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Cuba

¿Cuándo habrá elecciones de verdad en Cuba? pregunta el diario colombiano El Espectador

El dictador cubano Miguel Díaz-Canel en un centro de votación durante el referendo por el Código de las Familias, el 25 de septiembre de 2022. (Photo by Handout / Estudios Revolución / AFP).

El diario colombiano El Espectador declaró en un editorial que el referendo sobre el Código de las Familias en Cuba fue “un avance agridulce” en un sistema dictatorial, y que lo importante es preguntar: “¿para cuándo elecciones de verdad?”

“La lucha por la libertad continúa en Cuba, con un régimen que se da palmadas en la espalda por hacer lo mínimo y que le sigue temiendo al disenso”, subrayó el periódico en su editorial del sábado.

Por un lado, explica El Espectador, el Código de las Familias “sí es un gran avance en derechos” y “en general, es una actualización moderna y progresista que reconoce los derechos de la población LGBT…”.

Por otro lado, añade el editorial, “el referendo tuvo poco de democrático. Se prohibió en medios que se hablara de cualquier tipo de oposición al Código. El Partido Comunista movilizó a sus partidarios bajo la idea de darle respaldo al régimen”.

El diario colombiano citó en ese sentido las declaraciones de la periodista Yoani Sánchez al medio DW Español:

“Si en lugar de una ley para regular cuestiones familiares se hubiera tratado de un referendo sobre el draconiano Código Penal, impuesto sin consulta popular y profundamente represivo, el mensaje de repudio al Ejecutivo habría sido mucho más fuerte y masivo. El totalitarismo cubano optó, sin embargo, por someter a votación unos derechos ciudadanos que debieron haber sido aprobados de facto sin pasar por una elección”.

También se refirió a la opinión de Juan Pappier, investigador de Human Rights Watch:

“Me alegra mucho que el Sí gane en Cuba y que las parejas del mismo sexo puedan ejercer su derecho a casarse. Ojalá pronto los cubanos puedan ejercer su derecho al voto, ya no en un referendo sobre DDHH de las minorías, sino en elecciones presidenciales justas y libres”.

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Damas de Blanco enfrentan domingo represivo número 32 (VIDEO)

Dama de Blanco Sonia Álvarez Campillo. (Tomada de su cuenta de Facebook)

Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, y su esposo, el exprisionero político Ángel Moya, fueron detenidos en la barriada habanera de Lawton alrededor de las 12:15 del mediodía del domingo, cuando intentaban asistir a misa a rezar por la libertad de los presos políticos en Cuba.

Según reporta Moya en su cuenta de Facebook, ambos fueron interceptados al salir de la sede de la organización por “fuerzas paramilitares mujeres al servicio de la Seguridad del Estado”, que condujeron a Soler a la Unidad de Policía de San Miguel del Padrón, y a Moya a la Unidad policial del municipio de Guanabacoa.

Ambos opositores fueron interrogados durante la detención por agentes de la policía política y, de acuerdo con lo escrito por Moya, “fue más de lo mismo: sobre hasta cuándo íbamos a seguir en la oposición y sobre emigrar definitivamente de Cuba”.

Los opositores permanecieron detenidos hasta después de las seis de la mañana de este lunes.


Por otra parte, la Dama de Blanco Sonia Álvarez Campillo, residente en Perico, Matanzas, reportó también en su cuenta de Facebook haber sido detenida durante dos horas este domingo, además, de recibir una multa de 150 pesos cubanos.

La activista matancera cerró su denuncia con los lemas “Abajo la dictadura” y “Patria y Vida”.


María Cristina Labrada Varona, Dama de Blanco de La Habana, denunció que durante el domingo la policía política montó un “operativo en la esquina de su vivienda”, lo cual impidió que pudiera asistir a misa.

Labrada Varona afirmó que no iba a votar en las elecciones municipales y repudió la represión contra la organización femenina.



Creadas en 2003 por esposas, madres, hijas y hermanas de los 75 presos políticos de la Primavera Negra de Cuba, las Damas de Blanco han sufrido todo tipo de agresiones y persecución por parte del régimen cubano.

En estos momentos, cuatro de sus miembros, Aymara Nieto, Tania Echeverría, Sissi Abascal y Saily Navarro, se encuentran cumpliendo largas condenas en las cárceles de la isla.

Por su labor cívica, en 2005 las Damas de Blanco resultaron merecedoras del Premio Sájarov por la Libertad de Conciencia que otorga el Parlamento Europeo.

Con poca participación, prohibiciones a observadores independientes y cortes de internet transcurrieron elecciones en Cuba

Centro de votación en La Habana, Cuba. (REUTERS/Alexandre Meneghini)

Cuba amaneció este domingo en medio de las votaciones para elegir a los representantes de las Asambleas Municipales del Poder Popular, unas elecciones en las que la poca participación ciudadana se hizo palpable desde las primeras horas de la mañana, tanto en la capital como en otros lugares del país.

“Yo que resido en el municipio Plaza de la Revolución que viene siendo el centro administrativo y político del país, se ve en los colegios electorales la poca participación. Incluso, después que el Consejo Nacional Electoral dijera que todas las comisiones estaban listas, hemos comprobado que hay mucha gente que no sabe ni dónde tenía que votar, porque no ha habido esa divulgación en los barrios y la comunidad como en otros períodos anteriores”, afirmó a Radio Televisión Martí Juan Antonio Madrazo Luna, del capítulo Observación de Derechos Electorales del Comité Ciudadano por la Integración Racial.

En Antilla, Holguín, también faltó esa uniformidad que caracterizaba a estos procesos varios años atrás.

“Por ejemplo, el Colegio # 1 de la circunscripción 14, tenía identificadas 129 personas. Entre la 8 y 1/2 de la mañana y la 9, sólo 8 personas acudieron a las urnas, en ese horario, en esa circunscripción. También, en mi pueblo, las personas se han habituado, aparte de la inconformidad, del malestar por la situación que estamos viviendo, a determinados horarios, que son en esta primera hora. Luego van al horario del mediodía y ya, en el horario de la tarde, apremiadas por los reclamos de los colegios que mandan a los pioneros o a sus agentes para impulsarlos a votar”, indicó Luis Machado, otro de los observadores.

Mientras, el presidente del Movimiento Cubano Reflexión, Librado Linares, fue obligado a abandonar su puesto de observador independiente en un colegio de Camajuaní, en Villa Clara.

“En el Movimiento Cubano Reflexión nos propusimos intervenir en el llamado proceso electoral, haciendo acto de presencia en los diferentes colegios electorales. Yo fui al que me tocaba, y primero llegó una funcionaria del Partido Comunista, la ideológica del Comité Municipal, después un policía que cuestionó mi presencia allí, hasta que el presidente de la mesa, que hasta ese momento había aceptado mi presencia, me dijo que tenía que retirarme”, detalló Linares a Radio Televisión Martí.


“Después, cuando iba a hacer gestiones en Camajuaní, a unos 120 metros de mi casa, me interceptó el jefe de la policía política local y me comunicó que tengo retención domiciliar”, añadió el opositor.

Otros activistas organizados en grupos de monitoreo electoral han sido obligados a permanecer dentro de sus viviendas por la Seguridad del Estado.

Cuando mi esposo Osvaldo Navarro y yo “nos disponíamos a realizar la segunda vuelta de muestreo, ya en los bajos de nuestra vivienda se encuentran los efectivos de la policía y el oficial de la Seguridad que se hizo nombrar Ricardo, acompañado de dos más, y de dos policías uniformados, y no nos dejan salir”, denunció Marthadela Tamayo, de Ciudadanos Observadores de Derechos Electorales (CODE), que salió a la calle junto a otros 25 observadores.


En la misma situación se encuentran Juan Antonio Madrazo Luna y María Mercedes Benítez, en la capital del país.

“A esto le sumamos los cortes de Internet, que desde aproximadamente las 8 de la mañana los activistas y los observadores de hoy ya están sufriendo”, anotó Tamayo en horas de la mañana.

Alrededor de ocho millones de cubanos fueron convocados a votar en un proceso en el que se postularon 26.746 candidatos para 12.427 puestos en las Asambleas del Poder Popular.

Es la primera votación que tiene lugar tras restructuración del sistema electoral en el país. De acuerdo a la información divulgada por la Comisión Electoral de Cuba, el 65 por ciento de los candidatos son militantes del Partido Comunista de Cuba, el 44 por ciento son mujeres y el 7 por ciento son jóvenes.

Solo uno de los aspirantes es independiente.

Las votaciones ocurren en medio de una crisis económica profunda y un éxodo masivo, y han estado marcadas por una la campaña de activistas que promueven la abstención o el voto negativo.

Transparencia electoral y DemoAmlat están desarrollando un monitoreo de las elecciones de esta jornada en Cuba, apoyados en distintas organizaciones ciudadanas asentadas en el territorio nacional.


“El Consejo Electoral Nacional informó que hay un total de 8 millones 351 mil 311 electores habilitados, mientras que, en el referendo para el Código de la Familia, celebrado el 25 de septiembre, el número era casi de 100 mil electores más. Esto no tiene una explicación, o algún criterio explicado, del por qué se ha reducido en esta magnitud el padrón electoral. Y, por último, hay que destacar la baja participación, si uno compara estos datos con los datos del año 2017. De hecho, en el último parte del Consejo Electoral Nacional se informó que hasta las once de la mañana habían votado poco más de 3 millones de personas, equivalente al 38.49 % del padrón electoral, mientras que, en el año 2017, a la misma hora, las once de la mañana, había votado más del 54 por ciento del padrón”, dijo Jesús Delgado, de DemoAmlat.


“Esto se contradice con lo que han observado los activistas que están monitoreando el proceso, que dan cuenta de una gran abstención y un gran desinterés por estas elecciones”, recalcó Delgado.

La segunda vuelta de los comicios está programada para el domingo, 4 de diciembre, en aquellas circunscripciones donde ninguno de los candidatos obtenga más del 50 por ciento de los votos válidos emitidos.

Cuba consigue una reducción de la deuda con China y nuevos fondos

Miguel Díaz-Canel en una ceremonia en el Monumento a los Héroes del Pueblo, en la Plaza Tiananmen, en Beijing, China. (Alejandro Azcuy/Courtesy of Cuban Presidency/Handout via Reuters)

China ha acordado reestructurar la deuda cubana y conceder nuevos créditos comerciales y de inversión a la atribulada nación insular caribeña, tras una reunión en Pekín entre los líderes de los dos países comunistas.

El ministro de Economía de Cuba, Alejandro Gil, dijo que China también ha donado 100 millones de dólares para ayudar al país a hacer frente a la escasez de productos básicos y a una crisis energética agravada por el huracán Ian, que diezmó la provincia occidental de Pinar del Río a finales de septiembre.

Gil habló en una entrevista con los medios de comunicación oficiales que viajaban con el presidente Miguel Díaz-Canel al regresar a su país el fin de semana de una gira por Argelia, Rusia, Turquía y China.


El comercio y las inversiones chinas se han ralentizado en los últimos años debido a que Cuba no ha cumplido con los pagos de la deuda reestructurada, según analistas y diplomáticos, una situación que se ha agravado por el endurecimiento de las sanciones estadounidenses, la pandemia y las ineficiencias económicas internas.

"Vamos a encontrar fórmulas mutuamente aceptables para el ordenamiento y la reestructuración de las deudas", dijo Gil.

Los analistas calculan la deuda en miles de millones de dólares, aunque no hay cifras oficiales. La última vez que Cuba reportó su deuda externa, en 2019, fue de 19.600 millones de dólares.


China es el socio comercial más importante de Cuba después de Venezuela, aunque el comercio ha disminuido, de más de 2.000 millones de dólares en 2017, a 1.300 millones el año pasado, según el gobierno cubano.

Varios proyectos de inversión también se han paralizado.

Gil dijo que China había acordado completar rápidamente un muelle flotante, un proyecto de energía eólica y otro de energía solar, entre otros.

Díaz-Canel dijo a los medios de comunicación oficiales, tras las conversaciones en Pekín, que la deuda era una de las prioridades de su agenda con el presidente Xi Jinping, quien se solidarizó con las dificultades por las que atraviesa Cuba.

En la mecedora del infierno

Una pintura recrea el fusilamiento de los estudiantes de Medicina en Cuba, el 27 de noviembre de 1871.

Prólogo

El 27 de noviembre de 1871, ocho estudiantes de primer año de Medicina fueron fusilados en La Habana. Autoridades de la metrópoli española los acusaron de un delito que no habían cometido. Los juzgaron no una, sino dos veces, hasta conseguir un severo veredicto de culpabilidad.

Fue culpa mía, lo sé. Pero no puedo hacer nada. Ya están muertos. Los fusilamos y fueron cayendo de dos en dos. Eran tan jóvenes, ¡tan inocentes…! Pero el negocio, el mío, se me escapó de las manos. Era sólo ganar un poco de dinero, o mucho, y luego largarme de la isla y regresar a España. Yo estaba destituido como gobernador político de La Habana y, tampoco era como para salir con las manos vacías de esta tierra en la que unos insurrectos peleaban por su libertad. ¡Malagradecidos!, no querían ser colonia nuestra. Por eso la furia de los míos tronchó mis planes, y me quedé sin dinero, y la historia recoge mi nombre como el gran culpable. Voy a contarles lo que pasó. Decirles por qué fusilamos a ocho estudiantes de medicina, el 27 de noviembre de 1871. Todos estamos muertos, y mientras repazo mis mezquindades y me mezo en el infierno, creo ya que es tiempo de presentaciones: yo soy Dionisio López Roberts.

Todo empezó el jueves 23. Los muchachos entraron al cementerio. No hicieron nada, porque subirse en el carro que transportaba los cadáveres y arrancar una flor es nada. Pero Vicente Cobas, el pobre, con sus pocas luces como celador del cementerio, vino a verme malhumorado. Imaginé que los estudiantes no le hicieron caso a Don Vicente. Le perturbaron, quizá, con la algarabía, su siesta vespertina. Pero Vicente me dijo algo que sí encendió mis luces. El cristal de la tumba del periodista Gonzalo Castañón fue rayado en pleno jolgorio. Fui al cementerio, pero no a verificar el dato, ¿para qué?, éramos la metrópoli, la autoridad, la verdad, la razón y la fuerza. Y con tales calificaciones, a quién le importa si el cristal de la tumba de un muerto está quebrado. ¡Claro que era mentira! En 1886, el hijo de Castañón, Fernando, vino a recoger los restos de su padre, y entonces uno de los estudiantes, Fermín Valdés Domínguez, recibió un testimonio escrito de Fernando, que reflejó que la tumba estaba intacta. Eso fue en el 86, pero esta historia se mantiene aún en 1871.

A Castañón lo habían matado en Cayo Hueso en 1870. Era uno de los nuestros, de esos que querían arrazar la tierra de cubanos. Un poco exagerado, y torpe, porque luego los nuevos criollos volverían a rebelarse. Pero Castañón no era el caso; no fue el respeto a su memoria lo que me movió. Fue la chispa que despertó mi codicia. ¿Y qué tal si arresto a los estudiantes y los acuso? Sus padres, acaudalados, con prontitud y pánico pagarían el rescate. ¡Eso fue! El dinero, el madito dinero por el que me mezo en el infierno, y cada 27 de noviembre se maldice mi nombre.

Fui a apresarlos el 25 en la mañana, pero tuve el primer tropiezo. En lugar de hallar a los muchachos del primer año de medicina me equivoqué, y quise arrestar a los de segundo año. ¡Menudo valor el del profesor Juan Manuel Sánchez Bustamante de defender a los suyos! Me fui con las manos vacías. Busqué entonces a los de primer año, pero ese canario de Domingo Fernández Cubas también se me enfrentó. ¡Otro profesor con el coraje de retar mi autoridad! Menudo fiasco, debí haberlo dejalo ahí, pero no lo hice. Un abuso no se comete si hay prudencia.

Mi necedad creció, y mi acompañamiento también. Regresé y llevé conmigo a Felipe Alonso, capitán de voluntarios y amigo del difunto Castañón. ¡Ah, Felipe! Te llevé por tres cosas: porque acompañaste a Castañón a Cayo Hueso cuando lo mataron, porque odiabas profusamente la independencia cubana y porque tu grado de capitán aceleraba mis planes. Me encontré con Pablo Valencia, este doctor fácil de convencer y temeroso me entregó mansamente a 45 estudiantes.

Esa misma noche del sábado 25 entraron todos a la cárcel. Todo iba en marcha, los padres preocupados, las conversaciones, las cartas, y mis intenciones de cobrar a punto de cuajar. Pero el domingo 26 marcó el principio del fin de mis planes. Ese dichoso desfile militar de diez mil voluntarios en La Habana, y una voz inoportuna pero vigorosa, salida del propio batallón de Felipe Alonso: “Muerte a los traidores”. ¿¡Pero cómo que muerte!? ¡No, muerte no!, si los matan, ¿qué rescate me van a pagar los padres?

Mi pésima fortuna se unió a la maltrecha suerte de los estudiantes. La capital no tenía ejército en ese momento, porque peleaba contra los mambises; solamente voluntarios, fieros, soeces, que sólo entendían de bayoneta y muerte, de marcha con uniforme planchado. Esa tropa no aceptó un primer consejo de guerra de sentencias suaves y nada de muerte. Querían más, querían lo gritado en el desfile, la muerte a los traidores. Se hizo un segundo consejo de guerra. De nada sirvió el alegato del abogado defensor, Federico Capdevila y Quintanó, cuando dijo: “¿Dónde está el delito, ese desacato sacrílego? Creo y estoy firmemente convencido que sólo germina en la imaginación obtusa que fermenta en la embriaguez de un pequeño número de sediciosos”.

También hubo un capitán del ejército decente, había llegado de Canarias y se paseaba por la Acera del Louvre aún sin mando. Estoy hablando de Nicolás Estévanez. Frecuentaba cafés y bares, y ese día 27 notó la Acera del Louvre inusualmente desierta, hasta que una decarga de fusilería lo sacó del embeleso. Los estan fusilando, le dijeron. No pudo esconder la cólera. Unos camareros de un café lo escondieron para que la tropa de voluntarios que venían de La Punta no lo vieran en ese trance. Tiempo después, sin decir mi nombre, Estévanez escribiría en sus memorias: “Pasarán los años y los siglos, y cuando nadie se acuerde, ni aún la Historia, de la existencia de los voluntarios, subsistirá el borrón, la mancha indeleble que echaron torpemente sobre España los cobardes asesinos. Y caerá también sobre el honrado ejército español, por no haber querido, o no haber podido, refrenar los desmanes de las fieras”.

Arresté a 45, todos fueron condenados, ocho a muerte. Cinco por estar en el cementerio y tres nombrados a la suerte. Uno de ellos ni siquiera estaba en La Habana cuando sus amigos deambulaban por el camposanto. ¡Todo un espanto! Sus ocho nombres serán siempre bendecidos, y junto a ellos el de Fermín Valdés, los médicos honrados, Federico Capdevila, y un largo etcetera que deja afuera nombres que merecen olvido. Todos ellos me acompañan, eternamente incómodos, en estas mecedoras del infierno.

Epílogo

Estudiantes fusilados y sus respectivas edades:

  • Alonso Álvarez de la Campa y Gamba (16 años)
  • Anacleto Bermúdez y González de Piñera (20 años)
  • José de Marcos y Medina (20 años)
  • Ángel Laborde y Perera (17 años)
  • Juan Pascual Rodríguez y Pérez (21 años)
  • Carlos Augusto de la Torre y Madrigal (20 años)
  • Eladio González Toledo (20 años)
  • Carlos Verdugo y Martínez (17 años)

Fallece Felipe Valls, fundador del Versailles, el "restaurante cubano más famoso del mundo"

Felipe Valls toma un cafecito cubano en el Versailles junto al entonces candidato presidencial republicano Herman Cain, en 2011. (AP/Lynne Sladky/Archivo)

El empresario cubanoamericano Felipe Valls falleció este sábado a los 89 años, en Miami, confirmaron fuentes familiares.

Valls, originario de Santiago de Cuba, fue el fundador del icónico restaurante Versailles, al que muchos llaman “el Parlamento cubano”, por ser centro de reunión de emigrados de la isla, y de otras latitudes, que entablan debates políticos mientras saborean su famoso café.

Fundado por Valls el 10 de noviembre de 1971, el Versailles se presenta en su página en internet como "el restaurante cubano más famoso del mundo".

Nacido el 8 de marzo de 1933, a los 14 años de edad su familia lo envió a estudiar la enseñanza secundaria en la Academia Militar de Riverside, en Gainesville, Georgia. El cubano se estableció en Estados Unidos en 1960, con apenas 25 años, y 11 después abrió el restaurante que se convertiría en punto de encuentro del exilio en el sur de Florida.

Los 50 años del Restaurante Versailles
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Al salir de Cuba, el gobierno de Fidel Castro había confiscado los negocios de su familia, que tenía dos restaurantes, una importadora de botellas, una gasolinera y el club nocturno El Lido, en la entonces capital de la provincia de Oriente.

El empresario cubano también abrió otros sitios emblemáticos para la diáspora, como el restaurante La Carreta y Casa Juancho. Creó, además, la primera ventana para vender café, un concepto que estableció en el Versailles y más tarde se extendió a otros negocios de Miami.

Por el Versailles han pasado presidentes de Estados Unidos como George H. W. Bush, su hijo George W. Bush, Bill Clinton y Donald Trump, y también importantes figuras de la cultura y el deporte cubanos, estadounidense y del mundo.

Además del papel del Versailles como punto aglutinador del exilio cubano, Valls contribuyó con fondos personales a la lucha por el cambio político en Cuba.

Los servicios fúnebres de Valls se realizarán en Miami el próximo viernes, 2 de diciembre, informó la familia.

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