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Cuba

El Maleconazo habría sido la peor pesadilla de un error de cálculo de Fidel Castro (VIDEO)

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El periodo especial en tiempos de paz debería llamarse realmente periodo ordinario, porque esa etapa, durante la cual el régimen perdió la subvención de la URSS y aún no tenía la de Venezuela, da la verdadera medida de lo que siempre habría sido Cuba bajo un castrismo obligado a valerse por si mismo.

Por eso el Maleconazo, del cual se cumple hoy un cuarto de siglo, debe entenderse como la respuesta más genuina y más espontánea de los cubanos al régimen.

Todo indica que se derivó de una operación organizada por Fidel Castro para crear otra válvula de escape como la del Mariel, y que la operación estuvo a punto de salirle mal, muy mal. A punto de costarle su dictadura.

Por primera vez, entre tanques de basura volcados que interrumpían el tráfico, las calles habaneras próximas al Malecón se llenaron de gritos de ¡Libertad!, ¡Abajo Fidel! y ¡Abajo la dictadura! Castro no previó que la válvula podía trabarse y desatar una explosión.

El maleconazo en una foto publicada por yusnaby.com
El maleconazo en una foto publicada por yusnaby.com

El foco inicial

Hay versiones contradictorias de cómo empezó todo. Varias fuentes dicen que el foco de la protesta estuvo en algún punto entre la Alameda de Paula y el Muelle de Luz, en la Avenida del Puerto, donde se había aglomerado un grupo de personas que empezaron a ser dispersadas por la policía.

Aparentemente algunos de los jóvenes del grupo levantaron la voz, desafiaron a los agentes, empezaron a gritar consignas contra el gobierno y avanzaron hacia el área del Malecón próxima al antiguo Palacio Presidencial, mientras se les iban uniendo otras personas y aumentaba el número de curiosos.

El reportero Rolando Nápoles, que entonces trabajaba en la televisora provincial capitalina CHTV, le contó al periodista de Radio Televisión Martí Alberto Müller que al llegar precisamente a la zona del Castillo de la Punta, cerca del antiguo Palacio Presidencial, “de pronto empiezan a sonar [disparos] y a tirar piedras”.

“Cuando empezamos a preguntar, ellos [personas de la muchedumbre] nos decían: ‘El problema es que dice Radio Martí que va a venir una lancha a buscarnos aquí al Puerto de La Habana”, relató Nápoles.

Eso explicaría por qué se aglomeró el grupo en la Avenida del Puerto cerca del Muelle de Luz, y también la acción de la policía al dispersarlo.

“Quiero hacer una aclaración: Radio Martí nunca transmitió que iba a ir una lancha a buscar [cubanos al puerto habanero]; todo lo contrario”, declaró en el mismo programa especial conducido por Müller la periodista Margarita Rojo, fundadora de Radio Martí que en agosto de 1994 trabajó en la cobertura del Maleconazo y luego formó parte del equipo de la emisora que visitaría el campamento de cubanos en la Base Naval de Guantánamo.

“Pero yo recuerdo que eso es lo que me dijeron varias personas” en el lugar aquel día, insistió Nápoles refiriéndose al rumor escuchado en la calle.

La voz de lo que estaba pasando en el Malecón no tardó en correr por toda La Habana. Hay incluso testimonios de que desde la Víbora partió hacia el Malecón un ómnibus de la Ruta 15 con personas que conocían por vivencia propia, o por boca de sus familiares, lo sucedido en 1980 en la Embajada de Perú.

"Por el trayecto iba recogiendo personas que le sacaban la mano. 'Voy para el Malecón', les decía", contó Iván García hace cinco años en estas mismas páginas. "Cada pasajero que subía contaba una versión nueva de lo que estaba aconteciendo. 'La gente ha roto las vidrieras de las shoppings y están robando comida, productos de aseo, ropa y zapatos. Han volcado carros de patrullas. Parece que ‘esto’ [el gobierno] se jodió', comentaban".

La ansiedad de los cubanos en medio del periodo ordinario no habría sido suficiente para desatar las expectativas de una súbita aparición de embarcaciones de rescate frente a las costas de La Habana, pero sí ​un rumor que hubiese echado a rodar la Seguridad del Estado por orden de Fidel Castro para crear las condiciones que abrieran otra válvula de escape como la del Mariel.

Eso fue justamente lo que terminó ocurriendo más tarde, cuando el gobierno anunció, con un eufemismo digno de los manuales estalinistas, que los cubanos “podían emigrar por sus propios medios”.

Y lo había anticipado el propio Castro en la televisión, culpando de todo –vaya sorpresa—al enemigo del norte: “Si Estados Unidos no toma medidas rápidas y eficientes para que cese el estímulo a las salidas ilegales del país, entonces nosotros nos sentiremos en el deber de darles instrucciones a los guardafronteras [para] que no obstaculicen ninguna embarcación que quiera salir de Cuba”.

La Verdad del Maleconazo
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El caldo de cultivo

A la altura de 1994, los pocos años transcurridos desde la caída de la Unión Soviética habían erosionado la economía y, con ella, la vida cotidiana en Cuba como nunca antes desde 1959.

El régimen hablaba de la inminencia de la “Opción Cero”, que habría llevado a las autoridades a emplazar ollas colectivas a nivel de barrio para distribuir, e incluso cocinar en grupos, los muy escasos alimentos racionados.

Apagones cotidianos de 10 y 12 horas, falta de combustible, pésimo servicio de transporte público, bodegas y tiendas vacías y un mercado negro también mal abastecido y, por lo tanto, implacable con los que no tuvieran algunos dólares o muchísimos pesos para pagar leche, pan, huevos, viandas y –excepcionalmente— carne. Y la malnutrición y su consecuente déficit de vitaminas haciendo estragos.

Poco más de un año antes del Maleconazo, el 4 de mayo de 1993, el viceministro cubano de Salud Jorge Antelo Pérez se dirigió a la 46 Asamblea de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra no para presumir de que Cuba fuera una potencia médica, sino para pedir ayuda ante una epidemia de neuritis óptica.

“Hasta el día 30 de abril hemos tenido, en total, desde que comenzó la epidemia, 25,959 casos, de ellos 19,820 en la forma predominantemente óptica, 5,547 en la forma predominantemente periférica y 301 en otras formas clínicas”, dijo Antelo Pérez.

Lo hizo no sin antes quejarse del “injusto y cruel bloqueo”, de “la pérdida abrupta de nuestros justos términos de intercambio comercial con la antigua Unión Soviética y otros países del antiguo campo socialista”, y de “adversidades naturales como la mayor tormenta de este siglo”.

Días antes del Maleconazo, el 13 de julio de 1994, varias familias habaneras fueron víctimas de la masacre del Remolcador 13 de Marzo, de la cual tuvieron noticia los cubanos en la isla a través de Radio Martí.

Fidel Castro en la Televisión Cubana en 1994. AFP/ Adalberto Roque
Fidel Castro en la Televisión Cubana en 1994. AFP/ Adalberto Roque

Caos en el Malecón

Además de la gente a pie y en bicicleta en las calles, se veían muchos curiosos en los balcones de los edificios circundantes. En medio de los gritos de ¡Libertad, libertad, libertad!, algunos manifestantes empezaron a tirar piedras contra vidrieras de tiendas exclusivas para turistas y contra cristales como los del Hotel Deauville que, según testimonia la cubanoamericana entonces de visita en la isla Rafaela González, quedaron completamente destrozados.

No tardaron en aparecer camiones de la policía con la orden de reprimir los disturbios, pero la muchedumbre estaba fuera de control. Se estima que la multitud llegó a ser de unas 20 mil personas.

Agentes del Ministerio del Interior vestidos de uniforme, e incluso algunos vestidos de civil, fueron fotografiados con armas en las manos. Estacionaron uno de los camiones de la policía en medio de la avenida para interrumpir el tráfico frente al Malecón, a la altura de las calles Crespo y Colón.

Al menos una de las fotos tomadas ese día muestra un volante en el suelo con la inscripción ¡Viva Cuba Libre! "Cerca del Hotel Deauville se veía un carro patrullero destrozado a pedradas", escribe Iván García.

En las inmediaciones del Parque Maceo fueron vistos camiones militares con remolques que llevaban ametralladoras y agentes de las conocidas Avispas Negras, las tropas especiales de las Fuerzas Armadas.

Fue necesaria una operación urgente de los aparatos represivos para controlar aquel foco “contrarrevolucionario” en las calles. La movilización de las Brigadas de Respuesta Rápida y del Contingente Blas Roca Calderío, que desplegó a “civiles” armados con cabillas envueltas en papel periódico y otros camuflajes, mostró entonces el verdadero rostro de la “revolución”.

Poco después de las 4 de la tarde apareció Fidel Castro en el área cercana al Paseo del Prado. Las imágenes de video lo muestran acompañado, entre otros, de Carlos Lage, Jorge Lezcano y José Miyar Barruecos.

Ya casi todo estaba bajo control de los aparatos represivos. Solo faltaba la coda del gran líder.

“Se estaban produciendo provocaciones contra la policía en distintos lugares”, diría Castro en la televisión cubana.

La versión de los protagonistas era muy diferente.

“El pueblo ha venido aquí por su propia cuenta, inofensivo, con las manos y con la boca nada más, y los están repeliendo con cabillas la gente del Blas Roca, y la policía está tirando tiros”, dijo a cámara uno de los tantos jóvenes que llenaron las calles.

En su recorrido por la zona, y más tarde en la televisión, Fidel Castro insistió en que la policía no usara sus armas de fuego.

Ni un tiro, dijo, pero nada más lejos de la bondad ni de la preocupación por su pueblo. Lo que pasa es que sabía que un solo muerto a manos de la policía en esas circunstancias habría sido una chispa demasiado difícil de apagar.

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Gobierno amenaza a dueños de cafeterías de Sancti Spíritus con quitarle las licencias

Una cafetería en Santi Spíritus. (Archivo)

El Gobierno de Sancti Spíritus advirtió este jueves a los cuentapropistas del sector gastronómico que sus licencias serán retiradas si no regresan a ofrecer servicio.

En una reunión con funcionarios del Consejo de la Administración de la provincia, el Partido e inspectores estatales, un grupo de cuentapropistas que elaboran y venden alimentos, y que actualmente se niegan a trabajar en protesta por el tope de precios, fueron informados de que perderán sus permisos operacionales si no regresan a trabajar.

Los cuentapropistas "han sido amenazados de que si no abastecen los locales les van a retirar su licencia", dijo a Radio Televisión Martí el periodista independiente Adriano Castañeda.

Vendedores de alimentos en riesgo de perder licencias si no vuelven al trabajo
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El periodista criticó la imposición gubernamental pues considera que los precios topados "no están acordes con la realidad" del costo de la materia prima.

"Ahora se ha creado un problema muy grande (....), la gente dice 'yo quería que bajaran estos productos', pero ahora ni una cosa ni la otra", y el gobierno está desesperado "porque las cosas se están tornando bien difíciles", señaló Castañeda.

El desabastecimiento actual en el territorio en cafeterías y puestos de venta, así como en los mercados agropecuarios, es crítico, según la también comunicadora Aimara Peña González.

"El asunto de los precios topados está dando mucho de qué hablar en ese sector cuentapropista que hoy está prácticamente sin trabajar. Los puntos de preparación de alimentos ligeros que había en todas partes de la ciudad, donde se compraba el pan con jamón, el refresco, el batido (...) hay muchos cerrados porque, por supuesto, no les da ganancia venderlos con los nuevos precios que el gobierno les ha impuesto", explicó.

Durante una reciente visita a la Plaza del Mercado de Sancti Spíritus, Peña González encontró los puestos de venta de viandas y vegetales cerrados.

Las autoridades de la provincia toparon los precios del sector gastronómico el pasado 15 de agosto.

Polizón cubano logra pasar el primer trámite para el asilo político

Yunier García Duarte es detenido a su llegada al aeropuerto de Miami.

Autoridades estadounidenses reconocieron el miércoles el "miedo creíble" al polizón cubano Yunier García Duarte, quien llegó a Miami la semana pasada escondido en el compartimento de equipaje de un avión.

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) contempla el miedo creíble como un mecanismo para la solicitud de asilo cuando el individuo puede establecer en una audiencia ante un juez de inmigración que ha sido perseguido o tiene un temor fundado de persecución debido a su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social en particular u opinión política si es repatriado.

Willy Allen, quien lleva la defensa del polizón, explicó a Radio y Televisión Martí la importancia de que las autoridades hayan aceptado el miedo creíble:
“En este momento lo que eso significa es que le van a dejar presentar un asilo político completo en un futuro cercano, que yo tenga la oportunidad ahora de presentar el asilo completo para él, y número dos, pedir una libertad para él condicional, ya sea bajo fianza o palabra o una combinación de fianza y palabra”.

Polizón cubano logra pasar el primer trámite para el asilo político
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El joven residente en Santiago de Las Vegas llegó a EEUU el pasado 15 de agosto vistiendo el uniforme de la Empresa Cubana de Aeropuertos y Servicios Aeronáuticos (ECASA-Cuba).

“Lo importante es que ya puede solicitar un asilo completo sea en Krome (Centro de Detención de Krome en Miami ) o sea en la calle”, recalcó su abogado.

Allen, quien ha defendido y ganado casos similares con anterioridad, como el de una joven que viajó desde La Habana escondida en una caja de cartón, ha enfatizado en que la única vía para lograr la permanencia de Yunier es mediante el asilo político, ya que los polizones no tienen derecho a legalizarse en EEUU aunque reciban un parole bajo la Ley de Ajuste Cubano.

"Tampoco tienen derecho a legalizarse en los Estados Unidos aunque tengan esposa o esposo americanos que quieran reclamarlos. Un polizón solo se puede legalizar en los Estados Unidos en estas condiciones a través de un asilo político", dijo el abogado.

Agricultores cubanos: Gobierno es responsable por desabastecimiento

Un carnicero en un mercado de La Habana. REUTERS/Stringer

Agricultores privados concluyen que la responsabilidad ante el desabastecimiento actual en los mercados luego de la implementación de la política de precios topados recae en el Estado y no en los productores.

Desde Bayamo, en la provincia de Granma el campesino Emiliano González comenta que ellos prefieren dar otro uso de las cosechas ante de venderlas al gobierno con los precios actuales.

La situación es muy compleja, dijo González a Radio televisión Martí. "Utilizamos muchos insumos para producir algún tipo de alimento", y con el precio topado del gobierno "no es rentable la producción agropecuaria", señaló.

Ante esta disyuntiva, algunos campesinos deciden guardar los productos, o utilizarlos para alimentación animal, antes que venderlos al gobierno. González advierte que "va a venir más desabastecimiento por las medidas coercitivas" que ha implantado el Estado con la nueva política de precios.

Campesinos cubanos señalan al Estado en medio de crisis por precios topados
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Desde Quemado de Güines, en Villa Clara, el agricultor Ibar González coincide en que la medida es arbitraria y no tomó en cuenta el costo de las producciones, a lo que se suma la ineficiencia de la empresa estatal Acopio.

"El maíz está perdido del mercado porque el campesino prefiere vendérselo a los galleros o a los palomeros, porque se lo pagan a 500 pesos"; el Estado lo paga a 220, "un precio topado que afecta al campesino", señaló.

Según el agricultor, en Quemado de Güines "se pudrió el plátano fruta" y "se pudrió la calabaza", porque Acopio no vino a recoger los productos. "La culpa la tiene el Estado, la tiene el gobierno, los que tienen el 70% de las tierras de este país, y la tienen improductiva".

En San Juan y Martínez, el tabacalero Rolando Pupo dice que los precios debe dictarlos la ley oferta y demanda, y que el gobierno no tuvo en cuenta la falta de un mercado mayorista con precios razonables para obtener los insumos.

"El campesino no se siente incentivado a producir porque los insumos que entran a la agricultura llegan por el mercado negro a altos precios, entonces el campesino tiene que invertir muchos recursos para al final poder producir algo de alimentos y venderlo a un precio que él se sienta beneficiado. Esto el régimen no lo entiende", concluyó Pupo.

Pocos cubanos usan las opciones de visado libre

Pocos cubanos usan las opciones de visado libre
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Augusto César San Martín: "Narrar siempre la verdad" en Cuba

Augusto César San Martín, que ha sufrido la represión del régimen por su labor en el periodismo independiente. En la foto, acompañado de su madre en La Habana. Foto: Cortesía del entrevistado.

Ante la arremetida contra la prensa independiente en Cuba, Radio Televisión Martí continúa la serie sobre los rigores de ejercer en la isla uno de los oficios más peligrosos del mundo. ¿Qué sucede cuando alguien hace uso del derecho a la libertad de expresión por medio del periodismo no oficialista?

El caso del periodista independiente Augusto César San Martín es similar al de millones que han pasado de vivir "en la mentira" a iniciarse en las angostas vías de "vivir en la verdad", como tan certeramente lo describe Vaclav Havel en El poder de los sin poder.

Nuestro entrevistado de hoy dejó las filas de los cuerpos represivos -donde se graduó como Licenciado en Ciencias Penales- para servir a "los sin poder". Su labor para Cubanet mediante trabajos audiovisuales marca la tendencia del periodismo independiente que en la última década ha desafiado los mecanismos de la censura oficial en Cuba.

En su caso, ¿cuánto ha influido el hostigamiento policial y la propaganda gubernamental contra su labor en la estabilidad de su familia o la relación con vecinos y amistades más cercanas?

En la medida en que la represión contra mi labor como periodista se mantiene en aumento, la vida personal se deteriora de conjunto con las relaciones sociales.

La marcada represión cada vez más pública, con encarcelamientos, arrestos temporales, allanamientos de morada, citaciones policiales dejadas con vecinos, vigilancia en la entrada de la casa, prohibiciones de salida del país, ataques en las redes y otras, hace que personas cercanas se alejen temerosas de nuestro ámbito social.

No sirve de nada mantener en privado la represión de la policía política, siempre se hace evidente una acción pública en nuestra contra que culmina afectando las relaciones sociales y familiares.

En nuestro caso, la represión contra mi trabajo como periodista ha llegado a igualarse a la desatada contra mi esposa Yanela Durán, quien no ejerce ninguna labor periodística. Contra ella se ha llevado a cabo una persecución que llega desde el acoso policial con amenazas contra sus familiares (madre y hermana), agresiones físicas, hasta la regulación de salida del país.

Hemos notado que muchas amistades se alejan de nuestra casa por temor, otras enfrían la relación tímidamente, aunque el resultado siempre es el mismo: el aislamiento social, que incluye las redes sociales.

Existe miedo social; quienes reprimen lo saben

Esto trae como consecuencia que en ocasiones nos neguemos a compartir en las redes sociales las notas periodísticas que se publican sobre los actos represivos en nuestra contra.

Existe miedo social; quienes reprimen lo saben, y lo utilizan como su mejor arma para aislarnos socialmente, y utilizar a la familia como método de chantaje, y no en pocos casos ponerlos en contra.

A pesar de los lazos sanguíneos, en ocasiones creyendo proteger al reprimido, nos aconsejan en la misma dirección que los órganos represivos: abandonar el oficio como periodista.

Estos métodos de acoso y hostigamiento forman parte de la represión psicológica que ha dañado nuestra vida social y familiar. En nuestra familia cobra el sentido más crítico el daño psicológico a nuestro hijo de 5 años de edad, quien estuvo presente durante un evento violento contra su mamá orientado por la policía política, y el allanamiento de nuestra casa.

Conociendo el alcance de la represión, nos aislamos socialmente y dilatamos las relaciones familiares, quizás con la intención de proteger a quienes nos rodean, aunque el final nuestra estrategia provoque el aislamiento y el concebido daño a la unidad de la familia.

Las expresiones más frecuentes en la vida cotidiana son: la negación a utilizar teléfonos, a abrir la puerta de la casa a conocidos y desconocidos, o el insomnio, por mencionar algunas.

El daño psicológico que causa la represión no solo destruye la vida del comunicador, deja huellas dañinas y transforma la normal conducta, transformándola en desconfiada, aspecto difícil de extirpar de la personalidad de la víctima.

Debo aclarar que los oficiales de las propias agencias represivas, cuando expresamos la labor que realizamos como periodistas no oficiales, responden con un rostro de comprensión del por qué la represión en nuestra contra. Puede que no sea lo que deseamos, pero es la clara expresión de que la represión contra la prensa independiente es política oficial del gobierno.

¿Qué obstáculos legales, o impuestos por la Seguridad del Estado, ha debido sortear en su intención de hacer periodismo? ¿Cuánto cree que ha influido esta hostilidad en su obra periodística?

El poder y la impunidad crean un aparato represivo difícil de enfrentar por la sociedad civil, extremadamente peligroso para el ejercicio libre de la prensa. Los cubanos no tenemos mecanismos legales para defender nuestros derechos. Vivimos en un estado de indefensión que anula la intención de los organismos internacionales de observación sobre los Derechos Humanos.

Los cubanos no tenemos mecanismos legales para defender nuestros derechos

En la isla no existe ninguna institución del Estado que no se pliegue a la política ideológica del Partido Comunista de Cuba, regente de la nación por más de seis décadas.

El manual represivo escrito de esa ideología partidista, llevado a cabo en países como Venezuela, Nicaragua, y fuera del continente americano, es el que se aplica contra la prensa independiente de la isla.

Ese es el mayor obstáculo, la impunidad que muchos países democráticos omiten en sus relaciones sobre el régimen. Esto nos deja a expensas del irrespeto de nuestras propias leyes, o las internacionales. Una política de intolerancia contra la liberta de expresión que amansa hasta a las agencias de prensa extranjeras dentro del país.

El encarcelamiento de periodistas, la privación de sus medios de trabajo, el arresto durante las coberturas, la intimidación a familiares y amigos, el hostigamiento o el destierro. Todas estas acciones ilegales dirigidas -según el régimen- a defender la soberanía nacional, desprotege el ejercicio libre de la prensa, ubicando al periodismo independiente como el oficio más riesgoso de ejercer en la isla.

En nuestro caso hemos acudido a los órganos del Estado que deberían proteger nuestros derechos, y la respuesta ha sido el aumento de la represión.

Una semana después de entregar reclamaciones al Consejo de Estado y la Fiscalía Nacional de la República por los actos represivos en contra de nuestra familia, la policía política allanó nuestra casa ocupando todos los medios de trabajo utilizados para el periodismo. Actuaron con soberbia, violando sus propios preceptos, sin dejar rastro legal de la acción policial.

Esta situación provocó un significativo descenso en mi trabajo como comunicador, sobre todo en mi labor dentro del periodismo multimedia. No he renunciado a ejercer mi derecho a la libertad de expresión, pero tampoco puedo trabajar al mismo ritmo que en años anteriores, cubriendo las necesidades informativas de la sociedad.

La nueva estrategia gubernamental también está dirigida a coartar la libre expresión en las redes sociales...

Hemos trazado nuevas estrategias que garantizan nuestra integridad y la seguridad de nuestros medios de trabajo.

La cruzada del régimen contra el periodismo independiente todavía no logra su total desaparición, pero debemos reconocer un repliegue obligado de las coberturas noticiosas. Aunque el nuevo accionar ciudadano en las redes sociales ha cubierto parte de este espacio que el periodismo independiente de la isla tenía cubierto. Pero está claro que la nueva estrategia gubernamental también está dirigida a coartar la libre expresión en las redes sociales.

Sin embargo cabe señalar que la actual hostilidad contra el periodismo independiente o alternativo, lejos de eliminar el oficio sin censura, ha dirigido su trabajo a un periodismo de fondo, que no se percibe totalmente hasta la publicación total del reportaje.

Uno de los objetivos de la censura y otros mecanismos represivos es atemorizar al comunicador independiente o alternativo para disuadirlo de realizar su labor. ¿Ha sentido miedo? ¿Puede describir algunas de estas situaciones?

Ante la impunidad del poder todos deberíamos sentir temor. La única arma para combatir el miedo es estar conscientes de que no hacemos nada malo, siendo éticos al narrar siempre la verdad.

En todos los arrestos sentimos temor de lo que sucederá después de cada minuto en manos de los represores. Cuando te enfrentas a un régimen sin escrúpulos, cualquier cosa puede pasar y el miedo instruye al valor.

Cuando realizaron el allanamiento en mi casa, irrumpieron con la justificación de buscar equipos de infocomunicaciones. Fueron más de doce personas en el operativo apostados en la sala de mi casa. Sentí temor por mi familia, por lo que podría percibir mi hijo, que estaba durmiendo, cuando saliera y se enfrentara a los rostros de la represión.

Ese mismo temor fue el que me hizo aclarar el verdadero objetivo por el que se encontraban en mi casa: el de reprimir la libertad de expresión. Ese mismo temor fue el que me mantuvo ecuánime, porque ellos estaban ahí reprimiendo pero no sabían qué. Estaban claros de que no hago nada ilegal. Tuvieron que mentir para entrar a mi casa.

Existe el miedo lógico que muchos confunden con la cobardía. Siempre insisto en que ese miedo debe expresarse para que el mundo lo conozca. El régimen cubano representa un sistema que infringe una cuota de miedo a cada ciudadano; la nuestra se triplica, y eso describe represión y convierte en culpable a los cómplices que no quieren escuchar.

Lo importante no es el miedo que expresemos, sino el valor con el que lo vencemos para seguir haciendo periodismo.

Ante la presión del Estado para silenciar a las voces discordantes –y la prensa independiente es una de las más constantes-, ¿por qué insiste en dedicarse a una de las labores más peligrosas que se llevan a cabo en países en dictadura?

En 1997 el periódico Cubafreepress, dirigido por Raúl Rivero, me dio la posibilidad de colaborar para sus páginas, desde entonces pocas veces interrumpí mi labor como periodista.

Renunciar al periodismo en Cuba es como renunciar a ser cubano. Quizás en un futuro no haga lo mismo, pero ahora no solo lo necesita mi mente, también mi país. Soy una persona consecuente con mis ideas, aunque para mí el periodismo no tiene un sentido político.

Quizás en el futuro me dedique a otros proyectos, pero por ahora el periodismo es mi pasión y dejarlo bajo amenaza de encarcelamiento nunca será una opción.

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