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Wuhan, la ciudad epicentro del coronavirus, se blinda ante la pandemia

Un oficial de la policía se protege ante un posible contagio del coronavirus en la Ciudad Prohibida, en Pekín, el 25 de enero del 2020.

La ciudad china de Wuhan, que está en cuarentena por ser el epicentro de un nuevo virus, prohibió el sábado la circulación de casi todos los vehículos por el centro, y Hong Kong dijo que cerrará las escuelas durante dos semanas, en un intento de las autoridades por limitar la propagación de una enfermedad que ya ha infectado a más de 1.200 personas y provocó 41 decesos, reportó la agencia AP.

El gobierno de Hong Kong catalogó el brote como una emergencia y cerrará las escuelas primaria y secundaria dos semanas más, cuando terminen las vacaciones del Año Nuevo Lunar, explicó la jefa ejecutiva de la ciudad semiautónoma china, Carrie Lam, citada por la agencia.

Los centros educativos reabrirán el 17 de febrero.

Además, Hong Kong impedirá la llegada de trenes y vuelos directos procedentes de Wuhan, agregó. El brote comenzó en esa ciudad del centro de China y se expandió tanto al resto del país como al extranjero, debido en parte a los millones de desplazamientos durante el feriado más importante del año.

Un miembro de los servicios médicos chequea la temperatura de un paciente en un hospital de Wuhan, epicentro de la epidemia del coronavirus, el 25 de enero del 2020.
Un miembro de los servicios médicos chequea la temperatura de un paciente en un hospital de Wuhan, epicentro de la epidemia del coronavirus, el 25 de enero del 2020.

La gran mayoría de los contagios y las muertes se registraron en la China continental, pero siguen apareciendo nuevos casos.

Australia y Malaysia reportaron sus primeros pacientes el sábado y Japón, el tercero. Francia anunció el viernes tres casos en la primera vez que aparece esta dolencia en Europa. Estados Unidos identificó el segundo, una mujer de Chicago que fue hospitalizada tras regresar de China, señaló la AP.

El nuevo virus procede de la familia de los coronavirus, y algunos causan solo patologías similares al resfriado. El de Wuhan provoca síntomas parecidos a los de un resfriado o una gripe, con tos y fiebre y, en los casos más graves, problemas respiratorios. Puede agravarse y derivar en una neumonía, que podría ser letal.

China suspendió el transporte a la ciudad el miércoles, incluyendo trenes y aviones, además del transporte público dentro de la urbe, e impuso medidas similares de aislamiento en 16 ciudades próximas que, en total, suman 50 millones de habitantes, más que Nueva York, Londres, París y Moscú juntas, explicó la agencia noticiosa.

Las ciudades de Yichang, Suizhou y Jingzhou fueron las últimas en entrar en la lista de cuarentena el viernes en la noche y el sábado.

Wuhan fue un paso más allá el sábado al anunciar que prohíbe la circulación de todo tipo de vehículos en el centro a partir de la medianoche, según reportaron medios estatales. Los únicos autorizados serán los utilizados distribuir productos básicos o cubrir otras necesidades, agregaron.

Personal médico atiende a un paciente en el hospital Wuhan Red Cross, en Wuhan, el 25 de enero del 2020.
Personal médico atiende a un paciente en el hospital Wuhan Red Cross, en Wuhan, el 25 de enero del 2020.

La ciudad, donde viven 11 millones de personas, asignarán 6.000 taxis a diferentes vecindarios, que están gestionados por comités de residentes, para ayudar en los desplazamientos si fuese necesario, explicó el diario chino de habla inglesa China Daily, citado por la AP.

La Medicina al Día
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El principal feriado del país, el Año Nuevo Lunar, comenzó a la sombra del preocupante nuevo virus. Las autoridades cancelaron una serie de actos previstos para el aniversario y cerraron el acceso a lugares de interés turístico y salas de cine.

La Comisión Nacional de Salud reportó el sábado un fuerte aumento en el número de infectados, con 1.287 casos y 41 fallecimientos. El conteo abarca 29 provincias del país e incluye 237 enfermos en condición grave. Los 41 decesos se produjeron en China: 39 en la provincia de Hubei, uno en Hebei y uno en Heilongjiang, precisó la agencia.

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Amnistía Internacional advierte sobre riesgo de COVID-19 en cárceles de Rusia

Policías rusos se protegen del coronavirus en Moscú, el 2 de abril del 2020.

Hacinamiento, falta de ventilación, escasa higiene, unidos a la precaria asistencia médica, son las fallas que, según Natalia Prilutskaya, investigadora de Amnistía Internacional (AI) sobre Rusia, ponen en peligro de contraer COVID-19 al más de medio millón de prisioneros en las cárceles de Rusia.

La organización con fines humanitarios ha hecho un llamado de atención al gobierno de Vladimir Putin, donde le exige que tome medidas con los más de 519.000 reclusos que sobreviven en condiciones infrahumanas en las penitenciarías del país, y subruya que, de esta cifra, al menos 9.000 sobrepasan los 60 años o padecen enfermedades.

“El estado actual del sistema penitenciario ruso, con problemas de hacinamiento, falta de ventilación, saneamiento inadecuado y asistencia médica insuficiente, expone a la población reclusa a un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas. Si las autoridades no adoptan urgentes medidas de protección, la pandemia de COVID-19 podría hacer estragos en las cárceles rusas, y las consecuencias serían terribles”, advirtió la investigadora de AI a las autoridades.

“Muchas de estas personas reclusas ya tienen problemas de salud y están en colonias penitenciarias situadas a cientos de kilómetros de sus casas y lejos de los hospitales civiles. Es preciso actuar con urgencia para evitar una posible catástrofe”.

Esta preocupación de AI respecto a la gravedad de la amenaza que representa el coronavirus para los prisioneros rusos, tiene más que sobrados fundamentos ya que, de entrada, el modo de transportación de los reclusos es anticuado y evoca antiguas y muy malas memorias.

Los presos son trasladados en el interior de vagones de ferrocarril sin luz, agua corriente e instalaciones sanitarias, amontonados en grupos compactos y, dado que las distancias a recorrer suelen ser muy largas, los viajes pueden durar hasta varias semanas.

Como paliativo a la situación, Prilutskaya propone al gobierno de Putin la opción de liberar a quienes aún se hayan en prisión preventiva, o sea, aproximadamente 97.000 personas (el 18% de la población penal), y también a aquellas que se pertenecen a los grupos de mayor riesgo de contagio: los enfermos y de edad más avanzada.

“Debe hacerse una revisión urgente y genuina de todas las decisiones de recluir a personas sospechosas en espera de juicio”, subrayó Prilutskaya y añadió:

“Así mismo reiteramos nuestro llamamiento a favor de la libertad de todas las personas presas de conciencia, que están en prisión sólo por el ejercicio pacífico de sus derechos humanos. Nunca debieron ser encarceladas”.

La solidaridad en tiempos de pandemia en Barcelona

Monjas cantando en una iglesia casi vacía de Barcelona, el 29 de marzo de 2020. (Pau Barrena/AFP).

"Ante la sombría realidad de una tercera semana de confinamiento para los residentes de Barcelona, incluida mi familia, los gestos de solidaridad comunitaria son soplos de esperanza y dignidad", escribió Kartik Raj, un especialista de asuntos europeos de la organización Human Rights Watch.

Su comentario completo:

El virus COVID-19 mató a más de 8.000 personas en España en marzo. La presión que soporta el sistema de salud pública nunca ha sido tan grande, y escasean los equipos de protección personal.

Los vendedores ambulantes de Barcelona (manteros en español, o manters en catalán), que en su mayoría proceden del África subsahariana, se enfrentan a un futuro de gran incertidumbre debido a que el confinamiento impuesto por el gobierno prohíbe desarrollar actividades económicas no esenciales. Durante mucho tiempo han expresado su preocupación por los controles de identidad discriminatorios y el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía y guardias de seguridad en el transporte público, así como actitudes xenófobas del público en general.

Dado que ya no se les permite vender sus mercancías, algunos vendedores ambulantes han decidido colaborar con una empresa de ropa local para vender mascarillas y batas a trabajadores de la salud que se están quedando sin material. Están usando la iniciativa para sensibilizar sobre la situación de los manteros que no tienen posibilidad de percibir sus ingresos habituales y para recaudar dinero para un banco de alimentos que se organizó para repartir artículos esenciales a miembros de su comunidad, que han visto esfumarse sus ingresos, ya magros.

Los manteros no son los únicos que manifiestan solidaridad con los trabajadores de la salud. También refugiados y personas sin hogar han empezado a coser mascarillas en un albergue en Barcelona, y al final de la semana pasada ya habían confeccionado 1.000 unidades.

Grupos de artesanos locales han empezado a recaudar donaciones para comprar bolsas de basura, coserlas y elaborar batas improvisadas para trabajadores de hospitales que tienen poco material. Las maestras de costura de nuestros hijos son unas de las líderes de este nuevo movimiento, creado en las redes sociales, para lograr que ningún profesional de enfermería se quede sin bata.

Estos actos de solidaridad se basan en la esperanza de que juntos podremos superar esta crisis, unidos por los lazos comunes más simples. Es el equivalente, volcado a la acción, de las ciudades de todo el mundo que aplauden a los trabajadores esenciales que permiten que nuestras sociedades sigan funcionando.

Estos actos demuestran el valor de la dignidad humana y el reconocimiento de la importancia de los derechos humanos fundamentales más allá de las épocas de crisis: el derecho a la salud, el derecho a condiciones de trabajo seguras y dignas para los trabajadores sanitarios, y el derecho a poder contar con alimentos suficientes. Ofrecen una visión positiva de cómo podemos vivir juntos y priorizar el respeto de los derechos, que no debe olvidarse cuando el virus quede en el pasado.

Residentes de Wuhan, en China, calculan en 46.000 la cifra real de muertes por COVID-19

Personal médico atiende a un paciente en el hospital Wuhan Red Cross, en Wuhan, el 25 de enero del 2020.

La frenética actividad de las funerarias ha llamado la atención de los residentes de la ciudad china de Wuhan quienes, alarmados, concluyen que la cifra oficial de 2.500 fallecidos a causa del COVID-19 ofrecida por las autoridades no se ajusta con la realidad.

La ciudad, que permaneció bloqueada durante dos meses, apenas hace una semana empezó a regresar a la “normalidad” y, desde el primer momento, las siete grandes funerarias con que cuenta no han dado abasto en la cremación de cadáveres.

Todos los días, según han observado sus habitantes, se entregan a los familiares alrededor de 500 urnas con las cenizas de los fallecidos, cifra que no concuerda con la cantidad de bajas declarada por las autoridades.

Un habitante de Wuhan de apellido Zhang dijo a Radio Asia Free (RFA) que “no puede ser correcto, porque los incineradores han estado trabajando todo el día, entonces ¿cómo pueden haber muerto tan pocas personas”?

“Comenzaron a distribuir cenizas y las ceremonias de enterramiento desde el mismo lunes”, agregó.

Alarmados, los residentes dieron cuenta de que, según sus cálculos, alrededor de unas 3.500 urnas son entregadas a diario a las familias, a quienes las autoridades han informado que “intentarán completar las cremaciones antes de que inicie el popular festival Qing Ming, el día 5 de abril”.

De acuerdo con la apreciación de los ciudadanos, la cantidad de urnas a entregar ascendería a 42,000, si se toma en cuenta el tiempo estipulado por los funcionarios.

Otros vecinos se han dedicado a calcular en base a la capacidad operativa de las funerarias que, contando con 84 hornos con capacidad para funcionar 24 horas y, suponiendo que cada cremación tome una hora, el total de víctimas de coronavirus sería de 46.800.

“Tal vez las autoridades están lanzando gradualmente las cifras reales, intencionalmente o no, para que la gente acepte la realidad”, afirmó a RFA un ciudadano de apellido Mao, residente de Hubei, provincia de la cual Wuhan es capital.

También se ha tenido información de que muchas personas murieron en sus hogares, sin diagnóstico ni tratamiento, se atrevió a decir una fuente vinculada a la oficina de asuntos civiles de la ciudad, quien también aseguró que las autoridades saben cuál es el número real de muertes, pero, cualquier conversación sobre este asunto es muy delicada.

Casi la mitad de la población mundial confinada por la pandemia

Una trabajadora en un hospital de Madrid. AP Photo/Manu Fernandez

La pandemia del nuevo coronavirus COVID-19 ha causado 35.000 muertes en todo el mundo.

Europa tiene más de 25.000 decesos, tres cuartas partes concentrados en España e Italia.

Más de 3.000 millones de personas tienen orden de quedarse en casa, en torno al 43% de la población del planeta.

El epicentro de la epidemia, que de China pasó a Europa, está trasladándose a Estados Unidos donde Nueva York es la ciudad más afectada por la COVID-19.

Más de 8 mil muertos en España

El número de muertos por coronavirus en España marcó un récord diario el martes, aunque la tendencia porcentual sigue la línea descendente de los últimos días y las autoridades sanitarias no consideran necesarias medidas adicionales para contener el brote.

Según los últimos datos oficiales, los muertos por COVID-19 aumentaron en 849, hasta los 8.189, el martes, un 11,6% más que el lunes, cuando se incrementaron un 12,4%.

Francia es el cuarto país en superar 3.000 decesos por virus

Las autoridades de Salud de Francia reportaron el lunes 418 nuevas muertes debido al coronavirus, lo que llevó el total de fallecidos a 3.024 personas, lo que convierte al país en el cuarto en superar la marca de 3.000 decesos tras China, Italia y España.

El conteo diario del gobierno solo toma en cuenta a las personas que mueren en el hospital, pero las autoridades dicen que muy pronto podrán recopilar datos sobre muertes en hogares de ancianos, lo que probablemente provocará un gran aumento de fallecimientos registrados.

El director de la agencia de salud, Jerome Salomon, dijo en una conferencia de prensa que el número de casos había aumentado a 44.550, un aumento del 11% en 24 horas.

La cifra de fallecidos en España por COVID-19 es mayor que la de China -3.304 el lunes- y solo es superada por Italia, con 10.779.

Japón con más de 2000 casos

Tokio registró más de 70 infecciones nuevas por coronavirus el martes, su cifra más alta en un día, mientras aumenta la presión para que el primer ministro Shinzo Abe ordene un confinamiento y un miembro del gabinete dijo que la estrategia de contención de Japón ha sido llevada al límite.

Los casos a nivel doméstico superaron los 2.000 y la emisora pública NHK dijo que los 78 casos nuevos registrados en la capital nipona situaron la cifra de contagiados en más de 500.

La polémica por llamar COVID19 o Virus de China o Wuhan

Un oficial de la policía se protege ante un posible contagio del coronavirus en la Ciudad Prohibida, en Pekín, el 25 de enero del 2020.

“Por el hecho de que sin discriminación alguna de hombres mueran buenos y malos, no hay que creer que es igual la muerte de unos y de otros. Los justos son llevados al lugar del descanso, los malos son arrastrados al suplicio(…) San Cipriano de Cartago. Sin miedo a la muerte (Tratado sobre la Peste)

En China, las autoridades comunistas no quieren que al Coronavirus o COVID-19, le llamen también Virus de China o Virus de Wuhan. No desean que los asocien con la pandemia que azota al planeta. Buscan distanciarse de la responsabilidad, luego que el mundo entero conociera reportes de que habían enmascarado las cifras y la gravedad de la enfermedad y que habían castigado a los primeros médicos que sonaron las alarmas desde esa ciudad china.

Ciudadanos chinos han sido detenidos y multados cuando comenzaron a hablar del problema; periodistas occidentales han sido expulsados del país comunista por tratar el tema más allá de la narrativa oficial. Recordemos el caso del doctor Li Wenliang, quien falleció tras prevenir al mundo sobre el brote, y quien fue detenido por la policía china, acusado de hacer falsos comentarios.

Twitter de la OMS sobre el COVID19
Twitter de la OMS sobre el COVID19

Ciudades, países, regiones, continentes, emperadores y hasta un santo cristiano, han servido para nombrar a las más terribles enfermedades. A pesar de que el nombre de COVID19 lo otorga la Organización Mundial de la Salud (OMS) que desde el 2015 califica de manera científica y técnica los virus, históricamente, los pueblos tienden a seguir sus propias reglas. Y hay numerosos ejemplos de cómo las enfermedades han sido identificadas a través del tiempo.

La historia y la realidad demuestran que los líderes comunistas chinos, o desconocen la historia, o intentan reescribirla a su conveniencia y van desde la desinformación, hasta el castigo para quienes les contradigan.

Algunas enfermedades llevan los nombres de sus descubridores, como el Parkinson, nombrado así por el médico inglés James Parkinson; el Alzheimer, por el doctor alemán Alois Alzheimer, o el Linfoma de Burkitt, una rara variedad de cáncer linfático que identificó el pediatra irlandés Denis Parson Burkitt.

Otras, son conocidas por el nombre de los lugares, tal es el caso de la rubeola, conocida también como Sarampión Alemán. De Alemania también viene el Virus de Marburgo, por la ciudad de la entonces República Federal Alemana, donde en 1967 se descubre la enfermedad. La Enfermedad de Lyme, transmitida por las garrapatas, debe el nombre a un poblado en Connecticut.

En la medicina también nombran las bacterias como, por ejemplo, el Bacilo de Koch, la bacteria de la tuberculosis, que clasificó el galeno alemán Robert Koch y fue bautizada con su apellido, o el hongo bassiano, nombrado así en honor a su descubridor, el doctor italiano Agostino Bassi.

Varios síndromes tienen los nombres de sus descubridores, como los de Klippel-Feil, Burn-McKeown, las malformaciones de Arnold-Chiari en sus dos tipos, o la enfermedad de Hashimoto.

Las pandemias, definida por la Real Academia de la Lengua Española como la “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”, se han catalogado, indistintamente, por el lugar de origen, el gobernante del lugar de origen, o las características de la enfermedad.

Pandemia en Europa
Pandemia en Europa

La primera pandemia de la que se tiene registro ocurrió en la ciudad de Atenas, en medio de la Guerra del Peloponeso, entre las ciudades de Esparta y Atenas, en el 430 AC. Aunque la epidemia también afectó a Esparta y otras ciudades del Mediterráneo, como Creta, se quedó con el nombre de Plaga de Atenas. Le siguieron, entre 165-180 DC, la Peste Antonina, denominada así por el gobernante, Marco Aurelio Antonino Augusto, y la de Galeno, por el médico que la identificó.

Lo mismo ocurre con la Peste Cipriana, 250-266, llamada así por San Cipriano de Cartago, el obispo que describió en detalle la enfermedad y que ha sido venerado por católicos y ortodoxos como un Mártir de la Fe.

San Cipriano de Cártago
San Cipriano de Cártago

Ambas iglesias no excomulgan a los que no denominan la plaga de entonces con el nombre de ese Santo que, en tiempo de la peste, daba alimentos y cuidado a los enfermos en Cartago y ofreció uno de los más inspiradores sermones sobre la limosna.

La Plaga de Justiniano, 541-543, es bautizada así por el emperador romano que regía el Imperio Bizantino.

Pandemia en Europa
Pandemia en Europa

Numerosas epidemias fueron llamadas luego con nombres de ciudades y países, tal es el caso de las plagas de Londres, 1563 y 1592, la de Malta 1592, la de Italia 1629-1631, y en las todavía Trece Colonias americanas, donde se desató la viruela. La enfermedad fue popularizada como la Viruela de Massachusetts o Epidemia Colonial, que afectó en su mayoría a los americanos nativos. También la Peste de Sevilla, en 1649, que acabó con un cuarto de la población de esa comarca. Y en 1679, se desata la Gran Peste de Viena, también nombrada Muerte Vienesa. Con igual nombre, La Gran Peste de Marsella, se identifica a la epidemia que arrasó la ciudad francesa en 1720.

Gripe Rusa
Gripe Rusa

Por dos siglos, en el XIV y el XVI, azotó el Reino Unido una enfermedad que se denominó el Sudor Inglés (en latín le nombraban Pestis Sudorosa). Y, de 1889 a 1890, la Gripe Rusa afectó a decenas de países, tanto de Europa como a Estados Unidos y el Norte de África. Ni ingleses ni rusos protestaron por la peste sajona, ni por los estornudos eslavos.

La Influenza Española, la primera de las pandemias del siglo XX, a la que nombran así no porque se hubiera originado en España, sino porque ese país fue el único que reportó sin restricciones las noticias de la gripe que, según el CDC, infectó a 500 millones de personas.

Gripe Española
Gripe Española

Dos artículos del diario The New York Times se han referido recientemente a esta pandemia de 1918, en el escenario del COVID-19. Una de las notas se titula precisamente “¿Cómo esto no es como la Gripe Española?". El término “española” se usó y se usa sin que ahora los súbditos de la Corona de España se insulten. Aunque en un inicio, dicen los expertos, pusieron literalmente el grito en el cielo.

New York Times sobre la Influenza Española de 1918
New York Times sobre la Influenza Española de 1918

Después de la llamada Gripe Española, apareció en 1957 la Gripe Asiática, que afectó a China, Singapur y Hong Kong. En 1968, se repite la enfermedad y le llaman entonces Gripe de Hong Kong, aunque se sospecha que se inició en China continental.

En Cuba, en 1971, se detectan los primeros casos de Fiebre o Peste Porcina Africana, iniciada en Kenia, y se repetía en 1980. El dictador Fidel Castro enseguida culpó a los Estados Unidos por la aparición de la enfermedad, lo mismo hizo con el dengue hemorrágico.

Epidemia de Ebola en Africa
Epidemia de Ebola en Africa

Y más recientemente, vemos el Virus del Nilo Occidental y el MERS (Síndrome Respiratorio del Medio Oriente o Gripe del Camello). Del río Ébola, afluente del río Congo, proviene la denominación de la enfermedad que impactó gravemente a varios países de África Occidental y el Zika, que debe su nombre al bosque cercano a Entebbe, en Uganda.

Pero el tiempo, la historia y los hombres, tienen sus propias reglas, fuera del control de la OMS; y en los libros se verá esta pandemia con diferentes denominaciones.

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