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Cuba

Cultura y República en Cuba

El 20 de mayo de 1902 la bandera de Cuba ondeó sola por primera vez en los edificios públicos.

El eminente historiador Manuel Moreno Fraginals definió la cultura cubana como militar y marinera, y no le faltaba razón a pesar de que, como sabemos, la isla no ha dado ni grandes militares ni grandes marinos.

Si entendemos la cultura como la manifestación del espíritu mediante un ciclo de conocimientos, ideas, tradiciones, técnicas, modos de crear la riqueza o de apropiársela, maneras de relacionarse, imaginarios, herencias, migraciones, costumbres y cultos que conforman a un pueblo dado en una época determinada, debemos entonces colegir que el entramado cultural desovado por la República nacida en Cuba el 20 de mayo de 1902 es la prolongación, salto abrupto mediante, de los cuatro siglos anteriores bajo la égida del Imperio español.

El eminente historiador Manuel Moreno Fraginals definió la cultura cubana como militar y marinera, y no le faltaba razón a pesar de que, como sabemos, la isla no ha dado ni grandes militares ni grandes marinos. Pero lo que sí ha dado es una sociedad que es en buena medida el resultado de la actividad militar y marinera. Así, el descubrimiento, conquista y poblamiento de la isla es consecuencia de ambas actividades. Luego, al convertirse Cuba en base del reclutamiento de hombres, la logística y el avituallamiento para las expediciones que parten a la conquista del continente, lo militar y marinero deja sus dividendos al desarrollo de la agricultura, la ganadería y el comercio en la isla. Recordemos que Hernán Cortés zarpa, en 1518 y perseguido por los hombres del gobernador Diego Velázquez, con unos 11 barcos y 500 hombres a la conquista de México, desde el sureño puerto de Casilda, en Trinidad.

Después viene un inusitado desarrollo cultural y económico de la mano militar y marinera, del siglo XVI al XVIII, con el auge del corso y la piratería, auspiciados por las potencias enemigas de España, fundamentalmente Francia e Inglaterra, y el subsiguiente comercio de rescate y contrabando que los lugareños establecían con los depredadores del mar como modo eficaz de burlar el monopolio del comercio implantado por España, por lo que aumentan así las crías de ganado con vista a la producción de cueros y carne salada, el desmonte de los bosques y la fabricación de azúcar. Todo ello para el negociado con los desorejados de la mar, y la subsiguiente creación del Sistema de Flotas o Flota de Indias, medida tomada por el rey Felipe II para evitar los constantes ataques y abordajes a los barcos mercantes que transportaban oro, plata, porcelanas, piedras preciosas, perfumes, sedas, marfiles, gemas, especias, cacao y otros productos desde las provincias americanas, el Japón y las Filipinas hasta la metrópoli.

Con la particularidad de que los buques atracaban durante semanas en La Habana (que en 1570 tenía unos 70 vecinos en casas de madera y paja, pero que ya en 1625 tenía 1 200 vecinos españoles en casas de mampostería), provenientes desde los distintos destinos americanos y asiáticos a la espera de poder reunirse todos y partir unidos en flota hacia España. Piénsese en el significado económico-cultural para la incipiente población habanera de una numerosa marinería que desembarca desesperada por el consumo de productos y de placeres de la más diversa índole, tras meses de obligada abstinencia, pero que además traían de allende los mares las publicaciones periódicas y los libros prohibidos por el índice del Santo Oficio, como el Amadís de Gaula y otras novelas de caballería, el último grito de la moda europea, las últimas ideas filosóficas, políticas y religiosas que bullían en el Viejo Mundo, en una época especialmente efervescente en la esfera del espíritu, camino a la más radical modernidad; recordemos la Reforma protestante.

Castillo del Morro.
Castillo del Morro.

A su vez, el desempeño militar y marinero del corso y la piratería determinó la construcción del Castillo de los Tres Reyes del Morro, La Cabaña, La Punta, La Fuerza, el Atarés y toda suerte de fuertes, torreones, murallas y edificaciones fortificadas generando a su vez un definido paisaje arquitectónico para la ciudad y fuentes de empleo y riqueza para la población, y el advenimiento de los más señalados ingenieros, arquitectos, artesanos y jefes de obra del momento en el mundo.

Pero, no solo eso, la primera obra literaria escrita en Cuba, en 1608, por el canario Silvestre de Balboa y Troya de Quesada (1563-1647), Espejo de Paciencia, es un poema épico-histórico en octavas reales que narra nada menos que el secuestro del obispo Fray Juan de las Cabezas Altamirano por el temible pirata francés Gilberto Girón y su rescate por obra de una cuadrilla de vecinos de Bayamo, compuesta de españoles, indios y negros, y la muerte del bandolero de la mar en medio de feroz combate por vía de un prodigioso lanzazo en el pecho de la mano del negro Salvador Golomón.

Jean David Nau o Francisco Nau El Olonés, temible pirata que asolara las costas de Cuba..
Jean David Nau o Francisco Nau El Olonés, temible pirata que asolara las costas de Cuba..

El auge económico propulsado por la cultura militar y marinera, donde habría que destacar el auge azucarero auspiciado por la trata negrera, da pie a finales del siglo XVIII a un importante paso en el devenir de la nación isleña. La fundación del Papel Periódico de La Habana por la Sociedad Económica Amigos del País. Esta publicación surge en 1790 por interés del patriciado criollo y en el mismo destacan figuras intelectuales de la talla de Francisco de Arango y Parreño (la mente más brillante de la isla al decir de Moreno Fraginals), José Agustín Caballero, Tomás Romay, Nicolás Calvo, Manuel de Zequeira, entre otros, los cuales dieron a conocer en sus páginas el pensamiento más moderno de la época.

No por gusto esta publicación se convierte en la plataforma de lo que pudiéramos denominar como la Ilustración isleña, donde se debaten temas y propulsan hechos como el de la política del despotismo ilustrado aplicada desde la metrópoli española, la llegada a la isla de Don Luis de las Casas, la toma de La Habana por los ingleses, la introducción de la imprenta, la creación de la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo y el Real Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio, determinantes estos últimos para la cultura cubana y, por lo mismo, para el acontecer de las guerras por la independencia y el desove de la República un siglo después (acá sentaron cátedra hombres como José Agustín Caballero que formaron independentistas como el padre Félix Varela), además de abogar por la necesidad de mano de obra esclava para el adecuado desarrollo de la creciente industria azucarera.

El proyecto iluminista también estuvo influido por las ideas filosóficas que arribaban de Europa para imponer la racionalidad, la experimentación y el progreso a toda costa, aún a costa de la esclavitud de los negros, el cientificismo y el pragmatismo contra la escolástica y las residuales nieblas del medievalismo en la isla.

No se puede pasar por alto en este tiempo, la labor de la Iglesia católica a favor de la cultura en Cuba, especialmente la apuesta en ese sentido de Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa, el Obispo Espada, quien fuera elegido obispo de La Habana el 11 de agosto de 1800. Espada era un clérigo muy especial, dotado de una preclara inteligencia unida a una energía poco común. Emprendió una vasta labor de reforma de la Iglesia y de las instituciones sociales isleñas, prestando su apoyo a los hombres más brillantes que se preocupaban de la ilustración en Cuba. Su aporte abarcó desde el campo de la cultura y la educación, a la salud, la moralización de la diócesis y hasta las obras públicas, incluyendo la construcción del primer cementerio, el famoso Cementerio de Espada. El obispo formó parte junto al doctor Tomás Romay de la campaña a favor de la vacunación contra la viruela, conmemoró en el Templete la primera misa dicha en La Habana y fue un mecenas de las artes y la cultura en la isla.

Le sigue ya en el siglo XIX una pléyade de pensadores y escritores autonomistas, reformadores y abolicionistas como Rafael Montoro, José Antonio Saco, el Conde de Pozos Dulces, Antonio Bachiller y Morales, la Condesa de Merlín y Gertrudis Gómez de Avellaneda, que da lustre a la isla más allá de sus fronteras.

Le siguen los independentistas como Varela, José de la luz y Caballero, José María Heredia, cantor del Niágara, Carlos Manuel de Céspedes, Manuel Sanguily y José Martí; el hombre nación, el que determina con su verbo, escritura y accionar, como ningún otro, el destino de la cultura cubana en su más amplia acepción.

José Martí en Dos Ríos.
José Martí en Dos Ríos.

Poetas del período, con mayor, menor o ningún vínculo con el independentismo son Julián del Casal, Juan Clemente Zenea, Luisa Pérez de Zambrana y Mercedes Matamoros, autores que logran alcanzar altas calidades en su obra.

La llegada de la República el 20 de mayo de 1902, tras treinta años de sangrientas guerras por la independencia, y donde la expediciones marítimas con armas y pertrechos jugaron un papel fundamental, marca el inicio de un extraordinario desarrollo cultural; propulsado antes por la intervención militar norteamericana, y autónomo después. La influencia estadounidense no empieza en esa fecha ni mucho menos. Independentistas como Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramonte fueron inicialmente anexionistas, y la bandera misma de la nación cubana se crea y enarbola y se bautiza en sangre por primera vez en Cárdenas, por el general anexionista venezolano Narciso López, durante un desembarco armado el 19 de mayo de 1850, quien venía al frente de 600 voluntarios de Mississipi y la Luisiana, acción en que valientemente dejó su vida junto a otros expedicionarios. Por cierto, formaban parte destacada del movimiento militar del general López, creador también del escudo nacional cubano, el poeta Miguel Teurbe Tolón y el famoso narrador Cirilo Villaverde, autor de Cecilia Valdés, la paradigmática novela de las letras isleñas.

También hay que decir que desde la segunda mitad del siglo XIX el noventa por cierto de las transacciones comerciales de la isla se realizan, no con la metrópoli española, sino con el poderoso vecino del norte.

1910, o el milagro cultural cubano

Pero ya en 1910 se ha producido lo que podemos denominar el milagro cultural cubano, cuya mejor expresión la encontré en una fotografía del parque José Martí de Cienfuegos, fechada en ese año, donde aparece un gran número de autos estacionados alrededor del parque, todos de último modelo, es decir, de 1910. Ese milagro es posible, aparte de las indudables iniciativas y mentalidad moderna del cubano, por la intervención y ocupación americana en 1898, empresa militar y marinera donde las haya, que contó con la definitoria batalla naval de Santiago de Cuba, el 3 de julio de 1898.

La administración militar del general Leonardo Wood, en el breve período de tiempo que va de 1899 a 1902, dejó instalado en la isla un eficaz sistema de educación pública; construyó una amplia red de ferrocarriles, carreteras y puentes, hizo mejoras en los puertos, edificó faros, modernizó la ciudad de La Habana y estableció planes para su alcantarillado y pavimentación; además de reorganizar el obsoleto sistema carcelario, formar una Guardia Rural profesional, compuesta fundamentalmente de ex oficiales y soldados del Ejército Libertador, y estructurar una salud pública capaz de desarrollar una gigantesca campaña sanitaria -en la que participaron los más prestigiosos epidemiólogos cubanos de la época como los doctores Carlos J. Finlay y Juan Guiteras Gener, entre otros- que dio lugar a la supresión del azote de la fiebre amarilla. Así se sientan las bases últimas del esplendoroso desarrollo cultural de la República.

Gloriosa república

Un enemigo acérrimo de la Cuba anterior a Fidel Castro, el escritor Gabriel García Marqués, tuvo sin embargo la valentía de declarar en algún momento que la meca cultural para los jóvenes intelectuales latinoamericanos de su tiempo era nada más y nada menos que La Habana republicana.

Así, según datos estadísticos de la ONU, la OMS y la OIT, para 1958 Cuba tenía los siguientes extraordinarios índices de desarrollo cultural:

Había hasta cincuenta y ocho periódicos, entre ellos trece en inglés y uno en chino. Era el país latinoamericano que dedicaba mayor porcentaje de gasto público a la educación, el 23 por ciento. En cuanto al número de habitantes por estudiante universitario, la isla tenía el quinto lugar en el continente americano. Contaba con un kilómetro de vía férrea por cada 8.08 kilómetros cuadrados. En cuanto al número de habitantes por automóvil, ocupaba el tercer lugar en el hemisferio con 27.3, superada por Venezuela con 17.4 y Uruguay con 23.2. Por otro lado, ocupaba el cuarto lugar en porcentaje de analfabetos por habitante en América Latina, 8 por ciento, superada en ese índice sólo por Argentina. Tenía 13 universidades, 21 institutos de segunda enseñanza, 19 escuelas normales de maestros, 14 escuelas del hogar, 19 escuelas de comercio, 7 escuelas de artes plásticas, 22 escuelas técnicas e industriales y 6 escuelas de periodismo y publicidad.

Había en la isla unas 600 salas de cine, segundo lugar en el hemisferio, sólo superada por Argentina, 160 estaciones transmisoras de televisión, tercer lugar en Latinoamérica, superada por Venezuela con 32, Argentina con 60 y México con 70. En cuanto al número de habitantes por televisor, Cuba ocupaba el primer lugar con 18, seguida de Venezuela con 32, Argentina con 60 y México con 70. En referencia al número de habitantes por radio-receptor, Cuba era el segundo país con 5.0, superada sólo por Uruguay. En cuanto al número de habitantes por teléfono, Cuba ocupaba el tercer lugar con 28, superada sólo por Argentina con 17 y Uruguay con 25.

En cuanto a la prensa escrita, no podemos dejar de resaltar a importantes medios como la revista Bohemia y el Diario de la Marina.

Bohemia nace con la República como una revista semanal ilustrada, fundada por Miguel Angel Quevedo Pérez. El hijo del fundador, Miguel Angel Quevedo de la Lastra, encabeza la empresa a finales de los años 20 y la transforma en una revista sumamente moderna, de modo que en la década del 30 es ya la primera publicación cubana y latinoamericana, con tiradas de hasta 400 000 de ejemplares. La revista se distribuía no sólo en América Latina sino también en Estados Unidos. Las más famosas figuras intelectuales cubanas del siglo XX dejaron su impronta en las páginas de Bohemia, así contó con la pluma de hombres como Jorge Mañach, Fernando Ortiz, Lino Novás Calvo, Emilio Roig de Leuchsenring, Carlos Montenegro, Alfonso Hernández Catá, Enrique Labrador Ruiz y Francisco Ichaso. Además de contar con periodistas estrellas como Agustín Alles Soberón y Bernardo Viera. En las páginas de bohemia se publicaron por entrega semanal importantes obras literarias de importantes escritores extranjeros como El viejo y el mar, del estadounidense Ernest Hemingway, en una formidable traducción de Novás Calvo, y la Nueva Clase, del serbio Milovan Đilas o Djilas.

El Diario de la Marina fue fundado en 1832 por Nicolás Rivero, y fue considerado el decano de la prensa cubana y uno de los más importantes medios del hemisferio. Era tenido como uno de los rotativos más influyentes de la República entre 1902 y 1959. En la década de 1920, el diario amplió sus páginas con la inclusión de un suplemento literario, considerado el de mayor trascendencia durante la República.

El suplemento literario del Diario de la Marina estuvo dirigido por el intelectual José Antonio Fernández de Castro e incluyó temáticas como el humorismo, el cine, los anuncios clasificados y los folletines. El suplemento fue uno de los voceros de la Vanguardia intelectual en Cuba y contó con el aporte de destacadas figuras de las letras de la isla y de otros lares. De modo que en sus páginas se pudo leer, entre otras lumbreras, a José Lezama Lima, a Alejo Carpentier, a Andrés Núñez Olano, a Gastón Baquero, a Manuel Navarro Luna, a José Antonio Mases, a Luis Felipe Rodríguez, a Ramiro Guerra, a Pedro Henríquez Ureña, a Miguel Ángel Asturias, a Enrique Gómez Carrillo, a Jorge Luis Borges y José Carlos Mariátegui.

Hay que decir que los más importantes escritores y artistas cubanos, reconocidos internacionalmente, habían hecho ya lo más importante de su obra antes de la llegada de Castro al poder. Así tenemos, aparte de los ya mencionados, a autores y artistas como el poeta y dramaturgo Virgilio Piñera, que revolucionó el teatro cubano con Electra Garrigó en 1948, los pintores Amelia Peláez, René Portocarrero, Wilfredo Lam, el poeta Nicolás Guillén; la bailarina Alicia Alonso, además de compositores e intérpretes de la música popular como Ernesto Lecuona, Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla, el Trío Matamoros, Sindo Garay, Eliseo Grenet, Hubert de Blank, Benny Moré, Dámaso Pérez Prado, Rolando la Serie, Orlando Vallejo, Orlando Contreras y tantos otros.

También en cuanto a música no podemos olvidar a la Orquesta Filarmónica de La Habana, fundada el 14 de marzo de 1924 por gestiones de los profesores Antonio Mompó, César Pérez Sentenat, Pedro San Juan Nortes y Amadeo Roldán, con el apoyo del doctor Antonio González Beltrán.

Con el cambio que trajo la República sobre la base estética que fomentó el sentir neoclásico, penetra en la isla el estilo ecléctico, que duró aproximadamente 30 años, aunque conceptualmente llegó para quedarse. La arquitectura de este periodo dejó obras que marcan la Cuba más moderna. Aparece el Vedado y, en 1906, nace la escuela de arquitectura cubana. El barrio La Muralla con Monserrate y el Parque Central dan la dimensión de lo clásico, pero sigue sobre todo siendo eclecticismo, plasmado en edificios como la Manzana de Gómez, el Centro Gallego o Gran Teatro de La Habana, el Capitolio Nacional, 1926-1929, erigido bajo el Gobierno del general Geraldo machado, y un conjunto de edificios como el Palacio Presidencial (1920), el Centro Asturiano (1928) y el Centro Catalán.

El Capitolio.
El Capitolio.

Destaca también el movimiento Art-decó. Emergido después de la Primera Guerra Mundial, entra a Cuba en 1923 y se desarrolla hasta los años 40, confundiéndose en su etapa final con elementos modernos que algunos autores llaman tendencia monumental moderna, y en la cual incluyen al hospital Maternidad Obrera, al edificio de San Lázaro y Soledad, la Gran Logia de Cuba en Carlos III, pero que no sería más que el Art-decó. De este estilo son los grandes edificios del Vedado moderno como el Focsa, Radio Centro y el edificio Bacardí, detrás del Hotel Plaza, en la Habana Vieja.

El 22 de marzo de 1958, se inaugura el Havana Hilton, rebautizado por el régimen de Fidel Castro como Habana Libre. En su momento, el Habana Hilton fue el hotel más alto y grande de toda Latinoamérica. Contaba con un restaurante Trader Vic's, casino, sala de comedor, sala de billar y un bar en la azotea del hotel. Este fastuoso hotel no era propiedad de la imperialista Hilton, como la propaganda del régimen ha hecho creer, sino que era sólo administrado por la empresa estadounidense mientras su verdaderos dueño eran nada menos que el Sindicato Cubano de Trabajadores de la Gastronomía, que lo construyó con el dinero de las cajas de retiro.

Habría que apuntar que lo que lleva a la pérdida de la República emergida el 20 de mayo de 1902 no fue la incultura y el subdesarrollo, como se nos ha venido diciendo, sino una cultura marcada por la modernidad extrema y el desarrollismo acelerado. No olvidemos que las ideas marxistas sobre las que se sostiene la revolución de 1959 son, junto a las del fascismo, de lo más moderno dentro de la filosofía política que marca el siglo XX occidental; ideas que comienzan a tomar cuerpo desde 1925, con la fundación del primer partido comunista en la isla. Digamos que esa avalancha de ideas novedosas, de vanguardia, en el contexto de una corta tradición, poco más de cuatrocientos años, fue una mezcla mortal para el entramado de la cultura que determina la política en la isla.

Palabras del autor en el Simposio "Cuba 1902-1958: Una gran república" auspiciado por Patria de Martí en West Regional Library de Miami.

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Cursos de verano para cuentapropistas sobre manejo ambiental

Cursos para emprendedores en el Centro Loyola.

Realizan en La Habana dos cursos de verano para emprendedores independientes sobre el manejo del medio ambiente.

Los talleres están siendo impartidos por el Centro para el Desarrollo de la Sociedad Civil en el Aula Magna del Centro Loyola de Reina.

El doctor en Ciencias Ángel Marcelo Rodríguez Pita dijo a Radio Martí que el curso de gerencia ambiental tiene como propósito fundamental lograr implementar una cultura que a su juicio es inexistente en el país.

Cursos para emprendedores cubanos
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Los cursos de "Gestión Ambiental para Emprendedores" tienen matrícula abierta y se desarrollan en los meses de junio y julio en la sede del Centro Loyola de Reina, ubicado en la calle Estrella No. 468. e/ Gervasio y Belascoain, Centro Habana.

Este centro pertenece a la Red de Centros Loyola de los padres jesuitas en Cuba.

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La verdad tras los motines de migrantes cubanos en México

Aproximadamente 50 migrantes del país caribeño se amotinaron esta mañana al interior de la estación migratoria en Tapachula, Chiapas, con el objetivo de denunciar hacinamiento y malos tratos.

TAPACHULA - El mecánico cubano de 36 años tiene la mirada perdida mientras recuerda cómo funcionarios de la estación migratoria Siglo XXI rompieron el documento que le acreditaba como solicitante de refugio en México.

Era el principio de una pesadilla que empeoraría con la llegada de más migrantes detenidos: cubículos de 4x3 metros para 50 personas, heces que rebosaban las letrinas, falta de comida y agua.

Las mujeres dormían en los pasillos o en el comedor entre ratas, cucarachas, excrementos de palomas, niños llorando, madres reciclando pañales y el desprecio de los guardias. “Nos tiraban ahí como animalitos”, dice una joven hondureña.

Miles de migrantes que entran a México de manera irregular acaban en este lugar, considerado el centro de detención migratoria más grande de América Latina. Ubicada en Tapachula, cerca de la frontera con Guatemala, la vida transcurre en la estación Siglo XXI lejos del ojo público y se han denunciado reiterados abusos que incrementaron con el hacinamiento registrado esta primavera.

El Instituto Nacional de Migración (INM), encargado de las instalaciones, negó a The Associated Press permiso para visitarlas y no respondió a una solicitud de comentarios. Pero una veintena de migrantes, funcionarios y miembros de ONG describieron el centro como un lugar insalubre, sobrepoblado y donde reina la arbitrariedad de los agentes al mando. La mayoría hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias.

Washington ha exigido a México que reduzca el flujo de migrantes, la mayoría centroamericanos que huyen de la pobreza y la violencia, pero también cubanos, haitianos y africanos. Además, el presidente Donald Trump mantiene viva la amenaza de poner aranceles a las importaciones mexicanas si no se cumple ese objetivo. Y aunque el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha lanzado un plan para enfrentar la llegada creciente de extranjeros, diversos observadores advierten que México no tiene los medios para albergar a más detenidos.

Si se detiene a más migrantes, “no se cuenta con la infraestructura correspondiente”, dijo el jueves Edgar Corzo, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, durante un recorrido justo antes del anunciado despliegue de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional para ayudar a las labores de control migratorio.

Esta entidad oficial denunció a finales de abril que había más de 2.000 personas en la Siglo XXI, un lugar construido para 960. Cientos fueron trasladados a otras instalaciones, pero la semana pasada había 1.230 migrantes, según Corzo. Otras instalaciones en Tuxtla Gutiérrez, también en Chiapas, albergaban a 400, aunque están habilitadas sólo para 80.

“No imagino la estación siglo XXI teniendo tantas personas, todavía pongan 100 o cientos más... las estaciones migratorias no están para dar una respuesta de mayor capacidad porque han sido superadas”, añadió Corzo.

La Siglo XXI es una estructura carcelaria con muros de cinco a diez metros de alto, torres de control, cámaras de seguridad y espacios con techos enrejados por donde patrullan los guardias. Incluso hay una celda de castigo, el “Pozo”, que el gobierno se comprometió a no usar más, aunque el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, una de las pocas ONG que tienen acceso, no ha podido confirmar que eso sea cierto.

Al cruzar las rejas y dejar atrás a quienes abarrotan la entrada en espera de información, hay un patio y una especie de muelle de carga y descarga de seres humanos que van y vienen en autobuses.

A los que llegan, detenidos en redadas o engañados diciéndoles que iban a verificar sus papeles, les confiscan cordones de zapatos, cinturones y celulares, aunque siempre hay quien luego les ofrece una llamada, un cigarro o comida extra si pagan por ello, coinciden varios que estuvieron detenidos ahí.

Voces dentro y fuera de México, como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, han denunciado desde antes de la crisis actual que los migrantes son detenidos sin los estándares mínimos, a veces son extorsionados o no tienen un debido proceso. También han pedido que la detención sea algo excepcional y que se elimine por completo en el caso de niños y adolescentes. Esto no ha ocurrido y una niña guatemalteca murió en mayo en la estación migratoria de Ciudad de México en circunstancias todavía bajo investigación.

Graciela, una hondureña de 29 años, cuenta que cuando estuvo en la Siglo XXI no podía ni dormir por el miedo a que le quitaran a sus dos pequeños, dos flaquitos de 7 y 9 años. Los rumores se mezclaban con la angustia, la falta de información y la insistencia de los agentes para que aceptara el retorno al país del que salió huyendo.

“(Los niños) me decían ‘vámonos´, ‘¿por qué estamos aquí?’”, recuerda. “A veces llorábamos todos”. Graciela salió de ahí porque logró que aceptaran su petición para solicitar asilo en México.

Julio, un cubano de 15 años, fue detenido junto a sus padres, pero separado de ellos nada más llegar a la Siglo XXI. Aunque estaban en la misma instalación, pasaron periodos incomunicados.

Su madre recuerda cómo ella entró en pánico después de uno de los motines que se dio en el lugar, porque no sabía cómo estaba su hijo y los rumores proliferaban. “Lloré, imploré para que me dijeran si estaba bien, pero nada. Tardé cinco días en verle”.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, ha reconocido recientemente que el gobierno no se ha preocupado en atender las instalaciones migratorias en la frontera sur, que están “muy por debajo de los estándares”, y Tonatiuh Guillén, hasta el viernes el jefe del INM, reconoció en una entrevista reciente con AP que “tienen un modelo muy severo de control”.

Sin embargo, López Obrador insiste en que el respeto a los derechos humanos es la máxima de su política migratoria y su gobierno dice estar estudiando opciones para construir nuevas instalaciones migratorias

Pese a la desinformación, pronto queda claro que solo hay dos maneras de salir: deportados en un autobús o con una solicitud de asilo como la que le rompieron al mecánico cubano. Que este documento --que teóricamente garantiza la libertad de un migrante-- pueda ser destruido tan fácilmente, es una muestra más de la arbitrariedad que hay en el lugar.

El gobierno federal ha reconocido que el INM es una de las instituciones más corruptas del país. Se han depurado a más de 600 funcionarios y a la Siglo XXI han llegado nuevos agentes, aunque se desconoce cómo va el proceso de depuración ahí.

Según Salva Lacruz, del Fray Matías, el centro sigue en manos “negligentes, irresponsables y racistas” que operan al margen de las directrices de Ciudad de México. Un funcionario migratorio recién llegado calificó a algunos de sus compañeros de “inhumanos”.

Por eso, en medio de la desesperación, se encontró otra formar de salir: amotinarse y escapar.

Más de 600 personas se fugaron en abril, algo nunca visto en México. En videos publicados en redes sociales se ve a gente corriendo por la entrada principal y las rejas abiertas. Los migrantes aseguran que la fuga fue alentada por las autoridades. Éstas lo niegan.

“Algunas celdas no tenían candado ese día”, asegura el mecánico que no huyó por temor a ser deportado.

Los motines elevaron la tensión, los choques entre internos, el miedo de los trabajadores y las represalias contra los cubanos, acusados de ser instigadores de los levantamientos.

Eliezer Pino, Jonathan Eduardo Merrero, Yunier Rives, Yasiel Rodríguez, Danilo Claro y Eduardo Martínez dicen haber sido seleccionados al azar durante uno de los motines, llevados detrás de unos autobuses y golpeados.

Pino dice que lo patearon entre seis y casi le reventaron el ojo de un puñetazo. Su único delito, dicen todos, fue gritar “¡queremos salir!” y avanzar hacia la puerta junto a otros. Los policías federales, que apoyan en tareas de seguridad, evitaron una paliza mayor.

Una treintena, incluidos ellos, fueron trasladados esa noche a una caseta de migración en la carretera donde pasaron 45 días en condiciones similares a las de la Siglo XXI. “Pensé que no iba a salir cuando nos dijeron: ‘son comida para perros´’”, afirma Pino. No salían al sol, apenas se bañaban, casi no dormían. Estaban hacinados e incomunicados.

“Era una tortura, un infierno”, asegura Martínez.

“A mí hasta me velaron”, dice Rodríguez. Su familia en Cuba le creyó muerto.

Algunos no aguantaron y pidieron la deportación. Otros, gracias a las gestiones del Fray Matías, consiguieron solicitar asilo y ser liberados, aunque no pueden salir de Tapachula.

Desde enero, México ha detenido a más de 74.000 migrantes y deportado a más de 53.000, y desde hace semanas pueden verse soldados, marinos y policías federales apoyando las labores de los agentes migratorios o participando en redadas. Algunos de esos efectivos, ahora comienzan a llevar brazaletes que les identifican como Guardia Nacional.

Organizaciones gubernamentales y ONG celebran ciertos avances, como el cierre de cinco pequeñas estaciones, o el reconocimiento de deficiencias, aunque creen que no es suficiente.

Vidal Olascoaga, del Fray Matías, alerta de que pueden imponerse las “devoluciones en caliente, como hace Estados Unidos”, que deporta al migrante al cruzar y sin averiguar si tiene o no necesidades de refugio.

“Los flujos migratorios no se disminuyen por arte de magia y en el corto plazo sólo se logra con detenciones y deportaciones masivas”, asegura.

No obstante, el horror de la detención no detendrá el flujo migratorio.

Yanel, una hondureña de 21 años que estuvo dos semanas encerrada con su hija de dos años, tuvo miedo y asegura que recibió un trato denigrante, pero que lo que había dejado a atrás era peor: un esposo de la Mara 18, una de las pandillas más violentas de Centroamérica, que la golpeaba y casi hizo que perdiera a su bebé cuando estaba embarazada.

Pasar por la Siglo XXI, asegura, “vale la pena si le dan los papeles a uno”.

Todavía no sabe si después seguirá la ruta hacia el norte.

CIDH aborda derechos humanos en Cuba y Nicaragua

Situación de defensores y defensoras de derechos humanos en Cuba. Audiencia Pública del 157 Período de Sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Foto Archivo

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentará hoy lunes 17, y mañana martes 18 de junio, en Miami, sus informes sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y Nicaragua correspondientes al pasado año.

Panel sobre la situación de los Derechos Humanos en Cuba y Nicaragua
Panel sobre la situación de los Derechos Humanos en Cuba y Nicaragua

Las ponencias analizarán los contextos marcados por la represión y la censura en que se desarrolla el trabajo de los activistas de los derechos humanos en ambos países.

En el caso de Cuba la entidad adscrita a la Organización de Estados Americanos hará más de 40 recomendaciones, debido a que se reporta un aumento del acoso contra activistas, periodistas independientes y otros miembros de la sociedad civil.

De izquierda a derecha los presos políticos Edwin Carcache y Victoria Obando, exclamando Derechos Humanos para el pueblo nicaragüense, durante la reunión con exiliados sobre la situación de los Derechos Humanos en Nicaragua y Cuba
De izquierda a derecha los presos políticos Edwin Carcache y Victoria Obando, exclamando Derechos Humanos para el pueblo nicaragüense, durante la reunión con exiliados sobre la situación de los Derechos Humanos en Nicaragua y Cuba

La Comisión Interamericana abordará también la crisis sociopolítica en Nicaragua y la represión desatada en 2018 contra los opositores por el Gobierno de Daniel Ortega.

De izquierda a derecha los panelistas Antonia Urreola, Comisionada relatora de CIDH, Esmeralda Arosemena, Presidenta de la CIDG y Paulo Abrao, Secretario Ejecutivo de la CIDH, durante la reunión con exiliados nicaragüenses sobre la situación de los Derechos Humanos en Nicaragua y Cuba
De izquierda a derecha los panelistas Antonia Urreola, Comisionada relatora de CIDH, Esmeralda Arosemena, Presidenta de la CIDG y Paulo Abrao, Secretario Ejecutivo de la CIDH, durante la reunión con exiliados nicaragüenses sobre la situación de los Derechos Humanos en Nicaragua y Cuba

Preso político en huelga de hambre en cárcel de Quivicán

Ubaldo Herrera Hernández, activista del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR).

El preso político Ubaldo Herrera Hernández, cumple este lunes 13 días en huelga de hambre, en la prisión de Quivicán, provincia Mayabeque, reclamando que se respeten los derechos humanos, en las cárceles del régimen cubano.

La denuncia la hizo el activista Agustín Figueroa Galindo con información proporcionada por Margarita Hernández Cisneros, madre del preso político.

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Ubaldo Herrera Hernández, activista del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR), está cumpliendo una sentencia de cinco años de privación de libertad por supuestos delitos de atentado y desacato.

El régimen cubano sostiene que no hay presos políticos en el país. Pero Cuban Prisoner Defenders, una organización asentada en España, ha documentado más de 130 presos políticos en Cuba, la mayoría acusados y juzgados por delitos comunes sin el respeto al debido proceso.

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