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Los colombianos vuelven a tener esperanzas de paz


El diario dice que además de hacer la paz el presidente Santos tendría que dar la bienvenida a “una tribu perdida”.

A pesar de su fracaso, la guerrilla de las FARC ha logrado mantenerse viva con el apoyo de Hugo Chávez en Venezuela y las arengas de los Castro desde Cuba, dice el diario Financial Times.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha decidido arriesgarse negociando la paz con la guerrilla de las FARC y ésta podría ser “la mejor noticia en su historia” para los colombianos, afirma un editorial del diario Financial Times.

Según el periódico, con “un poco de suerte y mucha política” puede que las conversaciones tengan éxito después de dos frustrados intentos en 1984 y luego entre 1999 y el 2000, que demostraron alentar falsas esperanzas.

El editorial destaca que Colombia “ha cambiado” después de que el país estuvo parcelado de violencia por los barones de la droga, las fuerzas paramilitares, y las guerrillas de izquierda tipificadas por las FARC, que han mantenido a la nación en guerra durante casi medio siglo.

Tras señalar que las FARC constituyen hoy en día un “anacronismo ideológicamente en bancarrota” el Times recuerda que han logrado mantenerse vivas por la ayuda del presidente Hugo Chávez que les ha ofrecido santuario en Venezuela, y por los Castro mediante sus arengas desde Cuba.

Gracias a una enérgica y controversial contraofensiva antiguerrillera librada con apoyo de EE.UU., apunta, el gobierno ha recuperado mucho del territorio nacional, y las FARC han sido diezmadas, con la pérdida de cinco de sus cabecillas desde el 2008 y una avalancha de deserciones de guerrilleros.

Ahora, señala, tanto Venezuela como Cuba parecen estar cooperando con Colombia a la par que se mantienen como garantes de las FARC.

Con todo, puntualiza, poner fin a esta larga guerra será muy difícil, porque "a menos que se concerte un alto el fuego la violencia seguiría estando a la mano como táctica para ejercer presión en las conversaciones".

Más difícil, opina, será reabsorber a los guerrilleros que han existido fuera del Estado durante tres generaciones, y cuya "única profesión es la insurgencia y el pandillerismo para financiarla".

El presidente Santos “no sólo necesita hacer la paz –concluye—sino hallar un camino para dar la bienvenida de vuelta a una tribu perdida”.

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