Enlaces de accesibilidad

Arte y Cultura

Periodista cubano integra prestigioso programa Kiplinger Fellows en EEUU

Julio Batista recibió el Premio Rey de España de Periodismo Ambiental y Desarrollo Sostenible en 2017. (Archivo)

El periodista cubano Julio Batista Rodríguez será uno de los veintidós periodistas que conformarán la clase 2020 del programa Kiplinger Fellows en Asuntos Públicos de Periodismo que se impartirá del 19 al 24 de abril en la Universidad de Ohio, Estados Unidos.

Los Fellows fueron seleccionados de entre cientos de aspirantes, teniendo en cuenta la experiencia periodística, su trabajo y su disposición a compartir el conocimiento con sus colegas.

Por primera vez en casi 50 años, un periodista de la isla participará en el programa patrocinado por el negocio editorial Kiplinger y en el que estarán representados 10 naciones: Estados Unidos, Canadá, Cuba, Costa Rica, Inglaterra, Alemania, India, República Kirguisa, Nigeria y Sudáfrica.

Julio Batista: El periodismo ha cambiado mucho en Cuba
please wait

No media source currently available

0:00 0:01:22 0:00

En conversación con Radio Televisión Martí, el comunicador indicó que en su opinión el periodismo ha cambiado mucho en Cuba y que la gente más joven está apostando por la superación profesional fuera del país para mejorar su labor profesional dentro de la isla.

En referencia a la nueva hornada de periodistas que se desempeñan en sitios digitales independientes como Periodismo de Barrio, El Toque, Tremenda Nota, El Estornudo y ADNCuba, entre otros, Batista apuntó:

“Es una generación que salió, casi en su totalidad, de las aulas de las universidades cubanas. Al menos en la universidad parece que están haciendo algo bien”.

Batista Rodríguez, miembro del Consejo Editorial del sitio digital independiente Periodismo de Barrio, ha recibido importantes galardones como el Premio Rey de España de Periodismo Ambiental y Desarrollo Sostenible 2017 por su investigación "Las aguas muertas del Havana Club".

Vea todas las noticias de hoy

De cuando Terry Jones y Monty Python se pasearon por Cuba

El actor, escritor y director Terry Jones en Lisboa el 10 de enero de 2008. El miembro del grupo Monty Phyton falleció el martes en Londres (Foto: Nacho Doce/Reuters).

Hay que quitarse el sombrero: murió Terry Jones, el comediante del grupo inglés Monty Python. Y me acordé de aquella gira que él y su tropa hicieron por cineclubes de La Habana y varias ciudades de Cuba a finales de los años 80 en un casete de video Betamax.

La Sala Charles Chaplin, en la planta baja del edificio del ICAIC, ya había exhibido Monty Python y el Santo Grial. Cuando fui a verla, delante de mí estaba sentado un espectador que se reía tanto, tan estruendosamente y sin parar, que su pareja se levantó avergonzada y fue a sentarse en otra fila al fondo de la platea.

De izquierda a derecha, Eric Idle, John Cleese, Terry Gilliam, Michael Palin y Terry Jones posan el 30 de junio de 2014 en Londres, en vísperas de su primera vuelta a un escenario en largo tiempo. Graham Chapman, el otro miembro de Monty Python, había fallecido el 4 de octubre de 1989 (Foto: Reuters).
De izquierda a derecha, Eric Idle, John Cleese, Terry Gilliam, Michael Palin y Terry Jones posan el 30 de junio de 2014 en Londres, en vísperas de su primera vuelta a un escenario en largo tiempo. Graham Chapman, el otro miembro de Monty Python, había fallecido el 4 de octubre de 1989 (Foto: Reuters).

Pero La Vida de Brian, el largometraje más polémico del grupo, no aparecía por ninguna parte. Hasta que, casi por casualidad, tropecé con una copia en video –la única disponible, me dijeron-- que había en la Distribuidora Nacional de Películas. Era un casete Betamax subtitulado en español. Lo pedí y me lo prestaron con la condición de que lo devolviera rápido.

Desde que terminé de verla por primera vez, supe que La Vida de Brian (1979) iba a ser una de las películas que más veces vería en mi vida. La dirigió precisamente Terry Jones, después de haber compartido con otro miembro del grupo –Terry Gilliam—la dirección de Monty Python y el Santo Grial (1975).

En La Vida de Brian, los Reyes Magos se equivocan de pesebre y en vez de entrar al del niño Jesús entran al del niño Brian. Cuando se dan cuenta del error vuelven y le arrebatan a la madre (interpretada precisamente por Terry Jones) el oro, la mirra y el incienso que le habían entregado. La película, entonces, tiene como protagonista a un tipo llamado Brian a quien le tocó vivir paralelamente a Jesucristo.

Para cualquier público, la historia es provocadora: por tal de tener un líder espiritual, la gente está dispuesta a creer incluso en alguien que niega ser el mesías. Para un público cubano formado en tres décadas de “revolución”, la película era mucho más que eso: era apasionante porque, entre otras cosas, se burlaba abiertamente de los movimientos de liberación nacional.

“Lo único que han traído los romanos es hambre, miseria y enfermedades”, decía el líder del Frente Nacional para la Liberación de Judea (interpretado por John Cleese) en una reunión de conspiradores. “El acueducto”, susurraba alguien por allá atrás. “Ah, sí, el acueducto, pero fuera del acueducto, lo único que trajeron es hambre, miseria y enfermedades…”, clamaba el jefe.

Otra voz le interrumpía: “Los caminos”.

“Bueno, sí, los caminos, pero además del acueducto y los caminos, lo único que han traído los romanos es hambre, miseria y enfermedades”, decía entonces sin ocultar su irritación. “Los vinos…”, decía un tercer conspirador. “Cierto”, admitía el líder. “Pero además del acueducto, los caminos y el vino, lo único que han traído los romanos es hambre, miseria y enfermedades”, declaraba secamente antes de advertir que la próxima interrupción sería sancionada con la muerte.

En 1988, en Cuba, los “movimientos de liberación nacional” eran una de las armas sagradas de la propaganda revolucionaria. No había sacrificio, por grande que fuera, capaz de compararse al sacrificio de los combatientes de un movimiento de liberación nacional, lo mismo en Colombia que en Jibutí. La presencia cubana en Angola era un honor para cualquier cubano porque la causa justificaba el martirio, y la grandeza exigía valor.

Que un grupo de comediantes ingleses se apareciera con aquel sacrilegio era un regalo de Dios.

Terry Jones posa junto a "un parquimetro del infierno" en Lisboa el 10 de enero de 2008 (Foto: Nacho Doce/Reuters).
Terry Jones posa junto a "un parquimetro del infierno" en Lisboa el 10 de enero de 2008 (Foto: Nacho Doce/Reuters).

“A los únicos que odiamos más que a los romanos es al Movimiento Nacional para la Liberación de Judea”, decía uno de los conspiradores en otra reunión, antes de que alguien lo rectificara. “Esos somos nosotros mismos”.

En mi condición de crítico de cine del periódico Juventud Rebelde, tenía vínculos entonces con cine clubes de La Habana y de otras provincias. Si mal no recuerdo, el primer lugar donde dedicamos una función a ver La Vida de Brian fue en el cine club de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Los amigos, los conocidos y los desconocidos salían encantados.

Santa Clara, Camagüey, Holguín… ¿Santiago de Cuba? Empecé a llevar conmigo el casete Beta en mis asignaciones periodísticas a otras provincias, a ponerme de acuerdo con coordinadores de cine clubes, y a exhibir también por allá la película. Después de la segunda o la tercera función empezaron a aparecer en la sala de video espectadores que no parecían haber ido precisamente a ver la película.

Terry Jones (izq.) y Eric Idle el 4 de diciembre de 2012 en Londres (Foto: Andrew Winning/Reuters).
Terry Jones (izq.) y Eric Idle el 4 de diciembre de 2012 en Londres (Foto: Andrew Winning/Reuters).

Así hubo muchos que, cuando ni pensábamos en Internet ni en las redes sociales, vieron La Vida de Brian en Cuba y se rieron de los movimientos de liberación nacional. Gracias a Terry Jones y su tropa de Monty Python. Lo único que lamento es no haber sabido entonces, al presentarla, todo lo que supe después.

Por ejemplo, que cuando los ejecutivos de EMI leyeron el guión, se asustaron y se negaron a producirla pocos días antes de la fecha marcada para iniciar los rodajes, el beatle George Harrison hipotecó su casa, fundó la productora HandMade Films (Películas Hechas a Mano) y les dio el dinero.

Arriba, Paul McCartney y Ringo Star. Debajo, George Harrison y John Lennon (Foto: Archivo).
Arriba, Paul McCartney y Ringo Star. Debajo, George Harrison y John Lennon (Foto: Archivo).

“¿Por qué lo haces?”, le preguntó Eric Idle, otro de los Python. “Porque quiero ver esa película”, cuenta que le respondió Harrison. “El boleto de cine más caro de la historia”, diría luego Idle.

Para quien no haya visto La Vida de Brian, Monty Python y el Santo Grial, o El Sentido de la Vida Según Monty Python, este es el momento. La mejor manera de invocar con risa a un genio que, como diría la poetisa Mariana Torres, no creía en los duendes porque era un duende incrédulo.

“Mi tema recurrente es que el mundo medieval se parece al nuestro en que las mismas personas siempre se aprovechan de las mismas personas”, dijo una vez Terry Jones, según la BBC. “La humanidad no lo cambia todo con el paso de los siglos”.

Joaquín Gálvez: "Como muchos cubanos he llevado la Patria a cuestas"

Joaquín Gálvez, escritor y poeta cubano residente en Miami

El poeta de origen cubano Joaquín Gálvez, es un hombre sencillo, tal como debería ser la vida. La sencillez es lo que hace que las cosas, al menos algunas, funcionen y que funcionen así, sencillamente, como cae la lluvia, como las olas se acercan a la orilla. Sencillo y tenaz, Joaquín Gálvez es el cerebro y el corazón de uno de los espacios más hermosos que tenemos en Miami los hacedores de versos: la tertulia literaria La Otra Esquina de las Palabras, en Café Demetrio.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

En pleno auge de la Perestroika, en el último lustro de la década de los 80, formé parte de un grupo cultural independiente, integrado por jóvenes escritores y artistas habaneros que aspirábamos a que se nos permitiera tener un espacio para expresarnos sin la dirección de las instituciones de la cultura oficial.

El grupo no tardó en ser desintegrado por la Seguridad del Estado,y pude, por medio de ese hecho, corroborar la naturaleza represiva del régimen cubano, renuente a propiciar los cambios que ya estaban ocurriendo en la Europa del Este, razón por la que comprendí que si quería ejercer mi derecho a decir lo que pensaba, ya fuera como ciudadano de un país o como escritor, Cuba no era el lugar indicado para hacerlo.

Me cerraron todas las puertas, y yo no estaba dispuesto a seguir viviendo tras la máscara que te impone una dictadura.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Esperaba encontrar oportunidades que se me negaron en Cuba como, por ejemplo, tener derecho a tomar decisiones sin que recayera sobre las mismas la intervención del poder estatal. Un país donde el trabajo, el estudio, el esfuerzo y hasta el sacrificio tuvieran un valor para la realización del individuo; el respeto a derechos fundamentales como la libertad de expresión, de asociación y de credo político y religioso, sin temor a que te vigile un cederista, te atienda un agente de seguridad del estado y te arreste un policía ; el respeto a la familia y el derecho de los padres a elegir la educación que prefieren para sus hijos; el derecho a viajar al extranjero cuando lo desees; leer los libros y escuchar la música que nos prohibieron; y, como poeta, poder escribir y publicar mi obra sin los obstáculos de la censura y en concordancia con lo que pienso.

¿Qué encontraste?

Desde que llegué a Estados Unidos, en 1989, pude encontrar mucho de lo que mencioné anteriormente; pero también sucedió que no encontré lo que, debido al adoctrinamiento castrista, esperaba encontrar: un país donde prácticamente no se podía salir a la calle por la violencia, al estilo de una película del oeste, así como la discriminación y el maltrato impune a negros y latinos, como lo muestra una foto de a principios de los años 60.

También encontré un exilio cubano cuyos logros eran producto de su trabajo e iniciativa individual; un exilio compuesto por diferentes tendencias políticas y no predominantemente batistiano, como nos hacían creer en Cuba.

Y gracias a ese exilio, sobre todo al llamado exilio histórico, conocí lo que a mi generación, nacida después de 1959, se nos ocultó sobre la Cuba republicana. Pude además conocer el dolor de ese exilio, la historia de terror que, tras la cortina de hierro, desconocía: sus presos políticos y las vejaciones que sufrieron en sus años de cárcel, los miles de fusilados, etc.

¿Qué es para ti La libertad?

La libertad es un concepto muy amplio y puede tener un significado diferente para cada persona. Para mí, la libertad está ligada a los derechos inalienables del individuo en una sociedad, ya sea para expresar sus ideas o para tomar decisiones importantes en su vida, sin que se vea frenado o limitado por las restricciones del poder gubernamental y sus instituciones.

La libertad conlleva un nivel de responsabilidad en nuestros actos y decisiones.Tal como nos enseña Erich Fromm en “El miedo a la libertad”, la libertad es un reto para cada individuo que desee tener control de su vida sin la tutela de ese ogro filantrópico que es el Estado, sobre todo de esos que, por medio de una ideología y en nombre del pueblo, secuestran la libertad de sus ciudadanos, tales como el fascismo y el comunismo.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Los treinta años que llevo en el exilio representan un arduo proceso de aprendizaje, el cual no ha estado exento de vicisitudes; pero también me han servido para obtener una disciplina y responsabilidad ante la vida.

He tenido que adaptarme a vivir en un país con otra cultura, acatar su sistema legal y aprender su idioma; desempeñar diferentes tipos de empleos mientras realizaba estudios universitarios para mejorar mis condiciones de vida y las de mi familia; solo que, a diferencia del país de donde vengo, el esfuerzo no fue en vano. Puedo decir también que vivir durante años en un país democrático, donde he podido leer e informarme sin los cotos que impone la censura ideológica, me ha permitido conocer mejor al mundo y a Cuba.

Ha sido un proceso enriquecedor en muchos aspectos. Aquí he podido conocer la obra de escritores capitales de la literatura cubana contemporánea que han sido censurados en Cuba, como Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Heberto Padilla, Gastón Baquero, Lydia Cabrera, Eugenio Florit, etc; tener contacto con escritores que en Cuba fueron marginados y sufrieron el ostracismo como los de la Generación del Mariel o los que padecieron largas condenas en prisión como Jorge Valls y Ángel Cuadra.

También me ha permitido conocermás a fondo la obra de escritores de otros países que han sido vetados por el régimen de La Habana,como Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Milan Kundera, George Orwell,etc. Y por supuesto, leer en su idioma a poetas norteamericanos e ingleses, como Whitman, Eliot, Pound, Sylvia Plath, Dylan Thomas, H.W. Auden, etc.

Sin embargo, en el exilio he visto cómo todavía se repiten mecanismos y patrones importados del castrismo, como la tendencia a controlar (por no llamar centralizar) la cultura por medio de publicaciones y sitios digitales en los que si no coincides con una supuesta elite (“The new Cuban influencers”), es decir, si no bailas al compás de su ritmo, ya sea política o estéticamente, quedas excluido de la comparsa. La única respuesta a esto, por parte de escritores e intelectuales que no deseen autocensurarse, es la creación de publicaciones y espacios alternativos que muestren la diversidad de pensamientos. No se puede aspirar a una democracia en Cuba con una nueva UNEAC.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

El concepto Patria que nos enseñaron en Cuba está viciado por el falso patriotismo de un Estado totalitario, puesto al servicio de una ideología, mientras aniquila las razones culturales que lo sustentan, basadas en la tradición, las costumbres y la idiosincrasia. En la actualidad un “apátrida” o “gusano” [irónico] del exilio de Miami, que visita con frecuencia el Restaurant Versalles o juega dominó en la Calle 8, puede preservar más esa patria que en Cuba se fue perdiendo, que un cubano radicado en la isla. Como muchos cubanos he llevado la Patria a cuestas; como diría Borges: “En la ubicua memoria serás mía, patria, no en la fracción de cada día”.

La zarzuela "Cecilia Valdés" se estrena en Madrid (VIDEO)

Rueda de prensa sobre el estreno de "Cecilia Valdés". Foto Teatro de la Zarzuela.

"Emocionante" e "histórico" fueron los adjetivos más mencionados en la presentación oficial de la zarzuela cubana "Cecilia Valdés", de Gonzalo Roig, que se estrena el viernes 24 de enero en Madrid.

"Dese el primer día que llegué a este teatro, he tenido en la cabeza la idea de representar 'Cecilia Valdés'", aseguró Daniel Bianco, director del emblemático Teatro de la Zarzuela. Al destacar el "viaje de idas y vueltas" del género entre España y el continente americano, señaló a Cuba como "uno de los países más fértiles", con más de tres mil zarzuelas registradas.

"Por eso, el viaje de vuelta había que hacerlo en este teatro, que en 163 años de historia nunca representó una zarzuela cubana", indicó Bianco en una concurrida conferencia de prensa.

La puesta en escena está firmada por el venezolano Carlos Wagner, para quien "Cecilia Valdés" es un drama "válido en 1950 o 2020, porque habla de todos los grandes temas que rigen nuestras vidas".

Líricos de Cuba, España, Estados Unidos y Uruguay intervienen en la obra. Las sopranos cubanoamericanas Elizabeth Caballero y Elaine Álvarez alternan el papel protagónico, acompañadas por figuras históricas como Linda Mirabal (Dolores Santa Cruz) y Homero Pérez-Miranda (José Dolores Pimienta).

"Me siento emocionada por formar parte de algo histórico", dijo Elizabeth Caballero, al tiempo que recordó a sus predecesoras. "Siento que no estoy cantando sola. Estamos cantando con todas las sopranos que han interpretado a Cecilia: Blanca Varela, Marta Pérez, Caridad Suárez (que fue la primera) y Alina Sánchez", explicó.

Mientras tanto, Elaine Álvarez elogió el esfuerzo de sus padres exiliados en Miami: "La verdad es que nunca he cantado zarzuela, solo ópera. Pero, cuando Daniel me llamó para cantar, inmediatamente dije que sí. Para una hija de Cuba que no vivió en Cuba, es muy especial poder representar esta cultura y el sacrificio de mis padres por mi carrera. Elizabeth y yo crecimos en Miami, y nuestros padres son exiliados. Es un orgullo tremendo poder estar aquí con ustedes".

En reparto también aparecen Martín Nusspaumer (Leonardo de Gamboa, Uruguay), Enrique Ferrer (España), Eleomar Cuello (Cuba-Chile), Cristina Faus (España), Yusniel Estrada, Ileana Wilson y Georbis Martínez (Cuba), entre otros.

El maestro español Oliver Díaz, gran conocedor de la música cubana, estará al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid y del Coro del Teatro de la Zarzuela.

"Cecilia Valdés" permanecerá en cartelera hasta el 9 de febrero. Además de las trece representaciones programadas, la institución prevé actividades en torno a la obra de Gonzalo Roig, entre ellas el encuentro "Las mujeres de Cecilia Valdés", el jueves 30 de enero.

Como colofón, el Teatro de la Zarzuela transmitirá una función en vivo a través de su página web, Facebook y YouTube, el miércoles 5 de febrero.

Armando Añel: "El castrismo constituye una especie de faro de la irresponsabilidad global"

Armando Añel, escritor, periodista y editor cubano residente en Miami

Armando Añel, escritor, periodista, editor, es un provocador incansable. Imposible no mover las neuronas cuando tropiezas con Añel, estés o no de acuerdo con sus puntos de vista. Fundador, junto a su esposa Idabell, de uno de los movimientos culturales más importantes de Miami: el Festival Vista de la Literatura Independiente, Armando Añel ha traído a la cultura de esta ciudad aires de una renovación imprescindible.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

Creo que desde chiquito yo quería irme de Cuba. Siempre, desde que tuve uso de razón, me sentí incómodo en Cuba. Sin los juguetes que quería, sin un miserable parque de diversiones en funcionamiento, con la televisión insufrible de solo dos canales, en la precariedad, la uniformidad, la promiscuidad, el mal olor.

Entonces, la literatura francesa, norteamericana, inglesa, etc., todos aquellos libros que leía hasta la alta madrugada ya desde los 8 o 9 años, tal vez menos, contribuyeron a que pudiera escapar de Cuba, efectivamente, en mi imaginación. Concretamente, hubo un referente literario que ahora me doy cuenta impulsó en mí, desde muy temprano, esa tendencia digamos “escapista”: J.H. Rosny y sus novelas juveniles Los conquistadores del fuego y El león de las cavernas.

Los protagonistas de ambos libros, padre e hijo, son nómadas que abandonan la tribu a la que pertenecen y atraviesan vastas regiones “extranjeras” en busca del fuego, el primero, y de la libertad el segundo. Se trata de una saga que leí con entusiasmo, casi febrilmente, durante mucho tiempo, sin percatarme de que estaba moldeando de alguna manera, en mayor o menor medida, mi psicología posterior, una especie de sentimiento que luego se convirtió en espíritu libertario.

Ya con 15 o 16 años esa incomodidad de vivir en Cuba comenzó a transformarse en oposición instintiva. Hasta que escuché Radio Martí por primera vez, a mediados de los años ochenta. Fue escuchando Radio Martí que mi oposición instintiva se convirtió en oposición razonada. Y casi inmediatamente después, yo tendría ya 21 o 22 años, en la necesidad insistente de escapar de aquel país.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Libertad. Novedad. Posibilidades. Vida. Espacios que pudiera ocupar, o compartir, sin desnaturalizarme, sin dejar de ser yo.

¿Qué encontraste?

He encontrado un mundo. Como bien dijiste una vez, en aquella tertulia de La Otra Esquina de las Palabras, “los cubanos exiliados no perdimos un país, ganamos un mundo”. Se me quedó grabada la frase tal vez porque eso he sentido siempre: que he ganado muchísimo más de lo que perdí al dejar Cuba.

¿Qué es para ti la libertad?

La oportunidad de vivir sin que violen tu naturaleza y tu espacio creativo. De vivir con todo lo que ello conlleva, es decir, la oportunidad de expresarte, moverte, invertir, aceptar, evitar, descubrir... responsabilizándote, claro, contigo mismo y tus acciones.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Muchas cosas. Solo apunto dos aquí, relacionadas con el miedo a la libertad:

Que la libertad es una circunstancia volátil en casi todas partes entre otras razones porque implica responsabilidad, y la humanidad, en su actual estadío, es profundamente irresponsable. No importa a donde vayas: Muy poca gente se responsabiliza con lo que dice y con lo que hace. Lo arduo queda a medio hacer, los planes se diluyen, las ideas, los conceptos, se defienden ciegamente en lugar de contrastarse profundamente.

Lo cómodo es la corriente, lo fácil es la irresponsabilidad; pensar, investigar, desmontar tus propios prejuicios, incluso reconocer tus errores, requiere esfuerzo responsable. En general, la responsabilidad es un peso que poca gente está dispuesta a cargar.

Por eso ya no me extraña tanto que tanto gobierno, pueblo, político, trabajen a favor del castrismo internacionalmente –como sí me sorprendía en Cuba y durante mis primeros años de exilio–, y que el populismo, tanto a la izquierda como a la derecha, esté en auge. El castrismo constituye una especie de faro de la irresponsabilidad global. De ahí que sea irresponsable permitir que sobreviva. Contagia, y atrasa, ferozmente.

Relacionado con esto, he aprendido también que “el perdedor radical”, al decir de Enzensberger, es el verdadero líder de la lucha contra la libertad en todo el mundo. “Lo que al perdedor radical le obsesiona es la comparación con los demás, que le resulta desfavorable en todo momento”, dice el filósofo alemán. “Como el deseo de reconocimiento (el ego del egobiado, agrego yo) no conoce, en principio, límites, el umbral del dolor desciende inevitablemente y las imposiciones del mundo se hacen cada vez más insoportables.

La irritabilidad del perdedor aumenta con cada mejora que observa en los otros”. De ahí el atractivo del populismo, del fascismo, del comunismo –incluso en países donde la pobreza no resulta mayoritaria–, de cara al irresponsable “agraviado”. El totalitarismo iguala a la baja eliminando o reduciendo dramáticamente las comparaciones… y las responsabilidades.

No se olvide que en la Cuba anterior a 1959 se vivía desigual pero aceptablemente, hasta los más pobres tenían jabón y consumían carne ‘puerco, pero llegó el perdedor radical y “mandó a parar”. Castro era hijo de un terrateniente y se graduó de abogado en la universidad, es decir, pertenecía cuando menos a la clase más favorecida, pero desde su ego de egobiado, comparándose con cierta elite habanera, se sentía un perdedor radical.

Cuba constituía entonces una sociedad donde abundaba el perdedor radical sin siquiera saberlo y, tras el triunfo castrista, se convirtió, por antonomasia, en un país de egobiados. Un país donde el agobio es egobio y el irresponsable vegeta permanentemente “agraviado”, inmerso en “la guerra de todo el berro”.

La famosa “igualdad” socialista, o comunista, en realidad es impulsada por el miedo (el ego). Más concretamente, responde al miedo a la comparación y a la responsabilidad. Lo mismo ocurre con el nacionalsocialismo o supremacismo o como se le quiera llamar, otra forma de populismo o colectivismo justificativo.

En el comunismo, el egobiado culpa al rico o al emprendedor de sus “calamidades”. En el nacionalsocialismo, al diferente o al extranjero. Incluso, ambas “culpas” pueden aparecer mezcladas en diverso grado. Porque no importa si de derecha o de izquierda: Casi cualquier tipo de populismo resulta instrumental para el agobio del egobiado.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Patria, para mí, es la libertad de poder descubrir, crear, experimentar, existir. Tu país es el espacio que mejor te deja ser tú en cualquier país. Por eso no hay día que no celebre la gran oportunidad de haber dejado Cuba atrás, de haber descubierto mi verdadera patria.

"Bebo de Cuba", tributo obligado de Universal Music y Fernando Trueba

Bebo Valdés (1918-2013). PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP

Bebo Valdés (1918-2013) tenía "el secreto", el que le permitía "acariciar" el piano con un tempo único, pero además era "la pureza", una "buena persona" que llenó de belleza el mundo, sostiene su amigo el director de cine español Fernando Trueba que ha reeditado los discos que grabó con él para Calle 54: "era mi deber", asegura.

"Bebo de Cuba", que saldrá el 24 de enero, recopila en una caja los discos, descatalogados ya, que grabó "uno de los pianistas más completos" que ha dado su país con la discográfica del cineasta y con los que logró 3 Grammy y 3 Grammy Latinos.

Son "El arte del sabor", "Suite cubana", "El solar de Bebo", "Beautiful music", "Bebo" y "Juntos para siempre", además del inédito "El cajón de Bebo", el DVD "Old Man Bebo", un DVD con las mezclas 5.1 del álbum "Suite Cubana" y un libro con textos y fotos que muestran su vida en Cuba, su exilio en 1960 y su posterior "retiro" en Estocolmo, donde se ganaba la vida tocando en hoteles, así como su vuelta a primer plano.

Trueba, que hizo con le desde que le conoció en 2000 ocho discos y cuatro películas, quería poner en circulación de nuevo los discos y hacer una nueva mezcla con el que Valdés consideraba su "obra más importante", "Suite cubana", explicó en una entrevista con Efe el director de cine y productor discográfico, que ha contado para esta "obligación" con Universal Music.

Esta es la "primera entrega" porque su idea es reeditar el celebérrimo "Lágrimas negras", nacido de aquellos dúos que hizo para la película "Calle 54" (2000) con Cachao y su hijo Chucho y que luego grabaron con Diego el Cigala, y las grabaciones que hizo con Javier Colina en "Uve at the Village Vanguard".

"Estamos reeditando los trabajos que hizo en el 'tercer acto' de su vida, el de su plenitud", sintetizó Trueba.

Valdés, creador del ritmo batanga y compositor y arreglista extraordinario, estuvo apartado de la escena pública casi 30 años, hasta que volvió en 1994, junto a Paquito D'Rivera, cuando ya tenía 76 años.

"Los artistas tenemos vanidad, ambición, intereses y ganas de reconocimiento, pero hay como gente como él que está más allá de
estas debilidades humanas. No tocaba por el dinero, la crítica o el éxito sino por amor a la música y para hacer a la gente feliz. Su música es tan extraordinaria porque lo era él también", afirmó.

"'Tengo 90 años y me cuesta mucho levantarme pero cuando me siento al piano es como si tuviera 21 años', decía Bebo. No se por qué elegía esa edad. A veces yo me siento mayor y empiezo a rodar y me siento un guerrero imbatible, sin edad", recordó Trueba, que el próximo sábado cumplirá 65 años.

Está "justo acabando" la copia de su nueva película, "El olvido que seremos", la adaptación de la novela homónima de Héctor Abad Faciolince, que se ha rodado en Colombia y que es una carta de amor del escritor a su padre, tiroteado en Medellín por los paramilitares en 1987.

"Estoy muy feliz de haberla hecho. Me parecía imposible porque no se puede reproducir el amor de un hijo a un padre. Lo hemos hecho contando la historia de amor de una familia y dentro de ese núcleo, la burbuja de ellos dos. Enseña lo que es la vida", ha afirmado el director, que se reconoce "mucho" en ese trabajo.

Asegura que es "muy feliz" haciendo discos y compartiendo estudio con personas como Bebo Valdés o Niño Josele y que también lo ha sido haciendo su última película: "la ventaja de la música es que yo no soy el artista y no siento ese estrés, esa tensión. Las películas te hace sufrir más pero quizá también disfrutar más cuando lo consigues".

El ganador de un Oscar por "Belle Epoque" y candidato por "Chico & Rita" no quiere opinar sobre la candidatura de Pedro Almodóvar con "Dolor y gloria": "Pedro ya ha estado nominado; ya sabe dónde está", se ha reído.

Cargar más

XS
SM
MD
LG