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Cuba

México deporta a otros 56 cubanos desde Tapachula

La deportación se realizó de acuerdo con las autoridades cubanas, informó el INM en Twitter.

México deportó este jueves a 56 migrantes cubanos que permanecían en su territorio de forma irregular, informó el Instituto Nacional de Migración (INM) en su cuenta de Twitter.

El retorno se realizó desde Tapachula, en el estado de Chiapas, hacia La Habana, "en acuerdo con las autoridades del gobierno de Cuba, cumpliendo con las normas y procedimientos migratorios vigentes", dijo el INM en la red social.

La deportación tiene lugar el mismo día que las autoridades migratorias mexicanas realizan en Tapachula la sesión número 21 de la Mesa Interinstitucional de Seguimiento del Paso de Personas Migrantes por el Estado de Chiapas.

México ha deportado a más de 500 cubanos a la isla en lo que va de año, informaron las autoridades migratorias de ese país tras una reunión este martes del secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, y su homólogo cubano, Bruno Rodríguez Parrilla para tratar la cooperación entre ambos países en materia migratoria.

Los cubanos han protagonizado cerca de ocho fugas y amotinamientos en varias estaciones migratorias del país por temor a ser deportados. El objetivo de los migrantes es llegar a la frontera con Estados Unidos, donde solicitan asilo político.

(Con información del INM y redes sociales)

Piden $1.5 millones como rescate por médicos cubanos secuestrados en Kenia

Los médicos cubanos secuestrados en Kenia, Assel Herrera Correa, (izq) y Landy Rodríguez (der)

Los secuestradores de los dos médicos cubanos que trabajaban en la región de Mandera, Kenia, están exigiendo $1.5 millones de dólares (150 millones de chelines) por su rescate, según un artículo publicado hoy por el diario keniano Citezen Digital.

El reportaje, firmado por el periodista Hassa Mugambi, dijo que la exigencia del rescate fue comunicada a través de los ancianos de la comunidad, quienes se encontraban negociando la situación de los dos profesionales de la Isla.

Según explicaron, Landy Rodríguez y Assel Herrera se encuentran en un lugar remoto entre las ciudades de Buale y El-Ade, en la región de Jubaland, en Somalia.

"Los dos están vivos y ofrecen tratamiento a la comunidad en un ambiente restringido", dijeron.

Las autoridades de Kenia habían dicho con anterioridad que no pagarían rescate por los médicos cubanos, secuestrados el pasado 12 de abril cuando se dirigían a sus lugares de trabajo.

Fuentes privadas al mando de la administración provincial del noreste del país, citadas por Citizen Digital, dijeron que los ancianos fueron enviados de vuelta para continuar negociando el rescate.

El reporte cita además a fuentes de inteligencia que creen que los cubanos pudieron haber sido secuestrado por bandidos que los entregaron a los militantes de Al Shabaab, quienes posteriormente solicitaron el rescate a los ancianos.

La prensa oficial cubana ha mantenido un discreto silencio sobre la situación de los galenos secuestrados, aunque en las redes sociales de la isla se han escrito numerosos mensajes, en especial el pasado domingo, al cumplirse un mes del secuestro.

"Podría tratarse del propio Al Shabab, pero también podría ser otro grupo armado aliado con este", aseguró el analista para el Cuerno de África del International Crisis Group (ICG), Abdullahi Abdille, durante un entrevista el pasado domingo con Efe.

"Dado cómo sucedió y dónde se cree que los doctores cubanos están retenidos, muy probablemente en la región de Gedo, ese es territorio de Al Shabab", añadió Abdille, en referencia al grupo yihadista que en 2012 se unió a la red internacional Al Qaeda con el propósito de instaurar en Somalia un Estado islámico de corte wahabí.

(Con información del diario Citezen Digital, Efe, redes sociales y Archivo de RadioTelevisionMarti.com)

Panamá ante otra ola migratoria, la mayoría son de Cuba y Haití

Migrantes cubanos en Puerto Obaldía en Guana Yala, durante la oleada migratoria de 2.015

Venise Felizor yacía en un colchón en una bodega convertida en refugio en una tarde calurosa con su hijo Wesly, de 20 meses, en brazos. El pequeño tosía y lloraba después de sufrir de diarrea durante días.

Oriundos de Haití, Venise y su pareja, Nesly Simeon, llegaron recientemente a esta pequeña aldea panameña después de caminar durante seis días por la tupida jungla del Darién, en la frontera con Colombia, donde hombres armados robaron la mochila de él con 1.000 dólares que había ahorrado durante su permanencia de más de dos años en Chile y violaron a tres mujeres que venían en su grupo. Antes realizaron un largo recorrido en transporte por Perú, Ecuador y Colombia.

“El viaje por la selva fue muy duro”, aseguró Venise, de 26 años. “Fue muy peligroso el camino, pensé que iba a perder a mi hijo; vi escenas de muerte”.

Las autoridades migratorias y la policía de fronteras de Panamá luchan para atender el más reciente oleaje de migrantes que arriesgan sus vidas al internarse por el llamado “Tapón” del Darién, un tramo de selva sin carreteras ni ley considerado el más peligroso para estos extranjeros que se dirigen desde Sudamérica hacia el norte, principalmente a Estados Unidos y Canadá.

Esta es la mayor crisis migratoria que Panamá ha enfrentado desde 2015-2016, cuando alrededor de 60.000 personas --mayormente de Cuba y Haití-- provocaron un posterior cierre temporal de las fronteras de Panamá, Costa Rica y Nicaragua.

Según el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront), 7.316 migrantes han cruzado desde el primero de enero hasta la tercera semana de abril. Generalmente el mayor flujo tiene lugar en la temporada seca, que se extiende entre diciembre y abril, pero al ritmo en que va podría superar los 9.678 que se registraron el año pasado. De hecho, ya rebasó las cifras de 2017, cuando cruzaron 6.446.

Los migrantes dicen huir de la pobreza, la discriminación, los conflictos políticos, la guerra y la violencia.

“Lo que está sucediendo en la frontera colombo-panameña es un reflejo de lo que está pasando a nivel internacional”, dijo la investigadora en derechos humanos y asuntos migratorios de la Universidad Católica de Colombia, Johanna Fernanda Navas. “Es una búsqueda de esperanza, de oportunidades, de bienestar, del mínimo vital que no está pudiendo ser cumplido en el Estado de procedencia”.

La mayoría de estos migrantes vienen de Haití y Cuba, otros pocos de naciones africanas como Camerún o la República Democrática del Congo, y unos más del sur de Asia, entre ellos, India, Bangladesh y Sri Lanka.

Los cubanos han volado por años a Ecuador para comenzar su viaje, aunque recientemente muchos han optado por rutas abreviadas que comienzan en Panamá o Nicaragua.

Los haitianos optaron por llegar a Sudamérica tras el terremoto de 2010 y más recientemente porque el trabajo se redujo drásticamente en su país. Muchos marcharon a Brasil para la época de las construcciones de las grandes infraestructuras deportivas para las Olimpiadas de 2016 y el Mundial de Fútbol de 2014 en esa nación. Otros --como Venise y Nesly-- llegaron hasta Chile durante el gobierno de la expresidenta Michelle Bachelett (2014-2018), pero con la llegada de Sebastián Piñera y el incremento de los controles migratorios, se vieron obligados a salir.

Venise y Nesly dijeron que el dinero no les alcanzaba y se sentían discriminados mientras vivieron en territorio chileno.

Los migrantes africanos y asiáticos tienden a llegar en barco o por aire a Brasil, cruzando el Amazonas hacia Perú y girando luego al norte a través de Ecuador y Colombia, donde contratan a contrabandistas para que los guíen por la jungla del Darién. En la mayoría de los casos son abandonados durante la travesía.

“Nuestra selva es una selva mala, la selva más grande después de la selva del Brasil, una de las selvas más peligrosas”, dijo el comisionado José Samaniego, jefe de la Primera Brigada Oriental del Senafront en Metetí, Darién. “Es bastante peligrosa esa travesía, (con) personas inescrupulosas, coyotes, los guían por esta selva y los abandonan a su suerte”.

Entre los viajeros son comunes los testimonios de robos y asalto sexual por parte de bandas de colombianos y panameños y de las "mulas" del narcotráfico, que caminan por las mismas rutas que los migrantes.

“La parte de la jungla era tan terrible que era la supervivencia del más apto. ¿Entiendes?”, dijo Afolabi Ojo, quien asegura que huyó de Nigeria porque el grupo extremista Boko Haram asesinó a su familia. “Cuando llegamos a Bajo Chiquito no era cuento; tan terrible que era: no había atención médica, la gente que salía de la selva, del bosque, tenía heridas, tenía muchos moretones en el cuerpo, la gente se quejaba de dolor. No había agua ni nada”.

También los ríos de Darién pueden subir repentinamente y con furia, y en las últimas semanas, al menos diez migrantes fueron arrastrados hasta la muerte. Las autoridades panameñas dicen que el número de víctimas podría ser mayor, pero no hay forma de saberlo dada la naturaleza remota e implacable de la zona.

Un hombre congoleño que solo se identificó como Kerlo dijo que una persona que viajaba con él y otros cuatro más se ahogó. “Ni siquiera lo pudimos enterrar porque la corriente se lo llevó”, señaló entre lágrimas y mirando el río Chucunaque de aguas turbias.

La oficina en Panamá de la Organización Internacional para las Migraciones dice que los migrantes salen de la selva “en muy mal estado, con cuadros de deshidratación, enfermedades de piel, respiratorias o gastrointestinales, incluidos bebés, niños pequeños, mujeres solas, mujeres embarazadas y, en algunas casos, adultos mayores”. El Senafront dice que las enfermedades más comunes son la diarrea, vómitos, inflamación de la piel, hongo en los pies y deshidratación.

Al salir de la jungla, la mayoría de los migrantes atraviesan las aldeas de Bajo Chiquito o Canaan Membrillo antes de ir a pie o en bote por el río Chucunaque hasta Peñitas, que antes de esta oleada de migrantes era un pueblo indígena con menos de 200 habitantes, donde los lugareños solían navegar las aguas en estrechos botes de madera. La aldea carece de agua potable, cobertura celular, clínica médica o transporte regular.

En estos días, Peñitas se siente abrumada por los migrantes, que duermen en literas y tapetes en el almacén. Se bañan y lavan la ropa en las fangosas aguas del Chucunaque, cuelgan las prendas para que se sequen en un cercado y se alivian en los inodoros portátiles azules que se encuentran afuera del refugio.

Samaniego estimó en un día reciente que había más de 1.500 migrantes en el campamento en Peñitas, que tiene una capacidad de 100 y que hace sólo unos meses albergaba alrededor de 80 o 90 en un día determinado.

Cerca de 1.200 más estaban en Bajo Chiquito, dijo, más unos 1.000 que habían sido trasladados a un refugio temporal en Chiriquí, cerca de la frontera occidental de Panamá con Costa Rica. La oficina de Panamá de la Organización Internacional para Migrantes (OIM) dijo que Costa Rica está permitiendo que ingresen entre 50 y 100 migrantes cada día.

Samaniego reconoció que el aumento de este año tomó a las autoridades por sorpresa. Después de que los flujos migratorios de 2015-2016 cayeran drásticamente, Panamá cerró varios campamentos y dejó sólo a Peñitas en funcionamiento. Ahora están luchando para rehabilitar otro refugio en Lajas Blancas, donde los migrantes estarían en mejores condiciones.

En Peñitas, los funcionarios vacunan a los migrantes contra el sarampión, el tétanos y la rubéola y hacen verificaciones de antecedentes como medida de seguridad antes de transportarlos hacia el oeste.

La OIM de Panamá dijo que está trabajando con las autoridades de migración y la policía fronteriza para administrar mejor el campamento, y con la ayuda de otras instancias de las Naciones Unidas para proporcionar camas, colchones y mosquiteros.

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en Panamá dijo que visitó el campamento a principios de mayo para asesorar a los migrantes sobre la solicitud de asilo y los mecanismos para las personas que necesitan protección internacional.

Aunque la mayoría de los migrantes esperan llegar a América del Norte, algunos dijeron que estaban solicitando refugio en Panamá.

Una de ellas es la cubana Lisandra Pérez Molina, de 24 años, que dio a luz a un bebé el 14 de abril en una aldea indígena y antes de llegar a Peñitas. “Lo que deseo es que me saquen de aquí... Mi niño es panameño, mi niño tiene derechos aquí y nosotros como padres también los tenemos”.

Pérez mostró el certificado de nacimiento con el nombre de su hijo nacido en una aldea indígena panameña: “Darién”.

Canciller de Canadá viaja a Cuba para tratar crisis de Venezuela y Ley Helms-Burton

Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland.

La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, viajará a Cuba este jueves para reunirse con su homólogo cubano, Bruno
Eduardo Rodríguez, y tratar la situación en Venezuela y la decisión de Estados Unidos de permitir que se presenten demandas por bienes confiscados después de la revolución de 1959.

"Es de importancia crítica que nuestros dos países se reúnan para discutir la crisis económica, política y humanitaria en Venezuela y el trabajo que podemos realizar juntos para encararlo", dijo Freeland en un comunicado difundido por la Cancillería canadiense.

La ministra canadiense añadió que también espera discutir cómo pueden "trabajar juntos para defender a los canadienses que realizan comercio e inversiones legítimas en Cuba a raíz del fin de la suspensión del Título III de la ley Helms-Burton en Estados Unidos".

El anuncio del viaje a Cuba se produjo pocos minutos después de que Freeland terminara una reunión en Washington con el jefe negociador comercial de EE.UU., Robert Lighthizer, y otros políticos estadounidenses para tratar sobre las relaciones comerciales entre los dos países.

Durante su visita, Freeland también visitarán la Embajada canadiense en La Habana, donde diplomáticos allí se quejaron de náuseas, dolores de cabeza y mareos, causados por problemas de salud desconocidos.

Será la primera visita de un funcionario canadiense de alto rango a Cuba desde que el primer ministro Justin Trudeau viajó a la isla en noviembre de 2016.

Canadá es uno de los países del Grupo de Lima, que integran varios países latinoamericanos que buscan una solución pacífica a la crisis venezolana. Con respecto a Venezuela, Canadá y Cuba mantienen posiciones
opuestas.

Cuba es uno de los principales valedores internacionales del régimen del presidente venezolano, Nicolás Maduro, mientras que Canadá ha liderado las iniciativas diplomáticas para aislar el régimen de Maduro y ha reconocido al presidente del Parlamento venezolano y líder opositor, Juan Guaidó, como mandatario interino del país sudamericano.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y Guaidó mantuvieron una conversación telefónica el martes en la cual trataron los últimos eventos de la crisis venezolana.

Durante la conversación, Trudeau "reiteró la condena de Canadá a la retirada ilegítima del régimen de Maduro de la inmunidad parlamentaria a los miembros electos de la Asamblea Nacional".

Trudeau y Guaidó se mostraron de acuerdo en la "necesidad que la comunidad internacional se alinee para que se produzca una transición pacífica en Venezuela".

(Con información de las agencias Reuters y Efe)

Mangos cubanos hacia Europa: ¿Y cómo anda el mercado interno?

Cuba exporta sus mejores mangos a Europa

Aunque las exquisitas variedades de mango que producen las tierras de Ceballos, en Ciego de Ávila, no están a mano en el mercado local, la prensa oficial se ha congratulado con el envío de varias toneladas a países de Europa.

En un reporte del diario Granma se anunció que la Empresa Agrícola de Ceballos está envuelta en una decena de negocios con el viejo continente y sin precisar cantidad o naciones, aseguró que ya se embarcan “los primeros envíos de mango fresco hacia países de Europa”.

En entrevista con Radio Televisión Martí, el opositor Roberto Valdivia, residente en la cabecera provincial avileña, cree que es una paradoja en momentos de un nuevo racionamiento alimenticio en el país.

“Por una parte se está regulando por la libreta de abastecimiento el aseo personal (…) y en medio de esto dar una información de que estás exportando mango y todas estas cosas para Europa, es una cosa contradictoria, es como que me digas mañana que vas a exportar carne de res”, indica.

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Valdivia dijo que no hay mango en los mercados de la ciudad. “Aquí el mango que se está comiendo, que es muy poco el que está saliendo, lo están vendiendo los cuentapropistas”.

Las variedades más codiciadas por los cubanos son Tommy Atkins y Super Haden, que son las exportables y de las que –aseguró especialista tecnológica del ramo, Daylé López Hernández- hay sembradas en el Colectivo Marsella unas 20 hectáreas del fruto con ese fin”.

En total Ceballos posee algo más 3 mil hectáreas de mango sembradas y según los pronósticos de la entidad estatal, “100 estarán dedicadas a la exportación”.

Según Valdivia, las tiendas de la cadena Ideal venden esta frutan conserva, en latas al precio de $130.00 un galón. “Hay latas del año pasado, que están en los mercado, pero por un problema de precio”.

Algunas empresas estatales, indicó el entrevistado,compran el mango para vendérselo a sus trabajadores, y el remanente lo sacan a la venta liberada.

“Los mercados agropecuarios estatales no tienen mango en estos momentos para la población, aquí no se ve un mango en la calle”, insistió Valdivia.

[Con información de la prensa oficial y entrevista de Radio Televisión Martí]

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