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A veinte años de la crisis de los balseros

A diferencia de Camarioca y Mariel, en el éxodo de 1994 los cubanos se lanzaron al mar en cualquier cosa que flotara (video Luis J. Perea).

En el fondo de la crisis de los 90, para liberar presión y tener una carta que jugar con los americanos Castro volvió a abrir las válvulas, sabiendo que esta vez el éxodo sería en balsas.

Era el verano de 1994. El gobierno discutía planes para la opción cero y las ollas colectivas. Eran los tiempos del bistec de frazada, el picadilllo de cáscara de plátano, el agua con azúcar por desayuno (y a veces almuerzo), y la extinción de los gatos.

​Los tiempos de la neuritis óptica, la gente flaca, renegrida y demacrada, la bicicleta y los “camellos” infernales. Y de los “alumbrones”, porque la regla era el apagón, que en medio del calor de Cuba obligaba a las familias a salir de sus casas, hasta que pudieran encender los ventiladores.

La autocracia que gobernaba el país se lo había jugado todo a un caballo y había perdido. El Producto Interno Bruto cubano se contrajo en casi 40 por ciento. La tubería de suministros, incluidos alimentos, insumos industriales y petróleo enviados por los países "hermanos", se había cerrado de la noche a la mañana. Y las reservas del país eran escasas porque, después de todo, el gobierno estaba convencido de que el futuro pertenecía por entero al socialismo.

La Habana, 5 de agosto de 1994.
La Habana, 5 de agosto de 1994.

En la base de la pirámide social, donde más pesaba la debacle, la crispación y la desesperación estaban a flor de piel. Al amparo de los apagones nocturnos los más arrojados apedreaban las casas de los militantes del partido y les lanzaban insultos.

Pero la idea que dominaba la siquis colectiva cubana no era luchar, sino evadirse: “montarse en algo”, “pirarse”, abandonar el Titanic. Y en la Cuba de los 90, donde viajar era privilegio de unos pocos, eso sólo podía hacerse por mar, en una balsa rústica o robándose algún bote o barco del Estado.

El 13 de julio del 94, a fin de dar un escarmiento que aplacara la epidemia de hurtos y desvíos de embarcaciones, el gobierno había mandado a hundir a sangre fría, a golpe de chorros de agua y embestidas, un remolcador con 62 civiles a bordo, incluidos niños y mujeres, que había sido sustraído del puerto de La Habana para viajar a Estados Unidos.

El 5 de agosto, un rumor que luego el gobierno atribuiría a Radio Martí congregó a cientos de habaneros hartos de pasar privaciones en la Explanada de la Punta, en espera de un imaginario barco que vendría a llevárselos. Según testimonios, a algún policía estúpido se le ocurrió entonces tratar de dispersar a los congregados.

Fue la chispa en el polvorín. La torpeza del uniformado provocó la primera y hasta ahora única protesta masiva contra el castrismo que recuerde La Habana, después de que fueran ahogadas a sangre y cárcel las de los años 60. Los vecinos de las calles San Lázaro y Malecón presenciaron Insólitas escenas de jóvenes en su mayoría negros, de los barrios marginales de la capital, rompiendo vidrieras, lanzando piedras y gritando “Abajo Fidel”, desde La Punta en el Prado hasta el Parque Maceo en Belascoaín.

La revuelta, que pasaría a la historia como "El Maleconazo" fue rápidamente sofocada por la policía y contingentes de respuesta rápida disfrazados de constructores y armados con palos y cabillas. Pero la desesperación y la crispación siguieron creciendo.

Abrir las válvulas

Solamente durante el éxodo del Mariel salieron de Cuba 125.000 cubanos.
Solamente durante el éxodo del Mariel salieron de Cuba 125.000 cubanos.

A Fidel Castro le había salido bien en dos ocasiones anteriores. Con Camarioca 1965 y Mariel 1980 la técnica de abrir las válvulas del éxodo le había permitido bajarle la presión a la caldera social, y tener algo en la mano para negociar con los americanos.

“Ingeniería migratoria como arma coercitiva”, lo define en un estudio de 2004 Kelly M.Greenhill, una especialista en el tema de la Escuela de Gobierno Kennedy, Universidad de Harvard.

Al abrir los puertos de Camarioca y Mariel, Castro invitó a los cubanos residentes en Estados Unidos a ir a buscar a sus familiares.

Camarioca pronto se transformó, por acuerdo de los dos gobiernos, en un puente aéreo que estuvo sacando descontentos de Cuba hasta 1973.

Mariel, que siguió a una serie de intentos de cubanos por refugiarse en sedes diplomáticas ─y a la retirada de las postas de la Embajada del Perú que permitió el hacinamiento en esa legación de 10.800 cubanos en tres días─ se convirtió en la vía de escape para 125.000 cubanos.

Castro los caracterizó a todos como la escoria de la sociedad. En realidad, en las embarcaciones de los exiliados que iban a buscar a sus familiares emigraron, además de muchos cubanos valiosos, los más recalcitrantes criminales comunes de las cárceles cubanas, a los que el gobierno les distribuyó planillas y les entregó ropa de civil para que se fueran por Mariel.

Al menos 20.000 cubanos del Mariel, entre ellos presuntos criminales, fueron recluidos en Fort Chafee, Arkansas.
Al menos 20.000 cubanos del Mariel, entre ellos presuntos criminales, fueron recluidos en Fort Chafee, Arkansas.

Aquel segundo éxodo masivo y desordenado causó serios problemas logísticos y financieros al estado de la Florida y al gobierno federal de Estados Unidos; incrementó el nivel de criminalidad en el estado suroriental; y le hizo perder la reelección al joven gobernador de Arkansas, Bill Clinton, debido a su mal manejo de un motín encabezado por marielitos cubanos, incluidos los indeseables, en Fort Chafee.

También influyó en la derrota electoral del presidente Jimmy Carter frente a Ronald Reagan en noviembre del 80. Pero además convenció a los floridanos de que las migraciones masivas arruinaban sus vidas, y a la comunidad cubana exiliada, de que cualquier invitación de Castro para ir a buscar a Cuba a sus familiares podía ser una trampa para emplearlos como portadores de sus “bombas demográficas” contra Estados Unidos.

De modo que cuando el 5 de agosto de 1994, en el resumen del Maleconazo, Fidel Castro declaró que no pensaba custodiar más las costas de la Florida, sabía que los cubanos que quisieran irse tendrían en esta ocasión que “montarse en algo”: algo flotante, pero inseguro, improvisado, que ni siquiera se podría definir como “embarcación”.

“Prefiero hundirme en el mar”

Aun así, decenas de miles decidieron correr el riesgo. De ellos, un número indeterminado, pero estimado en varios millares, perderían la vida.

Un documental realizado por Luis J Perea en la costa de Cojímar y Brisas del Mar, al este de La Habana, fue transmitido entonces por el canal 51 de la cadena Telemundo (cliquear "full screen" para ver) .

​El vídeo revela como el nivel de desesperación que se vivía en la isla en el fondo del llamado “período especial en tiempos de paz” sobrepujaba el instinto de conservación. Algunas citas:

“Hoy 23 de agosto de 1994 me decido a irme para los Estados Unidos o para cualquier país, menos quedarme aquí (…) porque esto no hay quien lo resista aquí”

“He intentado irme con esta cuatro veces; pero mira, no aguanto, prefiero hundirme en el mar”.

Clinton: otro Mariel no, please

Después del pronunciamiento de Castro el 5 de agosto, el gobierno del ex gobernador de Arkansas y cuadragésimo segundo presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, anunció la existencia de un plan de contingencia para evitar otro Mariel. El proyecto Distant Shore involucraba a 40 organismos del gobierno, y contemplaba un bloqueo naval, la detención y procesamiento fuera de la Florida de cualquier refugiado que tratara de entrar a EE.UU. a través del Estrecho, y su reubicación en otros estados de la Unión, los que serían por ello generosamente recompensados.

Castro respondió a la advertencia de Clinton desatando la crisis: Comenzó a permitir discretamente desde el 12 de agosto que los cubanos se lanzaran a la travesía sin ser molestados por las tropass guardafronteras.

Los primeros centenares fueron recogidos por los guardacostas y llegaron a Cayo Hueso. Eso disparó las alarmas rojas del gobernador de la Florida, Lawton Chiles, quien decretó el 18 de agosto un estado de emergencia. La medida le facultaba para movilizar a la Guardia Nacional y detener a los refugiados que el Servicio de Inmigración y Naturalización liberara.

Ese mismo día, en la Casa Blanca Clinton, quien por su experiencia con Fort Chafee había descartado el plan Distant Shore, se reunió con sus principales asesores y decidieron que era necesario poner un alto a la política vigente por 28 años de dar la bienvenida incondicional a todos los refugiados cubanos.

Luego el presidente se reunió con el gobernador Chiles y con Jorge Más Canosa, presidente de la Junta de Directores de la poderosa Fundación Nacional Cubano Americana. Al finalizar el encuentro, Clinton anunció que a los cubanos que trataran de llegar ilegalmente por mar a Estados Unidos ya no se les permitiría llegar a EE.UU., sino que después de ser rescatados se les trasladaría como detenidos al “refugio seguro” de la base naval de Guantánamo. La instalación ya era utilizada parar recluir, procesar y deportar a varios miles de inmigrantes haitianos.

Al mismo tiempo advertía que Estados Unidos detendría, investigaría y si fuera necesario procesaría judicialmente, a los estadounidenses que se hicieran a la mar con el propósito de recoger a cubanos, y sus embarcaciones serían decomisadas.

El apoyo de Más Canosa al cambio de política de Clinton hacia los refugiados cubanos estuvo condicionado a medidas contra los Castro.
El apoyo de Más Canosa al cambio de política de Clinton hacia los refugiados cubanos estuvo condicionado a medidas contra los Castro.

Quizás por haber sido el cubano que mejor entendió el concepto americano del “compromise”, o avenencia, Jorge Más Canosa logró muchas cosas de los políticos estadounidenses mientras estuvo al frente de la Fundación Nacional Cubano Americana.

Sin duda le disgustó la reversión de una política tradicional de bienvenida a todos los cubanos en este país, pero no se fue de la Casa Blanca con las manos vacías: el 20 de agosto Clinton anunció la suspensión de las remesas familiares a Cuba, la cancelación de los vuelos chárter a la isla y la restricción de las visitas a casos humanitarios.

Castro respondió al día siguiente, abriendo oficialmente las fronteras de Cuba para cualquiera que deseara irse del país.

Pa’ la Yuma, pa’ la base, o pa’ donde sea

El anuncio del cambio de política no desmotivó a los cubanos. Tres días después del anuncio la guardia costera recogía a la mayor cantidad de balseros hasta entonces, 2.886.

Varios de los repentinos navegantes entrevistados por Perea en Cojímar y Brisas del Mar indicaron que no les importaba que los llevaran a Guantánamo. Algunas citas:

"Aunque me envíen a Guantánamo yo me voy a sentir mucho mejor"

"Es preferible estar en la Base Naval de Guantánamo que estar aquí en Cuba"

Insólito: una lancha recién construida se dirige a la costa por las calles de La Habana.
Insólito: una lancha recién construida se dirige a la costa por las calles de La Habana.

El 24 de agosto Castro, en una conferencia de prensa internacionalmente televisada por la CNN, consideró positivo que Clinton hubiera hablado de medidas para desestimular la emigración ilegal, mientras que deploró el uso de la base con ese fin. También confirmó que había ordenado a los guardafronteras cubanos que permitieran irse a los que quisieran, y que no impidieran a embarcaciones de bandera estadounidense recoger a los balseros.

Pero la cereza del pastel fue la sugerencia de que estaría dispuesto a poner fin al éxodo si Washington se mostraba dispuesto a entablar conversaciones directas sobre una serie de asuntos bilaterales, incluido el embargo. La oferta fue reiterada al día siguiente por la representación de Cuba en Naciones Unidas.

El 28 de agosto, sin un fin de la crisis a la vista, Estados Unidos manifestó su disposición a negociar.

Las charlas en Nueva York entre el 1ro y el 9 de septiembre, en las que La Habana trató de imponer como condición para una solución el levantamiento del embargo y el cierre de Radio y Tevé Martí, concluyeron con el anuncio de un nuevo acuerdo migratorio y la promesa de nuevas conversaciones.

El comunicado conjunto suscrito por Ricardo Alarcón, el principal experto en Estados Unidos del gobierno de Cuba, y Michael Skol, subsecretario de Estado adjunto para Asuntos Interamericanos, ratificaba por parte de EE.UU. el fin del otorgamiento de visas parole a todos los cubanos rescatados durante intentos de llegar por mar a Estados Unido, y su traslado a refugios seguros fuera del territorio estadounidense. También, una promesa de cumplir con el otorgamiento mínimo de 20.000 visas anuales a cubanos, establecido en el acuerdo migratorio de 1984, así como otras posibilidades de emigración legal (lotería de visas).

La Habana se comprometía por su parte a impedir la emigración insegura empleando “principalmente métodos persuasivos”

Sobre las decenas de miles de cubanos llevados a Guantánamo sólo se estipulaba que ambos gobiernos organizarían por canales diplomáticos el retorno voluntario de aquellos que llegaron a Estados Unidos o a refugios seguros el 19 de agosto de 1994 o después.

Tras las alambradas

Entre agosto y septiembre de 1994, un total de 32,362 ciudadanos cubanos fueron interceptados en alta mar y trasladados a Guantánamo. Con la presencia de los cubanos, el total de la población de refugiados en la base, donde ya se encontraban miles de haitianos, aumentó a cerca de 50,000.

A la llegada de los cubanos, los campamentos ya existentes tenían una barrera perimetral de rollos de alambre de concertina (hojas filosas). Los refugiados vivían en tiendas de campaña de lona, con piso de tierra y letrinas portátiles, y dormían en catres de aluminio. Muy pocos campamentos tenían agua corriente.

La alimentación consistía principalmente en los paquetes de comidas ya preparadas que usa el ejército. Los haitianos ya habían protestado por estas condiciones de vida, y la situación empeoró con la llegada de los más de 30,000 cubanos. La infraestructura de la base enclavada en el oriente de Cuba había sido concebida para 5,000 personas.

Para alojar a los balseros se estableció la Fuerza de Tarea Conjunta-160 (FCT-160). En la mayoría de los casos los campamentos de los cubanos se establecieron en zonas áridas sobre un suelo polvoriento o rocoso, rodeados también por alambradas y con las mismas condiciones de vida, alimentación e higiene que existían para los haitianos.

Al igual que estos, los cubanos, desesperados tanto por el espartano régimen de vida como por la incertidumbre de su futuro, protagonizaron protestas y revueltas. Para aliviar la tensa situación, la FTC-160 traslado a varios miles a una base norteamericana en Panamá.

Tienda de campaña de los balseros cubanos después de que se mejoraran las condiciones de los campamentos.
Tienda de campaña de los balseros cubanos después de que se mejoraran las condiciones de los campamentos.

En octubre de 1994, el Departamento de Estado anunció medidas para mejorar la calidad de vida de los haitianos y cubanos en Guantánamo, que hasta entonces solamente se veía aliviada por donaciones de iglesias y de la comunidad cubana en Estados Unidos.

Se incrementaría el acceso a agua corriente, se construirían pisos de madera para todas las tiendas; se acortaría el ciclo de limpieza de las letrinas portátiles; aumentaría el suministro de leche, y de comidas calientes, que finalmente se habían comenzado a preparar y distribuir.

Adicionalmente habría mejoras en la atención médica y la comunicación y la información.

Para mediados de noviembre del 94, la mayoría de los refugiados haitianos habían regresado a Haití, después de la invasión norteamericana. El descenso en la población del “refugio seguro” ayudó a mejorar las condiciones existentes.

Sin embargo, el daño emocional perduraba. Hubo balseros que se lanzaron a los campos minados o al mar para regresar a Cuba y escapar de aquellas condiciones. Otros pidieron a las autoridades que los repatriaran, acogiéndose a la promesa norteamericana de que si regresaban voluntariamente a Cuba, podrían solicitar su entrada legal en la Sección de Intereses de los EE.UU.

Nueva finta de Castro

En abril de 1995, La Habana comenzó a amenazar de nuevo con reabrir sus fronteras, al parecer en respuesta al proyecto Helms-Burton, promovido en el Congreso por la Fundación y legisladores cubanoamericanos para hacer más estricto el embargo y codificar todas sus disposiciones como ley.

Por otra parte, después de viajar a Guantánamo en marzo-abril de 1995, el senador Bob Graham (D-Florida) y el representante Porter Goss (R-Florida) advirtieron al gobierno de Clinton que los miles de cubanos detenidos en Guantánamo representaban un "polvorín" que podía estallar en cualquier momento. Además, su manutención ya había costado al gobierno federal más de $ 400 millones.

Clinton y sus asesores decidieron que era el momento para una nueva ronda de conversaciones.

Las charlas, encabezadas por Alarcón y el subsecretario de Estado Peter Tarnoff, se desarrollaron en la segunda quincena de abril en Nueva York y Toronto, en secreto casi absoluto.

En mayo del 95, ocho meses después de la crisis, se anunció que los balseros de Guantánamo serían admitidos en EE.UU.
En mayo del 95, ocho meses después de la crisis, se anunció que los balseros de Guantánamo serían admitidos en EE.UU.

El 2 de mayo de 1995 se anunció el nuevo acuerdo. Ocho meses después de que se negara a admitir a los balseros cubanos del 94, la Administración Clinton los aceptaba, previo procesamiento caso por caso. En la primera referencia oficial al cambio de política la fiscal general Reno describió a los cubanos como "inmigrantes ilegales" en lugar de "refugiados políticos".

A seguidas del anuncio el gobierno de Clinton hizo saber que se opondría a la ley Helms-Burton, y que a la nueva política migratoria acordada con Cuba "podrían seguir compromisos en otros ámbitos de interés común, como la lucha contra las drogas o los problemas ambientales". También se hizo pública una voluntad de reducir gradualmente las sanciones al gobierno de Castro mediante “pasos cuidadosamente calibrados, en respuesta a cambios significativos e irreversibles en Cuba".

La Fundación Nacional Cubano Americana calificó estas decisiones políticas como “un segundo Bahía de Cochinos”, aludiendo a la decisión de John F. Kennedy de no apoyar en el último minuto con la Fuerza Aérea a los invasores rodeados.

Clinton finalmente apoyó la Helms-Burton dos años más tarde, apremiado por Mas Canosa tras el derribo en aguas internacionales, por MiGs cubanos, de dos avionetas civiles de la organización humanitaria Hermanos al Rescate.

La autoridad presidencial que revirtió la política de acoger en Estados Unidos a todos los cubanos, llegaran como llegaran, no fue suficiente para derogar la Ley de Ajuste Cubano de 1966 que otorga a los procedentes de la isla comunista beneficios especiales, incluida la residencia al año y un día. Pero sí estableció una especie de partición de las aguas.

Como explicó el subsecretario Tarnoff durante una audiencia congresional dos semanas después de anunciarse el acuerdo de mayo de 1995, este establecía "que los inmigrantes cubanos rescatados en el mar durante intentos por llegar a Estados Unidos serán devueltos a Cuba, y funcionarios consulares estadounidenses se reunirán con ellos en el muelle y les informarán cómo solicitar venir a los Estados Unidos a través de los mecanismos legales existentes".

:Ea la práctica, a partir de entonces y como en el juego de béisbol, unos serían “safe” y otros ”out”, dependiendo de sus pies: “mojados” (interceptados en el mar) o “secos” (tras pisar territorio estadounidense)

Todavía muchos recuerdan imágenes captadas por la televisión miamense de un balsero cubano, en la línea donde las olas besan la arena de Miami Beach, jugando cabeza con agentes de la Patrulla Fronteriza, y coronando su esfuerzo al lanzarse de bruces a "territorio estadounidense".

Radio Martí: un granito de arena

Tal vez en ningún otro momento de su misión como durante la crisis de los balseros de 1994 fue Radio Martí más eficaz y persistente comunicando a su audiencia cubana la política del gobierno de los Estados Unidos.

En el edificio de la calle 6 del suroeste de Washington D.C, a unas dos cuadras del Museo Aéreo y Espacial, recibíamos regularmente instrucciones que incluían reiterar en nuestros noticieros declaraciones de la Secretaria de Justicia Janet Reno. La Fiscal General advertía en tono rotundo que de ninguna manera se permitiría a los cubanos que se estaban haciendo a la mar en balsas llegar a Estados Unidos.

Fue también entonces que todas nuestras noticias sobre balseros empezaron a llevar una aclaración final: “El gobierno de los Estados Unidos no apoya ni alienta la emigración ilegal, sino una ordenada, segura y por los canales legales que brinda la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana”.

Pero si algún papel crucial desempeñó la emisora durante la crisis, fue el de haber salvado probablemente algunas vidas.

En el apogeo de la crisis el Servicio de Guardacostas y la Armada de EE.UU. habían asignado más de 70 navíos a rescatar del mar a los cubanos para después trasladarlos a fragatas que los llevarían a la base de Guantánamo. Las unidades navales estadounidenses, sin embargo, sólo podían acercarse hasta el límite de doce millas de las aguas territoriales cubanas.

Los empleados de Radio Martí en Washington estábamos entonces más cerca de los cubanos de la isla, con los que teníamos contacto telefónico diario, que de los polos de la cubanidad en el exilio. También teníamos un departamento de investigaciones de campo en Miami. A través de esa pequeña oficina nos llegaban las historias de horror de los sobrevivientes de las balsas: los tiburones, la insolación, los desvaríos provocados por la sed y el mareo, las tormentas, los naufragios. Habíamos trabajado por otra parte estadísticas que indicaban que eran menos los que llegaban que los que quedaban por el camino.

Se desconoce cuántos balseros perecieron en las 12 millas hasta el cordón naval estadounidense.
Se desconoce cuántos balseros perecieron en las 12 millas hasta el cordón naval estadounidense.

De repente ese éxodo lento, a cuentagotas, se había convertido en una marea humana, enfrentada a los mismos peligros, pero indiferente a ellos, en medio de la euforia colectiva por la apertura de otra ventana temporal para huir; esta vez, del infierno del período especial.

Como en una suerte de campo minado líquido, muchos azares acechaban a los que escapaban, en cualquier cosa que flotara, en esas demasiado largas 12 millas territoriales ─casi 20 kilómetros─ que separaban el dienteperro de la costa cubana de los escampavías americanos.

En la redacción de Radio Martí comentábamos estos temas, y sin que mediaran instrucciones, casi instintivamente, nos dedicamos a refrescar en las noticias testimonios de balseros, estadísticas y otros datos que daban la medida real del peligro, y a reiterar en los noticieros noticias escritas y grabaciones frescas que también documentaban la tragedia humana y su espesa cuota de horror.

Después de que la crisis concluyera, recibimos un día una carta de la isla. El autor decía que Radio Martí le había abierto los ojos, y que gracias a la emisora había desistido de lanzarse al mar en el verano del 94.

Preguntado en una ocasión sobre la cantidad de cubanos que participaron en aquel éxodo, el asesor del presidente Clinton para asuntos cubanos, Richard Nuccio, respondió: "Sabemos que recogimos a 30 y tantos mil. Lo que todavía no sabemos es cuántos se ahogaron, cuántos se perdieron en el mar".

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Antonio Orlando Rodríguez recibe el Premio SM de Literatura Infantil

El escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez, director con el también cubano Sergio Andricaín, de la Fundación Cuatrogatos.

El escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez ha ganado, por unanimidad del jurado, el XVIII Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, dotado con 30.000 dólares, que recogerá en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) el 29 de noviembre, reporta la agencia de prensa Efe.

El autor “es capaz de convocar el pasado y el presente desde una singularidad que seguirá abriendo nuevas maneras de sentir, pensar y habitar el mundo”, en opinión del jurado, según informó la editorial española SM este viernes en Madrid.

También valora que su escritura, "de indiscutible fuerza y calidad", despierta la imaginación de los lectores en formas que "renuevan el asombro", y añade que su "obra integra de una manera poética diversas tradiciones y registros que navegan desde su Caribe natal hacia otras latitudes, trascendiendo los límites geográficos, lingüísticos y generacionales”.

Antonio Orlando Rodríguez (nacido en 1956) comenzó su carrera en la literatura infantil y juvenil con "Abuelita Milagro" (1975), obra a la que siguieron más de medio centenar de libros de ficción para este público con editoriales de varios países.

Tras vivir en Costa Rica y Colombia, reside desde 1999 en Estados Unidos, donde creó y dirige, junto con el también cubano Sergio Andricaín, la Fundación Cuatrogatos, dedicada a la promoción de la lectura y al estudio de los libros infantiles y juveniles en español.

Para esta edición del premio se recibieron 23 candidaturas de Argentina, Brasil, Cuba, España, Guatemala, México, Paraguay, Portugal y Uruguay, de las que trece fueron finalistas.

El Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil ha reconocido, entre otros, a los españoles Juan Farias, Montserrat del Amo y Gili o Jordi Sierra i Fabra; a las argentinas María Teresa Andruetto, Laura Devetach y Graciela Montes; a la colombiana Gloria Cecilia Díaz, a la mexicana María Baranda y a la chilena María José Ferrada.

Creado por la Fundación SM en 2005, el galardón cuenta con la colaboración de la Unesco en México, el International Board on Books for Young People (IBBY), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC).

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Ian pudiera llegar a Cuba convertido en huracán

La velocidad de los vientos asociados a Ian. En rojo, los vientos más fuertes, que se sentirán en la región occidental de Cuba.

El Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos pronosticó que la tormenta tropical Ian llegará el próximo martes a Cuba fortalecido como un huracán.

La tormenta tropical, recién formada en el Caribe, impactaría a la mayor de las Antillas en la madrugada del martes, si mantiene el movimiento hacia el oeste-noroeste.

El Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil en Cuba decretó la fase informativa desde la provincia de Cienfuegos hasta Pinar del Río, incluyendo al municipio especial Isla de la Juventud.

Además, los expertos alertan que en el oeste y centro de Cuba, los acumulados de lluvias pudieran estar entre 6 a 10 pulgadas, con máximos de hasta 14 pulgadas.

Estas lluvias pueden producir inundaciones repentinas y deslizamientos de lodo en áreas de terreno más alto, particularmente en Jamaica y Cuba, alerta el Centro de Huracanes de EEUU.

Actualmente, Ian tiene vientos máximos sostenidos de 75 kilómetros por hora, con rachas superiores, precisó por otra parte el Instituto Nacional de Meteorología de Cuba.

Se pronostica un fortalecimiento adicional durante los
próximos días, y se espera que Ian se convierta en un huracán en la tarde noche del domingo.


El Centro de Pronóstico de Cuba dijo que el fenómeno meteorológico representa un peligro potencial para la mitad occidental de Cuba, dada su posición y trayectoria pronosticada.

En los Cayos de Florida y el sur de Florida las fuertes lluvias podrían comenzar a sentirse tan pronto como el lunes, por ello también se pronostican inundaciones repentinas.

Las fuertes marejadas generadas por Ian comenzarán a afectar a Jamaica, Islas Caimán y Cuba durante los próximos días. Las olas y corrientes de resaca ponen en peligro la vida, alerta el NHC.

"Yo sí he visto cosas horribles", dice maestra cubana que estalla en redes sociales

Escolares cubanos

En Cuba, la educación que reciben niños y jóvenes en las escuelas se está viendo afectada debido a la crisis energética que vive el país, pero también por la carencia de alimentos y el bajo poder adquisitivo de la mayoría de las familias.

Aliannys Cruz Pérez, una maestra primaria residente en la ciudad de Holguín, lo confirmó en conversación con Radio Martí.

“Yo si he visto cosas horribles allí, hay niños que no llevan merienda; hay niños que llegan al aula cansados, con sueño…

Uno quiere exigirles resultados, pero no se puede, porque, ¿de qué forma? Niños que no tienen la madre para comprarle el material escolar en la calle, pudieran hacerlo al precio que está”, lamentó la maestra.

Según Cruz Pérez, cada día son más los alumnos que se ausentan de la escuela debido a los extensos apagones.

“A veces, las madres me escribían avergonzadas en la madrugada y me mandaban fotos de los niños en las placas, tirados, ellas espantándoles, con un cartón, los mosquitos; ¿de qué forma yo, a una madre que me está mandando esas fotos, le puedo decir ‘tienes que mandarlo obligado por la mañana a la escuela’?

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Sé que amanecen sin corriente, ¿con qué le van a calentar la leche?, ¿con qué le van a calentar el desayuno? Para no verlo, hay que ser ciego”, aseguró la educadora.

En su página Facebook, la maestra holguinera denunció recientemente la crítica situación que enfrenta con su hijo de cinco años en medio de apagones y carencias, pero también con sus educandos, quienes tampoco tienen garantizado el material de estudio en los centros de enseñanza.

“Antes se daba una libreta por cada asignatura, ahora te dan una en la escuela y las demás las tienes que conseguir en la calle, ¿dónde?, no sé”, dijo.

Similar situación se vive en todo el país. Desde la ciudad de Pinar del Rio, la activista Yamilka Abascal, quien tiene hijos en edad escolar señalaba.

“Se acuestan sin corriente, se levantan sin corriente, incluso sin poder desayunar y tienes que mandarlos a la escuela, los míos, en mi caso particular, no lo mando”, declaró la mujer.

Mientras, desde Jovellanos, Matanzas, Aleida aseguraba que, precisamente este viernes, sus tres nietos no habían podido ir a la escuela.

“Mira, mis nietos no fueron hoy a la escuela porque ya vamos muchos días con apagones de noche hasta la una de la mañana, y eso les afecta a esos niños para ir a la escuela”, explica la señora.

El post en Facebook de la joven maestra holguinera, Aliannys Cruz, ha recibido el apoyo de cubanos de fuera y dentro de la isla que se identifican con lo expresado por la educadora. Entre ellos, la usuaria de la red social Karina Espinosa quien escribió:

“Sin palabras ante tanta valentía de expresar lo que se está viviendo, ojalá reciba el apoyo que necesita, ya no se puede más”.


Apelan al Parlamento Europeo para que intercedan por preso político en huelga de hambre

El joven cubano Pedro Antonio Albert (izquierda) y el profesor Pedro Albert Sánchez (derecha).

El joven cubano Pedro Antonio Albert apeló a los diputados del Parlamento Europeo para que intercedan por su padre, el profesor Pedro Albert Sánchez, quien fue trasladado a un hospital de La Habana tras declararse en huelga de hambre.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos difundió el mensaje a través de Twitter. En su petición, Albert asegura que "no quiere un martir", quiere a su padre vivo libre.

El joven ha denunciado en varias oportunidades el encarcelamiento de su padre, un maestro universitario de 66 años de edad quien padece de cáncer, y pidió a los eurodiputados su apoyo y atención para ejercer presión y lograr su liberación.

"Ni mi padre ni ningún otro cubano merecen ser encarcelados sólo por ejercer su derecho a la libertad de expresión", manifestó.

Pedro Antonio Albert dijo que la libertad de expresión es un derecho vital para todos los seres humanos y en Cuba no se respeta: "se encuentra violentado impunemente por un sistema totalitario y represivo".

El profesor y activista inició una huelga de hambre y sed el pasado 13 de septiembre y fue trasladado este martes desde la prisión de Valle Grande hacia la sala de penados del hospital nacional en La Habana tras agravarse su estado de salud.

Sánchez, primeramente fue detenido por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 y arrestado nuevamente por anunciar que se sumaría a la Marcha Cívica por el Cambio en Cuba, programada para el 15 de noviembre de 2021, impulsada por la plataforma ciudadana Archipiélago.

El educador había expresado en las redes sociales que realizaría, el 8 de noviembre, la caminata, desde la estatua del Caballero de París, en La Habana Vieja, hasta el Parque del Quijote, en el Vedado, en una acción "por la libertad de pensamiento, de expresión y manifestación".

"Vicenta B.", la mirada de Carlos Lechuga a los cubanos que se quedan en la isla (VIDEO)

El director cubano Carlos Lechuga posa en el 70º Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde presenta la película "Vicenta B".

¿Qué pasa con un amplio espectro de la población en una Cuba en crisis económica y que se vacía de jóvenes que emigran? Es la pregunta en el centro de "Vicenta B.", película del cubano Carlos Lechuga, presentada en el Festival de San Sebastián.

"¿Qué pasa en Cuba con la generación que no es joven ni todavía vieja? Esta gente está en el medio y ve cómo la generación de arriba entregó su vida por un sueño y fue engañada" por la revolución castrista, dijo Lechuga en entrevista con AFP en San Sebastián, norte de España.

"Y la generación de sus hijos se está yendo. Se quedan en un limbo, sin una guía. Entonces, ¿qué hacen?", se pregunta el realizador cubano, recientemente radicado en Barcelona, noreste de España.

La migración, un fenómeno que ha registrado un reciente repunte en Cuba, uno de los países más envejecidos de la región por la salida de jóvenes, está en el centro del tercer largometraje de Lechuga.


La cartomántica

En la película, Vicenta, interpretada por Linnett Hernández Valdés, tiene un don para leer las cartas. Un día, el hijo que vive con ella decide irse de la isla, y su don se evapora. Inmersa en una crisis de fe, Vicenta ve cómo su mundo se desmorona.

"A mí lo que más me interesaba era el retrato de esta mujer", que integra un gran grupo de cubanos que viven "sin saber qué van a hacer", indica.

"Primero, no tienen cómo sobrevivir, porque con el salario de un cubano no te puedes comprar dos cafés", afirma.

El director cubano Carlos Lechuga posa en el 70º Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde presenta la película "Vicenta B".
El director cubano Carlos Lechuga posa en el 70º Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde presenta la película "Vicenta B".


"Y, segundo, (les falta) el alimento del alma. ¿Cómo te levantas al otro día en Cuba, a qué te agarras, si los dirigentes se están burlando de ti en la cara y hay hambre, una necesidad mezclada con una represión terrible?", abunda el director.

Lechuga basó el personaje en su abuela, quien era cartomántica, una historia que le pareció que podía burlar la censura que sufrió en la isla con su segundo largometraje, "Santa y Andrés", que también compitió en San Sebastián, en 2016.

Pantalla Indiscreta - Santa y Andrés
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"Yo empecé escribiendo el guion en 2016, en un momento en que el Ministerio de Cultura me había mandado a la policía secreta. Entonces, entre interrogatorios, yo me dije: 'Esta gente a mí no me va a joder. No me voy a convertir en una persona rencorosa, cínica", relató.

Por eso echó mano de la historia de su abuela y de sus raíces, aunque sin poder abandonar del todo los temas de actualidad en la isla, que impregnan toda su obra.

"Lo que nos dio la gana"

"Vicenta B." fue rodada en plena pandemia de covid-19, lo que a juicio de Lechuga le benefició al filme.

"Pudimos filmar mucho, porque era en el medio de la pandemia, nadie estaba fijándose en nosotros, e hicimos un poco lo que nos dio la gana", aseveró.

El realizador de 39 años dijo que tomó la decisión de radicarse en España cuando se dio cuenta de que "no tenía más opción de un futuro en Cuba".

"El único cine cubano que se puede hacer ahora, es el que se hace con los celulares", en un país que vive su peor crisis económica en tres décadas, con escasez de alimentos, medicinas, combustibles y apagones cotidianos.

"Yo no puedo crear una historia hoy, cuando la semana que viene todo va a ir a peor en mucho", agregó Lechuga.

En el festival de la ciudad vasca, "Vicenta B." compite por el premio a mejor película latinoamericana con otros once filmes, de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador y México.

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