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D'Letras

Premio Franz Kafka para el novelista cubano José Alberto Velázquez

José Alberto Velázquez, escritor cubano, ganador del Premio Franz Kafka de Novela 2019. (Tomado de la revista Alas Tensas)

El escritor cubano José Alberto Velázquez acaba de ganar el Premio Franz Kafka de novela 2019 con una obra que tiene como eje central “la fe cristiana en un país socialista con tendencia a fingir que se permite la fe cristiana y no es así”, en referencia a las persecuciones religiosas que tuvieron lugar con el inicio de la revolución de 1959.

Otra parte de la trama de Cierra los ojos, no respires, dijo el escritor a Radio Televisión Martí, es el viaje de miles de cubanos hacia los entonces países socialistas europeos con el fin de estudiar y trabajar.

Velázquez, poeta y narrador es natural de Las Parras, en la provincia Las Tunas y hasta 2012 publicó varios libros en ambos géneros literarios.

Sobre el ámbito de la novela precisó que “el autor es imparcial”, por lo que asegura “la culpa de que los cristianos hayan sido perseguidos, de la separación de esas personas (los mencionados estudiantes) por razones económicas haya sido negativa, no la tiene el autor que la revela o el periodista o el artista, sino los fenómenos en sí”, indica.

La novela fue premiada por un jurado en el que dictaminaron los escritores Idalia Morejón Arnaiz, Waldo Pérez Cino y Carlos A. Aguilera –éste último por Libri Prohibiti y la plataforma inCubadora, organizadores del certamen.

La decisión del jurado para premiar a Velázquez fue motivada, aseguran, “por la calidad de su lenguaje, por su complejidad formal, donde alternan diferentes voces narrativas y disímiles puntos de vista, los cuales, desde su fragmentación, exhiben una unidad que se sostiene en el ritmo y en imágenes poéticas”.

Escritor José A. Velezquez, Premio de Novela Franz Kafka 2019
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En regímenes autoritarios, la censura a la creación artística y literaria es el orden del día, y Cuba, donde el Partido Comunista controla todos los medios de información, no es la excepción.

Velázquez recalcó su poética: “Uno sí siempre sabe que va a costar trabajo salir el libro, pero uno no puede evitar escribir, autocensurarse, porque es lo que persiguen los que dictan la cultura, la obediencia”.

Sobre el auge de los medios digitales y plataformas de redes sociales donde verter la creatividad la nueva hornada de escritores cubanos, Velázquez considera que “es como la persona que necesita ir a un psicoanalista” y lo encuentra de pronto.

“Llevamos décadas sin un periodismo real, eso siempre se ha dicho y es muy cierto, no tenemos periodismo y entonces, los narradores, locos con la necesidad de decir lo que piensan ahora encuentran estos soportes digitales, estas formas de filtrar la información a través de las redes sociales, de memorias flash”, acotó.

Los novelas y autores ganadores anteriormente han sido:

“La sangre de la libertad”, Orlando Freire Santana en 2008; “Boring Home”, Orlando Luis Pardo Lazo en 2009; “El Carnaval y los Muertos", Ernesto Santana en 2010; “Un día de entrenamiento”, Ahmel Echevarría en 2011; “Larga es la noche”, Frank Correa, 2012; “El verano en que Dios dormía”, Ángel Santiesteban-Prats en 2013; “Un mundo tan blanco”, Julio Jiménez, 2015; “Shlemiel. Aventuras y desventuras del señor Mostaza”, de Abel Fernández-Larrea, 2016 y “Los amores ejemplares”, Nonardo Perea, 2017; en 2018 el premio fue compartido para Martha Acosta Álvarez, premiada por el texto ‘La Periferia’ y la también escritora y actriz de teatro y cine Lynn Cruz, con la novela ‘La Terminal’.

El escritor José Alfredo Velázquez es autor, entre otros, de los poemarios En busca del cielo perdido (Ed. Sanlope, 2006), Yo desierto (Ed. Holguín, 2006) y La burbuja heroica (Ed. Orto, 2012). Neo Club Ediciones publicó su poemario Guetto, en 2016.

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Nace nuevo proyecto editorial para temas cubanos: Patmos Ediciones

Presentación de Patmos Ediciones. Fotos Cortesía Armando Añel.

El Instituto Patmos, con siete años de fundado, inició su proyecto Patmos Ediciones que tendrá como punta de lanza el tema cubano.

Los dos primeros libros de la serie “Cuba, una isla entre la apatía y la revolución", del ensayista Gabriel Barrenechea y “La medalla en mi solapa” del pastor Mario Félix Lleonart fueron presentados en la noche del jueves 13 de febrero en el Museo de la Diáspora Cubana, en Miami.

En la presentación estuvieron la activista Yoaxis Marcheco Suárez, el periodista Dagoberto Valdés y el escritor y promotor cultural Armando Añel y el propio Lleonart, quien reside en los Estados Unidos.

Barrenechea, el autor de “Cuba, una isla entre la apatía y la Revolución” es escritor, investigador y periodista. Ha escrito sobre cultura, historia y actualidad cubana en publicaciones de Cuba y el exilio y en el año 2018, Neo Club Ediciones publicó su libro de relatos “Tubullar Bells”

Por su parte Lleonart es pastor, activista y editor. Estando en Cuba fundó el sitio cubanoconfesante.com y fue víctima de la represión de la policía política por su activismo en favor de los derechos humanos. Ha publicado "Cubano Confesante" y "Doce entrevistas para Nota del Cielo".

Acerca de Patmos Ediciones y de la presentación de los libros, Mario Félix Lleonart comentó al programa “ArtExpress” de Radio Martí la importancia del mismo.

Presentación de Patmos Ediciones
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El resto de la entrevista la puedes escuchar este sábado y domingo en la Revista ArtExpress a partir de las 9 y media de la noche por Radio Martí y por radiotelevisionmarti.com

Los libros “Cuba, una isla entre la apatía y la Revolución” y “La medalla en mi solapa" pueden ser adquiridos en la plataforma Amazon.

Confrontaciones de José Abreu Felippe

El escritor cubano exiliado José Abreu Felippe.

Como he dicho antes en ocasión de la novela Dile adiós a la Virgen, 2003, José Abreu Felippe es uno de esos escritores a la vieja usanza -quizá los únicos que existen-, quienes viven no por, ni para la literatura, sino que sus vidas mismas son la literatura o, al menos, materia prima para la obra literaria, gente rara que se deja la piel, y a veces el alma, en el texto, en la elaboración del texto, quiere decir, de existencias como pretextos.

Y ahora agrego que tres virtudes existen que a mi entender no han de faltar al verdadero hombre de letras: vivencia, videncia y valor para contarla. Bueno, esa trinidad de virtudes adorna al autor que hoy tengo el honor de presentarles con motivo de su libro de relatos Confrontaciones.

Confrontaciones del escritor José Abreu Felippe.
Confrontaciones del escritor José Abreu Felippe.

En este breve volumen de trece relatos Abreu Felippe aborda los temas recurrentes de su obra anterior, el amor, la muerte, la vejez, la soledad, el sexo, la violencia, la vida y la transvida (esto último se aprecia magistralmente en el relato Negro y blanco), en fin, los temas trascendentes de siempre que conforman la gran literatura universal, y dentro de esa temática, claro, las particularidades de los subtemas sociales, políticos y religiosos que han tocado, entenebrecido y trucidado el cuerpo, pero sobre todo el alma, del autor.

En Confrontaciones Abreu Felippe puede crear de la nada, o de situaciones anodinas, una atmósfera de ansiedad, suspense y terror, así en el relato El intruso un desconocido, habitante de las calles por más señas, toca en una tranquila noche a la puerta de dos pacíficos hombres modernos -de esos que aún confían en que su vida está segura en manos de la divinidad estatal- y pide algo de comer y después, por si fuera poco, pasar al baño, en un país y en una ciudad donde, según se lee en el relato Te voy a matar … ya nadie, ni siquiera la policía, dispara a una pierna o al cuerpo del elegido, no, a la cabeza, preferentemente a la cara, entre los ojos parece ser el sitio ideal.

El autor es capaz de sorprendernos desde la cotidianidad misma y dar un inesperado giro a una solución que veíamos venir acorde con la dogmática al uso que nos tienen acostumbrados, inducen e imponen a diario los los dulcemente dictatoriales medios de difusión o disfunción masiva, así en Voy a ser mamá uno espera un encendido alegato a favor del matrimonio homosexual pues una pareja de lesbianas, o una de ellas, muy femenina, ha decidido ser mamá mediante la donación del semen, no in vitro sino en vivo por vía de un antiguo amigo, lo que su pareja acepta a regañadientes y con unas estrictas medidas de seguridad, al punto que exige que su amante reciba al varón completamente tapada con una capucha estilo burka, de manera que sólo exponga su parte pudenda y no pueda, por otra parte, ser tentada ante la vista del cuerpo varonil, Vade retro Satana. Pero como vista hace fe, la que ve y ha impuesto las condiciones termina al otro día abandonando a su amante para juntarse con el antes odiado varón.

En el último relato titulado Plenilunio, cierre redondo, el autor aborda, mediante el encuentro en la cama entre un atildado cubanoamericano formado en EE.UU y una desinhibida y despampanante cubana recién arribada en el éxodo de isleños por las selvas centroamericanas, el choque de trenes entre dos culturas que el discurso al uso, superficial y optimista, da por sentado que sería una y la misma cultura, pero que la realidad, profunda y pesimista, se encarga de desmentir a diario.

A mi entender Abreu Felippe logra con este relato retratar la rajadura, fragmentación probablemente definitiva de la nación cubana -si es que nación alguna vez hemos sido- en dos configuraciones que se avistan aleladas desde dos alejados horizontes en el ademán de un abrazo imposible; una faena que correspondería más a la ensayística que la literatura pero que, como siempre, es la buena literatura quien primero y mejor lo hace.

La muerte en el paraíso de Baeza Flores

Alberto Baeza Flores.

Conocí al escritor Alberto Baeza Flores por las prohibidas ondas de Radio Martí en Cuba, ¿por dónde si no?, y me vine a enterar que no era cubano tras escapar de la isla y arribar al Miami nuestro, que ya no es nuestro pero sigue siendo un lugar de refugio para los nuestros, y la verdad es que, a pesar de ser chileno, Baeza Flores era más cubano que muchos cubanos, si ser cubano implica un compromiso con la decencia, la libertad y el desprecio feroz a la dictadura, es decir, era un chileno y a la vez un exiliado cubano.

Era un hombre y un nombre querido y reconocido entre los exiliados y contaba con amigos como el poeta y ex preso político Ángel Cuadra, y compartía una columna en el viejo Diario las Américas con escritores tan prestigiosos como el peruano Mario Vargas Llosa y tan humildes como este isleño después. Era otro diario, y otra época, y todavía la uniformidad del marxismo cultural no fusilaba al distinto.

Lo vi una o dos veces, no más, en alguna recepción exiliar y quiero creer que me fue presentado por Cuadra, lo recuerdo alto y con una corta y blanca melena peinada hacia atrás y una mirada penetrante, tenía nombre y porte de poeta y era un auténtico poeta.

Y me vengo a enterar por el editor y ensayista Ángel Velázquez Callejas que el bardo y columnista tenía a su haber una novela muy crítica acerca de su experiencia bajo el castrismo en Cuba titulada La muerte en el paraíso, publicada originalmente en México por Costa-Amic en el año 1965, una novela que siendo un alegato anticastrista no deja de tener la vena y la venia poética. Así podemos constatar desde las primeras páginas esa certera mezcla de prosa tersa y poesía profunda cuando escribe:

"Sonó una descarga que sacudió al condenado, rebotó contra el paredón y golpeó la noche.

El reo se estremeció como el saco al que arrojan desde un camión en movimiento. Su boca se abrió en busca de aire y algo se rompió en la caja de su pecho, como si un alicate hubiera cortado las cuerdas de un arpa.

La sangre, sin prisa, empezó a humedecer la tierra. La sangre era la vena de la noche oscura. El cuerpo del condenado vibró. Se le habían roto las bisagras del alma".

Y más adelante: En Cuba habían sido declaradas poco civilizadas las corridas de toros. "Se les había calificado de inhumanas. No se lidiaban bestias, pero se fusilaban hombres".

La muerte en el paraíso: Novela de la Revolución Cubana, de Alberto Baeza Flores.
La muerte en el paraíso: Novela de la Revolución Cubana, de Alberto Baeza Flores.

Después, cerca del final, cuando narra cómo el horror del paredón ha extrapolado sus estrechos marcos y anegado en una miasma espesa al país completo, se puede apreciar aún esa prosa poética que salva la novela del panfleto y la reivindica como una de las primeras obras literarias que retrata la realidad de la peor dictadura padecida en este hemisferio:

"Las calles eran una eclosión de ruidos, de ritmos, de gritos, de chirridos. Eran un entrechocar de delirios y, de pronto, de silencio, de tumbas, de miradas, de delaciones, de temores. El miedo andaba, suelto, como los gritos".

Baeza Flores nació el 11 de enero de 1914, en Santiago de Chile, y murió en Miami, el 6 de enero de 1998, a los 83 años de edad, y formó parte de la famosa Generación de 1938 en su país, integrada por escritores tan destacados como el Premio Cervantes Gonzalo Rojas y el poeta y ocultista Miguel Serrano, y vivió durante muchos años en Cuba, Costa Rica y otros países hemisféricos.

Allá por 1939, arriba a Cuba al frente de una delegación del izquierdista Gobierno del Frente Popular de su país, de donde no partiría hasta mediada la década de los sesenta en desacuerdo con la dictadura marxista impuesta Fidel Castro -quiere decir que el poeta apreció y sufrió en carne propia la implementación en la isla de la utopía que imprudentemente habría querido en algún momento para su país-, pero antes y en mejores tiempos para La Habana se vinculó al grupo literario Orígenes junto a luminarias como Lezama Lima y Gastón Baquero; marginada la primera y obligada al exilio la segunda por parte del comisariado cultural castrista.

Baeza Flores contribuyó con su pluma y visión a las primeras revistas de los originistas. Por esa fecha en República Dominicana habría de ser promotor del más importante movimiento poético dominicano, junto a hombres como Franklin Mieses Burgo, Manuel Rueda y Freddy Gatón Arce. También en Cuba, en la ciudad oriental de Bayamo, nació su hija, la cantante y actriz Elsa Baeza, fruto de su matrimonio con la cubana Elsa Pacheco Reyes.

El poeta se vinculó a la socialdemocracia latinoamericana y fue director de la Escuela Interamericana de Educación Democrática en Costa Rica. Viajó mucho por América, Europa y Extremo Oriente, experiencias que le ayudaron a plasmar una poética intensa y de gran vocación universal.

Baeza Flores publicó cerca de un centenar de poemarios, entre los que destacan Experiencia de sueño y destino (1937), Ánimo para siempre (1938), Dolorido sentir (1942), Isla en las islas (1946), Nuevas elegías en el Caribe (1946), Rapsodia cubana (1947), Provincia de amor (1950), Corazón cotidiano (1954), Prisión sin muros (1964), País de la memoria (1964), El tiempo pasajero (1966), El mundo como reino (1967), A la sombra de las galaxias (1968), Caminante en España (1973), Geografía interior (1980), Poemas en Yugoslavia (1984) y Poemas esenciales (1985).

En tanto poeta, Baeza Flores tenía la mirada abierta ante la maravilla y la miseria del mundo, mirada que no le dejaría pasar por alto la traumática experiencia de Cuba, y gracias a la cual, hay que decir, contamos ahora con una novela testimonial de la índole de La muerte en el paraíso, Ediciones Exodus, Miami 2019.

Nota: Los datos biográficos de Alberto Baeza Flores han sido tomados de las notas de portada de sus libros.

Paulo Coelho destruirá borrador de libro que escribía con Kobe Bryant

Gorra de Los Ángeles Lakers y foto de Kobe Bryant colocados en memorial al baloncetista

Paulo Coelho, el escritor brasileño más leído y traducido en todo el mundo, anunció este martes que pretende destruir el borrador del libro infantil que
escribía en conjunto con el estadounidense Kobe Bryant, debido a que
perdió su sentido tras la muerte del ídolo del baloncesto mundial.

El famoso autor del Diario de un mago y El alquimista, reveló en su cuenta de Twitter que venía escribiendo un libro infantil desde hacía algunos meses con el exjugador de la NBA que murió el domingo en un accidente de helicóptero, con el que mantenía un intenso intercambio vía digital.

"Fuiste más que un gran jugador, querido Kobe Bryant. Aprendí mucho interactuando contigo. Voy a borrar el borrador ahora mismo. Este libro perdió la razón de existir", afirmó el brasileño en la red social en un mensaje de homenaje al exbaloncestista.

Coelho, quien tiene más de 225 millones de libros vendidos en portugués y en otros 80 idiomas, que han sido lanzados en 170 países, comenzó a discutir el libro con Bryant en 2016 cuando el deportista anunció su retiro de las canchas.

Bryant había manifestado públicamente su admiración por Coelho y tenía las obras del brasileño entre sus favoritas.

El exbaloncestista estadounidense falleció el domingo a los 41 años en un accidente de helicóptero en el área de Calabasas, cerca de Los Ángeles (California), en el que también murió su hija Gianna, de 13 años.

El ídolo de los Lakers de Los Ángeles y su hija se dirigían a un partido de baloncesto del equipo de la niña. Junto a ellos viajaban otras siete personas: dos compañeras de Gianna, sus padres, una entrenadora y el piloto. Ninguno de los tripulantes sobrevivió el accidente.

El poeta catalán Joan Margarit gana Premio Cervantes 2019

Joan Margarit, poeta catalán, ganador del Premio Cervantes 2019

El poeta Joan Margarit, flamante Premio Cervantes 2019, asegura que prefiere que se identifique este galardón "con el diálogo entre lenguas, entre Cataluña y España", aunque no quiso expresar su opinión sobre la situación política actual.

Al ser preguntado sobre este tema, Margarit rechazó opinar -"a mis 81 años", precisó- pero advirtió: "no es mi interés ni mi capacidad resolver estos temas, aunque no quiere decir que sea indiferente".

Ganar el Cervantes, añadió el poeta en una rueda de prensa en Barcelona, permitirá que su poesía llegue a más lectores y "si el lector busca consuelo en el poema, y funciona, llegará a más gente".

Porque él trabaja "para consolar a gente solitaria", "que somos todos", puntualizó. Y para lograrlo utiliza una herramienta, que es la poesía, que escribe en catalán y castellano, porque se siente "identificado con dos lenguas".

Recordó que a lo largo de su vida un poema de Machado le consoló
cuando tenía 18 años, pero también le sirvió a los 25, a los 40 o a los 60. "Y ahora con 80 me sigue sirviendo. Por tanto, ha servido a diez Joan Margarit", agregó.

Es, sentenció, "el misterio de un poema, hay infinitos poemas, porque se lee de manera diferente en diferentes edades por la misma persona".

Margarit, que fue Premio Nacional de Poesía en 2008 y que este mismo 2019 ha recibido el Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía, confesó que siempre lleva un poema encima.

"El primero siempre es en catalán, pero al cabo de un tiempo llevo dos, pues se ha convertido en otro en castellano, y a veces la versión castellana salva alguna cosa de la catalana, y otras veces es al revés. Lo único que está claro, es que el comienzo es en catalán, que es la lengua materna", explicó.

Aseguró que "un poema no se puede escribir en una lengua que no sea la materna" y añadió: "no hay nadie en el mundo; sí se puede hacer en la novela, como pasa en Francia, que está llena de grandes escritores que no son franceses que han escrito en francés".

Sin embargo, Margarit proclama con voz alta que él tiene dos lenguas: el catalán, la lengua materna, "y gracias al general Franco que me la colocó, el castellano, que no pienso devolverle, pues las lenguas no son culpables de nada".

Ganar el Cervantes con 81 años no se ve del mismo modo que si fueras joven, considera el poeta y arquitecto: "tiene unas repercusiones menores que para una persona joven. Sientes más el deber cumplido".

Se ha preguntado qué es la poesía, y resuelve la cuestión identificándola como "una herramienta, quizá de las más efectivas, para consuelos de los grandes momentos de pérdidas, o difíciles que todos tenemos" y ante una tragedia vital, "después del consuelo inmediato de las personas que nos aman, llega un momento en el que lo tienes que afrontar solo, y entonces solo tienes a tu disposición la poesía y, tal vez, también la música".

Para no iniciados en Margarit, aconseja comenzar por "Joana", porque fue la primera vez que se enfrentó directamente a la poesía.

"Hay un principio aceptado de no escribir en caliente", algo que sí hizo con su hija Joana, que falleció a los 30 años, "Ahí tuve que escribir en caliente, forzar la manera de escribir al límite".

No cree que un músico pueda llegar a ganar algún día el Cervantes, como sucedió con el Nobel con Bob Dylan, pues "la letra de una canción no es un poema, las grandes canciones no son poemas, o son flojos aunque muy bien cantados" y mencionó quizá una excepción "Les feuilles mortes", de Prévert, que cantada por Yves Montand "está a la altura".

Volviendo a la política, indicó que para resolver cualquier conflicto solo hay dos soluciones: "hablar y cultura".

A su juicio, solo hay "dos únicas revoluciones pendientes: la de derechas, la de 'El mundo feliz', de Aldous Huxley, o la película "Cuando el destino nos alcance", un mundo futurista con una dictadura que hace pasar a todos por el aro; y en el otro extremo, una revolución que destine a educación el dinero de todos los oficios que se desempeñan con disfraz (jueces, militares)".

Aunque es muy pronto todavía, Margarit cree que para el discurso
que pronunciará el Día del Libro en abril de 2020 en Madrid -fecha en la que cada año se entrega el Cervantes- bien podría utilizar algunos de sus poemas. "No es la primera vez que sustituyo discursos por poemas", advirtió.

Quizá no desentone demasiado después de que el ministro español de Cultura en funciones, José Guirao, haya comunicado el veredicto del Cervantes leyendo el poema de Margarit "No tires las cartas de amor".

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