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Papa llama mexicanos a renovar fe en medio violencia


El papa Benedicto XVI (c) ofició una misa el domingo 25 de marzo de 2012, en el Parque del Bicentenario de Silao, México, a la que asistieron 250 cardenales y obispos y los presidentes de las 22 Conferencias episcopales de América Latina y del Caribe.

Oficia misa multitudinaria, asisten presidente y candidatos

El Papa Benedicto XVI llamó el domingo a los mexicanos, durante una multitudinaria misa, a renovar su fe católica, debilitada por los dramáticos problemas del país como la violencia del narcotráfico pero también por casos de pederastia en el clero.

México es el segundo país con más católicos en el mundo después de Brasil, pero el número de fieles ha ido en descenso constante en las últimas décadas, lo que ha permitido a iglesias protestantes ganar terreno.

Incluso han florecido cultos no reconocidos por el Estado ni por la Iglesia como la Santa Muerte, al que se le relacionada con delincuentes.

El Papa hizo un pedido a los fieles "para que resistan a la tentación de una fe superficial y rutinaria, a veces fragmentaria e incoherente", durante la misa al aire libre en las afueras de la ciudad de León, en el estado central Guanajuato, uno de los bastiones católicos del país.

"Se ha de superar el cansancio de la fe", dijo el Papa, recordando la llamada Misión Continental a la que están volcadas todas las diócesis de América Latina y el Caribe con el fin de renovar el fervor religioso.

El Papa, de 84 años, llegó a la misa en helicóptero, en el que sobrevoló un gigantesco monumento al Cristo Rey, ubicado sobre un cerro y luego recorrió ocho kilómetros hasta el altar a bordo del papamóvil, donde utilizó por un rato un sombrero de charro mexicano negro y con diseños plateados.

A la misa asistieron, según cifras del Vaticano, más de medio millón de personas, incluidos el presidente Felipe Calderón y los tres principales candidatos presidenciales a las elecciones de julio, que se celebrarán en el peor clima de inseguridad en décadas.

Muchas personas acamparon desde la noche anterior cerca del lugar de la misa, un parque desarrollado para el bicentenario de la Independencia en el 2010, y se retiraron agobiadas por el calor pero satisfechas.

"Fue lindísimo ver a la máxima autoridad de la Iglesia a pesar de que no desayunamos, la desvelada que caminamos varios kilómetros", dijo Daniel Flores, un administrador de empresas de 34 años que vino desde la Ciudad de México.

"El haber venido a México cuando hay una situación muy grave de violencia, es muestra de que aún en los peores momentos siempre acercarse a Dios es muy bueno", agregó.

México, que fue visitado por el fallecido Papa Juan Pablo II cinco veces, vive bajo el acoso de los cárteles del narcotráfico, que luchan entre sí por las rutas para introducir drogas hacia Estados Unidos pero también extorsionan negocios y tienen corrompida a la policía.

El Papa elevó un ruego a la virgen de Guadalupe por las familias que sufren por la violencia, la pobreza y la emigración.

"Le suplico ahora que su presencia en esta querida nación continúe llamando al respeto, defensa y promoción de la vida humana y al fomento de la fraternidad, evitando la inútil venganza y desterrando el odio que divide", agregó el Papa durante su mensaje de domingo posterior a la misa.

Desde que asumió el presidente Felipe Calderón en diciembre del 2006 y lanzó un combate frontal con el Ejército, más de 50,000 personas han muerto por enfrentamientos entre los cárteles entre sí o con fuerzas de seguridad, en una estrategia seriamente cuestionada porque ha costado las vidas de inocentes.

"Esta dramática realidad tiene raíces perversas que la alimentan: la pobreza, la falta de oportunidades, la corrupción, la impunidad, la deficiente procuración de justicia y el cambio cultural que lleva a la convicción de que esta vida sólo vale la pena ser vivida si permite acumular bienes y poder rápidamente y sin importar sus consecuencias", dijo el arzobispo de León, José Martín Rábago, antes de iniciar la misa.

La fe católica en México se ha visto disminuida entre otras cosas por el escándalo del padre mexicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, quien abusó sexualmente por décadas de seminaristas y llevó una doble vida.

El sábado se hicieron públicas a través de un libro nuevas revelaciones sobre abusos de Maciel, mientras víctimas lamentaron que sus peticiones para reunirse con el pontífice no hayan tenido eco.

El Papa ya se ha reunido con víctimas de abusos de sacerdotes en Estados Unidos y varios países de Europa.

El libro "La voluntad de no saber" está basado en más de 200 documentos que provienen de archivos confidenciales del Vaticano que demostrarían que la Santa Sede tuvo conocimiento de los abusos de Maciel y de su adicción a un analgésico derivado de la morfina desde la década de 1940.

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