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Cuba

Brenda Díaz, la manifestante cubana trans del 11J encarcelada entre hombres

Brenda Díaz (izquierda) junto a Ana María, su madre.

El rostro de la cubana Ana María cambia súbitamente de una seriedad total a una sonrisa de oreja a oreja cuando suena el móvil y comprueba que del otro lado está Brenda.

Es su hija trans —opción que la legislación cubana no contempla— que se encuentra encarcelada en la sección de hombres de una prisión por participar en las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021.

“¡Hola, mi vida!”, grita por lo alto la madre en una parada de guagua (autobús) en La Habana, vestida con una camiseta blanca con la imagen de la joven de 28 años estampada con la palabra “libertad”.

Brenda Díaz cumple una pena de 14 años en la cárcel del municipio Güines (en la provincia occidental de Mayabeque). Se trata de un centro penitenciario especial —con una sección de hombres y otra de mujeres— para personas con el virus del VIH, como ella.


Si bien en prisión nunca le han faltado sus retrovirales —fundamentales en el tratamiento de las personas seropositivas— Ana María debe llevarle medicamentos para otras enfermedades que padece, como gastritis crónica y cálculos en los riñones, y que no están disponibles en la cárcel, según contó esta madre en una entrevista con Efe.

“Antes la veía cada 15 días, pero ahora cambiaron la directiva (de la prisión) y no podré visitarla hasta finales de mes”, se queja amargamente Ana María. La última vez que la vio fue el 5 de julio.

Desórdenes públicos y sabotaje

Un tribunal municipal condenó a Brenda el pasado marzo por los delitos de desórdenes públicos y sabotaje, según se desprende de su sentencia, a la que ha tenido acceso Efe.

Díaz fue arrestada junto con su hermano de 16 años, Luis Manuel, quien intentó impedir la detención. El menor fue puesto en libertad 17 días después, con una multa de 1.000 pesos cubanos (41,6 dólares al cambio oficial).

La sentencia asegura que Brenda tiró piedras contra una de las controvertidas tiendas en divisas de su municipio Güira de Melena (40 kilómetros al suroeste de la capital), entró en el establecimiento con un grupo de manifestantes y robó un “ventilador de pared, una olla de presión y una caja de confituras”.

De acuerdo con el escrito de acusación de la fiscalía, a Brenda—quien fue juzgada como varón y bajo su nombre legal, Freddy Luis— se le decomisó el vestido de flores que tenía puesto al momento de participar en la marcha. Una vez en prisión, fue rapada e internada en la sección de hombres. Su cabello, al que cuidaba con devoción, se esfumó en cuestión de minutos y eso provocó que cayera en un fuerte estado de depresión, según relató su madre.

Ana María repasa los detalles del caso con un estoicismo que se interrumpe cuando comienza a relatar que su hija ya ha sufrido una agresión sexual dentro de la prisión.

Su voz se entrecorta con un tono que mezcla la rabia con la tristeza: “A veces no puedo ni hablar de eso... ella es mi vida. Por sus enfermedades, por todo. Todavía no supero que esté encerrada”.

La sentencia de su hija no es firme y el pasado 17 de junio se realizó el juicio de casación, con el que Ana María espera que se pueda rebajar la pena o bien que Brenda pueda cumplir su sanción en libertad.

Hasta el momento, la familia no ha recibido ninguna notificación del tribunal.

El Ministerio Público cubano había informado hasta el 22 de junio de sentencias en firme contra 488 manifestantes del 11J, con penas máximas de 25 años por delitos como sedición, desórdenes públicos, atentado y desacato.

Acusaciones estigmatizantes

En la acusación contra Brenda, la Fiscalía recoge datos que, para la periodista y activista trans Mel Herrera, son “revictimizantes” y “estigmatizantes”.

Por ejemplo, en el escrito se destaca que Díaz utilizaba un vestido, que es seropositiva y se confunde su identidad de género con una “orientación sexual”.

“La vestimenta nada tenía que ver con lo que se estaba juzgando.

No era un arma, no era una prueba contundente. Ese vestido, al señalarlo, es simplemente revelar un prejuicio porque el Estado está queriendo decir que esa persona está disfrazada”, se queja Herrera en entrevista telefónica.

Además, en un párrafo el tribunal destaca que antes de las protestas del 11J era rechazada por sus vecinos por “involucrarse en alteraciones del orden público”, sin especificar a qué se refiere con eso.


Herrera recuerda que en Cuba es posible cambiar el nombre legal de una persona trans en su carné de identidad y también la foto, mas no el género registrado al momento de nacer.

Este vacío legal permite que otras personas trans arrestadas como Brenda terminen en prisiones que no se corresponden con su identidad de género.

La Constitución cubana de 2019 reconoce el principio de “no discriminación por orientación e identidad de género”. Además, el país someterá en septiembre a referendo el Código de las Familias, un paquete legislativo que busca legalizar el matrimonio igualitario, entre otros asuntos. Sin embargo, éste no incluirá cambios en la legislación para facilitar el cambio de género.

“(El caso de Brenda) demuestra que aunque haya voluntad política y una apertura del Gobierno, es muy difícil que esto se refleje en la práctica”, remata Herrera.

(Artículo de la agencia de prensa Efe)

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Las Noticias Como Son | viernes, 12 de agosto del 2022

Las Noticias Como Son | viernes, 12 de agosto del 2022
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Una discusión a fondo de las principales noticias del acontecer diario de Cuba y el mundo, con la conducción de los periodistas Amado Gil y José Luis Ramos. Hoy, en la Tertulia de Las Noticias Como Son: Tras el desastre de la Base de Supertanqueros de Matanzas, se avizoran tiempos aún más difíciles para los cubanos; intentan frenar el dengue con una campaña de fumigación sin medios adecuados; convocan un concurso para averiguar qué saben de Gaesa los cubanos. Invitada: Desde La Habana, a Miriam Leiva [@leivamiriam], periodista independiente.

Libro testimonial busca que el hambre de los 90 en Cuba no sea una caricatura

Fotomontaje de portada del libro "Nuestra hambre en La Habana" y de su autor, Enrique del Risco.

El escritor e historiador cubano Enrique del Risco afirma que "Nuestra hambre en La Habana", un libro de testimonio sobre la mayor crisis económica en Cuba, fue escrito para que "esta historia no se quedara en la caricatura" del llamado Período Especial de los años 90, cuando, según mitos urbanos, "la gente comía gatos y frazadas de piso".

"Para muchos, el 'periodo especial' fue la experiencia que definió nuestras vidas. Quise escribir cómo se asume aquella debacle, cómo logramos sobrevivir y cómo no nos rebelamos, porque, excepto 'el maleconazo', en Cuba se aguantó aquella crisis", dice a Efe Del Risco, quien presenta este viernes en Miami su volumen.

Memorias de una posguerra sin guerra

Según Plataforma Editorial, de Barcelona (España), "Nuestra hambre en La Habana", publicado este año y actualmente en gira de presentaciones con el autor, es "un libro de memorias personales de esa posguerra sin guerra que en la Cuba de la década de 1990 recibió el curioso eufemismo de 'Período Especial'.

"En tono tragicómico, el autor describe y explica la debacle que llevó a los gatos y las pieles de plátanos a la condición de manjares, a los cerdos a la de mascotas urbanas criadas en bañeras y a la práctica desaparición del transporte público, la gastronomía y las bebidas alcohólicas", añade la editorial.

Para Del Risco, profesor de español, literatura y escritura creativa en New York University (NYU), se trata de "una historia contada desde abajo, desde los que lo sufrimos, no desde los que la organizaron".

Sobre el denominado Período Especial, que a su juicio duró toda una década a partir de la caída del bloque socialista en Europa oriental, este nombre responde a "un eufemismo para ocultar la crisis violenta que hubo, no solo económica, sino política y social".

"Fue una de las crisis más completas de la historia de Cuba", donde la gente "se bestializó y ejerció la violencia física sobre el prójimo", afirma en una entrevista en el Koubek Center, de la universidad Miami Dade College (MDC), donde presenta hoy su obra como parte del programa de la Feria del Libro de Miami.

Ganador en 2018 en España del Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones con "Turcos en la niebla", Del Risco dice que en aquellos años en que, además de mal alimentada, la gente se movía en bicicleta, "la única opción que presentó Fidel Castro fue pasar hambre hasta que aparezca otro suministrador". En este caso,
Venezuela.

"Para mí duró desde 1990 hasta octubre de 1995 en que me fui, pero duró mucho más; yo creo que el periodo especial por lo menos en su etapa básica llegó hasta el ascenso de Chávez al poder (1998), que empezó a mandar suministros, petróleo y digamos que alivió un poco la situación económica en Cuba", comenta el autor.

"Desde Weyler no se veía algo así"

"Hambre era la que pasaba yo todos los días. A nivel social hubo una hambruna como creo no había ocurrido en Cuba desde el tiempo de Weyler", dice Del Risco.

El cubano se refiere a la "reconcentración" en campos cercados del general español Valeriano Weyler, llevada a cabo para aniquilar militarmente el levantamiento independentista cubano de 1895 y que costó muchas vidas por hambruna.

Los síntomas de hambruna en este largo período fueron muy claros, tanto en el descenso del peso corporal de los cubanos como en todas las enfermedades asociadas a estas circunstancias que aparecieron, como "el escorbuto, el beriberi, la polineuritis", afirma Del Risco.

Aunque escribió una parte amplia de "Nuestra hambre en La Habana" en clave de humor, "para recordar el pasado", ahora el libro "se ha convertido en una especie de 'déjà vu'".

"Sobre todo después del 11 de julio (de 2021), que fue mucho más masivo que 'el maleconazo' del 5 de agosto de 1994. El 11 de julio le ha permitido al régimen mostrarse en toda su brutalidad, algo que trató de disimularlo en el 94", subraya.

El escritor no oculta que el título juega con el de la famosa película británica-estadounidense "Nuestro hombre en La Habana" (1958), que aborda la vida de un espía británico en la isla caribeña, y acota que, aun así, su libro trata de una realidad nacional.

En el capítulo "Breve curso para entender el hambre", aborda, según explicó, cómo el cuerpo responde a las pequeñas cantidades de comida que se ingieren.

"Uno se daba cuenta de que, por ejemplo, el maíz mitigaba muy poco el hambre, que el arroz lo aguantaba un poquito más, que la papa era más o menos como el arroz y que la carne, en las pocas veces que llegó, te daba un nivel de energía diferente. Es una experiencia común a todos los que hemos pasado mucha hambre", detalla.

En su opinión, "el gran problema del desastre cubano ha sido la indolencia del mundo, para decir lo menos".

"También está la complicidad ideológica y política con el régimen cubano, que en aquel momento lo vieron como el último reducto de la utopía", denuncia el escritor.

Por ello, enfatiza, "es injusto y falso achacarle al embargo (estadounidense) las penurias cubanas".

"Existen estudios médicos que dicen que los cubanos se volvieron más saludables durante el periodo especial porque redujeron el consumo de grasas, sin pensar en toda la gente que murió", lamentó el autor.

EEUU desea “pronta recuperación” a los afectados por el incendio

Vista del área destruida por el incendio de los tanques de petróleo en Matanzas.

La Embajada norteamericana en La Habana ha dado a conocer a través de su cuenta de Twitter el alivio de los Estados Unidos por la contención del incendio que azotó la Base de Supertanqueros en la provincia de Matanzas.

En el tuit, la representación diplomática estadounidense en la isla manifiesta además el deseo de “una pronta recuperación a todas las personas y familias que se han visto afectadas”, así como la esperanza de que pueda ser “mitigada” la afectación en el medio ambiente que el siniestro pueda haber provocado.


El pasado 5 de agosto, según la información oficial ofrecida por las autoridades cubanas, una descarga eléctrica cayó sobre uno de los tanques de la Base de Supertanqueros, ubicada en la bahía de la ciudad de Matanzas, provocando un incendio de gran magnitud que afectó cuatro de los ocho super tanques de almacenamiento del crudo.

El fuego, que se mantuvo activo durante seis días, fue declarado bajo control el 11 de agosto, a lo cual contribuyeron, además del Cuerpo de Bomberos nacional, las brigadas de ayuda enviadas por Venezuela y México.

Hasta el momento, el régimen ha dado a conocer los nombres de Juan Carlos Santana Garrido y Eliécer Correa, dos de los bomberos fallecidos durante la explosión del primer super tanque.

La identidad de los catorce desaparecidos en esa primera explosión aún no se ha revelado oficialmente, aunque en las redes sociales, familiares y amigos de las presuntas víctimas han publicado imágenes y comentarios al respecto.

"Desde ayer preparamos los equipos de Medicina Legal y ya estamos trabajando", indicó el Ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda el pasado 10 de agosto.

El diario independiente 14ymedio, citando las denuncias de los familiares de los bomberos reportados como desaparecidos, asegura que en su mayor parte se trataba de adolescentes de entre 17 y 19 años que estaban pasando el Servicio Militar.

"Todos, enviados al combate de las llamas sin ninguna experiencia", denuncia la publicación.

El Gobierno cubano estimó el jueves un período de 48 horas en las que los bomberos podrían entrar en el epicentro del incendio de la Base de Supertanqueros de Matanzas para evaluar los daños.

Según la emisora Radio 26, en las próximas horas comenzará la etapa con un trabajo muy especializado y, dependiendo de las condiciones, se asumirá la búsqueda de los desaparecidos.

El director provincial de Salud Pública en Matanzas, Luis Wong Corrales, informó que de los 132 pacientes asistidos por el incendio: 23 se mantienen hospitalizados, 3 reportados graves, 4 críticos y 16 de cuidados.

El Grupo Temporal de Trabajo para el control del indencio en la Base de Supertanqueros de Matanzas indicó el jueves que el que el siniestro se mantiene en fase de liquidación.

Presa política del 11J fue hospitalizada por parálisis y ha sido devuelta a la cárcel

Angélica Garrido Rodríguez (Foto cortesía de María Cristina Garrido).

La presa política cubana Angélica Garrido Rodríguez, encarcelada en la Prisión del Guatao, en La Habana, por su participación en las manifestaciones antigubernamentales de julio de 2021, sufrió una parálisis que ha comprometido la mitad de su cuerpo, según denunció a Radio Martí su esposo, Luis González.

Garrido fue atendida en el Hospital Calixto García, pero ha sido conducida nuevamente a la llamada Prisión de Mujeres de Occidente, la mayor cárcel de mujeres de Cuba.

González dijo que habló brevemente con ella para conocer su situación y que Garrido le explicó que le habría afectado el estrés y la represión que está sufriendo en sus últimos días de encarcelamiento.

"No sé de magnitud, no sé la magnitud de la parálisis", afirmó su esposo, quien espera tener más información este viernes cuando asista a la visita familiar.

"La llevan a corte y se inventan todo tipo de jugarretas para mantenerla enjaulada, presa", condenó su esposo.

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La presa política fue condenada a tres años de cárcel por su participación en las protestas pacíficas del 11 de julio en Quivicán, Mayabeque.

Su hermana María Cristina también se encuentra presa por lo mismo y fue condenada a 7 años de cárcel. Sus familiares han denunciado en distintas oportunidades las pésimas condiciones en las que se encuentran ambas.

Durante su encarcelamiento, Angélica Garrido estuvo enferma con dengue, internada en el hospital del penal, sin medicamentos,denunció su esposo. Por otra parte, María Cristina estuvo encerrada en solitario en noviembre del 2021.

Numerosos grupos de derechos humanos y gobiernos como el de Estados Unidos han exigido al régimen castrista la libertad de ambas hermanas.

19 balseros cubanos detenidos por la Patrulla Fronteriza

Embarcación en la que migrantes cubanos llegaron a las costas de la Florida.

La Patrulla Fronteriza detuvo este jueves a 19 cubanos que llegaron a las costas de la Florida en una embarcación casera.

La información la dio a conocer el agente Walter Slosar, quien confirmó que entre los detenidos se encontraban 16 hombres y 3 mujeres, todos adultos. "Los migrantes serán procesados para procedimientos de remoción", dijo.


Este miércoles se conoció que agentes de la Patrulla Fronteriza respondieron a un evento de contrabando marítimo que tocó tierra cerca de Marathon, Florida, en el cual 16 migrantes cubanos junto con un presunto contrabandista fueron detenidos.


Por otra parte, la Guardia Costera repatrió a 43 balseros cubanos a la isla, que fueron capturados en varias operaciones cerca de los Cayos de la Florida. Las repatriaciones fueron llevadas a cabo por la tripulación del guardacostas Raymond Evans.

En reiteradas ocasiones, las autoridades estadounidenses han recordado los peligros de lanzarse al mar en balsas que pueden terminar en accidentes mortales.

En el mes de junio, las autoridades reportaron que en este año fiscal se habían registrado "39 muertes confirmadas de personas que migran ilegalmente en embarcaciones inseguras, sobrecargadas y precarias".

Desde el 1 de octubre de 2021, las tripulaciones de la Guardia Costera interceptaron a 3.912 cubanos, cifra alta en comparación con los 838 migrantes cubanos capturados en el año fiscal 2021.

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