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Arte y Cultura

"Nunca me han molestado, aunque sé que no soy santo de su devoción"

Eduardo del Llano, director de cine y humorista cubano

El cineasta cubano Eduardo del Llano lamentó en su muro de Facebook que su más reciente trabajo, “Dos Veteranos”, no ganara el premio al mejor cortometraje en el 41 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

“Dos veteranos”, con el cual el realizador pretende dar fin a la conocida serie de Nicanor O’Donell que en cada capítulo abordó problemáticas de la sociedad cubana de las últimas dos décadas, proyecta una Cuba postcomunista en la que un grupo de ancianos se reúne a repasar la “Cuba socialista pasada”, intentado adivinar cuál sería la forma de lograr un país mejor.

Del Llano lamentó que a pesar de que la gente los aplaude, disfruta y colecciona sus cortos casi nunca ganan.

“Mea culpa, no soy lo bastante joven ni sagrado para el gusto de los jurados”, expresó Del Llano.

Radio y Televisióm Martí entrevistó recientemente al realizador cubano.

¿Qué reacción tuvo la Seguridad del Estado cuando usted presentó el cortometraje “Monte Rouge”?

Realmente yo no tuve ningún contacto con la Seguridad del Estado. Cuando salió “Monte Rouge” los primeros dos meses no pasó nada. Un rato después me avisa un socio muy preocupado porque la entonces Oficina de Intereses de Estados Unidos había circulado, por la libre, algunas copias de mi corto y entonces las autoridades de aquí estaban muy preocupadas.

Después de eso comenzaron a llamarme agencias de radio y televisión francesas, españolas, norteamericanas a hacerme entrevistas, pero por supuesto ninguna cubana. Yo respondí a algunas.

Pero realmente la Seguridad del Estado nunca nos llamó a contar a nosotros, ni en esos momentos ni después. Obviamente no les cayó bien, todo el mundo lo veía, “Monte Rouge” se convirtió en una especie de bestseller, y hubo mucha complicidad entre la gente, pero a nosotros no nos llamaron.

Eduardo del Llano comenta sobre "Monte Rouge". Foto Archivo (Reuters/ Claudia Daut)
Eduardo del Llano comenta sobre "Monte Rouge". Foto Archivo (Reuters/ Claudia Daut)

Seguro no les gustó, pero la cosa llegó hasta ahí. Tal vez fue la época. A lo mejor en los años 70 hubiera sido otra cosa, pero nosotros nunca fuimos llamados ni nadie se nos apareció en la casa, pero el ICAIC por supuesto nos volvió la espalda porque, entre otras cosas, el ICAIC no había hecho el corto no tenía nada que ver con él, pero actuó, así como “allá ustedes”.

Lo mejor que podíamos hacer era hacer un segundo corto.Yo decidí, hace tiempo, trabajar y no ponerme a preocuparme por eso. Si alguna vez pasa algo ya se verá que sucede. Tampoco puedes vivir todo el tiempo con la preocupación del qué dirán, qué harán, cómo reaccionarán.

Y lo que mucha gente no sabe es que “Monte Rouge” está basado en un cuento homónimo mío del libro “Sex Machine”, publicado por Letras Cubanas en 2003 ó 2004.

Es decir, es un texto mío publicado que yo llevé al cine. Lo que pasa es que el cine tiene mucha más fuerza que la literatura, hay más espectadores que lectores. Y con unos actores como Luis Alberto (García) y Néstor (Jiménez) “Monte Rouge” se convirtió en un reguero de pólvora.

¿Cómo es la conclusión de Nicanor? ¿Cómo se siente terminar ese ciclo?

Es una decisión que hacía ya tiempo había tomado: quería terminarlo. Mis relaciones con Luis Alberto y Néstor son excelentes. Simplemente cuando haces una serie con un personaje fijo y obviamente con un actor tan carismático como Luis Alberto García, primero, es imposible que lo haga nadie más, segundo, esa serie te obliga a determinado tono en el humor para que sea una serie. No puedes hacer un capítulo que sea más dramático. Entonces eso te crea una disyuntiva.

Además, espero que no suceda nunca, pero puede ser que de pronto uno de los actores no está más, o tuvimos una bronca o emigraron. Es mejor tú decidir cuándo termina, no que termine por un accidente.

Por otro lado, si tú vas a hacer un corto con cada problema que hay en Cuba necesitas centenares de cortos y ni siquiera un centenar, necesitas más porque un corto no agota un tema. Sobre cualquier tema de la realidad cubana o de cualquier otro país puedes hacer decenas de películas.

Yo también estoy interesado como realizador en hacer cortos con otros actores, protagonistas más jóvenes o una mujer.

Y entonces dijimos vamos a cerrar la serie con un número que, para los cubanos tiene una significación, el 15, las fiestas de 15 y hacer un corto que, aunque no se muera, ya se ve envejecido.

¿Tu libro “¿El Enemigo”, de qué trata? ¿Qué audiencia ha tenido?

“El Enemigo” es una revisión, una mirada irónica sobre el mundo real y reflexiona sobre el hecho de si el mundo moderno está tan malo por designios del diablo o lo hemos jodido nosotros.

No es una novela dramática. Se pregunta si necesitamos de alguien más para que nos ayude o de alguien más para echarle la culpa.

A pesar de que el nombre tiene determinada repercusión para nosotros los cubanos, en realidad es una novela que se desarrolla en el ámbito religioso.

Es un obispo de un país que nunca se dice cuál es, quizás latinoamericano, pero no se dice, un país imaginario, que se despierta a las 4 de la mañana porque un cura de provincia lo está llamando y le dice “Monseñor, es algo urgente, necesito que venga acá.

Entonces el obispo que es viejo, de cierta edad, le dice ¿qué pasa Padre O’Donell?, porque es Nicanor el sacerdote, ¿qué es tan urgente?, y entonces el cura de pueblo le dice que el diablo se ha aparecido en su iglesia y quiere confesarse.

¿Qué es lo mejor que quedó de la época del grupo Nos y Otros?

Primero una gran amistad. Nos y Otros fuimos primero cuatro estudiantes de la Facultad de Artes y Letras que hicimos un grupo literario. De esos cuatro quedaron solamente dos y entraron cuatro más. O sea que a la larga Nos y Otros son ocho personas.

Hay tres de ellos que no viven en Cuba, pero todos los diciembres y a veces en abril o mayo, uno de los que viven fuera viene acá. Siempre nos reunimos 5 ó 6 porque seguimos siendo hermanos y además seguimos recordando. Las pobres mujeres de nosotros tienen que oír todos los años las mismas anécdotas. Cosas de viejos.

Pero aparte de eso quedó un grupo de libros que logramos publicar acá en Cuba, un documental que hice yo hace diez años en 2009 que se llama GNYO, Grupo Nos Y Otros, pero el acrónimo se lee como GENIO. Es un documental desde el punto de vista técnico sencillito, pero creo que está bien contado, que se va contando la historia del grupo como una especie de utopía juvenil. Un grupo de estudiantes universitarios que quieren cambiar el mundo. Las cosas que hicimos y donde fue cada uno. No es un super documental desde el punto de vista cinematográfico, pero, en fin, recoge la historia del grupo.

Y quedó ese espíritu. Tanto el del cineasta como el del escritor es un trabajo solitario. El cineasta tiene su equipo y el escritor trabaja solo y después la gente compra su libro, pero no le ve la cara.

Hacer un trabajo en grupo era como explorar la fuerza que puede tener emprender un trabajo que, tradicionalmente es individual, en colectivo. Esa fue la mejor parte de nuestras vidas.

Y todavía a pesar de que hace muchos años no trabajamos juntos, cuando (Orlando) Cruzata hace un video clip o los programas de televisión que él hace, o cuando yo filmo un corto, muchas veces invito a alguno a veces a ayudarme como asistente de producción u otra cosa. Siempre trato de involucrar a alguno de ellos en los proyectos o de agradecer a los demás lo que significaron en la vida de nosotros.

Fue una etapa que dejó su impronta dentro de nosotros y que recordamos como una de las mejores etapas de nuestra vida.

Era una época que era mucho más difícil que ahora hacer crítica social, Nos y Otros era de los más críticos. También supongo que quedó sobre nosotros, de parte de las autoridades, sobre todo las autoridades culturales, como un resquemor sobre nosotros, como que estos tipos son complicados, que nunca acabó en que estuviéramos presos ni nada eso, pero si tú te das cuenta que, en determinadas coyunturas que ha habido, como que miran con mucha cautela lo que hacemos porque asumen que cualquier cosa que hagamos es políticamente incorrecta.

Yo he decidido siempre hacer lo que quiera hacer, mientras pueda. A lo mejor quiero hacer un largometraje, desde el punto de vista ideológico hacerlo y ya después se verá si me trae problemas o no. Yo no tengo nada que ocultar ni en este país ni en otro o sea cuando hago una película o escribo un libro eso es exactamente lo que quiero decir. No me paga nadie de afuera, ni ninguna fuerza progresista o negativa y me imagino que también ellos a la larga han sabido eso: bueno este tipo este medio loco pero lo que él hace lo hace él nada más.

Y por la razón que sea realmente nunca me han molestado, aunque sé que no soy santo de su devoción.

Por eso mismo, pequeñas victorias como que ahora en el Festival de La Habana me han aceptado en competencia el último corto de Nicanor para mi es una pequeña victoria porque es como bueno mira me tienen que comer con papa, yo trabajo aquí, hago mis cosas y quiero que sean parte de la cultura cubana y que la gente las vea y de todas maneras las van a ver online o las van a ver por ahí regadas en memorias así que más les vale incluirlas en el festival y si no gana no ganó pero por lo menos que se vea en un cine normal y que la gente pueda opinar sobre él.

De eso básicamente trata la vida del artista o del intelectual: hacer lo que tú crees y enfrentarte a las cosas tanto políticas como sociales o morales o éticas en esta sociedad o en cualquier otra.

Yo no tengo nada que ocultar en ningún sentido, yo pienso que si yo no quiero hablar con ustedes (Radio y TV Martí), estoy negándome al diálogo. Yo no soy el tipo más valiente, pero pienso que negarse al diálogo no te conduce a nada. Es, quizás, propio de otras épocas.

Incluso la última vez que estuve en Estados Unidos en 2017 me invitaron a Radio Martí a una entrevista en vivo y yo la hice, pero dije traten de preguntarme sobre cosas artísticas no solamente cosas políticas porque yo no soy un político soy un artista y fluyó muy bien, la mejor manera de saber lo que otro piensa es escuchándolo no negándose a escucharlo.

¿No te parece que se habla con más franqueza hoy en día, comparado con antes?

En parte el control de las autoridades es cada vez más difícil, como quiera que sea, todo el universo de los correos electrónicos primero, la telefonía digital, Internet, hace que existan muchas publicaciones digitales, algunas independientes y otras digamos, legales como OnCuba, que el dueño es cubanoamericano, pero ocupa un espacio, o sea está rentado en unas oficinas en Cuba del gobierno cubano.

Pero sí yo pienso que en general la gente ha ido poco a poco asumiendo hablar con mayor sinceridad. Sería tema para un estudio sociológico decir hasta qué punto los artistas han sido una parte importante a la hora de lograr eso. O sea, empujando un poquito, protestando, gruñendo, diciendo lo incorrecto, un día tras otro durante años han ido empujando un poco la vaguedad de lo prohibido como pasa en todas partes del mundo con diferentes temas, cosas que eran inconcebibles hace cuarenta años incluso por ejemplo en Estados Unidos que un negro fuera presidente en los años 60 si tú decías eso se reían de eso. Pues mira se logró y fue uno de los presidentes más interesantes que ha tenido Estados Unidos.

Que la gente diga no, yo no me voy a dejar meter el pie con esto y poco a poco van mostrando que es mejor destruir todos esos prejuicios y yo sí creo que la gente habla con más soltura, con más libertad tanto a nivel literalmente de hablar, tanto hablarte a ti (a Radio y TV Martí) como a en las redes. Y eso me parece bien. Y yo creo que es algo que, más o menos, a regañadientes las autoridades han tenido que aceptar, primero porque es algo inevitable y segundo si el país ha empeorado no es porque culpa de que nosotros hablemos más, es por errores económicos o lo que sea.

No sé si recuerdas hace unos meses un estúpido artículo que salió en el periódico Granma diciendo que los humoristas se metían demasiado con los dirigentes y por eso la imagen de los dirigentes había salido dañada y tu viste la reacción de varios humoristas, incluido el director del Centro Promotor del Humor que es una entidad estatal, pero que es un tipo muy lúcido. Y otros artistas como Ulises Toirac o yo mismo, escribimos contra ese artículo y reaccionamos, no es que la imagen de los dirigentes se vea dañada por los humoristas es que ya está dañada y los humoristas lo que hacen es reflejarla, la gente de pronto cuestiona ese tipo de cosas y como te decía si en algo hemos contribuido los artistas a que eso sea así, pues es parte del mérito que podamos tener en esta historia.

¿Te divertiste haciendo el guión de la película “Alicia en el Pueblo de Maravillas”?

Me estás preguntando por algo con más de 30 años. Sí claro que sí. Nosotros empezamos a escribir el guión de Alicia en el 87, 88 cuando Daniel Díaz Torres, que desgraciadamente es ya fallecido, nos contactó en Nos y Otros y nos habló de hacer el guión y nosotros estábamos alucinando, teníamos veintipocos años además que nunca habíamos pensado ser cineastas. Yo pensé siempre ser escritor, y de pronto el tipo nos dice de hacer un guion y nosotros muy felices con mucha dedicación, él tuvo mucha paciencia con nosotros; no éramos guionistas profesionales, ni siquiera aficionados, no éramos cineastas en lo absoluto.

Lo que pasa es que cuando empezamos a hacerlo eran años de relativa bonanza económica; habría otros problemas políticos y otras prohibiciones, pero bueno desde el punto de vista económico. Era un buen momento.

Pero la película se hizo y salió en el 91 cuando de pronto la cosa había cambiado, se había caído el bloque socialista y en Cuba era la época feroz de (Carlos) Aldana, los actos de repudio y todas esas cosas. Fue un momento muy delicado en el que salió.

Pero si la pregunta es sí me divertí, claro que me divertí. De hecho, la diversión es la razón por la que yo hago todas estas cosas porque me gusta lo que hago, me gusta inventar historias, me gusta después verlas en la pantalla, en esa época con otros directores de cine, ahora las dirijo yo, pero lo que me gusta es contar historias porque nada paga eso, yo no lo hago ni porque me den dinero, porque no me dan dinero, yo pierdo dinero muchísimo haciendo mis películas, ni por vanidad, es simplemente porque me gusta hacerlo.

La diversión está presente y es el motor impulsor básicamente de las cosas que hacemos. Y con los cortos de Nicanor igual. Nuestros rodajes han sido muy divertidos y gracias a eso los podemos hacer relativamente con poco dinero porque los actores, los técnicos me cobran menos que lo que le cobrarían a lo mejor al ICAIC o a la televisión o a un cineasta francés que venga a Cuba; o sea por el placer de hacer historias divertidas y porque sabemos que son polémicas.

¿Hay algo en perspectiva?

Sí, tengo la historia para un corto ya, pero no tengo un centavo. La idea sería filmar el año que viene si tenemos set, pero bueno, cuando esté el dinero. Un cortometraje donde Luis Alberto García tendría un papel importante, aunque no es el protagonista y bueno, otros actores cubanos.

Yo quisiera que tengan diferentes tonos de humor, alguna cosa más farsesca, alguna cosa más de humor intelectual, más irónica, pero salir un poco del tour de force que representa Nicanor.

Mi plan es que “Dos veteranos” ya sea el último y hacer otros tipos de historia, incluso puede que no sean tan cortas, o sea puede que se salgan un poco del formato de Nicanor, pero igualmente incisivas con el mundo de la realidad cubana.

De hecho, pronto vamos a lanzar en esta plataforma que se llama Verkami una campaña para ver si conseguimos el dinero para hacer el corto. Así que aprovecho esta entrevista para decir que estén atentos y en cuanto se lance la campaña que debe ser en lo que queda de mes, el que quiera colaborar, aunque sea con 5 dólares, diez euros o con medio millón será bien recibido porque por muchas ideas que tu tengas el cine es un arte caro y que involucra a muchas personas cuyo trabajo merece ser retribuido y si no tienes el dinero no puedes hacerlo.

Esta historia, no voy a hablar mucho de ella, aunque no es de Nicanor es igualmente crítica. Tiene este corte satírico que han tenido los cortos de Nicanor. Se desarrolla en Cuba, pero no es la presencia de Nicanor lo que hace crítica la película que yo hago, es simplemente la historia. Y bueno, la historia es igualmente crítica y espero que humorística.

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Paulo Coelho destruirá borrador de libro que escribía con Kobe Bryant

Gorra de Los Ángeles Lakers y foto de Kobe Bryant colocados en memorial al baloncetista

Paulo Coelho, el escritor brasileño más leído y traducido en todo el mundo, anunció este martes que pretende destruir el borrador del libro infantil que
escribía en conjunto con el estadounidense Kobe Bryant, debido a que
perdió su sentido tras la muerte del ídolo del baloncesto mundial.

El famoso autor del Diario de un mago y El alquimista, reveló en su cuenta de Twitter que venía escribiendo un libro infantil desde hacía algunos meses con el exjugador de la NBA que murió el domingo en un accidente de helicóptero, con el que mantenía un intenso intercambio vía digital.

"Fuiste más que un gran jugador, querido Kobe Bryant. Aprendí mucho interactuando contigo. Voy a borrar el borrador ahora mismo. Este libro perdió la razón de existir", afirmó el brasileño en la red social en un mensaje de homenaje al exbaloncestista.

Coelho, quien tiene más de 225 millones de libros vendidos en portugués y en otros 80 idiomas, que han sido lanzados en 170 países, comenzó a discutir el libro con Bryant en 2016 cuando el deportista anunció su retiro de las canchas.

Bryant había manifestado públicamente su admiración por Coelho y tenía las obras del brasileño entre sus favoritas.

El exbaloncestista estadounidense falleció el domingo a los 41 años en un accidente de helicóptero en el área de Calabasas, cerca de Los Ángeles (California), en el que también murió su hija Gianna, de 13 años.

El ídolo de los Lakers de Los Ángeles y su hija se dirigían a un partido de baloncesto del equipo de la niña. Junto a ellos viajaban otras siete personas: dos compañeras de Gianna, sus padres, una entrenadora y el piloto. Ninguno de los tripulantes sobrevivió el accidente.

Silvio denuncia a Orishas de "vulneración flagrante" de sus derechos de autor

Silvio Rodríguez en el Carnegie Hall de Nueva York el 4 de junio de 2010. REUTERS/Jessica Rinaldi

Silvio Rodríguez acusó de "parasitismo" a Orishas por usar los versos más conocidos de la mítica canción del cantautor cubano "Ojalá" en el nuevo y polémico tema de la banda con Beatriz Luengo "Ojalá pase", que critica el sistema político de la isla y las carencias de su población.

"¿Qué me parece esta vulneración flagrante de mis derechos como autor de Ojalá, cosa notoria desde hace 50 años? Me parece un lamentable acto de parasitismo", sentenció Rodríguez, en una publicación de su blog personal "Segunda Cita" este fin de semana.

El cantautor aseguró que en ningún momento el grupo liderado por Yotuel Romero le pidió autorización para usar un fragmento de su célebre tema escrito en 1969 y publicado en 1978 en el álbum "Al final de este viaje".

"Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta" son los primeros versos del estribillo de la canción en la que hace cinco décadas Silvio Rodríguez deseaba borrar el doloroso recuerdo de un viejo amor frustrado.

Los Orishas tomaron esas dos y otras cinco líneas para "Ojalá pase", un tema cointerpretado por Yotuel y Beatriz Luengo, pero en este caso para desear el fin del sistema imperante en la isla desde la Revolución de 1959 que llevó al poder a Fidel Castro (1926-2016) y que se caracteriza por la supremacía de una sola fuerza política: el Partido Comunista (PCC).

En "Ojalá pase" los Orishas denuncian, entre otras cosas, que en Cuba hay escasez de alimentos, graves deficiencias en las infraestructuras en el medio rural ("sin luz, agua potable y en carretera de fango") o que se pagan dádivas para obtener atención en el sistema de salud pública ("publicidad de sanidad gratuita, si no le llevas algo el dolor no se te quita").

También se cuestionan "de qué sirven" los "ideales", en referencia a las doctrinas revolucionarias que se inculcan en Cuba, y desean "un mañana tal vez mejor" en el que "vuelva mi isla bella, la de tabaco y ron".

Si bien los Orishas nunca habían gozado del favor del Gobierno cubano (aseguran haber sido vetados en la isla durante años), hasta ahora nunca habían publicado un tema que atacara frontalmente al sistema comunista, por lo que "Ojalá pase" ha despertado una fuerte polémica en medios y redes sociales con opiniones enfrentadas.

De hecho, la estrella de la banda, Yotuel Romero, criticó esta semana en una entrevista desde Miami que en su país natal "no puedes votar por otro partido, hay un solo partido" y mencionó que le gustaría "tener otra opción", además de que Cuba "no (solo) es Fidel" o la Revolución.

Silvio Rodríguez, por su parte, es conocido por secundar las doctrinas del PCC, el socialismo y los valores revolucionarios, si bien ocasionalmente critica situaciones puntuales a través de su blog.

“¡Ay, Dios mío!”, Aymeé Nuviola eufórica por premio Grammy Americano

Aymeé Nuviola. REUTERS/Monica Almeida

La cantante cubana Aymeé Nuviola ganó el domingo el premio Grammy en la categoría de Mejor Album Tropical con el disco A Journey through Cuban Music.

“¡Ay, Dios mío!”, exclamó Nuviola en inglés sin poder ocultar su sorpresa. “Estoy aquí representando la música de Cuba. Es un gran honor para mí", dijo la artista exiliada en Miami, quien recibió el premio en una ceremonia previa a la gala conocida como Premiere.

Nuviola compartió el premio con Marc Anthony y se impuso ante grandes representantes de este género como Juan Luis Guerra, Luis Enrique + C4 Trío y Vicente García.

También otra cubana brilló en la gala de los Grammy, celebrada en Los Angeles, no con un premio sino con su interpretación de “First Man”, una emotiva canción que Camila Cabello dedicó a su padre, quien estaba presente en la premiación.

A continuación publicamos la lista de los premios más importantes de la noche.

Album del año: “When We All Fall Asleep, Where Do We Go?”, Billie Eilish.

Grabación del año: “Bad Guy”, Billie Eilish.

Canción del año (premio a los compositores): “Bad Guy”, Billie Eilish y Finneas O'Connell.

Mejor nuevo artista: Billie Eilish.

Mejor álbum pop vocal: “When We All Fall Asleep, Where Do We Go?”, Billie Eilish.

Mejor interpretación pop solista: “Truth Hurts”, Lizzo.

Mejor interpretación pop de un dúo o grupo: “Old Town Road”, Lil Nas X con Billy Ray Cyrus.

Mejor álbum de pop vocal tradicional: “Look Now”, Elvis Costello & The Imposters.

Mejor álbum de R&B: “Ventura”, Anderson .Paak.

Méjor álbum urbano contemporáneo: “Cuz I Love You”, Lizzo.

Mejor canción de R&B: “Say So”, PJ Morton con JoJo.

Mejor interpretación de R&B tradicional: “Jerome”, Lizzo.

Mejor interpretación de R&B: “Come Home”, Anderson .Paak con Andre 3000.

Mejor canción de rock: “This Land”, Gary Clark, Jr.

Mejor interpretación de rock: “This Land”, Gary Clark, Jr.

Mejor álbum de blues contemporáneo: “This Land”, Gary Clark, Jr.

Mejor álbum de rock: “Social Cues”, Cage the Elephant.

Mejor álbum hablado: “Becoming”, Michelle Obama.

Mejor álbum de comedia: “Sticks & Stones”, Dave Chappelle.

Mejor interpretación de raíces americanas: “Saint Honesty”, Sara Bareilles.

Mejor álbum de música alternativa: “Father of the Bride”, Vampire Weekend.

Mejor película musical: “Homecoming”, Beyonce.

Mejor álbum country: “While I'm Livin'”, Tanya Tucker.

Mejor canción country: “Bring My Flowers Now”, Tanya Tucker.

Mejor interpretación country solista: “Ride Me Back Home”, Willie Nelson.

Mejor interpretación country de un dúo o grupo: “Speechless”, Dan + Shay.

Mejor álbum de rap: “Igor”, Tyler, The Creator.

Mejor canción de rap: “A Lot”, 21 Savage con J. Cole.

Mejor interpretación de rap: “Racks in the Middle”, Nipsey Hussle con Roddy Ricch & Hit-Boy.

Mejor interpretación de rap/cantada: “Higher”, DJ Khaled con Nipsey Hussle y John Legend.

Mejor álbum de música teatral: “Hadestown”.

Mejor interpretación de metal: “7empest”, Tool.

Mejor álbum de world music: “Celia", Angelique Kidjo.

Mejor álbum de raíces góspel: “Testimony”, Gloria Gaynor.

Mejor video musical: “Old Town Road (Official Movie)", Lil Nas X con Billy Ray Cyrus.

Mejor album de música dance/electrónica: “No Geography”, Chemical Brothers.

Mejor grabación dance: “Got to Keep On”, Chemical Brothers.

Mejor álbum instrumental contemporáneo: “Mettavolution”, Rodrigo y Gabriela.

Mejor álbum de jazz vocal: “12 Little Spells”, Esperanza Spalding.

Mejor álbum de jazz latino: Chick Corea & The Spanish Heart Band, “Antidote”.

Mejor álbum de pop latino: “#ELDISCO”, Alejandro Sanz.

Mejor álbum de rock, música urbana o alternativa latina: “El mal querer”, Rosalía.

Mejor álbum de música regional mexicana (incluyendo tejana): Mariachi Los Camperos, “De ayer para siempre”.

Mejor álbum de música tropical (EMPATE): Marc Anthony, “Opus”; Aymée Nuviola, “A Journey Through Cuban Music”.

Mejor álbum de reggae: “Rapture”, Koffee.

Mejor álbum folk: “Patty Griffin”, Patty Griffin.

Mejor empaque: “Chris Cornell”, Chris Cornell.

Mejor banda sonora compilación para medio visual: “A Star is Born”.

Mejor canción escrita para un medio visual: “I’ll Never Love Again”, Lady Gaga y Bradley Cooper.

Mejor banda sonora original para un medio visual: “Chernobyl”, Hildur Guðnadóttir.

Mejor ingeniería: “When We All Fall Asleep, Where Do We Go?”, Billie Eilish.

Mejor interpretación/canción góspel: “Love Theory”, Kirk Franklin.

Mejor álbum góspel: “Long Live Love,” Kirk Franklin.

Mejor grabación de ópera: “Picker: Fantastic Mr. Fox”.

De cuando Terry Jones y Monty Python se pasearon por Cuba

El actor, escritor y director Terry Jones en Lisboa el 10 de enero de 2008. El miembro del grupo Monty Phyton falleció el martes en Londres (Foto: Nacho Doce/Reuters).

Hay que quitarse el sombrero: murió Terry Jones, el comediante del grupo inglés Monty Python. Y me acordé de aquella gira que él y su tropa hicieron por cineclubes de La Habana y varias ciudades de Cuba a finales de los años 80 en un casete de video Betamax.

La Sala Charles Chaplin, en la planta baja del edificio del ICAIC, ya había exhibido Monty Python y el Santo Grial. Cuando fui a verla, delante de mí estaba sentado un espectador que se reía tanto, tan estruendosamente y sin parar, que su pareja se levantó avergonzada y fue a sentarse en otra fila al fondo de la platea.

De izquierda a derecha, Eric Idle, John Cleese, Terry Gilliam, Michael Palin y Terry Jones posan el 30 de junio de 2014 en Londres, en vísperas de su primera vuelta a un escenario en largo tiempo. Graham Chapman, el otro miembro de Monty Python, había fallecido el 4 de octubre de 1989 (Foto: Reuters).
De izquierda a derecha, Eric Idle, John Cleese, Terry Gilliam, Michael Palin y Terry Jones posan el 30 de junio de 2014 en Londres, en vísperas de su primera vuelta a un escenario en largo tiempo. Graham Chapman, el otro miembro de Monty Python, había fallecido el 4 de octubre de 1989 (Foto: Reuters).

Pero La Vida de Brian, el largometraje más polémico del grupo, no aparecía por ninguna parte. Hasta que, casi por casualidad, tropecé con una copia en video –la única disponible, me dijeron-- que había en la Distribuidora Nacional de Películas. Era un casete Betamax subtitulado en español. Lo pedí y me lo prestaron con la condición de que lo devolviera rápido.

Desde que terminé de verla por primera vez, supe que La Vida de Brian (1979) iba a ser una de las películas que más veces vería en mi vida. La dirigió precisamente Terry Jones, después de haber compartido con otro miembro del grupo –Terry Gilliam—la dirección de Monty Python y el Santo Grial (1975).

En La Vida de Brian, los Reyes Magos se equivocan de pesebre y en vez de entrar al del niño Jesús entran al del niño Brian. Cuando se dan cuenta del error vuelven y le arrebatan a la madre (interpretada precisamente por Terry Jones) el oro, la mirra y el incienso que le habían entregado. La película, entonces, tiene como protagonista a un tipo llamado Brian a quien le tocó vivir paralelamente a Jesucristo.

Para cualquier público, la historia es provocadora: por tal de tener un líder espiritual, la gente está dispuesta a creer incluso en alguien que niega ser el mesías. Para un público cubano formado en tres décadas de “revolución”, la película era mucho más que eso: era apasionante porque, entre otras cosas, se burlaba abiertamente de los movimientos de liberación nacional.

“Lo único que han traído los romanos es hambre, miseria y enfermedades”, decía el líder del Frente Nacional para la Liberación de Judea (interpretado por John Cleese) en una reunión de conspiradores. “El acueducto”, susurraba alguien por allá atrás. “Ah, sí, el acueducto, pero fuera del acueducto, lo único que trajeron es hambre, miseria y enfermedades…”, clamaba el jefe.

Otra voz le interrumpía: “Los caminos”.

“Bueno, sí, los caminos, pero además del acueducto y los caminos, lo único que han traído los romanos es hambre, miseria y enfermedades”, decía entonces sin ocultar su irritación. “Los vinos…”, decía un tercer conspirador. “Cierto”, admitía el líder. “Pero además del acueducto, los caminos y el vino, lo único que han traído los romanos es hambre, miseria y enfermedades”, declaraba secamente antes de advertir que la próxima interrupción sería sancionada con la muerte.

En 1988, en Cuba, los “movimientos de liberación nacional” eran una de las armas sagradas de la propaganda revolucionaria. No había sacrificio, por grande que fuera, capaz de compararse al sacrificio de los combatientes de un movimiento de liberación nacional, lo mismo en Colombia que en Jibutí. La presencia cubana en Angola era un honor para cualquier cubano porque la causa justificaba el martirio, y la grandeza exigía valor.

Que un grupo de comediantes ingleses se apareciera con aquel sacrilegio era un regalo de Dios.

Terry Jones posa junto a "un parquimetro del infierno" en Lisboa el 10 de enero de 2008 (Foto: Nacho Doce/Reuters).
Terry Jones posa junto a "un parquimetro del infierno" en Lisboa el 10 de enero de 2008 (Foto: Nacho Doce/Reuters).

“A los únicos que odiamos más que a los romanos es al Movimiento Nacional para la Liberación de Judea”, decía uno de los conspiradores en otra reunión, antes de que alguien lo rectificara. “Esos somos nosotros mismos”.

En mi condición de crítico de cine del periódico Juventud Rebelde, tenía vínculos entonces con cine clubes de La Habana y de otras provincias. Si mal no recuerdo, el primer lugar donde dedicamos una función a ver La Vida de Brian fue en el cine club de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Los amigos, los conocidos y los desconocidos salían encantados.

Santa Clara, Camagüey, Holguín… ¿Santiago de Cuba? Empecé a llevar conmigo el casete Beta en mis asignaciones periodísticas a otras provincias, a ponerme de acuerdo con coordinadores de cine clubes, y a exhibir también por allá la película. Después de la segunda o la tercera función empezaron a aparecer en la sala de video espectadores que no parecían haber ido precisamente a ver la película.

Terry Jones (izq.) y Eric Idle el 4 de diciembre de 2012 en Londres (Foto: Andrew Winning/Reuters).
Terry Jones (izq.) y Eric Idle el 4 de diciembre de 2012 en Londres (Foto: Andrew Winning/Reuters).

Así hubo muchos que, cuando ni pensábamos en Internet ni en las redes sociales, vieron La Vida de Brian en Cuba y se rieron de los movimientos de liberación nacional. Gracias a Terry Jones y su tropa de Monty Python. Lo único que lamento es no haber sabido entonces, al presentarla, todo lo que supe después.

Por ejemplo, que cuando los ejecutivos de EMI leyeron el guión, se asustaron y se negaron a producirla pocos días antes de la fecha marcada para iniciar los rodajes, el beatle George Harrison hipotecó su casa, fundó la productora HandMade Films (Películas Hechas a Mano) y les dio el dinero.

Arriba, Paul McCartney y Ringo Star. Debajo, George Harrison y John Lennon (Foto: Archivo).
Arriba, Paul McCartney y Ringo Star. Debajo, George Harrison y John Lennon (Foto: Archivo).

“¿Por qué lo haces?”, le preguntó Eric Idle, otro de los Python. “Porque quiero ver esa película”, cuenta que le respondió Harrison. “El boleto de cine más caro de la historia”, diría luego Idle.

Para quien no haya visto La Vida de Brian, Monty Python y el Santo Grial, o El Sentido de la Vida Según Monty Python, este es el momento. La mejor manera de invocar con risa a un genio que, como diría la poetisa Mariana Torres, no creía en los duendes porque era un duende incrédulo.

“Mi tema recurrente es que el mundo medieval se parece al nuestro en que las mismas personas siempre se aprovechan de las mismas personas”, dijo una vez Terry Jones, según la BBC. “La humanidad no lo cambia todo con el paso de los siglos”.

Joaquín Gálvez: "Como muchos cubanos he llevado la Patria a cuestas"

Joaquín Gálvez, escritor y poeta cubano residente en Miami

El poeta de origen cubano Joaquín Gálvez, es un hombre sencillo, tal como debería ser la vida. La sencillez es lo que hace que las cosas, al menos algunas, funcionen y que funcionen así, sencillamente, como cae la lluvia, como las olas se acercan a la orilla. Sencillo y tenaz, Joaquín Gálvez es el cerebro y el corazón de uno de los espacios más hermosos que tenemos en Miami los hacedores de versos: la tertulia literaria La Otra Esquina de las Palabras, en Café Demetrio.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

En pleno auge de la Perestroika, en el último lustro de la década de los 80, formé parte de un grupo cultural independiente, integrado por jóvenes escritores y artistas habaneros que aspirábamos a que se nos permitiera tener un espacio para expresarnos sin la dirección de las instituciones de la cultura oficial.

El grupo no tardó en ser desintegrado por la Seguridad del Estado,y pude, por medio de ese hecho, corroborar la naturaleza represiva del régimen cubano, renuente a propiciar los cambios que ya estaban ocurriendo en la Europa del Este, razón por la que comprendí que si quería ejercer mi derecho a decir lo que pensaba, ya fuera como ciudadano de un país o como escritor, Cuba no era el lugar indicado para hacerlo.

Me cerraron todas las puertas, y yo no estaba dispuesto a seguir viviendo tras la máscara que te impone una dictadura.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Esperaba encontrar oportunidades que se me negaron en Cuba como, por ejemplo, tener derecho a tomar decisiones sin que recayera sobre las mismas la intervención del poder estatal. Un país donde el trabajo, el estudio, el esfuerzo y hasta el sacrificio tuvieran un valor para la realización del individuo; el respeto a derechos fundamentales como la libertad de expresión, de asociación y de credo político y religioso, sin temor a que te vigile un cederista, te atienda un agente de seguridad del estado y te arreste un policía ; el respeto a la familia y el derecho de los padres a elegir la educación que prefieren para sus hijos; el derecho a viajar al extranjero cuando lo desees; leer los libros y escuchar la música que nos prohibieron; y, como poeta, poder escribir y publicar mi obra sin los obstáculos de la censura y en concordancia con lo que pienso.

¿Qué encontraste?

Desde que llegué a Estados Unidos, en 1989, pude encontrar mucho de lo que mencioné anteriormente; pero también sucedió que no encontré lo que, debido al adoctrinamiento castrista, esperaba encontrar: un país donde prácticamente no se podía salir a la calle por la violencia, al estilo de una película del oeste, así como la discriminación y el maltrato impune a negros y latinos, como lo muestra una foto de a principios de los años 60.

También encontré un exilio cubano cuyos logros eran producto de su trabajo e iniciativa individual; un exilio compuesto por diferentes tendencias políticas y no predominantemente batistiano, como nos hacían creer en Cuba.

Y gracias a ese exilio, sobre todo al llamado exilio histórico, conocí lo que a mi generación, nacida después de 1959, se nos ocultó sobre la Cuba republicana. Pude además conocer el dolor de ese exilio, la historia de terror que, tras la cortina de hierro, desconocía: sus presos políticos y las vejaciones que sufrieron en sus años de cárcel, los miles de fusilados, etc.

¿Qué es para ti La libertad?

La libertad es un concepto muy amplio y puede tener un significado diferente para cada persona. Para mí, la libertad está ligada a los derechos inalienables del individuo en una sociedad, ya sea para expresar sus ideas o para tomar decisiones importantes en su vida, sin que se vea frenado o limitado por las restricciones del poder gubernamental y sus instituciones.

La libertad conlleva un nivel de responsabilidad en nuestros actos y decisiones.Tal como nos enseña Erich Fromm en “El miedo a la libertad”, la libertad es un reto para cada individuo que desee tener control de su vida sin la tutela de ese ogro filantrópico que es el Estado, sobre todo de esos que, por medio de una ideología y en nombre del pueblo, secuestran la libertad de sus ciudadanos, tales como el fascismo y el comunismo.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Los treinta años que llevo en el exilio representan un arduo proceso de aprendizaje, el cual no ha estado exento de vicisitudes; pero también me han servido para obtener una disciplina y responsabilidad ante la vida.

He tenido que adaptarme a vivir en un país con otra cultura, acatar su sistema legal y aprender su idioma; desempeñar diferentes tipos de empleos mientras realizaba estudios universitarios para mejorar mis condiciones de vida y las de mi familia; solo que, a diferencia del país de donde vengo, el esfuerzo no fue en vano. Puedo decir también que vivir durante años en un país democrático, donde he podido leer e informarme sin los cotos que impone la censura ideológica, me ha permitido conocer mejor al mundo y a Cuba.

Ha sido un proceso enriquecedor en muchos aspectos. Aquí he podido conocer la obra de escritores capitales de la literatura cubana contemporánea que han sido censurados en Cuba, como Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Heberto Padilla, Gastón Baquero, Lydia Cabrera, Eugenio Florit, etc; tener contacto con escritores que en Cuba fueron marginados y sufrieron el ostracismo como los de la Generación del Mariel o los que padecieron largas condenas en prisión como Jorge Valls y Ángel Cuadra.

También me ha permitido conocermás a fondo la obra de escritores de otros países que han sido vetados por el régimen de La Habana,como Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Milan Kundera, George Orwell,etc. Y por supuesto, leer en su idioma a poetas norteamericanos e ingleses, como Whitman, Eliot, Pound, Sylvia Plath, Dylan Thomas, H.W. Auden, etc.

Sin embargo, en el exilio he visto cómo todavía se repiten mecanismos y patrones importados del castrismo, como la tendencia a controlar (por no llamar centralizar) la cultura por medio de publicaciones y sitios digitales en los que si no coincides con una supuesta elite (“The new Cuban influencers”), es decir, si no bailas al compás de su ritmo, ya sea política o estéticamente, quedas excluido de la comparsa. La única respuesta a esto, por parte de escritores e intelectuales que no deseen autocensurarse, es la creación de publicaciones y espacios alternativos que muestren la diversidad de pensamientos. No se puede aspirar a una democracia en Cuba con una nueva UNEAC.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

El concepto Patria que nos enseñaron en Cuba está viciado por el falso patriotismo de un Estado totalitario, puesto al servicio de una ideología, mientras aniquila las razones culturales que lo sustentan, basadas en la tradición, las costumbres y la idiosincrasia. En la actualidad un “apátrida” o “gusano” [irónico] del exilio de Miami, que visita con frecuencia el Restaurant Versalles o juega dominó en la Calle 8, puede preservar más esa patria que en Cuba se fue perdiendo, que un cubano radicado en la isla. Como muchos cubanos he llevado la Patria a cuestas; como diría Borges: “En la ubicua memoria serás mía, patria, no en la fracción de cada día”.

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