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Cuba

Cómo Fidel Castro justificó la crisis migratoria del 94

"La regata", fotografía del historiador de arte y curador Willy Castellanos, muestra a algunos de los "balseros de 1994".

“Cuando recuerdo aquel momento siento que sólo fui un mero intermediario entre el poder absoluto que él ostentaba y lo que quería mucha gente, que era irse de allí, pues si habría otro Mariel esa era la esperanza, la posibilidad de miles de personas, como finalmente sucedió"

Hace 24 años, el 5 de agosto de 1994, desde el Malecón de La Habana Fidel Castro se dirigió a los cubanos de la isla y, como casi siempre, a Estados Unidos. Lo hizo después de que varios miembros de sus tropas militares y paramilitares, uniformados unos y disfrazados de obreros revolucionarios los otros, reprimieron a una multitud que espontáneamente se atrevió a manifestarse contra el hambre y la desidia extremas que primaban en ese momento, y que el mismo dictador bautizara con el eufemismo de “Periodo especial”, esa increíble plaga de tristeza a la que la testarudez, el odio y el ego del caudillo habían empujado a la nación, en ese momento ya sin el apoyo de la desaparecida Unión Soviética y sus satélites de Europa del Este.

Ese día, realmente tan raro como caluroso, Oscar Suárez, entonces periodista del Noticiero Nacional de Televisión (NTV), estaba filmando en el municipio de Centro Habana, a unas pocas cuadras del Malecón, donde sostendría, gracias al azar o a los misterios del subconsciente, un breve pero trascendente diálogo con el caudillo.

La mañana había amanecido enrarecida. Suárez recuerda que el ambiente se sentía tenso después de la masacre del remolcador 13 de marzo y otros intentos de robo de embarcaciones para escapar de la isla. “Corrían decenas de rumores de nuevos asaltos a lanchas del Estado. La atmósfera iba tomando temperatura. La gente lo que quería era sencillamente irse, se robaban lanchas, se colaban en barcos, como podían escapaban o al menos lo intentaban”.

“Varios equipos de noticias de la televisión cubana fuimos enviados a diferentes puntos de la capital habanera. Se estaba esperando algo que de pronto se disparó”, rememoró Suárez, exiliado en Miami desde hace más una década.

La Habana, 5 de agosto de 1994.
La Habana, 5 de agosto de 1994.

En la zona comercial de Centro Habana, en las calles Neptuno y San Rafael, se habían registrado roturas de vidrieras y saqueos. Cuando el periodista y su equipo iban avanzando por la calle San Lázaro en dirección a Galeano, se topó con una manifestación que no ha vuelto a suceder.

“Cientos de personas que gritaban “Libertad, libertad”. Nunca había visto una calle tan concurrida y sobre todo tan valiente. No tenían miedo a nada. Era impresionante. Recuerdo que nos decían: “Graba, graba esto, grábame a mí para que me vean, libertad, libertad”, mientras seguían avanzando hacia el Malecón habanero. Nunca se había visto eso en Cuba. Nadie podía imaginarlo. Me sentí conmovido. La inmensa mayoría del pueblo quería que pasara algo, que se acabara aquella desgracia. Los apagones y el hambre, que según el régimen eran fabricados en Miami, y ya la gente no se tragaba ese cuento. Pero no sabíamos exactamente qué podía pasar”.

Emplazó la cámara en el portal del Hotel Deauville para tener una mejor perspectiva visual de las calles Galeano, San Lázaro y Malecón. Estaba seguro de presenciar algo inédito.

Agente de la Seguridad del Estado dispara sobre los manifestantes, La Habana, 5 de agosto de 1994
Agente de la Seguridad del Estado dispara sobre los manifestantes, La Habana, 5 de agosto de 1994

“Aquel 5 de agosto del 94, cuando la Habana se lanzó a las calles, parecía que el régimen se venía abajo. Logré unos planos tremendos junto a mi equipo de noticias. Subí al quinto piso, y me abrió una muchacha vasca, que nos dejó filmar sin ningún problema. Más bien creo que le gustó que lo hiciéramos desde su balcón”.

Luego vio que desde la puerta del hotel, algunas personas vestidas con camisetas de la Brigada Blas Roca, en realidad paramilitares, estaban disparando.

“Primero me impresionó, porque lo estaban haciendo a la vista, aunque en realidad bien refugiados en el hotel. Recuerdo que pensé: ¿Y si los tipos estos son tan guapos como dicen qué hacen aquí escondidos? La verdad nunca vi a alguien herido, creo que la gente ni siquiera se daba cuenta de los disparos. Tal vez estaban tirando al aire, más bien para tratar asustar, pero los más asustados eran ellos”.

Oscar Suárez y su equipo (izquierda al fondo). Agente del régimen dispara sobre la multuitud (derecha).
Oscar Suárez y su equipo (izquierda al fondo). Agente del régimen dispara sobre la multuitud (derecha).

Después de varias maniobras, calle Colón abajo y luego caminando a contra vía por el Paseo del Prado, finalmente pudo entrevistar a Fidel Castro.

"Que ya estaba rodeado de cientos de agentes. La escena fue una de las bravatas que Fidel solía mostrar en público. Y nunca olvido su respuesta a una de las ocasionales irreverencias que pude hacerle, sin que me costara muy caro, mientras fui periodista de la televisión cubana”.

Agentes castristas disparan sobre la multitud desde el Hotel Deauville, La Habana 5 de agosto, 1994.
Agentes castristas disparan sobre la multitud desde el Hotel Deauville, La Habana 5 de agosto, 1994.

El encuentro tuvo lugar en el Paseo del Prado, casi llegando a Malecón, a pocos metros de la Embajada española. “Tuve que correr para llegar allí. Los guardaespaldas tenían que quitar a Fidel de donde hubiera techos y lo llevaron a un lugar seguro. Con tremendo trabajo llegué hasta allí. Lo primero que le pregunté fue qué hacía allí, qué había sucedido, y sólo me respondió que para calmar la situación. Él no quería abundar en lo que había sucedido”.

Entonces Suárez, inspirado por la manifestación que había acabado de presenciar, le hizo la pregunta que nadie de la Televisión se atrevería a hacerle en ese momento.

"Le pregunté si iba a abrir otro Mariel (haciendo un paralelo con el éxodo masivo anterior, en 1980). No se me olvida que había allí otro periodista joven, hijo del también periodista oficialista Luis Báez, que me miró asustado, con los ojos me decía cómo le vas a preguntar eso siendo periodista de la televisión, te volviste loco. Todavía puedo ver aquella cara. Ese no dijo nada. Fui yo el único que le preguntó”.

"Salida nocturna", fotografía del historiador de arte y curador Willy Castellanos.
"Salida nocturna", fotografía del historiador de arte y curador Willy Castellanos.

Tampoco olvida la expresión de Fidel Castro, que acostumbrado a preguntas complacientes y a ridículos elogios, no imaginó aquella pregunta. Pero la astucia del viejo dictador supo aprovechar rápidamente la oportunidad.

“Me miró con el rostro un poco arrugado, como dicen los españoles, y me dijo “Yo no digo que vaya a abrir otro Mariel, yo lo que no voy es a cuidar más las fronteras de Estados Unidos”. Y así abrió el banderín para que miles de hombres y mujeres se lanzaran al mar en cualquier medio que flotara para llegar desesperadamente a Estados Unidos”.

Suárez confiesa que también quedó un poco sorprendido por la rápida contesta de Castro. “Fue la pregunta que a él le convenía. Ahí yo me di cuenta. Le sirvió para poner la pelota del otro lado de la cancha, cosa que él sabía hacer muy bien, como el Aikido, que aprovecha la fuerza del otro para darte un golpe. Fíjate que me dijo “y lo pones todo” y ahí mismo se acabó la entrevista”.

Balseros (Cortesía).
Balseros (Cortesía).

“Cuando recuerdo aquel momento siento que sólo fui un mero intermediario entre el poder absoluto que él ostentaba y lo que quería mucha gente, que era irse de allí, pues si habría otro Mariel esa era la esperanza, la posibilidad de miles de personas, como finalmente sucedió, de poder escaparse de aquello como ya había sucedido en El Mariel. Yo creo que en mi atrevimiento ante el dictador, le fui fiel a mi pueblo, a tanta gente que deseaba escapar y que yo había acabado de ver en las calles y que en esos momentos intentaban irse como podían. Como hemos hecho dos millones de cubanos durante casi 6 décadas”.

Después de aquellas declaraciones en el Malecón habanero, Castro se fue directamente al edificio del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), “donde junto a un panel de sus periodistas favoritos y de mayor confianza, le hicieron las preguntas que disfrutaba escuchar. Sólo esas. Y él dijo lo que quería decir sin importar que a veces le preguntaran otra cosa. Era su show”, precisa el autor del hoy popular blog Universo increíble, nombre del programa que por entonces conducía semanalmente en la televisión nacional.

“Cuando llegamos al ICRT, Luis García, alias Martillo, que era grabador pero que ese día estaba de camarógrafo conmigo, le dijo a Roberto Agudo, el fallecido director del NTV, “Fidel dijo que lo pusiéramos todo”. A lo que Agudo respondió “Si dijo que lo pongan todo, pónganlo todo”. Pero Fidel no se imaginaba lo que nosotros nos habíamos atrevido a filmar. Por eso, para no editar algo que me iban a censurar al momento, le pregunto “Y también pongo a los tipos que estaban disparando”. Y claro, Agudo me respondió muy serio “No, eso no”. Yo sabía que eso era una bomba y no lo iban a dejar poner”.

A la salida del estudio donde compareció Castro, parados en el pasillo, estaban todos los reporteros del Noticiero, pues “les habían dado la orden de esperar al Comandante para saludarlo y adularlo al terminar su alocución”.

“En efecto. Al salir fue directamente hacia nosotros y una periodista (prefiero obviar por el momento su nombre) le dijo muy coqueta: “Comandante, qué valiente es usted, con tantos tiros y piedras que había en todos esos lugares”. Su respuesta fue una de las clásicas del tipo duro, con cierta dosis de modestia aparente”.

"La regata", fotografía del historiador de arte y curador Willy Castellanos. Agosto, 1994.
"La regata", fotografía del historiador de arte y curador Willy Castellanos. Agosto, 1994.

En ese momento a Suárez le vinieron a la mente los versos que el gran poeta español Francisco de Quevedo le dijera a la reina Isabel de Borbón, que cojeaba: "Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad es-coja".

"Claro que mi frase fue más popular y con un doble sentido que me salvaría el pellejo, pero en ese momento ni lo pensé y le dije: “Comandante, como dice un amigo mío, usted nunca se va a morir, a usted hay que matarlo”. Y él me miró muy serio. Gracias a Dios, esa frase tiene una doble lectura. Una es como decir que es muy valiente y la otra lectura es obvia”.

Según Suárez, lo mejor de todo fue la respuesta del dictador, que desde entonces el periodista se había prometido publicar “el día que Castro se marchara de este mundo, sin cumplirla, como sucedió”.

“Recuerdo que palmeándome el hombro izquierdo Fidel me dijo “A mí nunca me gustaría morirme en la cama”. Y aquello fue como una sentencia. Pero mira tú. Pura mitología. Claro, ahora los suyos dirán que cuando dejó de respirar estaba hablando con Venezuela o con algún personajillo en Colombia. La verdad nunca se sabrá, pero lo cierto es que ya no está, y que Dios nos perdone, pero sólo los buenos no se marchan”.

Aquél encuentro con los periodistas fue filmado y el diálogo entre Castro y Suárez se publicó en la emisión estelar del NTV a las 8 de la noche. Pero dos horas después, los jefes del Noticiero le informaron a Suárez que en la emisión final (sobre la medianoche) no se publicaría otra vez, pues un mensaje del Comité Central lo había prohibido, alegando que el video animaba a la violencia contra el Comandante.

“Fidel me respondió con aquella frase como si fuera un hecho, una especie de promesa que tampoco cumplió. Y cuando analizamos su real comportamiento, vale decir que era una sus mayores características: prometer mucho y cumplir muy poco. Pero bueno, eso es lo que realmente es el socialismo. Una gran tragedia construida a base de promesas que no llegan a cumplirse”.

(Versión completa de un texto originalmente publicado en Diario las Américas)

El Maleconazo: ¿Cómo llegaron los cubanos a la gota que colmó la copa?

"Gente que no conocí", cubanos fotografiados por la cubana Damaris Betancourt Peña en los años '90. Cortesía de la autora.

Una profunda crisis económica generada cuando Cuba dejó repentinamente de contar con la "generosa ayuda de la Unión Soviética" sumió a los cubanos de a pie en una supervivencia miserable de "sálvese quien pueda", el caldo de cultivo perfecto para "El Maleconazo"

Cuando los cubanos que, en la primera mitad de los años 90, vivieron lo peor del llamado "período especial en tiempo de paz", oyen hablar de que podría estar aproximándose otro similar, la expresión en su semblante cambia.

“El periodo especial, una época traumática (…) dejó una línea indeleble en mi memoria (…) Aún cierro los ojos y me ubico en esa época: lo recuerdo todo (…) Una época que aún tiene secuelas en Cuba”.

Así lo describe en su blog Jurisconsulto de Cuba la abogada independiente Laritza Diversent, quien a la sazón tenía 9 años. Y aunque los economistas predicen que la actual crisis en la que empieza a adentrarse Cuba como consecuencia de la de Venezuela no tendrá la magnitud de la de aquellos años infernales, los residentes en la isla ya enfrentan largos cortes de electricidad con el consiguiente calor veraniego, mosquitos, alimentos que se echan a perder, todo un deja vu del trauma de los 90.

La angustia vivida por la población cubana bajo la mayor crisis económica en la historia de Cuba condujo al “Maleconazo” también la mayor protesta popular espontánea tras décadas de pasividad, y luego al éxodo por mar de cerca de 35.000 cubanos en la llamada Crisis de los Balseros.

Moscú y las lágrimas de Cuba

Como ha analizado el profesor Archibald Ritter de la Universidad de Carleton en Ottawa, Canadá, especialista en la economía cubana, de 1990 a 1994 Cuba sufrió esa profunda crisis económica principalmente como resultado de la disminución del 75% al 80% en los ingresos de divisas que acompañaron la cancelación de los subsidios de la antigua Unión Soviética (que se ofrecían a la isla a través de los favorables precios para sus importaciones y exportaciones, de créditos que financiaban los déficits comerciales y de ayuda para el desarrollo).

Además de la reducción de los ingresos en moneda convertible, cayeron abruptamente las importaciones de bienes de consumo, portadores energéticos, materias primas, alimentos, piezas de repuesto y maquinaria, asfixiando la actividad económica.

Hubo otros factores no vinculados a la URSS que contribuyeron a la crisis. La estructura de las exportaciones de Cuba había evolucionado muy poco desde 1959, manteniéndose la dependencia del azúcar, un el 77% de las exportaciones totales en 1990. Cuba carecía de acceso a créditos del exterior, tras haber declarado Fidel Castro una moratoria del servicio de la deuda externa en 1986 y estar excluida la isla de las instituciones financieras internacionales, de las que Estados Unidos es el principal contribuyente.

El sistema económico cubano había erradicado los elementos de mercado y suprimido la iniciativa empresarial, en favor de la centralización, algo que empeoró el "Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas” encabezado por Fidel Castro de 1986 a 1990. Por último, el embargo comercial y financiero de Estados Unidos se había endurecido en 1992 con la "Ley Torricelli".

Ritter señala que la economía se contrajo 34% en términos de ingresos per cápita entre 1990 y 1993. La escasez de divisas provocó una reducción de los servicios de transporte y la generación de electricidad, con los consiguientes apagones y cierres de fábricas. La producción nacional de alimentos se redujo debido a la reducción de las importaciones de fertilizantes, energéticos y piezas de repuesto. Los niveles de ahorro colapsaron a un 2,6% del PIB en 1993, como también la inversión bruta.

Agrega que la contracción económica condujo a la reducción de los ingresos tributarios, el aumento de los déficits fiscales, una aceleración de la emisión de moneda y una espiral inflacionaria. “El resultado fue una crisis monetaria en la que el poder adquisitivo real del peso declinó precipitadamente, aumentando la demanda de dólares y generando un proceso de dolarización de la economía. La rápida inflación redujo el poder adquisitivo real de los presupuestos deeducación, salud pública y el sector público en general. Y el valor real de los ingresos medios se redujo de manera catastrófica.

El paisaje en el fondo

En la práctica, el nivel de vida de los cubanos declinó en poco tiempo hasta una indigna supervivencia. Diversent, hoy directora del proyecto de asesoría legal Cubalex, era entonces una niña. Ella relata su experiencia en su blog:

Archivo - Una bodega cubana en el período especial
Archivo - Una bodega cubana en el período especial

“El periodo especial, una época traumática. Así califico ese lapso de tiempo que comenzó cuando tenía 9 años, y que después de los 29, aún no termina. No hubo un día ni un mes que marcara exactamente la fecha de su inicio. Tampoco hay esperanza de que una indique cuándo acabará. Lo cierto es que, en mi niñez, El periodo especial, una época traumática dejó una huella indeleble en mi memoria”.

“Estantes vacíos en bodegas y mercados, reducción de la cuota subsidiada… resultado: un cambio radical en los hábitos alimenticios y en el vestuario”.

“Hubo un antes: con 40 centavos era suficiente para comprar las chucherías vespertinas: coquitos y yemitas de huevo a medio (5 centavos); helado, 15 centavos”.

“Todo desapareció: las manzanas, el panqué, las pasas y los fiambres. Hasta el papel cartucho”.

“Mi abuelo, de repente, sentado en la sala fumando ‘brevas’ (cigarrillos improvisados). Se las llevaba a la boca sujetándolas con un ‘gancho’ de pelo para aprovecharlas hasta lo último. El pobre, siempre se quedaba con las ganas”.

“En la cocina, mi madre aumentaba el arroz con pedacitos de papa, fideos, calabaza, col, etc., para que alcanzara para todos. Yo, llorando en la puerta de la casa, y ella junto conmigo, porque no tenía leche que tomar, y se me iban a caer los dientes”.

“Llegó el triste y único pan nuestro de cada día. Marcar dos y tres veces en la cola, que se formaba desde la una de la tarde, para recoger, a las sietes, el pan que sobraba por la libre: dos por persona”.

“En la carnicería, como todos decían, ‘parecía que iba hablar Fidel’; si entraba algo para el ‘plato fuerte’. No importaba lo que fuera, hasta por la pasta de oca, una masa que, cocida al bañoemaría, salía una especie de jamón-nada. La única forma de digerirla”.

“Los gatos, casi se extinguen, hay quien dice que saben a conejo. ‘Ojos que no ven, corazón que no siente’. Los perros, descuerados, se hicieron pasar por carneros; el azúcar quemada, por puré de tomate”.

“Aún cierro los ojos y me ubico en esa época: lo recuerdo todo. Por ese tiempo empezaron mis depresiones psicológicas. Se acabó el ‘yo quiero esto’, y comenzó el ‘esto es lo que hay’. No hubo previas introducciones ni periodos de adaptación. En un momento, todo cambio. Un castigo sin haberme portado mal”.

“Fueron muchas las innovaciones culinarias. El picadillo de cáscaras de plátano verde, cuando se hervía, se ponía oscuro y creaba ilusiones en las mentes de los cubanos. Había quien lo sazonaba bien, y se hacia la idea de que comía verdadero picadillo de res. Lo mismo sucedió con el bistec de toronja, o de frazada de piso”.

“El combustible desapareció. Ningún cubano podrá olvidar cuántas horas tuvo que esperar por una ‘guagua’ que pasaban tres veces al día, llenas, y con personas colgando de las puertas”.

"Gente que no conocí", serie de la fotógrafa cubana Damaris Betancourt Peña. Cortesía de la autora.
"Gente que no conocí", serie de la fotógrafa cubana Damaris Betancourt Peña. Cortesía de la autora.

“Los apagones siniestros de más de doce horas; los ‘mechones de luz brillante’ que teñían de negro hasta los mocos. Aquellas botellas con pequeñas dosis de keroseno, y un trapo enrollado por mecha, iluminaban las calurosas noches, llenas de mosquitos”.

“Los ventiladores hechos con motores de lavadora, que tanta gracia le dieran al comandante (Castro), cuando inició su revolución energética y los reemplazos de equipos electrodomésticos (no eficientes). Mi mamá tenia uno. Recuerdo bien que soplaban un aire que congelaba, y ni calor ni mosquitos, así sí se podía dormir. Pero después que desaparecieron, muchos intentan explicarse cómo pudieron dormir profundamente, tanto tiempo, con el ruido que producían aquellos aparatos: un avión en pleno vuelo, toda la noche”.

“Para sustituir importaciones los cubanos también hicieron aportes: el ‘nono’ un fogón ‘ahorrador’ bautizado como el personaje tacaño de la novela brasileña del momento. Un tanque de metal de 55 galones; encima unas rejillas donde se colocaba la cazuela; en los laterales, huecos para que saliera la humareda, producto de la combustión del aserrín de madera o de la leña”.

“En materia de vestuario también hubo contribuciones. Las zapatillas de tela, parecidas a las de ballet, pero con suela de neumático de tractor. Mi madre cortaba las patas de sus pantalones para sacarme shorts y blusas”.

“Una época que aún tiene secuelas en Cuba: el picadillo de soya, o de proteína vegetal, que sabe “a rayo encendido”. También el de vísceras de pollo que, mezclado con harina, da la fórmula para el pan con jamón-nada de la merienda escolar”.

“Si en la niñez el periodo especial me marcó profundamente, más lo hizo en mi adolescencia. Para mi primer periodo menstrual, trapos doblados y ardor. En la farmacia empezaron a “dar” un paquete de Intimas (tampones) por mujer. Diez almohadillas. No alcanzaban. Mami se sacrificó y las que le tocaba, me las dejó a mí”.

“Los zapatos para el taller eran los mismos de ir a la escuela. Los pobres, no podían más, salían andando solos cuando me los quitaba. Si eran blancos, se pintaban con pasta de dientes Perla, que también era el remedio para la acidez. Los de colores oscuros siempre terminaban negros. Teñidos con una tinta de fórmula especial: el tizne que producía el fogón de keroseno en las cazuelas, mezclado con alcohol”.

“Una época Inolvidable y traumática también, un tiempo que marco a todo cubano con uso de razón. Una línea que aun asciende y desciende por debajo de cero. Creatividad y supervivencia, y entre ambas, escasez, privaciones y más miseria.”

Montarse en algo

Ritter señala que “los ciudadanos respondieron a la disminución de los niveles de vida dedicándose a actividades por cuenta propia, la mayoría de las cuales eran ilegales en ese momento, recurriendo al trueque y a actividades en elmercado negro, y procurándose por cualquier vía los dólares estadounidenses que eran vitales para la supervivencia”.

Una pequeña lancha de pasajeros atraviesa la Bahía de La Habana
Una pequeña lancha de pasajeros atraviesa la Bahía de La Habana

Una buena parte de la población, sin embargo, se dedicaba en 1994, el año crucial de la crisis, a buscar la manera de “montarse en algo” para abandonar el país. Entre el 28 de mayo y el 4 de agosto de ese año grupos de cubanos irrumpieron en las embajadas de Bélgica y Alemania, o secuestraron embarcaciones como el Remolcador 13 de marzo (hundido por el régimen con más de 60 personas a bordo), el carguero La Coubre y la lanchita que cruza el puerto hasta Regla (dos veces).

El 5 de agosto decenas de cubanos se congregaron en el Malecón habanero, cerca de la La Punta, el castillo colonial que complementaba a El Morro en la defensa del puerto. Habían escuchado el rumor de que varias lanchas grandes llegarían desde Estados Unidos para recoger a quienes quisieran irse.

Ese fue el barril de pólvora que detonaría El Maleconazo. Uno que le podría podría volver a estallar al mismo gobierno que sofocó aquella protesta masiva si sigue pasando por alto el creciente número de cubanos que, de nuevo, andan buscando cómo “montarse en algo”.

Imágenes del Maleconazo (Primera parte)
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Imágenes del Maleconazo (segunda parte)
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Líder de UNPACU continúa detenido bajo acusaciones de "atentado y lesiones"

El líder de UNPACU, José Daniel Ferrer, es detenido en la sede de la organización, en el reparto Altamira de Santiago de Cuba.

El líder de la opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), José Daniel Ferrer, continuaba detenido este domingo en una unidad policial de Santiago De Cuba, acusado por un agente de la policía política de "atentado y lesiones".

El vocero de la organización, Carlos Amel Oliva, dijo a Radio Martí que en 72 horas las autoridades deberán decidir si Ferrer y el activista de UNPACU Ebert Hidalgo, también arrestado, serán acusados formalmente o no.

Ferrer e Hidalgo permanecían detenidos en la Primera Unidad de la Policía de Santiago de Cuba, pero este último podría ser trasladado a la Unidad de Instrucción Penal, explicó Oliva.

Carlos Amel Oliva informa sobre la situación de José Daniel Ferrer
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La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen, denunció los arrestos de Ferrer e Hidalgo en un mensaje en su cuenta de Twitter. Ros-Lehtinen subrayó que los cambios a la Constitución de Cuba no son nada más que una "cortina de humo" mientras la represión continúa.

La activista cubana Rosa María Payá, coordinadora de la plataforma cívica Cuba Decide, alertó el sábado de que Ferrer puede haber sido víctima de una "posible golpiza", razón por la que las autoridades no le permitirán el contacto con sus familiares "hasta dentro de cinco días".

La activista de UNPACU, Liettys Rachel Reyes, denunció en Facebook la detención de Ferrer, a manos del agente de la Seguridad del Estado Dainier Suárez Pagán, quien dijo provocó un "accidente lanzándose frente al carro donde iba José Daniel y Ebert Hidalgo" en la tarde del viernes.

Exprisionero político, Ferrer fue condenado a 25 años de cárcel en la conocida Primavera Negra de 2003.

Tras su liberación en 2010, bajo un acuerdo entre el régimen de Raúl Castro y el gobierno de España, Ferrer fundó UNPACU, organización que lidera actualmente.

(Con reporte de Yolanda Huerga e información de redes sociales)

Hija de opositores en una encrucijada: le niegan ciudadanía de Cuba y le impiden salir de la isla

Aeropuerto Abel Santamaría de Santa Clara

Alejandra García nació en mayo de 2017, en el sur de la Florida, Estados Unidos, y semanas después viajó a Cuba con sus padres. Ahora Inmigración y Extranjería al impedir la salida de sus padres, obstaculiza la de la menor.

El líder opositor cubano Jorge Luis García Pérez (Antúnez) denunció el esañamiento de las autoridades cubanas con su familia, al impedir la salida del país a su esposa e hija, nacida en Estados Unidos.

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Su esposa la activista Magalis Rivaflecha, denunció en la red social Facebook que se trata de una venganza contra su esposo y que la pequeña Alejandra, "una inocente criatura de poco mas de un año de edad padece la saña del catrismo".

El líder del Frente Nacional de Resistencia Cívica Orlando Zapata Tamayo dijo a Radio Martí que tenía planeado viajar junto a su esposa e hija de Santa Clara a Miami, el viernes a las 6 pm. Fecha en que se cumplía el plazo de 90 días que las autoridades cubanas permiten a los ciudadanos estadounidenses permanecer dentro de Cuba.

En febrero de 2018 funcionarios del Departamento de Inmigración y Extranjería del Ministerio del Interior negaron la tramitación de la ciudadanía cubana a la hija del matrimonio por ser opositores al régimen.

Una “disposición especial” para los nacidos en el extranjero, en vigor desde 1 de enero de 2018, otorga de manera discrecional la ciudadanía a hijos de cubanos nacidos en el exterior.

El Decreto plantea que se elimina el requisito de “avecindamiento” cuando el interesado, el padre o madre o representantes legales de los menores de edad comprendidos en el presente Decreto-Ley, hayan cometido o realizado acciones contra los fundamentos políticos, sociales y económicos de la nación, se archiva el expediente y se le notifica al solicitante.

Antúnez, su esposa y la pequeña Alejandra. Tomado de Facebook Rivaflecha Magalis
Antúnez, su esposa y la pequeña Alejandra. Tomado de Facebook Rivaflecha Magalis

[A partir de entrevista realizada por Idolidia Darias y con información de redes sociales]

Llega a Miami hermana del biólogo disidente Ruiz Urquiola

Omara Ruiz Urquiola.

Omara Ruiz Urquiola, la hermana del biólogo recientemente encarcelado en Cuba por Desacato y luego liberado bajo licencia extrapenal, viene a EE.UU. por un tratamiento para su enfermedad.

La hermana del biólogo Ariel Ruiz Urquiola, condenado en Cuba a un año de prisión por supuesto Desacato, y luego excarcelado bajo licencia extrapenal, llegó el viernes a Miami para someterse e exámenes médicos.

Nuestro colega Dámaso Rodríguez entrevistó a Omara Ruiz Urquiola en el aeropuerto de Miami.

Llega a Miami desde Cuba Omara Ruiz Urquiola
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Profesora de Historia del Diseño en el Instituto Superior de de Diseño Industrial de La Habana, Omara se someterá en EE.UU. a un PET CT (Tomografía Computarizada por Emisión de Positrones) que necesita periódicamente como parte de su tratamiento contra un cáncer de mama que padece desde 2005 y que se le ha extendido a la piel.

Su hermano, un doctor en Ciencias Biológicas hizo una huelga de hambre en noviembre de 2016 para demandar que se le diera a Omara un anticuerpo monoclonal llamado Trastumazab que debía recibir cada 21 días para detener el avance del mal. Finalmente, las autoridades le facilitaron el medicamento en Cuba.

Luego durante su encarcelamiento entre abril y julio de este año, Ariel inició otro ayuno reclamando una revisión de su condena y tratamiento para su hermana.

En 2012, gracias a una colecta de amigos, Omara pudo viajar a Barcelona, España, donde le practicaron su primer PET CT, una prueba que debe realizarse cada tres a seis meses

Antes le habían dicho en el Hospital Oncológico de La Habana que el examen era innecesario, pero que podía esperar seis meses a que ellos tuvieran el equipo.

El Festival de Arte y Literatura VISTA que celebra este 4 de agosto su novena edición de Miami anunció entre sus eventos el lanzamiento de una edición limitada del libro de relatos 'El vuelo de la mariposa', esrito por Ariel Ruiz Urquiola, que contará con las intervenciones de Omara Ruiz Urquiola --protagonista de este libro--, Karen Caballero, Lilianne Ruiz Andarcio y Orlando Luis Pardo Lazo.

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