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Arte y Cultura

20 de Mayo: el sabor de la palabra "República"

Eugenio Florit, Lydia Cabrera y Enrique Labrador Ruiz.

Fragmentos de una carta de Gastón Baquero a Lydia Cabrera donde la felicita por su cumpleaños y evoca a Cuba

Florencio García Cisneros, historiador y crítico de arte, decidió celebrar el cumpleaños de Lydia Cabrera en mayo de 1982 dedicándole un número de la gaceta Noticias de Arte, publicación neoyorquina que dirigía y donde reunió textos y dibujos de diversos autores dedicados a la escritora durante más de medio siglo.

Lydia Cabrera.
Lydia Cabrera.


Entre los escogidos para figurar en aquella edición extraordinaria estuvieron desde Wifredo Lam, Eugenio Florit, José Lezama Lima, Gastón Baquero, Enrique Labrador Ruiz y Reinaldo Arenas hasta Federico García Lorca, Gabriela Mistral y María Zambrano. Lydia, que vivía en Miami desde 1960 y moriría en 1991, había nacido en La Habana el 20 de mayo de 1899.

Los lugares comunes relacionados con la conmemoración de cada aniversario de la independencia de Cuba pueden resultar agobiantes. Lejos están los días en que la mejor prensa del país se esmeraba en difundir ensayos, artículos, fotografías y documentos curiosos que compensaban por la reiteración anual.

Gastón Baquero.
Gastón Baquero.


Hoy, con la nación moral y materialmente en ruinas, nada mejor para escapar del cliché que unos párrafos de la extensa carta pública dirigida por Gastón Baquero a Lidia --como él prefería escribir el nombre de su amiga-- con motivo de aquel agasajo; una carta donde el lenguaje, el tono, las reflexiones, el sentido del humor y la pasión por la patria de ambos recuerdan una forma de ser cubano tan hermosa como abocada a la extinción. Que esto no suceda depende de sus compatriotas, no importa donde residamos.

***

Querida, querida Lidia:

(...) hiciste muy bien en nacer un 20 de mayo. Eres lista prenatal. Naciste en el día del nacimiento de la República, y tú y yo sabemos a cuánta maravilla sabe la palabra República, la República. Lo que eso quiere decir para los cubanos con un poquitico de raíces criollas intactas, es difícil contarlo a los extraños. Ahora andan sueltos por ahí y por aquí, y por todas partes, algunos cubanitos comemierdas que dicen no sentir la patria, ni importarles nada su destrucción y su pena. Yo creo que adoptan esa pose, no por la cursilería de hacerse los europeos o los norteamericanos, sino porque les falta el valor de amar a Cuba, de querer a la patria, y estar lejos de ella. Para no sufrir, fingen no amar, no sentir nostalgia, ni echar de menos las raíces. Han hecho de la expatriación una despatriación, para que no les duela la diáspora, porque su egoísmo, su frivolidad y su hedonismo de quincallería les exige quitarse del corazón todo lo que pueda llevarlos al santo insomnio de Cuba (...)

El veinte de mayo nació una nueva manera —diseñada por Martí sobre la materia prima que venía borboteando entre las venas de la isla a lo largo de tres siglos— de ser entendida y cumplida la convivencia ideal de los cubanos. Las dificultades, las desobediencias a lo dictado por los Fundadores resumidos en el Fundador de la República, los incumplimientos y deslealtades con la patria, no dañan para nada al ser auténtico de la patria. Una de las características del bien es la resignación y la paciencia con que se espera que pasen los días del mal. La República, la Idea de la República del 20 de mayo, no ha muerto, ni puede morir.

Quienes, ciegos ante la historia y ante la verdad de esa República, han creído posible borrar las fechas, anular la manera martiana y pura de la convivencia, destruir todo el edificio de la República (dicen ellos que por tener grietas aquí y allá, goteras y defectos en la cumbrera exterior del tejado), no han podido hacer otra cosa que encadenar y retrotraer a Cuba a otra manera de colonia, cien veces más atroz que la anterior. No celebran el 20 de mayo, ni el 10 de octubre, ni el 24 de febrero, ni el 7 de diciembre, porque se han quedado sin raíces y sin libertad —¡el bien de los bienes, hasta para las bestias!— y pretenden que su patria está en Moscú, y que su Céspedes es Lenin, su Martí Fidel, y su Maceo el Ché. Decían “patria o muerte”, y la gente aplaudía; aplaudía hasta que descubrió que lo que querían decir estos cabritos era “patria muerta”.

Decían traer la libertad, la paz y el bienestar para todos, y lo que trajeron fue la M del marxismo-leninismo, que en el vientre trae únicamente, y siembra en cuanto se apodera de un país, las cuatro emes terribles: muerte, miseria, maltratos y mierda. Y si al horror del marxismo-leninismo le agregas a Castrico y su morralla, ¡quiquiribú mandinga!

Frente a los que intentan borrar de la conciencia de los cubanos, hállense dentro o fuera de Cuba, y sea cual sea la edad de cada uno, la noción verdadera de patria, de la cubanía, de la criolledad (noción excluyente de la esclavitud y de la crueldad, los dos pilares del comunismo), frente a esos desdichados, ¿no tenemos que sentir multiplicada por mil la gratitud ante los que como tú aman a Cuba, y traen cada día un recuerdo, una lucecita más para que no se esfume la imagen, para que no se haga en nosotros la oscuridad de oscuridades que es no amar a una patria, no sentir unas raíces, no recordar la enorme dicha de haber nacido en Cuba, la gloria de ser cubano?

Lidia, te dejo. No quiero darte la lata en vez de tocar la diana del 20 de mayo, el tararí de la alegría porque te tenemos, la diana por tu nacimiento, que era todo lo que quería decirte. Nosotros los tauros estamos orgullosos de que pertenezcas a la Casa Zodiacal que fue la cuna de Shakespeare, de Mahoma, de Ortega y Gasset, del Papa Woitila, y donde se nos coló Carlos Marx, que era el menos malo de los marxistas, y quien se espantaría de ver lo que han hecho con él, como se espantarían Cristo y Martí, de lo que han hecho con el cristianismo y el martianismo muchos de sus presuntos seguidores (...)

Sé, Lidia, que no hace mucho bailaron un danzón Eugenio Florit y tú. Esa estampa criolla no me la perdí, porque yo vivo en el recuerdo, respiro por la memoria. Vi y reviví esa danza de ustedes, y me sentí muy feliz. Ya vendrán otros tiempos. Quizás no estaremos corpóreamente en ellos, ni tú, ni yo, ni ninguno de cuantos hoy estamos al lado tuyo duplicando el amor al 20 de mayo. Pero de algún modo sí estaremos allí, estaremos en los tiempos del otro renacimiento de Cuba, porque nunca hemos dejado de sentirnos extranjeros dondequiera que hayamos vivido y vivamos fuera de Cuba. Somos extranjeros, a mucha honra, pero a mí en particular me duele que criollas como tú no puedan celebrar en Cuba el veinte de mayo de cada año y de todos los años, sea sobre o debajo de la tierra cubana, que es lo mismo (...)

Te quiere, y pide bendiciones para ti a la luna, a la albahaca, a las nubes, a los montes, al mar, tu amigo, guajiro de Bijarú, de Remanganagua y de los Remates, de Bayatiquirí y de Baní, de Camagüey y de Camajuaní, del Cobre y de Jatibonico,

Gastón

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Tania León, la cubana ganadora del Pulitzer, conversa con Radio Televisión Martí

Tania León, ganadora del Premio Pulitzer de Música 2021.

Tania León, conocida como compositora de origen cubano, educadora y también consejera para organizaciones de arte, fue galardonada recientemente con el Premio Pulitzer de Música 2021. La pianista concedió una entrevista a Radio Televisión Martí donde contó para nuestra audiencia en la isla memorias de sus orígenes en Cuba, su pasión por la música y la inspiración para la obra que le mereció el prestigioso galardón.

Según relata, desde muy pequeñita mostró gran sensibilidad por la música, a lo que se le unió el cuidado de una abuela que notaba como la niña de unos escasos 4 años, respondía a lo que escuchaba por la radio.

“Pues yo comencé en el mundo de la música inesperadamente. Mi abuelita se dio cuenta de que siendo niña, yo tendría cuatro años de edad y me gustaba mucho ir a la radio y cambiar las emisoras y al cambiar las emisoras, si había música, bailaba al compás de la música, cosa que a ella le llamó mucho la atención. También habían oportunidades donde habían cantos y yo repetía los cantos tal y como los escuchaba. O sea que no cambiaba nada, sino que lo repetía en el mismo tono que lo cantaban y todo. Pues eso la inspiró mucho a ella y pensó que a mí me gustaba la música y me llevó a un conservatorio", relató.

En el conservatorio Carlos Alfredo Peyrellade en La Habana... “Los maestros allí dijeron que yo era muy muy pequeñita y que no sabía leer ni escribir y que iba a ser muy difícil para mí aprender la teoría de la música. Pero mi abuelita era muy insistente. Ella persistió, persistió. No sé cuánto. Y por supuesto todo esto era porque me lo contaron a mí, porque yo no tenía en ese momento manera de recordar lo que estaba pasando cuando tenía 4 años. Conclusión, que yo creo que en el conservatorio se cansaron de la persistencia de mi abuela y entonces dijeron que iban a aprobarme y las cosas de Teoría, como no podía leer los libros, mi abuela dijo que ella se encargaba de que yo me supiera las cosas de teoría".

Era en medio de las tareas del hogar, cuando su abuela por ejemplo, mientras colgaba la ropa a secar, que le repasaba las asignaturas a aquella niñita que mostraba ya tanta disposición musical. Memorias como esta le han acompañado en las décadas que lleva dedicada a la música.

Pensé que iba a ser una pianista de concierto

Consciente del esmero de su abuela, León recuerda también la generosidad de su abuelo: "Él me compró un piano de uso cuando yo tenía cinco años. Cosa que me llama mucho la atención que tengan ese tipo de visión de respaldar a un niño. Nunca pensé que me comprarían un piano de verdad, con tan poca edad. Pero así sucedió. Y por supuesto se sumaron entonces al proyecto se sumó mi madre y mi padre".

“Pensé que iba a ser una pianista de concierto, porque en ese conservatorio, bueno, pues se hicieron muchos recitales en los cuales yo participaba y después llegó el momento en donde empecé a competir concursos para piano y orquesta y gané tres concursos y ya eso fue parte de la armadura con la cual más o menos salí al mundo pensando que yo iba a continuar mis estudios como pianista y viajar al mundo, cosa que yo quería hacer y sobretodo, quería hacer algo que me diera la posibilidad de tener mejores finanzas y de esa manera entonces ayudar a mi familia. Nosotros somos o éramos en aquel momento una familia muy pobre y yo estaba muy consciente del sacrificio que mi familia estaba haciendo por los estudios de mi hermano y míos”.

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La joven cursaba un plan académico en el conservatorio cuando su familia insistió en que además estudiara Contabilidad, un oficio que le sirvió para mantenerse en sus primeros años en Nueva York.

"Hasta cierto punto me ayudó mucho porque el primer trabajo que tuve en Nueva York fue precisamente en la oficina de una factoría de confecciones de señoras. Y como yo sabía manejar las máquinas de sumar y las máquinas contables y hacer estados de cuenta, bueno pues ese fue mi primer trabajo. Hasta el día de hoy, todavía tengo la chapa del número mío como empleada de ese lugar", recuerda.

En 1969 se convirtió en la primera directora musical del Dance Theater of Harlem, el Teatro de la Danza de Harlem, de Arthur Miller, y se volcó en establecer su departamento de música, su escuela de música y su orquesta. Para esta compañía compuso la música del ballet Haiku en 1973, y Bele, ambas con Geoffrey Holder.

Instituyó la serie de conciertos comunitarios de la Filarmónica de Brooklyn en 1978, y en 1994, fue cofundadora de la Orquesta de compositores americanos SONIDOS, de los Festivales de las Américas como consejera latinoamericana de música.

También fue consejera de Nueva Música para Kurt Masur en la Filarmónica de Nueva York, y ha sido directora invitada en las más prestigiosas orquestas del mundo como la Orquesta Beethovenhalle en Bonn; la Gewandhausorchester, en Leipzig; la Orquesta Santa Cecilia en Roma; y la Orquesta Sinfónica Nacional de Sudáfrica.

La reconocida artista siempre recuerda y manifiesta su profundo agradecimiento por sus profesores en La Habana, Edmundo López y Alfredo Diez Nieto.

“Fue un gran milagro el que yo haya entrado dentro de la carrera de Composición y hasta cierto punto, una sorpresa, que la predijo mi maestro Edmundo López. Él fue mi maestro en Cuba, que me enseñó a querer la música contemporánea, a la música moderna", dijo León.

“En unos cursos de posgrado que yo hice, mi maestro de Armonía, el gran compositor Alfredo Diez Nieto me hizo hacer unos ejercicios de armonía y aquellos ejercicios parece que yo los convertí como en unas piezas pequeñas y esas piezas pequeñas, bueno, pues él pensó que tendrían que ver con la composición. O sea que eran, no tanto ejercicios sino como unas composiciones muy pequeñitas. Y es interesante porque en realidad yo escribía canciones con mi hermano. Mi hermano tenía un grupito de músicos. Y yo y él cantábamos juntos siempre. Y a veces yo hacía canciones. Él también hace canciones. Pero no pensamos en el momento en que eso sería algo interesante. Y hubo un par de canciones que fueron cantadas por ejemplo por Elena Burke, quien oyó una canción y le gustó y la cantó en un recital. Pero eso no era una cosa que yo pensaba que tenía que ver con mi mundo, porque mi mundo era el mundo de la música clásica, sobre todo como pianista”, recordó la artista.

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En Nueva York, conoció a Arthur Mitchell, al abrirse puertas y posibilidades para que la artista cubana compusiera, dirigiera por primera vez en Italia, e integrara la academia de New York University como estudiante.

Su composición Stride, con la que fue galardonada con el Pulitzer 2021, fue estrenada precisamente por la Filarmónica de Nueva York en 2019.

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Una abuela creyó en una niña, y esta ya convertida en una mundialmente reconocida compositora, pianista y directora, se inspiró en otra mujer que hizo avanzar los derechos civiles y políticos de la mujer en Estados Unidos: Susan B. Anthony, quien además fue líder visible en los esfuerzos para abolir la esclavitud en este país. Así surge la obra Stride.

El actor Basil Rathbone escribió que "no debemos lamentar lo que se hace con sincero afecto, porque nada se pierde si nace del corazón". En este caso, el corazón de una abuela y la inspiración del amor de la activista estadounidense Susan B. Anthony, se dieron cita en Tania León, a quien felicitamos por esta trayectoria y su presente.

Cubana Tania León entre los ganadores del Premio Pulitzer 2021 (VIDEO)

Tania León. Tomado de @pulitzerprizes

La compositora cubana Tania León ganó el viernes el Premio Pulitzer de Música por su obra orquestal Stridem inspirada en el movimiento por el sufragio femenino.

La creadora nacida en La Habana y residente en New York, ganó con esta composición de 15 minutos que el jurado de Pulitzer describió como un "viaje musical lleno de sorpresas, con poderosos metales y motivos rítmicos que incorporan las tradiciones musicales negras de los Estados Unidos y el Caribe en un tejido orquestal occidental".

Stride se estrenó con la Filarmónica de Nueva York en el Lincoln Center el 13 de febrero de 2020.

Tras conocer del galardón León dijo en entrevista con National Public Radio que proviene de una familia pobre en la que ella se convirtió en la primer músico por lo que su éxito fue un sueño de su madre y, sobre todo, de su abuela, quien sospechaba que estaba interesada en la música.

"Ellos crearon un sueño y yo lo agarré y me fui al mundo, y aquí estoy", dijo León.

Bailarín cubano debutará con el Ballet de Cincinnati (VIDEO)

El bailarín cubano Rafael Quenedit Castro. Tomado de rafael.quenedit.official

El Cincinnati Ballet anunció que el cubano Rafael Quenedit Castro ha sido contratado por la compañía como bailarín principal.

El cubano, egresado de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba en 2014 y con experiencia en el Ballet Nacional de Cuba, debutará en Bold Moves Plus en el Aronoff Center for the Arts, del 16 al 20 de junio.

El bailarín ha trabajado con coreógrafos de renombre internacional como Alicia Alonso, Alexei Ratmansky, Annabelle Lopez Ochoa, Giuliano Peparini, Alberto Mendez.

La compañía danzaria destaca que Quenedit Castro ha sido reconocido con la Medalla de bronce en el Concurso Internacional de Ballet de La Habana, Cuba; Medalla de oro en la competencia internacional de ballet en Ciudad del Cabo, Sudáfrica; Medalla de oro en el XX Concurso Internacional de Ballet en La Habana, Cuba y ha sido
ganador del concurso Amici Word Dance en Italia en 2019.

Quenedit desciende de una talentosa familia de bailarines cubanos: su hermano Carlos es bailarín principal del Miami Ballet y sus tíos Ernesto y Alejandro también hicieron carrera como bailarines en diversas compañías del mundo.

Radio Televisión Martí reportó en 2014 la participación de Rafael Quenedit en un curso intensivo de verano en la Escuela de Ballet Cubano de Sarasota en la que estuvieron alumnos de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba.

El programa de intercambio concluyó con una gala en la que los cubanos, entonces promesas de la danza, mostraron su talento al público estadounidense.

“El último balsero” cubano desembarca en HBO (VIDEO)

Cartel de "El último balsero".

Una mezcla de infortunio y un espíritu de solidaridad infrecuente en la industria cinematográfica ha hecho posible que la película independiente “El último balsero” (2020), de los cubanos Carlos Rafael Betancourt y Oscar Ernesto Ortega, llegue este viernes a la plataforma HBO, según dijeron ambos a Efe.

“Fuimos poco a poco logrando la atención de HBO, sin compañía de distribución. También por la coyuntura de la pandemia, porque ellos estaban mirando qué películas se habían estrenado, tenían tiempo para eso”, dice a Efe Betancourt 15 meses después de un frustrado estreno en el Festival de Cine de Miami.

En marzo de 2020 el debut de este filme de ficción realizado entre Miami y Nueva York “con conceptos de la memoria colectiva cubana”, fue suspendido por la llegada de la covid-19 a Florida y el cierre de las salas de proyección y a partir de ahí, la película comenzó su camino en festivales “online”.

Llegar a HBO con un contrato por dos años en HBO Latino y HBO Max se debe a “una mezcla del infortunio de la pandemia con un espíritu de solidaridad muy raro en esta industria”, según Betancourt.

“Es una plataforma muy grande. Que lo que hicimos tenga un valor como película latina que habla de una experiencia de inmigración trasciende mucho más de lo pensado”, dice.

Ortega, que en 2008 fundó con Betancourt una de las primeras productoras independientes en Cuba, El Central, recuerda haber comenzado esta película sin apenas recursos.

Sin embargo, a la firma del contrato con HBO tuvieron que presentarse con un abogado.

“Fue una recompensa después de tanto trabajo. Teníamos muchas ganas de hacer la peli sin pretensiones. Teníamos claro cuán chiquiticos somos para una plataforma como HBO”, explica Ortega.

Con guión de ambos directores y las actuaciones centrales de Héctor Medina (Ernesto), Chaz Mena (Lenin), Néstor Jiménez jr. (Ale) y Cristina García (Lucy), la película comienza en 2017 con la llegada en balsa a Miami de Ernesto, un graduado de Filosofía que busca a su padre, al que creía muerto en la guerra de Angola.

Ernesto se entera por la televisión de que la administración del hoy expresidente Barack Obama derogó un día antes de él llegar la política “Pies secos-Pies mojados”, que desde 1994 le brindaba protección automática a los cubanos que lograban arribar a Estados Unidos.

“La diferencia aquí es que nuestro personaje, Ernesto, no llega deslumbrado. Está lleno de contradicciones. Es un filósofo, un personaje lleno de preguntas y con muy pocas respuestas”, añade.

Aunque es un filme de inmigrantes, no está centrado en esa temática y toca otros temas como el de la homofobia y “la masculinidad tóxica”.

Según Betancourt, que al igual que Ortega emigró a Estados Unidos y ambos están “cerca” de cumplir 34 años, el lenguaje de la película “tiene que ver con nosotros mismos, con la generación de (la actriz y músico) Cristina García, que creció en Miami”.

“Ernesto es de nuestra generación, es un universitario que estudió Filosofía y está adaptándose a una nueva sociedad”, señala.

Ambos directores reconocen “una metáfora” en el título de la película. También que en ella existe “una referencia clara” a “Fresa y Chocolate” (1993), la famosa película de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío que estuvo nominada a los Oscar.

También tuvieron muy presente a “Memorias del subdesarrollo” (1968), de Tomás Gutiérrez Alea, un clásico del cine cubano.

Tras presentarse de manera “online” en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles (LALIFF), “El último balsero” regresó a finales de 2020 a Miami con un recorrido comercial.

Paralelamente, en diciembre de ese año, viajó al Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, convirtiéndose en “una pionera con presentaciones paralelas en ambos países, algo que no había sucedido en los últimos 60 años de tensión política”, según un comunicado de prensa.

“Para mi fue una experiencia muy bonita, no teníamos idea de cómo iba a reaccionar el público de los dos lados. La película le habló a la gente, cada cual tiene su película en su cabeza”, dice Betancourt desde Los Ángeles (California), donde se convirtió en el primer cubano con beca en el programa de Dirección del American Film Institute.

Ortega, quien reside en Miami y todavía cree que “fue un enigma que se proyectara allá", prefiere recordar el abrazo de una señora en La Habana.

“Me dijo que ellos necesitaban una película así. El arte a veces funciona para decir cosas que la agente no sabe decir”, explica.

A su juicio, “la película en Cuba demostró que Miami no es un lugar oscuro. Queríamos mostrar el lado del amor y de la identidad cubana por encima de todo”.

PEN América: Cuba usa técnicas crueles y represivas para silenciar a artistas

El artista Luis Manuel Otero Alcántara durante un arresto en el barrio San Isidro en La Habana Vieja.

“La detención y posterior liberación de Luis Manuel Otero Alcántara marcan la última de una larga serie de tácticas de hostigamiento e intimidación por parte del gobierno cubano”, indicó el PEN América.

“Nos alegra saber que Otero Alcántara finalmente está libre y podrá reunirse con familiares y amigos y continuar con su trabajo artístico, pero su internamiento forzoso nunca debió haber sucedido. Esta es una de las técnicas crueles y represivas que emplea el gobierno cubano para silenciar las voces de los artistas disidentes”, dijo Julie Trébault, directora de Artists at Risk Connection (ARC) en PEN América.

“Debe cesar el constante hostigamiento del gobierno contra Otero Alcántara y otros artistas cubanos. A medida que aumentan las agresiones, ARC, así como nuestras organizaciones asociadas en derechos humanos y las artes, continuarán trabajando para llamar la atención mundial sobre estas tácticas inhumanas e inaceptables”, subrayó Trébault.

También hizo un llamado enfático para que “termine la campaña gubernamental de acoso de Cuba y para que las autoridades cubanas detengan todos los intentos de amordazar a la disidencia y criminalizar a los artistas, escritores y activistas independientes”.

En su comunicado, PEN América recordó que Otero Alcántara ha sido blanco de ataques del Estado unas 31 veces, incluidos arrestos domiciliarios y detenciones arbitrarias, y ha estado bajo vigilancia permanente. También destacó que el artista e impulsor del Movimiento San Isidro participó en el videoclip Patria y Vida, “un llamado explícito a un cambio de gobierno”.

PEN America lidera Artists at Risk Connection (ARC), un programa dedicado a ayudar a artistas en peligro y fortalecer el campo de organizaciones que los apoyan. Su informe, Arte bajo presión, detalla el efecto del Decreto 349, un reglamento que otorga a las autoridades cubanas un amplio mandato para limitar el sector cultural a los artistas y activistas.

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