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Testimonios de "jineteras" cobran vida en teatro de República Dominicana


Detalle del cartel de la obra "La noche parió una jinetera"

Una obra de teatro con historias de cinco "jineteras" cubanas se estrena este jueves 20 en Santo Domingo, República Dominicana. El título es el mismo del libro de testimonios que le sirvió de trampolín: La noche parió una jinetera.

La autora del libro y de la versión teatral es la cubana Olga Consuegra, que desde 2001 vive en ese país, y en La Habana fue guionista de telenovelas como Sin perder la ternura (1991) y La otra cara (2000).

“En 2006 le pregunté a un amigo mío cubano: ¿tú crees que en República Dominicana haya jineteras? Me dijo: no sé, pero podemos averiguarlo”, cuenta Consuegra. “Empezó a llamar a casas de citas y a casas de masajes --que no responden llamadas de mujeres--, hasta que encontró una [prostituta], que era de La Habana, y ella me dio la primera entrevista”.

El libro "La noche parió una jinetera".
El libro "La noche parió una jinetera".

Después se pasaban su contacto entre amigas y pudo conversar con santiagueras y con algunas del centro de la isla y de distintos puntos del país, explica la autora. Al final reunió 23 testimonios: 22 de jineteras cubanas y uno de un dominicano, “al que irónicamente le puse El Príncipe Encantado, dueño de una de esas casas de citas, para que el lector tuviera una idea de cómo se maneja el negocio aquí [en Dominicana] y cuál era el marco donde se desenvolvían muchas de estas mujeres”.

​Dos de las testimoniantes estaban de paso en Dominicana, pero conocían a una de las que vivían allí. Consuegra fue al centro turístico donde se hospedaban y también aceptaron la entrevista.

“De alguna manera todas empezaron a practicar la prostitución en Cuba, por motivos muy diferentes y diversos, excepto la primera, que empezó aquí” indica la escritora desde Santo Domingo. Cuando hablaron con ella, algunas ya habían dejado el oficio, “pero todas fueron muy honestas al contarme sus historias”.

Habla Olga Consuegra
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Una fue a Dominicana con una promesa de trabajo que nunca se cumplió, relata Consuegra, y de pronto se vio en la calle sin poder regresar a Cuba.

“Incluso la sacaron del lugar donde estaba viviendo y se fue a un bodegón --aquí a las bodegas las llaman “colmados”—y se sentó ahí, sin saber qué hacer, con sus bultos, no tenía dinero, no podía pagar un alquiler en ninguna parte, y una señora que la veía con frecuencia en el colmado le dijo: ven conmigo, a mi casa”, cuenta la autora. “Al día siguiente le habla que su comadre tenía un negocio… y así es como tuvo que empezar”.

En Monologo de una p…, uno de los testimonios del libro llevados a la versión escénica que se estrena el jueves, y de hecho el que cierra la obra, la mujer da, según lo califica Consuegra, “su filosofía de la vida”.

“Ponía de ejemplo que hay tipos bien preparados, inteligentes, con talento, que trabajan para un jefe mediocre, y sin embargo comprometen toda su preparación delante de ese hombre diciéndole: “Qué bien le va a usted, jefe, usted si sabe lo que está haciendo, ahora si vamos a tener éxito…”, recuerda la escritora, y continúa citando a la mujer: “Siguen el mismo juego que seguimos nosotras con un cliente, hacerle creer cosas que él sabe que no son ciertas. Mira, hay cosas que se quitan con agua y jabón, y es más difícil prostituir tu mente que prostituir tu cuerpo”.

Elenco de "La noche parió una jinetera".
Elenco de "La noche parió una jinetera".

​Son historias diversas, insiste Consuegra.

“Por ejemplo, hay una que se dedica a hacer sadomasoquismo aquí, o se dedicaba entonces, porque el libro lo escribí en 2006”, explica. “Nació producto de una violación; decía que la engendraron a golpes y que no sentía el dolor. Para la madre, ella era el recordatorio de lo que no debía haberle pasado, y la golpeaba. Desarrolló un umbral de dolor alto porque aseguraba que su mayor venganza cuando la madre la maltrataba era no llorar; transpirando, ahogada, pero sin una sola lágrima”.

¿Hay algún denominador común entre todas estas cubanas que te dieron su testimonio?

El denominador común de las 22 fue el periodo especial, “la forma más elegante de decir que nos íbamos a comer un cable”, responde Consuegra. “Entonces cada quien buscó una salida, y ellas encontraron ese camino”.

¿De dónde sale el titulo?

“Estaba hablando con una de ellas y me dice: “Aunque tú no lo creas, esa noche de sábado nació una jinetera”. Al oír la grabación me detengo ahí y digo: nació… parió...”

El volumen ha tenido cinco ediciones, una de ellas por la Editorial Aduana Vieja de Valencia, en España, subraya la autora. Ahora está disponible en Amazon.

Olga Consuegra y Joyce Roy, el director de la versión teatral.
Olga Consuegra y Joyce Roy, el director de la versión teatral.

​Joyce Roy dirige la versión escénica de La noche parió una jinetera en Studio Theater, del Acrópolis Center de Santo Domingo, y el elenco está integrado por Lumy Lizardo, Beba Rojas, Gabi Desangles, Mavel Paulino, el cubano Orestes Amador en el papel del transexual Rose, y Luis Minervino. Este último interpreta a un hombre que conversa con las prostitutas y es el hilo conductor de la trama.

“Creé la figura de un periodista que hace el mismo trabajo que hice yo cuando fui a escribir el libro”, explica Consuegra. “En la práctica no fue así, porque cada una me daba la entrevista en un lugar diferente, pero ahora, cuando el espectador entra a la sala, es como si entrara a una casa de citas, y este periodista que supuestamente va interesado en la vida de ellas, en el fondo lo que está buscando son respuestas a su propia vida”.

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