodísticas y personas entrevistadas por Camila Acosta, Nachely Rivero y Henry Constantín.

SIP intercede por Esteban, Yuri Valle y El Gato de Cuba; pide a la prensa poner los ojos sobre el 15N (VIDEO)

Yoandi Montiel Hernández, "El Gato de Cuba". (Foto tomada de su perfil de Facebook)

La 77ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se celebra de manera virtual del 19 al 22 de octubre, ha publicado una resolución en la que denuncia el encarcelamiento de periodistas e influencers cubanos.

El documento condena el encarcelamiento y solicita la inmediata liberación de los reporteros Lázaro Yuri Valle y Esteban Rodríguez, y del youtuber Yoandi Montiel "El Gato de Cuba".

También pide al régimen comunista que deje sin efecto los procesos judiciales contra Mary Karla Ares y Camila Acosta. La SIP ha resuelto "exigir al gobierno que cese la persecución policial y judicial contra periodistas independientes y su práctica de obligarlos al destierro y que cese la represión en las redes sociales contra aquellos que ejercen su derecho a la crítica y el disenso".

La Asamblea acordó demandar "la remoción de leyes que criminalizan la actividad periodística y de los ciudadanos por ejercer su derecho a la libertad de prensa y de Expresión".

Por último, el organismo regional se comprometió a alertar a la prensa hemisférica y a los organismos internacionales "sobre la nueva ola de represión que el gobierno ya desató contra los organizadores de una protesta social convocada para el 15 de noviembre".

El miércoles, Henry Constantín, director de la publicación independiente La Hora de Cuba, denunció la escalada represiva en la isla y llamó la atención sobre la ofensiva contra periodistas y activistas ante la inminente manifestación convocada por la Plataforma Archipiélago.

"He sido víctima de una discriminación por motivos políticos"

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Reuters: Cuba llega a un acuerdo con el Club de París para posponer deuda hasta 2022

Una bandera cubana en una calle de La Habana. (REUTERS/Alexandre Meneghini)

El gobierno cubano llegó a un acuerdo con el Club de París para posponer hasta 2022 el pago anual de su deuda que vence en noviembre, según un reporte exclusivo de la agencia de noticias Reuters.

El acuerdo, establecido para naciones acreedoras del Club finanaciero, se supo por informes de diplomáticos de cinco de los gobiernos involucrados.

Reuters afirma que esta es la última señal de que el país comunista está sufriendo una grave crisis cambiaria.

El acuerdo del Club de París de 2015 perdonó 8,500 millones de dólares de los 11,100 millones de la deuda que Cuba dejó de pagar en 1986, más los cargos.

Según la agencia de prensa británica, el régimen acordó reembolsar el resto en cuotas anuales hasta 2033, sin embargo no cumplió parcialmente con sus obligaciones en 2019 e incumplió totalente el año pasado.

Los diplomáticos mencionados dijeron que Cuba ahora se ha retrasado en unos 200 millones de dólares en pagos, incluido este año.

Cuba, dice Reuters, depende en gran medida del turismo para inyectar divisas extranjeras que tanto necesita su economía estatal y, además, para obtener el efectivo que necesita para reembolsar a los prestamistas.

La isla no es miembro del Fondo Monetario Internacional ni del Banco Mundial.

Gobierno anuncia relajamiento total y fiestas por 502 de fundación de La Habana

Habaneros en el Malecón. (AP/Ramon Espinosa)

Las autoridades de La Habana anunciaron este miércoles más detalles de la reapertura y flexibilización de las medidas por el azote del COVID-19, que mantuvo a la capital cubana como epicentro de la crisis sanitaria durante meses tras la apertura de fronteras en noviembre de 2020.

El gobernador de La Habana, Reinaldo García Zapata, dijo en una conferencia de prensa con medios estatales que el relajamiento casi total de las restricciones responde a que “en las últimas 11 semanas hay una reducción paulatina del número de casos positivos a la covid-19”.

Las cifras oficiales, que no es posible comprobar de manera independiente, arrojan un promedio de "100 casos diarios”, y los casos graves y críticos, así como los fallecidos, "se han reducido considerablemente", afirmó el funcionarario.

El gobierno cubano ha apostado con la reapertura del país al tránsito nacional e internacional de personas a la efectividad de sus vacunas contra el COVID-19. Cubanos de la isla han denunciado el fallecimiento, o la enfermedad crítica de familiares vacunados.

El gobernador de La Habana asegura que el 100% de la población de la ciudad "debe estar vacunada" para el 15 de noviembre, fecha que se abrirán las fronteras.

Antes de ese día, dijo el funcionario, se restablecerá el transporte interprovincial, suspendido hasta ahora, y quedarán eliminadas "todas las restricciones para circular entre provincias". Se reestablecerán los puntos de embarques interprovinciales y los servicios de trenes nacionales, y se abrirá el servicio marítimo a la Isla de la Juventud, agregó.

Desde este miércoles ha quedado eliminada en La Habana la restricción de movilidad en la ciudad, retomándose el servicio de “confronta” de ómnibus en altas horas de la noche y la madrugada en el transporte urbano.

Bibliotecas, teatros, cabarets, círculos sociales y otras instalaciones recreativas reabrirán al público con capacidad reducida, "para evitar las aglomeraciones", señaló el funcionario.

Este miércoles se confirmaron de manera oficial 1,550 nuevos contagios en el país (94 de ellos en La Habana) y solo 13 fallecidos por coronavirus.

Las cifras descienden por día, mientras pobladores se quejan de deficiencias en los servicios de atención médica y denuncian que el gobierno manipula las estadísticas a su favor, para justificar la reapertura del día 15 de noviembre.

"Que bueno, dentro de poco sacan una lista de resucitados", comentó con sarcasmo Andy Montañés Correa en el reporte diario que ofrece el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba en su cuenta de Facebook.

Comentarios de usuarios en el reporte del MINSAP en Facebook.
Comentarios de usuarios en el reporte del MINSAP en Facebook.

Mientras, un usuario de Twitter que se identifica como El profesor #SOSCuba publicó este martes un video de una fiesta multitudinaria en el Parque Almendares con música en vivo, celebrada en la tarde del sábado.

"Estas son las cosas que te hacen preguntarte ¿Vale la pena? La dictadura se apresuró en la apertura porque el #15NCuba no los quiere gritando LIBERTAD, sino "Pepa, y agua pa' la seca", escribió en referencia a la Marcha Cívica por el Cambio convocada por parte de la sociedad civil para el mismo día en que las autoridades anuncian el fin de las medidas restrictivas por la pandemia.

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