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Cuba

Amir Valle. Palabras de un desterrado

Amir Valle, escritor cubano radicado en Berlín.

Esta semana contamos en “Dile que pienso en Ella…” con la participación del escritor cubano Amir Valle quien, desde Berlín, con "Las palabras de un desterrado", nos hace partícipes de sus experiencias como creador y como ser humano obligado a continuar existiendo y escribiendo en un nuevo contexto.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

No me marché de Cuba; como diríamos en cubano “me fueron”. Soy, literalmente, un desterrado. Si quisiera resumir para el hipotético lector de esta entrevista lo que fue para mí y mi familia un momento terriblemente traumático diría que las autoridades cubanas aprovecharon uno de mis viajes a Europa en 2005, en esa ocasión para una gira de presentación en España de mi novela Santuario de sombras, y me impidieron entrar a mi país cuando llegó el momento de regresar al final de esa gira. Como dato curioso agregaría que cierto comisario cultural, cuya única originalidad en el mundo de la alta política cultural cubana ha sido su negra melena, dijo en una reunión: “Amir es una papa podrida y ya sabemos lo que debe hacerse con esas papas para evitar que contamine al resto de las papas”. Curiosa anécdota, repito, no sólo por la jugarreta que contra mí se tramó de modo oficial sino porque ha sido una de las ocasiones en que este funesto y rastrero personaje mostró más claramente el verdadero “respeto” que siente por sus colegas del “gremio” de la cultura.

Ese lector hipotético se preguntaría: ¿y por qué esa jugada sucia, en vez de lanzarlo tras las rejas como han hecho con otros escritores, artistas e intelectuales críticos? Y llegado este punto me toca ser pedante y hablar de cosas que creo son necesarias para entender esta situación: llegué a gozar de un protagonismo en el universo cultural cubano y europeo que me daba una visibilidad nacional e internacional que, en cierto modo, me blindaba, así que reprimirme tan burdamente sería un error. También, ya algunas prácticas gubernamentales comenzaban a relajarse y la represión, después de la repulsa internacional que recibió la dictadura por los encarcelamientos durante la Primavera Negra de 2003, les hizo replantearse algunas estrategias de control de la intelectualidad que distaban mucho de la torpeza y la prepotencia de los horrores que, en los noventas, por ejemplo, te hicieron a ti, o a Manuel Vázquez Portal, o a Raúl Rivero, como le habían hecho a tantos otros, años antes. Pese a que en esos años los comisarios decían públicamente que las únicas “papas podridas” que seguían moviéndose en los escenarios oficiales de la cultura eran Antonio José Ponte, José Prats Sariol, Rafael Almanza y yo, realmente nosotros la tuvimos más fácil, pues alguien en las alturas había logrado convencer al Líder Supremo de que había que apelar a la sutileza para reprimir, ya que se corría el riesgo de seguir perdiendo el apoyo de la intelectualidad internacional de izquierda, que llegó a horrorizarse con los ensañamientos oficiales contra ustedes en la “Carta de los Diez” primero y, después, con la razzia contra la prensa independiente en 2003. Yo no era en lo absoluto un opositor, pero sí lo eran mis ideas, y siempre dejé claro que no pertenecía a ningún partido ni grupo opositor y eso les impedía encasillarme como “mercenario del imperio”, “miembro de grupúsculos” y esas etiquetas que siempre utilizan.

Tanto fue así, que cuando el antes mencionado melenudo Comisario Cultural dio una reunión nacional donde prohibía oficialmente mi nombre (y el de otros colegas) en el escenario de la cultura (no podía publicársenos, invitársenos a eventos, mencionársenos en estudios y publicaciones, etc.) la excusa que dio fue: “Amir trabaja para esa señora (hacía referencia a Patricia Gutiérrez Menoyo y el proyecto Colección Cultura Cubana) y de esa señora no sabemos sus intenciones”. Por otro lado, gran parte de mi generación, básicamente los narradores, me consideraban una especie de líder generacional; gracias a los talleres de escritura que gratis y fuera de las instituciones impartí durante años en La Habana y en otras partes de la isla, la mayoría de los escritores de las nuevas generaciones eran mis alumnos y me profesaban un respeto incluso reverencial; otros muchos escritores jóvenes estaban agradecidos a mi labor promocional, pues los había publicado por primera vez en revistas extranjeras con las que yo colaboraba o en antologías que preparé; el impacto social que tuvo la circulación clandestina de mi libro sobre la prostitución en Cuba, Habana Babilonia, me había convertido en un nombre muy conocido más allá del escenario cultural y, aunque sólo logré publicar en Cuba una novela porque ganó un premio de literatura erótica y no publicarlo sería una evidencia muy abierta de censura, mi serie de novelas negras sobre casos criminales en La Habana me había abierto las puertas de Europa y varias de ellas habían ganado premios importantes, además del favor de la crítica española y alemana. Era menos torpe lanzarme al destierro que reprimirme, pues también curiosamente muchos de mis promotores en Europa y América Latina eran importantes intelectuales de izquierda, amigos de la Revolución Cubana, que conocían mis ideas pero siempre me respetaron y defendieron porque me consideraban una voz independiente que podía ser muy crítica hacia la realidad nacional de mi país, pero que no se había vinculado a lo que ellos llamaban “el gran enemigo de Cuba: Estados Unidos”.

Portada del libro que le costara el destierro al escritor Amir Valle
Portada del libro que le costara el destierro al escritor Amir Valle

Una vez que impidieron mi regreso a Cuba, mi editor alemán me consiguió una beca de seis meses en la Fundación Heinrich Böll y esa estancia en el sur de Alemania fue como un bálsamo simbólico: estuve viviendo seis meses en la que fue la casa de campo de ese premio Nobel alemán, a quien había leído casi completamente en Cuba, y allí dormí en la misma dacha donde vivió y escribió Alexander Solzhenitzin, otro premio Nobel a quien también, pero en este caso a escondidas, había logrado leer en la isla. Todo ese tiempo, y durante casi un año, estuve reclamando regresar a mi país, y la prensa internacional dio una gran cobertura a mi caso, pero jamás las autoridades cubanas dieron respuestas. Después, al ver que la dictadura me había desterrado lanzándome a la ilegalidad en Europa, el PEN Club Internacional, en su capítulo alemán, me acogió en una beca por tres años en el programa “Writers in Exile”. Hasta hoy sigo en una lista negra de cubanos que no pueden entrar a Cuba.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Aunque, como he dicho, mi salida fue forzada, siempre tuve el sueño de ser un ciudadano del mundo. Es raro, pero jamás me llamó la atención vivir en Estados Unidos y cuando visité el país ratifiqué que no quería vivir allí. Mi sueño, quizás por mi amor a la cultura antigua, era vivir en algún país árabe. Sentía afinidad por Palestina que, como se sabe, no es vivir en el paraíso, así que conmigo no iba eso de querer emigrar para vivir mejor. Soñaba, desde que descubrí tempranamente el periodismo, con viajar por el mundo como corresponsal de guerra. En fin, que el mundo para mí antes de verme lanzado al destierro no era ese espacio donde hay más posibilidades, sino un ámbito de aventuras en busca de culturas que siempre soñé conocer.

Llegar a Alemania, lo confieso, sólo fue algo traumático en el sentido de la expulsión y la lejanía de mi familia. Pero recuerdo que cuando mi editor me dijo que ya tenía la beca para mí, me dije que aquello era una línea escrita en el libro de Dios sobre mi vida. ¿Por qué? Porque yo sentí desde muy joven pasión por la literatura y la filosofía alemanas, porque me sabía al dedillo todo lo referente a la Segunda Mundial incluso a nivel de las estrategias militares empleadas por Zhukov y Voroshilov en la grandes batallas contra las tropas hitlerianas. Y por eso la cultura alemana no me era en lo absoluto desconocida. Pero ciertamente siempre me había preguntado cómo era posible que un país con tanto pensamiento humanista hubiera engendrado dos de los más grandes horrores del siglo XX: el nazismo y el comunismo de la RDA. Por ello esperaba encontrar gente culta, sí; gente bien formada, sí, pero gente fría, rara, con un espíritu de inferioridad que los haría sentirse superiores, como había pasado en los tiempos que desembocaron en el holocausto nazi.

Amir Valle. Las palabras y los muertos
Amir Valle. Las palabras y los muertos

¿Qué encontraste?

Pues eso: gente aparentemente fría, rara; gente organizadísima (“cuadrada” diríamos nosotros), orgullosa de su inteligencia y de lo que conquistaron después que el país fue arrasado por la Segunda Guerra Mundial. Pero una nación consciente, como pocas, de la necesidad de evitar ese espíritu de inferioridad que los hizo sentirse superiores en los tiempos del nacionalsocialismo primero, y del comunismo, después. Una nación de gente solidaria, a quienes les cuesta abrirse y son muy estructurados en sus relaciones, pero que son capaces de una fidelidad asombrosa. Aunque para el lector nada signifiquen, cuando pienso en Alemania no pienso en un espacio geográfico; pienso en caras, en seres humanos que hicieron por mí sacrificios impensables que desmienten ese esquema mental de “gente fría, rara, encartonada” con el que muchos en el mundo etiquetan “lo alemán”. Intelectualmente, al caer en un país con una cultura tan poderosa, el destierro ha sido un verdadero aprendizaje, un proceso de crecimiento en todos los ámbitos.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Que existen sitios donde eres lo que te esfuerces en ser, sin que las ideologías condicionen o frenen tu éxito personal o profesional. Que adversario y enemigo son dos cosas muy distintas, así que tu adversario político no tiene que ser tu enemigo. Y, aunque suene feo, que los cubanos debemos aprender a zafarnos de las inyecciones letales que nos inoculó la dictadura, pues sólo así el cubano dejará de ser el lobo del cubano, como hoy sucede en todas partes donde vive nuestra diáspora. Y que, pese a todos los muros que se han levantado contra nosotros, la diáspora cultural cubana es una de las más grandes proezas de resistencia cultural que ha existido en la historia de la humanidad, pues ha producido una obra poderosísima, cubana y universal a la vez, logrando vencer ese atolladero que es “dejar de ser cubano” tanto para quienes desde la isla deciden qué es y que no es cultura cubana, como para quienes fuera de Cuba consideran que hemos perdido todas nuestras raíces y por eso nuestro aporte no es relevante.

¿Qué es para ti La libertad?

Ver a mis hijos cumplir sus sueños sin tener que afiliarse a una ideología para lograrlo. Poder hacer, a mi cuenta y riesgo, mis proyectos. Y poder decir, sin cortarme, mis opiniones sobre cualquier tema, por conflictivo y delicado que sea. Actuar, en definitiva, con esa libertad con la que mis personajes se me rebelan para cumplir sus sueños, sin que me pase por la cabeza que deba castigarlos por su rebeldía.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Obviamente. No se equivocó quien dijo que la patria está allí donde eres feliz. Y descubrir eso luego de haber crecido y vivido 40 años en un país donde te hacen creer en un concepto encorsetado por conveniencias políticas, es un fabuloso acto de iluminación y liberación personal.

No es que piense en la patria; es que trabajo con la patria. Soy periodista en la más grande agencia de prensa alemana, la Deutsche Welle, en su división para América Latina, y el tema Cuba obviamente está siempre sobre el tapete. Pero analizar la patria desde lejos, desde otras perspectivas que no son únicamente “las cubanas”, me ha hecho desintoxicarme de esos venenos de rabia, odio, molestias diversas del espíritu que provocan en uno ver cómo todo se ha ido perdiendo, especialmente y más allá de la depauperación económica y social, esos valores que alguna vez nos caracterizaron como nación. Pero, aunque sea duro, la patria que dejé cuando me desterraron en 2005 sólo existe ya en mis recuerdos, o en el recuerdo de casi toda mi generación literaria que hoy habita el exilio; allá, en ese espacio geográfico que llamamos Cuba, hay una patria que cada vez me suena más extraña, más lejana, más arisca ante los también cada vez más escasos sentimientos que su existencia me provoca. Y sinceramente prefiero esa Cuba que va conmigo a todas partes; esa Cuba donde aún ética, decencia y humanismo son modos de vida más que palabras; esa Cuba amasada por ciertos momentos imborrables en mi vida, por las caras de ciertos amigos, por el dulce reverberar de la pasión de ciertos amores, por rincones idílicos que en la realidad cubana ya no existen…, esa Cuba única, íntima, con la que cada uno de nosotros carga allí donde vaya. En esa patria pienso a menudo, sí, mientras observo, con lástima y desesperanza, esa otra patria que en la isla, entre coletazos agónicos, se hunde día a día más en las aguas pútridas de su forzado y asumido abismo.

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Gobierno amenaza a dueños de cafeterías de Sancti Spíritus con quitarle las licencias

Una cafetería en Santi Spíritus. (Archivo)

El Gobierno de Sancti Spíritus advirtió este jueves a los cuentapropistas del sector gastronómico que sus licencias serán retiradas si no regresan a ofrecer servicio.

En una reunión con funcionarios del Consejo de la Administración de la provincia, el Partido e inspectores estatales, un grupo de cuentapropistas que elaboran y venden alimentos, y que actualmente se niegan a trabajar en protesta por el tope de precios, fueron informados de que perderán sus permisos operacionales si no regresan a trabajar.

Los cuentapropistas "han sido amenazados de que si no abastecen los locales les van a retirar su licencia", dijo a Radio Televisión Martí el periodista independiente Adriano Castañeda.

Vendedores de alimentos en riesgo de perder licencias si no vuelven al trabajo
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El periodista criticó la imposición gubernamental pues considera que los precios topados "no están acordes con la realidad" del costo de la materia prima.

"Ahora se ha creado un problema muy grande (....), la gente dice 'yo quería que bajaran estos productos', pero ahora ni una cosa ni la otra", y el gobierno está desesperado "porque las cosas se están tornando bien difíciles", señaló Castañeda.

El desabastecimiento actual en el territorio en cafeterías y puestos de venta, así como en los mercados agropecuarios, es crítico, según la también comunicadora Aimara Peña González.

"El asunto de los precios topados está dando mucho de qué hablar en ese sector cuentapropista que hoy está prácticamente sin trabajar. Los puntos de preparación de alimentos ligeros que había en todas partes de la ciudad, donde se compraba el pan con jamón, el refresco, el batido (...) hay muchos cerrados porque, por supuesto, no les da ganancia venderlos con los nuevos precios que el gobierno les ha impuesto", explicó.

Durante una reciente visita a la Plaza del Mercado de Sancti Spíritus, Peña González encontró los puestos de venta de viandas y vegetales cerrados.

Las autoridades de la provincia toparon los precios del sector gastronómico el pasado 15 de agosto.

Polizón cubano logra pasar el primer trámite para el asilo político

Yunier García Duarte es detenido a su llegada al aeropuerto de Miami.

Autoridades estadounidenses reconocieron el miércoles el "miedo creíble" al polizón cubano Yunier García Duarte, quien llegó a Miami la semana pasada escondido en el compartimento de equipaje de un avión.

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) contempla el miedo creíble como un mecanismo para la solicitud de asilo cuando el individuo puede establecer en una audiencia ante un juez de inmigración que ha sido perseguido o tiene un temor fundado de persecución debido a su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social en particular u opinión política si es repatriado.

Willy Allen, quien lleva la defensa del polizón, explicó a Radio y Televisión Martí la importancia de que las autoridades hayan aceptado el miedo creíble:
“En este momento lo que eso significa es que le van a dejar presentar un asilo político completo en un futuro cercano, que yo tenga la oportunidad ahora de presentar el asilo completo para él, y número dos, pedir una libertad para él condicional, ya sea bajo fianza o palabra o una combinación de fianza y palabra”.

Polizón cubano logra pasar el primer trámite para el asilo político
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El joven residente en Santiago de Las Vegas llegó a EEUU el pasado 15 de agosto vistiendo el uniforme de la Empresa Cubana de Aeropuertos y Servicios Aeronáuticos (ECASA-Cuba).

“Lo importante es que ya puede solicitar un asilo completo sea en Krome (Centro de Detención de Krome en Miami ) o sea en la calle”, recalcó su abogado.

Allen, quien ha defendido y ganado casos similares con anterioridad, como el de una joven que viajó desde La Habana escondida en una caja de cartón, ha enfatizado en que la única vía para lograr la permanencia de Yunier es mediante el asilo político, ya que los polizones no tienen derecho a legalizarse en EEUU aunque reciban un parole bajo la Ley de Ajuste Cubano.

"Tampoco tienen derecho a legalizarse en los Estados Unidos aunque tengan esposa o esposo americanos que quieran reclamarlos. Un polizón solo se puede legalizar en los Estados Unidos en estas condiciones a través de un asilo político", dijo el abogado.

Agricultores cubanos: Gobierno es responsable por desabastecimiento

Un carnicero en un mercado de La Habana. REUTERS/Stringer

Agricultores privados concluyen que la responsabilidad ante el desabastecimiento actual en los mercados luego de la implementación de la política de precios topados recae en el Estado y no en los productores.

Desde Bayamo, en la provincia de Granma el campesino Emiliano González comenta que ellos prefieren dar otro uso de las cosechas ante de venderlas al gobierno con los precios actuales.

La situación es muy compleja, dijo González a Radio televisión Martí. "Utilizamos muchos insumos para producir algún tipo de alimento", y con el precio topado del gobierno "no es rentable la producción agropecuaria", señaló.

Ante esta disyuntiva, algunos campesinos deciden guardar los productos, o utilizarlos para alimentación animal, antes que venderlos al gobierno. González advierte que "va a venir más desabastecimiento por las medidas coercitivas" que ha implantado el Estado con la nueva política de precios.

Campesinos cubanos señalan al Estado en medio de crisis por precios topados
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Desde Quemado de Güines, en Villa Clara, el agricultor Ibar González coincide en que la medida es arbitraria y no tomó en cuenta el costo de las producciones, a lo que se suma la ineficiencia de la empresa estatal Acopio.

"El maíz está perdido del mercado porque el campesino prefiere vendérselo a los galleros o a los palomeros, porque se lo pagan a 500 pesos"; el Estado lo paga a 220, "un precio topado que afecta al campesino", señaló.

Según el agricultor, en Quemado de Güines "se pudrió el plátano fruta" y "se pudrió la calabaza", porque Acopio no vino a recoger los productos. "La culpa la tiene el Estado, la tiene el gobierno, los que tienen el 70% de las tierras de este país, y la tienen improductiva".

En San Juan y Martínez, el tabacalero Rolando Pupo dice que los precios debe dictarlos la ley oferta y demanda, y que el gobierno no tuvo en cuenta la falta de un mercado mayorista con precios razonables para obtener los insumos.

"El campesino no se siente incentivado a producir porque los insumos que entran a la agricultura llegan por el mercado negro a altos precios, entonces el campesino tiene que invertir muchos recursos para al final poder producir algo de alimentos y venderlo a un precio que él se sienta beneficiado. Esto el régimen no lo entiende", concluyó Pupo.

Pocos cubanos usan las opciones de visado libre

Pocos cubanos usan las opciones de visado libre
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Augusto César San Martín: "Narrar siempre la verdad" en Cuba

Augusto César San Martín, que ha sufrido la represión del régimen por su labor en el periodismo independiente. En la foto, acompañado de su madre en La Habana. Foto: Cortesía del entrevistado.

Ante la arremetida contra la prensa independiente en Cuba, Radio Televisión Martí continúa la serie sobre los rigores de ejercer en la isla uno de los oficios más peligrosos del mundo. ¿Qué sucede cuando alguien hace uso del derecho a la libertad de expresión por medio del periodismo no oficialista?

El caso del periodista independiente Augusto César San Martín es similar al de millones que han pasado de vivir "en la mentira" a iniciarse en las angostas vías de "vivir en la verdad", como tan certeramente lo describe Vaclav Havel en El poder de los sin poder.

Nuestro entrevistado de hoy dejó las filas de los cuerpos represivos -donde se graduó como Licenciado en Ciencias Penales- para servir a "los sin poder". Su labor para Cubanet mediante trabajos audiovisuales marca la tendencia del periodismo independiente que en la última década ha desafiado los mecanismos de la censura oficial en Cuba.

En su caso, ¿cuánto ha influido el hostigamiento policial y la propaganda gubernamental contra su labor en la estabilidad de su familia o la relación con vecinos y amistades más cercanas?

En la medida en que la represión contra mi labor como periodista se mantiene en aumento, la vida personal se deteriora de conjunto con las relaciones sociales.

La marcada represión cada vez más pública, con encarcelamientos, arrestos temporales, allanamientos de morada, citaciones policiales dejadas con vecinos, vigilancia en la entrada de la casa, prohibiciones de salida del país, ataques en las redes y otras, hace que personas cercanas se alejen temerosas de nuestro ámbito social.

No sirve de nada mantener en privado la represión de la policía política, siempre se hace evidente una acción pública en nuestra contra que culmina afectando las relaciones sociales y familiares.

En nuestro caso, la represión contra mi trabajo como periodista ha llegado a igualarse a la desatada contra mi esposa Yanela Durán, quien no ejerce ninguna labor periodística. Contra ella se ha llevado a cabo una persecución que llega desde el acoso policial con amenazas contra sus familiares (madre y hermana), agresiones físicas, hasta la regulación de salida del país.

Hemos notado que muchas amistades se alejan de nuestra casa por temor, otras enfrían la relación tímidamente, aunque el resultado siempre es el mismo: el aislamiento social, que incluye las redes sociales.

Existe miedo social; quienes reprimen lo saben

Esto trae como consecuencia que en ocasiones nos neguemos a compartir en las redes sociales las notas periodísticas que se publican sobre los actos represivos en nuestra contra.

Existe miedo social; quienes reprimen lo saben, y lo utilizan como su mejor arma para aislarnos socialmente, y utilizar a la familia como método de chantaje, y no en pocos casos ponerlos en contra.

A pesar de los lazos sanguíneos, en ocasiones creyendo proteger al reprimido, nos aconsejan en la misma dirección que los órganos represivos: abandonar el oficio como periodista.

Estos métodos de acoso y hostigamiento forman parte de la represión psicológica que ha dañado nuestra vida social y familiar. En nuestra familia cobra el sentido más crítico el daño psicológico a nuestro hijo de 5 años de edad, quien estuvo presente durante un evento violento contra su mamá orientado por la policía política, y el allanamiento de nuestra casa.

Conociendo el alcance de la represión, nos aislamos socialmente y dilatamos las relaciones familiares, quizás con la intención de proteger a quienes nos rodean, aunque el final nuestra estrategia provoque el aislamiento y el concebido daño a la unidad de la familia.

Las expresiones más frecuentes en la vida cotidiana son: la negación a utilizar teléfonos, a abrir la puerta de la casa a conocidos y desconocidos, o el insomnio, por mencionar algunas.

El daño psicológico que causa la represión no solo destruye la vida del comunicador, deja huellas dañinas y transforma la normal conducta, transformándola en desconfiada, aspecto difícil de extirpar de la personalidad de la víctima.

Debo aclarar que los oficiales de las propias agencias represivas, cuando expresamos la labor que realizamos como periodistas no oficiales, responden con un rostro de comprensión del por qué la represión en nuestra contra. Puede que no sea lo que deseamos, pero es la clara expresión de que la represión contra la prensa independiente es política oficial del gobierno.

¿Qué obstáculos legales, o impuestos por la Seguridad del Estado, ha debido sortear en su intención de hacer periodismo? ¿Cuánto cree que ha influido esta hostilidad en su obra periodística?

El poder y la impunidad crean un aparato represivo difícil de enfrentar por la sociedad civil, extremadamente peligroso para el ejercicio libre de la prensa. Los cubanos no tenemos mecanismos legales para defender nuestros derechos. Vivimos en un estado de indefensión que anula la intención de los organismos internacionales de observación sobre los Derechos Humanos.

Los cubanos no tenemos mecanismos legales para defender nuestros derechos

En la isla no existe ninguna institución del Estado que no se pliegue a la política ideológica del Partido Comunista de Cuba, regente de la nación por más de seis décadas.

El manual represivo escrito de esa ideología partidista, llevado a cabo en países como Venezuela, Nicaragua, y fuera del continente americano, es el que se aplica contra la prensa independiente de la isla.

Ese es el mayor obstáculo, la impunidad que muchos países democráticos omiten en sus relaciones sobre el régimen. Esto nos deja a expensas del irrespeto de nuestras propias leyes, o las internacionales. Una política de intolerancia contra la liberta de expresión que amansa hasta a las agencias de prensa extranjeras dentro del país.

El encarcelamiento de periodistas, la privación de sus medios de trabajo, el arresto durante las coberturas, la intimidación a familiares y amigos, el hostigamiento o el destierro. Todas estas acciones ilegales dirigidas -según el régimen- a defender la soberanía nacional, desprotege el ejercicio libre de la prensa, ubicando al periodismo independiente como el oficio más riesgoso de ejercer en la isla.

En nuestro caso hemos acudido a los órganos del Estado que deberían proteger nuestros derechos, y la respuesta ha sido el aumento de la represión.

Una semana después de entregar reclamaciones al Consejo de Estado y la Fiscalía Nacional de la República por los actos represivos en contra de nuestra familia, la policía política allanó nuestra casa ocupando todos los medios de trabajo utilizados para el periodismo. Actuaron con soberbia, violando sus propios preceptos, sin dejar rastro legal de la acción policial.

Esta situación provocó un significativo descenso en mi trabajo como comunicador, sobre todo en mi labor dentro del periodismo multimedia. No he renunciado a ejercer mi derecho a la libertad de expresión, pero tampoco puedo trabajar al mismo ritmo que en años anteriores, cubriendo las necesidades informativas de la sociedad.

La nueva estrategia gubernamental también está dirigida a coartar la libre expresión en las redes sociales...

Hemos trazado nuevas estrategias que garantizan nuestra integridad y la seguridad de nuestros medios de trabajo.

La cruzada del régimen contra el periodismo independiente todavía no logra su total desaparición, pero debemos reconocer un repliegue obligado de las coberturas noticiosas. Aunque el nuevo accionar ciudadano en las redes sociales ha cubierto parte de este espacio que el periodismo independiente de la isla tenía cubierto. Pero está claro que la nueva estrategia gubernamental también está dirigida a coartar la libre expresión en las redes sociales.

Sin embargo cabe señalar que la actual hostilidad contra el periodismo independiente o alternativo, lejos de eliminar el oficio sin censura, ha dirigido su trabajo a un periodismo de fondo, que no se percibe totalmente hasta la publicación total del reportaje.

Uno de los objetivos de la censura y otros mecanismos represivos es atemorizar al comunicador independiente o alternativo para disuadirlo de realizar su labor. ¿Ha sentido miedo? ¿Puede describir algunas de estas situaciones?

Ante la impunidad del poder todos deberíamos sentir temor. La única arma para combatir el miedo es estar conscientes de que no hacemos nada malo, siendo éticos al narrar siempre la verdad.

En todos los arrestos sentimos temor de lo que sucederá después de cada minuto en manos de los represores. Cuando te enfrentas a un régimen sin escrúpulos, cualquier cosa puede pasar y el miedo instruye al valor.

Cuando realizaron el allanamiento en mi casa, irrumpieron con la justificación de buscar equipos de infocomunicaciones. Fueron más de doce personas en el operativo apostados en la sala de mi casa. Sentí temor por mi familia, por lo que podría percibir mi hijo, que estaba durmiendo, cuando saliera y se enfrentara a los rostros de la represión.

Ese mismo temor fue el que me hizo aclarar el verdadero objetivo por el que se encontraban en mi casa: el de reprimir la libertad de expresión. Ese mismo temor fue el que me mantuvo ecuánime, porque ellos estaban ahí reprimiendo pero no sabían qué. Estaban claros de que no hago nada ilegal. Tuvieron que mentir para entrar a mi casa.

Existe el miedo lógico que muchos confunden con la cobardía. Siempre insisto en que ese miedo debe expresarse para que el mundo lo conozca. El régimen cubano representa un sistema que infringe una cuota de miedo a cada ciudadano; la nuestra se triplica, y eso describe represión y convierte en culpable a los cómplices que no quieren escuchar.

Lo importante no es el miedo que expresemos, sino el valor con el que lo vencemos para seguir haciendo periodismo.

Ante la presión del Estado para silenciar a las voces discordantes –y la prensa independiente es una de las más constantes-, ¿por qué insiste en dedicarse a una de las labores más peligrosas que se llevan a cabo en países en dictadura?

En 1997 el periódico Cubafreepress, dirigido por Raúl Rivero, me dio la posibilidad de colaborar para sus páginas, desde entonces pocas veces interrumpí mi labor como periodista.

Renunciar al periodismo en Cuba es como renunciar a ser cubano. Quizás en un futuro no haga lo mismo, pero ahora no solo lo necesita mi mente, también mi país. Soy una persona consecuente con mis ideas, aunque para mí el periodismo no tiene un sentido político.

Quizás en el futuro me dedique a otros proyectos, pero por ahora el periodismo es mi pasión y dejarlo bajo amenaza de encarcelamiento nunca será una opción.

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