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América Latina

Creciente éxodo venezolano aviva temor a auge de xenofobia

Un cartel de migrantes venezolanos en Perú. AP Photo/Martin Mejia

Freddy Brito acababa de cantar en un autobús en la capital de Perú y estaba cruzando la calle con su pierna buena cuando el conductor de un taxi azul aceleró y se desvió hacia él.

"¡Veneco!", gritó el hombre utilizando una palabra despectiva hacia los venezolanos. "¡Váyanse de aquí!".

Brito pudo esquivar por poco el auto, que rozó su cuerpo y tiró al suelo su preciado reproductor de casetes azul con las canciones que en otra vida estuvieron a punto de hacerlo famoso en Venezuela.

"Si los ángeles no me cuidan, me hubiese atropellado", dijo.

Mientras el éxodo masivo de Venezuela sigue su curso, la cálida bienvenida inicial que recibieron muchos migrantes ha comenzado a enfriarse.

En las últimas semanas, varios videos publicados en redes sociales en Perú mostraron a migrantes agredidos, amenazados o acosados, generando preocupación por el aumento de los ataques xenófobos contra los recién llegados.

Exiliados venezolanos en Perú, Freddy Brito y su esposa Ruth Guillén, en una iglesia en Lima. AP Photo/Martin Mejia.
Exiliados venezolanos en Perú, Freddy Brito y su esposa Ruth Guillén, en una iglesia en Lima. AP Photo/Martin Mejia.

Los datos de Naciones Unidas apuntan a un aumento en el número de migrantes y refugiados venezolanos que reportan haber sufrido discriminación en Sudamérica, la región en la que se ha asentado la mayoría. Aunque es difícil de cuantificar, Perú se ha convertido en un punto especialmente conflictivo. Una línea telefónica recién establecida documentó 500 incidentes en un periodo de solo dos semanas.

"Ha ido creciendo en los últimos meses", manifestó Federico Agusti, representante de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, en el país. "La causa, en principio, podría estar vinculada tanto al temor hacia el otro como a ciertos prejuicios o estigmas que se han ido dando (...) y eso genera discriminación y rechazo”.

Los incidentes van desde desalojos de viviendas y robo de salarios a amenazas violentas y agresiones.

En un video, una joven venezolana es azotada en una calle oscura por varios asaltantes, que le dejaron marcas moradas en sus muslos. En otro, hombres vestidos con uniformes militares anuncian a través de un altavoz que no dejarán que "otro venezolano miserable" entre a Perú. En un tercero, un joven suplica a la docena de policías que lo rodean que no se lleven la pequeña caja de bombones que está tratando de vender para ganarse la vida.

"¿Con que voy a comer yo?", dice al borde de las lágrimas.

Estos y otros incidentes causaron impresión en toda la región. Trabajadores de derechos humanos advierten de la existencia de una serie de condiciones asociadas habitualmente con el auge de la xenofobia. Varias naciones que acogen a un importante número de migrantes venezolanos están experimentando inestabilidad política y una desaceleración económica al tiempo que anuncian nuevas políticas para restringir su entrada.

Cuando el presidente de Perú, Martin Vizcarra, disolvió el Congreso recientemente, una enojada legisladora de la oposición tomó el micrófono para arremeter contra los venezolanos. "¡Malos o buenos, tienen que salir del Perú!", gritó Esther Saavedra.

"No es sorprendente que el aumento de la llegada de personas a países con economías que no están preparadas para absorber esa fuerza laboral derive en esta situación”, apuntó Tamara Taraciuk Broner, subdirectora interina de Human Rights Watch para las Américas. "Es una de las mayores preocupaciones que tenemos”.

Brito y su esposa huyeron de Venezuela hace un año porque alimentar a sus seis hijos era cada vez más difícil. El hombre, que en su día formó parte de una popular banda de merengue, señaló que la devastadora crisis económica de su país hizo le imposible avanzar en su carrera musical. La familia también estaba preocupada por su seguridad en una nación donde los robos y los secuestros son frecuentes.

Tras perder una pierna luego de recibir un disparo en una fiesta cuando tenía 20 años, Brito contó que unos ladrones llegaron a intentar sacarle la prótesis cuando estaba sentado en un banco cerca de su casa.

"¿Qué tal esa pierna? Que eso vale unas lucas", recuerda que comentaban mientras intentaban sacársela sin éxito tras pedirle el reloj y el anillo de bodas.

La prótesis se ajusta a su rodilla derecha y necesita un revestimiento que debería cambiarse cada seis meses, pero que ahora tiene tres años. Se le clava en su piel y le causa tanto dolor que prefiere no usarla y recorrer Lima saltando sobre un pie.

"Siento que estoy en el aire con este pie caminando", comentó riendo.

Ruth Guillén, su esposa, encontró trabajo en una peluquería cuando llegaron. Según cuenta, algunos clientes se negaban a dejar que les tocase el pelo porque es venezolana. Su familia fue expulsada de dos departamentos solo por su nacionalidad, explicó. Ahora viven en un albergue de una iglesia.

"Tu vienes con sueños. Y resulta que cuando llegas, te encuentras con otro panorama”, añadió.

Unos 4,5 millones de venezolanos se habrían marchado del país por la crisis económica y humanitaria de los últimos años, de acuerdo con las estimaciones de la ONU. Alrededor de la mitad residen ahora en otros dos países: Colombia y Perú.

Las entrevistas de ACNUR con migrantes venezolanos en toda Latinoamérica muestran que el 46,9% se han sentidos discriminados, frente al 36,9% de inicio de año. En Colombia, el 51,7% reportaron discriminación, mientras que en Perú, alrededor del 65% dijeron que se habían sentido rechazados por su nacionalidad.

Aunque el tamaño de las muestras es relativamente pequeñas, las cifras ofrecen un vistazo a un fenómeno complejo.

La retórica antinmigración ha ganado peso en todo el mundo. La llegada de extranjeros avivó las tensiones en Europa y en varias naciones, incluyendo Estados Unidos, llegaron al poder políticos que describen a los refugiados como delincuentes.

"Lo que vemos de forma más generalizada son políticas gubernamentales cada vez más restrictivas y a grupos cada vez más envalentonados que de otra forma habrían estado menos dispuestos a llevar a cabo actos de esta naturaleza”, explicó Sarah Deardorff Miller, investigadora de Refugees International.

El gobierno de Perú está trabajando con el embajador nombrado por la oposición venezolana para documentar e investigar los casos, pero funcionarios de alto nivel rechazaron la idea de que restringir su entrada al país conduzca a un comportamiento xenófobo.

"No hay una sola evidencia que pueda poner en manifiesto (que el) gobierno haya estado impulsando alguna actitud o acción de xenofobia”, señaló recientemente el primer ministro del país, Vicente Zeballos.

Carlos Scull, el enviado venezolano, apunta que es urgente que las autoridades regularicen el estatus de las decenas de miles de migrantes de su país que no tienen permiso de trabajo como un primer paso que podría ayudar a mejorar la relación con los peruanos.

"No creemos que el Perú sea un país xenófobo, pero obviamente si hay pequeños focos de discriminación", dijo.

Agusti, el representante de la ONU, apuntó que hay gente trabajando para combatir una cobertura mediática engañosa que creó la percepción generalizada de que los venezolanos son responsables del aumento de la delincuencia. Las estadísticas de la agencia penitenciaria peruana indican que apenas cinco de cada 10.000 venezolanos que viven en el país fueron encarcelados y acusados de un delito, agregó.

"La gran, gran, gran mayoría no están vinculados al delito", dijo.

Brito, por su parte, intenta que no le afecten los comentarios despectivos que escucha a veces.

En el día que estuvo a punto de ser atropellado, regresó caminando a casa, se limpió y volvió a salir a cantar. Era el cumpleaños de su hijo pequeño y estaba intentando lograr el dinero suficiente para comprarle una bicicleta.

Poco después, escribió una canción de homenaje a Perú.

"Pienso que Perú es un paraíso", comienza la canción. "si vuelvo a nacer otra vez, aquí aterrizo".

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Venezuela sin maestros: casi la mitad de los docentes ha abandonado la profesión

Pupitres vacíos en el aula de una escuela en Caracas, Venezuela.

Tras el receso navideño, Venezuela volvió a las aulas con un reto que se ha vuelto constante desde hace tres años: suplir las vacantes de maestros.

Entre el 40 y 50 por ciento de los docentes afiliados al sistema educativo han abandonado su profesión debido a los precarios salarios, según la Federación Venezolana de Maestros (FVM), informó la Voz de América, VOA.

Aunque no manejan cifras exactas, el gremio afirma que la mayoría de los educadores deja la enseñanza para dedicarse a oficios que generan más ingresos.

"Nadie quiere estudiar Educación, porque es una carrera que no produce dividendos económicos, que no tiene la seguridad social que tenía en años anteriores", alerta Orlando Alzuru, quien durante 15 años ha presidido la FVM.

De acuerdo con reportes de la federación, el año pasado solo cuatro bachilleres se inscribieron para ser profesores de Matemática y Física.

A juicio de Alzuru, esos cargos "están siendo sustituidos por personas que no tienen el nivel académico ni pedagógico para estar en un aula de clases. Nos preocupa la calidad de la educación a futuro. Nos preocupa mucho eso, porque los alumnos no están aprendiendo absolutamente nada y, sin embargo, están siendo promovidos de grado, que es lo más grave", apuntó.

Con sueldos que no superan los 10 dólares por mes en el sistema público y que rondan los 150 dólares mensuales en colegios privados, dedicarse de lleno a la enseñanza no permite a los educadores ni siquiera alimentarse.

De ello da fe Elsa Castillo, docente con 35 años de experiencia, quien hoy combina su labor en la escuela con asesorías políticas y la preparación de material didáctico para instituciones privadas.

"Hay quienes están dedicándose a la costura, hay quienes están dedicándose a limpiar casas, hay quienes están lavando carros, haciendo de zapateros. Todos los oficios posibles", sostuvo Castillo durante una reciente protesta en Caracas para exigir mayores ingresos.

Con postgrado y maestría en psicopedagogía y 20 años de carrera, Claxcelis Fagúndez gana apenas 10 dólares por mes. Por ello, tiene un empleo adicional y los fines de semana vende panes artesanales.

"Yo diría que no existe la palabra sobrevivencia en tanto [que] el docente no busque la manera de paliar, la manera de ejecutar otras acciones que le permitan traer sustento a sus hogares", dijo a la VOA.

Fagúndez ha sido testigo de cómo sus colegas han desertado de los salones de clase.

"Evidentemente, tus compañeros de carrera, con los que comenzaste e iniciaste, ya cada vez son menos. Te encuentras en aulas prácticamente vacías, desoladas. Los que quedamos, estamos haciendo un trabajo titánico, porque tenemos que hacer el papel de la maestra integradora, de docente asistencial, de todos los cargos, porque no hay más profesores”, dijo Fagúndez.

Otros, como Andreina Arana, han emigrado ante la imposibilidad de llegar a fin de mes. Andreina puso fin a su carrera de 20 años como maestra de preescolar para instalarse en 2015 en Atlanta, Estados Unidos, y trabajar como conductora en la aplicación de transporte Uber, lejos del pizarrón y los crayones.

"Yo tenía tres trabajos: ejercía la educación formal como maestra en las mañanas, en las tardes daba clases particulares y en la tarde tenía una que otra cosa para completar después, porque evidentemente, no alcanzaba para nosotros pagar un alquiler. En el preescolar donde yo ejercí, las que quedan son dos o tres maestras. Todas las demás han tenido que migrar", relató Arana a la VOA.

El Gobierno de Venezuela reconoció en 2018 que la migración estaba impactando al sector educativo. Sin embargo, el presidente Nicolás Maduro ha insistido en que protege al maestro con bonos adicionales a su sueldo.

"En medio de las dificultades, seguimos buscando alternativas para retribuir todo el esfuerzo y dedicación", escribió a finales de 2021 en su cuenta en Twitter.

(Artículo de la VOA)

Revelan envíos de gasolina y alimentos a Cuba desde Venezuela

Barco petrolero venezolano en espera de carga en complejo petroquímico "El Tablazo", Caracas, Venezuela

Venezuela ha impulsado los envíos de gasolina y alimentos a Cuba desde noviembre, proporcionando suministros clave a uno de los aliados más cercanos del presidente Nicolás Maduro, según documentos de la petrolera estatal venezolana PDVSA y datos de seguimiento de embarcaciones de Refinitiv Eikon.

Desde fines de noviembre hasta principios de enero, PDVSA envió al menos tres cargamentos que contenían alrededor de 197.000 barriles de gasolina para motor, junto con otros productos refinados, a los puertos cubanos de Nuevitas, Matanzas y La Habana, según muestran los documentos y datos.

Los cargamentos arribaron a los puertos de la nación caribeña a bordo de los tanqueros de bandera cubana María Cristina y Alicia.

PDVSA, el Ministerio de Petróleo de Venezuela y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Venezuela había minimizado la exportación de gasolina a Cuba desde 2020 en medio de la caída de su producción interno debido al precario estado de las refinerías de PDVSA. La escasez de combustible en la nación socia de la OPEP ha dejado largas filas de consumidores esperando gasolina y diésel en las estaciones.

Venezuela y Cuba están bajo sanciones de Estados Unidos, incluyendo el suministro de petróleo y el despacho marítimo entre las naciones, por lo que Washington dice que son sus políticas represivas. Los gobiernos de Caracas y La Habana culpan a las sanciones del empeoramiento de las condiciones humanitarias en sus países y acusan a Washington de intentar derrocarlos.

Los envíos se produjeron en medio del repunte en la producción de gasolina en Venezuela. Desde mediados de 2020 hasta mediados de 2021, Venezuela se vio obligada a recurrir a Irán en busca de gasolina importada para complementar su producción nacional.

Pero, gracias en parte a los suministros de unidades y repuestos de Irán que permitieron a PDVSA acometer trabajos de mantenimiento en sus refinerías retrasados por mucho tiempo, Venezuela ha aumentado su producción de mezclas de gasolina y componentes a casi 160.000 barriles por día (bpd) este año, según las fuentes.

El suministro petrolero total de Venezuela a Cuba cayó el año pasado a 56.300 barriles bpd de crudo y productos refinados y 73.000 toneladas métricas de coque de petróleo, desde los 76.600 bpd y 100.000 toneladas métricas, respectivamente, en 2019, según un análisis de los reportes de exportación de PDVSA y datos de seguimiento de embarcaciones.

Venezuela también ha exportado 222 contenedores y cientos de bolsas de alimentos desde diciembre en los barcos Icoa Uru y Melba, que descargaron en los puertos cubanos de Mariel y Santiago, mostraron los documentos y datos.

Los cargamentos recientes se producen tras entregas humanitarias de alimentos y equipo médico a Cuba por parte de Venezuela y México, que fueron confirmadas en agosto por las autoridades de la isla.

Rusia y China también brindaron asistencia a La Habana el año pasado en medio de la pandemia del coronavirus.

La oposición de Venezuela ha criticado durante mucho tiempo la decisión del gobierno de suministrar combustibles a Cuba en medio de una escasez generalizada en el país.

La falta de suficiente producción llevó a PDVSA en 2018 a comprar crudo extranjero por un valor de casi 440 millones de dólares y enviarlo a Cuba en términos beneficiosos para la isla y, a menudo, a pérdida, encontró una investigación de Reuters.

Cuba, que por décadas ha enfrentado escasez de alimentos y combustibles, se encontraba en una situación particularmente difícil el año pasado, cuando la pandemia del coronavirus golpeó a la isla a mediados de año, junto con protestas generalizadas y escasez de energía y suministros básicos.

Maduro, quien ha visitado Cuba dos veces en los últimos meses, ha dicho que las sanciones de Estados Unidos a Venezuela y cualquier intento de bloquear su comercio con países como Cuba son ilegales.

El suministro de diesel a Cuba fue uno de los argumentos utilizados por Estados Unidos para suspender en 2020 las autorizaciones que había extendido para el intercambio de petróleo por combustibles, lo que permitía a Venezuela colocar su crudo en los mercados mientras importaba diesel.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a cargo de la administración de las sanciones, declinó comentar.

(Reporte de Marianna Parraga en Houston y Mircely Guanipa en Maracay. Editado por Marion Giraldo)

“Unificación”, clave en el proceso político venezolano

Partidarios del gobernador electo del estado de Barinas, Sergio Garrido, se reúnen frente a la sede del consejo electoral regional, rodeados por la Guardia Nacional, donde Garrido recibe su certificado ganador en Barinas, Venezuela, 10 de enero de 2022. Foto: AP/Matias Delacroix.

Diversos sectores se debaten sobre los escenarios que podría plantear el reciente triunfo de la oposición en las elecciones en Barinas al suroeste de Venezuela.

CARACAS — A casi una semana de la repetición de la elección de gobernador en el estado Barinas donde la oposición obtuvo el triunfo, dirigentes de la oposición reconocen que existen “retos por delante”, entre ellos cómo encontrar “una política de acuerdo”.

Freddy Superlano, el excandidato opositor que llevaba la delantera en el primer proceso electoral anulado por un fallo del Tribunal Supremo de Justicia, no descartó que los resultados del domingo puedan repetirse en el resto del país, pero admitió que aún es necesario luchar por condiciones electorales.

“Ir a elecciones no significa que haya condiciones. Tampoco significa que usted deje de participar porque no las hay, porque también se demostró que aún sin condiciones, con una mayoría organizada, movilizada, moralizada y motivada se puede ganar un evento electoral porque tenemos el apoyo de la mayoría”, dijo en conferencia de prensa el miércoles.

Superlano subrayó que se trata de elementos que “vienen a la discusión en este mes de enero, que tiene que servir como un mecanismo que inicie ya un proceso de reencuentro con los ciudadanos, con la clase política”.

Nuevos escenarios

Para la analista política y CEO de la ONG Reunificados, Indira Urbaneja, los resultados en Barinas que durante 22 años estuvo gobernada por el chavismo, significa el inicio de nuevos escenarios políticos en el país, siempre que la oposición entienda que los ciudadanos están dispuestos a movilizarse cuando se presentan candidaturas y estrategias unificadas.

“Creo que la oposición debe tomar el ejemplo de Barinas para concentrarse en las elecciones presidenciales del 2024 y no perder tiempo en un referendo revocatorio que lo que va a hacer es fragmentarlos, dividirlos y destruirlos más a lo interno”, dijo a VOA.

Por otro lado, también se presenta el escenario del “reacomodo del chavismo” y de “redefinición interna”, si quiere sobrevivir como fuerza social y política, tras 22 años de “gestión muy mala para el país”.

Considera que los principales perdedores son aquellos de la línea de oposición y oficialismo “radical”.

“Los que tienen siete años llamando al anti voto, aquellos que han destruido la maquinaria electoral, la confianza en el voto o que han dicho que la salida a la crisis venezolana es una intervención militar. Pierden aquellos que piensan que pueden seguir imponiendo el chavismo a la fuerza, por encima de la Constitución y de las instituciones”, sostiene.

A juicio del politólogo José De Bastos, tanto el 21 de noviembre como el 9 de enero, “mueven el péndulo de la lucha opositora nuevamente al campo electoral”.

“Eso no quiere decir que el éxito en Barinas sea exactamente replicable a nivel nacional, pero sí que el eje de la lucha vuelve a ser la participación, como lo fue en el período 2007-2016”, escribió en su cuenta en Twitter.

Expuso, además, que “aunque los “pro-elecciones” y los “pro-máxima presión” casi se odien, el problema sigue siendo el mismo: tiene que haber algún tipo de quiebre interno que lleve al chavismo a permitir que exista la posibilidad de que abandonen el poder”.

“Desde 2017, y en especial desde 2019, se ha buscado ese quiebre vía sanciones, manifestaciones en la calle y estructuras de gobierno paralelo. Ahora parece que se buscará mediante la presión del voto. Antes que nada, falta organización y legitimidad del liderazgo opositor”, continuó.

Régimen de Ortega presenta nuevo embajador en Cuba, el tercero en tan solo dos meses

Wilfredo Jarquín Lang, embajador de Nicaragua en Cuba, entrega sus credenciales a vicecanciller cubana Josefina Vidal. (Facebook)

Josefina Vidal Ferreiro, viceministra del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX), recibió este miércoles las Copias de Estilo de manos de Wilfredo Jerónimo Jarquín Lang, nuevo embajador de la República de Nicaragua en Cuba.

Este es el tercer cambio del régimen de Daniel Ortega para designar a su representante en Cuba tras las elecciones del 7 de noviembre, en las que garantizó su cuarto mandato consecutivo en unos comicios calificados por numerosos gobiernos y entidades como una "farsa".

Desde el 24 de noviembre hasta la fecha, Ortega ha realizado varias movidas para designar a su representante diplomático en la isla:

- retiró al señor Luis Cabrera González, quien fungió como embajador en la isla durante 14 años.

-nombró a Sidhartha Francisco Marín Arauz, que sólo permaneció en el cargo durante 11 días.

- nombró a Reynaldo del Carmen Lacayo Centeno, quien entró en funciones desde el 7 de diciembre.

- designó a Wilfredo Jerónimo Jarquín Lang “a través del Acuerdo Presidencial 227. 2021”.

El diario nicaragüense La Prensa destaca que el nuevo embajador ha sido director del Sistema Penitenciario Nacional y procurador de Derechos Humanos.

En el caso de Lacayo Centeno, esta publicación asegura que Ortega canceló personalmente su nombramiento como “Coronel de Infantería y cambió sus funciones a las de "Agregado de Defensa Militar, Naval y Aéreo” en la Embajada de Nicaragua en México.

Cuba fue de los pocos países que estuvieron presentes en la investidura de Ortega y Rosario Murillo, un evento al que sólo se sumaron representantes de Venezuela, México, China, Corea del Norte, Irán, Rusia y Siria.

El crecimiento de la economía en América Latina en 2022

Dinero de un cajero.

“Estamos ante un periodo de enorme incertidumbre en el que se profundizan las asimetrías y vamos a enfrentar menor crecimiento tanto del Producto Interno Bruto como del comercio. Tendremos un contexto menos favorable para la región con un menor espacio fiscal y con presiones inflacionarias”, dijo este miércoles la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena.

ONU Prensa reporta que América Latina y el Caribe bajarán su ritmo de crecimiento a 2,1% en 2022, luego de haber alcanzado un promedio de 6,2% el año pasado, estimó la CEPAL, explicando que la desaceleración ocurre en medio de las grandes disparidades que hay en las capacidades de los países desarrollados, emergentes y en desarrollo para implementar políticas fiscales, sociales, monetarias, de salud y de vacunación con miras a una recuperación sostenible de la crisis desatada por la pandemia.

Los motores económicos de la región tendrán un desempeño bajo este año. La CEPAL estima que Brasil, la economía más grande, será la que menos crezca con apenas un 0,5%. México, por su parte avanzará 2,9%, Colombia 3,7% y Chile 1,9%.

En la conferencia de prensa en México para la presentación del Balance Preliminar de la Economías de América Latina y el Caribe 2021, elaborado por la CEPAL, Alicia Bárcena señaló que en un escenario como el que plantea el 2022, es crucial la creatividad “para poder articular políticas fiscales y monetarias con mayor coordinación y con una mirada de mediano plazo”.

Desempleo e informalidad

Bárcena argumentó que parte del nublado horizonte se debe a que los mercados laborales no se han recuperado del golpe que les asestó la emergencia sanitaria.

“La pandemia tuvo una afectación muy fuerte que fue la informalidad, que se espera que aumente con efectos sociales devastadores”, abundó y añadió que éstos se observan claramente en la vulnerabilidad de algunos sectores de la población, como las mujeres.

No obstante los retrocesos, la CEPAL prevé una ligera mejoría en los niveles de pobreza y pobreza extrema, con una disminución del 1,5% de la pobreza, y del 0,7% de la pobreza extrema.

El estudio de la CEPAL atribuye la compleja realidad de la región en 2022 a la perseverancia e incertidumbre sobre la evolución de la pandemia; la fuerte desaceleración del crecimiento mundial; la persistencia de la baja inversión, la productividad y la lenta recuperación del empleo; la persistencia de los efectos sociales provocados por la crisis; el menor espacio fiscal; los aumentos en las presiones inflacionarias; y los desequilibrios financieros.

El informe destaca que el menor crecimiento mundial significará una menor demanda externa y un menor crecimiento del comercio mundial, lo que impactará directamente a las economías latinoamericanas. En cuanto a los precios de las materias primas, de cuyas exportaciones depende gran parte del PIB regional, las proyecciones apuntan a una disminución o, en el mejor de los casos, a que se mantengan al nivel de 2021, pero no a que suban.

La desacelaración económica en América Latina y el impacto de la pandemia en los trabajadores del sector informal se refleja en las calles de Brasil.

La demanda interna, clave para la recuperación

Por lo mismo, la recuperación de los países de la región dependerá, sobre todo, de la demanda interna, que en 2021 tuvo un repunte con el mayor consumo propulsado por los apoyos en efectivo implementados por los gobiernos para sortear la emergencia del COVID-19 y por las remesas, que crecieron un 30%.

“Estamos proponiendo que se mantengan las medidas de transferencias y otros apoyos a la par que se vaya generando empleo”, enfatizó Bárcena.

Del mismo modo, recalcó que para controlar la inflación y no frenar el crecimiento, las autoridades monetarias deben echar mano de todos los instrumentos con los que cuentan, más allá de la tasa de interés. También abogó por incrementar los niveles de recaudación y mejorar la estructura tributaria.

Vacunación

Con respecto a la vacunación contra el COVID-19, Bárcena resaltó el avance de la región y exhortó a sostener las campañas de inmunización como puntales de la recuperación económica, apelando a los países ricos que han acaparado la mayor parte de las vacunas producidas a compartirlas con las naciones emergentes y en desarrollo donde no han tenido acceso a ellas.

En este sentido, la CEPAL recordó que la vacunación no sólo tiene un efecto sobre el control de la pandemia, sino que reduce las probabilidades de más mutaciones del coronavirus, y advirtió que si no se aumenta la cobertura vacunal en todos los países, la recuperación mundial no será sostenible.

Respaldo internacional e integración regional

Una trabajadora sanitaria prepara la vacuna contra el COVID-19 para administrarla a adultos mayores en Lima, Perú.

Queda claro que, además de las políticas nacionales, hace falta el respaldo internacional, acotó Bárcena.

“Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que facilite, fortalezca las posibilidades de acceso al financiamiento de la región. Un financiamiento en condiciones más favorables, ojalá concesionales. Es uno de los temas en los que insiste la CEPAL: que haya una mayor redistribución de la liquidez y, por cierto, una mayor redistribución de la concentración de la riqueza y de los ingresos a nivel global”, recalcó.

Bárcena detalló que una forma de lograrlo es a través del impuesto global del 15% al 25% a las grandes empresas multinacionales.

“Hay varias cosas que hacer, muchas de ellas pasan por un esfuerzo nacional que tienen los países, las autoridades, pero también por una mejor condición multilateral, un mejor proceso de colaboración, de mayor unión en la región, de mayor integración, que es una de las falencias que tenemos en América Latina y el Caribe. La integración regional puede ser un gran factor de impulso, lo vimos en la vacunación, lo estamos viendo en los procesos de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), por ejemplo, pero tenemos que lograrlo también a nivel subregional”, recalcó.

Según la responsable de la CEPAL, la región tiene una tarea pendiente “que es una mayor integración y resiliencia regional porque habrá disrupciones en las cadenas de suministro. La proximidad geográfica tiene que ayudarnos a aumentar la resiliencia en América Latina y el Caribe”, informó ONU Prensa.

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