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América Latina

Venezuela y la erradicación de cultivos de coca marcan encuentro Pompeo-Holmes Trujillo

El Secretario de Estado de Estados Unidos Mike Pompeo y el canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo se saludan al iniciar en Washington el Octavo Diálogo de Alto Nivel entre los dos gobiernos (Foto: Saul Loeb/AFP).

Washington se apresta a seguir respaldando los heroicos esfuerzos de Colombia para salvar vidas y estabilizar la región en plena crisis de Venezuela, manifestó el Secretario de Estado Mike Pompeo al dejar abierto este miércoles el Octavo Diálogo de Alto Nivel entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia.

Pompeo hizo las declaraciones durante una breve conferencia de prensa en la sede del Departamento de Estado junto al canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo.

“Vamos a hablar de los valientes esfuerzos humanitarios que hace Colombia para albergar a los ahora 1.6 millones de personas que han escapado de Venezuela”, declaró el jefe de la diplomacia estadounidense. “Hoy Estados Unidos está aportando más de 250 millones de dólares para ayudar a Colombia en su respuesta a la crisis venezolana, y nuestro apoyo continúa”.

El Secretario de Estado anticipó que discutirían los planes conjuntos para reducir a la mitad los cultivos de coca en Colombia antes de que termine el año 2023, y subrayó que esas plantaciones se redujeron por primera vez desde 2012: más de 86,000 hectáreas fueron erradicadas, 20 por ciento por encima de lo que ambos gobiernos se habían propuesto.

Venezolanos esperan autorización para pasar la frontera desde Venezuela a Colombia por el puente internacional Simón Bolívar, en San Antonio del Táchira, Venezuela. en agosto de 2018 (Foto: Carlos E. Ramírez/Reuters).
Venezolanos esperan autorización para pasar la frontera desde Venezuela a Colombia por el puente internacional Simón Bolívar, en San Antonio del Táchira, Venezuela. en agosto de 2018 (Foto: Carlos E. Ramírez/Reuters).

“Queda mucho trabajo por hacer, y hoy vamos a discutir cómo ampliar la lucha contra los narcóticos en un ambicioso plan de cinco años que nos hemos propuesto”, declaró Pompeo. Elogió también el liderazgo del presidente colombiano, Iván Duque, a quien felicitó por los esfuerzos de su gobierno para mantener la paz en el país.

Al referirse a los lazos económicos de ambos países, recordó que el Producto Interno Bruto de Colombia se ha duplicado en las últimas dos décadas, y que la pobreza se ha reducido de uno por cada cinco colombianos a uno por cada 25. “Ese es el resultado de un arduo trabajo del pueblo colombiano, y Estados Unidos ha contribuido”, añadió el Secretario de Estado.

El Secretario de Estado Mike Pompeo saluda al concluir la conferencia de prensa conjunta con el canciller colombiano en Washington (Foto: Saul Loeb/AFP).
El Secretario de Estado Mike Pompeo saluda al concluir la conferencia de prensa conjunta con el canciller colombiano en Washington (Foto: Saul Loeb/AFP).

Colombia es la prueba de que el trabajo arduo rinde frutos, y hoy ese trabajo continúa, aseguró Pompeo.

Luego de darle las gracias en nombre de toda la delegación colombiana a Pompeo por la cálida bienvenida y la hospitalidad, Holmes Trujillo dijo que venía acompañado por altos oficiales del gobierno colombiano en tres áreas: seguridad, prosperidad económica y gobierno democrático.

Desde que comenzaron en 2010, los diálogos de alto nivel se han dedicado a fortalecer la alianza estratégica entre los dos países, subrayó el canciller colombiano.

Junto con Estados Unidos, las naciones del Grupo de Lima, la Organización de Estados Americanos (OEA) y las democracias alrededor de todo el mundo, seguiremos trabajando para crear las condiciones que conduzcan a un cambio positivo en Venezuela, dijo.

“Vamos a implementar las sanciones requeridas para aislar al régimen de Nicolás Maduro”, manifestó el jefe de la diplomacia colombiana antes de dar las gracias a Estados Unidos por su apoyo en ese sentido.

El canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo se dirige a la prensa en la sede de la Secretaría de Estado durante la conferencia de prensa con el Secretario Mike Pompeo (Foto: Saul Loeb/AFP).
El canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo se dirige a la prensa en la sede de la Secretaría de Estado durante la conferencia de prensa con el Secretario Mike Pompeo (Foto: Saul Loeb/AFP).

En cuanto a la colaboración económica y la búsqueda de prosperidad para ambos países, puso como ejemplo el acuerdo firmado por el presidente colombiano Iván Duque y el Secretario de Energía de Estados Unidos, Rick Perry, en la búsqueda de nuevas fuentes de energía renovable que hagan a Colombia más atractiva para la inversión extranjera.

“El gobierno colombiano está más comprometido que nunca para reducir a la mitad en 2023 los cultivos de coca”, declaró Holmes Trujillo. “En lo que va de año hemos cumplido más de un 75 por ciento del plan anual de erradicar 80 mil hectáreas de las plantaciones ilícitas”.

Es la cuarta vez que Pompeo y Holmes Trujillo se reúnen en lo que va de año.

(Con información de la Voz de las Américas, la Oficina de Prensa del Departamento de Estado y el sitio de internet del Departamento de Defensa de Estados Unidos)

Maduro y Correa activan "plan de desestabilización", denuncia presidente de Ecuador

Rafael Correa y Nicolás Maduro en Quito en septiembre de 2015. REUTERS/Byron Gallardo

El presidente Lenín Moreno afirmó el lunes que trasladó la sede del gobierno a la ciudad portuaria de Guayaquil y acusó a su colega venezolano Nicolás Maduro y al exmandatario Rafael Correa por lo que llamó un intento de golpe de Estado luego de anunciarse un alza a los precios de la gasolina.

En cadena nacional de radio y televisión, Moreno argumentó que el traslado de la sede gubernamental desde Quito a Guayaquil se cumplió de acuerdo con las atribuciones constitucionales.

“Los saqueos, el vandalismo y la violencia demuestran que aquí hay una intención política organizada para desestabilizar el gobierno y romper el orden constituido”, y señaló que no es coincidencia que Correa y otros altos funcionarios de ese gobierno (2007-2017) se hayan reunido en Venezuela en las últimas semanas.

“El sátrapa de Maduro ha activado junto con Correa su plan de desestabilización. Son los corruptos que han sentido los pasos de la justicia cercándolos para que respondan; ellos son quienes están detrás de este intento de golpe de Estado y están usando ... e instrumentalizando algunos sectores indígenas”, precisó.

Añadió que no dará marcha atrás en su decisión de subir los combustibles porque “lo correcto no tiene matices”.

Hizo su pronunciamiento al final de una jornada plagada de bloqueos en carreteras y ciudades de algunas provincias en medio de choques entre manifestantes y la policía, al continuar las protestas para rechazar el incremento en los precios del combustible anunciado por el mandatario hace una semana.

Indígenas se sumaron el fin de semana a las protestas _iniciadas por transportistas_, las cuales han paralizado diversas actividades. El gobierno ha sostenido que no dará marcha atrás a su decisión de quitar el subsidio a los combustibles, argumentando que ello ayudará a estabilizar la caja fiscal.

En el transcurso del lunes las protestas adquirieron tintes de gran violencia: algunos manifestantes esquivaron barricadas policiales y militares en las afueras de Quito, e incluso se apoderaron de una tanqueta policial, la incendiaron y la lanzaron por una pendiente, mientras que en otros lugares atacaron sin motivo propiedad y vehículos particulares.

El ministerio de Energía informó que debido a tomas de instalaciones petrolíferas se paralizó la operación en los pozos Sacha, Auca y Libertador, los que dejaron de producir unos 65.000 barriles de petróleo diarios.

Las protestas han traído a la memoria de algunos ecuatorianos lo ocurrido a principios del siglo XXI, cuando el entonces presidente Lucio Gutiérrez dejó el poder en abril del 2005 luego de varios días de protestas sociales en medio de críticas a su gestión, aunque hay quien aún ve una situación distinta.

En aquel momento, ciertos sectores de la población se opusieron a algunas de las medidas tomadas por Gutiérrez, un coronel retirado, como la destitución de los miembros de la Corte Nacional de Justicia.

“No creo que caiga Moreno, porque la oposición política no está unificada y porque hay otros sectores, como las cámaras, los empresarios (que) tampoco quieren la desestabilización, (y) finalmente porque los militares están cerca del presidente”, dijo a The Associated Press el analista político Santiago Basabe.

El ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, señaló en entrevista con la red de televisión Teleamazonas que “tenemos en este momento un grupo de indígenas que está destruyendo el orden y quebrantando la paz social, afectando a la infraestructura pública y privada”. Por la tarde, el ministro de la Producción, Iván Ontaneda, señaló en rueda de prensa que el país registra pérdidas por 70 millones de dólares diarios debido a la paralización de actividades y la imposibilidad de transporte entre provincias.

El jueves pasado, los transportistas declararon una huelga de actividades. Posteriormente se unieron grupos de estudiantes y finalmente los indígenas, a los que Moreno invitó el domingo a dialogar. El mandatario advirtió que no dará marcha atrás a las medidas decretadas, que buscan eliminar un subsidio de 1.300 millones de dólares a los combustibles.

Las autoridades confirmaron cerca de 480 detenidos por obstaculizar el tránsito, suspender servicios públicos y agredir a la policía.

Tras las primeras protestas, el gobierno decretó la semana pasada un estado de excepción, que tiene vigor de 60 días en todo el territorio nacional, lo que restringe derechos ciudadanos y faculta al Estado a efectuar requisiciones si lo considera necesario.

No es inusual que el gobierno ecuatoriano utilice el estado de excepción. La última vez que se decretó fue a mediados de año, después de que varios reclusos murieran en riñas y protestas en cárceles de todo el país.

Unos 180 manifestantes forzaron el lunes la seguridad de las bodegas de una empresa láctea en la población de Lasso, unos 60 kilómetros al sur de la capital, y robaron producto tras agredir a los empleados, sin que aún se cuantifiquen las pérdidas. En el norte del país, en la zona de Cayambe, unas 31 granjas de producción de flores de exportación fueron atacadas, y manifestantes indígenas causaron destrozos y agredieron a los empleados.

Los obstáculos _principalmente árboles derribados, neumáticos quemados y montículos de tierra_ comenzaron a acumularse en cuatro provincias: Chimborazo y Tungurahua, en el centro andino, y Pichincha e Imbabura, hacia el norte, y se extendieron a otras durante la jornada. También se ha dado cuenta de enfrentamientos con piedras con la policía y hostigamiento a la prensa.

La situación ocasionó que los colegios de la región andina suspendieran las clases, pero en el resto del país la actividad era relativamente normal.

En la capital los supermercados lucían con algunos estantes vacíos o con pocos alimentos.

Los indígenas exigen la derogatoria del decreto que permite la elevación sustancial del precio de los combustibles, que pasaron de 1,85 dólares el galón de extra, la más consumida, a 2,39 dólares, mientras que el diésel pasó de 1,03 el galón, a 2,30 dólares.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), la mayor de su tipo, afirmó que las protestas se llevarán a cabo por tiempo indefinido.

El gobierno autorizó la elevación del precio del pasaje urbano entre 5 y 10 centavos, lo cual no impidió que los autobuses dejaran nuevamente sin servicio a miles de ciudadanos, los cuales se vieron obligados a caminar o a utilizar precarias formas de transporte.

Moreno, que asumió la presidencia en mayo de 2017 y debe gobernar hasta 2021, anunció además un paquete de reformas tributarias que crea nuevas contribuciones para grandes empresas y elimina o reduce otros impuestos, además de reformas laborales como contratos de empleo para quienes emprendan un negocio o contratos a plazo para estimular la economía.

Cerca de 480 detenidos en protestas por alza del combustible en Ecuador

Una barricada en llamas durante las protestas cerca de Machachi, Ecuador, después de que el gobierno de Lenin Moreno puso fin a los subsidios al combustible de cuatro décadas.

El centro-norte andino de Ecuador amaneció el lunes con bloqueos en las carreteras y con choques entre manifestantes y la policía, principalmente la Panamericana, mientras que en ciudades como Quito se registran obstrucciones en algunas avenidas en rechazo a la elevación del precio del combustible.

El ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, expresó en entrevista con la red de televisión Teleamazonas que “los incidentes han bajado considerablemente... tenemos este momento un grupo de indígenas que está destruyendo el orden y quebrantando la paz social, afectando a la infraestructura pública y privada”.

El jueves pasado, los transportistas declararon una huelga de actividades. Posteriormente se unieron grupos de estudiantes y finalmente los indígenas, quienes fueron invitados el domingo por el presidente Lenín Moreno al diálogo. El mandatario advirtió que no dará marcha atrás a las medidas decretadas, que buscan solucionar graves deficiencias en la caja fiscal, que destinaba 1.300 millones de dólares para subsidiar combustibles.

Las autoridades confirmaron cerca de 480 detenidos por obstaculizar el tránsito, suspender servicios públicos y agredir a la policía.

Los camiones bloquean las carreteras principales durante las protestas en Carapungo, cerca de Quito, Ecuador.
Los camiones bloquean las carreteras principales durante las protestas en Carapungo, cerca de Quito, Ecuador.

Unos 180 manifestantes forzaron el lunes la seguridad de las bodegas de una empresa láctea en la población de Lasso, unos 60 kilómetros al sur de la capital, y robaron producto tras agredir a los empleados, las pérdidas aún no han sido cuantificadas.

El gobierno dijo al respecto en un comunicado: “rechazamos la agresión y el saqueo, y todo acto que ponga en riesgo vidas humanas y bienes públicos y privados. El gobierno muestra su gran preocupación por el descontrol en la expresión política de organizaciones sociales” y responsabilizó a la dirigencia por “estos actos de vandalismo y delincuencia”.

Los obstáculos en las vialidades --principalmente árboles derribados, llantas quemadas y montículos de tierra-- se registran en cuatro provincias: Chimborazo y Tungurahua, al centro andino, y Pichincha e Imbabura, hacia el norte. También se ha dado cuenta de enfrentamientos con piedras con la policía y con hostigamiento a la prensa.

La situación ocasionó que las clases fueran suspendidas colegios en la región andina, pero en el resto del país la actividad es normal.

Los indígenas exigen la derogatoria del decreto que permite la sustancial elevación del precio de los combustibles que pasaron de 1.85 dólares el galón de extra, la más consumida, a 2.39 dólares, mientras que el diésel pasó de 1.03 el galón, a 2.30 dólares.

Los indígenas de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), la mayor de su tipo, afirmó que las protestas se desarrollarán por tiempo indefinido: “hasta este momento estamos movilizados en cada uno de nuestros territorios pero, muy pronto, se movilizarán todos los pueblos a nivel nacional hacia el punto principal que es llegar a Quito”, afirmó Jaime Vargas, presidente de la (COANIE).

El gobierno autorizó la elevación del precio del pasaje urbano entre 5 y 10 centavos, lo cual no impidió que los autobuses dejen nuevamente sin servicio a miles de ciudadanos que se vieron obligados a caminar o utilizar precarias formas de transporte.

Para hacer frente a la situación, el gobierno decretó un estado de excepción, que tiene vigor de 60 días en todo el territorio nacional, lo que restringe derechos ciudadanos y faculta al Estado a requisiciones si es del caso.

No es inusual que el gobierno ecuatoriano utilice el estado de excepción. La última vez se decretó fue a mediados de año, después de que varios reclusos murieran en riñas y protestas en cárceles de todo el país.

Moreno, que asumió la presidencia en mayo de 2017 y debe gobernar hasta 2021, anunció además un paquete de reformas tributarias que crea nuevas contribuciones para grandes empresas y elimina o reduce otros impuestos, además de reformas laborales como contratos de empleo para quienes emprendan un negocio o contratos a plazo para estimular la economía.

Científicos testigos de desaparición de glaciar venezolano (VÍDEO)

Venezuela será el primer país sudamericano que se quedará sin glaciares
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Los apagones dejan sin electricidad los refrigeradores donde los científicos tienen sus muestras de laboratorio. La escasez de gasolina hace que a veces tengan que trabajar desde sus casas. En ocasiones, incluso reutilizan papeles ya impresos para guardar información porque cuesta conseguir nuevos suministros.

Mientras Venezuela se desmorona, un equipo de científicos está decidido a ignorar la turbulencia política y económica y registrar la desaparición del último glaciar que queda en el país.

Las temperaturas están subiendo más rápido en las partes elevadas de la Tierra que en los llanos y los científicos pronostican que el glaciar --una capa de hielo en las montañas andinas -- podría desaparecer en 20 años.

“Si nos vamos y volvemos en 20 años, nos habremos perdido todo esto”, expresó Luis Daniel Llambí, ecólogo de la Universidad de Los Andes de Mérida.

Los científicos dicen que Venezuela será el primer país sudamericano que se quedará sin glaciares.

A lo largo de la historia, los glaciares se han expandido y reducido en tamaño numerosas veces. Pero la velocidad con que se han venido encogiendo en el último siglo y medio --agravada por la actividad humana y por la quema de combustibles fósiles-- hace que los científicos se afanen por comprender cómo las rocas que quedan descubiertas generan nuevos terrenos y ecosistemas.

Si bien la mayor parte del hielo del planeta se encuentra en las regiones polares, también hay glaciares en algunas montañas del trópico, sobre todo en América Latina.

“Casi todos los glaciares tropicales de alta montaña se encuentran en Los Andes. También quedan algunos en el Monte Kilimanjaro”, dijo Robert Hofstede, ecólogo tropical de Ecuador que asesora a agencias internacionales como el Banco Mundial y las Naciones Unidas.

El monitoreo del glaciar Humboldt de Venezuela requiere visitas continuas, según Llambí. E incluso en las mejores circunstancias, no es fácil llegar a pie desde Mérida hasta la capa de hielo del Parque Nacional Sierra Nevada de Venezuela, a casi 5.000 metros (16.500 pies) sobre el mar.

Cuando Llambí y otros tres científicos fueron al glaciar a mitad de año para trabajar en un nuevo proyecto, primero se montaron en un teleférico y luego caminaron todo un día hasta un campamento que usan como base, levantando sus carpas bajo la lluvia.

Todos los días tenían que escalar la montaña durante tres horas para llegar al glaciar, a veces usando cascos y aferrándose a sogas en vista de lo escarpado del terreno. Algunos de los científicos habían tratado sus viejas botas con cera de vela derretida para que resistiesen el agua.

El trabajo en la montaña es siempre agotador, pero la crisis que padece Venezuela desde la muerte de Hugo Chávez en el 2013 hace que tareas sencillas resulten grandes obstáculos.

“Las cosas que uno da por descontadas en una investigación --la internet, la gasolina, la electricidad-- empiezan a escasear y todo se hace imprevisible”, dijo Llambí.

Lo más duro tal vez ha sido ver a muchos de sus colegas y estudiantes partir, sumándose a los más de cuatro millones de personas que se fueron de Venezuela en los últimos años.

“Cada semana alguien me pregunta ‘¿por qué no te has ido?’”, dijo Alejandra Melfo, física de la Universidad de los Andes e integrante del equipo.

“El cambio climático es real y hay que documentarlo”, explicó. “Hay que estar ahí”.

El Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas de la Universidad de Los Andes fue fundado hace 50 años, en 1969, y los científicos que trabajan allí se sienten custodios de la información recogida a lo largo de los años sobre cómo las temperaturas y la flora están cambiando en la región, incluido el ecosistema andino conocido como los páramos, una pradera con matorrales de montaña que se encuentra entre el límite forestal y el fondo del glaciar.

Mientras que la mayoría de las tundras tienen escasa vegetación, los páramos son famosos por sus frailejones, plantas que pueden ser más altas que un ser humano y que parecen una cruza de cactus y palmera. La zona almacena agua que alimenta las ciudades y las tierras de cultivo más abajo.

Los glaciares andinos son fundamentales en el ciclo del agua en la región.

“Más de 50 millones de personas de América del Sur reciben agua de Los Andes”, dijo Francisco Cuesta, ecólogo tropical de la Universidad de las Américas de Quito, quien se maravilla del trabajo que hace el equipo venezolano en condiciones tan adversas.

“Para mí, es increíble que todavía sigan investigando allí”, acotó Cuesta.

La región está a la vanguardia del cambio climático. Los glaciares de Los Andes tropicales se han estado derritiendo más rápidamente que los demás glaciares desde que los científicos comenzaron a monitorear este fenómeno en la década de 1970, dado que las latitudes tropicales reciben el sol y la radiación con más fuerza.

Cuando un glaciar se derrite, lo único que queda al principio es un “lecho de roca”: a veces una gravilla rugosa, otras una roca lisa, desgastada por siglos, si no milenios, de contacto con el hielo.

Pero en pocos años o décadas, bacterias y líquenes colonizan la zona. Descomponen los minerales de las rocas y sus cuerpos se pudren y se transforman en materia orgánica, el primer paso en la formación de tierra. La tierra es la base del nuevo ecosistema pues ofrece una estructura que puede retener agua y donde pueden crecer las raíces de las plantas.

“La formación de tierra es la diferencia entre un ecosistema que surge rápidamente y uno que se demora siglos”, dijo Llambí.

En las rocas que quedarán al descubierto con el derretimiento del glaciar los científicos creen que podría surgir un nuevo ecosistema parecido al de los páramos. Sin embargo, hay muchos interrogantes: ¿Tomará décadas el surgimiento de tierra? ¿Las especies animales y vegetales que sobreviven a baja altura podrán hacerlo más arriba? ¿Podrán adaptarse a temperaturas que cambian constantemente?

Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo, pero una economía que gira desde hace décadas en torno a la demanda del combustible ha resultado inestable. Llambí cree que tiene una obligación especial de ayudar a informar al público acerca del impacto del cambio climático en un país en el que un ciclo caracterizado por altibajos en la exploración de combustibles fósiles ha dado forma a la vida de casi todos los venezolanos.

“Nuestra universidad se encuentra en Mérida, que es llamada desde hace tiempo ‘la ciudad de las nieves eternas’”, comenta Llambí. “Estamos descubriendo que la eternidad no dura para siempre. Tenemos que habituarnos a un mundo con cambio climático”.

SIP entrega Premios a la Excelencia Periodística 2019

Ricardo Trotti, director ejecutivo de la SIP en la Asamblea General del 4 al 7 de octubre de 2019, en Coral Gables, Florida.

La sociedad interamericana de Prensa (SIP) entregó los Premios a la Excelencia Periodistica 2019 durante la 75 Asamblea General de la organización, que se celebra en Coral Gables, en el sur de Florida.

Especial mención obtuvieron los periodistas cubanos Yudivián Almeida Cruz, Saimi Reyes Carmona, y Ernesto A.Guerra Valdés en el reglón de "periodismo de datos" gracias a sus publicaciones en el portal Postdata.Club, que aborda temas como las elecciones, el gobierno y la reforma constitucional en la isla.

Durante la ceremonia de premiación fue presentado un video producido conjuntamente por la SIP y la empresa de televisión Mexicana Televisa.

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