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Cuba

Seis meses y ocho días en 100 y Aldabó

"100 y Aldabó"

El periodista independiente Roberto de Jesús Guerra describe el Centro de Detención en La Habana, conocido por 100 y Aldabó, donde estuvo preso seis meses.

Directivos de la delegación del Partido Republicano de Cuba (PRC) -en el municipio Habana Vieja Nayllibis de la Caridad Corrales Jiménez, Josiel Guía Piloto y Yander Farres Delgado, fueron detenidos por lanzar proclamas desde un edificio y están bajo investigación en el Departamento Técnico de Investigaciones (DTI), conocido como 100 y Aldabó.

A propósito del encarcelamiento de estos jóvenes, el activista Roberto de Jesús Guerra director del Centro de Información Hablemos Press, describe las condiciones carcelarias en este terrible lugar donde estuvo detenido por seis meses y 8 días.

Celdas tapiadas en Instrucción Policial 100 y Aldabó
Celdas tapiadas en Instrucción Policial 100 y Aldabó
"El procedimiento que usan las autoridades allí, para obtener información, es la de mantener al detenido por un tiempo indeterminado en condiciones inestables, en las que se incluyen torturas físicas y psicológicas, como la de mantenerte en celdas tapiadas, de 3x2 metros, a más de 38 grados de calor, y luego llevarte -a cualquier hora-, a cuartos para interrogatorios, climatizados a temperaturas muy bajas, con la intención de que declares lo que sabes.

Los detenidos en 100 y Aldabó, son obligados a usar un short y una camisa sin mangas (traje de peloteros, como le llaman los detenidos a modo de burla). En esas condiciones, son llevados a los cuartos de interrogatorio donde el instructor espera, vestido con un buen traje verde olivo o abrigo, y en ocasiones, se burla diciendo: “¿tienes frío?, yo no tengo”.

Éstas, son formas de torturas que no dejan huellas físicas visibles, pero de allí, salí con cinco enfermedades, una de ellas, un enfisema pulmonar ocasionado por la humedad. Otros detenidos, que he visto luego en la calle, también me dicen que enfermaron; dos de ellos, Sebastián y Efraín, fallecieron por enfermedades pulmonares.

En mi caso, se me acusaba de desorden público; no tenía nada que declarar, pero igual me sacaban tres veces por día, para que mis torturadores -Águila, Jasón, José Carlos u otro instructor-, de la Sección 21, de Villa Marista entrenados para torturar, me vieran la cara y me torturaran.

Las visitas familiares -un día a la semana- son solo diez minutos, que se convierten en cinco. Eres vigilado todo el tiempo por uno o dos guardias y el instructor que permanece a tu lado. Está prohibido hablar sobre tu caso. Si comienzas hablar de las condiciones en que te mantienen en las celdas se termina la visita.

El pasillo de cada piso, que comunica las celdas con los cuartos de interrogatorio, da la imagen de las puertas de neveras en un frigorífico.

Las celdas en 100 y Aldabó, de 3x2, están diseñadas para sentir el olor constante del orine y el excremento; el calor es insoportable a cualquier hora del día. En invierno, casi no se puede dormir, porque las temperaturas son muy bajas. No te permiten tener colchas ni más de una enguatada.

Estuve allí desde el 13 de julio del 2005 hasta el 20 de enero del 2006. Pasé verano e invierno allí. Y en mi cuerpo, tengo las marcas de las quemaduras del rose de la cama de hierro incrustada en la pared con cadenas. Nunca acepté colchón ni sábanas, sólo me acompañaba una muda de ropa blanca y una pequeña toalla que lavaba un día sí y uno no.

Allí, es mejor el calor que el frío. Por las noches me acostaba en el piso y echaba un poco de agua para refrescar el cuerpo y respirar un poco de aire más puro, por una pequeña abertura que había en la parte inferior de la puerta. Ésta, puede que haya sido una de las causas del enfisema, la tanta humedad y el humo del tabaco; porque las otras tres personas que siempre me acompañaban fumaban tabaco. ¡Demasiada casualidad!

El baño, es una taza turca; un hueco en el piso, y unos centímetros más arriba, en la pared, un tubo de donde sale agua en la mañana y luego en la tarde -unos 20 minutos- para ser utilizado por las cuatro personas confinadas allí.

Hice ocho huelgas de hambre para que me sacaran de allí. El 20 de enero, con 19 días sin comer, logré que me trasladaran a la cárcel Nieves Morejón en la provincia Santi Spíritu, a unos 470 kilómetros de la capital. Prefería estar lejos de mi familia que continuar viviendo dentro de aquel infierno. Entré pesando 75 kilogramos y salí de allí con 52. Una criollita.

Pasé por trece celdas, desde el primer piso hasta el cuarto. Estuve en las celdas de castigo, varias veces, por reclamar mis derechos. Conocí a cientos de delincuentes, muy nombrados en las prisiones. También a muchos extranjeros y guardias que abusan contante mente de los detenidos.

Te privan del sol, cortan el agua antes de tiempo, te quedas enjabonado o pasan horas desde que pides un trozo de papel para ir al baño. Te afeitan con la misma cuchilla que afeitan a los demás. Borran tu identidad; te llaman por un número, el mío era el 339.

Está prohibido leer, escribir o jugar. Pero los detenidos se arriesgan, inventan dados de jabón o masa pan y hacen tableros de ajedrez o parchís con pasta dental en las camas. Cuentan historias que solo sucedieron en sus mentes, pues las 24 horas del día sólo te sirven para dormir en el tiempo que no te llevan al cuarto de interrogatorios.

Pasas todo el tiempo incomunicado. Sólo escuchas el sonido de los pasos de los guardias por los pasillos, abriendo las puertas y llamando por números o el carro del desayuno, almuerzo y comida. Por una pequeña grieta que descubrí podía ver, en ocasiones, la marca SANYO de un aire acondicionado de las oficinas de los militares, y en ocasiones un gorrión bañándose en el polvo de un alero del edificio. Escenas que jamás olvido.

Conocí a más de 40 custodios de SEPSA que permanecieron meses allí, eran torturados contantemente para que declararan en contra de sus compañeros y delataran a los cabecillas del grupo que desviaban contenedores de artículos o los vaciaban en sus turnos de trabajo.

También muchos choferes de rastras, cuando el plan cadena o Batalla de Ideas. A los presos del motín en el Combinado del Este, donde murieron guardias y reos; a Alexander y Maikel, uno de los asaltantes de la CADECA de 23 y L; a Rafael Pérez Vidal, un ciudadano mexicano que entró con dos kilos de cocaína en su cuerpo; a Vladimir, el hombre que asesinó a su padre y después se arrepintió y confesó; a los del caso carnicero...

Decenas de casos que no me alcanzaría la noche para describir.


Publicado en Hablemos Press el 7 de noviembre de 2012

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Cuba sobrepasa los 2,000 casos confirmados de COVID-19

Un grupo de personas en una cola para comprar comida en La Habana, en una imagen tomada el 15 de mayo (Alexandre Meneghini/Reuters).

El Ministerio de Salud Pública de Cuba reportó que el jueves tampoco hubo fallecimientos por COVID-19, y que de las 1,363 muestras examinadas en la jornada 22 resultaron positivas, para un total de 2,005 contagiados en el país.

Hay tres niños y un adolescente de 17 años entre los nuevos 22 confirmados: el adolescente y una niña de nueve años residen en el municipio capitalino del Cerro, y una niña de siete y un niño de 10 en el municipio de Bauta, en la provincia de Artemisa.

Los tres pacientes reportados en estado grave (dos más que la víspera) por el Dr. Francisco Durán, director de Epidemiología del MINSAP, permanecen ingresados en la sala de terapia intensiva del hospital capitalino Salvador Allende: una mujer de 87 años residente en el Cerro, un hombre de 84 procedente de La Habana Vieja, y un hombre de 52, vecino de La Habana del Este.

A diferencia de lo acostumbrado, la mayoría de los nuevos 22 contagios son del sexo femenino (13). Solo cinco de los 22 se reportaron fuera de la provincia de La Habana: cuatro en Artemisa y uno en Matanzas, que sigue encabezando la lista de territorios con mayor incidencia de la enfermedad, con una tasa de 7.22 casos por cada cien mil habitantes.

Permanecen ingresados en hospitales 569 pacientes, 161 de ellos como casos confirmados de COVID-19, dos bajo vigilancia y 406 en la categoría de “sospechosos”. Personal sanitario monitorea en sus hogares a otras 1,815 personas, según el reporte.

En respuesta a una pregunta de la revista cubana Juventud Técnica, el Dr. Durán aseguró que en Cuba no han mermado los recursos que se destinan a los exámenes de laboratorio del COVID-19.

“¿Cuál es el número máximo diario de pruebas de PCR que pueden hacer los laboratorios cubanos de acuerdo con sus posibilidades técnicas y recursos humanos?”, leyó el moderador de la conferencia, Héctor Ahmed Velázquez.

“La pregunta viene por el número de muestras, que estuvimos en 2,000 (...) algunas veces; ahora hemos ido bajando, estamos en 1,300…”, respondió. “Pero esto no obedece a una reducción de la capacidad de nuestros laboratorios que, además, la mayor parte de ellos trabajan en horario nocturno incluso, sino que realmente obedece al número de muestras”.

Al tener menos casos confirmados, el número de contactos y el número de sospechosos va disminuyendo proporcionalmente, añadió. “No es ningún problema de capacidad, ni déficit de recursos para el estudio”, concluyó.

MINSAP reporta otros nueve casos de COVID-19

Una mujer usa nasobuco y guantes a su paso el lunes por una calle de La Habana (Yamil Lage/AFP).

Las autoridades sanitarias de Cuba no reportaron fallecimientos en el país por COVID-19 este jueves, mientras otro nueve casos confirmados elevó la cifra de contagiados a 1,983.

Excepto un matancero de 44 años, los ocho casos restantes son de La Habana, distribuidos en los municipios de Arroyo Naranjo, La Lisa, Diez de Octubre, Boyeros, San Miguel del Padrón, Habana del Este y dos en Playa, con edades que fluctúan entre 28 y 59 años.

En su habitual conferencia de prensa, el Dr. Francisco Durán, director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), dijo que no hay ningún paciente en estado crítico y solo uno en estado grave: un hombre de 52 años residente en La Habana del Este ingresado en la sala de terapia intensiva del hospital Salvador Allende, en la capital.

En las dos últimas semanas, de acuerdo con el funcionario de salud pública cubano, Matanzas sigue siendo la provincia que reporta mayor incidencia de COVID-19 con una tasa de 8.47 por cada cien mil habitantes, seguida por La Habana, con una tasa de 4.64.

“Estamos hablando de un grave, creo que es la cifra más baja que hemos tenido en prácticamente toda la pandemia”, declaró. “En el día de ayer se dieron 10 altas, muy pegado, pero son 10 altas contra nueve ingresos, contra nueve confirmados; de todas formas es un balance positivo: más altas que ingresados”.

Permanecen en hospitales 555 pacientes, 165 de los cuales son casos confirmados de la enfermedad; 388 en la categoría de “sospechosos” y dos bajo vigilancia. Además, hay 1,684 personas monitoreadas en sus hogares por personal sanitario, según el Dr. Durán.

Interrogado sobre la posibilidad de un segundo brote de COVID-19 en noviembre, el funcionario de salud dijo que está en manos de los cubanos y de las autoridades del país que eso no ocurra, y que Cuba no va a levantar las medidas que ha venido aplicando hasta ahora.

Compras en línea resaltan desigualdad en Cuba (VIDEO)

La desigualdad social se acrecienta con el paso de la pandemia
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La pandemia de coronavirus está revelando un incremento de la desigualdad en Cuba, debido a que una mayor escasez ha obligado a la mayoría de los ciudadanos a pasar horas en largas filas para comprar productos básicos, mientras los más acomodados los adquieren por Internet.

La llegada de la pandemia ha sumido a Cuba en su peor crisis económica desde la caída en la década de 1990 de la Unión Soviética, su metrópoli, pero la flexibilización económica de las últimas tres décadas significa que no todos los cubanos han sido afectados de la misma manera.

Durante más de un año, los compradores han enfrentado largas filas para obtener productos básicos debido al deterioro de la situación económica de Cuba, por la ineficacia del sistema comunista y a la implosión de su aliado Venezuela.

Actualmente, la enfermedad ha detenido el turismo, ralentizado las remesas y ha aumentado los costos de transporte de carga.

Rodiles: Cuba "vive en el pasado", pero el régimen promueve las ventas online
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La escasez se ha generalizado a pesar de la acción decisivadel Gobierno que ha disminuido los nuevos casos de coronavirus amenos de 15 por día.

Para contrarrestar las filas, el Estado cubano, que tiene el monopolio de las telecomunicaciones y los servicios minoristas, busca alentar las compras en línea. Sin embargo, muchos cubanos simplemente no pueden pagar el servicio.

"No tengo Internet. No gano el dinero para poder obtener cualquier tipo de comida a través de Internet", dijo José Ángel González, un joven que buscaba en La Habana una tienda sin una fila muy larga. Según el Gobierno, el 40 por ciento de la población no tiene servicio de telefonía celular, y mucho menos Internet.

Expertos sobre Cuba estiman que al menos el 40 por ciento de la población recibe remesas del exterior, que en total ascienden a unos pocos miles de millones de dólares anuales, pero que aumentan considerablemente su poder adquisitivo.

Preso político Silverio Portal pierde visión de un ojo tras golpiza, informa su esposa

Silverio Portal Contreras. (Captura de video/YouTube)

El preso político Silverio Portal Contreras, quien enfrenta desde hace meses una delicada situación de salud, fue sacado de celda de castigo, pero ha perdido la visión de uno de sus ojos debido a la golpiza que agentes de la Seguridad del Estado le propinaran 12 días atrás.

Su esposa, la activista Lucinda González, dijo a Radio Martí que la información le llegó a través de una llamada telefónica que le hiciera un recluso de la prisión 1580, en San Miguel del Padrón, La Habana, donde se encuentra encarcelado Portal Contreras.

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"Ayer me llamó un preso [y me dijo] que ya había salido de celda de castigo, y que del ojo donde le dieron el golpe, que no ve", afirmó González.

Portal Contreras, activista de la opositora Cuba Independiente y Democrática, fue condenado en 2018 a cuatro años de privación de libertad por supuestos delitos de desorden público y desacato a las figuras de Fidel y Raúl Castro. Su salud se ha deteriorado en prisión.

"A los tres meses de estar en prisión a Silverio le dio una trombosis. El lado derecho (de la cara) lo tiene completamente tumbado, y ahí le ha venido repitiendo isquemia transitoria. Dice que el día 23 de abril a él le repitieron dos, según me informan", explicó su esposa a Radio Martí.

Desde ese día González no ha podido comunicarse con el preso político. La poca información que recibe sobre su situación en la cárcel le llega a través de otros reclusos, o por vía oficial.

"A raíz de que el día 14 [de mayo] viene la Seguridad del Estado a buscar la jaba de Silverio y los medicamentos, me llama un recluso y me dice que está en celda de castigo, porque le dieron tremenda golpiza. Supongo yo que haya sido [la golpiza] el 15 o el 16. Cuando pregunto [quienes lo golpearon], me dicen que fue el oficial que se hace llamar Pedro y el Mayor Seúl, de la Seguridad del Estado", detalló González.

Este martes, recibió la llamada de otro recluso, "porque las voces las conozco", y le informó que Portal Contreras "ya había salido de la celda de castigo, pero que le tenían prohibido el teléfono".

En un foro virtual organizado este martes por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), ex prisioneros políticos cubanos denunciaron la impunidad con la que las autoridades penitenciarias abusan de los reclusos.

"A la brutalidad, lo que le seguía era la impunidad. Por ejemplo, hoy están golpeando al preso Silverio Portal", dijo el moderador del foro, el asesor legal y vocero del OCDH, Yaxys Cires.

La pasada semana, la encargada de Negocios de la Embajada de EEUU en La Habana, Mara Tekach, alertó a la opinión pública internacional sobre el estado de salud del preso político cubano.

Mara Tekach, alerta sobre el estado de salud del preso político Silverio Portal
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Mantienen en celda de castigo al activista Yosvani Sánchez Valenciano

Yosvany Sánchez Valenciano

El preso político Yosvani Sánchez Valenciano, integrante de la Unión Patriótica de Cuba, UNPACU, deberá estar otro mes en celda de castigo en la prisión Combinado del Este de La Habana, informó Zaqueo Báez, coordinador de ese grupo opositor en la capital.

Lo tuvieron un mes en una celda, aislado, y cuando pensábamos que ya se terminaba el castigo "llamó para decirnos que lo mantendrán otro mes más allí", explicó Báez a Radio Televisión Martí.

Mantienen en celda de castigo a un activista de UNPACU
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Según nos dijo, la razón para dejarlo de nuevo en esas mazmorras es "por un intento de fuga, algo que no aceptamos puesto que si lo tienen confinado carece de sentido que se quiera escapar", precisó Báez.

Yosvani Sánchez Valenciano, fue sancionado en 2016 a ocho años de cárcel por desorden público luego de varias protestas públicas que realizó en las calles de La Habana.

En la cárcel ha sufrido maltratos y golpizas frecuentes y en varias ocasiones ha sido llevado a celdas de castigo por reclamar respeto a sus derechos.

El activista forma parte del listado de cubanos que el Departamento de Estado incluyó en la campaña #PresosPorQué en 2018 para exigir su liberación.

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