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Cuba

Amenazan a opositor por sus publicaciones críticas en las redes sociales

Ancianos de Antilla con máscaras protectoras por el coronavirus. (Tomado de Facebook)

El activista Esber Rafael Ramírez, delegado del Partido Cuba Independiente y Democrática (CID), en el poblado de Antilla, provincia Holguín, fue amenazado por la Seguridad del Estado para que cesara sus publicaciones en las redes sociales.

El opositor, quien además es colaborador del Comité Ciudadano por la Integración Racial, dijo a Radio Televisión Martí que fue liberado este domingo luego de 48 horas en una estacion policial de Holguín, a donde fue trasladado el viernes tras su arresto y allanamiento de su vivienda.

Amenazan a activista por las denuncias que hace en las redes sociales
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Explicó que durante el allanamiento le ocuparon una laptop, los celulares de cada integrante de la familia, dos memorias digitales y dos tarjetas de cámaras fotográficas.

Agregó que también se llevaron 2,000 pesos pertenecientes a la abuela que vive en la casa, y que tenían reservado para comprar los alimentos de la canasta básica.

El objetivo de esa acción fue "robarme, quitarme todo para que no denuncie más", aseguró el opositor.

Ramírez utiliza las redes sociales para hacer críticas al gobierno y exponer los problemas sociales de su comunidad.

El activista dijo que durante los interrogatorios lo acusaron de "hacer denuncias en Facebook", recibir dinero de "grupos contrarrevolucionarios" y de usurpación de funciones públicas.

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Dos cubanos que ganan notoriedad en las redes fueron citados por Seguridad del Estado

Combinación de fotografía de Ari Guibert y El Gato de Cuba.

Dos influencers cubanos con gran alcance en redes, El Gato de Cuba y el rapero Aristey Guibert, fueron citados esta semana por la Seguridad del Estado.

En el caso de El Gato de Cuba, cuyo nombre es Yoandi Montiel, fue citado el viernes.

El influencer mostró a sus más de 100 mil seguidores en Facebook y casi 50 mil seguidores en YouTube la citación policial y les contó luego que en el interrogatorio las autoridades cubanas le propusieron que trabajara con ellos, algo que asegura rechazó rotundamente.

"Yo pensé que era una citación porque yo debía algo, pero yo no debo nada, yo estoy bien, pero es que ellos quieren que yo sea parte de su equipo", detalló Montiel, quien se hizo famoso por sus directas en las que critica la paupérrima situación de la isla, de una manera extrovertida y jocosa.

"¿Qué clase de falta de respeto que la policía te cite a ti para que tu chivatees?¿Hasta donde la van a llevar?¿Qué quieren reclutar ellos? No voy a trabajar para ustedes. Es Patria y Vida", declaró Montiel quien agradeció el apoyo y la preocupación de sus seguidores con respecto a la citación.

El impacto del Montiel en las redes fue tal que el grupo musical 3 de La Habana le dedicó el tema "Estoy puesto", una frase que usa muy a menudo.

Por su parte, el rapero conocido artísticamente como Ari Guibert, fue detenido el jueves por la Seguridad del Estado y multado con 5000 pesos por los supuestos delitos de propagación de epidemias y por pintar unos carteles, acusaciones que el rapero niega.

"Ayer me detuvieron por gusto. Me formaron tremendo lío simplemente porque les molesta mi forma de expresarme y me dicen que me vaya del país. Me metieron 5000 pesos de multa, una por propagación de epidemias y otra por unos carteles que aparecieron", detalló el rapero.

El rapero con más de 12 mil seguidores aseguró que esas acusaciones son porque piensa diferente y porque el régimen lo considera un peligro.

"Esta gente nos odia, todo el que piense diferente a la situación del país actualmente para ellos es un peligro y yo constituyo un peligro para ellos", señaló el cantante, que ha sido arrestado en otras ocasiones.

"Tú no puedes plantear lo que aquí sucede porque nadie te escucha. Ellos me dicen que aquí hay canales correspondientes que escuchan al pueblo, pero aquí no escuchan a nadie…ellos mismo violan el artículo 54 de la constitución del 2019, la misma constitución que ellos reafirman", afirmó el intérprete al quien el popular comediante y presentador cubano Alexis Valdés celebró como una persona con "un carisma y una luz y una verdad que no las para nadie".

"Disfrútenlo”, escribió Valdés en su perfil de Facebook, donde recomendó a sus seguidores los comentarios del santiaguero.

El más reciente informe de Human Rights Watch denuncia que el régimen cubano emplea la represión y castigo contra cualquier forma de disenso y crítica pública, además de tácticas como golpizas, denigración pública, restricciones a la posibilidad de viajar, detenciones por períodos breves, multas, acoso en línea, vigilancia y despidos de los puestos de trabajo para reprimir a los opositores al régimen.

750 nuevos casos de COVID-19, entre ellos 7 bebés; reportan 3 pacientes fallecidos

CUBA-ESPERANDO A BIDEN

Las autoridades sanitarias de Cuba reportaron este sábado 750 nuevos casos de COVID-19 y 3 fallecidos.

El doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap) mostró la cifras donde aparece La Habana con 388 casos como la provincia de mayor afectación.

Las autoridades sanitarias reportaron 76 pacientes en edades pediátricas, "más grave aún es que hay 7 lactantes", indicó el doctor.

Desde que comenzó la pandemia en marzo de 2020, se acumulan 6196 pacientes pediátricos en la isla, de ellos 730 activos. Desde marzo más de cien casos de menores se reportan diariamente.

Un usuario del portal oficialista Cubadebate identificado como "MB" dijo que con la cifra tan alta de lactantes y menores de edad es "muy importante informar cómo fue el contagio de esas criaturas".

Otro llamado "Jorge" sugirió que "algo falla en el control de los menores y madres con lactantes en la calle".

"Hay que caminar los barrios y verás lo increíble los niños jugando ( con otros niños) como si nada estuviera pasando y no veo ningún autoridad para llamada de atención, al principio de la pandemia hubo menos casos y había más acción sobre los barrios", escribió.

El experto dijo que en lo que va de mes de marzo la cifra de nuevos contagios en 4245 casos y 20 fallecidos. Actualmente hay un total de 22138 pacientes ingresados y 68 pacientes en terapia intensiva.

En varias provincias del país han tenido que tomar medidas más estrictas "para evitar que se siga incrementando el contagio".

En Cuba los turistas brillan por su ausencia

Clandestina dice que su negocio cayó y apuestan a Biden para levantarlo; una vez más les cuestionan por no exigir al régimen

Idania Del Río, izquierda, y Leire Fernández, dueñas de Clandestina, posan con un maniquí vestido con ropa que crearon, afuera de su tienda en La Habana, Cuba, el 18 de febrero de 2021. (AP Foto/Ramón Espinosa)

La cubana Idania Del Río y la española Leire Fernández, dueñas de la tienda “Clandestina”, han dicho a la agencia Associated Press que tienen toda la esperanza en que las políticas del presidente estadounidense Joe Biden hacia Cuba, ayuden a levantar la caída de su negocio.

Con que Biden permita viajar a Cuba, dé una imagen de Cuba como un país amigo... ya es un cambio radical para las cajas de los emprendedores”, dijo a The Associated Press, Fernández, de 44 años, en referencia a los propietarios de pequeños negocios.

La tienda ubicada en La Habana Vieja, se convirtió en estandarte de la apertura empresarial cubana durante el llamado deshielo con los Estados Unidos, pero en los últimos tiempos aseguran haber perdido el 50% de sus ingresos a partir de las restricciones de viajes impuestas por la Administración Trump a la isla, según afirmó Del Río a la agencia de prensa estadounidense.

“La tienda era pequeña, no teníamos casi cosas y (de pronto) estábamos recibiendo mucha gente. Se abrieron las embajadas, vinieron muchos norteamericanos, se firmaron convenios”, recordó la diseñadora cubana de 39 años.

Las creaciones de “Clandestina” se vendieron en los cruceros Carnival e incluso aparecieron en pasarelas en Nueva York, en noviembre de 2018, la marca fue auspiciada por Google para la pasarela en el Museo de Bella Artes de La Habana.

Estas declaraciones a la AP fueron cuestionadas en redes sociales pues les señalan que le hacen exigencias a Biden​ pero no le exigen nada al régimen cubano.

Algunos las han tildado de oportunistas para salvar sus negocios:

Meses atrás la compañía de moda independiente de la Isla fue cuestionada por no tomar una postura clara respecto a la represión en la isla, especialmente con el hostigamiento al Movimiento San Isidro.

Los usuarios apuntaron entonces a que sus dueñas se atrevieron a hacer peticiones al expresidente Barack Obama, al senador cubanoamericano Marco Rubio y a la poderosa marca Zara,​ pero no al régimen cubano.

La firma que alcanzó fama mundial con sus irreverentes diseños con frases alegóricas a Cuba, la capital y los códigos más usados por los cubanos también fue acusada de complicidad con la Seguridad del Estado porque su tienda en La Habana Vieja fue utilizada para cargar los móviles de los agentes que asediaron, amenazaron y vigilaron durante varios días al activista Esteban Rodríguez, uno de los huelguistas del Movimiento San Isidro.

El periodista cubano José Raúl Gallego escribió en sus redes sociales: “Hace unos meses cuando Zara les copió un diseño le dijeron: 'Zarita, tienes que parar'. Luego, cuando les cerraron una tienda virtual le dijeron a Marco Rubio: 'Tienes que parar'”. En la Tángana del Parque Trillo algunas personas se aparecieron con pulóveres que decían 'Actually, I'm in el Trillo' y no escuché reclamos. Hace casi veinte días tienen parqueada una patrulla frente a su tienda reprimiendo a Esteban Rodríguez y su esposa y no solo no le han dicho al MININT o a Díaz-Canel que tienen que parar, sino que además prestan su tienda para cargarle los móviles a los represores. Entonces, Clandestina ¿ese es el país que quieren? ¿Ese es en el que sienten que sus negocios pueden florecer sin competencia? ¿Colaboran con el represor, pero no con el reprimido? Dedíquenle unos minutos a pensar cómo eso repercute sobre su marca, en caso de que eso sea lo único que les importe. Recuerden: el estado de cosas actual no va a ser eterno”.

A raíz de la represión contra artistas y activistas del Movimiento San Isidro, ocurrido en el mismo municipio donde está ubicada la tienda, Clandestina publicó un post en sus redes con un cartel con la palabra diálogo, una acción que recibió duras críticas de parte de los usuarios que consideraron que se trataba de un débil pronunciamiento.

“Por favor, no sean cómplices de la dictadura. Hablen con la misma fuerza con la que se pronuncian cuando algo en el exterior les ha afectado. Ustedes no están libres de correr el mismo destino que San Isidro. Aprovechen la posición privilegiada que tienen y ayuden a su pueblo”, les dijo el artista Rubén Mendoza.

El periodista cubano Jorge Carrasco, ganador del premio Gabo, comentó: “¿A qué se refieren? ¿Al asedio y el abuso del estado cubano contra el Movimiento San Isidro y contra Cuba entera? Si van a pronunciase, pronúnciense. Mencionen nombres, escriban las palabras. Dejen la tibieza, que es lo que menos se necesita”.

También la editora y periodista Carla Colomé, de El Estornudo les cuestionó: “¿Diálogo con quién? ¿Entre quiénes? ¿A qué se refieren? ¿Al Movimiento San Isidro? ¿Se refieren al Movimiento San Isidro? Se llama y se dice así: San Isidro. Ya no irse más por los costados. Llamar las cosas por su nombre. No ser confusos. Dejar el centrismo emprendedor. Dejar de querer estar bien con todo el mundo. Dejar de ser el comodín para el escenario político de turno. No se trata de hablar y apuntarse en este giro. Sean serios, no se trata de cumplir la cuota. Qué mal que la gente apele a la ternura y a la poesía para esconder el miedo o para el oportunismo. ¿De qué diálogo están hablando? Es que me perdí”.

Los oficios de la escasez en Cuba (FOTOS)

Un hombre rellena fosforeras en una calle de La Habana. (REUTERS/Desmond Boylan/Archivo)

Rellenador de encendedores, limpiador de calderos o reparador de paraguas y anteojos son oficios que perviven en Cuba, donde por la escasez crónica y el desabastecimiento, reponer lo que se gasta o se rompe no es una opción.

Omnipresentes en cualquier calle de la isla, unos pregonan sus servicios de cuadra en cuadra en bicicleta o carrito y otros sacan el taller a la puerta de su casa, pero todos tienen algo en común: la clientela no les falta, porque en la isla no se tira nada.

Luis García tiene 59 años. Desde hace quince se dedica a limpiar y devolver su esplendor a calderos, ollas y sartenes tan ennegrecidos y cubiertos de capas y capas de residuos que en cualquier otro país habrían ido directos al vertedero.

Zapatero, un oficio muy recurrido en Cuba, donde un par de zapatos puede ser un lujo. (REUTERS/Desmond Boylan/Archivo)
Zapatero, un oficio muy recurrido en Cuba, donde un par de zapatos puede ser un lujo. (REUTERS/Desmond Boylan/Archivo)

Pero no aquí. En el patio interior de una vieja casa de La Habana Vieja, entre vigas que sujetan precariamente la estructura del edificio y bajo la mirada descarada de un gato, Luis las deja como nuevas a base de fuego, agua y pulidora.

Candela para el "churre"

"Es una manera de luchar, de buscarse la vida honradamente y de ayudar al pueblo que no se puede comprar muchos calderos, la economía no da pa' tanto", cuenta a Efe riendo mientras da "candela" (fuego) a una olla boca abajo para desprender la grasa y suciedad incrustadas tras años de uso. "Para que suelte el churre", acota.

Después del fuego, "el agua fría le da la claridad y de ahí pasa a la máquina donde le damos el pulido, el brillo. Y quedan como nuevas", asegura sobre un proceso que dura una media hora y requiere de enorme destreza para evitar quemaduras por las potentes llamas que salen del fogón.

"Las cosas ya no se hacen como antes", opina sobre el menaje de cocina, que cuanto más nuevo, más riesgo tiene de derretirse sobre los fogones cuando se lo llevan para limpiarlo "porque es un aluminio malo y fino".

El menaje y los enseres del hogar son muy preciados entre los cubanos, y difíciles de conseguir. El progresivo deterioro de las diferentes industrias manufactureras de la isla ha hecho que la producción local esté cada vez más ausente de los estantes de los comercios, reemplazada por productos importados caros y de cuestionable calidad.

La grave crisis que atraviesa Cuba ha agravado el desabastecimiento intermitente que siempre ha sufrido el país caribeño.

La gente espera ser atendida en un taller privado de reparación de electrodomésticos, en La Habana. (Yamil LAGE / AFP)
La gente espera ser atendida en un taller privado de reparación de electrodomésticos, en La Habana. (Yamil LAGE / AFP)

El Estado tiene el monopolio de los comercios y por la escasez de divisas, que ha mermado su capacidad de importar productos, hoy no es capaz de responder a la demanda de un sinfín de artículos cotidianos, desde bombillas hasta paraguas.

Durante años y sobre todo en la última década, el mercado negro ha cubierto estas carencias. Pero en este momento debido a la pandemia del coronavirus hay vigente una severa limitación de vuelos que afecta precisamente a los países a los que habitualmente viajan cientos de cubanos -conocidos como "mulas"- para comprar los productos que revenden en la isla, como México o Panamá.

Las siete vidas de un encendedor

Otro ejemplo clásico de reutilización hasta el infinito son los encendedores o mecheros, llamados en Cuba "fosforeras".

Las manos de Marcel Lescan, de 43 años, siempre están en movimiento. Es el "rellenador de fosforeras" de La Copa, una concurrida zona comercial del barrio de Miramar, en el oeste de La Habana.

Allí tiene Lescan su carrito, en el que trabaja resguardado por un parasol y ofrece servicios que van de los 5 a los 25 pesos (entre 20 centavos y un dólar) e incluyen el rellenado de gas, cambio de la piedra o diferentes arreglos del mecanismo.

Un encendedor en Cuba puede tener muchas vidas. (REUTERS/Desmond Boylan/Archivo)
Un encendedor en Cuba puede tener muchas vidas. (REUTERS/Desmond Boylan/Archivo)

"Para estas cosas hay que nacer. Ahora yo pongo un ingeniero mecánico aquí y él no me hace todas estas cosas, ni sabe por dónde se va el gas, yo de solo ver y tocar la 'fosforera' sé lo que tiene", asegura este profesional mientras se fuma un cigarrillo sin que parezca preocuparle la posibilidad de salir volando por la cercanía de los envases de gas líquido desplegados en su mesa.

Su encargo más habitual es rellenar o reparar los clásicos encendedores no reutilizables, una tarea que él, por supuesto, realiza sin problemas.

Y como estos, un sinfín de artículos que en otros lugares son desechados cuando se rompen, en Cuba reciben una segunda oportunidad.

Entre ellos están los preciados paraguas o sombrillas, que en la isla se usan todo el año ya sea para protegerse de la lluvia tropical o amortiguar los rayos del despiadado sol caribeño.

Una mujer trabaja en su taller de reparación de espejuelos, a la entrada d esu vivienda, en La Habana. (REUTERS/Desmond Boylan/Archivo)
Una mujer trabaja en su taller de reparación de espejuelos, a la entrada d esu vivienda, en La Habana. (REUTERS/Desmond Boylan/Archivo)

También los "espejueleros", que reparan con destreza las monturas de las lentes. En tiempos normales las monturas y cristales graduados son una de las cosas que los emigrados envían para ayudar a sus familiares en Cuba, pero la limitación de los vuelos también ha afectado a esos "paqueticos" con productos básicos.

O los reparadores de muelles de colchones, sin olvidar los muchos otros negocios en los que un cartel proclama que "se arregla de todo".

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