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Economía

Desastre azucarero en Cuba, crónica de una crisis anunciada

Central azucarero Jesus Rabí, en Calimete, Matanzas. (Archivo)

La crisis en Cuba se pone en evidencia en todos los sectores de la economía isleña y el sector de la industria azucarera, cuyo producto, el azúcar de caña, fuera el primer rubro de exportación nacional, es uno de los que amenaza con desaparecer.

Desde La Habana, Yoani Sánchez, directora del diario digital independiente 14ymedio, dijo a Radio Martí que la emblemática industria azucarera cubana tocó fondo, por lo que será muy difícil rescatarla como pidió Miguel Díaz-Canel.

“Estamos tocando fondo en la industria azucarera, ni siquiera se puede satisfacer la producción nacional y entonces, Díaz-Canel se aparece con su típica secuencia de frases hiladas, consignas, mediocridad verbal, para decir que sí, que hay que rescatarla, que hay que salvarla.

Cuba afronta la peor zafra de los últimos 150 años
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"Dice él que este sector hay que salvarlo porque representa cultura e historia para el país. Ahora se da cuenta que el azúcar no es solamente un producto que se vende y por el que se gana dinero, sino un producto que trenza la identidad nacional, que se conecta con muchas cuestiones, como el ferrocarril, la vida de pequeños pueblos, la autonomía de algunas comunidades que, prácticamente han muerto en la medida en que se rebajan los índices de producción azucarera”, observó la comunicadora.

La zafra de 2021-2022 sólo produjo el 53 % del plan previsto inicialmente de 900.011 toneladas, según el grupo estatal AZCUBA. De los 36 centrales que participaron en la cosecha, finalizada el 20 de mayo, sólo tres cumplieron su plan de producción. Tampoco se lograron los planes de exportación, principalmente a China, proyectado en unas 400.011 mil toneladas, reconocieron las autoridades.
La periodista Miriam Leyva señaló que la zafra azucarera cubana fracasó hace mucho tiempo.

“Una cosa que es muy importante es que, de la misma manera en que se han perdido todos los hierros y los campos de caña, se ha perdido el conocimiento y la tradición, porque ya esos especialistas de un calibre tremendo –porque eso no es sólo que sean ingenieros directores de la empresa- hasta los ‘puntistas’, la gente esa que toca el granito de azúcar para conocer si ya está bueno, eso se ha perdido también, y entonces ni siquiera hay cortadores de caña. Primero, emigraron por necesidad y, además, porque ¿dónde van a trabajar?", indicó Leyva.

Por otra parte, de acuerdo con la publicación independiente Diario de Cuba, Díaz-Canel repitió en un encuentro sostenido con especialistas en el sector azucarero algo que ya se había predicho: la “involución tecnológica” del sector, que se traduce en “cada vez menos caña”.

El gobernante cubano reconoció, además, que a pesar de todo, “seguimos con un voluntarismo tremendo, tratando de hacer una zafra que, desde que la planificamos, sabemos que es imposible cumplir”.

En uno de los momentos más críticos que vive Cuba en las dos últimas décadas, la producción de azúcar de la recién terminada zafra alcanzó el nivel más bajo de los últimos 150 años.

(Con reporte de José Luis Ramos para Radio Martí)

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La crisis alimenta en Cuba la carestía de productos agrícolas y la inflación

Un campesino labora la tierra en una finca en Cuba. (Archivo)

La crisis en Cuba está lastrando el rendimiento de sus campesinos, pieza fundamental para la seguridad alimentaria, lo que refuerza la espiral de desabastecimiento, inflación e importación masiva de productos agrícolas.

Productores como Lázaro Sánchez, se enfrentan diariamente a la falta de combustible, dificultades para adquirir fertilizantes y plaguicidas, e incluso demoras en los pagos por parte del Estado.

En la Cuba comunista, el Estado tiene un papel predominante en todo el proceso productivo, pues es el proveedor de insumos y quien les compra las cosechas, aunque las tierras estén en manos privadas.

Muchos economistas dudan de que en la situación actual este sistema sea pertinente y efectivo. EFE solicitó una entrevista al Ministerio de Agricultura y por el momento no ha obtenido respuesta.

Desde su finca familiar de Guanabacoa, a las afueras de La Habana, Sánchez explica a EFE que a veces no puede hacerse con plaguicidas, en su mayoría de importación, porque las autoridades "priorizan otros cultivos como la papa, la caña y el tabaco" y queda expuesto a plagas.

Este campesino produce hortalizas, granos y viandas y tiene un contrato con el Estado que le permite solicitar créditos, insumos y venderle sus productos.

Aunque defiende que los precios ahora son mejores para él que antes, se lamenta de que hace unos meses vendió al Estado una producción de col a 25 pesos cubanos (aproximadamente un dólar al cambio oficial) la unidad, pero que se "demoraron más de tres meses en pagarla".

"Perdí un dinero con el que le pago el salario a los trabajadores de la finca, además de una inversión que tardó en recuperarse", lamenta.

Como Sánchez, hay muchos guajiros en Cuba que se quejan de las condiciones en las que tienen que trabajar actualmente.

La suma de la pandemia, las sanciones de EEUU y los errores en la política económica interna han llevado a Cuba a una crisis multidimensional que provoca desde hace meses una fuerte escasez de productos básicos -de medicinas a combustible, pasando por alimentos-, una elevada inflación y una creciente dolarización.

En la actualidad apenas se siembra en Cuba el 48,7% del terreno cultivable.

El ministro de Agricultura, Ydael Pérez, reconoció que 2021 fue uno de los peores años para la producción de alimentos de la última década, incluso para cultivos icónicos de Cuba, como el azúcar y el tabaco.

El Gobierno, que aprobó este año una Ley de Seguridad Alimentaria, admitió que "la agricultura cubana no logra los niveles productivos necesarios para satisfacer la demanda de productos para los diferentes destinos".

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) estimaba recientemente que la isla caribeña debe importar cerca del 80% de lo que consume.

Orelvis Morales es dueño de una finca vinculada a una Cooperativa de Créditos y Servicios, un tipo de gestión agrícola donde el productor es el propietario de la tierra, pero se asocia para contratar servicios y hacer trámites a través del Estado.

Este militar retirado que reside en Bauta (occidente) señala a EFE que entrega al Estado hasta seis litros de leche al día de los casi 40 que produce. El Estado paga 9 pesos por cada litro si se cumple la cuota, sino sólo 7,50.

Morales, que reconoce que los insumos escasean, explica sin embargo que ha extendido su "hobby" a la agricultura y cultiva hortalizas, viandas, maíz, aguacate e incluso sembró 4.000 matas de rosas.

Precios por las nubes

Sánchez le vende una mano (manojo) de plátanos al Estado a 15 pesos y en la calle ronda fácilmente los 30.

Según testimonios recabados por EFE, en el campo y distintos establecimientos, el salto puede ser aún mayor: los alimentos alcanzan en las tiendas hasta el triple del valor pactado con el campesino.

"La gente se queja de los precios y le echa la culpa al campesino", se lamenta Sánchez.

El Gobierno cubano no publica regularmente un Índice de Precios al Consumo (IPC), pero las autoridades reconocieron que en 2021 la inflación alcanzó el 70% en el mercado regulado y los expertos estiman que en el mayoritario mercado informal superó el 500%.

Este repunte tiene distintos motivos: desde la propia escasez hasta el recurso a las importaciones, pasando por la controvertida implantación de una red estatal de tiendas que venden productos básicos sólo en divisas.

Actualmente, un cartón de 30 huevos puede costar en el mercado informal entre 800 y 1.000 pesos cubanos (entre 33 y 41 dólares al cambio oficial de 24 pesos por un dólar), una libra (450 gramos) de tomates unos 150 pesos (6,25 dólares) y una libra de carne de cerdo puede alcanzar los 300 pesos (12,5 dólares).

Esos precios llevan meses al alza y se incrementan casi a diario -como los de tantos otros básicos- en un país donde el salario mínimo ronda los 2.100 pesos (87 dólares) y las pensiones son de 1.528 pesos (casi 64 dólares).

El Estado cubano subvenciona a través de la libreta de abastecimiento una serie de básicos, pero esta canasta se ha ido recortando y en absoluto cubre las necesidades básicas.

63 medidas

El Gobierno cubano aprobó el año pasado 63 medidas para aumentar la producción agrícola y reducir el gasto en importación de alimentos, que supera los 2.000 millones de dólares anuales.

El paquete incluía bajar la tarifa de la electricidad y el agua a los agricultores, reducir el precio del pienso y permitirle al campesino comercializar el excedente de carne de res, leche y derivados tras vender su cuota al Estado.

Para la economista Tamarys Lien la situación en el agro cubano está ligada con otros problemas estructurales y precisa de soluciones de mayor magnitud.

"La crisis en el sector agropecuario está relacionada con la energética y la escasez de combustible, pero también con el funcionamiento y las formas de integración de ese sector de la economía", asegura a EFE.

En su opinión, "habría que expandir las oportunidades que se le dan a los campesinos y la independencia para actuar y las formas que tienen para establecer contratos, ya sea con los gobiernos locales o inversores extranjeros".

Que el Estado sea el "primer posible comprador de los productos agropecuarios no tiene sentido ni razón de ser en este punto, y habría que eliminarlo".

En esa línea, el economista Omar Everleny considera en una entrevista a EFE como "restricciones" que el Estado "le sigue dando al campesino el diésel, las semillas y la caja para recoger los tomates, además de que compra la mayor parte (de los productos) y establece precios".

A nivel global, "las medidas financieras sin un sustento productivo, pasando por la industria o la agricultura, no tendrán un crecimiento del Producto Interior Bruto que necesita la economía y se traduzca después en un bienestar para la población".

Para el economista cubano Pedro Monreal, la situación del campo "no es un simple trance coyuntural que se resuelve con listas de medidas".

"La crisis de rendimientos agrícolas requiere el desarrollo de una agricultura privada moderna, incluyendo transformaciones institucionales (propiedad y mercado) e inversión, mucha inversión", concluyó el experto.

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Cubanos escandalizados ante oferta de productos de Estados Unidos en tiendas del Estado

Productos vendidos en moneda nacional en mercados de La Habana

En medio de una de las peores crisis económicas de los últimos tiempos en Cuba, la aparición de los llamados popularmente como "mercados buitres" en diferentes barrios de la capital escandaliza a la ciudadanía desesperada por llevar comida a la mesa familiar.

La cadena de mercados Ideal, establecimientos que venden en pesos cubanos alimentos y artículos procedentes de la industria artesanal o cooperativas estatales, ha devenido en centros de venta de productos importados.

Estos mercados minoristas son administrados por el Ministerio de Comercio Interior y en ellos se deben vender víveres procedentes de la gestión no estatal.

“El malestar cotidiano se está disparando con la aparición de estos “mercados buitres” que es como los tiene bautizado la población, porque en ellos hay una complicidad de personalidades jurídicas de la gestión privada con instituciones estatales”, denunció el activista Juan Antonio Madrazo Luna.

En una de estas tiendas, la ubicada en 23 y C en el municipio habanero Plaza, colocaron este miércoles un stand con productos fabricados en Estados Unidos.

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La oferta de productos estadounidenses es tal que muchos cubanos creen que el embargo económico y comercial a la isla, impuesto por EEUU, ya ha sido levantado, como constató Madrazo.

“Los vecinos se preguntan en qué momento se desmontó el bloqueo que pueden comercializarse en el país productos estadounidenses que cuestan una fortuna para el bolsillo común: Una lata de leche condensada, 320 pesos; un paquete de café La llave, 700 pesos; una lata de spam, 1,200 pesos”, cuestionó el activista.

La Resolución 81 de 2022 del Ministerio de Finanzas y Precios otorga a los jefes de las cadenas de tiendas y de otras entidades minoristas la facultad de aprobar los precios en dinero cubano.

Estas entidades, pensadas, inicialmente, para acabar con la dependencia que tiene Cuba de las importaciones, necesitarían estar llenas de productos cubanos. Pero no es así.

Productos vendidos en pesos cubanos en mercados de La Habana
Productos vendidos en pesos cubanos en mercados de La Habana

“Cada vez es mayor la presencia de productos norteamericanos dentro de Cuba. Uno puede pensar, si las leyes del Embargo lo impiden. ¿Dónde están esos orificios por donde escapan los productos norteamericanos y entran en Cuba? Bueno, hay una resolución de la Aduana, del mes de agosto, que autoriza la entrada de alimentos, aseo, medicinas sin límites de cantidad”, indicó el periodista y escritor Julio Aleaga Pesant.

La importación no comercial de alimentos, bienes de aseo y medicamentos por pasajeros que arriban al país fue, de manera excepcional, está exenta de aranceles y de límite de cantidad y valor hasta el 31 de diciembre de 2022.

“Es común que en estos establecimientos de venta en pesos cubanos se vendan productos facturados en Estados Unidos y en otras latitudes. Desde el punto de vista legal, el problema es qué cosa es lo que es comercial y qué no. Al final todo lo que la gente trae es comercial, todo se revende”, señaló Aleaga.

“El hecho de que no sean importaciones comerciales es la clave que permite que esos productos estén entrando porque, definitivamente, la cubana es una sociedad que produce muy pocas cosas, por no decir nada. Todo lo que se está trayendo por personas, tanto de Estados Unidos como del área del Caribe, va directo al mercado interno”, apuntó el comunicador.

Las autoridades cubanas luchan por conseguir socios extranjeros que puedan surtir cientos de tiendas completamente vacías, luego de que la crisis ocasionara la carencia de alimentos y productos de aseo que antes se importaban en su mayor parte, pero actualmente están inalcanzables por falta de moneda dura en las arcas nacionales.

“Sin lugar a dudas, parte de esas importaciones las está haciendo el Estado a partir de individuos, familiares de los gobernantes, de la más alta dirección del país, que viven en Estados Unidos, que tienen vínculos con las empresas estatales e importan y tienen carta abierta en el sistema aduanero cubano, tanto en el aeropuerto como a través de las Marinas”, detalló Aleaga.

“Lo que sucede con esos productos es que no llegan a las manos de la mayoría de la población, cuando el salario promedio es de aproximadamente unos tres mil quinientos pesos. Entonces, si un café La llave está valiendo entre 700 y 900 pesos. ¿De qué estamos hablando? La mitad, la tercera parte del salario de un trabajador. Estamos hablando, solamente, de café”.

"Es un milagro poder comer", alertan sobre la inflación galopante y el encarecimiento de los alimentos en Cuba

Un hombre muestra billetes de pesos cubanos.

El primer ministro cubano Manuel Marrero dejó inaugurada la XII edición del Festival Internacional Varadero Gourmet, un foro gastronómico sobre cocina saludable y sostenible, pero cubanos en la isla describen una situación generalizada en la que escasean todos los alimentos.

Desde varias regiones de Cuba, los cubanos alertaron a Radio Televisión Martí sobre el incremento del valor del dólar y el euro en el mercado negro, donde es superior a los 160 pesos en moneda nacional, una tendencia que provoca que se disparen los precios de los alimentos.

Entre la inflación -que según el último ranking publicado por el profesor universitario de Economía Steve Hanke, alcanzó el 135 % y es la segunda tasa más alta del mundo- y la escasez de productos, cada día hay menos que comer, aseguró desde Santa Clara el comunicador independiente Guillermo del Sol.

“Ayer la libra de carne de cerdo se comercializaba a 300 pesos, una libra de frijoles 100 pesos, el arroz alcanzó los 75 pesos, un cartón de huevos con treinta unidades está entre 800 y mil pesos, aquí no hay quien escape a la escasez porque de todo falta en este país”, argumentó el periodista.

En Sancti Spíritus el periodista Adriano Castañeda afirmó que la inflación allí está fuera de control.

“Como siempre el régimen comunista es el principal responsable de esta descomunal inflación galopante, nada se puede comprar con el salario, hay una exageración de los precios con esta subida del dólar, hay una hambruna total”, dijo Castañeda.

Desde Santiago de Cuba, Eldris González Pozo, afirmó que resolver el plato de comida diariamente es toda una aventura: “En estos momentos una libra de pollo cuesta 220 pesos y un paquete de salchichas 200 pesos y tres pequeños panes valen 25 pesos”.

Esteban Ajete Abascal, líder de la Liga de Campesinos Independientes de Cuba, adviertió que a quienes no reciben remesas les es casi imposible alimentarse.

“Desde que nosotros iniciamos la campaña -Sin Campo No Hay País-, advirtiendo que se aproximaba una hambruna en Cuba, ya en la actualidad no solo es una hambruna, es además algo desgarrador para todos los cubanos”, enfatizó el líder campesino.

Olainis Tejeda Beltrán vive en Nuevitas, donde asegura que "lo poco que aparece" se vende sólo en el mercado negro.

“En el mercado estatal no hay literalmente nada, la situación acá es desalentadora, no hay esperanza, es un milagro poder comer en este país”, advirtió Olainis.

La canasta básica que vende el Estado apenas alcanza para algunos días, indicó el emprendedor Yoel Espinosa Medrano.

“El sector privado es el que hoy está sacando la cara produciendo los pocos alimentos disponibles, amén de toda la persecución que está llevando a cabo el gobierno, el Estado ya eliminó toda su capacidad de producir”, recordó el cuentapropista.

Critican medidas estatales lentas y contraproducentes que impactan calidad de vida en Cuba

Un mercado en la capital cubana.

La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos y el Centro para la Democracia en las Américas realizaron este viernes una conferencia virtual sobre la crisis en la economía cubana.

Los expertos coincidieron en que, aunque el gobierno de Cuba ha buscado estimular el crecimiento económico en los últimos años reduciendo el sector estatal, alentando una mayor inversión extranjera y expandiendo el sector privado, la implementación lenta y la naturaleza contraproducente de estas medidas y la crisis en curso, han cobrado un precio profundo en la calidad de vida del pueblo cubano.

Ricardo Torres, investigador en el Centro de América Latina y Estudios Latinos en American University, hizo un contraste entre crisis económicas pasadas y la actual. Opinó que los remedios que el gobierno cubano ha aplicado en el pasado no funcionarion debido a un sector estatal demasiado grande, la baja competitividad y un enfoque anticuado hacia la inversión extranjera.

“Hay varias cosas que son diferentes hoy en comparación con los años 90. Lo primero es que la confianza general en la capacidad del gobierno para llevar a cabo sus propias reformas se ha erosionado. En estos días se ven prioridades contrapuestas. A pesar de la desaceleración económica que comenzó en el 2016, en realidad la inversión ha seguido aumentando en los últimos años. Hoteles de lujo, la expansión de su infraestructura en la Zona del Mariel, todos coexisten con recursos insuficientes”, dijo Torres.


Denisse Delgado, candidato a Doctorado en Políticas Públicas en la Universidad de Massachusetts, señaló que las remesas juegan un papel importante en la economía cubana, ya que son la segunda mayor fuente de ingresos extranjeros después de los servicios médicos, y que esto es relevante “porque las remesas tienen la capacidad de apoyar el consumo en la isla y reducir la pobreza”.

“Durante la pandemia y también por la crisis económica, las remesas han ido disminuyendo en la isla en los últimos años y esta caída no solo está afectando a la economía cubana sino especialmente a las familias que las reciben”, declaró Delgado.

Asimismo, dijo que un reporte del 2016 informó que “un 94 por ciento de las remesas apoyaban el consumo familiar, especialmente la compra de alimentos, pero también apoyaban la educación, el transporte y la salud, ademas de apoyar iniciativas privadas” y que los límites a las remesas han tenido un impacto en la capacidad de los migrantes cubanos para apoyar las mismas.

Desde La Habana participó Óscar Fernández, economista y empresario cubano, quien opinó que en Cuba muchas cosas están cambiando muy rápidamente debido a lo que denominó una situación compleja.

“Hay una crisis muy profunda de oferta y escasez de casi todo. Entonces, si se desea crear un negocio de producción de cualquier cosa, se tendrá oportunidades porque la demanda apunta a comprar cualquier cosa que pueda suministrar. Si se tiene una idea de producir algo, probablemente encontrará un mercado. Probablemente no encontrará competencia porque no se está produciendo nada en este momento. Por otro lado, el estado tienen una crisis de liquidez, y escasez de divisas”, dijo Fernández.

Los panelistas también señalaron que las familias de bajos ingresos, los afrocubanos y las mujeres son los más afectados en esta crisis económica, ya que no todos tienen el mismo acceso a las divisas extranjeras.

La dramática caída del peso cubano, la peor en 30 años

Una cola para comprar divisas en una casa de cambio en Cuba, el 7 de septiembre de 2022.

Rider González, gerente de un pequeño café en el centro turístico de La Habana, tiene un desafío diario en un país donde los alimentos básicos de las cafeterías, como la leche y la harina, están escasos, a veces incluso imposibles de comprar.

Pero ahora que el peso cubano ha caído a su nivel más bajo en los últimos 30 años en el mercado informal, según "El Toque", un medio independiente de noticias en línea, dice que preparar el menú diario en el café se ha convertido en un dolor de cabeza.

González debe encontrar los alimentos en las tiendas que venden en dólares en la isla, pero cobra a sus clientes en pesos. Y a medida que la moneda local se debilita, necesita más dinero para comprar la misma cantidad de ingredientes.

"Todos los días tenemos que imprimir nuevos menús (con los nuevos precios)", dijo González a Reuters mientras la cafetería se preparaba para abrir temprano en la mañana. "Los clientes, por supuesto, están en desacuerdo".

A principios de agosto, el Gobierno reabrió las casas de cambio que estuvieron cerradas durante casi dos años, mientras anunció un precio favorable a la par del próspero mercado negro, una medida que dijo ayudaría a estabilizar el peso.

"El Estado debe restablecer el control del tipo de cambio", dijo el ministro de Economía, Alejandro Gil. "Defenderemos nuestra (...) tasa de 120 pesos por dólar", señaló.

El mercado informal en la isla, sin embargo, no se ha dejado influir.

El jueves, el peso se debilitó a 155 por un dólar, según "El Toque", su punto más bajo desde el llamado "Período Especial" en Cuba, una profunda depresión económica que siguió en 1991 al colapso de la Unión Soviética, su antiguo benefactor.

"El precio de un dólar es el precio al que lo encuentres, no el que quiere establecer el Gobierno", afirmó Ricardo Torres, un economista cubano radicado en Estados Unidos.

"La realidad es que el Gobierno no ha resuelto los problemas de fondo".

Torres dijo que el récord de emigrantes cubanos, alrededor de 180.000 que han llegado a la frontera entre Estados Unidos y México desde el año pasado, es un factor extraordinario que impulsa la dramática caída del peso.

Si cada uno de esos emigrantes necesitara 8.000 dólares para hacer ese viaje, representaría más de 1.400 millones en demanda de dólares, algunos de los cuales probablemente se compraron en el mercado informal en Cuba, sostuvo Torres. "Ese es dinero que se fue todo junto, esas personas lo compraron en Cuba, una moneda que ya escaseaba y ellos se la llevaron", señaló.

El economista explicó que esos dólares no se están reponiendo porque el turismo, las exportaciones y las remesas, fuentes clave de recursos que tanto necesita Cuba, no han podido recuperarse a niveles previos a la pandemia, en medio de la presión de las sanciones de Estados Unidos y una economía mundial tambaleante.

Los cubanos no han tenido más remedio que comerciar con dólares en el mercado negro desde 2020, luego de que el Gobierno cerrara sus casas de cambio, deteniendo la pérdida de divisas necesarias para comprar mercancías fuera de la isla.

Luego de que el Gobierno reabrió el mercado cambiario formal se formaron largas filas en muchas casas de cambio, conocidas por su sigla CADECA, para aprovechar inicialmente las tarifas favorables.

Moisés González, un pintor y escultor que hacía fila esta semana para comprar divisas en el exclusivo barrio de El Vedado, fue uno de los afortunados. "Esta posibilidad que nos da el Estado es mucho mejor porque no nos estamos arriesgando en el mercado negro", relató.

Otros cubanos como Julio César, un guía de turismo de 36 años sin trabajo durante meses debido a la escasez de visitantes extranjeros, no tiene vías de ganar dólares y debe sobrevivir con los pocos pesos que pueda reunir.

Para él, la lección de la creciente crisis cambiaria está clara. "Aquel que no tenga moneda extranjera en Cuba está embarcado", apuntó.

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