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Opiniones

Cuba Posible: ¿Nueva fuerza política en la isla?

Lenier González (i) y Roberto Veiga imprimieron a Espacio Laical un carácter polémico

Con un discurso disonante --aunque todavía armónico-- más inclusivo y centrista, el laboratorio de ideas creado por Roberto Veiga y Lenier González ha entusiasmado a intelectuales críticos y atraido las iras del Gobierno ¿Se convertirá Cuba Posible en partido legal?

El famoso cantautor cubano Silvio Rodríguez ha publicado en su blog Segunda Cita una entrevista realizada por Cuba Posible (CP) al Premio Nacional de Ciencias Sociales de Cuba Aurelio Alonso. ¿El tema?: “La necesaria apertura a un debate inteligente, comprometido, desprejuiciado y sin temores”.

Entrevista de Cuba Posible reproducida en el blog Segunda Cita de Silvio Rodríguez
Entrevista de Cuba Posible reproducida en el blog Segunda Cita de Silvio Rodríguez

La decisión podría interpretarse como un espaldarazo de Rodríguez, un ex diputado a la Asamblea Nacional de Cuba y cauteloso crítico del inmovilismo político en Cuba, al “laboratorio de ideas” fundado por Roberto Veiga y Lenier González, los exeditores de la publicación católica Espacio Laical.

El periodista uruguayo-cubano Fernando Ravsberg describe en el diario español Público.es a CP, la criatura de Veiga y González, como “una nueva fuerza política” que estaría luchando por hacer más diversa la participación en el debate que se avecina sobre el futuro de Cuba, una discusión aún controlada por la ortodoxia comunista.

“Las diferencias”, dice Ravsberg, “no radican en la participación de los disidentes tradicionales, que no tienen ninguna influencia social, sino en una nueva fuerza política surgida durante los últimos años, Cuba Posible. Esta formación nace bajo el paraguas de la Iglesia Católica, pero se desprende de ella y se nutre con intelectuales de todos los sectores, incluso algunos destacados marxistas”.

Antes de perder el amparo de la Iglesia, Veiga y González promovieron desde Espacio Laical debates sobre los problemas de Cuba que incluyeron a cubanos de la isla (Omar Everleny Pérez, Pavel Vidal, Jesús Arboleya) y emigrados (Carmelo Mesa-Lago, Carlos Saladrigas, Arturo López Levy) generalmente con criterios divergentes del dogma oficial, pero sin una confrontación directa con el gobierno de la isla.

Las opiniones vertidas por Alonso en la entrevista son un ejemplo de esa “unidad, pero no uniformidad” que persigue Cuba Posible. Por ejemplo, admite las presiones políticas y sociales contra la disidencia, incluidas las sanciones, condenaciones y campañas de desprestigio, aunque no las identifica como la ejecución de una política oficial, sino que las personaliza como “celo oficioso” o “simple superficialidad”, rezagos de “deformaciones autoritarias que no han quedado atrás”:

“En general, mejoran las actitudes para reclamar el respeto del otro, reciprocándolo, cuando afloran las diferencias. Tampoco afirmaría que hayamos llegado a un punto en que el pensamiento crítico pueda ejercerse y difundirse exento de presiones, políticas o sociales, cuando discrepa del discurso político reconocido. En unos casos por celo oficioso, pero en otros por simple superficialidad. Aclaro una distinción que hice: considero presiones políticas la sanción o la condenación explícita, una limitación abierta, el cierre de una revista, una acusación injusta o parcial, por ejemplo. Además, el rechazo a ser publicado, la proscripción para disertar en el aula, para participar en debates, la exclusión profesional, las restricciones para ejercer con espontaneidad una iniciativa de asociación dentro de las proyecciones mismas de la transición socialista, y las campañas contra el prestigio del oponente, se den al amparo de una autoridad o se produzcan entre simples polemistas, prefiero calificarlas de presiones de carácter social y creo que ponen de manifiesto la dimensión cultural de deformaciones autoritarias que no han quedado atrás”, explica Alonso.

Contraofensiva ortodoxa

VII Congreso del Partido Comunista de Cuba
VII Congreso del Partido Comunista de Cuba

Como han señalado Ravsberg en Público.es y (en la publicación estadounidense Politico) la periodista especializada en asuntos cubanos Ann-Louise Bardach, el reciente VII Congreso del Partido Comunista fue escenario de una contraofensiva de la ortodoxia comunista contra una mayor apertura política y económica en la isla.

“Los ortodoxos quieren cambiar nada menos que 600 puntos de la propuesta de modelo realizada por el gobierno. Para lograrlo intentaron limitar el debate al reciente Congreso del Partido donde contaban con más fuerza. Sin embargo, la protesta surgió desde la misma militancia comunista (…) Finalmente, se acordó llevar el debate a toda la nación”, dice Ravsberg.

Bardach apunta, por su parte, que tras ser exhortados por Fidel Castro a “luchar sin tregua” los intransigentes del Partido "pasaron los primeros tres días del Congreso emitiendo edictos retrógrados, restableciendo su hegemonía". Aferrados por puro instinto de supervivencia a la línea dura, “rechazaron el retiro de la vieja guardia y demeritaron las reformas que podían rescatar a la moribunda economía”.

Bajo la égida de la intolerancia partidista (Raúl Castro reiteró en el Congreso que el Partido seguirá siendo la fuerza directriz de la sociedad), la labor de Cuba Posible a través de su discurso disonante --sin llegar a quebrar la armonía-- y más centrista e inclusivo, es aplaudida por algunos, mientras que otros la consideran insuficiente.

Refiriéndose en Diario de Cuba al evento "Cuba y los desafíos actuales", celebrado el mes pasado en Nueva York, el escritor cubano Francisco Almagro reseña: “En cuatro paneles formados principalmente por cubanos de la Isla y de la diáspora, se debatió sobre la aspiración al desarrollo hasta 2030, la calidad del cambio social con bienestar, equidad y justicia; cómo ven la Cuba presente personajes de la política global, y por último, si la supuestas transformaciones en Cuba son asuntos de poder, de conocimiento o de actores. Lo más interesante del evento fue la pluralidad, cuando no los puntos divergentes e incluso contrapuestos de quienes allí participaron”.

Roberto Veiga durante el evento "Cuba y los desafíos actuales", en Nueva York (Cuba Posible).
Roberto Veiga durante el evento "Cuba y los desafíos actuales", en Nueva York (Cuba Posible).

En cambio, para el académico cubano Haroldo Dilla en Cubaencuentro , si bien la existencia de CP es positiva, su inclusividad es limitada:

“Me parece muy bien que CP se reúna, en New York o en La Habana. Me parece muy importante que potencie la discusión sobre el futuro de la Isla. CP es una plataforma legítima y con un rol limitado, pero positivo en muchos sentidos. Y creo que esta reunión tuvo a su favor figuras intelectuales aceptables, y algunas de primer orden como fueron los casos de Carmelo Mesa Lago, Pedro Monreal y Mauricio de Miranda”, señaló Dilla.

“Pero también creo que Cuba Posible está comportándose con el mismo sectarismo exclusionista que el Gobierno cubano. Solo que cada cual escoge a sus ilegítimos. Voy a recordar que en los mismos momentos en que se celebraba esta reunión, estaban en New York diferentes cubanos con méritos suficientes para estar en la reunión, e incluso en algún panel", acotó.

"Estaba, por ejemplo, Manuel Cuesta Morúa, activista cívico oposicionista con un perfil intelectual plenamente reconocido y que acaba de lanzar un programa político/social democrático de altos quilates. Estaba Rafael Rojas, a quien no tengo que presentar, y al que se permitió asistir en el público por petición propia. Estaba Armando Chaguaceda, un doctor en Ciencias con una obra teórica de muy alta calidad. Y estaba yo, que al menos me merecía que me hubieran invitado a mirar sin hablar”, agregó.

“La exclusión tiene que ver con otra variable: la lealtad al Gobierno cubano. Al menos esa variable blanda de lealtad que sigue considerando a la élite política cubana como un interlocutor legítimo y creíble (la apología al discurso supuestamente democratizador de Raúl Castro es enternecedora), al régimen como un dispositivo reformable, y a los opositores que no creen en eso como fichas despreciables”, aseveró Dilla.

¿En la cerca?

Aunque el amago (armónico con el poder) de CP hacia el centro político puede ser un atractivo para ciertos críticos orgánicos, o para aquellos que, aunque no se creen el manual, tampoco tienen vocación de kamikaze como los opositores activos, un viejo dicho recurrido por los militantes del partido para “echar frío” a los alteradores de la sagrada unanimidad prescribe que “aquí nadie puede estar en la cerca”. Y así la propaganda oficial no ha tardado en enfilar sus cañones contra el laboratorio de Veiga y González.

“Con el lenguaje arrogante que caracteriza a todo pensamiento totalitario, los pelotones de fusilamiento digital cubanos —ajusticiadores en las sombras— vieron en los participantes, auspiciadores y financistas a "agentes de la CIA", "especialistas de la subversión", y "viejos amigos de la FNCA (Fundación Nacional Cubano Americana)", dice Almagro.

Tanto Las Razones de Cuba, un sitio de la Seguridad del Estado, como el bloguero oficialista Iroel Sánchez ( “el oficial que atiende” extraoficialmente a CP), pasan por alto en su misión de desprestigio que el evento en Nueva York fue patrocinado por la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), “una organización autofinanciada y con un largo expediente de lucha a favor de eliminar el embargo y cooperar en la mejoría de las relaciones entre Cuba y EEUU”, como señala Almagro, para concentrarse en la sede de la conferencia, proporcionada por Open Society Fundation, la fundación liberal creada y dirigida por George Soros, y a la que acusan de alentar revoluciones democráticas desde Ucrania hasta Venezuela.

¿Llegará a ser más eficiente y aglutinadora que la disidencia tradicional Cuba Posible como fuerza política, con su mensaje intelectual de discrepancia suave, fresca y bajita de sal? ¿Merecerá que el poder le conceda algunos escaños en una Asamblea Nacional reformada?

“No sabemos el ‘pasado que le espera’ a Cuba Posible. Lo más probable es que implote: hay colocada suficiente dinamita en sus bases para hacerla explotar desde adentro”, subrayó Almagro.

“Solo hay que esperar la orden. Orden detenida, creen algunos, porque alrededor de Cuba Posible hay importantes hombres de negocios, personalidades de izquierda y hombres y fundaciones de una larga tradición humanitaria que pudieran ser útiles ante el caos que se avecina. Los desafíos de Cuba Posible son los mismos de Cuba en todos los tiempos: sobrevivir a los intereses personales, a los necesitados de méritos y de dólares; sobrevivir a una Cuba encarnada en hombres cuyos proyectos están por encima del bien de todos”, concluyó.

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Ernesto Borges envejece en prisión por defender su dignidad

Ernesto Borges Pérez (centro). (Foto tomada de Facebook de Mario Félix Lleonart)

El capitán de la contrainteligencia castrista Ernesto Borges Pérez fue arrestado en 1998 por intentar pasar información sobre 26 espías que la dictadura preparaba para infiltrar en suelo estadounidense. Está tras las rejas desde hace 22 años. Era un hombre libre, que como otros muchos ciudadanos cubanos, hombres y mujeres han perdido la salud y han envejecido en la cárcel por defender sus convicciones.

Los cubanos en general, los de mi generación en particular, tienen la dolorosa distinción de haber perdido amigos y conocidos frente al paredón de fusilamiento y la penosa particularidad de saber y conocer que un número apabullante de compatriotas han estado en prisión, no un año o dos, sino decenas, como han sido los casos de Amado Rodríguez, Roberto Jiménez, Ángel de Fana, Ernesto Díaz Rodríguez y muchos más, que ingresaron a prisión en sus veinte y salieron rondando los cincuenta.

Ejemplarmente, esos extensos años de presidio no concluyeron con el patrón de personas acusadas de contrarrevolucionarios cuando en realidad lo que trataron de hacer, desde Huber Matos a Mario Chanes de Armas, pasando por Armando Sosa Fortuny, fue impedir que el siempre amenazante marxismo se apropiara de un proceso en el que todos habían cifrado sus esperanzas de una Cuba mejor.

La realidad de que cada cubano puede luchar por los derechos de todos la sustenta el caso de Ernesto Borges Pérez, nacido en 1966. Borges, al igual que muchos de los que nacieron en los 60, creyó en la utopía castrista, sumándose a las huestes del flautista de Birán en la certeza de que estaban construyendo una patria justa. El castrismo los manipuló, los usó, a veces, como carne de cañón, enviándolos a guerras imperiales al servicio de una potencia extranjera, la Unión Soviética, o convirtiéndolos en despiadados verdugos de sus conciudadanos.

Los esbirros de la dictadura se han ensañado con un joven que asumió a plenitud su prerrogativa de pensar libremente. Borges cumple 22 años tras las rejas, de los cuales, al menos 10, han sido en celdas de aislamiento, sin ventilación y en la oscuridad. Está casi ciego y tiene otros muchos serios quebrantos de salud.

Por suerte para su dignidad personal, por desgracia para su humanidad, Borges Pérez se percató de la naturaleza criminal de la utopía y la enfrentó con gran coraje. El decoro lo ha conducido a envejecer en prisión y a enfrentar el riesgo permanente de perder la vida en la cárcel por haber combatido una dictadura.

Sobre la prisión han escrito y hablado numerosos autores que se han percatado de que las cárceles demandan ser atendidas por un espécimen animal con una clara inclinación a la crueldad, razón por la cual el novelista y ex preso político, José Antonio Albertini, escribió que “los represores y carceleros pertenecen a una raza, carente de Dios, filosofía y humanismo”.

Una personalidad de mucho coraje, físico y moral, un político que actuaba en base a sus convicciones y no por corrección política, Nelson Mandela, escribió que “un hombre que le quita la libertad a otro hombre es prisionero del odio, está encerrado tras las rejas de los prejuicios y la incapacidad de ver más allá... a los oprimidos y a los opresores se les priva de su humanidad por igual".

Una frase que entalla perfectamente al régimen totalitario castrista que incomprensiblemente Mandela nunca condenó. El régimen cubano ha encarcelado en estos sesenta años a más de medio millón de sus ciudadanos por motivos políticos.

La prisión política en Cuba es algo muy común; delitos como el “crimental” que figurara el novelista George Orwell en su libro de ficción política que amenaza en convertirse en realidad, “1984”, es frecuente. Ir a prisión por solo pensar escribir un libro donde no existe la posibilidad más remota de publicarlo, es una regla que los sicarios de la dictadura cumplen celosamente.

El régimen cubano ha sido por oficio motivador de odio y exclusión, como consecuencia de su naturaleza represiva. En la isla hay decenas de miles de personas en prisión por actos que en cualquier otra sociedad son legítimos y seis décadas después de haberse inaugurado la tiranía hay 134 personas condenadas por reivindicar su derecho a pensar y actuar libremente, según la ONG Prisoners Defenders.

(Las opiniones expresadas en comentarios en esta página web provienen de sus autores, y no tienen necesariamente que coincidir con la posición editorial de Radio y Televisión Martí)

Cuba y el eje del mal en Ginebra

A pesar del boicot Ariel Ruiz Urquiola expuso la realidad de Cuba en las Naciones Unidas

El sabotaje cometido contra un ciudadano cubano por la representación del régimen de La Habana en el Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra,ha sido calificado como deleznable por no pocos especialistas.

Cinco interrupciones de la representación castrista, secundadas por cuatro aliados, enfilaron hacia la persona del Ariel Ruiz Urquiola, biólogo cubano que en nombre de una organización no gubernamental denunciaba ante ese foro el sistema de esclavitud que aplica el régimen en susmisiones médicas internacionales.

Además, crímenes de lesa humanidad como la negativa a brindar atención médica oncológica a su hermana y aún peor, que el régimen le inoculó el virus de inmuno deficiencia adquirida, VIH.

Pero ya días antes en ese mismo ruedo, la delegación del régimen había hecho de las suyas cuando presentó una resolución a favor de la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong, aprobada por el Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular de China y que busca criminalizar la secesión, subversión y colusión con fuerzas extranjeras. Asimismo, restringe el derecho a disentir y fulmina la libertad de expresión. En fin, el objetivo es acabar con la oposición al gobernante Partido Comunista.

53 países, incluidos Cuba y China, firmaron la resolución mientras que otros 23 emitieron una declaración, presentada por Reino Unido, que condena las violaciones del gobierno de China en materia de derechos humanos en Hong Kong.

Mientras existan dictaduras en el Consejo de Derechos Humanos van a seguir ocurriendo actos de este tipo, de ahí la necesidad de renovar el organismo internacional que no debe ceder espacios a Cuba, China, Venezuela y otras naciones que ya tienen un lugar en un eje malévolo responsable de estos bochornosos sucesos.

¿Publicidad en "Granma"?: diario oficialista promueve “facilidad de pago” para turismo nacional

Especial "para los clientes nacionales", la plataforma Transfermóvil vende sus servicios en el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

El eslogan es bueno: “Tu móvil de siempre nos une como nunca”. Pero la idea es, cuando menos, un insulto.

Que aparezca publicidad en la portada digital del periódico Granma es sorprendente. Que ocurra en medio de la crisis económica que vive Cuba a raíz de la pandemia del COVID-19, y que la invitación sea para que “ahora desde Transfermóvil” los cubanos de la isla reserven habitaciones en una cadena hotelera cuyos precios hay que multiplicar por 25 para pagarlos con la moneda nacional, es una verdadera grosería.

“La cadena hotelera Gran Caribe anunció una nueva facilidad de pago de las reservaciones hechas por los clientes nacionales, a través de la plataforma de la telefonía celular Transfermóvil”, dice la nota del órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Por alguna razón ese partido, declarado enemigo del capitalismo, siente una extraña afinidad con los recursos del sistema capitalista cuando se trata de cobrar y de sacarle dinero a la gente. Sin embargo, a la hora de permitir que esas mismas personas puedan fundar empresas independientes para ganarse el dinero, el entusiasmo partidista desaparece.

“Esta nueva facilidad de pago está disponible para todas aquellas instalaciones de Gran Caribe ubicadas en todas las provincias del país que ya se encuentran en la primera fase de la etapa de recuperación pos-COVID-19, según publica la cadena en su perfil oficial en Facebook”, continúa diciendo la nota de Granma.

Obsérvese que el término “facilidad de pago” aparece una y otra vez como si fuera el resultado de una ardua gestión empresarial, casi como un sacrificio digno de aplausos, cuando en realidad es una mano tendida tratando de meterse en el bolsillo de los que se han quedado con casi nada por la crisis del coronavirus.

“Ahora desde Transfermóvil”, vende Granma.
“Ahora desde Transfermóvil”, vende Granma.

Inexplicablemente, la convocatoria les habla a los cubanos como si fueran extranjeros.

La cadena hotelera, dice, “cuenta con alojamientos patrimoniales en diferentes ciudades, que propician el contacto directo con la historia y costumbres de los cubanos, además de estar presente en los principales polos turísticos del país como Cayo Largo del Sur”.

Conmueve la decencia de algunas preguntas al pie de la nota, en la sección de comentarios de la página digital de Granma, sobre aspectos que delatan el apartheid al cual están sujetos los cubanos y que esta “oferta” no logra soslayar.

“He intentado acceder a las reservaciones de hoteles de gran Caribe a través de su página web y no poseen disponibilidad en ninguno de sus hoteles en Varadero”, escribe Luis. “Me pregunto si realmente podrán ofertar esta variante de pago online a los cubanos que vivimos en Cuba????

Incluso, la “oferta” se permite un elogio al perfeccionamiento de la capacidad de Transfermóvil para cobrar.

“La plataforma Transfermóvil ha consolidado sus servicios durante el aislamiento social a causa de la COVID-19, facilitando el pago de servicios, la transferencia monetaria, así como las compras online en todo el país”, apunta Granma, que cita a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) como fuente de la información.

CUBA-CIDH, un informe necesario

Un policía organiza una de las colas en La Habana. REUTERS/Alexandre Meneghini

Desde que se implantó en Cuba el totalitarismo castrista la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo autónomo de la entidad hemisférica, han emitido enjundiosos documentos sobre la realidad cubana, centrados siempre en la situación de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos de la Isla.

No obstante, desde 1983, hace 37 años, la CIDH no presentaba un informe país sobre la situación de los derechos humanos en Cuba, conducta que cesó en este 2020 al mostrar un reporte que incluye el período 2017-2019, en el que resume varios aspectos del escenario cubano.

Históricamente los documentos de la OEA, como los de la CIDH, han sido invariablemente muy críticos con la dictadura insular. Más severos que los pronunciamientos del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en los que se aprecia que primero está la corrección política y los compromisos ideológicos, que los padecimientos de los pueblos oprimidos por sus gobiernos.

Esta diferencia tal vez radique en que mientras la CIDH está integrada por siete miembros independientes que se desempeñan en forma personal, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU es un organismo intergubernamental compuesto por 47 estados supuestamente responsables de la promoción y protección de los derechos humanos, razón por la cual los informes de Naciones Unidas, salvo contadas excepciones, reflejan los intereses de los gobiernos que conducen esos estados y la convivencia entre los mismos.

El informe del CIDH sobre Cuba expone sus conclusiones sobre varios aspectos, entre ellos “el embargo económico de Estados Unidos de América, la Constitución de 2019, la democracia representativa y los derechos políticos, la situación de personas defensoras de derechos humanos, la libertad de expresión y los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales”.

No está de más comentar que la dictadura no permitió la visita de los especialistas de la CIDH. Históricamente el régimen ha rechazado el ingreso al país de relatores de organismo internacionales, lo que motiva, así lo explica el documento final, que los análisis sean el resultado de investigaciones y reportajes periodísticos presentados en diversos medios de prensa, tanto oficialistas como independientes, así como de organizaciones internacionales y de la sociedad civil, además de entrevistas directa con las personas afectadas o con defensores de los derechos humanos.

El resultado del informe es demoledor para la dictadura insular. Destaca que continúan ausentes los elementos esenciales de una democracia representativa; que la existencia de un partido único, Partido Comunista Cubano, afecta los derechos políticos de los ciudadanos, y expresa su preocupación por las restricciones democráticas que implica la ausencia de pluralismo político y representatividad, además de manifestar inquietud por la falta de imparcialidad en la administración de la Justicia.

El documento dice que “Cuba sigue siendo el único país del Hemisferio en el cual no existe ningún tipo de garantías para el ejercicio del derecho a la libertad de expresión” que se mantiene el patrón de monopolio del estado sobre los medios de comunicación y la prohibición de fundar medios privados, lo cual es incompatible con los estándares internacionales sobre libertad de expresión.

El reporte señala que las disposiciones legales en asuntos relacionados con la Internet son sumamente restrictivas y ambiguas, y destaca la limitada conectividad de la población cubana. “Además, el bloqueo y censura de medios críticos, impiden seriamente el ejercicio de los derechos a la libertad de expresión, privacidad e intimidad en la red. En general, en materia de libertad de expresión, se observa una grave discriminación por motivos políticos en el ejercicio de los derechos humanos a todo aquel que piense o quiera expresarse distinto al régimen socialista”.

Por supuesto que no falta la petición del cese del embargo económico a Cuba por parte del congreso de Estados Unidos. El documento dice bloqueo, en lugar de embargo, pero aclara que este no exime al estado cubano de cumplir con sus obligaciones internacionales, ni justifica sus violaciones a la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.

Concluye el documento haciendo referencia a las condiciones de las cárceles cubanas y reclama que se garantice “el trato digno a las personas bajo custodia del Estado”.

Aniversario de la República que perdimos

El General Wood transfiere el gobierno a Tomás Estrada Palma en el Palacio el 20 de Mayo de 1902. Library of Congress.

La república de Cuba se constituyó el 20 de mayo de 1902, de oficio hace 118 años que es una nación independiente y soberana, una cuenta que no se corresponde con la realidad.

Desde hace 61 años en la isla se estableció un régimen totalitario subsidiario de la extinta Unión Soviética que llegó a tener en el preámbulo de uno de sus constituciones una especie de invocación al Kremlin, significando que era una especie de deidad a la cual rendir tributo.

Hasta 1933, los primeros 31 años de su existencia, la soberanía insular fue limitada por un apéndice constitucional impuesto por Estados Unidos que se conoce como Enmienda Platt, fue a partir de su derogación que el país asumió todas sus prerrogativas hasta la conversión de la isla en una satrapía soviética, 1959, por conveniencia de los hermanos Fidel y Raúl Castro.

La historia de la Cuba republicana no difiere en gran medida de la del resto de sus pares del hemisferio, salvo que alcanzó en menor tiempo importantes progresos sociales y económicos que la situaron entre las naciones más adelantadas del continente.

Cuba padeció los mismos males que las antiguas colonias convertidas en repúblicas: inestabilidad y las ambiciones de caudillos amparados por grupos políticos.

Todos los países del hemisferio en su recorrer republicano han sufrido severas convulsiones de carácter social y político, y la mayor de las Antillas fue una más entre sus iguales.

El país, al igual que los del resto de América, proyectó mucho de su hacer alrededor de figuras notables que en muchas ocasiones eran cabecillas que confundían sus agendas personales con las nacionales, como fueron los casos entre otros, de José Miguel Gómez, Mario García Menocal, Fulgencio Batista y Gerardo Machado, pero tampoco le faltaron a la nación verdaderos patriotas que hicieron todo lo posible por concretar una sociedad justa y democrática como Aureliano Sánchez Arango, Antonio de Varona y Emilio "Millo" Ochoa, y muchos más que harían la relación muy extensa.

A pesar de la actitud de ciertos políticos, la mayoría del pueblo cubano era nacionalista, convicción que se acentuó durante el segundo gobierno de Gerardo Machado, particularmente en el sector estudiantil, protagonista clave en el fin del mandato del general de la independencia convertido en dictador.

El derrocamiento del general Machado en 1933 trajo a la vida nacional personalidades que continuarían siendo determinantes 25 años después.

Más relevante, quizás, que la influencia de personalidades como Fulgencio Batista, Ramón Grau San Martin, Carlos Prío Socarrás y Eduardo Chivás fueron las complejas consecuencias que generaron en el imaginario colectivo de la nación las frustraciones de un proceso que se supuso reparador y justo, que conduciría a la República por la que se había luchado por más de 30 en las guerras de la Independencia.

Después de tres gobiernos democráticos, elegidos por mayoría popular en los que el país siguió cosechando éxitos aunque no los suficientes, uno de los caciques del 33, Fulgencio Batista, decidió retomar el poder y patrocinó un golpe de militar que resultó en caldo de cultivo para un proceso insurreccional que capitalizó Fidel Castro.

En 1959 Castro instauró en la isla la dictadura más cruenta que ha padecido el hemisferio, internacionalizándola al subvertir el orden político en el continente e iniciar una política hostil contra Estados Unidos.

El padrinazgo de la Unión Soviética a Castro determinó que sectores de la oposición procuraran la ayuda de Estados Unidos, que afectado en sus intereses económicos y políticos, no dudó en prestar su apoyo.

Cuba se transformó en satélite de la URSS y en su plataforma política y militar en el continente americano. Bases de submarinos, espionaje electrónico y de cohetes balísticos con capacidad nuclear. Más de cincuenta mil militares soviéticos estuvieron desplazados en suelo cubano.

Hoy la isla está controlada por una banda criminal que ha impuesto un régimen orientado a la represión, sectarismo e intolerancia y a la creación de una sociedad de víctimas y victimarios.

Estos años han sido duros y crueles para la mayoría de los cubanos, incluidos muchos de los que trabajaron a favor del castrismo que hoy ven sus esperanzas frustradas por los continuos fracasos de la dictadura.

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