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Cuba

Más de 20 Damas de Blanco y otros activistas detenidos el domingo en Cuba

Fuerzas represoras detienen a la líder de las Damas de Blanco Berta Soler y otros activistas de derechos humanos. (Foto: Angel Moya)

Al menos 24 Damas de Blanco y otros activistas de derechos humanos fueron detenidos arbitrariamente por agentes de la Policía Nacional y la Seguridad del Estado este domingo en Cuba, denunciaron los opositores.

Las opositoras intentan cada semana asistir a los servicios religiosos para pedir por la excarcelación de todos los presos políticos y el respeto de los derechos humanos, pero el gobierno viola su derecho a la libertad religiosa y libre expresión.

Este domingo los activistas dedicaron su manifestación pacífica a las víctimas del hundimiento del remolcador 13 de Marzo, una tragedia que dejó 41 muertos, entre ellos 10 menores de edad.

Desde La Habana, el expreso político Angel Moya dijo a Radio Televisión Martí que según informes preliminares en este 192 domingo represivo contra la campaña "Todos Marchamos" fueron arrestadas 7 Damas de Blanco en La Habana, 15 en Matanzas, y una en Guantánamo.

Algunas Damas de Blanco logran asistir a misa, otras 24 son detenidas
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"Al salir de la sede de las Damas de Blanco fueron arrestados junto a Berta Soler, líder de la organización, varios activistas de derechos humanos que son expresos políticos de las organizaciones Movimiento Libertad y Democracia para Cuba y la Unión Patriótica de Cuba", informó Moya.

El expreso político dijo que a pesar de la represión varias Damas de Blanco lograron llegar a misa en varias iglesias de la isla.

(Con reporte de Paul Rodríguez para Radio Martí)

Jacobo Machover recuerda a Ricardo Bofill

Amnistía Internacional publicó la noticia de la liberación de Ricardo Bofill en 1985.

El autor cubano radicado en París, Jacobo Machover, elogió la vida y obra Ricardo Bofill Pagés, uno de los fundadores del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, CCPDH.

"Siento una inmensa tristeza por el fallecimiento de Ricardo, un gran demócrata", dijo Machover en un texto publicado el domingo en Facebook. "Ricardo fue mi amigo".

"Un hombre valiente y apasionado, que dedicó su tiempo en libertad en dar a conocer a través del mundo la realidad de la tiranía castrista", fue como Machover lo describió.

También dijo que su amigo ya estará junto con sus queridos Gustavo Arcos Bergnes y Martha Frayde, fundadores e integrantes del CCPDH.

Para explicar en más detalle quién fue Ricardo Bofill, Machover reprodujo en Facebook algunas de sus palabras, recogidas entre 1989 y 2006 y publicadas en el "Libro negro del castrismo", el cual fue escrito por el propio Machover y publicado en 2009 por Ediciones Universal, de Miami:

UN LUCHADOR PRO - DERECHOS HUMANOS

"Tribunales independientes y vigencia de las garantías individuales. Libertad de expresión y elecciones libres. Serían los primeros pasos para la reconstrucción del Estado de derecho en Cuba". Ricardo Bofill Pagés.

Después de haber pasado cerca de trece años en las cárceles castristas en distintas épocas, y haber creado desde el interior mismo de la prisión el primer Comité pro-derechos humanos, junto con algunos de sus compañeros de infortunio, Ricardo Bofill se dedica a recorrer, desde el exilio, todos los foros dedicados al tema de los derechos humanos, donde intenta explicar, con una pasión y una exaltación indignadas, la situación reservada a los presos políticos cubanos, así como la necesidad de restablecer un Estado de derecho.

Era un hombre de izquierda, cercano a los comunistas, mucho antes de la toma del poder por Fidel Castro. Sin embargo, fue encarcelado a raíz del proceso llamado "micro-fracción", montado en 1968 contra varios militantes pro-soviéticos.

"El libro negro del Castrismo", Ed. Universal, Miami. Jacobo Machover.
"El libro negro del Castrismo", Ed. Universal, Miami. Jacobo Machover.

He aquí uno de los más hondos misterios de la revolución cubana. Mientras Fidel Castro apoyaba abiertamente la entrada de las tropas soviéticas en Checoslovaquia, al mismo tiempo procedía a la detención de los antiguos dirigentes comunistas, que adoptaban esa misma línea.

En realidad, tenía que limitar la influencia de éstos por miedo a encontrarse frente a una tendencia capaz de influir sobre su poder personal, definido antes que nada por los sobresaltos de su propio pensamiento.

Bofill fue una de las víctimas expiatorias de Castro y, también, uno de sus principales opositores, primero en la isla, luego en el exilio. Es uno de los principales protagonistas de la lucha pacífica por la instauración de la democracia, junto con Martha Frayde y Gustavo Arcos Bergnes, fallecido en Cuba en 2006.

El proceso contra la "micro-fracción"

Ricardo Bofill Pagés: "Yo fui expulsado de la Universidad en 1966 por diversionismo ideológico. No exactamente por eso, sino por nuestra posición contestataria, de crítica hacia las políticas y las ideologías oficiales.

En 1967, ya soy arrestado. Se me ocupa un libro en mi poder que se llama "Apuntes para una historia crítica de la revolución cubana", y que estaba en proceso de elaboración y entonces me condenan por "diversionismo ideológico" a doce años, en un proceso denominado de la "micro-fracción" donde había viejos militantes del Partido Comunista. Fuimos los últimos que nos soltaron.

Yo había sido militante de la izquierda en Cuba. Pero siempre fui militante anti-estalinista. Fui militante por mi procedencia familiar, republicana española. Yo fui realmente un poco de izquierda mientras triunfó Fidel Castro y las supuestas izquierdas llegaron al poder.


Mi experiencia con el supuesto socialismo en Cuba, mi experiencia con la Unión Soviética cuando fui dos veces como profesor invitado a la Universidad Lomonosov me convirtieron además en un anticomunista convencido. No hay términos medios en esto.

El socialismo real en la Unión Soviética

Lo que yo vi en la Unión Soviética, lo que me contó en aquella época Alexander Solzhenytsin en 1963, quien había acabado de publicar "Un día en la vida de Iván Denisovich". Yo lo conocí en su casa junto con otro disidente famoso, Yuri Orlov. Allí nos reunimos una noche. Las historias que oí (era el último año de apertura, al año siguiente fue destituido Khruschov; la apertura significa que se hacían estos cuentos en la casa de los disidentes y no te llevaban para el campo de concentración al otro día…).

Cuando Solzhenytsin, que había sido capitán del Ejército Rojo, me hizo aquella historia de los gulags y de los campos y me dijo que en esos momentos, no en el pasado, había más de cincuenta mil personas en Siberia, no presos políticos, presos generales, de los cuales van a sobrevivir cinco mil o seis mil porque se mueren de frío, de neumonía, me quedé perplejo. Me lo confirmaron otros disidentes. Yo entonces tenía una imagen diferente, pensaba que todo esto era una propaganda de la CIA o de no sé quién.

No tan sólo lo que me contaron, lo que yo vi. El ciudadano soviético que yo vi era un hombre muerto de miedo. Aquello era tan infernal, lo que le habían sembrado en la cabeza, aquella gente no hablaba, no daba opiniones.

Los Comités pro-derechos humanos

De aquello surge la convicción de que las libertades políticas y sociales del hombre hay que defenderlas a ultranza. Me di cuenta de que el socialismo en Cuba no era reformable (nosotros lo intentamos un poco con una crítica dentro de la revolución). Lo que terminamos fue en la cárcel y acusados de contrarrevolucionarios.

Dentro de la cárcel surgió la idea en esos años de fundar un Comité de derechos humanos pero se fundó cuando salimos de la cárcel, en el año 1976. Fue fundado por Gustavo Arcos Bergnes, que era asaltante del Moncada y embajador de Cuba en Bélgica, un hombre que, cuando se disgustó con Fidel Castro, renunció, regresó a La Habana y protestó en La Habana.

También fue fundadora la doctora Martha Frayde, que había sido a su vez embajadora de Cuba ante la UNESCO. Apenas seis meses después, detuvieron a Martha Frayde, la condenaron a veintinueve años de cárcel. Debido a la valentía de Martha, que no aceptó ninguna de las acusaciones que hacían contra nosotros, nos salvamos.

Pero, en el año 1980, volvimos a la prisión. Allí empezamos a salir un poco a la luz. Porque los primeros años fueron años muy discretos, años de trabajo prácticamente anónimos. Lo que hacíamos es ser corresponsales de Amnesty International.

Salimos a la luz precisamente por lo del Mariel. Porque cuando hubo esos verdaderos pogroms que se llevaron a cabo en La Habana, en los que murieron decenas de personas que nosotros tenemos registradas que lincharon en las calles de La Habana y sobre todo del interior del país. Agarraron a las personas a golpes, asaltaron casas. Empezaron por las personas que estaban en la embajada del Perú cuando salieron con salvoconductos y después atacaron a todas las personas que iban a presentarse a los lugares de salida, y las casas.

Una de las casas que asaltaron fue la mía. Una de las personas a la que le dieron una paliza de la que nunca se recuperó fue mi padre, que además tenía setenta y un años y le faltaba un ojo de una operación de catarata.

Libertad no ha habido ninguna. Todas las actividades que hemos hecho ha sido a contrapelo de lo que ha pasado, de trece años en la cárcel, de palizas, de golpes, de golpear a los familiares, de asaltar la casa, de campañas de difamación, de decir hasta que mi madre era una prostituta que además trabajaba de informante del gobierno de Batista.

Lo dijeron en la televisión en una campaña que hicieron contra mí en el año 1985. En esto no hay nada nuevo. Esto es un remedo. En Cuba no hay nada nuevo. Cuba es una sociedad estalinista copiada al calco, con pelos y señales, no del estalinismo de los años 1930 pero sí del nuevo estalinismo de la época de Brezhnev de los años 1960 y 1970.

Cuba es una estructura policial. Los primeros asesores que llegaron a Cuba en el año 1959 fueron los asesores del KGB. Precisamente se produjo en primer lugar la sovietización de la represión. La Seguridad del Estado cubana es una organización calcada de los soviéticos.

En La Habana nosotros pudimos actuar en la misma forma que han actuado los disidentes y los defensores de derechos humanos del campo socialista, los de Checoslovaquia "Carta 77", el grupo de Kuron en Polonia y el grupo de Sajarov en la Unión Soviética. Hemos pagado más o menos igual, al precio de pasarnos la vida en la cárcel. Y el tiempo que estábamos en la calle era esperando regresar a la cárcel otra vez.

Salimos a la luz desde la cárcel. Estábamos en la cárcel cuando empezamos a publicar materiales afuera, sobre todo en los Estados Unidos porque en otros lugares del mundo es lo que Néstor Almendros ha dicho después que nadie quería escuchar.

Las primeras veces que nosotros fuimos a la embajada francesa para denunciar la violación de los derechos humanos fue en la época de Valéry Giscard d'Estaing, luego en la de Mitterrand. El embajador nos botó cuando leyó los documentos, en el año 1978. Nos dijeron cuando leyeron esos papeles que allí no fuéramos a buscar más nada porque la embajada estaba para sostener las mejores relaciones con el gobierno de Cuba. Nadie nos quería prestar atención.

En aquellos años, ni siquiera Amnesty International, esa organización a la que después le debimos tanto, quería escuchar nada porque su sección latinoamericana estaba llena de infiltrados chilenos y de otros países, estalinistas.

Amnesty se resiste a hablar de los crímenes. Habla de las detenciones arbitrarias y de los presos de conciencia. Alegamos de forma muy categórica que quienes sabemos realmente lo que pasa en Cuba en cuestión de derechos humanos somos nosotros, los de adentro.

Los Comités de derechos humanos en Cuba no se han dividido, se han multiplicado. Nosotros fuimos el origen de un movimiento que ahora se ha diversificado. Es lo más normal del mundo. La unanimidad no existe más que en los cementerios y eso porque allí no hay vida.

Tiene que haber tantas organizaciones y tantos matices como espectros hay de intereses, de gustos. Nosotros defendemos la libertad de asociación. Cuando se creó el Comité, era una sola organización disidente. Yo no creo que haya que unirse. Es algo absolutamente absurdo. Fortalece. Esa lucha fortalece la democracia.

La polémica la hay y es fructífera en una sociedad porque el monopolio de la verdad no lo tiene nadie. Yo no tengo la verdad ni los otros tampoco. Esa es la sociedad a la que aspiramos, donde haya un foro de debates. Ahora, que nosotros canalicemos nuestras discrepancias de forma civilizada, en debates lúcidos, así lo hacemos, con un fragmento nada más de la verdad."

Miami - Roma - París - Madrid, 1989 -2006

A 30 años del fusilamiento de Ochoa: "Fue un asesinato judicial para silenciarlos"

El general Arnaldo Ochoa (derecha) y el coronel Antonio de la Guardia.

Al cumplirse este sábado 30 años exactos del fusilamiento en La Habana del general Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez, un jurista cubano exiliado reduce a una ecuación simple la llamada Causa Número 1 de 1989, que además llevó a la cárcel a una docena de oficiales del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas.

“Fue un asesinato judicial, y un asesinato judicial solamente se justifica para silenciar a alguien”, dice el jurista Miguel Fernández-Díaz. “A los que creían que estaban trabajando para el Comandante en Jefe les perdonaron la vida. Pero a los que sabían a ciencia cierta que estaban trabajando para el Comandante en Jefe, a esos había que silenciarlos”.

Martínez, ayudante personal de Ochoa, había viajado a Colombia con pasaporte falso para reunirse con el líder del Cartel de Medellín, Pablo Escobar. Entre los altos oficiales que fueron a la cárcel está el general Patricio de la Guardia, hermano gemelo de Antonio y cuya sentencia de 30 años expiró hace un mes. Pero no hay confirmación de que ya esté libre.

Ileana de la Guardia y su padre, el coronel Tony de la Guardia, fusilado por la "sentencia" de un Tribunal Militar que ratificó en pleno el Consejo de Estado de Cuba en julio de 1989.
Ileana de la Guardia y su padre, el coronel Tony de la Guardia, fusilado por la "sentencia" de un Tribunal Militar que ratificó en pleno el Consejo de Estado de Cuba en julio de 1989.

“Es muy triste… fue un proceso arbitrario, y eso lo confirmó una comisión investigadora de Naciones Unidas”, dice desde su exilio en París Ileana de la Guardia, hija del coronel Antonio de la Guardia.

A su padre y a Ochoa los condenaron, afirma ella, por pensar y por decir que en Cuba se debía aplicar la misma apertura que estaban haciendo los soviéticos, y recuerda que Ochoa ni siquiera estaba en el país mientras se cometían los delitos de narcotráfico que les imputaron. A su tío Patricio lo sentenciaron, asegura, por no delatar a su hermano.

“Cuando el Tribunal de Honor les quitó sus grados militares y sus uniformes, ya eran civiles”, añade, en referencia al primero de los dos procesos a que fueron sometidos. “Y el Código Penal cubano no contempla la pena de muerte para civiles por delito de narcotráfico”.

De izq. a der. el General Arnaldo Ochoa, el General Senén Casas, Fidel Castro, General Rafael del Pino, el General Chileno Anaya Castro y Victor Drake el jefe de la Dirección Política del MINFAR.
De izq. a der. el General Arnaldo Ochoa, el General Senén Casas, Fidel Castro, General Rafael del Pino, el General Chileno Anaya Castro y Victor Drake el jefe de la Dirección Política del MINFAR.

Ni siquiera como militares podían haberlos condenado a la pena capital, asegura Fernández-Díaz, e indica que la decisión del Tribunal de Honor era más administrativa que legal.

“Nunca debieron aplicarles la pena de muerte porque ninguno de los delitos por los que podían acusarlos, desde tráfico de drogas hasta malversación, contemplaba la pena de muerte”, explica Fernández-Díaz. “Tuvieron que irse por el lado de que habían cometido actos hostiles contra otros países, y darle una vuelta a la ley para justificar la sentencia”.

Entonces, recuerda el jurista, estaba vigente el Código Penal de 1987, cuyo Artículo 110 decía textualmente: “El que, sin autorización del gobierno, efectúe alistamientos u otros actos hostiles a un Estado extranjero, que den motivo al peligro de una guerra o a medidas de represalias contra Cuba, o exponga a los cubanos a vejaciones o represalias en su persona o bienes o a la alteración de las relaciones amistosas de Cuba con otro Estado, incurre en privación de libertad de cuatro a diez años”.

El tribunal de honor militar que juzgó a Arnaldo Ochoa.
El tribunal de honor militar que juzgó a Arnaldo Ochoa.

Un segundo inciso del mismo artículo subrayaba que si los actos hostiles desataban la guerra o represalias contra Cuba, la sanción sería “privación de libertad de diez a veinte años, o muerte”.

Supuestamente, las acciones de apoyo al narcotráfico de los “encartados”, como los llamaba el fiscal Juan Escalona Reguera –usando términos que parecían citas del conocido programa humorístico La Tremenda Corte--, pusieron a Cuba en peligro de guerra con Estados Unidos, Colombia, México y Panamá.

Pero no hubo guerra ni represalias. Lo que sí hubo fueron evidencias de que era necesario justificar a toda costa la aplicación de ese inciso capital. Por ejemplo, cuando Escalona dijo que por culpa de los encartados sobre el país estaba cayendo una “lluvia de injurias, de infamias, de mentiras [vertidas] por las agencias de prensa imperialistas", observa el jurista.

Si Martínez hubiese sido capturado y presentado a la opinión pública internacional después de reunirse con Pablo Escobar, “sobre la revolución habría caído una infamante lluvia de calumnias muy difíciles de desmentir", aseguró el fiscal en otro momento.

El general Arnaldo Ochoa mientras era juzgado
El general Arnaldo Ochoa mientras era juzgado

​“La traición que sí estaba contemplada en el Código era por rebelión y sedición, pero como no podían acusarlos de eso tuvieron que torcer la ley con lo de los actos hostiles a otros estados”, indica Fernández-Díaz. “Los propios juristas dentro de Cuba estaban furiosos con el proceso; era un procedimiento elemental, porque la conducta de los acusados no se ajustaba a lo que en Derecho se conoce como el tipo penal”.

Por si fuera poco, la máxima jerarquía y las plataformas de propaganda del régimen no escatimaron sus propias “crónicas de una muerte anunciada”. Por ejemplo, el general Raúl Castro contó cómo, en vísperas del proceso, había llorado de tristeza pensando en Ochoa y, sobre todo, en sus hijos.

¿Por qué los hijos?

Semanas antes del juicio, el 22 de junio de 1989, el periódico Granma blandía la espada del honor con una frase: “Sabremos lavar de forma ejemplar ultrajes como éste”. Y ya se sabía cuál era el castigo ejemplar preferido por los Castro.

Tampoco faltaron declaraciones de cierta arrogancia dictatorial. Una de las más comentadas fue “el desliz” del fiscal Escalona cuando presumió de que Cuba “mandaba a morir voluntariamente a los cubanos a Angola”.

Y en medio de la unanimidad del Consejo de Estado para respaldar la sentencia del Tribunal Militar hubo una voz que, lejos de interesarse por la vida de un general de mil batallas condecorado como Héroe y las de altos oficiales que durante décadas se encargaron del trabajo sucio del régimen, se preocupaba por la salud del Comandante en Jefe, herida “quién sabe si para siempre” por la imprudencia de los descarriados. Era otro general, Ulises Rosales del Toro, cuyo voto a favor del fusilamiento fue doblemente bochornoso por su condición de militar de carrera.

“Fue el típico asesinato judicial”, subraya Fernández-Díaz, “por una interpretación escandalosamente arbitraria de la ley”.

Mario Díaz-Balart: matones del régimen aniquilaron a los cubanos del remolcador

El congresista cubanoamericano Mario Diaz-Balart, en entrevista con TV Martí.

El legislador cubanoamericano de la Florida, Mario Díaz-Balart, afirmó este sábado que matones del régimen comunista ultimaron a las 41 personas que fallecieron aquel 13 de julio de 1994 cuando trataban de irse de Cuba en el remolcador 13 de Marzo.

"Fue un acto atroz", dijo Díaz-Balart sobre la agresión del gobierno de Fidel Castro contra ciudadanos cubanos que se fugaban "de la tiranía".

El exlegislador Lincoln Díaz-Balart, hermano de Mario, también recordó a las víctimas en este 25 aniversario de la tragedia, y aseveró que hay crímenes que no prescriben.

Ileana Ros-Lehtinen, también excongresista de la Florida y de origen cubano, repitió un tuit del activista Félix Llerena, el cual dice que el ataque contra el 13 de Marzo fue un acto criminal, uno de los más horrendos de la dictadura.

Marco Rubio rinde tributo a las víctimas de la masacre del Remolcador 13 de Marzo

Senador republicano por la Florida, Marco Rubio. Archivo, REUTERS/Erin Scott.

El senador estadounidense Marco Rubio (R-FL) emitió este sábado un comunicado en memoria de las víctimas del Remolcador 13 de Marzo, del que se cumplen hoy 25 años.

“Me uno a la comunidad cubanoamericana en el exilio honrando a las (…) víctimas que fallecieron durante la masacre del Remolcador 13 de Marzo a manos de los hermanos Castro”, escribió el político cubanoamericano.

El remolcador zozobró el 13 de julio de 1994 a 7 millas náuticas de La Habana. En su intento por huir hacia Estados Unidos, las 72 personas abordo fueron interceptadas por los buques Polargos 2, 3 y 5, que usaron chorros de agua y embistieron la embarcación hasta hundirla.

“Hoy, 25 años después de ese horrible ataque, la memoria de las víctimas siguen siendo un recordatorio del valor y sacrificio tras ser asesinados al huir de los horrores del socialismo y en busca de la libertad", recordó.

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