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Arte y Cultura

Museo de la Disidencia reta a Feria del Libro con evento sobre escritores censurados en Cuba

El escritor cubano Rafael Alcides y la portada de su libro "Conversaciones con Dios".

Como denuncia, "Palabras excluidas" se realizará de forma paralela al evento oficialista, e incluirá un homenaje al autor Rafael Alcides.

El Museo de la Disidencia en Cuba anunció este jueves la presentación del evento literario "Palabras excluidas" para promover la obra de autores de la isla excluidos del sistema editorial cubano por razones políticas.

El evento, a celebrarse en próximo 3 de febrero, "se realizará en paralelo a la Feria del Libro para denunciar este hecho", dijo en una nota de prensa la escritora Yania Suárez Calleyro, colaboradora del Museo de la Disidencia.

"Palabras excluidas" incluirá un homenaje a Rafael Alcides, con la participación del escritor, la lectura de autores excluidos, charlas y la presentación del proyecto NeoClub Ediciones, que apoya la literatura censurada en la isla.

El evento se realizará en la sede temporal del Museo de la Disidencia en Cuba, ubicado en Calle Damas #955, entre San Isidro y Avenida del puerto, La Habana Vieja.

El Museo de la Disidencia en Cuba es una iniciativa del artista plástico Luis Manuel Otero Alcántara y la curadora Yanelis Núñez Leyva, que intenta cambiar la percepción del concepto disidencia en la isla y mostrarlo en su verdadera dimensión histórica.

A continuación, el programa del evento:

PALABRA EXCLUIDAS

INRODUCCIÓN:

Como es sabido, el gobierno cubano ha aspirado desde siempre al control total de las palabras (y alguna vez estuvo cerca de lograrlo). De este afán se conforma el Sistema editorial cubano, que no permite que corra en el país letra impresa ajena a la suya y cuya apoteosis justiciera es la Feria internacional del libro de la Habana.

No han faltado voces rebeldes en la historia. No han faltado castigos, cuya esencia es la exclusión y sus formas han sido el exilio, la cárcel, o el silencio.

Cambian hoy, sin embargo, circunstancias que permiten a esas voces quedarse en la isla. La llegada de Internet, sin dudas, puede contarse entre los incidentes favorables a este hecho, porque dificulta el ocultamiento de la víctima, y por tanto la impunidad del censor, y por tanto su éxito.

Pero si bien la exclusión de autores hoy tiene menos de exilio, todavía tiene de realidad y de silencio. “Palabra excluidas”, evento literario que se desarrollará paralelo a la oficial Feria del libro de La Habana, tiene como prioridad resaltar la presencia de los autores suprimidos del Sistema editorial cubano que viven en la isla.

PROGRAMA

Sábado 3 de febrero

10:00 am: Inauguración.

10:15 am: “Esto no es un homenaje” Charla sobre (y con) Rafael Alcides y lectura de su obra.

Participantes: Jorge Ángel Pérez, Ángel Santiesteban Prats, Rafael Vilches

Moderadora: Yania Suárez Calleyro

11: 15 am: Receso.

11:30 am: “Fuera de Feria”, lectura de escritores.

Participantes: Jorge Ángel Pérez, Ángel Santiesteban Prats, Yania Suárez Calleyro

Al finalizar: conversatorio con los autores.

12:30 pm: Receso

1:00 pm: “Fuera de Feria”, lectura de escritores.

Participantes: Nonardo Perea, Jorge Enrique Rodríguez Camejo y David Vilches

Al finalizar: conversatorio con los autores.

2:00 pm: Presentación del proyecto editorial “Neo Club Ediciones”.

2:30 pm: Clausura.

(Con información de Museo de la Disidencia en Cuba)

"Últimos días en La Habana", favoritas de los Premios Platino del cine iberoamericano

El reparto de la película 'Últimos Días en La Habana'.

Y "Últimos días en La Habana" puede entrar en las Nominaciones a mejor  película, dirección, guion, actor (Jorge Martínez), montaje, fotografía y dirección de sonido.

MADRID - Con la primera preselección anunciada hoy, las películas "Una mujer fantástica", del chileno Sebastián Lelio, "Zama", de la argentina Lucrecia Martel, y "Últimos días en La Habana", del cubano Fernando Pérez, se perfilan como las favoritas de la V edición de los Premios Platino del cine iberoamericano.

Son los títulos que aparecen en más categorías en este primer corte decidido por los miembros de la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (FIPCA) y de las asociaciones nacionales de productores de cada país, en colaboración con las Academias e Institutos de Cine nacionales, que han propuesto las películas candidatas.

El 20 de febrero se anunciarán las 20 candidaturas en cada una de las categorías y el 14 de marzo las nominaciones finales que competirán por los premios de esta V edición, que se entregarán el 20 de abril en una gala que se celebrará en el Teatro Gran Tlachco del Parque Xcaret (Rivera Maya, México), precisa un comunicado de los organizadores.

En esta primera selección destaca "Una mujer fantástica", nominada al Óscar a la mejor película en lengua no inglesa y al Goya al mejor filme iberoamericano.

Este filme dirigido por Lelio puede optar a premio en los Platino en ocho categorías ya que está preseleccionada en las de mejor película, dirección, guion, actriz (Daniela Vega), montaje, dirección de arte, dirección de fotografía, dirección de sonido y el galardón especial al Cine y Educación en Valores.

"Zama" aparece en ocho apartados pero con nueve opciones -película, dirección, guion, actor (Daniel Giménez Cacho y Matheus Nachtergaele), montaje, dirección de arte, dirección de fotografía y dirección de sonido.

Y "Últimos días en La Habana" puede entrar en las Nominaciones a mejor película, dirección, guion, actor (Jorge Martínez), montaje, fotografía y dirección de sonido.



Junto a ellas, destacan las españolas "La librería", de Isabel Coixet", y "Verano 1993", de Carla Simón, que cuentan con opciones en seis categorías; la dominicana "Carpinteros", de José María Cabral, en cinco, las mismas que la mexicana "Las hijas de Abril", de Michel Franco" y "X500", una coproducción de Colombia, México y Canadá, dirigida por Juan Andrés Arango.

Mientras que la coproducción hispanoargentina "La cordillera", de Santiago Mitre, está presente en cuatro categorías; la brasileña "Gabriel e a Montanha", de Felipe Barbosa, en tres, al igual que la chileno-argentina "Los perros", de Marcela Said.

En los apartados de actuación aparecen nombres como los del mexicano Daniel Giménez Cacho ("Zama"); el chileno Alfredo Castro ("Los perros"); el cubano Jorge Martínez ("Últimos días en La Habana"); el español Javier Bardem ("Loving Pablo") o los argentinos Leonardo Sbaraglia ("El otro hermano") o Miguel Angel Solá ("El último traje").

Entre las mujeres destacan las chilenas Daniela Vega ("Una mujer fantástica") y Paulina García ("La novia del desierto"), la mexicana Ana Valeria Becerril ("Las hijas de Abril") o las españolas Emma Suárez ("Las hijas de Abril"), Maribel Verdú ("Abracadabra") o Penélope Cruz ("Loving Pablo").

Como realizadores, además de Sebastián Lelio, Lucrecia Martel, Fernando Pérez o Michel Franco, están la argentina Anahí Berneri, por "Alanis", la chilena Maite Alberdi, por "Los niños", el venezolano Rober Calzadilla, por "El amparo" o el colombiano Víctor Gaviria, por "La mujer del animal".

En cuanto a las películas documentales, hay títulos como la colombiana "Amazona"; las chilena "El pacto de Adriana" y "Los hijos" o las españolas "Dancing Beethoven" y "Muchos hijos, un mono y un castillo", mientras que el apartado de cine de animación está dominado por las producciones Brasileñas, con seis candidatas de 14 títulos.

Al premio a mejor ópera prima optarán largometrajes como el "Bingo: o Rei das Manhas", de Daniel Rexende (Brasil); "La novia del desierto", de Cecilia Atán y Valeria Pivato (Argentina): "Medea", de Alexandra Latishev Salazar (Costa Rica); "Verano 1993", de Carla Simón (España) o "Temporada de caza", de Natalia Garagiola (Argentina).

Los Platino 2018 incorporan dos nuevas categorías: mejor interpretación masculina y femenina de miniserie o teleserie iberoamericana, que se unen a la de mejor serie, que ya se entregó el año pasado.

Los 20 aspirantes a estar entre las cinco finalistas de estos apartados se desvelarán el próximo 20 de febrero. Tras Ciudad de Panamá en 2014; Marbella (España) en 2015; Punta del Este (Uruguay) en 2016 y Madrid en 2017, ahora será la Riviera Maya (México), la sede de la gala de entrega de los primeros galardones globales del séptimo arte iberoamericano.

Con la celebración de la ceremonia en México, el consejo de dirección de los Platino quiere homenajear a "una de las filmografías con mayor historia y talento, no solo de la región, sino también del mundo".

Es un año muy especial para el séptimo arte de este país, ya que en 2018 los premios Ariel, otorgados por la Academia Mexicana de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, llegan a su 60 edición, según la nota.

Los Premios Platino del Cine Iberoamericano están promovidos por EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales) y FIPCA (Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales).

La verdadera historia del “Capitán Araña”

Mi verso crecerá: bajo la hierba / yo también creceré. (José Martí)

El autor celebra el acierto del apodo puesto a José Martí.

La primera criatura en huir del exceso de austeridad de José Martí no fue un ser humano sino una araña, y el primero en reconocer que a la araña no le faltaba razón para huir fue el propio Martí, que lejos de permanecer sentado ante la visita del animal decidió, cortés, ponerse de pie, sin percatarse de que, al hacerlo, la lobreguez de su ropa se magnificaba y hacía más amenazador el bulto de su persona. El desencuentro está registrado en uno de sus cuadernos de apuntes:

La araña, al verme levantar súbito, vestido todo de negro, me creyó monte acaso, o aparición terrible, y echó a huir desolada.

Nótese que el autor está consciente del efecto que pudo tener su atuendo fúnebre sobre el ánimo del animal.

Un efecto similar ha tenido la figura de Martí en la opinión de muchos de sus compatriotas, tan amigos de la fiesta, tan tentados a recurrir al desdén y a la mofa cuando la superioridad ajena les aviva el complejo de inferioridad. Sólo que éstos, menos nobles que la araña, lejos de hacer mutis y guardar silencio, se han atrincherado y revuelto contra él o le han dado ostensiblemente la espalda para ver si el muy aguafiestas acaba desvaneciéndose en su apostolado anacrónico.

Nada más engorroso para un cubano que la seriedad de otro. No nos entendemos serios, porque la sola aspiración a entender implica un esfuerzo, y aunque no falte quien tenga fama de laborioso, esa virtud no abarca los ámbitos del pensamiento y el espíritu, donde Martí invitaba y aún invita a rebasar la chatura que nos atrofia. Los que hoy menosprecian a Martí y no vacilan en manifestar su fastidio cuando escuchan hablar de él con entusiasmo son descendientes de aquella araña, pero descendientes degradados. La desolación que Martí advirtió en la prófuga era instintiva, propia del hallazgo de una realidad que la sobrepasaba y ponía en peligro su integridad física; nuestra desolación, que ni eso llega a ser, es ruin, resultado de una insuficiencia moral.

El interés de Martí en las actitudes que las arañas podían asumir ante distintas eventualidades queda patente en otra página de sus cuadernos:

La araña va caminando por la roca. Le pongo delante, como a un palmo de los ojos, el paraguas acostado. Llega, lo palpa con los tentáculos; y le da vueltas por el regatón sin subirse a él. No lo conoce. No se arriesga. Conoce su roca. –Pero otra araña, de cuerpo cucarachero y de aire menos digno, se subió al paraguas.

Sorprende descubrirlo jugando con las arañas, obstaculizándoles la ruta con el sólo propósito de examinar su comportamiento, admirando la prudencia de una y el arrojo y la curiosidad de otra de aspecto más ingrato y porte menos distinguido. Esto de la distinción amerita comentarse: la celebraba en todo, animales y plantas. Los caballos reaniman al hombre porque, en mayor grado que él conservan, en la servidumbre, la arrogancia y galanura de la libertad. La cortesía en el trato y hasta la pequeñez de las manos de los japoneses son, según Martí, producto de la delicadeza con que durante siglos han cuidado y arreglado las flores: éstas, agradecidas, los han contagiado, influyendo no sólo en sus modales sino en el tamaño de sus extremidades superiores.

Sorprende también que no fuera el propio Martí quien, invariablemente vestido de negro y más hueso que carne, se echara sobre la roca y, boca arriba, observara a las arañas darle vueltas o posársele encima. El paraguas, versión a menor escala de sí mismo, puede haber sido la fase inicial de un experimento mayor. O quizás el regatón, casquillo de metal que suele cubrir la parte inferior de bastones y paraguas, estaba en mejor estado que sus zapatos y no le parecía correcto que, al levantar ambos pies, las arañas lo advirtiesen.

Sin la intervención de uno de estos animales, la importancia del Nuevo Testamento hubiera sido dudosa, y la vida de Jesús, demasiado breve para transformar las de tantos que creyeron y aún creen en su divinidad. Temeroso de que los hombres lo olvidaran, Martí registró el hecho: En el sicomoro de Matarpe, es fama que en un hueco se escondió con Jesús la Virgen perseguida; y que una araña los cubrió con su tela. La matanza de niños decretada por Herodes hubiera incluido la de estos animales de habérsele notificado que uno de ellos había amparado a la Sagrada Familia.

Entre los nidos de arañas que oculta la literatura cubana, más escasos que los que, al conjuro de las autoridades del país, afloran entre la población, ninguno más asombroso que el que Martí descubre en Nueva York, entre el gentío que acude a presenciar la voladura de un islote incómodo a los navegantes: Como grandes arañas encaramadas sobre sus tentáculos zancudos, bordan el río del lado de Nueva York, respetadas por la multitud, las cámaras fotográficas... Estos artefactos, montados en sus trípodes patiabiertos, devuelven al escritor la imagen de los animales cuya fisonomía y conducta ha estudiado, y los ve poblar la barriada con el beneplácito de las personas que los rodean, ciegas a su monstruosidad.

La congregación de seres humanos y no humanos --que ni siquiera eran seres sino eso, artefactos-- tiene que haberle recordado hasta qué punto lo fantástico se confunde con lo habitual. La escena es precursora de mucha cinematografía de ficción empeñada en que todo, por diverso que sea, hombres, robots, bichos hipertrofiados y adefesios extraterrestres, interactúe y fraternice.

El mote de “Capitán Araña” conferido a José Martí por uno de sus detractores fue un acierto. No por lo que insinuaba sino por lo que literalmente decía. Las arañas, más sensibles y solidarias que los hombres, no hubieran vacilado en cerrar filas en torno al poeta. Ni en cubrirlo, en desagravio, de charreteras vivas, improvisadas con sus cuerpos, tentáculos y patas, más acordes con su persona que cualquier divisa militar, por mucho oro, plata y fleco que ésta exhibiese. Quizás lo cubrieron cuando fue enterrado, semidesnudo y sin ataúd, en el cementerio de Remanganaguas.

Padura: "Soy testigo del pasado de Cuba"

El escritor cubano Leonardo Padura posa con el premio de honor del Festival Aragón Negro.

"Mis verdades no son absolutas, pero en mis libros no hay ni una sola mentira sobre lo que ha sido Cuba", dijo el escritor cubano al recibir el premio de honor del Festival Aragón Negro, en España.

Zaragoza.- El escritor cubano Leonardo Padura, que hoy ha recibido el premio de honor del Festival Aragón Negro por toda una carrera profesional dedicada a la literatura, ha asegurado que es "testigo del pasado de Cuba", lo que le convierte en un autor con la "responsabilidad civil" de contar sus historias al mundo.

El novelista ha recogido, emocionado, el galardón en la gala que se ha celebrado en el Teatro Principal de Zaragoza, el lugar que ha escogido para iniciar la gira internacional de su último libro 'La transparencia del tiempo'.

En una conversación con el director del certamen, Juan Bolea, el escritor cubano se ha descrito como "un hombre de La Habana", razón por la cual ha elegido la capital del país caribeño como el principal escenario de sus novelas y ha renunciado a vivir en otros estados.

"Mis verdades no son absolutas, pero en mis libros no hay ni una sola mentira sobre lo que ha sido Cuba", ha subrayado Padura, que ha reconocido estar orgulloso del trabajo de toda su vida.

El novelista ha adelantado a los cientos de asistentes al acto el argumento de su última novela, en la que vuelve a recurrir al detective Mario Conde, en este caso para localizar la figura de una virgen que se encuentra en paradero desconocido.

Para el novelista, este argumento le ha permitido hacer una "reflexión de la relación entre el hombre y la historia", estableciendo "un objeto de deseo" a través del que contar, de nuevo, una historia sobre la Cuba contemporánea.

Padura ha explicado cómo su experiencia de niño, con apenas cinco años, jugando al béisbol en su barrio de La Habana le ha convertido en un novelista capaz de desarrollar todo el elenco de personajes que acompañan a Conde en sus novelas.

El autor cubano más traducido de la historia, que ya recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras o el Nacional de Literatura de Cuba, ha cerrado una gala en la que la novela negra ha sido la gran protagonista.

La medallista paralímpica Teresa Perales ha sido la encargada de leer el manifiesto de esta quinta edición del Festival Aragón Negro en el que ha defendido la "integración" de todos los colectivos excluidos en la sociedad.

(EFE)

José Martí: la sensibilidad de las piedras

"Hasta las piedras se ablandan aquí estos días", José Martí.

El autor confirma la humanidad de algunas piedras y lamenta el destino de otras

Que las piedras hablen está por verificarse; que sientan, no. Sienten, aunque el hombre, rehén de un manojo de sentidos plagados de limitaciones, no lo advierta.

Quien ha roto piedras de distintos tamaños y ha prestado atención, las ha oído quejarse, maldecir, encajar el golpe como los hombres encajan su destino, dificultosamente, y hasta las ha visto rebelarse y arrojar a los ojos de quien las rompe fragmentos de sí mismas que a veces dan en el blanco. Una piedra enojada puede dejar tuerto al más feroz de los hombres; dejarlo en peores condiciones que él a ella. Aunque con las piedras nunca se sabe: su fuerza de carácter es proverbial y aun quebradas suelen impartir lecciones de entereza.

Basta desandar un sendero cubierto de gravilla para escuchar los gemidos de esas miniaturas que el zapato aplasta y buscan refugio arrimándose a sus compañeras. No faltará la que luego de palparse el rostro y hallárselo desfigurado se hunda en la tierra y no vuelva a asomar la nariz; ni la que, fracturados todos los huesos, se deshaga en polvo, como nos desharemos nosotros bajo la pisada de la muerte. No somos de distinta materia.

José Martí conocía bien las piedras. Intimó con ellas en las canteras cubanas donde sufrió prisión y realizó trabajos forzados; las palpó y observó su comportamiento en la celda a la que fue confinado; debe de haberlas sentido temblar al arrimárseles en busca de frescura y quién sabe si de compañía: tenía 17 años. Tienta imaginar las cosas que le oyeron susurrar en sueños o insomne.

Martí observó a los hombres arremeter contra las piedras y trasladarlas de un lugar a otro; desterrarlas, en el sentido más riguroso del término, o transterrarlas, para no sugerir que el castigo consistía en dejarlas flotando en el espacio. Y aunque las vio ceder bajo la arremetida del pico, también vio algunas de las más grandes precipitarse dentro de las zanjas sobre quien lo empuñaba y destriparlo, y a otras, erosionarle el rostro, las manos y los pies descalzos, la cal contra el polvo, en una lucha forzosa de todos por la supervivencia. Las piedras se separaban de otras piedras con una angustia similar a la que él conoció cuando su padre lo visitó en presidio, descubrió las úlceras que le devoraban una pierna, rompió a sollozar, se abrazó a él y un carcelero brutal los separó.

De la sensibilidad de las piedras iba a dar testimonio muchos años después, el 25 de diciembre de 1887, al reseñar la conmoción que producía en el ánimo de los estadounidenses la celebración de la Navidad y el poder de este acontecimiento sobre todo, incluso sobre lo presuntamente inanimado:

Hasta las piedras se ablandan aquí estos días. Sing-Sing, la prisión, es toda de piedras; y las celdas, que son ataúdes, en la pascua están llenas de flores, ¡de láminas con ángeles plateados, prendidas con almidón a la pared!, ¡del crucifijo de ébano y pasta amarilla que al preso irlandés le lleva de Christmas la madre viejecita!, ¡del pastel de arroz que acaba de darle el presidio de regalo!

Hablar les está prohibido; pero hoy, desde el mediodía al anochecer, les permiten hablar, juntos cuando están a la mesa, de celda a celda después de la festal comida. Son más de mil quinientos hombres, de tez muerta y mirada viscosa, ¡la mirada viscosa de las cárceles! Gritan de cuarto a cuarto; unos cantan himnos de la iglesia; otros, baladas plañideras; otros, coplas desembarazadas. Éste arenga a un público invisible. Aquél improvisa una ardiente defensa del crimen que lo llevó ante el jurado (…)

Ni las piedras de Sing Sing, sordas si las hay, destinadas a recordar a sus huéspedes la gravedad de sus faltas y a disuadirlos de todo sueño de fuga, permanecen indiferentes ante la Navidad, y tan pronto parecen brotar flores y espíritus celestes, como empuñar crucifijos y relamerse de gusto ante la torta que la propia prisión –cuyo nombre significa piedra sobre piedra en el idioma de uno de los pueblos indígenas de Norteamérica– obsequia a los reclusos.

Martí no duda de la emoción de las piedras, no dice que estas parecieran ablandarse sino que se ablandan, como si él mismo las tocara o las hubiera visto animarse, testigos de la felicidad pasajera de aquellos hombres, obligados a permanecer mudos durante el resto del año, que ahora rompían a conversar, a pronunciar discursos al vacío y entonar todo género de cánticos.

Esa fe en la humanidad de las piedras tendrá su apoteosis en uno de los poemas más célebres de "Versos sencillos": Sueño con claustros de mármol / Donde en silencio divino / Los héroes, de pie, reposan: / ¡De noche, a la luz del alma, / Hablo con ellos: de noche! / Están en fila: paseo / Entre las filas: las manos / De piedra les beso: abren / Los ojos de piedra: mueven / Los labios de piedra: tiemblan / Las barbas de piedra: empuñan / La espada de piedra: lloran (…)

Las piedras están en deuda con José Martí, y el ser humano, en deuda con ellas por haberlas utilizado para fines tan opuestos a su apacibilidad como agredir a los pájaros y lapidar a sus congéneres, hecho atroz para alguien o algo cuyo destino por excelencia debe ser edificar. La piedra que golpea la cabeza de una mujer condenada a muerte por haber escogido como pareja a un hombre de una casta distinta a la suya, sobrevivirá y echará alas para un día golpear, por iniciativa propia, la cabeza del agresor.

No es que el ser humano sea el único animal que tropiece dos veces con la misma piedra, es que es el único al que la misma piedra, vindicativa, harta de desmanes y haciéndose pasar por otra, le sale al paso más de una vez para recordarle –caído en la cuenta, cuando no en el suelo– cuán torpe es, y vengarse del rol que le ha asignado.

Las piedras que los niños arrojaron contra la fachada de la casa de Dulce María Loynaz, instigados por el presidente del Comité de Defensa de su barrio y con el beneplácito del Gobierno cubano, deben de haber crecido y volverán a salirnos al paso. Nada nos salvará de tropezar con ellas.

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